Categoría: Ultratradicionalismo
24.07.10
En los últimos post he estado tratando el tema del tradicionalismo. Muy apropiado para profundizar en el tema para quienes entienden el inglés es el libro Pensées on Catholic Traditionalism (Meditaciones sobre el tradicionalismo católico) de Dave Armstrong. El autor, que es considerado como uno de los mejores apologetas católicos de habla inglesa, junto con Karl Keating, Robert Sungenis, Mark Bonocore y Phil Porvaznik entre otros, es también un converso del evangelicalismo (Ver Mi odisea del evangelicalismo al catolicismo).

16.07.10
Julio Meinvielle (1905-1973) fue un sacerdote católico argentino. En vida fue autor de numerosos libros, entre ellos, “De la Cábala al Progresismo”, en donde sostiene la siguiente hipótesis:
“Pero así como la Iglesia comenzó siendo una semilla pequeñísima, y se hizo árbol y árbol frondoso, así puede reducirse en su frondosidad y tener una realidad mucha más modesta. Sabemos que el mysterium iniquitatis ya está obrando; pero no sabemos los límites de su poder.
Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como “pusillus grex” por toda la tierra.
Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar. Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte, produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería como alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad.
14.07.10
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Sandro Magister, vaticanista del semanario italiano L’Espresso y uno de los más informados periodistas en materia de eventos de la Santa Sede, ha publicado en su boletín de noticias y análisis un artículo donde señala que el Papa no cederá a los ruegos de los tradicionalistas que “suplican que condene “ex cathedra” los errores del Concilio Vaticano II“. |
El experto de asuntos vaticanos se pronuncia en el contexto de la publicación del nuevo volumen de Romano Amerio “Zibaldone” en donde se realiza un análisis fuertemente crítico al Concilio Vaticano II. También Monseñor Gherardini en su libro “Concilio Ecumenico Vaticano II. Un discorso da fare” hacia una “súplica al Santo Padre” para que sometiera a un nuevo examen los documentos conciliares, y aclarara de una vez por todas si hubo ruptura o continuidad con el Magisterio preconciliar. Sin embargo, a todo esto Magister señala que “hay que descartar que él acceda a sus ruegos” .
Y es que aunque los tradicionalistas siguen esperando porque el Papa se pronuncie, comenta que “tanto en el conjunto como en algunos puntos controvertidos el papa Joseph Ratzinger ya ha hecho saber que no comparte en absoluto sus posiciones” :
“Por ejemplo, respecto a la continuidad de significado entre las fórmulas “es” y “subsiste en la” ya se ha expresado la Congregación para la Doctrina de la Fe en el verano del año 2007, al afirmar que “el Concilio Ecuménico Vaticano II no ha querido cambiar ni de hecho ha cambiado la anterior doctrina sobre la Iglesia, sino que sólo ha querido desarrollarla, profundizarla y exponerla más ampliamente".
En cuanto a la Declaración “Dignitatis humanæ” sobre la libertad religiosa, Benedicto XVI ha explicado personalmente que si ella está separada de anteriores indicaciones “contingentes” del Magisterio, lo ha hecho precisamente para “retomar nuevamente el patrimonio más profundo de la Iglesia".
El discurso en el que Benedicto XVI ha defendido la ortodoxia de la “Dignitatis humanæ” es el que dirigió a la curia vaticana en la vigilia de la primera Navidad de su pontificado, el 22 de diciembre de 2005, precisamente para sostener que entre el Concilio Vaticano II y el anterior magisterio de la Iglesia no hay ruptura sino “reforma en la continuidad”.”
Sostiene finalmente “El papa Ratzinger no ha convencido hasta ahora a los lefebvristas, que se mantienen en estado de cisma justamente en este punto crucial. Pero no ha convencido – acorde a lo que escriben Radaelli y Gherardini – ni siquiera a algunos de sus hijos “obedientísimos en Cristo".” .
No han sido pocas las veces que Benedicto XVI ha reafirmado la actualidad del Concilio Vaticano II, con el que “estamos en deuda”
El artículo completo puede ser encontrado en el sitio Web del Vaticanista en:
Los defensores de la Tradición reclaman la Iglesia infalible
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8.07.10
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Una precisa definición sobre el desarrollo de la doctrina cristiana la da el apologista católico Dave Armstrong en su libro Development of Catholic Doctrine:
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Explica a continuación que este crecimiento es el resultado de las reflexiones piadosas de la Iglesia, el estudio teológico, y muchas veces la investigación (frecuentemente ocasionada por los combates contra la herejía) , experiencia práctica y la colectiva sabiduría de los obispos de la Iglesia y el Papa, especialmente cuando están acompañados de un Concilio Ecuménico.
7.07.10
“…no sea que, llevado por la soberbia, caiga en la misma condenación del diablo.” 1 Timoteo 3,6
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El cisma lefebvrista comienza en el año 1988 cuando el Arzobispo Marcel Lefébvre (fundador de la Fraternidad San Pío X) ordenó cuatro obispos sin mandato pontificio, incurriendo él, y los obispos ordenados en excomunión “latae sententiae”. El problema, sin embargo, comenzó mucho antes cuando luego de repetidos actos de desobediencia a la Sede Apostólica fijan su posición: “«Nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron»”, “ «Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada en la Jerarquía, puede constreñirnos a abandonar o a disminuir nuestra fe católica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos»” |
En resumen: Los lefebvristas rechazaban la autoridad no solo de un Concilio Ecumenico, sino cualquier autoridad (inclusive la del Papa) que según ellos, no estuviera de acuerdo con su noción de Tradición. A este respecto dice la Carta Apostólica en forma de “motu proprio” “Ecclesia Dei” de S.S. Juan Pablo II: .