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19.10.26

Amigo de Lolo – Lolo periodista de vocación obligada

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Estamos más que seguros que Manuel, aquel joven emprendedor católico de allá por los años 30 y tantos del siglo pasado, quería, para su vida, algo así como una vida, digamos, ordinaria. Seguir su vocación de educador y hacer todo lo posible para que, quien lo conociera, supiera que tal era su vocación.

Sin embargo, ya sabemos que una cosa es lo que nosotros anhelamos y otra, muy distinta, lo que acaba siendo.

Hace unos pocos artículos dijimos que hablaríamos pronto de la voluntad periodística de Lolo. Y ya ha llegado el momento de cumplir con tal expresa promesa. 

Hemos titulado que la vocación de Lolo, la de periodista, fue, en cierto modo, obligada. Y es que fue la enfermedad que empezó a padecer a principios de la década de los 40 del siglo XX la que le llevó por ese camino. Y lo recorrió, sin duda alguna, de la mejor manera posible. Y es que hay obligaciones que acaban convirtiéndose en verdaderas vocaciones. Y tal es el caso de Lolo. Y lo bueno de esto es que se lo tomó tan en serio que ha llegado a ser el primer periodista seglar que ha subido a los altares aunque él no creía que fuera Beato (se lo dijeron una vez en la Guerra Civil y consideró que tal caso no se daría…).

Aunque ya lo hemos utilizado en otra ocasión, vale la pena traer ahora aquí lo que Lolo escribe en su libro “Cartas con la señal de la Cruz” y es donde plasma, a la perfección, su vocación periodística. Y es que después de decir no lo que no pudo ser por su enfermedad, dice lo que sí pudo ser y que es:

“El periodista que quise ser no ingresó en la Escuela; el pequeño apóstol que soñaba llegar a ser dejó de ir a los barrios; pero mi ideal y mi vocación los tengo ahora delante, con una plenitud que nunca pudiera soñar”.

Así, pasó a ser periodista y apóstol porque lo primero lleva implícito lo segundo si se saben hacer las cosas apoyándose en lo espiritual.

Cientos de artículos publicados en la prensa de la época atestiguan que a Lolo le interesaba todo y que no dejaba nada sin tocar.

Y, por cierto, hay una anécdota que lo dice todo acerca de la vocación periodística de Lolo y del sentido que quería que tuviese. Y es que, cuando autorizaron a que se celebrara misa en su casa, dada su enfermedad…, quiso que su máquina de escribir fuera puesta debajo de la mesa que iba a hacer las veces de altar. A esto, su hermana Lucy se extrañó mucho y Lolo le dijo:

“Qué sí, ea; aprisa; te la traes y la metes debajo de la mesa, para que así el tronco de la Cruz se clave en el teclado y eche allí mismo sus raíces”.

Así, “aprisa”, así llegaron sus artículos al Cielo, tocados por el gozo de saber sufrir. Por eso su “Decálogo del Periodista” es, hablando claro, oro puro para quien quiera desempeñar esta labor de forma convincentemente creíble y sana. Y dice esto:

“1, Da gracias al ángel que clavó en tu frente el lucero de la verdad y lo bruñe a todas horas. 

2. Cada día alumbrarás tu mensaje con dolor, porque la verdad es un ascua que se arranca del cielo y quema las entrañas para iluminar, pero tú cuida de llevarla dulcemente hasta el corazón de tus hermanos. 

3. Cuando escribas lo has de hacer: de rodillas para amar; sentado para juzgar; erguido y poderoso, para combatir y sembrar. 

4.Abre pasmosamente tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de savia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean. 

5. El buen peregrino de la palabra pagará con moneda de franqueza, la puerta que se le abre en la hospedería del corazón. 

6. Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno y sírvela troceada por el interés, pero no le usurpes al hombre el gozo de saborear, juzgar y asimilar. 

7. Árbol de Dios, pídele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulación y el soborno, pero con tu frente en las ramas a la hora de la cosecha. 

8. Si a tu silencio se llama fracaso porque la luz falta a la cita, acepta y calla. Pobre del ídolo que tiene los pies del barro de la mentira. Pero ojo a su vez, con la vanagloria del mártir cuando las palabras no suenan por cobardía. 

9. Siégate la mano que va a mancillar, porque las salpicaduras en los cerebros, son como sus heridas, que nunca se curan. 

10. Recuerda que no has nacido para prensa de colores. Ni confitería, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es. ”

Quede ahí para quien quiera tenerlo en cuenta. Es palabra de santo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (185)

“Un ‘no’ cada noche al hombre que quisimos ser y no fuimos, y un ’sí’ rotundo al que seguidamente nos ofrece la esperanza.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

13.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Esto, al fin y al cabo, es no creer ni confiar en Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Esto, al fin y al cabo es no creer ni confiar en Dios

“Cruz de esta manera: la superstición, como un enorme murciélago que entolda el limpio firmamento de estas tierras; la ignorancia, el miedo, que exige implacable sus derechos en moneda de sangre humana.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

Todos sabemos que, en nuestra vida de hijos de Dios, soportamos y cargamos con muchas cruces. Y también sabemos que, por ser muchas, muchas son las circunstancias que las provocan. Pues bien, digamos que, a modo general, el Beato Lolo nos habla de alguna que otra que podemos identificar perfectamente en nuestras vidas.

Aquí nos habla el Beato de Linares (Jaén, España) de tres cruces que con bien concretas. Y son, a saber: la superstición, la ignorancia y el miedo. Ahí es nada.

Empezando por la primera aunque se pueda pensar que no es para tanto un poco de superstición en nuestra vida es bien cierto que es, justamente, lo contrario lo que pasa. Y es que tal actitud se posiciona en contra del primer Mandamiento de la Ley de Dios. Sí, el que dice “Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas"…

Lo que pasa con la superstición que, como dice Manuel Lozano Garrido, es un murciélago (por lo oscuro de este) que ensucia el firmamento de nuestro corazón. Y lo es porque cuando sometemos nuestra vida a lo que no sea Dios mismo y su santísima Providencia (la suerte, como decimos; amuletos; loterías sometidas al azar…) lo que hacemos es apartarnos de Aquel que nos ha creado y mantiene y que da lo que cree que debe dar a cada uno de sus hijos. Y así la superstición lo ensucia todo y es, por mucho que creamos otra cosa, una gran cruz que muchos cristianos soportan y bien que lo podemos comprobar con tan solo mirar a nuestro alrededor.

Por otra parte, a nadie le extrañe que diga Lolo que la ignorancia es una cruz. Y es que lo es porque ella nos puede llevar a cometer acciones o a caer en omisiones al no conocer ni el origen de las mismas (una falta de fe, por ejemplo) ni el resultado de las mismas. Y es que no conocer, por ejemplo, lo que deberíamos conocer acerca de nuestra creencia cristiana nos hace caer, seguramente, en más de un error que es, sin duda, una gran cruz para nosotros. ¿A quién no le hubiera gustado conocer esto o lo otro del contenido de nuestra fe antes de hacer esto o lo otro? ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de actuar o de no actuar por no saber, por no tener conocimiento de algo propio de nuestra creencia?

En fin… bien podemos decir que la ignorancia es una gran cruz que llevamos más que bien puesta.

Y, ya por último el miedo.

El miedo, así dicho, pareciera que es algo connatural a algunas situaciones por las que pasamos. Y sí, ciertamente lo es. Es decir, que tengamos miedo por algo o cuando nos pasa algo es, sí, muy natural. Y es está en nuestra naturaleza pecadora caer el él.

Es cierto y verdad que resulta muy fácil decir que no debemos tener miedo, pero…

En realidad, no debemos tener miedo porque el mismo, aunque no se crea eso, es apartarse de la debida confianza que debemos tener en Dios porque Dios, que todo lo conoce y todo lo sabe tiene más que claro qué es lo que nos conviene. Y aunque no seamos capaces de comprender cómo eso es posible (Ya dice San Pablo que ahora vemos como en un espejo…) lo bien cierto es que dejarse vencer por el miedo es caer en la desesperanza y perder la esperanza es, por decirlo pronto, algo así, como abandonar a Dios a quien se le deja en nuestro lado y sobre el que se piensa, en tal momento, que no nos mira y nos ha olvidado…

Sí, es cierto, que todo esto supone hilar muy fino al respecto de nuestra fe. Pero es que nadie dice que ser hijo de Dios sea fácil y comprenderlo, como el Beato Lolo lo comprendió, es algo más que conveniente. ¿O no?

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (184)

“Ser o no ser feliz es una posibilidad que escalofría mucho más que la inminencia de una angina de pecho.“

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

5.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Lo que ve Dios en Lolo y en nosotros

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Lo que ve Dios de Lolo y de nosotros

“Sólo es hombre el que sonríe al Cielo en su Cruz, aceptada de antemano, con fe y espíritu de acercamiento a Dios.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

¿Quién está en la cumbre?

A esta pregunta, el Beato Lolo responde que Dios. Y por eso, en su libro “Reportajes desde la cumbre” es el Todopoderoso, digamos, quien hace de periodista y hace, eso, reportajes desde la cumbre desde donde todo se debe ver la mar de bien. Por eso, en el último capítulo de este libro (de título “Carta final en propia mano”) dice esto:

“Queridísimo hijo:

Dime con toda franqueza: ¿qué sensación has tenido al leer en el remite de esta carta la palabra ‘Dios’?

Y termina así:

“Adiós hijo. Las últimas palabras no las escribo sobre el papel, sino que las he de grabar en tu alma en el ardor de un mensaje: ‘Tu Padre te espera y, cuando llegues, tuyo será su corazón.

Y ya, firmo,

DIOS’”

Como en muchos artículos sobre textos de Lolo traídos a estas páginas de InfoCatólica hemos hecho referencia a este libro tan especial del Beato de Linares (Jaén, España), a saber, Reportajes desde la cumbre, abundemos un poco en este.

Esta larga carta del Creador a su hijo, Lolo, nos viene la mar de bien porque nosotros también somos receptores de la misma a través de este libro y, por tanto, nos sentimos concernidos por lo que nos dice en las líneas y párrafos que forman esta maravillosa forma de expresión de Su Voluntad.

Estos “Reportajes” abarcan todo el acontecer del ser humano y se refieren a lo malo y a lo bueno que sucede a los hijos de Dios, a sus esperanzas y desvelos, a sus momentos de falta de fe y a los que queremos subir a la cumbre para echar un parrafillo con Quien nos escribe estas más de cuatro letras pero aún no ha llegado el momento ni hemos sido llamados a tal plática.

En este libro, Lolo nos transmite paz. Pero no es la paz del mundo sino, al contrario, la de Dios que es la única que es verdadera y la única que tiene sentido para nosotros, sus hijos.

Según nos dice el Padre en estas páginas, todo está puesto para nosotros, que somos su descendencia y, pues, divina. Y es que quiere el Creador que tengamos el corazón limpio, como en de un niño: “La semejanza en que os insisto del parecido con los niños, es, precisamente, la de su limpia disposición al conocimiento, la transparencia con que lo buscan y la fe con que lo aceptan”. Y eso son palabras más que claras que pone Lolo en boca de su Padre del cielo.

En “Reportajes desde la cumbre”, nuestro Padre quiere enviarnos un mensaje que debemos entender con toda claridad y que Lolo entendió a la perfección y aquí nos lo deja, entre las páginas de este libro: demos pasos hacia Dios en la seguridad de que Él, en su definitivo Reino llamado Cielo, nos está esperando con los brazos y el corazón abiertos. Y por eso, desde la cumbre donde se encuentra desde antes de todos los tiempos, nos mira con Amor y nos envía esta letrilla tan llena de su vida eterna que Lolo ha sabido transmitir tan bien y de forma tan certera.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (183)

“Ni la alegría ni la felicidad valen con cuentagotas.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

28.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La exacta Voluntad de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La exacta Voluntad de Dios

“Dios está en el punto de confluencia de todos los amores. La escala de preferencias que nos define, cobra en su vida volumen y densidad que no imaginamos.” (Beato Lolo, de su libro El sillón de ruedas)

Ya podemos imaginar que el Beato de Linares (Jaén, España) en aquel su primer libro publicado, a saber, El sillón de ruedas, debía estar lleno de declaraciones muy profundas hechas por alguien que, desde su sufrimiento entendido y aceptado se manifestaba con una contundencia como la que muestran, por ejemplo, las palabras que hoy traemos aquí.

El amor de Dios hacia sus hijos, como bien sabemos aquellos que lo aceptamos y lo tenemos en nuestra vida como algo valioso, es puro e ilimitado. Y es que el Padre, que nos creó a imagen y semejanza suya, no escatima, por así decirlo, ningún esfuerzo, en beneficio de su descendencia.

Como nos dice aquí Lolo, en Dios confluye todo el amor que nosotros somos capaces de manifestar y también de hacer efectivo. Y es que no se trata de nada teórico que digamos porque está bien decir que debemos amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismo sino que cumplir con estos dos mandamientos (recordemos que son los que definen a la Ley y a los profetas) supone, exactamente, manifestar que se es hijo de Dios.

Nosotros, gracias a la libertad que el Creador nos entrega (incluso puede llegar a no aceptarlo) supone que podemos escoger entre unas cosas y otras o entre una forma de ser y otra. Pues bien, al tener a Dios como el eje de nuestra vida y llevar eso a las consecuencias (sino últimas por según cómo somos) que seamos capaces de llevar, habremos alcanzado de pleno lo que Dios, en su maravillosa Voluntad, tiene por bueno y mejor.

Es cierto y verdad que muchas veces no somos capaces de alcanzar un cumplimiento tal que se pueda decir de nosotros que somos ejemplo exacto de lo que Dios quiere para sus hijos. Sin embargo, demasiadas veces nos conformamos con medianías y no alcanzamos, siquiera, ese mínimo que el Todopoderoso tendría como bueno y mejor y nos conformamos con algo así como una pinceladita de amor por Él y por nuestro prójimo. Sin embargo, podemos procurar, al menos eso, hacer todo lo posible (como hizo Manuel Lozano Garrido) para que no esté del todo descontento Quien nos ha creado y mantiene en el mundo.

Hacemos, pues, y al hacer (o no hacer, según se trate de la circunstancia o situación) somos algo así como una parte de Dios que se comunica con sus hijos a través, también, de eso que nosotros llevamos a cabo en uso de nuestra libertad que, bien tomada y entendida, nos lleva a ser mejores y tener a Dios como nuestro verdadero Padre y a nuestro prójimo como nuestro verdadero prójimo, por así decirlo.

Es verdad que, como aquí dice el Beato Lolo, nosotros no podemos imaginar siquiera lo que ha de suponer en el corazón de Dios que sus hijos cumplan con su Voluntad lo más acertadamente que eso sea posible según son nuestros corazones y, muchas veces, superando muchos obstáculos de conciencia y de respeto humano. Y sí, es seguro que hay gran fiesta en el Cielo cuando los hijos de Dios se comportan como verdaderos hijos de Dios y muestran que son una descendencia que merece un Amor tan grande como el Creador tiene por nosotros. Y en eso, es seguro, Manuel Lozano Garrido, Lolo para los amigos, lo alcanzó plenamente.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (182)

“¿Reconocemos que Dios hace girar los astros y no le vamos a conceder que puede hacer feliz nuestro corazón?

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

21.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Saber ofrecer el sufrimiento a Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es,se sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Saber ofrecer el sufrimiento a Dios

“Todas las calles de la amargura tienen, cuanto menos, tres cruces, y a nosotros, por nuestras culpas, nos toca hacer de buen ladrón; hay muchas gentes que van por la carretera con el leño verde de Cristo sobre los hombros y, si no con los labios, sí piden paso de preferencia con la majestad de su dolor.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Sufrimiento y esperanza. Estas dos palabras creemos que resumen bien este texto del Beato de Linares (Jaén, España) porque muestran, por un lado, que sufrir es una realidad insoslayable pero que nunca debemos desanimarnos de tal forma que perdamos la esperanza que es una virtud que es tan necesaria que siempre tiene que estar ahí y aquí.

Tiene muy claro Manuel Lozano Garrido que lo del sufrimiento no es una cosa sencilla como es fácil entender según fue su vida, digamos, física desde que le detectaron la enfermedad que, progresivamente, fue empeorando en su cuerpo hasta que lo llevó a la muerte un 3 de noviembre de 1971. Sufrir, por tanto, era para él otro pan suyo de cada día.

Esto lo decimos porque habla de las “tres cruces” que tienen las calles de la amargura que bien puede entenderse que son las que nos llevan por el camino del sufrimiento por el que él transitó durante algunos decenios. Sufrir, por tanto, no es nada del otro mundo sino, al contrario, de este mismo, de este valle, ¡Sí que lo es!, de lágrimas.

El caso es que dice “cuanto menos” porque sabe a la perfección que pueden ser más las cruces que podemos llegar a cargar cuando sufrimos: la física, la espiritual que eso conlleva, el sufrimiento por los demás, etc. Es decir, que cruces que llevar puede haber más que unas cuántas…

Al menos, por decirlo, nos sitúa Lolo en el lugar del “buen ladrón” que, como sabemos, fue aquel que, estando en una cruz junto al Hijo de Dios supo darse cuenta de que Cristo era inocente y él culpable y por eso le pidió algo de clemencia para su persona: estar con Él en su Reino. Y eso conllevó, por lo mostrado, la justa recompensa de parte de Jesucristo y que sería llevarlo consigo a su Reino del Cielo.

Somos, por tanto, ese buen ladrón que reconoce sus culpas. ¡Qué reconoce! Y por tanto, debemos reconocer las culpas que tenemos…

Hay, de todas formas, esperanza, como no puede ser otra cosa para los hijos de Dios que saben que lo son y reconocen en Cristo al Mesías enviado por el Todopoderoso al mundo para que el mundo se salve. Y no es que la esperanza sea lo último que se pierde sino que no debemos perderla nunca porque sería, tal forma de actuar, un grave pecado contra la santísima Providencia de Dios.

La esperanza radica, como no puede ser de otra forma, en la persona de Cristo, en Dios hecho hombre que, como bien sabemos, cargo con su cruz, la Cruz, hasta un monte donde confirmó que vencería a la muerte y abriría las puertas del Cielo.

Ofrecer nuestro sufrimiento por santas intenciones es algo que nos viene la mar de bien espiritualmente hablando. Es decir, ese “leño verde” de Cristo del que nos habla el linarense universal no puede ser otra cosa que esa esperanza que, pase lo que pase, nos conmueve por lo que nos ofrece sea cual se la situación por la que estemos pasando. Y ese leño verde que, sí, es parte de la Cruz pero también es parte del Amor que Dios tiene por sus hijos, acaba venciendo lo que de malo, muy malo puede ser, tiene el sufrimiento porque hace que nos sobrepongamos a este.

El dolor, como aquí se expresa, basta en sí mismo para pedir a Dios la esperanza necesaria para seguir adelante. Es decir, como aporta aquí el Beato Lolo, ni siquiera debe hacer falta pedir el auxilio de Dios, digamos, con los labios sino que el mismo hecho de sufrir sabiendo que el Creador todo lo ve ha de ser suficiente para eso, para pedir a Dios lo bueno y mejor.

Ya vemos, por tanto, que Lolo es tan generoso con sus hermanos que, incluso, nos ofrece la posibilidad de no tener que pedir nada a Dios sino que bástenos con aceptar el sufrimiento en aras de algo mejor, de lo que puede ser brillo para el alma, sostén para nuestra vida eterna. Ofrecer para vivir para siempre, siempre, siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (181)

“La felicidad es tan hermosa que necesita de todas las virtudes: hay que creer en ella, esperarla, forjarla con meticulosidad, redondeara con justicia, sumarte todas las energías y gozarla con moderación. Demasiadas no, cuando apenas si se basta con una, que es quererla.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.