Pío XII ante los tempestuosos asaltos del enemigo infernal


Papa Pío XII

Pío XII, dotado de un profundo conocimiento de la misión que le había sido encomendada, y de una nítida visión de la realidad de la Iglesia y del mundo, consideraba la unidad de todos los cristianos como un remedio a muchos males.

En su llamado a la unidad, no dejaba espacio para dudar sobre la naturaleza y misión de la Iglesia Católica y de la Sede Apostólica, inquebrantable roca de verdad plantada por Dios. Es de notar que esta convicción no restaba absolutamente nada a la humildad y cercanía que, como vicario de Cristo y sucesor del apóstol Pedro, encarnaba en su persona. Su figura y proceder evocaban la presencia en la tierra de Aquel que es a la vez Siervo humilde, Rey de Reyes, Buen Pastor, Maestro y Señor.

Este Papa veía dos frentes sobresalientes en los asaltos a la Iglesia por parte del enemigo infernal. Por un lado, la herejía y las interpretaciones torcidas de la Doctrina cristiana. Por otro lado, el odio y la ferocidad de las persecuciones a los cristianos.

En 1951 escribió una encíclica conmemorando los quince siglos del Concilio Ecuménico de Calcedonia. En este imperdible documento repasa la doctrina cristológica siguiendo las vicisitudes de los concilios de Nicea, Éfeso y Calcedonia, a la vez que advierte sobre algunas corrientes actuales que vuelven a caer en los antiguos errores.

La encíclica, que lleva por nombre Sempiternus Rex Christus, es también un llamado del Pontífice a la unidad de los cristianos. Vale la pena tomarse unos pocos minutos para leer estos párrafos (énfasis nuestros):


Pío XII

Mientras ardía la reciente guerra con su secuela de miseria, hambre y enfermedades, Nos, sin distinguir entre los pueblos, que Nos suelen llamar Padre, hemos trabajado por aliviar dondequiera el peso de las desgracias; Nos hemos esforzado por ayudar a las viudas, a los niños, a los ancianos, a los enfermos y Nos hubiéramos considerado más felices si hubiéramos podido equiparar los medios a los deseos. No vacilen, pues, en rendir el debido homenaje a esta Sede Apostólica, para la que el presidir es ayudar, a esta inquebrantable roca de verdad plantada por Dios, aquellos que por la calamidad de los tiempos se han separado de ella…

[…]

Ciertamente no desconocemos qué cúmulo inveterado de prejuicios impide tenazmente que se realice la oración dirigida por Cristo en la última Cena al Eterno Padre por los que siguieran el Evangelio: Que todos sean uno. Pero sabemos también que la fuerza de la oración es grande si los que oran, formando un solo ejército, arden en una sincera fe y pura conciencia capaz de arrancar una montaña y precipitarla en el mar.

[…]

Hay, además, otro motivo, que con grande urgencia exige que las falanges cristianas cuanto antes se unan y combatan bajo una sola bandera central los tempestuosos asaltos del enemigo infernal. ¿A quién no horroriza el odio y la ferocidad con que los enemigos de Dios, en muchos países del mundo, amenazan y tienden a destruir todo lo que es divino y cristiano? Contra sus confederadas milicias no podemos seguir divididos y dispersos, perdiendo el tiempo, todos los que señalados con el carácter bautismal, estamos destinados a combatir con valor los combates de Cristo.

Las cárceles, los sufrimientos, los tormentos, los gemidos, la sangre de aquellos que, conocidos o ignorados, pero ciertamente muchos en estos últimos tiempos y aun hoy día, han sufrido y están sufriendo por la constancia de la virtud y la profesión de fe, llaman a todos con voz cada vez más alta, para que abracen esta santa unidad de la Iglesia.

Pius XII

La esperanza de la vuelta de los hermanos y de los hijos, separados hace ya mucho tiempo de esta Sede Apostólica, se hace más fuerte con la amarga y sangrienta cruz de los sufrimientos de tantos otros hermanos e hijos: ¡que ninguno impida y descuide la obra salvadora de Dios! A estos beneficios y al gozo de esta unidad invitamos con paterna súplica…


5 comentarios

  
Maga
Pío XII puso mucho énfasis en un Ecumenismo de Unión con Ortodoxos y Precalcedonianos. Fue uno de los mayores Papas de la Historia. Un Hombre hierático, ascético y con una Fe en el Señor y en su Iglesia y con un amor absoluto a la Santísima Virgen María, además de enemigo del Modernismo, el Liberalismo Teologico, del Marxismo y del Nazismo y de haber salvado centenares de miles de vidas del exterminio Nazi. Murió en olor de Santidad y merece, sin duda, ser elevado a la Gloria de los Altares. Rezo con pasión por ello para que se reconozca este Papa tan odiado por los enemigos externos e internos de la Santa Madre Iglesia.
15/08/14 1:51 AM
  
pacomio
Debemos rogar con insistencia por la pronta Beatificción y Canonización del Pastor Agelicus, propagar sus escritos y divulgar sus virtudes. La Santa Madre Iglesia será exaltada por su exaltación y Dios inmensamente glorificado.
15/08/14 11:42 AM
  
Alf_3
Qué razón tenía ya en 1951, cuando animaba a formar "falanges valientemente cristianas", para unidos, luchar contra las dos grandes vertientes de los enemigos de la Verdad: los internos y los externos.
Los enemigos han tenido grandes avances, según se ve; y ¿por qué no hemos podido siquiera detenerlos un poco? ¿Somos tibios?
Qué no desfallezca nuestra Fe, Señor Jesús.
15/08/14 10:36 PM
  
Pub
Para Pío XII la unión de los cristianos consistía en la vuelta a la Iglesia católica de los hermanos e hijos separados. Ahora parece que se quiere una unión cediendo cada uno un poco de sus convicciones. Pío XII, Papa santo y sin complejos.
30/08/14 9:10 PM
  
jvgjon
Estoy interesado en estudiar en profundidad la persona tan extraordinaria de este Papa tan cercano a nosotros y tan olvidado.Desearía facilitasen títulos, trabajos que me puedan ayudar a conocer mas ese Papa entrañable. Gracias

Buhardilla:

Puede consultar al Sr. Rodolfo Vargas, quien administra el blolg del "Sodalitium Internationale Pastor Angelicus" en http://sipastorangelicvs.blogspot.com.ar/
11/10/14 10:36 PM

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