9.09.17

Serie “Al hio de la Biblia- Y Jesús dijo…” – No amar a Jesucristo es más que grave

Sagrada Biblia

Dice S. Pablo, en su Epístola a los Romanos, concretamente, en los versículos 14 y 15 del capítulo 2 que, en efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza. Esto, que en un principio, puede dar la impresión de ser, o tener, un sentido de lógica extensión del mensaje primero del Creador y, por eso, por el hecho mismo de que Pablo lo utilice no debería dársele la mayor importancia, teniendo en cuenta su propio apostolado. Esto, claro, en una primera impresión.

Sin embargo, esta afirmación del convertido, y convencido, Saulo, encierra una verdad que va más allá de esta mención de la Ley natural que, como tal, está en el cada ser de cada persona y que, en este tiempo de verano (o de invierno o de cuando sea) no podemos olvidar.

Lo que nos dice el apóstol es que, al menos, a los que nos consideramos herederos de ese reino de amor, nos ha de “picar” (por así decirlo) esa sana curiosidad de saber dónde podemos encontrar el culmen de la sabiduría de Dios, dónde podemos encontrar el camino, ya trazado, que nos lleve a pacer en las dulces praderas del Reino del Padre.

Aquí, ahora, como en tantas otras ocasiones, hemos de acudir a lo que nos dicen aquellos que conocieron a Jesús o aquellos que recogieron, con el paso de los años, la doctrina del Jristós o enviado, por Dios a comunicarnos, a traernos, la Buena Noticia y, claro, a todo aquello que se recoge en los textos sagrados escritos antes de su advenimiento y que en las vacaciones veraniegas se ofrece con toda su fuerza y desea ser recibido en nuestros corazones sin el agobio propio de los periodos de trabajo, digamos, obligado aunque necesario. Y también, claro está, a lo que aquellos que lo precedieron fueron sembrando la Santa Escritura de huellas de lo que tenía que venir, del Mesías allí anunciado.

Por otra parte, Pedro, aquel que sería el primer Papa de la Iglesia fundada por Cristo, sabía que los discípulos del Mesías debían estar

“siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3, 15)

Y la tal razón la encontramos intacta en cada uno de los textos que nos ofrecen estos más de 70 libros que recogen, en la Antigua y Nueva Alianza, un quicio sobre el que apoyar el edificio de nuestra vida, una piedra angular que no pueda desechar el mundo porque es la que le da forma, la que encierra respuestas a sus dudas, la que brota para hacer sucumbir nuestra falta de esperanza, esa virtud sin la cual nuestra existencia no deja de ser sino un paso vacío por un valle yerto.

La Santa Biblia es, pues, el instrumento espiritual del que podemos valernos para afrontar aquello que nos pasa. No es, sin embargo, un recetario donde se nos indican las proporciones de estas o aquellas virtudes. Sin embargo, a tenor de lo que dice Francisco Varo en su libro “¿Sabes leer la Biblia? “ (Planeta Testimonio, 2006, p. 153)

“Un Padre de la Iglesia, san Gregorio Magno, explicaba en el siglo VI al médico Teodoro qué es verdaderamente la Biblia: un carta de Dios dirigida a su criatura”. Ciertamente, es un modo de hablar. Pero se trata de una manera de decir que expresa de modo gráfico y preciso, dentro de su sencillez, qué es la Sagrada Escritura para un cristiano: una carta de Dios”.

Pues bien, en tal “carta” podemos encontrar muchas cosas que nos pueden venir muy bien para conocer mejor, al fin y al cabo, nuestra propia historia como pueblo elegido por Dios para transmitir su Palabra y llevarla allí donde no es conocida o donde, si bien se conocida, no es apreciada en cuanto vale.

Por tanto, vamos a traer de traer, a esta serie de título “Al hilo de la Biblia”, aquello que está unido entre sí por haber sido inspirado por Dios mismo a través del Espíritu Santo y, por eso mismo, a nosotros mismos, por ser sus destinatarios últimos.

Por otra parte, es bien cierto que Jesucristo, a lo largo de la llamada “vida pública” se dirigió en múltiples ocasiones a los que querían escucharle e, incluso, a los que preferían tenerlo lejos porque no gustaban con lo que le oían decir.

Sin embargo, en muchas ocasiones Jesús decía lo que era muy importante que se supiera y lo que, sobre todo, sus discípulos tenían que comprender y, también, aprender para luego transmitirlo a los demás.

Vamos, pues, a traer a esta serie sobre la Santa Biblia parte de aquellos momentos en los que, precisamente, Jesús dijo.

 

No amar a Jesucristo es algo más que grave

  

Resultado de imagen de El que me odia, odia a Quien me ha enviado

Y Jesús dijo… (Jn 15, 23 )

“El que me odia, odia también a mi Padre”.

 

Cuando Dios envió al mundo a su Hijo, engendrado y no creado y de su misma naturaleza, no podía ignorar (porque todo lo sabe y lo conoce todo) que, una vez en el mundo y dando lugar a su vida pública, habría quien le amaría pero, también, habría quien no lo amaría. De eso no podía dudar porque conocía a su semejanza por haberla creado. 

Leer más... »

8.09.17

Simplemente, nació (la) Inmaculada

Natividad de Bamberg

(Natividad de Bamberg, Alemania)

Hoy celebramos, en la Iglesia católica, una festividad importante para la vida de la misma: el nacimiento, la Natividad de María, la Theotokos.

Recoge un libro titulado “El Rostro de Dios” referido a la Natividad de la Virgen María, lo que entiende el emérito Benedicto XVI sobre lo que supone tal acontecimiento. Para el Santo Padre, es, en realidad, la plasmación de la “plenitud de los tiempos” a lo que, por otra parte, llama “el alivio beneficioso aportado por el nacimiento de María”.

El caso es que, aunque a muchos de los que no crean en la realidad física de Jesucristo tampoco guste esto, lo bien cierto es que María, joven judía que dio a luz a un niño fruto del amor al sí y concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, también vino al mundo. Y lo hizo sin pecado alguno por gracia otorgada por Dios, su Padre e Hijo.

Leer más... »

7.09.17

El rincón del hermano Rafael – “Saber esperar”- Así sí se cree

“Rafael Arnáiz Barón nació el 9 de abril de 1911 en Burgos (España), donde también fue bautizado y recibió la confirmación. Allí mismo inició los estudios en el colegio de los PP. Jesuitas, recibiendo por primera vez la Eucaristía en 1919.”

Esta parte de una biografía que sobre nuestro santo la podemos encontrar en multitud de sitios de la red de redes o en los libros que sobre él se han escrito.

Hasta hace bien poco hemos dedicado este espacio a escribir sobre lo que el hermano Rafael había dejado dicho en su diario “Dios y mi alma”. Sin embargo, como es normal, terminó en su momento nuestro santo de dar forma a su pensamiento espiritual.

Sin embargo, San Rafael Arnáiz Barón había escrito mucho antes de dejar sus impresiones personales en aquel diario. Y algo de aquello es lo que vamos a traer aquí a partir de ahora.

             

Bajo el título “Saber esperar” se han recogido muchos pensamientos, divididos por temas, que manifestó el hermano Rafael. Y a los mismos vamos a tratar de referirnos en lo sucesivo.

 

“Saber Esperar” -  Así sí se cree

 

“Mi enfermedad…, ¿qué más da comer solo que acompañado, lentejas que patatas, padecer hambre o sed, vivir hacia la derecha o hacia la izquierda?

Todo es igual.

Sólo quiero amar a Dios y cumplir su Voluntad…, deseos pueriles de hombre”.

 

Cuando el hermano Rafael acuña aquella expresión de fe que dice “Sólo Dios” no lo dice por quedar bien con su Padre del Cielo ni por expresar algo en lo que, en el fondo no crea. No. San Rafael Arnáiz Barón dice lo que cree con todas sus fuerzas y lo muestra y demuestra muchas veces.

Leer más... »

6.09.17

Serie “Un día con siete mañanas. Sobre la Creación - 4 . El fin de la Creación de Dios (Objetivo de la Creación)

Resultado de imagen de La Creación

  

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

(Génesis 1, 1)

  

Cuando decimos, porque lo creemos, que Dios creó el cielo y la tierra y repetimos aquello de que al séptimo día descansó, no queremos decir, o no deberíamos entender con eso, que el Creador descansó y, acto seguido, se olvidó de lo creado. Muy al contrario es lo que sucedió y sucede porque Quien todo lo creó todo lo cuida y guía y que, por decirlo pronto, el mundo está en sus manos; que el ser humano no es esclavo de Dios sino amigo e hijo suyo y que, cosa que sucedió con Jesucristo, llega a ser capaz de hacerse débil para salvarnos. 

Creó, pues, Dios. Y, como dice el Apocalipsis (4, 11) “Tú has creado el universo, por tu voluntad, no existía y fue creado”. Por eso estamos en la seguridad de que lo que existe no es producto de la casualidad sino de la puesta en práctica de un diseño inteligente en manos de una mente algo más que inteligente. Y porque “Todo lo creaste con tu palabra” (Sb 9,1) confesamos nuestra fe en tal creación y nos sometemos a ella no sin olvidar que la entregó para que no la dilapidáramos sino para que cuidáramos de misma. 

En los relatos de la Creación (Gen 1,1-2; 2,4-25) podemos constatar que la voluntad de Dios tiene pleno sentido en la comprensión de que lo que crea lo hace, digamos, en beneficio de lo que consideró como muy bueno haberlo creado, su criatura, su semejanza e imagen o, lo que es lo mismo, el ser humano. Somos, por lo tanto, herederos desde que Dios nos crea pues hijos suyos somos y nos dota de alma espiritual, de razón y de voluntad libres. 

Creó, pues, Dios. Y lo hizo con el cielo y con la tierra o, lo que es lo mismo, con todo lo que existe y, yendo un poco más allá, con todas las criaturas corporales y espirituales. Por eso dice el Credo, en su versión de Nicea-Constantinopla, “de todo lo visible e invisible” y por eso mismo se nos concede la posibilidad, don de Dios, de tener presente en nuestra existencia a los seres espirituales que no son de carne como somos los mortales pero que aportan a nuestra existencia de creyentes una solidez insoslayable. 

El caso es que Dios, cuando llevó a cabo la Creación tuvo que pensar, lógicamente, en todos los detalles de la misma. Pero a Él le llevó el tiempo que le llevó. 

En realidad, el día en el que Dios creó lo visible y lo invisible fue uno propio. Queremos decir que el tiempo del hombre y el de Dios no son lo mismo, no duran lo mismo. Por eso la Santa Biblia nos recuerda algo que, para esto, en concreto, es muy importante:

 

“Porque mil años a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche (Salmo 89, 4).

 

“Mas una cosa no podéis ignorar, queridos: que ante el Señor un día es como mil años y, ‘mil años, como un día.’”  (2 Pe 3, 8).

 

Sabemos, por tanto, que si para Dios ha pasado un día, para el hombre han pasado 1000 años. Así, podemos sostener que la Creación de Dios ocupó, en tiempo humano, unos 6000 años mientras que para Dios apenas habían pasado 6 días. Aunque esto, claro, sólo lo sabremos cuando, si Dios quiere y ponemos de nuestra parte, estemos en el Cielo y, es más, teniendo en cuenta el sentido que, muchas veces, se puede dar al número en la Biblia, es perfectamente posible que tal número de años no se refiera, sino, a un periodo muy extenso y no, exactamente, a 6000. 

De todas formas, la Creación, obra portentosa de Quien tiene todo el poder, nos ayuda a comprender lo que significa que para Dios nada hay imposible (como le dijo el Ángel Gabriel a la Virgen María en el episodio de la Anunciación y refiriéndose a su prima Isabel –véase Lc 1, 26-38-) y que aquello, la Creación misma, fue el mejor regalo que un Padre podía hacer a quienes serían sus hijos creados, también, por Él. 

Y todo eso pasó y sucedió en un día que, por cosas de Dios, tuvo siete mañanas.

4 . El fin de la Creación de Dios (Objetivo de la Creación)

Imagen relacionada

    

“Abierta su mano con la llave del amor surgieron las criaturas”

(Santo Tomás de Aquino, Commentum in secundum librum Sententiarum, 2, prol)

 

El Amor de Dios tiene mucho que ver en el fin mismo de la Creación. Es decir, Dios creó por Amor pero, como es de suponer, tuvo que meditar un fin para crear todo lo que creó.

Leer más... »

5.09.17

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro"- Darse por completo

Presentación

Resultado de imagen de manuel lozano garrido

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Resultado de imagen de Mesa redonda con Dios

 

A partir de hoy, y con la ayuda de Dios, vamos a dedicar los próximos artículos referidos al Beato Manuel Lozano Garrido, a traer aquí textos de sus libros. Y vamos a hacerlo empezando por el primero de ellos, de título “Mesa redonda con Dios”. 

Darse por completo

 

“Hazme humilde en los triunfos y fuerte en los fracasos, que nunca me carcoma el remordimiento de haber dado mi ciencia con cuentagotas.”

 

Que, cuando nos van bien las cosas sintamos que Dios está a nuestro lado y cuando nos van mal creamos que nos ha abandonado no es, digámoslo ya, una forma extraña de actuar. Seguramente es la más ordinaria porque somos así, los creyentes, y afirmamos cosas que, en realidad, no creemos.

Creyentes como el Beato Manuel Lozano saben lo que deben ofrecer al Todopoderoso porque, sí, se trata de ofrecer y de pedir lo que nos conviene. Y es que pedir a lo loco sin saber lo que es mejor para nosotros no está nada lejos del comportamiento espiritual de muchos hijos de Dios.

Eso, sin embargo, no le pasa a Lolo que parece conocer a la perfección el sentido elemental, pero tan difícil de comprender, de lo que Dios quiere de nosotros.

Digamos que Manuel Lozano Garrido no pide nada difícil pero sí que es difícil pedirlo. Es decir, quiere nuestro Beato cosas sencillas (con la sencillez de las personas a las que Dios revela las cosas más importantes, Jesucristo dixit) que marcan un sí o no en nuestra fe católica.

Pide humildad.

La humildad que pide Lolo es la que pocas veces estamos dispuestos a mostrar. Es decir, en los triunfos, ser humilde no es lo más común porque lo más común es ser soberbio, venirnos arriba en el mal sentido y olvidar a Quien ha hecho posible tales triunfos. Y es que dejar de lado al Todopoderoso, sabiendo, además sabiendo, que gracias a Él somos lo que somos, es la forma más ordinaria de actuar.

Pero Lolo pide humildad. Y la pide porque sabe que a Dios no le gusta nada de nada los soberbios. Y no le gustan nada de nada porque muestra la faz terrible del olvido del Creador y muestran, los que así actúan, cuan ciegos son.

Pero pide, también, ser fuerte.

La fortaleza es una virtud que nos permite seguir adelante cuando pudiera parecer que se puede seguir adelante. Por eso el Beato de Linares (Jaén, España) le pide a Dios que cuando llegue el momento del fracaso (que llegará…) sepa ser fuerte, con la fortaleza de espíritu y de alma que hace posible no aceptar el fracaso sin oponer resistencia espiritual.

Por otra parte, pudiera parecer que con esto, con pedir humildad y fortaleza es más que suficiente como para llevar una vida santa. Pues no. A Lolo le parecer que, aún, tiene algo que pedir que es muy importante y que se refiere a lo que hace con sus talentos.

Los talentos, como sabemos por cierta parábola así llamada, no son dados por Dios para que los escondamos debajo de cualquier celemín o para echarles siete candados para que nunca afloren a la realidad del hijo de Dios. No.

Lolo, a tal respecto, sabe que debe darse por completo y que, además, su conciencia no le diga que ha hecho mal dándose así, como él se da, como se daba el Beato Lolo, es manifestación de correspondencia entre lo que se cree y lo que se hace.

El caso es que dar, lo que se puede dar a manos llenas, de forma rácana no es propia de los santos hijos de Dios. Y, claro, Lolo era hijo de Dios y santo. Por eso pide que eso no le pasa a él. Y, lo bien cierto, es que no le pasó nunca.

 

 Eleuterio Fernández Guzmán

 Nazareno

Para entrar en la Liga de Defensa Católica

INFORMACIÓN DE ÚLTIMA HORA

A la venta la 2ª edición del libro inédito del beato Lolo

Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Ya está disponible la 2ª edición de Las siete vidas del hombre de la calle, libro inédito de nuestro querido beato Lolo. La acogida ha sido tal que hemos tenido que reeditarlo para atender la creciente demanda del mismo: amigos de Lolo y su obra, para regalar, para centros de lectura y bibliotecas, librerías,… innumerables destinos para los hemos realizado una segunda edición de hermoso e inédito libro.


Si aún no lo compraste o si aún no lo regalaste ¡ahora es el momento de pedirlo!
 
portada del libro Las siete vidas del hombre de la calle, segunda edición, del beato Lolo

Recuerda que, con la adquisición de estos libros…

  • … enriqueces la vida espiritual de quién lo lea.
  • … colaboras a difundir la obra y devoción hacia nuestro querido Beato Lolo.
  • … colaboras a sufragar los gastos de la Fundación.

Ahora puedes adquirir tu ejemplar de la 2ª edición del libro inédito del Beato Lolo, escrito en el año 1960, “Las siete vidas del hombre de la calle”, pidiéndolo en:

Teléfono: 953692408

E-mail: amigoslolos@telefonica.net.

Colaboración económica: 6 € + gastos de envío

¡No pierdas esta oportunidad!

 ……………………….

Por la libertad de Asia Bibi. 
……………………..

Por el respeto a la libertad religiosa 
……………………..

Enlace a Libros y otros textos.

……………………..

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios está siempre junto a cada uno de sus hijos. 

…………………………….

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

…………………………….

InfoCatólica necesita vuestra ayuda.

Escucha a tu corazón de hijo de Dios y piedra viva de la Santa Madre Iglesia y pincha aquí abajo:

 

da el siguiente paso. Recuerda que “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7), y haz click aquí.

4.09.17

Serie Venerable Marta Robin – Aceptar la misericordia de Dios

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Le secret de Marthe Robin” escrito por el P. Jacques Ravanel" palabras que, con ayuda de Dios y del diccionario, hemos procurado traducir. 

    Resultado de imagen de Le secret de Marta Robin

 

Aceptar la misericordia de Dios

 

“Los designios del Padre son tan admirables y todas sus misericordias se cumplen tan exacta y perfectamente que sólo debemos superabundar en alegría incluso aunque esa Voluntad sea que suframos. “ (Cuaderno 18, p. 18)

 

No podemos negar que, en materia de fe, una cosa es lo que decimos que creemos y otra, muy distinta muchas veces, lo que eso supone para nosotros.

Es bien cierto, al respecto de esto, que no en pocas ocasiones hay una separación tan grande entre la creencia que tenemos y lo que hacemos en nuestra vida ordinaria que bien podría decirse que nuestra fe es una ficción.

En realidad, no basta con decir que se tiene fe sino, como sabemos (¡y lo malo es que lo sabemos!) que hay que ser consecuentes.

Sobre esto, la Venerable Marta Robin sabía mucho. Queremos decir que comprendía muy bien lo que era ser hija de Dios. Y queremos decir que no hacía distinción entre lo que creía, lo que decía que creía y, en fin, en cómo era, pensaba y actuaba.

Al respecto de esto, cuando creemos en Dios Todopoderoso como Creador y como Padre del Cielo, no podemos olvidar algo esencial y que tiene todo que ver con que somos nosotros y, en general, con lo que deberíamos ser: Dios tiene una voluntad.

Que Dios tiene voluntad propia cae por sí solo. Es decir, no hace falta explicar nada a tal respecto: quien todo lo puede… pues todo lo puede porque tiene una determinada y particular voluntad.

La voluntad de Dios no es ni existe, así, en abstracto sino que se concreta, y mucho, en lo que quiere para sus hijos, para las criaturas que creó, hombre y mujer los creó, para las que, por decirlo pronto, sólo quiere lo mejor.

Que Dios quiere lo mejor para nosotros no puede ponerse en duda porque ¿qué padre, a quien su hijo le pide pan le da una piedra o si le pide un pescado le da una serpiente?

Estamos, pues de acuerdo en que Dios quiere lo mejor para nosotros. Sin embargo, no siempre lo que quiere Dios es lo que nosotros queremos…  Y es que nosotros somos, no lo neguemos, esencialmente egoístas. Por eso los designios de Dios, su santa Providencia, la apartamos de nosotros cuando no coincide con nuestros egoístas intereses. Y eso, ciertamente, no nos interesa para nada.

Marta Robin, que tanto sufrió físicamente en vida, tenía muy claro una cosa: Dios es  eternamente misericordioso y, como no podía querer nada malo para ella, debía aceptar sus santos designios, lo que quería a su respecto, lo que, en fin, le convenía como hija del Todopoderoso.

Es seguro que mucho de aquello, sus sufrimientos físicos o espirituales, podía no ser entendido por muchos. Pero ella, como bien nos dice y demuestra que aceptó en vida, sabe que Dios tiene una visión de nuestra existencia que va más allá de la que nosotros, que sólo nos miramos al ombligo y no vemos mucho más allá de nuestras narices, solemos tener. Por eso acepta todo lo que Dios le envíe.

¿Que no es posible aceptar el dolor y el sufrimiento?

La Venerable Marta Robin, ciertamente, debía ser una mujer hecha de una pasta muy especial porque lo acepta todo con humildad y sumisión absoluta a la voluntad de Dios.  Y no era una mera pose sino, al contrario, una verdad que demostraba día a día durante aquellos años en los que sufrió lo indecible.

Ella aceptó todo porque todo venía de su Padre Dios.  Y es que, seguramente, comprobó muchas veces que lo que Dios quería para ella se cumplía exacta y certeramente.  Pero todo, todo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Nazareno

Para entrar en la Liga de Defensa Católica

INFORMACIÓN DE ÚLTIMA HORA

A la venta la 2ª edición del libro inédito del beato Lolo

Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Ya está disponible la 2ª edición de Las siete vidas del hombre de la calle, libro inédito de nuestro querido beato Lolo. La acogida ha sido tal que hemos tenido que reeditarlo para atender la creciente demanda del mismo: amigos de Lolo y su obra, para regalar, para centros de lectura y bibliotecas, librerías,… innumerables destinos para los hemos realizado una segunda edición de hermoso e inédito libro.


Si aún no lo compraste o si aún no lo regalaste ¡ahora es el momento de pedirlo!
 
portada del libro Las siete vidas del hombre de la calle, segunda edición, del beato Lolo

Recuerda que, con la adquisición de estos libros…

  • … enriqueces la vida espiritual de quién lo lea.
  • … colaboras a difundir la obra y devoción hacia nuestro querido Beato Lolo.
  • … colaboras a sufragar los gastos de la Fundación.

Ahora puedes adquirir tu ejemplar de la 2ª edición del libro inédito del Beato Lolo, escrito en el año 1960, “Las siete vidas del hombre de la calle”, pidiéndolo en:

Teléfono: 953692408

E-mail: amigoslolos@telefonica.net.

Colaboración económica: 6 € + gastos de envío

¡No pierdas esta oportunidad!

…………………………..

Por la libertad de Asia Bibi. 
……………………..

Por el respeto a la libertad religiosa.

……………………..

Enlace a Libros y otros textos.

……………………..

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La Venerable Marta Robin es buen ejemplo de lo que se puede llegar a ser: hija de Dios.

…………………………….

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.
…………………………….

InfoCatólica necesita vuestra ayuda.

Escucha a tu corazón de hijo de Dios y piedra viva de la Santa Madre Iglesia y pincha aquí abajo:

 

da el siguiente paso. Recuerda que “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7), y haz click aquí.

3.09.17

La Palabra del Domingo - 3 de septiembre de 2017

    

 Mt 16, 21-27

 “21  Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. 22 Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: ‘¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!’ 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!’ 24 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25   Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26 Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? 27 ‘Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno  según su conducta.’”

        

 

COMENTARIO

 

La vida que vale la pena vivir

 

Las cosas claras, podemos decir pues, de otra forma, puede llevar a engaño lo que se pueda decir aunque lo diga el mismo Hijo de Dios. 

El caso es que Jesús no le gustaban las medidas tintas ni el lenguaje, tan de moda ahora, políticamente correcto. Es más, conocedor de la misión que debía cumplir por habérsela encomendado su Padre, no deja de hacer lo que le corresponde hacer. Nadie, por tanto, va a limitar su cumplimiento. 

Leer más... »

2.09.17

Serie “Al hilo de la Biblia- Y Jesús dijo…” – ¡Cuidado con nuestra forma de ser y actuar! Peligro de muerte eterna

Sagrada Biblia

Dice S. Pablo, en su Epístola a los Romanos, concretamente, en los versículos 14 y 15 del capítulo 2 que, en efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza. Esto, que en un principio, puede dar la impresión de ser, o tener, un sentido de lógica extensión del mensaje primero del Creador y, por eso, por el hecho mismo de que Pablo lo utilice no debería dársele la mayor importancia, teniendo en cuenta su propio apostolado. Esto, claro, en una primera impresión.

Sin embargo, esta afirmación del convertido, y convencido, Saulo, encierra una verdad que va más allá de esta mención de la Ley natural que, como tal, está en el cada ser de cada persona y que, en este tiempo de verano (o de invierno o de cuando sea) no podemos olvidar.

Lo que nos dice el apóstol es que, al menos, a los que nos consideramos herederos de ese reino de amor, nos ha de “picar” (por así decirlo) esa sana curiosidad de saber dónde podemos encontrar el culmen de la sabiduría de Dios, dónde podemos encontrar el camino, ya trazado, que nos lleve a pacer en las dulces praderas del Reino del Padre.

Aquí, ahora, como en tantas otras ocasiones, hemos de acudir a lo que nos dicen aquellos que conocieron a Jesús o aquellos que recogieron, con el paso de los años, la doctrina del Jristós o enviado, por Dios a comunicarnos, a traernos, la Buena Noticia y, claro, a todo aquello que se recoge en los textos sagrados escritos antes de su advenimiento y que en las vacaciones veraniegas se ofrece con toda su fuerza y desea ser recibido en nuestros corazones sin el agobio propio de los periodos de trabajo, digamos, obligado aunque necesario. Y también, claro está, a lo que aquellos que lo precedieron fueron sembrando la Santa Escritura de huellas de lo que tenía que venir, del Mesías allí anunciado.

Por otra parte, Pedro, aquel que sería el primer Papa de la Iglesia fundada por Cristo, sabía que los discípulos del Mesías debían estar

“siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3, 15)

Y la tal razón la encontramos intacta en cada uno de los textos que nos ofrecen estos más de 70 libros que recogen, en la Antigua y Nueva Alianza, un quicio sobre el que apoyar el edificio de nuestra vida, una piedra angular que no pueda desechar el mundo porque es la que le da forma, la que encierra respuestas a sus dudas, la que brota para hacer sucumbir nuestra falta de esperanza, esa virtud sin la cual nuestra existencia no deja de ser sino un paso vacío por un valle yerto.

La Santa Biblia es, pues, el instrumento espiritual del que podemos valernos para afrontar aquello que nos pasa. No es, sin embargo, un recetario donde se nos indican las proporciones de estas o aquellas virtudes. Sin embargo, a tenor de lo que dice Francisco Varo en su libro “¿Sabes leer la Biblia? “ (Planeta Testimonio, 2006, p. 153)

“Un Padre de la Iglesia, san Gregorio Magno, explicaba en el siglo VI al médico Teodoro qué es verdaderamente la Biblia: un carta de Dios dirigida a su criatura”. Ciertamente, es un modo de hablar. Pero se trata de una manera de decir que expresa de modo gráfico y preciso, dentro de su sencillez, qué es la Sagrada Escritura para un cristiano: una carta de Dios”.

Pues bien, en tal “carta” podemos encontrar muchas cosas que nos pueden venir muy bien para conocer mejor, al fin y al cabo, nuestra propia historia como pueblo elegido por Dios para transmitir su Palabra y llevarla allí donde no es conocida o donde, si bien se conocida, no es apreciada en cuanto vale.

Por tanto, vamos a traer de traer, a esta serie de título “Al hilo de la Biblia”, aquello que está unido entre sí por haber sido inspirado por Dios mismo a través del Espíritu Santo y, por eso mismo, a nosotros mismos, por ser sus destinatarios últimos.

Por otra parte, es bien cierto que Jesucristo, a lo largo de la llamada “vida pública” se dirigió en múltiples ocasiones a los que querían escucharle e, incluso, a los que preferían tenerlo lejos porque no gustaban con lo que le oían decir.

Sin embargo, en muchas ocasiones Jesús decía lo que era muy importante que se supiera y lo que, sobre todo, sus discípulos tenían que comprender y, también, aprender para luego transmitirlo a los demás.

Vamos, pues, a traer a esta serie sobre la Santa Biblia parte de aquellos momentos en los que, precisamente, Jesús dijo.

¡Cuidado con nuestra forma de ser y actuar! Peligro de muerte eterna

Resultado de imagen de “Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado.”

Y Jesús dijo… (Jn  15,22 )

 “Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado.”

 

Es bien cierto que, antes de que Dios se manifestar al hombre (pongamos, por ejemplo, a Abrahám) nadie podía decir que no creía en el Todopoderoso. Es decir, que sin conocimiento no puede haber culpa. Y eso pasa con Jesucristo.

Dios había prometido al ser humano que enviaría a un Mesías, a un Salvador. Y en eso confiaba el pueblo que había sido elegido por el Creador, el judío. Y pasaron los siglos esperanzado tal pueblo con eso. Ellos esperaban que Dios, su protector ante y en el mundo, cumpliera su promesa.

Podemos decir, por tanto, que antes de que eso sucediera nadie podía ser tenido como culpable de una increencia o, lo que es lo mismo, que a nadie se le podía imputar un pecado tan grave como era desconfiar, en cuando a haber enviado a un Mesías, del Todopoderoso.

Pero llegó la plenitud de los tiempos y Dios envío a un Mesías. Y no es que hubiera suscitado, por ejemplo, un gran hombre de los entre ya vivientes. No. Es que envió a su propio Hijo al mundo.

Sabemos que hubo quien creyó en Él. Es más que muchos dieron y darían su vida, a lo largo de los siglos, por Quien había sido enviado, Dios entre nosotros, Emmanuel.

Sin embargo, hubo quien miró para otro lado (incluso muchos de los que sabían, positivamente, por el devenir de su pueblo y por sus Santas Escrituras, que aquel hombre era el Hijo de Dios) y no quiso saber nada de aquel Maestro que, como decían muchos, enseñaba con autoridad y no como otros…

Pues bien, Jesucristo se dirige, lo que dice ahora va destinado, a los que podían haber creído en Él.

Lo dice de una forma bien clara. Y es que hace uso del “si” condicional que, como sabemos, es una forma de decir que podían haber hecho, muchos, otra cosa muy distinta a cuanto hicieron al escuchar a Jesucristo y al ver (amantes como eran de los signos) lo que hacía.

En efecto. Dios podía no haber enviado a su Hijo al mundo. Pero lo envío. Y como lo envió, cumplió una misión que tenían bien definida: instaurar el Reino de Dios y procurar la salvación de sus hermanos los hombres. Y eso lo estaba haciendo y, con su muerte, lo consumó, lo perfeccionó, lo cumplió a rajatabla.

Él había hablado; Él había hecho. Tanto habló diciendo lo que era conveniente saber y entender y tanto hizo mostrando y demostrando que sólo Dios podía hacer ciertos milagros y que si los hacía, como poco, era Enviado de Dios pero cabía la posibilidad de que se encontraran ante Dios mismo hecho hombre…

Ellos, muchos no creyeron. Y tuvieron muchas oportunidades para convertirse y creer en el Evangelio, ser bautizados y manifestarse como discípulos de Cristo. Pero no creyeron.

¿Aquello era pecado? ¿No creer en el hijo de María y de José era un pecado muy grave?

Está de más decir que sí, que no tener en cuenta a Jesucristo era mucho más que un simple olvido o un dejar para mañana lo que podían creer hoy. No. Muchos, viendo y escuchando, no creyeron, simplemente, porque no quisieron. Y desairaron así al Espíritu Santo que, como sabemos, es el único pecado que no perdona ni en esta vida ni en la que ha de venir tras nuestra muerte.

Ellos, aquellos que viendo y escuchando no quisieron creer que aquel Maestro era mucho más que un más de los muchos maestros que había tuvieron culpa muy grave. Es más, aquel pecado era enorme, tanto que, difícilmente podía ser perdonado. Y es que rechazaron, nada más y nada menos que a Dios.

Nosotros, de todas formas, preferimos estar con Jesucristo cuando, en un momento crucial (nunca mejor dicho esto) de su vida le pidió a Dios que los perdonara porque no sabían lo que hacían. Pero ¿nadie lo sabía?

Eleuterio Fernández Guzmán

Nazareno

Para entrar en la Liga de Defensa Católica 

INFORMACIÓN DE ÚLTIMA HORA

A la venta la 2ª edición del libro inédito del beato Lolo

Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Ya está disponible la 2ª edición de Las siete vidas del hombre de la calle, libro inédito de nuestro querido beato Lolo. La acogida ha sido tal que hemos tenido que reeditarlo para atender la creciente demanda del mismo: amigos de Lolo y su obra, para regalar, para centros de lectura y bibliotecas, librerías,… innumerables destinos para los hemos realizado una segunda edición de hermoso e inédito libro.


Si aún no lo compraste o si aún no lo regalaste ¡ahora es el momento de pedirlo!
 
portada del libro Las siete vidas del hombre de la calle, segunda edición, del beato Lolo

Recuerda que, con la adquisición de estos libros…

  • … enriqueces la vida espiritual de quién lo lea.
  • … colaboras a difundir la obra y devoción hacia nuestro querido Beato Lolo.
  • … colaboras a sufragar los gastos de la Fundación.

Ahora puedes adquirir tu ejemplar de la 2ª edición del libro inédito del Beato Lolo, escrito en el año 1960, “Las siete vidas del hombre de la calle”, pidiéndolo en:

Teléfono: 953692408

E-mail: amigoslolos@telefonica.net.

Colaboración económica: 6 € + gastos de envío

¡No pierdas esta oportunidad!

……………………….

Por la libertad de Asia Bibi. 
……………………..

Por el respeto a la libertad religiosa.

……………………..

Enlace a Libros y otros textos.

……………………..

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Palabra de Dios, la Palabra.

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

…………………………….

InfoCatólica necesita vuestra ayuda.

Escucha a tu corazón de hijo de Dios y piedra viva de la Santa Madre Iglesia y pincha aquí abajo:

da el siguiente paso. Recuerda que “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7), y haz click aquí.

 

1.09.17

Serie “De Ramos a Resurrección” - IV- Una cena conformante y conformadora – El ejemplo más natural y santo a seguir.


De-ramos-a-resurrección

En las próximas semanas, con la ayuda de Dios y el permiso de la editorial, vamos a traer al blog el libro escrito por el que esto escribe de título “De Ramos a Resurrección”. Semana a semana vamos a ir reproduciendo los apartados a los que hace referencia el Índice que es, a saber:

Introducción                                        

I. Antes de todo                                           

 El Mal que acecha                                  

 Hay grados entre los perseguidores          

 Quien lo conoce todo bien sabe               

II. El principio del fin                          

 Un júbilo muy esperado                                       

 Los testigos del Bueno                           

 Inoculando el veneno del Mal                         

III. El aviso de Cristo                           

 Los que buscan al Maestro                      

 El cómo de la vida eterna                              

 Dios se dirige a quien ama                      

 Los que no entienden están en las tinieblas      

 Lo que ha de pasar                                 

Incredulidad de los hombres                    

El peligro de caminar en las tinieblas         

       Cuando no se reconoce la luz                   

       Los ánimos que da Cristo                  

       Aún hay tiempo de creer en Cristo            

IV. Una cena conformante y conformadora 

 El ejemplo más natural y santo a seguir          

 El aliado del Mal                                    

 Las mansiones de Cristo                                

 Sobre viñas y frutos                               

 El principal mandato de Cristo                         

       Sobre el amor como Ley                          

       El mandato principal                         

Elegidos por Dios                                    

Que demos fruto es un mandato divino            

El odio del mundo                                   

El otro Paráclito                                      

Santa Misa                                             

La presencia real de Cristo en la Eucaristía        

El valor sacrificial de la Santa Misa                   

El Cuerpo y la Sangre de Cristo                 

La institución del sacerdocio                     

V. La urdimbre del Mal                         

VI. Cuando se cumple lo escrito                 

En el Huerto de los Olivos                              

La voluntad de Dios                                        

Dormidos por la tentación                        

Entregar al Hijo del hombre                            

       Jesús sabía lo que Judas iba a cumplir       

       La terrible tristeza del Maestro                  

El prendimiento de Jesús                                

       Yo soy                                            

       El arrebato de Pedro y el convencimiento   

       de Cristo

Idas y venidas de una condena ilegal e injusta  

Fin de un calvario                                   

Un final muy esperado por Cristo              

En cumplimiento de la Sagrada Escritura

        La verdad de Pilatos                        

        Lanza, sangre y agua                      

 Los que permanecen ante la Cruz                   

       Hasta el último momento                  

       Cuando María se convirtió en Madre          

       de todos

 La intención de los buenos                      

       Los que saben la Verdad  y la sirven          

VII. Cuando Cristo venció a la muerte        

El primer día de una nueva creación                 

El ansia de Pedro y Juan                          

A quien mucho se le perdonó, mucho amó        

 

VIII. Sobre la glorificación

 La glorificación de Dios                            

 

Cuando el Hijo glorifica al Padre                       

Sobre los frutos y la gloria de Dios                  

La eternidad de la gloria de Dios                      

 

La glorificación de Cristo                                

 

Primera Palabra                                             

Segunda Palabra                                           

Tercera Palabra                                             

Cuarta Palabra                                               

Quinta Palabra                                        

Sexta Palabra                                         

Séptima Palabra                                     

 

Conclusión                                          

 

 El libro ha sido publicado por la Editorial Bendita María. A tener en cuenta es que los gastos de envío son gratuitos.

  

“De Ramos a Resurrección” - IV- Una cena conformante y conformadora – El ejemplo más natural y santo a seguir.

 

 

“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo,

los amó hasta el extremo“

(Jn 13, 1).

 

Antes de que todo se consumara, de que todo lo que es taba escrito, en efecto, se cumpliera, Jesús debía comer la Pascua cosusdiscípulomás allegados. Siendo imposible hacerlo con todos los que podía tener dispersos por Israel, se hace acompañar por los doce y, seguramente, por algunas mujeres y niños que asistirían, atónitos, a lo que allí estaba pasando. Aquella cena fue más que una simple comida. Ni siquiera el recuerdo que se hacía del tiempo antiguo en el pueblo judío salió de Egipto iba a quitar importancia a que el cordero de Dios se entregara del todo a sus amigos. Por eso nos dice el texto bíblico que hizo lo que debía hacer y que era, al fin y al cabo, lo máximo, lo más extremo. 

Leer más... »

31.08.17

El rincón del hermano Rafael – “Saber esperar”- Comprender y entender lo importante.

“Rafael Arnáiz Barón nació el 9 de abril de 1911 en Burgos (España), donde también fue bautizado y recibió la confirmación. Allí mismo inició los estudios en el colegio de los PP. Jesuitas, recibiendo por primera vez la Eucaristía en 1919.”

Esta parte de una biografía que sobre nuestro santo la podemos encontrar en multitud de sitios de la red de redes o en los libros que sobre él se han escrito.

Hasta hace bien poco hemos dedicado este espacio a escribir sobre lo que el hermano Rafael había dejado dicho en su diario “Dios y mi alma”. Sin embargo, como es normal, terminó en su momento nuestro santo de dar forma a su pensamiento espiritual.

Sin embargo, San Rafael Arnáiz Barón había escrito mucho antes de dejar sus impresiones personales en aquel diario. Y algo de aquello es lo que vamos a traer aquí a partir de ahora.

             

Bajo el título “Saber esperar” se han recogido muchos pensamientos, divididos por temas, que manifestó el hermano Rafael. Y a los mismos vamos a tratar de referirnos en lo sucesivo.

 

“Saber Esperar” - Comprender y entender lo importante.

 

“Decía Job que, pues recibimos con alegría los bienes de Dios, ¿por qué no hemos de recibir así los males?

 ¿Mas acaso todo eso me impide amarte?… No…, con locura debo hacerlo.

 ¡Vida de amor! He aquí mi Regla, mi voto…, he aquí la única razón de vivir”.

  

No podemos dejar de reconocer que tanto el santo Job, y su épica paciencia, como nuestro hermano Rafael, a la sazón San Rafael Arnáiz Barón, sabían lo que les convenía que, en resumen, se cifra en aceptar la voluntad de Dios y, además, estar agradecidos.

Leer más... »

30.08.17

Serie “Un día con siete mañanas. Sobre la Creación - 3 - El hombre, creación de Dios (Filiación divina)

Resultado de imagen de La Creación

  

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

(Génesis 1, 1)

  

Cuando decimos, porque lo creemos, que Dios creó el cielo y la tierra y repetimos aquello de que al séptimo día descansó, no queremos decir, o no deberíamos entender con eso, que el Creador descansó y, acto seguido, se olvidó de lo creado. Muy al contrario es lo que sucedió y sucede porque Quien todo lo creó todo lo cuida y guía y que, por decirlo pronto, el mundo está en sus manos; que el ser humano no es esclavo de Dios sino amigo e hijo suyo y que, cosa que sucedió con Jesucristo, llega a ser capaz de hacerse débil para salvarnos.

 

Creó, pues, Dios. Y, como dice el Apocalipsis (4, 11) “Tú has creado el universo, por tu voluntad, no existía y fue creado”. Por eso estamos en la seguridad de que lo que existe no es producto de la casualidad sino de la puesta en práctica de un diseño inteligente en manos de una mente algo más que inteligente. Y porque “Todo lo creaste con tu palabra” (Sb 9,1) confesamos nuestra fe en tal creación y nos sometemos a ella no sin olvidar que la entregó para que no la dilapidáramos sino para que cuidáramos de misma. 

En los relatos de la Creación (Gen 1,1-2; 2,4-25) podemos constatar que la voluntad de Dios tiene pleno sentido en la comprensión de que lo que crea lo hace, digamos, en beneficio de lo que consideró como muy bueno haberlo creado, su criatura, su semejanza e imagen o, lo que es lo mismo, el ser humano. Somos, por lo tanto, herederos desde que Dios nos crea pues hijos suyos somos y nos dota de alma espiritual, de razón y de voluntad libres. 

Creó, pues, Dios. Y lo hizo con el cielo y con la tierra o, lo que es lo mismo, con todo lo que existe y, yendo un poco más allá, con todas las criaturas corporales y espirituales. Por eso dice el Credo, en su versión de Nicea-Constantinopla, “de todo lo visible e invisible” y por eso mismo se nos concede la posibilidad, don de Dios, de tener presente en nuestra existencia a los seres espirituales que no son de carne como somos los mortales pero que aportan a nuestra existencia de creyentes una solidez insoslayable. 

El caso es que Dios, cuando llevó a cabo la Creación tuvo que pensar, lógicamente, en todos los detalles de la misma. Pero a Él le llevó el tiempo que le llevó. 

En realidad, el día en el que Dios creó lo visible y lo invisible fue uno propio. Queremos decir que el tiempo del hombre y el de Dios no son lo mismo, no duran lo mismo. Por eso la Santa Biblia nos recuerda algo que, para esto, en concreto, es muy importante:

 

“Porque mil años a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche (Salmo 89, 4).

 

“Mas una cosa no podéis ignorar, queridos: que ante el Señor un día es como mil años y, ‘mil años, como un día.’”  (2 Pe 3, 8).

 

Sabemos, por tanto, que si para Dios ha pasado un día, para el hombre han pasado 1000 años. Así, podemos sostener que la Creación de Dios ocupó, en tiempo humano, unos 6000 años mientras que para Dios apenas habían pasado 6 días. Aunque esto, claro, sólo lo sabremos cuando, si Dios quiere y ponemos de nuestra parte, estemos en el Ciel. 

De todas formas, la Creación, obra portentosa de Quien tiene todo el poder, nos ayuda a comprender lo que significa que para Dios nada hay imposible (como le dijo el Ángel Gabriel a la Virgen María en el episodio de la Anunciación y refiriéndose a su prima Isabel –véase Lc 1, 26-38-) y que aquello, la Creación misma, fue el mejor regalo que un Padre podía hacer a quienes serían sus hijos creados, también, por Él. 

Y todo eso pasó y sucedió en un día que, por cosas de Dios, tuvo siete mañanas.


3 - El hombre, creación de Dios  (Filiación divina)

Imagen relacionada

   

Y dijo Dios: ‘Hagamos al ser humano a

nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a

imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.’

(Génesis 1, 26-27)

 

En el día en el que, según el Génesis, creó Dios al hombre, macho y hembra los creó, como nos dice el Libro Santo. Desde entonces, entre la criatura y su Creador se estableció una relación tan especial que no se puede entender la existencia del ser humano sin una que lo sea con el Padre y sin una referencia al Todopoderoso. 

Leer más... »

29.08.17

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro"- Lo dice un santo.

Presentación

Resultado de imagen de manuel lozano garrido

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Resultado de imagen de Mesa redonda con Dios

 

A partir de hoy, y con la ayuda de Dios, vamos a dedicar los próximos artículos referidos al Beato Manuel Lozano Garrido, a traer aquí textos de sus libros. Y vamos a hacerlo empezando por el primero de ellos, de título “Mesa redonda con Dios”. 

Lo dice un santo

 

“Mi lema pienso que sea siempre el de un inmenso respeto a la vida, a la sagrada vida que has creado.” (“Mesa redonda con Dios”, p. 78).

 

Bien podemos decir que quien se dice y se sabe hijo de Dios y se incardina (su corazón lo tiene dentro de) la Iglesia católica, tiene unos principios que seguir. Es decir, ser piedra vida de la Esposa de Cristo no es como serlo de un equipo de fútbol al que podemos dar la espalda según vayan los resultados… Y eso quiere decir que nuestras obligaciones son serias, más que serias y contundentes para con los tibios de corazón.

Leer más... »

28.08.17

Serie Venerable Marta Robin – Un gran gozo espiritual

 

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Le secret de Marthe Robin” escrito por el P. Jacques Ravanel" palabras que, con ayuda de Dios y del diccionario, hemos procurado traducir. 

    Resultado de imagen de Le secret de Marta Robin

 

Un gran gozo espiritual

 

“Es delicioso sentir que Él coge todo lo que quiere, como Él quiere y cuándo quiere… Es delicioso entregarse sin reserva a esa voluntad adorable que dirige Él mismo para su mayor Gloria”. (Cuaderno 5, p. 61).

 

Hoy día, como es obvio y reconoce todo aquel que no quiera hacerse ciego voluntario por egoísmos personales, prevalece, sobre todas las cosas, un abandono de Dios. Eso supone, más que nada, un desconocimiento, promovido por el mundo y sus secuaces, de lo que nos conviene tener por bueno y mejor. Digamos, por eso, que la situación actual, espiritualmente hablando, no mueve a nada bueno sino a todo lo contrario.

Leer más... »

27.08.17

La Palabra del Domingo -27 de agosto de 2017

     

 Mt 16, 13-20

 

“13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’ 14 Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.’ 15 Díceles él: ‘Y vosotros ¿quién decís que soy yo?’ 16 Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.’ 17 Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.’ 20 Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo.”

 

  

COMENTARIO

 

El que en otro tiempo era llamado Cefas y vino a ser Pedro

 

Jesús era la mar de curioso. Le gustaba saber lo que pensaban de Él. Se quiere decir que le gustaba escucharlo en boca de otros porque saberlo, por ser Dios, lo sabía aunque pueda creerse que, en cuanto hombre no podía saberlo todo. Sí, claro, en cuanto Dios.

Pero este texto del evangelio de san Mateo resulta curioso porque es circular. Resulta que empieza y acaba de la misma forma que no es otra que diciendo Jesucristo que era el Enviado de Dios, el Mesías… el Cristo. Al menos tiene tal espíritu.

Leer más... »

26.08.17

Serie “Al hilo de la Biblia- Y Jesús dijo…” – El mandamiento de Jesucristo

Sagrada Biblia

Dice S. Pablo, en su Epístola a los Romanos, concretamente, en los versículos 14 y 15 del capítulo 2 que, en efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza. Esto, que en un principio, puede dar la impresión de ser, o tener, un sentido de lógica extensión del mensaje primero del Creador y, por eso, por el hecho mismo de que Pablo lo utilice no debería dársele la mayor importancia, teniendo en cuenta su propio apostolado. Esto, claro, en una primera impresión.

Sin embargo, esta afirmación del convertido, y convencido, Saulo, encierra una verdad que va más allá de esta mención de la Ley natural que, como tal, está en el cada ser de cada persona y que, en este tiempo de verano (o de invierno o de cuando sea) no podemos olvidar.

Lo que nos dice el apóstol es que, al menos, a los que nos consideramos herederos de ese reino de amor, nos ha de “picar” (por así decirlo) esa sana curiosidad de saber dónde podemos encontrar el culmen de la sabiduría de Dios, dónde podemos encontrar el camino, ya trazado, que nos lleve a pacer en las dulces praderas del Reino del Padre.

Aquí, ahora, como en tantas otras ocasiones, hemos de acudir a lo que nos dicen aquellos que conocieron a Jesús o aquellos que recogieron, con el paso de los años, la doctrina del Jristós o enviado, por Dios a comunicarnos, a traernos, la Buena Noticia y, claro, a todo aquello que se recoge en los textos sagrados escritos antes de su advenimiento y que en las vacaciones veraniegas se ofrece con toda su fuerza y desea ser recibido en nuestros corazones sin el agobio propio de los periodos de trabajo, digamos, obligado aunque necesario. Y también, claro está, a lo que aquellos que lo precedieron fueron sembrando la Santa Escritura de huellas de lo que tenía que venir, del Mesías allí anunciado.

Por otra parte, Pedro, aquel que sería el primer Papa de la Iglesia fundada por Cristo, sabía que los discípulos del Mesías debían estar

“siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3, 15)

Y la tal razón la encontramos intacta en cada uno de los textos que nos ofrecen estos más de 70 libros que recogen, en la Antigua y Nueva Alianza, un quicio sobre el que apoyar el edificio de nuestra vida, una piedra angular que no pueda desechar el mundo porque es la que le da forma, la que encierra respuestas a sus dudas, la que brota para hacer sucumbir nuestra falta de esperanza, esa virtud sin la cual nuestra existencia no deja de ser sino un paso vacío por un valle yerto.

La Santa Biblia es, pues, el instrumento espiritual del que podemos valernos para afrontar aquello que nos pasa. No es, sin embargo, un recetario donde se nos indican las proporciones de estas o aquellas virtudes. Sin embargo, a tenor de lo que dice Francisco Varo en su libro “¿Sabes leer la Biblia? “ (Planeta Testimonio, 2006, p. 153)

“Un Padre de la Iglesia, san Gregorio Magno, explicaba en el siglo VI al médico Teodoro qué es verdaderamente la Biblia: un carta de Dios dirigida a su criatura”. Ciertamente, es un modo de hablar. Pero se trata de una manera de decir que expresa de modo gráfico y preciso, dentro de su sencillez, qué es la Sagrada Escritura para un cristiano: una carta de Dios”.

Pues bien, en tal “carta” podemos encontrar muchas cosas que nos pueden venir muy bien para conocer mejor, al fin y al cabo, nuestra propia historia como pueblo elegido por Dios para transmitir su Palabra y llevarla allí donde no es conocida o donde, si bien se conocida, no es apreciada en cuanto vale.

Por tanto, vamos a traer de traer, a esta serie de título “Al hilo de la Biblia”, aquello que está unido entre sí por haber sido inspirado por Dios mismo a través del Espíritu Santo y, por eso mismo, a nosotros mismos, por ser sus destinatarios últimos.

Por otra parte, es bien cierto que Jesucristo, a lo largo de la llamada “vida pública” se dirigió en múltiples ocasiones a los que querían escucharle e, incluso, a los que preferían tenerlo lejos porque no gustaban con lo que le oían decir.

Sin embargo, en muchas ocasiones Jesús decía lo que era muy importante que se supiera y lo que, sobre todo, sus discípulos tenían que comprender y, también, aprender para luego transmitirlo a los demás.

Vamos, pues, a traer a esta serie sobre la Santa Biblia parte de aquellos momentos en los que, precisamente, Jesús dijo.

 

El mandamiento de Jesucristo

Resultado de imagen de Un mandamiento nuevo os doy

Y Jesús dijo… (Jn  15, 12)

 

“Éste es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado”.

 

En una ocasión (seguramente en más), que sepamos, el Hijo de Dios se vio en la obligación de tener que decir que había sido enviado al mundo no, precisamente, a que se derogara la Ley de Dios sino, justamente, al contrario: para que se cumpliera. 

A este respecto, si hay una Ley que podamos considerar la primera, la más importante, en el Reino de Dios (en éste, en el que implantó Jesucristo y en el otro, el definitivo, el Cielo) es, y no por casualidad, la del amor, la caridad. 

Sobre esto ya dijo San Pablo que de las tres virtudes que consideramos teologales (no dijo que fueran sino que así las considera la doctrina católica), la fe, la esperanza y la caridad, la única que prevalece en el Cielo es la caridad, el amor. Y eso porque, estando en la Casa de Dios de nada sirve ni esperar ni siquiera creer o confiar porque ya se está en la Visión Beatífica. 

Bien. Pues eso, el amor, es lo que quiere que se implante Jesucristo entre los suyos. 

A tal respecto, nos referimos al poco extenso del Evangelio de San Juan sobre esto, el que aquí traemos, cualquiera podría decir que lo que hace Jesucristo es implantar un Mandamiento nuevo, como si no valieran los Diez que Dios entregó a Moisés cuando subió al monte, precisamente, para que la Ley del Todopoderoso le fuera entregada en dos tablas. Pero nada más lejos de la realidad porque se trata, exactamente, de lo mismo pero acentuando lo básico, para que todos lo puedan entender. 

A lo largo de la vida de Jesús, el hijo de María y adoptivo de José, el carpintero de Nazaret, si algo había que pudiera caracterizar la existencia de aquel Maestro bueno en obras y palabras fue, precisamente, el amor. Es decir, cada una de sus acciones (y la última, su entrega en la Cruz, es ejemplo claro de eso) estaba regida y lleva por la caridad que tenía por cada uno de sus hermanos que Dios le había entregado para que los cuidara y no se perdieran. Y ninguno se perdió… salvo el hijo de la perdición llamado Judas… 

Bueno. Decimos que el Amor, así escrito con mayúsculas (porque es el de Dios hecho hombre) es lo que quiere transmitir, en su última hora, Quien ha amado más que nadie y hasta el extremo de dar su vida por sus amigos. 

Todo, pues, lo resume en algo sencillo. Es decir, no hace grandes teologías (si es que no es grande la teología del amor, que lo es) sino que, de forma clara y sencilla, repetimos, lo dice: quiere que todo se amen.

Sin embargo, no quieren que se amen de cualquier forma. Es decir, no vale el amor mentido o disimulado que, muchas veces, manifestamos a lo largo de nuestra vida. Tampoco el interesado con egoísmos. No. Lo que dice Jesucristo es que debemos amar, como Él nos ha amado. 

El amor, así, visto desde el punto de vista del Hijo de Dios, alcanza un nivel que, ciertamente, muchas veces resulta inalcanzable para aquellos que caminamos rastreramente por el mundo o, por decirlo de otra forma, para aquellos que no miramos mucho hacia arriba sino hacia los lados; no hacia Dios, sí hacia nuestros semejantes como si no existiera nuestro Creador… 

El amor, en suma, de Quien busca el bien de quien ama y conoce (también de quien no conoce porque va a morir por todos para que muchos se salven) es lo que quiere para aquellos que son sus hermanos, para aquellos que lo confiesan como Hijo de Dios y, por tanto, como Dios mismo hecho hombre. Y es un amor que ya sabemos en qué terminó: entregando su vida para que se abrieran las puertas del Cielo y pudiéramos entrar nosotros, aquellos que Dios había creado y que tantas veces indignos somos de llamarnos hijos suyos. Pero el amor, el Suyo, es que quiere para nosotros. Y es que lleva directamente al Cielo, sin la estación intermedia del Purgatorio-Purificatorio. Directamente, ante Dios. Y por amor, “solo” por amor.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Nazareno

Para entrar en la Liga de Defensa Católica 

INFORMACIÓN DE ÚLTIMA HORA

A la venta la 2ª edición del libro inédito del beato Lolo

Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Ya está disponible la 2ª edición de Las siete vidas del hombre de la calle, libro inédito de nuestro querido beato Lolo. La acogida ha sido tal que hemos tenido que reeditarlo para atender la creciente demanda del mismo: amigos de Lolo y su obra, para regalar, para centros de lectura y bibliotecas, librerías,… innumerables destinos para los hemos realizado una segunda edición de hermoso e inédito libro.


Si aún no lo compraste o si aún no lo regalaste ¡ahora es el momento de pedirlo!
 
portada del libro Las siete vidas del hombre de la calle, segunda edición, del beato Lolo

Recuerda que, con la adquisición de estos libros…

  • … enriqueces la vida espiritual de quién lo lea.
  • … colaboras a difundir la obra y devoción hacia nuestro querido Beato Lolo.
  • … colaboras a sufragar los gastos de la Fundación.

Ahora puedes adquirir tu ejemplar de la 2ª edición del libro inédito del Beato Lolo, escrito en el año 1960, “Las siete vidas del hombre de la calle”, pidiéndolo en:

Teléfono: 953692408

E-mail: amigoslolos@telefonica.net.

Colaboración económica: 6 € + gastos de envío

¡No pierdas esta oportunidad!

……………………….

Por la libertad de Asia Bibi. 
……………………..

Por el respeto a la libertad religiosa.

……………………..

Enlace a Libros y otros textos.

……………………..

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Palabra de Dios, la Palabra.

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

…………………………….

InfoCatólica necesita vuestra ayuda.

Escucha a tu corazón de hijo de Dios y piedra viva de la Santa Madre Iglesia y pincha aquí abajo:

da el siguiente paso. Recuerda que “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7), y haz click aquí.

 

25.08.17

Serie “De Ramos a Resurrección” - III - Aún hay tiempo de creer en Cristo

 De-ramos-a-resurrección

En las próximas semanas, con la ayuda de Dios y el permiso de la editorial, vamos a traer al blog el libro escrito por el que esto escribe de título “De Ramos a Resurrección”. Semana a semana vamos a ir reproduciendo los apartados a los que hace referencia el Índice que es, a saber:

Introducción                                        

I. Antes de todo                                           

 El Mal que acecha                                  

 Hay grados entre los perseguidores          

 Quien lo conoce todo bien sabe               

II. El principio del fin                          

 Un júbilo muy esperado                                       

 Los testigos del Bueno                           

 Inoculando el veneno del Mal                         

III. El aviso de Cristo                           

 Los que buscan al Maestro                      

 El cómo de la vida eterna                              

 Dios se dirige a quien ama                      

 Los que no entienden están en las tinieblas      

 Lo que ha de pasar                                 

Incredulidad de los hombres                    

El peligro de caminar en las tinieblas         

       Cuando no se reconoce la luz                   

       Los ánimos que da Cristo                  

       Aún hay tiempo de creer en Cristo            

IV. Una cena conformante y conformadora 

 El ejemplo más natural y santo a seguir          

 El aliado del Mal                                    

 Las mansiones de Cristo                                

 Sobre viñas y frutos                               

 El principal mandato de Cristo                         

       Sobre el amor como Ley                          

       El mandato principal                         

Elegidos por Dios                                    

Que demos fruto es un mandato divino            

El odio del mundo                                   

El otro Paráclito                                      

Santa Misa                                             

La presencia real de Cristo en la Eucaristía        

El valor sacrificial de la Santa Misa                   

El Cuerpo y la Sangre de Cristo                 

La institución del sacerdocio                     

V. La urdimbre del Mal                         

VI. Cuando se cumple lo escrito                 

En el Huerto de los Olivos                              

La voluntad de Dios                                        

Dormidos por la tentación                        

Entregar al Hijo del hombre                            

       Jesús sabía lo que Judas iba a cumplir       

       La terrible tristeza del Maestro                  

El prendimiento de Jesús                                

       Yo soy                                            

       El arrebato de Pedro y el convencimiento   

       de Cristo

Idas y venidas de una condena ilegal e injusta  

Fin de un calvario                                   

Un final muy esperado por Cristo              

En cumplimiento de la Sagrada Escritura

        La verdad de Pilatos                        

        Lanza, sangre y agua                      

 Los que permanecen ante la Cruz                   

       Hasta el último momento                  

       Cuando María se convirtió en Madre          

       de todos

 La intención de los buenos                      

       Los que saben la Verdad  y la sirven          

VII. Cuando Cristo venció a la muerte        

El primer día de una nueva creación                 

El ansia de Pedro y Juan                          

A quien mucho se le perdonó, mucho amó        

 

VIII. Sobre la glorificación

 La glorificación de Dios                            

 

Cuando el Hijo glorifica al Padre                       

Sobre los frutos y la gloria de Dios                  

La eternidad de la gloria de Dios                      

 

La glorificación de Cristo                                

 

Primera Palabra                                             

Segunda Palabra                                           

Tercera Palabra                                             

Cuarta Palabra                                               

Quinta Palabra                                        

Sexta Palabra                                         

Séptima Palabra                                     

 

Conclusión                                          

 

 El libro ha sido publicado por la Editorial Bendita María. A tener en cuenta es que los gastos de envío son gratuitos.

  

“De Ramos a Resurrección” - II. El principio del fin -  Aún hay tiempo de creer en Cristo.

 

“Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.’ Dicho esto, se marchó Jesús y se ocultó de ellos” (Jn 12, 36).

  

No puede querer otra cosa el Hijo de Dios que todos sus hermanos los hombres se consideren, por serlo de verdad, hijos de luz. Y, ciertamente, para que eso sea posible no basta con que Jesucristo manifieste así su voluntad. Es decir, se hace necesario un quehacer de aquellos que no quieren caminar en tinieblas. Como muchas otras veces dice el Hijo del hombre no siempre iba a estar con ellos:

 

“Entonces él dijo: ‘Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, y me voy al que me ha enviado. me buscaréis y no me encontraréis; y adonde yo esté, vosotros no podéis venir’” (Jn 7, 33-34).

 

Por tanto, tenían un tiempo, digamos, de gracia muy especial de parte de Dios. el haber enviado a su Hijo al mundo no era para que se paseara en gloria por él sino para que hiciera todo lo que estuviese en su corazón para salvar al ser humano. Y Él, que era la Luz, aún estaba entre ellos. aún alumbraba e iluminaba el camino. Por tanto, no debían desaprovechar la ocasión que tenían de conocer la verdadera voluntad de Dios y no la ley que le habían hecho creer a fuerza de imposiciones y tergiversaciones. Pero Jesús pone una condición. no dice, por ejemplo, “sed como queráis y seréis hijos de la luz”. Y es que eso supondría un compromiso excesivamente escaso o menguado. no. Jesús dice que siendo Él la Luz enviada por Dios, aquellos deben creer en Él. 

Leer más... »

24.08.17

El rincón del hermano Rafael – “Saber esperar”- Una gran verdad

“Rafael Arnáiz Barón nació el 9 de abril de 1911 en Burgos (España), donde también fue bautizado y recibió la confirmación. Allí mismo inició los estudios en el colegio de los PP. Jesuitas, recibiendo por primera vez la Eucaristía en 1919.”

Esta parte de una biografía que sobre nuestro santo la podemos encontrar en multitud de sitios de la red de redes o en los libros que sobre él se han escrito.

Hasta hace bien poco hemos dedicado este espacio a escribir sobre lo que el hermano Rafael había dejado dicho en su diario “Dios y mi alma”. Sin embargo, como es normal, terminó en su momento nuestro santo de dar forma a su pensamiento espiritual.

Sin embargo, San Rafael Arnáiz Barón había escrito mucho antes de dejar sus impresiones personales en aquel diario. Y algo de aquello es lo que vamos a traer aquí a partir de ahora.

             

Bajo el título “Saber esperar” se han recogido muchos pensamientos, divididos por temas, que manifestó el hermano Rafael. Y a los mismos vamos a tratar de referirnos en lo sucesivo.

 

“Saber Esperar” -  Una gran verdad

“Busca el Corazón de Dios, que ése es insondable; húndete en Él y no mires y busques otra cosa”

 

Muchas veces los católicos tenemos la tendencia a no saber, exactamente, qué es lo que, en materia de nuestra fe, queremos. Es decir, no es que no sepamos que somos lo que somos sino que no tenemos muy claro hacia dónde debemos mirar y en lo que debemos fijarnos.

Leer más... »

23.08.17

Serie “Un día con siete mañanas. Sobre la Creación - 2 - Dios creó libremente (Actitud de Dios) y cuando quiso (Voluntad de Dios)

Resultado de imagen de La Creación

  

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

(Génesis 1, 1)

  

Cuando decimos, porque lo creemos, que Dios creó el cielo y la tierra y repetimos aquello de que al séptimo día descansó, no queremos decir, o no deberíamos entender con eso, que el Creador descansó y, acto seguido, se olvidó de lo creado. Muy al contrario es lo que sucedió y sucede porque Quien todo lo creó todo lo cuida y guía y que, por decirlo pronto, el mundo está en sus manos; que el ser humano no es esclavo de Dios sino amigo e hijo suyo y que, cosa que sucedió con Jesucristo, llega a ser capaz de hacerse débil para salvarnos. 

Creó, pues, Dios. Y, como dice el Apocalipsis (4, 11) “Tú has creado el universo, por tu voluntad, no existía y fue creado”. Por eso estamos en la seguridad de que lo que existe no es producto de la casualidad sino de la puesta en práctica de un diseño inteligente en manos de una mente algo más que inteligente. Y porque “Todo lo creaste con tu palabra” (Sb 9,1) confesamos nuestra fe en tal creación y nos sometemos a ella no sin olvidar que la entregó para que no la dilapidáramos sino para que cuidáramos de misma. 

En los relatos de la Creación (Gen 1,1-2; 2,4-25) podemos constatar que la voluntad de Dios tiene pleno sentido en la comprensión de que lo que crea lo hace, digamos, en beneficio de lo que consideró como muy bueno haberlo creado, su criatura, su semejanza e imagen o, lo que es lo mismo, el ser humano. Somos, por lo tanto, herederos desde que Dios nos crea pues hijos suyos somos y nos dota de alma espiritual, de razón y de voluntad libres. 

Creó, pues, Dios. Y lo hizo con el cielo y con la tierra o, lo que es lo mismo, con todo lo que existe y, yendo un poco más allá, con todas las criaturas corporales y espirituales. Por eso dice el Credo, en su versión de Nicea-Constantinopla, “de todo lo visible e invisible” y por eso mismo se nos concede la posibilidad, don de Dios, de tener presente en nuestra existencia a los seres espirituales que no son de carne como somos los mortales pero que aportan a nuestra existencia de creyentes una solidez insoslayable. 

El caso es que Dios, cuando llevó a cabo la Creación tuvo que pensar, lógicamente, en todos los detalles de la misma. Pero a Él le llevó el tiempo que le llevó. 

En realidad, el día en el que Dios creó lo visible y lo invisible fue uno propio. Queremos decir que el tiempo del hombre y el de Dios no son lo mismo, no duran lo mismo. Por eso la Santa Biblia nos recuerda algo que, para esto, en concreto, es muy importante:

 

“Porque mil años a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche (Salmo 89, 4).

 

“Mas una cosa no podéis ignorar, queridos: que ante el Señor un día es como mil años y, ‘mil años, como un día.’”  (2 Pe 3, 8).

 

Sabemos, por tanto, que si para Dios ha pasado un día, para el hombre han pasado 1000 años. Así, podemos sostener que la Creación de Dios ocupó, en tiempo humano, unos 6000 años mientras que para Dios apenas habían pasado 6 días. Aunque esto, claro, sólo lo sabremos cuando, si Dios quiere y ponemos de nuestra parte, estemos en el Ciel. 

De todas formas, la Creación, obra portentosa de Quien tiene todo el poder, nos ayuda a comprender lo que significa que para Dios nada hay imposible (como le dijo el Ángel Gabriel a la Virgen María en el episodio de la Anunciación y refiriéndose a su prima Isabel –véase Lc 1, 26-38-) y que aquello, la Creación misma, fue el mejor regalo que un Padre podía hacer a quienes serían sus hijos creados, también, por Él. 

Y todo eso pasó y sucedió en un día que, por cosas de Dios, tuvo siete mañanas.


2 - Dios creó libremente (Actitud de Dios) y cuando quiso (Voluntad de Dios)

Imagen relacionada

   

Yo, Yahveh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes, para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas. Yo, Yahveh, ese es mi nombre, mi gloria a otro no cedo, ni mi prez a los ídolos. Lo de antes ya ha llegado, y anuncio cosas nuevas; antes que se produzcan os las hago saber.”   (Is 42, 6-9)

 

Estamos de acuerdo, según lo dicho hasta ahora, que Dios creó de la nada y que lo que ahora existe no existía antes de ser creado. Pues bien, dos realidades más hemos de tener en cuenta porque tienen mucho que ver con la misma Creación pero, sobre todo, con lo que Dios podía hacer. 

Leer más... »

22.08.17

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro"- Estar seguro de Dios

Presentación

Resultado de imagen de manuel lozano garrido

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Resultado de imagen de Mesa redonda con Dios

 

A partir de hoy, y con la ayuda de Dios, vamos a dedicar los próximos artículos referidos al Beato Manuel Lozano Garrido, a traer aquí textos de sus libros. Y vamos a hacerlo empezando por el primero de ellos, de título “Mesa redonda con Dios”. 

Estar seguro de Dios

 

“Quiero que me hagas fuerte para afrontar el fracaso y la maledicencia antes que derruir una esperanza o una posibilidad; que me pinchen las manos  como cardos cada vez que me las cruce una tentación de impotencia”. ("Mesa redonda con Dios", p. 78)

 

Muchas veces nos llenamos la boca los creyentes con aquello que somos o, mejor, con aquello que nos gustaría ser. Nos sabemos débiles y, en realidad, nada o poca cosa pero nuestra soberbia nos pone muy por arriba del nivel que, en materia de fe, damos y somos capaces de manifestar. Y es que, como dice el refrán, “quien no tiene pan, sueña bollos”. En fin… 

Leer más... »

21.08.17

Serie Venerable Marta Robin – Reconocer la verdad

 

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Le secret de Marthe Robin” escrito por el P. Jacques Ravanel" palabras que, con ayuda de Dios y del diccionario, hemos procurado traducir. 

    Resultado de imagen de Le secret de Marta Robin

 Reconocer la verdad

Reconocer la verdad

 

“¿Cómo podría yo inundar de lágrimas de amor la mano Bien Amada que me envía tanto sufrimiento, que me hace sufrir tanto? Mi Divino Jesús, que vuestro amor y vuestra gracia estén siempre conmigo.

 

Cualquiera de las personas que pueda leer esto y, también, las que nunca lo leerán (que serán muchas más, como es de comprender) sabe lo que es sufrimiento. Es decir, a lo largo de nuestra/su vida hemos tenido que pasar por momentos físicos o espirituales no demasiado buenos. En esto a todo ser humano le corresponde su parte.

 Pues bien, a la hora de comprender el sufrimiento no podemos decir que todos lo hagamos igual. Es decir, si sufrimos ¿por qué sufrimos? O ¿es que Dios no se cuenta de que sufrimos? 

Tales preguntas no van contra nuestra fe sino que son parte de nuestra vida. Queremos decir, que hacérnoslas no creemos sea como manifestar ninguna duda de fe. Son, por decirlo pronto, algo natural en nosotros, los seres humanos. 

Pues bien, entre nosotros, los hijos de Dios, hay creyentes que saben encarar tales episodios vitales con una entereza digna de ser tenida en cuenta y digna de imitar. Y la Venerable Marta Robin es una de ellas. 

Ella, Marta, sufrió mucho a lo largo de su vida. Y, aunque el momento en el que escribe la parte de su diario que ahora traemos aquí, no era uno muy avanzado de su vida, entonces ya había sufrido mucho. 

Pero nuestra Venerable francesa sabe cómo encarar, plantar cara a tal situación. Y lo hace de la única forma que puede hacerse y como ella sabe más que bien: con fe. 

Ella se pregunta algo que, para la mayoría de nosotros, es bien difícil de preguntar. Y es que quiere que sus lágrimas lleguen a la mano que le ha “enviado” el sufrimiento. Esto, así dicho, llanamente, es bien terrible porque ¿Quién sería capaz de, además de sufrir, saber Quien le, digamos, hace sufrir y, por si fuera poco, agradecérselo? 

Sí. Marta Robin quiere agradecer a Dios el hecho mismo de sufrir. Y quiere agradecérselo porque se ha dado cuenta (seguramente, desde bien pronto) que sufrir, como ella sabe sufrir, más que mal le hace bien… 

El caso es que ella sabe que todo se debe a dos cosas que son más que importantes en su vidael Amor de Dios y la gracia que hay en su corazón. 

Por el Amor de Dios sabe la Venerable Marta Robin que nada está hecho por el Todopoderoso en perjuicio de sus hijos. Por eso agradece ella aquel sufrimiento que ha de pasar; por la gracia de Dios en su corazón sabe Marta que podrá enfrentar tales episodios y obtener de ellos un fruto, un tanto por ciento muy elevado como nos dice Jesucristo en la parábola de la semilla. Y es que la tierra es, en su caso, más que buena y ha de fructificar la semilla que, muriendo, da fruto. 

Ella se pregunta cómo puede hacer eso. Nosotros sabemos que podía hacerlo respondiendo a Dios con un si, siendo como era. Así de sencillo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Nazareno

Para entrar en la Liga de Defensa Católica

INFORMACIÓN DE ÚLTIMA HORA

A la venta la 2ª edición del libro inédito del beato Lolo

Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Ya está disponible la 2ª edición de Las siete vidas del hombre de la calle, libro inédito de nuestro querido beato Lolo. La acogida ha sido tal que hemos tenido que reeditarlo para atender la creciente demanda del mismo: amigos de Lolo y su obra, para regalar, para centros de lectura y bibliotecas, librerías,… innumerables destinos para los hemos realizado una segunda edición de hermoso e inédito libro.


Si aún no lo compraste o si aún no lo regalaste ¡ahora es el momento de pedirlo!
 
portada del libro Las siete vidas del hombre de la calle, segunda edición, del beato Lolo

Recuerda que, con la adquisición de estos libros…

  • … enriqueces la vida espiritual de quién lo lea.
  • … colaboras a difundir la obra y devoción hacia nuestro querido Beato Lolo.
  • … colaboras a sufragar los gastos de la Fundación.

Ahora puedes adquirir tu ejemplar de la 2ª edición del libro inédito del Beato Lolo, escrito en el año 1960, “Las siete vidas del hombre de la calle”, pidiéndolo en:

Teléfono: 953692408

E-mail: amigoslolos@telefonica.net.

Colaboración económica: 6 € + gastos de envío

¡No pierdas esta oportunidad!

…………………………..

Por la libertad de Asia Bibi. 
……………………..

Por el respeto a la libertad religiosa.

……………………..

Enlace a Libros y otros textos.

……………………..

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La Venerable Marta Robin es buen ejemplo de lo que se puede llegar a ser: hija de Dios.

…………………………….

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.
…………………………….

InfoCatólica necesita vuestra ayuda.

Escucha a tu corazón de hijo de Dios y piedra viva de la Santa Madre Iglesia y pincha aquí abajo:

 

da el siguiente paso. Recuerda que “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7), y haz click aquí.