InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Viajes

28.03.15

La Semana Santa y Marrakech

Cuando llega la Semana Santa, suelo acordarme de Marrakech. Como veo que esto suena algo extraño, explicaré que, al acercarse la Semana Santa, lo que hago es acordarme de la parábola evangélica de los jornaleros y eso inevitablemente despierta en mí los recuerdos de Marrakech. Curiosamente, tuve que viajar a un país musulmán como Marruecos para que la parábola de los jornaleros que empezaron a trabajar por la mañana, al mediodía y a media tarde se convirtiera en algo concreto y tangible en mi mente.

Al contratar nosotros mismos el alojamiento en lugar de utilizar una agencia de viajes, no reservamos un hotel caro en la parte más turística de la ciudad, sino uno más económico y modesto junto a la estación de autobuses, cerca de Bab Doukkala. Desde nuestra ventana, para nuestra desilusión, lo único que se podía ver era una enorme plaza más bien poco atractiva. Después de la primera noche en el hotel, nuestro interés se reanimó al descubrir que esa gran plaza era el lugar en el que se reunían los jornaleros para esperar a ser contratados, igual que en el Evangelio.

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19.07.14

Dos parroquianos ilustres

PobresPor razones que no vienen al caso, la parroquia a la que suelo ir a misa por las mañanas está en un barrio de oficinas y tiendas de alto nivel. La mayoría de los que asisten van elegantemente vestidos, con buenos trajes, zapatos caros y aspecto de directivos. Es la misa de ocho, así que muchos aprovechan para ir allí antes de empezar a trabajar.

En ese entorno elegante y distinguido, llaman la atención dos parroquianos especialmente ilustres.

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4.10.13

Cuando pases por aquí

IMG_5047Hoy, que es viernes, me he acordado de Tudela. Este verano, camino de Pamplona, pasamos cerca y decidimos parar allí a comer unos bocadillos en un parque. Poco hicimos aparte de comer, pero algún ángel nos guió hasta una ermita a las afueras de la ciudad. Es fácil de encontrar: basta intentar llegar al monumento al Sagrado Corazón que hay en lo más alto de Tudela y perderse. Cuando uno nota que ha llegado al final de la ciudad, se da cuenta de que no va por buen camino y empieza a buscar un lugar donde dar la vuelta, justo allí está la ermita de la Santa Cruz.

La ermita tiene una historia agitada. Originalmente era del siglo XII, pero fue destruida por los franceses durante la invasión napoleónica. Reconstruida, se quemó unas décadas después. La actual, construida un poco más lejos para dejar sitio al ferrocarril, es de la segunda mitad del siglo XIX y poco llamativa como edificio, lo cual es una bendición, pues permite que la atención se centre en el tesoro que alberga en su interior: un Cristo y un letrero.

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8.03.13

Reseña de Romero a Roma en un buen blog

Secreto gigantescoLos cristianos damos gracias a Dios por todo aquello que nos ocurre, sabiendo que todo sucede para el bien de los que aman a Dios, aunque, por supuesto, es mucho más fácil agradecer las cosas agradables. Hoy, por ejemplo, quiero dar gracias por una de esas pequeñas cosas que animan el día: haber descubierto una (buena) reseña de Romero a Roma que desconocía, en el blog Un secreto gigantesco.

Aprovecho para recomendar el blog, porque es estupendo. Su autor, José L. L. (que, por cierto, cumplió veinte años esta semana) es estudiante de telecomunicaciones y buen escritor en ciernes. En su blog habla de prácticamente cualquier cosa, desde libros, películas, videojuegos y empresarios emprendedores hasta fractales y filosofía. Y, por supuesto, de Dios. Es una de esas bitácoras en las que uno no sabe lo que se va a encontrar en el próximo post, excepto que será sin duda interesante.

Incluyo a continuación algunos fragmentos de la divertida reseña que ha hecho José de Romero a Roma, aprovechando que es buen amigo de dos de los peregrinos del relato (si quieren leer el resto, pueden hacerlo aquí):

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5.03.13

Ganador y respuestas del I Concurso Detectivesco Romano

DetectiveDecía ayer un lector: “Bruno…como te lo estás pasando!” Y en efecto, así ha sido. He disfrutado mucho con el I Concurso Detectivesco Romano, siguiendo los comentarios, los intentos de unos y otros, a los animadores que no investigaban pero participaban en el jolgorio, etc. Es una pena que no tuviéramos imágenes, porque el concurso se ha parecido mucho a una de esas películas tronchantes en las que un grupo variopinto de personas corren de un lado para otro en busca de un tesoro escondido, mirando siempre hacia atrás y viendo con horror que los demás les pisan los talones.

Todo lo bueno se acaba, sin embargo, y es hora de dar el concurso por terminado y anunciar el ganador, a pesar de que nadie ha conseguido pasar de las nueve respuestas. El ganador, el eximio investigador, el más hábil sabueso de InfoCatólica, es…

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