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7.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El exacto amor de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro  que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible.

Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –El exacto amor de Dios

“Amor, alameda donde Dios baja a pasear con los infinitos pequeñitos desgajados de su corazón que somos los hombres minúsculos, los grandes hombres en el pensamiento de Dios.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

El Amor.

Escrito así con mayúscula no es una palabra que venga a significar algo bueno, que sí, sino que en sí misma representa mucho más y que todo hijo de Dios que sabe que lo es y reconoce tal filiación nunca debía olvidar. Y el Beato de Linares (Jaén, España) aquí mismo nos lo dice con toda claridad.

El caso es que escribimos tal palabra porque nos referimos al que Dios Todopoderoso y Buen Dios tiene por sus criaturas a las que creó a su imagen y semejanza no queriendo decir, como puede imaginarse, que no ame también al resto que salió de su corazón como bien se recoge en el Génesis.

Nosotros, que somos semejanza del Creador debemos tener muy en cuenta lo que eso significa y estar a la altura de las circunstancias.

Solemos decir en la Santa Misa que Dios ha derramado su Amor en nuestros corazones y eso ha de significar que este ha de iluminar nuestra vida pues otra cosa no puede esperar Aquel que todo lo ha creado y mantiene.

Nos dice Lolo que el Amor de Dios es como una alameda donde el Todopoderoso baja a pasear. Y eso ha de querer decir que su Amor está entre nosotros y que, en efecto, entre nosotros ha de estar y hacer del mismo un eje sobre el que nuestra vida debe girar o, mejor, un quicio sobre el que todo debe prender correctamente.

El caso es que sí, nosotros nos hemos desgajado de Su corazón y por eso nos mantenemos muy cerca de Él si es que queremos hacerlo pues ya sabemos que Dios nos da libertad, incluso, para no aceptarlo…

Que nos hayamos desgajado de su corazón quiere decir también que somos parte esencial de este y que, por tanto, la forma de ser semejanza, que se note eso, es que amenos, primero, al Padre Eterno y, luego, a nuestro prójimo.

Y. sin embargo, nunca debemos perder la perspectiva que es la que nos aleja mucho de Dios. Es decir, como bien dice Manuel Lozano Garrido, nosotros somos “pequeñitos” pero es que, además, somos “hombres minúsculos” lo que nos pone en la verdadera situación en la que estamos: somos poca cosa ante Dios aunque, eso es cierto, somos hijos suyos y estamos bajo su inmenso e inacabable Amor.

El caso es que Dios, como muy Padre que es (el mejor, sin duda alguna por lo mucho que ha hecho por nosotros y hace siempre) nos tiene muy bien considerados. Es decir, como aquí apunta Lolo nosotros somos “grandes hombres en el pensamiento de Dios”. Y si nos paramos un momento de la mucha prisa que siempre tenemos y caemos en la cuenta de que para el Creador somos “grandes hombres” tendremos mucho más que agradecer porque Aquel que nos ha creado nunca deja de vernos así y, claro, actuar en consecuencia perdonándonos las muchas caídas, dígase pecado, en las que caemos.

En realidad, ¿Qué más podemos pedir si lo tenemos todo? Es decir, un Padre que nos ha creado y nos olvida, un Padre que nos entrega su Amor sin racanear ni nada por el estilo y, en fin, un Padre que sabe que necesitamos ese Amor porque hemos salido de su corazón porque nos hizo porque quería y quería que fuéramos semejanza suya. Y Lolo, ciertamente, comprendió eso a la perfección y aquí lo refleja, como siempre, de forma más que atinada y certera: da en todo el clavo, vaya que sí. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (179)

El llamamiento a la felicidad lo sentimos antes de que suene el despertador y duerme con nosotros en esperanza cada noche.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

31.08.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Es que somos exactamente así

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Es que somos exactamente así

“La vida tiene su propio dolor, pero, además, el que le vamos poniendo innecesaria y maliciosamente.” (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la cruz)

Es cierto y verdad que, como todos sabemos, por muy bien que nos vayan las cosa en la vida siempre hay algo que se nos hace cuesta arriba. Y es que en cuanto al sufrimiento, difícil es que haya alguna persona que en un momento determinado no tenga que beber su cáliz de amargura y dolor.

De eso sabía mucho el Beato de Linares (Jaén, España) porque durante muchos años de su corta existencia tuvo que soportar los “alfileritos” (como él mismo decía) que se le clavaban en cada parte de su cuerpo y en muchos momentos del día.

Esto lo decimos porque nos dice Manuel Lozano Garrido que “la vida tiene su propio dolor” que es algo parecido a aquello que dijo Cristo de que “cada día tiene su afán". Y decimos lo de cada día porque es posible que, en efecto, cada día tenga su propio dolor aunque el mismo no sea gran cosa.

Entender y comprender que cada día tiene su propio dolor es, en realidad, buena cosa porque nos permite ser conscientes de ante qué nos encontramos. Así es posible poner remedio físico o espiritual que viene a ser aquel al que siempre nos podemos abocar cuando es necesaria la intervención de Dios.

Eso lo hacía muy bien Lolo. Es decir, sabía que el dolor que soportaba y el sufrimiento que eso conllevaba era algo con lo que tenía que convivir y no podemos negar que lo hizo más que bien. Y es que hay que tener un corazón muy fuerte y un alma muy llena de amor y de amor a Dios como para ser capaz de soportar lo que físicamente soportó el linarense universal.

Y, sin embargo, aún hay algo peor. Y es que, al parecer, no tenemos suficiente con el dolor que la vida lleva “de serie” sino que nosotros mismos lo aumentamos.

Esto puede parecer absurdo porque ¿Quién quiere sufrir más de lo necesario?

Al parecer, muchas veces nosotros hacemos todo lo posible para sufrir. Así de sencillo.

Nos dice Manuel que lo hacemos de forma “innecesaria” pero que también lo hacemos “maliciosamente” y eso es mucho peor.

En realidad a nadie se le ocurre sufrir de forma voluntaria. Sin embargo, no son pocas las ocasiones que provocamos nosotros mismos que nos lleva a un sufrimiento que, sin duda, no queremos pero, como diría San Pablo, no podemos evitar aunque sepamos que no debemos… Y es que somos así, muchas veces, de necios.

Y hay otras ocasiones en las que maliciosamente sufrimos por nuestro ser pecador poniéndonos en ocasiones tales que acaban provocando en nuestra vida un dolor, un sufrimiento. Y es que nuestra forma ser, digamos que nuestra naturaleza, es la que es y así nos comportamos algunas veces.

De todas formas, nosotros creemos que el Beato Lolo aquí nos pone eso como aviso general porque, además del dolor que su vida tenía de por sí no creemos él mismo lo buscara ni innecesaria ni maliciosamente. Eso seguro que no.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (178)

Desde todos los horizontes me sorbes el corazón, Felicidad, como una campana neumática. Tanto que me temo se pueda romper, de tanto desearte.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

24.08.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Amar como Dios quiere

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo. 

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Amar como Dios quiere

“Para hincar una semilla no hace falta haber cursado estudios de agronomía, sino que basta con ir depositando la simiente sobre el surco. Ama así, hermano, y toda la sabiduría y la conquista del Universo se te dará por añadidura.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

En la cumbre está Dios mismo y es El Señor quien se dirige a nosotros. Y es que ya podemos imaginar que Quien se dirige a nosotros no es otro que el Creador mismo. Y hoy nos habla de su tema preferido: el amor.

Es cierto y verdad que del amor solemos tener una concepción, a lo mejor, demasiado edulcorada cuando, en realidad, se trata de poner el corazón en lo que es importante que lo pongamos.

Pero ¿Eso, cómo?

El Beato de Linares (Jaén, España) nos echa una mano como tantas veces hace en los temas del alma y del corazón. Y como nos suele suceder… no siempre las cosas son como nosotros pensamos que son pues en temas espirituales a veces el camino es otro…

Aquí echa mano de un ejemplo a modo de parábola pues usa una terminología agraria por ser sencilla pero, a la vez, profunda. Y nos habla de semillas y de campo pues es esencial que para que crezca algo primero hay que plantarlo…

Cuando Dios creó a su semejanza no dijo algo así como “A este hijo mío lo doto con la posibilidad de amar… a este no". No. Ciertamente, a todos y cada uno de nosotros nos infundió su propio amor y, por tanto, todos tenemos la posibilidad de amar. Es decir, que como dice Lolo no hace falta haber cursado ninguno tipo estudios agrarios porque todos, pero todos, somos capaces de amar.

Empezamos dándonos cuenta de que tenemos la posibilidad de amar pero podemos preguntarnos si eso es posible en toda ocasión o, ciertamente, nuestra forma de ser nos impide hacerlo en muchas o, al menos, algunas ocasiones.

Hay toda una serie de ocasiones, toda una de posibilidades en las que se nos puede demandar amar. Es decir, que tenemos muchos surcos donde depositar la semilla del amor, donde sembrar. Y a cualquiera que esté leyendo esto ahora mismo o cuando sea se le ocurrirían muchas porque la vida nos la pone por delante aunque es verdad que nosotros también las podemos buscar.

Creemos que lo que nos quiere decir el linarense universal es que aprovechemos cualquier ocasión para amar y no seamos reacios a esta o a la otra porque nos creamos incapaces de hacerlo. No. Debemos sembrar la semilla del amor y dejar que fructifique pues es esa la santísima Voluntad de nuestro Padre Eterno.

Amar de tal manera es cierto que no es poca cosa y que en muchas ocasiones nos tendremos que hacer violencia espiritual a nosotros mismos porque por nuestra forma de ser (a veces, egoísta) no amamos sino que, al contrario, casi odiamos… Y eso es fácil de apreciar si lo hacemos a lo largo, simplemente, de un día de nuestra vida.

Amar sembrando una semilla tan maravillosa como es la de la caridad es algo más que un concepto porque encierra aquello de “así verán que sois discípulos míos” pues Cristo nos amó hasta el extremo de dar la vida por nosotros y los discípulos no pueden ser más (amar menos) que el Maestro…

El caso no es que no es poca la gracia que nos promete aquí nuestro Creador según lo interpreta en su libro Manuel Lozano Garrido. No. Y es que lo que se nos promete es que “toda la sabiduría y la conquista del Universo se te dará por añadidura. Y no podemos decir que eso sea poca cosa sino mucha y muy mucha.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (177)

Estas lágrima mías son de nostalgia por ti, Felicidad.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

17.08.26

Amigo de Lolo – Dones de Lolo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Es verdad que cuando una persona muestra determinadas actitudes y a lo largo de una vida se sabe que las tiene porque las pone en práctica, decimos de la misma que hace rendir los talentos que Dios le ha dado cumpliendo así la santísima Voluntad del Padre Creador y Todopoderoso. Y el caso de Manuel Lozano Garrido es uno que demuestra que sí, que los tenía y que hizo uso de ellos de forma abundante.

Si tuviéremos que hacer, por así decirlo, una lista con aquellos dones que Lolo tiene (porque es obvio y evidente que los tiene) podríamos decir algo así: nuestro amigo Manuel tiene el don…

-De la percepción especial de la realidad, lo cual demostró a lo largo de una carrera periodística en la que demostró, también, que tiene el don..

-Del discernimiento al ser capaz, como tal don significa, de distinguir entre realidades de forma que pueda someter a las que esté tratando como corresponde a cada una. Y por eso mismo, fue más que capaz de dar buen uso al don…

-De la escritura, con el cual nos deleita cada vez que nos llevamos a los ojos y al corazón algún libro de los suyos o algún artículo de los cientos que publicó en la prensa de su época. Pero es que, según sabemos de su vida, un don muy practicado por Lolo es…

-El de la paciencia, pues la debió tener y hacer uso de ella a raudales porque sus circunstancias personales fueron las que fueron y no pocas veces tuvo que demostrar paciencia y más que paciencia y no desesperarse. Y, junto a la paciencia, Lolo también hizo uso abundante del don…

-De la perseverancia, pues persevera quien, a pesar de sus circunstancias no se viene abajo y no podemos negar que Manuel Lozano Garrido tuvo ocasiones más que suficientes como, no sólo, para venirse abajo sino como para hundirse y bien hundido.

Pero eso no es todo, con ser mucho, sino que Lolo también fue una hábil persona para poner en práctica otra serie de dones que mostró al mundo (a quien lo conocía más de cerca, con toda seguridad) Así, por ejemplo, hizo uso abundante del don…

-De la escucha, pues a tenor de aquello que dicen los que le conocieron, era capaz de escuchar con una atención propia de quien ve en su prójimo a alguien a quien hay que respetar y tener en cuenta. Por eso, seguramente, muchas personas se dirigían a su casa para ser escuchados. Y por eso, por ejemplo, también abundó en él el don…

-Del consejo, el cual daba, seguramente, a quien se lo pedía pues para eso acudían, como decimos, a verlo.

Por otra parte, estamos más que seguros que nos hemos quedado cortos a la hora de poner por escrito los dones que, entendemos, Lolo tenía y hacía rendir (como en la parábola de los talentos) un tanto por ciento muy elevado. Y es que, por decirlo así, los dones están dados para que se pongan en práctica y el Beato de Linares sabía que sí, que Dios esperaba eso de él. Y, claro, no lo defraudó.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (176)

¿Quiero, quiero, quiero? Pero ¿Qué quiero? Un gozo, que nunca muera.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

10.08.26

Amigo de Lolo. Los quehaceres de un niño

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).No son pocas las veces que, llevados por un exceso de piedad, a las personas que, al cabo de su vida, han sido llamadas por Dios y, tras el correspondiente proceso, han subido a los altares (son Venerables, Beatos o Santos), se les endulza la vida de tal forma que no pareciera que hablamos de seres humanos sino de algo que iría más allá…

Esto lo decimos porque se ha llegado a decir de determinados santos que era tal su virtud que, de pequeños, no mamaban de la madre por alguna especie de prevención espiritual o algo así.

Las cosas, como podemos imaginar, son más normales de lo que se podría llegar a pensar y, al fin y al cabo, los creyentes católicos que acaban subiendo a los altares han pasado por el mundo y, claro han tenido sus más y sus menos consigo mismos pero, sobre todo, suelen haber tenido una vida de lo más normal con el añadido de una entrega, seguramente, más que especial a Dios y a su prójimo.

Podemos decir que si hay alguien que si hay alguien que, habiendo subido a los altares, era una persona de lo más normal es, sin duda, Manuel Lozano Garrido que ha acabado siendo el Beato Lolo, llamado así con el cariño con el que, muchas veces, distinguimos a los mejores de entre nosotros.

Y todo empezó, como podemos imaginar, con un niño: Manolo, Lolo.

Sí, Lolo también fue niño como lo hemos sido todos los mortales que ya no lo somos. Y entonces… ¿Qué vida llevaba aquel niño?, podemos preguntar cuando sabemos cómo acabó la misma y con qué fama de santidad fue llamado por Dios a su Casa.

Manuel fue un niño, digamos, de lo más pedestre. Es decir, normal como es normal todo niño que lo es. Y eso quiere decir que, por ejemplo, le gustaba mucho el fútbol (pensemos que, por entonces, años 20 del siglo pasado, también el XX, ese deporte era más que joven) y, por tanto, coleccionaba los cromos de los jugadores que eran sus favoritos (pensemos cómo serían aquellos cromos en tales circunstancias… seguro que no adhesivos como hoy día…) Y sí, también iba al colegio y, en concreto, a los Escolapios.

Casi podemos imaginar lo que sería su casa con tantos hermanos, a saber, María, Agustín, Expecta y José María, que eran mayores que Lolo; luego, Antonio Luis y Lucy, los más pequeños. Y es que, al parecer, jugaban a representar obras de teatro (y no nos extraña porque ellos solos eran, ya, una compañía…) Pero también intervenían en las mismas aquellos niños de su calle que querían hacerlo. ¡Ah!, y, al parecer, le gustaba mucho subirse a los árboles… como a todo niño, digamos, traviesillo…

En fin… hemos visto, aunque sea brevemente, que nuestro Beato, antes de serlo fue lo mismo que podría ser otra persona y que, al fin y al cabo, sus quehaceres fueron los propios de su edad. Luego, Dios lo llevó por otros caminos… y supo recorrerlos, como bien sabemos.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (174)

El amor, ¿una sed? La felicidad, ¿también sed? El destino ¿lo mismo? ‘El que cree en Mí, ya nunca tendrá sed’.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.