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25.04.08

El «Vaticano» reconoce —i.e., no hay explicación científica posible— un milagro atribuido al Cardenal Newman, condición previa y necesaria para poder declararlo beato. Y el anuncio parece que va a ser inminente.
Hace tres años ganaba velocidad la causa de canonización de John Henry Newman —cómo le llamaremos, ¿san Juan Enrique?, cuesta decirlo así—. El fin de semana pasado el Times nos revelaba que fue Jack Sullivan, diácono de Marshfield (Massachusetts), el que afectado de un severo trastorno espinal crónico, hace siete años, una noche, pidió por intercesión Newman su curación, y a la mañana siguiente despertó y el dolor había desaparecido.
El Times (no sé si agarrándose a un clavo ardiendo o deseándolo) prevenía a sus lectores de que aún así, todavía faltaba otro milagro para la canonización. Ese milagro también está en estudio, un joven de diecisiete años con graves lesiones craneales provocadas en un accidente de tráfico.
He esperado unos días a publicar el artículo, confiaba en conocer más detalles, reacciones y comentarios, pero nada. Silencio en la prensa. Y me molesta el ocultamiento —picajoso que es uno—. Por que milagros de Newman, milagros también de los de verdad: conversión y paz, conozco varios. Y alguno de mis compañeros de blog os podrían contar.
Newman hizo mucho por la Iglesia, hizo mucho por las almas: Manning, Chesterton, Knox, incluso Tolkien. Pero personalmente creo que lo gordo está por venir. Pablo VI llegó a sugerir que el Vaticano II era el «Concilio de Newman», como el de Trento lo fue de Santo Tomás de Aquino, grandes construcciones teológicas recogidas tiempo después. Y quizá con motivo de su beatificación se reactive el interés por su persona, por su pensamiento y por su obra. Quizá este era el momento adecuado.
No sólo creo que Newman ayudará a mejorar la recepción del Concilio del que fue precursor en muchos temas (laicos, ecumenismo, desarrollo del dogma, fe y razón), si no que dará muchos frutos personales. Su propia evolución desde el liberalismo teológico (muy similar al que tienen hoy en día muchos clérigos y religiosos) a su plena comunión con la Iglesia, acompañará en similar trayecto a más de uno; ya lo hizo en el pasado, lo volverá a hacer en un mundo que tiene muchas similitudes con su drama interior.
La oración para obtener la Beatificación del Venerable John Henry Cardenal Newman, la podría haber escrito él, aquí os la dejo:
Dios, Padre Nuestro, tu siervo John Henry Newman defendió la fe con su enseñanza y ejemplo. Que su lealtad a Cristo y a la Iglesia, su amor a la Inmaculada Madre de Dios y su compasión por los perplejos, sirvan de guía al pueblo cristiano hoy. Te suplicamos que concedas los favores que te pedimos por su intercesión para que su santidad sea reconocida por todos y la Iglesia lo proclame Santo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
55 comentarios
Creo en todo el dogma revelado tal como ha sido enseñado por los apóstoles, como ha sido confiado por los apóstoles a la Iglesia y como la Iglesia me lo ha enseñado a mí. Lo acepto en la infalible interpretación de la autoridad a la que fue confiado y acepto sin reservas cualquier ulterior interpretación por aquella misma autoridad hasta el fin de los siglos.
Acepto, además, las tradiciones de la Iglesia universalmente recibidas, en las que se encuentra la materia de las nuevas definiciones dogmáticas que se hacen de vez en cuando, y que en todo tiempo acompañan e ilustran el dogma católico ya definido. Y me someto a todas las otras decisiones de la Santa Sede, en materia teológica y no teológica, a través de los órganos que ella misma ha designado y que, sin entrar aquí en la cuestión de su infalibilidad, con un rango de obligatoriedad inferior llegan hasta mí con derecho propio de ser escuchados y obedecidos. Considero, además, que poco a poco, en el curso de los siglos, la investigación católica ha adquirido ciertas formas precisas y ha asumido el carácter de una ciencia, con método y terminología propias, bajo la guía intelectual de grandes pensadores como San Atanasio, San Agustín, Santo Tomás; y no siento la más mínima tentación de destruir esta gran herencia del pensamiento que se ha transmitido hasta nuestros días. (Apología pro vita sua, c. 5)
Estimado Monje, como por lo que veo es habitual, Vd mezcla las cosas:
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Casado y padre de familia numerosa. Hispano-cubano. Fumador. Ha sido profesor de Secundaria y
Bachillerato —entonces eran COU, BUP y EGB— y también analista de Estudios de Mercado.
En la actualidad compagina su trabajo en una multinacional con la dirección
de conoZe.com,
de la que también es fundador.
Ahora también Director Técnico de InfoCatólica.
Participa regularmente en programas de radio y diversas publicaciones digitales.
Puedes ponerte en contacto con él en DeLapsis@gmail, o seguir su actividad en twitter.
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