InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Apostolado laico -La Palabra del Domingo

28.05.17

La Palabra del Domingo - Domingo, 28 de mayo de 2017

 

Mt 28, 16-20

 

“16 Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17 Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.18 Jesús se acercó a ellos y les habló así: ‘Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.’”

 

COMENTARIO

 

Envío y misión apostólica

 

Parece que algunos, de entre los discípulos de Jesús, eran de dura cerviz. Lo habían demostrado muchas veces y eso era lo que, precisamente, les había hecho alejarse en el momento más crudo de la Pasión de Nuestro Señor: no entendían casi nada de lo que estaba pasando. 

Es de creer que ellos irían lo más rápido posible al lugar donde el Maestro, ya resucitado, les había dicho que fueran. No era, ahora, momento de dudar de quien habían visto morir en la cruz y, luego, vivo tras aquella terrible muerte. 

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21.05.17

La Palabra del Domingo - 21 de mayo de 2017

 

 

 

Jn 14, 15-21

 

 “’15 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; 16 y yo pediré al Padre   y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, 17 el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. 18 No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros.19 Dentro de poco el mundo ya no me verá,  pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. 20 Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre   y vosotros en mí y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;  y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.’”

        

 

COMENTARIO

Cristo siempre cumple sus promesas

 

 

A lo largo de su vida pública Jesús había dicho muchas veces que era muy importante tener en cuenta la Ley de Dios. Y No se refería al trasunto de norma que el ser humano había hecho con la misma sino a la que, de verdad, era la Verdad. Y eso era lo que había venido a hacer constar y a que se supiera. 

No extrañe, por tanto, que en la cena que compartió, la última Pascua de Cristo en la Tierra, con aquellos que le seguían más de cerca, hiciera hincapié en un detalle tan importante como era ése.

Es cierto que Dios había puesto unos Mandamientos y que se los entregó, hacía muchos siglos, a Moisés. Cuando aquel profeta bajó del monte después de estar con Dios su rostro resplandecía y traía algo que era muy importante y que debía ser cumplido. Pero no siempre se había hecho así y Jesús tenía que hablar acerca de eso

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14.05.17

La Palabra del Domingo - 14 de mayo de 2017

 

 

 

Jn 14, 1-12

  

“1 ‘No se turbe vuestro corazón.  Creéis en Dios: creed también en mí.   2 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho;  porque voy a prepararos un lugar. 3 Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. 4Y adonde yo voy sabéis el camino.’ 5 Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ 6 Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí. 7 Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.’  8 Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta.’ 9 Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.  11 Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.  Al menos, creedlo por las obras.  12 En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún,  porque yo voy al Padre.’”

        

 

COMENTARIO

Permanecer en Cristo

 

Una vez diría Jesús que quien tuviera fe podría hasta mover una montaña del sitio donde estaba y ordenarle que se echara en el mar. Sin duda lo decía porque sabía que muchos de los que le escuchaban no tenían mucha. Y por eso termina el texto del evangelio de san Juan diciendo que quien crea en Él hará, nada más y nada menos, que las obras que Él hace. 

Pues bien, es bien cierto eso. Sin embargo, Jesús no se vino abajo al respecto de lo que había venido a hacer al mundo, la misión que Dios le había encomendado. 

Jesús tiene que decir, por activa y por pasiva, que va a morir. Lo dice, muchas veces, de forma muy poética pero sin desconocer lo que eso significa. Pero trata de que, aquellos que lo escuchan, comprendan lo que eso quiere decir. 

Dice el Hijo de Dios muchas cosas importantes en esta conversación con aquellos que le escuchan y, por eso, con nosotros mismos. 

Ha de irse a la Casa del Padre. Pero se va porque tiene que prepararnos un lugar para que allí estemos cuando seamos llamados a la misma. Dice Jesús, por eso, que no está mintiendo cuando dice que en la vida eterna hay donde estar. Pero debe irse para terminar de preparar el camino que nos lleva a la misma. 

Y luego… volverá. Jesús anuncia, aquí mismo, el momento en el que volverá para juzgar a vivos y a muertos y para llevarse a los que, de su juicio, se deduzca que han merecido la vida eterna y no la muerte eterna. 

Hay, sin embargo, entonces y ahora, algunos que no reconocen a Cristo y no se dan cuenta de que es Dios hecho hombre y que todo lo puede. Por eso dice Jesús que es, él, el Camino, por el que se va a Dios; la Verdad, porque es Dios mismo y la Vida porque en Él reside y está, la que es eterna. Y por eso sólo se va a Dios por Cristo. 

Siendo parte de la Santísima Trinidad (si bien tal verdad no podían entenderla aquellos que le escuchaban) es bien cierto que el Espíritu de Dios, que moraba en el corazón de Cristo, le hacía realizar y llevar a cabo las obras que realizada y llevaba a cabo. 

Dice Jesús, a este respecto, que conocerlo a Él o, lo que es lo mismo, creer en Él y confiar en Él es hacer lo propio y lo mismo con Dios. Y esto es lo mismo que decir que lo contrario (no creer en Él y no confiar en Él) es hacer eso con Dios, Todopoderoso. 

Jesús quiere que nos convenzamos de algo que es más que importante para nuestra vida eterna: debemos permanecer en Cristo y Cristo en nosotros. Sólo así tendremos un “mañana” gozoso en el definitivo Reino de Dios donde no hay dolor y todo es alegría y felicidad. 

Y, además, nos dice Jesús que sabemos el camino para llegar al Padre: tenerlo a Él de ejemplo y, por tanto, ser serviciales con nuestro prójimo, ser misericordiosos, humildes y mansos de corazón. Ahí está el gran secreto de decir que se es hijo de Dios y, en verdad, serlo.

  

PRECES 

Por todos aquellos que no creen en la vida eterna.

 

Roguemos al Señor.

 

Por todos aquellos que no ven en Cristo a Dios mismo hecho hombre. 

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a confiar siempre en que eres el Camino, la Verdad y la Vida.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Nazareno

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7.05.17

La Palabra del Domingo - 7 de mayo de 2017

 

 

 Jn 10, 1-10

 

“1 ‘En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro  lado, ése es un ladrón y un salteador; 2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. 4 Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.’

 

6 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. 7      Entonces Jesús les dijo de nuevo: ‘En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.  8 Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. 9 Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. 10 El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’”.

 

COMENTARIO

La vida de Cristo es abundante

 

Muchas veces dice el Hijo de Dios lo que hoy trae el Evangelio de San Juan. Al parecer, necesita repetir lo que debería ser entendido pronto y a la primera pero, ya sabemos, hay quien no tiene interés por entender… y no entiende nada de nada. 

A tal respecto, es bien cierto que Jesús fue enviado por Dios para mucho. En realidad, tenía que restablecer la relación que los miembros del pueblo elegido por el Creador habían roto a base de comportarse, más o menos, como les daba la gana al respecto de su Ley y de hacer todo lo posible para que la misma les beneficiase, egoístamente hablando. 

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30.04.17

La Palabra del Domingo - 30 de abril de 2017

 

  

Lc 24, 13-25.

  

“13 Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, 14 y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. 15 Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; 16 pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. 17 El les dijo: ‘¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?’ Ellos se pararon con aire entristecido. 18 Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: ‘¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?’ 19 El les dijo: ‘¿Qué cosas?’ Ellos le dijeron: ‘Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; 20 cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. 21 Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. 22 El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, 23   y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él  vivía. 24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no  le vieron.’ 25  El les dijo: ‘¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?’ 27 Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. 28 Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. 29 Pero ellos le forzaron diciéndole: ‘Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.’ Y entró a quedarse con ellos. 30 Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.31       Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. 32 Se dijeron uno a otro: ‘¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino  y nos explicaba las Escrituras?’ 33 Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con  ellos, 34 que decían: ‘¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!’ 35 Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.”

        

MEDITACIÓN

 

1.-Muy sintomático es este ejemplo que los discípulos de Emaús nos ofrecen a todos los cristianos. Del todo a la nada casi de inmediato y sin solución de continuidad. Es prueba, además, de lo que puede suponer, para un discípulo de Jesucristo, tener una fe débil y tibia. 

Como viene a ser normal, y lógico, la naturaleza del hombre le lleva, nos lleva, a huir del peligro y a no afrontarlo. Cleofás y su compañero huyen, tratan de evitar, quizá, una persecución que acabara con sus vidas como acababa de ocurrir con la de su Señor. Pero, lo que no sabían era que, en ese camino de regreso al pasado, que viene a ser este ir a Emaús, huyendo de la bondad y refugiándose en el anonimato, volverían a encontrarse con su misma vida. Y así fue. 

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