InfoCatólica / Mater et Magistra / Categoría: Teología moral

24.11.17

Impedimentos del acto humano. Impedimentos del conocimiento

En el artículo precedente se trataba de la definición y condiciones del acto libre, aquel que ejerce la facultad de obrar o no, y de hacerlo en un sentido u otro. Se distinguía la libertad física o capacidad, de la libertad moral (es decir, no limitada). El libre albedrío es potencia de la voluntad, pero basada en el entendimiento, que es quien le proporciona los elementos de juicio. Su esencia radica en la capacidad de elección, para lo cual debe indispensablemente ser libre de coacción extrínseca y poseer libertad de ejercicio (obrar o no). La libertad de especificación (posibilidad de escoger el mejor entre dos bienes) le lleva a su plenitud natural. Por el contrario, la última cualidad, la libertad de contrariedad (escoger entre el bien y el mal) no perfecciona la libertad, sino que supone la posibilidad de contrariar la propia naturaleza humana que le llama a su plena unión con Dios (el Bien absoluto) y hacerse esclavo de bienes perecederos, por lo que escoger el mal supone una disminución de libertad, en lugar de aumentarla.

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4.01.17

El acto libre

El artículo precedente explicaba que el acto voluntario o elemento volitivo es aquel que procede del sujeto, con conocimiento e intención del fin y sin coacción externa. La voluntad puede ser expresa o implícita. en diversos grados (actual, virtual o habitual) o interpretativa. La razón de moralidad del voluntario la da el fin último, pero únicamente a través de medios lícitos (el fin no justifica los medios).

La licitud del voluntario indirecto (aquel acto que da un efecto bueno y otro malo) se valora en función de que el efecto buscado debe ser siempre el bueno, el fin debe ser honesto, y el efecto malo debe tener justificación proporcionada. Para imputar un efecto malo en estos casos, este debe ser previsible, y traer posibilidad y obligación de impedirlo.

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12.09.16

El elemento voluntario del acto humano

En el artículo anterior se explicaba que el acto humano es aquel que procede de la voluntad deliberada del hombre. Se caracteriza por ser racional, libre, moral, voluntario e imputable. Contiene tres elementos: el conocimiento, la voluntad y la ejecución.

El componente principal del conocimiento es el advertimiento (percepción del acto presente o futuro), que posee diversos grados. La advertencia es indispensable, relaciona el acto concreto con su moralidad y debe ser antecedente. Por último, el imperio de la razón relaciona el conocimiento con la voluntad.

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Elemento volitivo o Voluntario

Corresponde al influjo que la voluntad ejerce en el acto y es, por tanto, el elemento decisivo para la moralidad de dicho acto. Por ello amerita un estudio detallado.

El influjo de la voluntad procede del propio sujeto agente sin violencia extrínseca y con conocimiento e intención en el fin.

Esta definición clásica de Santo Tomás de Aquino nos permite descartar diversas nociones con las que podría existir confusión: la de los impulsos animales, la del desconocimiento del fin, la procedente de una coacción física externa, la de lo deseado sin que la voluntad pueda influir en ello, la de lo permitido aunque no querido, y la de lo realizado por ignorancia.

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25.05.16

El acto humano. Definición y clasificación. El acto cognoscitivo.

En el artículo precedente se explicaba que la felicidad objetiva consiste en la posesión del Bien perfecto, y porqué el Bien creado e infinito (Dios) es el único que proporciona la Felicidad objetiva. La Felicidad subjetiva plena únicamente se alcanza en la visión beatífica. Para alcanzar ambas, Dios nos ha transmitido sus mandamientos por medio de Nuestro Señor Jesucristo, con el auxilio de la Gracia, los dones y virtudes del Espíritu Santo, los sacramentos y las verdades de fe.

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Definición

Dado que el hombre emplea sus actos humanos como medio para alcanzar el último fin (la visión beatífica de Dios), se impone considerarlos por lo menudo.

El acto humano es la acción que procede de la voluntad deliberada del hombre.

El acto humano se estudia en tres vertientes: la del acto natural (o humano en sí mismo, también llamado psicológico o puramente filosófico), la del acto moral (en relación con las costumbres humanas, es tanto filosófico como teológico) y la del acto sobrenatural y meritorio (estrictamente teológico).

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19.02.16

La Felicidad del hombre

El artículo anterior de esta serie trataba de la necesidad de fin de toda acción humana. Existe un fin que es único y último absoluto, la Gloria de Dios (que a su vez es principio de todo). La Felicidad es el fin último relativo del hombre, y es natural o terrena y sobrenatural (la contemplación eterna de la Gloria de Dios). Cuando el hombre obra contra estos fines, lo hace llevado por el error.

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La Felicidad objetiva

En palabras de Santo Tomás, “la Felicidad (o Bienaventuranza) objetiva es la posesión del Bien perfecto que sacia todos los apetitos”. Las condiciones para que se dé ese Bien perfecto son:

1.Que sea último (esto es, que no haya otro bien superior).

2.Que sea perfecto (esto es, que excluya todo mal de cualquier naturaleza).

3.Que sea plenamente saciante.

4.Que sea inamisible (que no se pueda perder).

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