21.06.16

Fabricación de niños, eugenesia y derrota de la mujer

Fabricación de niños, eugenesia y derrota de la  mujer

Parece cada vez más claro que el rechazo prometeico del mundo moderno hacia la naturaleza es ya, y lo va a seguir siendo, uno de los grandes asuntos de nuestro tiempo. Esto incluye todo lo relacionado con la generación de seres humanos, desde las técnicas de fabricación de los mismos in vitro hasta los recientemente popularizados “vientres de alquiler”. Al respecto, la lectura del sugerente libro ¿Qué es una familia?, de Fabrice Hadjadj, me ha recordado el reciente debate entre Francisco José Contreras y Juan Manuel Rallo sobre los vientres de alquiler.

Una de las cuestiones clave en este asunto, que supone una quiebra radical, es la transformación de la gestación en producción. Me gustaría llamar la atención sobre dos puntos en los que el pensador francés me parece preclaro.

En primer lugar, cuando Hadjadj plantea, con su estilo provocador, cómo, si son lógicos, los defensores de la producción de niños en vientres de alquiler exigirán la eugenesia, el mínimo control de calidad que se debe exigir en toda producción:

Indiscutiblemente, según acabamos de ver, si se pasa del nacimiento a la fabricación del hombre, exigir un individuo sin defecto alguno  será de una moralidad total. Y si la bioética tiene algo que hacer en este ámbito, no hay tarea más urgente que establecer una oficina de reclamaciones e incluso un servicio posventa. Supongamos que nuestro inteligente teléfono portátil recién estrenado deja de funcionar. Nos escandalizaría bastante oír al vendedor invocar a los dioses y culpar del defecto a la fatalidad. Estamos en nuestro derecho, en el orden de la fabricación, cuando exigimos un producto perfecto. Cosa que no es cierta en el orden del nacimiento (incluyo en este término la fecundación, la gestación, el parto e incluso, en cierto modo, la educación consecutivas a la unión de un hombre y una mujer). En el mismo momento en que el nacer se convierte en un hacer, todos los imperativos morales no podrán hacer otra cosa más que reforzar la eugenesia a la que esa misma moral pretende poner trabas”.

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25.05.16

Sentencia trampa para las Hermanitas de los Pobres

Obama vs Hermanitas de los Pobres

Hace tiempo que sigo de cerca todo lo relacionado con lo que probablemente sea el legado más representativo del presidente Obama, la reforma sanitaria conocida bajo el nombre de Obamacare. Ya en 2010 advertía de su larga y amenazante sombra, y en 2014 me fijé en la cuestión del mandato abortivo impuesto por la administración Obama y la lucha que contra él encabezaban las Hermanitas de los Pobres. El último desarrollo de esta larga historia ha sido la reciente decisión del Supremo en Zubik v. Burwell anulando las sentencias que impedían la objeción de conciencia a las Hermanitas de los Pobres. Buena noticia, me dije.

Y sí, lo es, pero quizás no tanto como podríamos pensar tras una lectura rápida. De hecho, el Tribunal Supremo norteamericano no se ha pronunciado sobre los recursos interpuestos, evitando entrar en el fondo del asunto, y ha devuelto el asunto a las cortes inferiores, indicando a las partes que deben de llegar a un acuerdo, que el Supremo considera perfectamente posible. Una situación realmente curiosa, pues al menos en teoría las partes no tienen ninguna obligación a alcanzar acuerdo alguno y precisamente el papel de los tribunales es dictaminar sobre asuntos legales en los que tienen jurisdicción. En este caso, el Supremo, en un movimiento inédito, ha preferido jugar el papel de la maestra paciente que envía a los dos niños revoltosos al rincón hasta que hagan las paces.

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18.04.16

Mujeres en las iglesias, hombres en las mezquitas.

El Pew Research Forum acaba de publicar su estudio acerca de la diferencia de comportamiento entre hombres y mujeres en relación con la religión, fijándose en dos grandes grupos: cristianos y musulmanes. En el caso de los cristianos, las mujeres son más religiosas en todos los aspectos estudiados, algo que no ocurre entre los musulmanes. Si las mujeres asisten semanalmente a la iglesia en mayor proporción que los hombres (que no alcanzan ni el 50%), en el mundo islámico ocurre lo contrario, con un 70% de los musulmanes varones asistiendo a la mezquita semanalmente, frente a solo un 42% de mujeres musulmanas que lo hacen. En definitiva, y simplificando un poco, lo que nos dicen los datos es que las iglesias son predominantemente femeninas mientras que las mezquitas son predominantemente masculinas.

¿A qué puede deberse este fenómeno que vendría a ser reflejo de formas de religiosidad diferentes?

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6.04.16

¿Cómo fue posible reconocer a Jesús como Dios?

Santo Tomás

La rutina hace que en muchas ocasiones no seamos conscientes de la gravedad de lo que leemos o escuchamos. Sucede a menudo con la lectura de la Biblia, con pasajes que hemos oído tantas veces que hemos perdido la sensibilidad para percibir la enormidad que encierra. Por ejemplo cuando Jesús resucitado se aparece a Tomás, quien de rodillas ante Jesucristo le confiesa como “mi Señor y mi Dios". Es probable que pasemos de largo, que demos por sabidas estas palabras y no les demos más importancia, pero vale la pena detenernos un momento: ¿cómo pudo un judío creyente reconocer a un hombre como Dios? No es desde luego algo evidente.

De hecho, parece a primera vista difícil el hacer compatible el monoteísmo judío, la afirmación encerrada en el Shema (Deut 6, 4), con el reconocimiento de la divinidad de un hombre, Jesús. Y sin embargo es un hecho, recogido en los hechos de los Apóstoles, que la confesión de la divinidad de Jesús no les provocó especiales problemas. Los cristianos, empezando por los apóstoles, no necesitaron un largo y sutil proceso filosófico para llegar hasta esa conclusión, sino que parece que se trató más bien de un reconocimiento de la persona y la obra de Jesús, en la línea de lo expresado por Simón Pedro: “¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6, 68). Desde nuestra perspectiva tendemos a ver este asunto como un dilema intelectual, pero no parece que fuera visto así por los apóstoles.

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29.03.16

¿Nos hemos convertido en gnósticos sin darnos cuenta?

Nos hemos convertido en gnósticos sin darnos cuentaEn las encuestas que se hacen sobre lo que creen los cristianos, el número de estos que creen en la resurrección de la carne es cada vez menor. Parece ser que cada vez es más común que creamos, sí, en una vida espiritual después de la muerte, pero al mismo tiempo cada vez son menos los cristianos que creen que nuestro cuerpo también está destinado a la vida eterna.

Dorothy L. Sayers, la novelista y teóloga, advirtió de que una de las razones para este fenómeno es la influencia gnóstica. Por gnosticismo, aquí, se refería Sayers a la tendencia a despreciar el mundo físico a partir de una falsa antítesis entre espíritu y materia. La doctrina cristiana es otra: Cristo resucitó al completo, también su cuerpo, no sólo para salvar el alma del hombre, sino al hombre en su totalidad, compuesto de alma y cuerpo.

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