10.12.17

Siento meterme un poquito con algunos obispos

A los curas, como a los obispos, nos cuesta mucho trabajo decir no. Lo más sencillo es dejar que la gente haga, que los curas hagan, dar palmadas en la espalda, todos buenos y nunca pasa nada. A los obispos, como a los curas, lo que nos resulta más sencillo es animar, alentar, repartir sonrisas, todo bien, ánimo, porque esto nos lleva a ser considerados por la gente como pastores buenos, simpáticos, agradables, comprensivos y todas esas cosas.

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7.12.17

Prudencia o pusilanimidad

No está nada clara la cosa. Uno no sabe muy bien si la prudencia no pueda disfrazar la pusilanimidad, o si la cobardía y el temor no santo preferimos disfrazarlas de prudencia evangélica. O si la que llamamos prudencia no es más que pura comodidad y ganas de no complicarnos la vida.

El hecho es que hay cosas que nos queman, nos abrasan por dentro y nos callamos por la cosa de ser prudentes, no liarla, no echar fuego o mejor no dar argumentos a los de “fuera”. Desde luego es lo más conveniente humanamente hablando. Pero… Aquí hay un problema y serio. Y es el que tenemos los que somos conocidos, leídos, seguidos y comentados.

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5.12.17

Abusos a menores: entre la firmeza y la prudencia

El tan famoso, cacareado y difundido caso de supuestos abusos hacia un menor en Granada, cometido por un grupo de sacerdotes, finalmente ha quedado en nada. Tan en nada que en el proceso civil el menor ha sido condenado, incluso, a pagar las costas judiciales. Tan en nada que los sacerdotes acusados han sido restituidos en su ministerio sacerdotal.

El caso surgió hace meses con una enorme repercusión incluso en medos de información nacionales como radio y televisión. Telediarios se abrieron con la noticia.

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30.11.17

29.11.17

Mala pastoral la que parte de la aceptación de la derrota

Malas cosa es que los mismos sacerdotes nos apuntemos al caballo siempre perdedor. Mal negocio partir de la derrota. Mal asunto el de la resignación y la bajada de exigencias. Malo porque es partir ya de la aceptación del fracaso como algo del todo inevitable.

Dos son las principales derrotas que demasiadas veces asumimos los pastores: la resignación y las rebajas. Hoy quiero referirme a ellas.

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