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9.10.08

Derribando algunos mitos protestantes. Sobre el oscurantismo medieval

A las 3:53 AM, por José Miguel Arráiz
Categorías : Leyendas Negras

Hace ya algún tiempo, no podía contener una sonrisa cuando leía como un sacerdote enojado se decía como era posible que se estuviera enterando en ese momento de que a Galileo no lo mató la inquisición. Y es que algunos mitos protestantes suenan tanto (como el de la papisa Juana, o las 50 millones de víctimas de la inquisición española) que uno, siendo católico practicante y en teoría bien formado, termina creyéndolos.

Es por eso que hace algún tiempo publiqué en apologeticacatolica.org un excelente artículo de Luis Fernando Perez sobre algunos mitos protestantes del oscurantismo medieval.

Ahora quiero traerlo a mis apreciados lectores de Religión en Libertad.

Que lo disfruten…

Derribando algunos mitos protestantes sobre el oscurantismo medieval
Autores varios

La obra Sección I del Griego del Nuevo Testamento, que facilita en sus cursos de lenguas bíblicas la entidad protestante s.e.u.t. (Seminario Evangélico Unido de Teología, ligado a la Iglesia Evangélica Española y a la Iglesia Española Reformada Episcopal), no se centra en la lengua griega, como sería de esperar, sino que incursiona en el terreno de la exégesis y de la historia al exponer algunos de los principios “exegéticos” de la pseudo-reforma protestante, así como al enseñar sin rubor los mitos de la historiografía “reformada". Vamos a ver cómo esta obra maestra de manipulación ideológica carece de base científica y bíblica.

Mito primero

Se trata de la supuesta ignorancia de los pueblos de Europa en materia bíblica antes de la pseudo-reforma protestante, tal y como se afirma en la lección 34 de la Sección I (pág. 5.8), donde se dice a propósito de la Edad Media, la “Edad de las tinieblas", que dicha ignorancia se debía a estar escrita la Biblia “sólo en idiomas antiguos, como el latín y el griego. La Biblia estaba sólo disponible, mayormente, en latín, y el hombre corriente de entonces no estaba más versado en latín que el operario de una fábrica de Ford en la actualidad"; y “un poco antes de la Reforma, algunos comenzaron a traducir la Biblia a lenguas europeas (…) a pesar de la terrible oposición y persecución".

Parece imposible mayor número de falsedades en tan pocas líneas. 
Vamos por partes:

1) La Edad Media comienza en el siglo V d.C., a contar desde el año de la caída de Roma. En dicha época la mitad occidental del antiguo imperio romano, dominada por los bárbaros, hablaba latín y disponía de una excelente versión de la Biblia: la Vulgata de San Jerónimo; la mitad oriental del imperio, que sobrevivió hasta que los turcos conquistaron Constantinopla en el siglo XV, hablaba griego y podía leer en esa lengua tanto en Nuevo Testamento como el Viejo (este último en varias versiones, como la de los LXX); de suerte que en la Edad Media el pueblo tenía un conocimiento amplísimo de las Escrituras.

2) La Biblia se traducía a las lenguas vernáculas muchos siglos antes de la pseudo-reforma de Lutero, Calvino y compañía, pues:

a) Los santos católicos Cirilio y Metodio tradujeron la Biblia al búlgaro antiguo en el siglo IX, ¡en plena Edad Media, la “Edad de las tinieblas"! (cf. Lengua y Literatura Latinas I, autores varios, UNED, Madrid, 1986, pág. 32, e Iniciación a la fonética, fonología y morfología latinas, José Molina Yébenes, Publicacions Universitat de Barcelona: Barcelona 1993, pág. 4); así, los búlgaros podían leer la Biblia en su lengua.

b) El obispo Ulfilas (arriano, no católico), evangelizador de los godos de Dacia y Tracia, tradujo la Biblia al gótico pocos años antes de que San Jerónimo acabara la Vulgata, de suerte que cuando llegaron las “tinieblas” medievales ¡los godos podían leer la Biblia en su lengua materna! (cf. José Molina Yévenes, op. cit., pág. 5; Esteban Torre, Teoría de la traducción literaria, Ed. Síntesis, 1994, pág. 24, y UNED, op. cit., pág. 32).

c) El monje católico Beda el Venerable tradujo al anglosajón o inglés antiguo el Evangelio de San Juan poco antes de su muerte, acaecida en el año 735, o sea: ¡en plena Edad Media, “la Edad de las tinieblas"! (cf. Esteban Torre, op. cit., pág. 24).

d) El gran historiador Giuseppe Riciotti, autor de obras meritísimas como Vida de Jesucristo (Ed. Luis Miracle, Barcelona 1978) e Historia de Israel (Ed. Luis Miracle, Barcelona 1949), nos informa en su introducción a la Sagrada Biblia de que, en Italia, “la Biblia en lengua vulgar era popularísima en los siglos XV y XVI", y de que “desde el siglo XIII se poseen” traducciones italianas de la Biblia, aunque “se trata de traducciones parciales", es decir, aunque se trata de traducciones de los libros sagrados más memorables y accesibles, pues a nadie, excepción hecha de unos cuantos eruditos, le interesaba, p. ej., el elenco interminable y fastidiosísimo de las genealogías del libro de los Números (tomado de sì sì no no, n. 70, abril 1998, pág. 7).

e) La obra Historia de la Literatura I (Antigua y Medieval) (autores varios, UNED, Madrid, 1991, pág. 103) nos informa de lo siguiente tocante a las versiones castellanas de la Biblia: “hallamos en el siglo XIII otro grupo de obras formado por las traducciones de la Biblia que se realizaron en este periodo. Ya en la primera mitad del siglo nos encontramos con el primer texto conservado que se incluye en este grupo: la Fazienda de Ultramar. Pese a que algunos han querido retrasar su redacción hasta mediados del siglo XII, no parece, por su lengua, que fuere escrita en fecha tan temprana. No es una simple versión de la Biblia. Contiene, junto a la propia traducción (realizada, al parecer, no directamente de la Vulgata sino de una traducción latina del siglo XII efectuada sobre los textos hebreos), otra serie de materiales: descripciones geográficas, relatos tomados de la antigüedad clásica… Parece que pretende ser una especie de guía para los peregrinos que viajaban a Tierra Santa. Mediante estas traducciones de la Biblia se consiguió que personas que sabían leer en su propia lengua pudiesen recibir más directamente las enseñanzas religiosas. Las versiones eran también aprovechadas para lectura en voz alta realizada en grupos reducidos. La Iglesia española de la época no era muy partidaria de las Biblias romances, y de hecho en el Concilio de Tarragona de 1233 llegó a prohibir su lectura. Pese a ello la traducción de las Escrituras no fue abandonada, se desarrolló ampliamente a lo largo del siglo XIII y las Biblias romanceadas fueron leídas incluso por los reyes de la época".

Está claro: mucho antes de Calvino y Lutero, el pueblo castellano leía la Biblia en su lengua. La enorme extensión de las traducciones castellanas muestran que el derecho prohibitivo del Concilio Tarraconense o no se aplicó o enseguida cayó en desuso. Dicha decisión conciliar tenía su explicación: antes de autorizar la lectura de una versión había que mirar si acaso estaba bien hecha, sin falseamientos del texto sagrado. La escasa calidad literaria de las versiones junto con el aditamento de otros materiales no era de lo más a propósito para alejar toda sospecha; pero no se persiguió a nadie por traducir la Biblia al castellano, lo cual es muy significativo.

f) “La Edad Media presenció el florecimiento en Francia de un gran número de traducciones de la Sagrada Escritura a todas las lenguas y dialectos de Oc y de Oil [para todas las antiguas versiones francesas nos remitimos a: P. C. Chauvin, La Bible depuis ses origines jusqu’à nos jours]. Se poseen algunas que se remontan al siglo XII e incluso a finales del XI. En el siglo XIII, la Universidad de París presentó una traducción de ambos Testamentos que hizo ley durante mucho tiempo. Con todo, aparecieron otras versiones francesas, particularmente en el siglo XIV. Una de ellas, la de Guyart Desmoulins, de finales del siglo XIII pero actualizada tocante al estilo, se imprimió desde 1478 en cuanto al Nuevo Testamento, y en su totalidad en 1487″ (Daniel Raffard de Brienne, Traductor, Traditor. Les nouvelles traductions de l’Écriture Sainte, en la revista Lecture et Tradition, julio-agosto de 1986).

Lutero se jactaba de haber sido el primero en traducir la Biblia al alemán, pero ya el heresiarca Calvino le recordó que dicho honor no le pertenecía; en efecto, sabemos que el fraile editó en 1522 el Nuevo Testamento, y en 1532 lo restante, y que “se ha dicho de esta versión, con gran falta de verdad histórica, que era la primera versión alemana en lengua vernácula, cuando para entonces sólo en Alemania había catorce versiones en lengua erudita y cinco en lengua corriente. Además había muchas versiones parciales, como del Nuevo Testamento, de los Salmos… (cf. Janssen: Geschichte des deutschen Volkes seit dem Ausgang des Mittelalters, 8 vv., Friburgo, 1883-1893, tomo I, pág. 51)” (Francisco J. Montalbán, S.I., Los Orígenes de la Reforma Protestante, Razón y Fe, Madrid 1942, pág. 129).

g) El gran historiador Ricardo García-Villoslada nos informa también de las versiones germánicas de la Biblia antes de Lutero: “Muchos opinan que la obra principal de Martín Lutero en su vida fue la traducción de la Sagrada Escritura al idioma de su pueblo. No cabe duda que la versión vernácula de la Biblia y la divulgación de la misma, ofreciéndola como única norma de fe, jugó un papel importantísimo en la fundación y establecimiento de la Iglesia luterana. Exagerando sus méritos, por otra parte innegables, solía repetir que en la Iglesia, antes de él, nadie conocía ni leía la Biblia (Tischr. 3795 III 690; ibid., 6044 V 457 y otros muchos lugares). Hoy el lector se ríe de tan injustas aseveraciones, dictadas por la pasión. Recuérdese lo que dijimos de la lectura de la Biblia cuando Fr. Martín era novicio en Erfurt. Francisco Falk ha contado no menos de 156 ediciones desde la invención de la imprenta hasta 1520 (F. Falk, Die Bibel am Ausgange des Mittelalters [Maguncia 1905] 24). Sebastián Brant comienza su conocido poema Nave de los locos (1494) con estos versos: `Todos los países están hoy llenos de Sagrada Escritura -y de cuanto atañe a la salud de las almas-, de la Biblia’, etc. Traducciones alemanas de toda la Sagrada Escritura existían no pocas antes de Lutero, por lo menos catorce en alto alemán y cuatro en bajo alemán, sin contar las versiones parciales, salterios, evangeliarios, etc. En el siglo XIV se hizo en Baviera una traducción total, que el impresor alsaciano Juan Mentelin hizo estampar en Estrasburgo en 1466, y que con algunas modificaciones fue reimpresa trece veces antes de que apareciese la de Lutero, llegando a ser como una Vulgata alemana, según Grisar. (Puede consultarse la gran edición de W. Kurrelmeyer, Die erste deutsche Bibel [Tubinga 1903-15], 10 tomos con el texto primigenio y las correcciones de las 13 ediciones posteriores. Véase también W. Kurrelmeyer, The Genealogy of the Prelutheran Bibles, en The Journal of Germanic Philology, 3,2 [1900] 238-47; W. Walter, Die Deutsche Bibel: übersetzung des Mittelalters, Braunschweig 1889-92)” (García-Villoslada, Martín Lutero, BAC, Madrid 1976, t. II, pág. 399).

h) También se puede mencionar la traducción de la Biblia, en la Edad Media, a otras lenguas indoeuropeas, como el armenio (cf. UNED, op. cit., pág. 30 y Molina Yébenes, op. cit., pág. 4), hecha en el siglo V, ¡el siglo en que comienza la “Edad de las tinieblas"!

Con lo dicho hasta ahora es suficiente para demoler uno de los mitos de la historiografía protestante: la tremenda ignorancia en punto a la Biblia en que la malvada Iglesia Católica mantenía a los pueblos cristianos medievales.

Mito segundo

En la Edad Media “la mayoría de las personas no sabían leer ni escribir. Así que estaban `a oscuras’ por lo que respecta a toda clase de conocimiento, ya que no podía ser comunicado” (Lección 34 de la Sección I, pág. 5.8).
¡Esto es genial! ¿Dónde debió estudiar historia el autor? ¿En un cursillo televisivo de la BBC?

Veamos lo que nos dice sobre este asunto esa ciencia llamada Historia: “En la Edad Media, como en todas las épocas, el niño va a la escuela. Por lo general, es la escuela de su parroquia o del monasterio más cercano. En efecto, todas las iglesias tienen una escuela: a ello obliga el Concilio de Letrán de 1179, y en Inglaterra, país más conservador que el nuestro, todavía puede verse la iglesia junto a la escuela y el cementerio. Muchas veces son fundaciones señoriales las que garantizan la instrucción de los niños; Rosny, una pequeña aldea a orillas del Sena, tenía desde comienzos del siglo XVIII una escuela que había fundado hacia el año 1200 su señor Gui V Mauvoisin. Otras veces se trata de escuelas exclusivamente privadas; los habitantes de un poblado se asocian para mantener a un maestro que toma a su cargo la enseñanza de los niños. (…)También los capítulos de las catedrales estaban sometidos a la obligación de enseñar dictada por el Concilio de Letrán (Nota 1: En cada diócesis, dice Luchaire, aparte de las escuelas rurales o parroquiales que ya existían… los capítulos y los principales monasterios tenían sus escuelas, su personal de profesores y alumnos. La societé française au temps de Philippe Auguste, pág. 68). El niño entraba en ellas [en las escuelas] a los siete u ocho años de edad, y la enseñanza que preparaba para los estudios universitarios se extendía a lo largo de una década, lo mismo que hoy, de acuerdo con los datos que proporciona el abad Gilles el Muisit. Varones y niñas estaban separados; para las niñas había establecimientos particulares, tal vez menos numerosos, pero donde los estudios alcanzaban a veces niveles muy altos. La abadía de Argenteuil, donde se educó Eloísa, proporcionaba el aprendizaje de la Sagrada Escritura, letras, medicina y hasta cirugía, aparte del griego y el hebreo, que introdujo Abelardo. En general, las escuelas daban a sus alumnos nociones de gramática, aritmética, geometría, música y teología, que les permitían acceder a las ciencias que se estudiaban en la Universidad; algunas incluían alguna enseñanza técnica. La Histoire Littéraire menciona como ejemplo la escuela de Vassor en la diócesis de Metz, donde al mismo tiempo que aprendían la Sagrada Escritura y las letras, los alumnos trabajaban el oro, la plata y el cobre (Nota 2: L. VII, c. 29; registrado por J. Guiraud, Histoire partiale, histoire vraie, pág. 348). (…) En esta época los niños de las diferentes clases sociales se educaban juntos, como lo atestigua la conocida anécdota que presenta a Carlomagno irritado contra los hijos de los barones, que eran perezosos, contrariamente a los hijos de los siervos y los pobres. La única distinción que se hacía era la de la retribución, dado que la enseñanza era gratuita para los pobres y de pago para los ricos. Veremos que esa gratuidad podía prolongarse mientras duraran los estudios y también extenderse al acceso al título, puesto que el ya mencionado Concilio de Letrán prohíbe a las personas cuya función era dirigir y controlar las escuelas `que exijan a los candidatos al profesorado una remuneración para que se les otorgue el título’. Por otra parte, en la Edad Media había poca diferencia en la educación que recibían los niños de diferente condición; los hijos de los vasallos más humildes se educaban en la mansión señorial junto a los del señor, los hijos de los burgueses ricos estaban sometidos al mismo aprendizaje que el del más humilde artesano si querían atender a su vez el comercio paterno. Ésta es sin duda la razón por la cual hay tantos grandes de origen humilde: Suger, que gobernó Francia durante la cruzada de Luis VII, era hijo de siervos; Maurice de Sully, el obispo de París que hizo construir la iglesia de Nôtre-Dame, nació de un mendigo; San Pedro Damián fue porquero en su infancia, y Gerbert d’Audrillac, una de las luces más fulgurantes de la ciencia medieval, fue también pastor; el papa Urbano VI era hijo de un zapatero de Troyes, y Gregorio VII, el gran Papa de la Edad Media, de un pobre cabrero. A la inversa, muchos grandes señores son letrados cuya educación no debió diferir en mucho de la de los clérigos: Roberto el Piadoso componía himnos y secuencias latinas; Guillermo IX, príncipe de Aquitania, fue el primero de los trovadores; Ricardo Corazón de León nos dejó poemas, lo mismo que los señores de Ussel, de Baux y muchos otros; para no hablar de casos más excepcionales como el del rey de España Alfonso X” (Régine Pernoud, A la luz de la Edad Media, Ed. Juan Granica, Barcelona 1988, págs. 115-118).

Todo lo anterior, pura historia, nos presenta un cuadro de la Edad Media muy distinto del dibujado por la mitología protestante: la instrucción era vastísima, todo el mundo tenía acceso al conocimiento de las Escrituras, y la cultura era gratuita para los pobres (lo contrario de lo que ocurre en nuestro mundo protestantizado). ¿Dónde están, pues, las “tinieblas” medievales? Tan sólo en la mente de los mitógrafos protestantes.

Luis Fernando Pérez

32 comentarios

Comentario de Alberto M.
No hay nada más falso que decir verdades a medias. Lo cierto es que desde el siglo IV, la Biblia era un libro prohibido para los católicos de a pie, y accesible únicamente para la jerarquía. Hay que esperar hasta el siglo XX para que un papa (Pío XII) permita a todos los católicos leer la Biblia.

¡Qué diferente fue el espíritu de los reformadores! El empeño en hacer accesible la Biblia para todo el pueblo: el propio Lutero con su traducción al alemán, o Tyndale con su traducción al inglés, Valera y de la Reina en su traducción al castellano, etc.

Todos ellos sabían que la única manera de acabar con la superstición, ignorancia y abusos de la iglesia pasaba por poner la Biblia en las manos de la gente.
09/10/08 9:11 AM
Podía haber mucha gente que era analfabeta, es muy posible. El pueblo conocía los misterios fundamentales de la fe, el uso de las imágenes facilitaban estos conocimientos. Lutero mismo las llamó "el evangelio de los pobres" y por eso prohibió su destrucción al revés de los reformados zwinglianos y calvinistas.
Antes de la Reforma en España se dio la gran obra de Cisneros con la Biblia políglota.
Las personas que eran capaces de leer tenían acceso a la Biblia o porciones de la misma.
Al estallar la Reforma se prohibió en lengua vernácula para evitar el caos que se estaba dando en el campo reformista, con tanta división que hasta el mismo Lutero se asustó. Esto fue parecido a lo que hacen las autoridades sanitarias cuando hay una epidemia y prohiben alimentos que en otro momento serían permitidos.
Una vez que pasó aquella revolución se volvió a permitir. De todas las formas me da pena,por ejemplo,cuando llaman los jehovinos a nuestras casas casi todos los domingos con su Biblia bajo el brazo.
¡Qué hubiera ocurrido en aquella época si en España todo el mundo llevara su Biblia sin notas! Con lo individualistas que somos, la única Iglesia se habría diluido en un sinfín de sectas.
Antes de la gran rebelión no había obstáulo para leer los textos sagrados. Nustra literatura está llena de temas bíblicos. Sus autores tenían que haber leído las Sagradas Letras para sentir su inspiración creadora. ¿O es que los Reformadores encontraron la Biblia buceando en las profundas aguas del mar escondidas en algún cofre hundido? Creo que tomaron el Libro santo de la Iglesia que lo había cuidado y preservado con gran celo.
09/10/08 10:42 AM
Comentario de Antonio L:
Mire Sr. Kino, tiene usted la fea costumbre de
llamar jehovinos a los Testigos de Jehova. Si
persiste en hacerlo ,me sentire con todo el
derecho en llamarle a usted papista o roma-
nista.
09/10/08 11:52 AM
Comentario de Alberto M.
Kino,

Te dejo esta lectura para tu reflexión. Como podrás ver, incluso el pueblo judío con toda su historia llegó a olvidarse de la palabra de Dios hasta el punto de que se dice que el Rey al escucharla se enterneció en su corazón, se arrepintió, lloró y fue llevado en paz al sepulcro.

Es ilustrativo de lo que ha pasado en la historia de la iglesia. Y lo que pasará si descuidamos su Palabra.

2ª Reyes 22:8-20
09/10/08 12:25 PM
Precisamente Kino por eso es un disparate decir "Lo cierto es que desde el siglo IV, la Biblia era un libro prohibido para los católicos de a pie, y accesible únicamente para la jerarquía". Definitivamente no tiene ni la más remota idea de lo que dice.

¿Podrías Alberto decirnos en que documento de la Iglesia, concilio o cualquier otra pronunciación aunque sea de un concilio local se prohibe leer la Biblia desde el siglo IV a los católicos de a pie?

Y seguir ensalsando a los reformadores cuando el artículo presentado muestra evidencia documentada de que las traducciones de la Biblia abundaban mucho antes de que Lutero tradujera la Biblia, también es batante hueco.

Por cierto, hay que saber observar los hechos en su justa proporción. Que hubieran tantas traducciones a tantos idiomas antes de la invención de la imprenta no puede ser poco meritorio.

09/10/08 6:29 PM
Sr. Antonio siento herirle. Los pimeros discípulos de Jesús no se les llamaba cristianos, fue con el tiempo como una derivación del nombre de Cristo. Y fue hecho por sus enemigos. Hay muchos grupos que se les llama de una manera que parece que no les gusta,por ejemplo: baptistas, quieren mejor bautistas. A los metodistas se les llamó también por sus contrarios y ellos lo aceptaron como los primitivos cristianos. Y así sucesivamente.
Lo de tetigos de ... aquí sabe Vd. que hay un nombre impronunciable, sería testigos de YWHW. ¿Cómo pronunciar esto? La palabra Jehová no es el nombre de Dios en el Antiguo Testamento o Escrituras Hebreas (como a vds. les gusta llamar, ¿aquí también le parece mal?). La palabra Yavé tampoco es exacta, aunque algunos expertos dicen que se parecería más. Otras nombres sí se han castellanizado porque se sabía su pronunciación en la lengua de origen,pero es que la palabra YWHW no se sabe su pronunciación en la lengua original. Es por eso que me pareció llamarle de la manera que lo hice,ya que vds. siempre usan hasta la saciedad la palabra mal castellanizada.
El que me llame vd. papista o romanista no me importa. Ya se hacía en el mundo protestante, al principio de la Reforma. Y vd. aunque no quiera admitirse como hijo de la misma es una consecuencia. Y no olvide que nacieron y se desarrollaron en un ambiente propio: el mundo protestante yanqui.
De todas las formas me corregiré al referirme a vds., si es que vd. pertenece a este grupo religioso.
09/10/08 6:33 PM
Comentario de Miguel Serrano Cabeza
(PERDÓN: no sé como tratar más brevemente este tema; si el moderador lo estima oportuno, le ruego que edite o elimine este comentario)

Respecto al mito 1, sobre la "oscuridad" de la Edad Media.

[1.-] Algunas fechas de fundaciones de Universidades:

Bolonia (1088), Oxford (1096), París (1150), Módena (1175), Cambridge (1208), Palencia (1208), Salamanca (1218), Nápoles (1224), Coimbra (1290), Praga (1347), Viena (1365), Heidelberg (1386),
Colonia (1388), Erfurt (1389), Leipzig (1409).

[2.-] Algunos datos acerca de la Biblia:

a) Poco antes de 380, el obispo arriano Wulfila o Ulphilas (310-383), evangelizador de la Dacia y de Tracia, tradujo la Biblia al gótico, para lo cual creó el alfabeto gótico.

b) San Jerónimo de Estridón (340-420) publicó en 398 su "Biblia Vulgata editio" por mandato de San Dámaso I Papa (entre 366 y 384) en 382.

c) A mediados del s. IX San Cirilo (826-869) tradujo la Biblia al eslavo antiguo, para lo cual creó el alfabeto glagólico, simplificado después por San Clemente Taumaturgo de Bulgaria o de Ojrid (840-926), en lo que luego se conocería como alfabeto Cirílico.

d) A mediados del s. XIII aparece la "Biblia prealfonsina" en dos volúmenes. Se trata de una traducción de la Vulgata al castellano que gozó de bastante prestigio.

http://es.wikipedia.org/wiki/Biblias_romanceadas

e) En 1280 la corte del Rey de Castilla, Alfonso X el Sabio, tradujo la Vulgata de San Jerónimo al castellano como parte de la "Gran e General Estoria" de Alfonso X. Recibió el nombre de la "Biblia Alfonsina". Tuvo en cuenta la Biblia prealfonsina.

f) En 1433, Moshe Aragel de Guadalajara, rabino de la comunidad judía de Maqueda, Toledo, por encargo de Don Luis Guzmán, Maestre de la Orden de Calatrava y miembro de la Casa de Alba, con ayuda de la comunidad franciscana de Toledo, tradujo la Biblia al castellano. Se le conoce como la "Biblia de Alba".

http://es.wikipedia.org/wiki/Biblia_de_Alba
http://en.wikipedia.org/wiki/Alba_Bible

g) En 1454 Johannes Gutemberg imprimió en Main (Alemania) unos 180 ejemplares de la Vulgata. Cada uno de los ejemplares constaba de 1282 páginas de 42 líneas cada una organizadas en dos volúmenes.

http://es.wikipedia.org/wiki/Biblia_de_Gutenberg

h) En 1478 mosén Lambert Palmart, impresor alemán nacido en 1440 en Colonia (Alemania), publicó la traducción al valenciano de la Vulgata, realizada por el cartujo Fray Bonifacio Ferrer (Valencia, 1350-1417).

http://es.wikipedia.org/wiki/Bonifacio_Ferrer

i) Isabel I de Castilla, la Católica (1451-1504), recomendaba encarecidamente a todas las monjas de Castilla y Aragón que aprendieran latín para poder leer diariamente la Biblia en la versión de la Vulgata de San Jerónimo. Así no tendrían que depender de unas traducciones que le parecían, cuando menos, discutibles.

La reina estaba pensando en la traducción al occitano realizada por los Valdenses durante el papado de Alejandro III (1159-1181), y en la traducción al inglés realizada en 1395 por John Wyckliffe y adoptada por los husitas.

Aún hoy esa recomendación, hecha extensiva para todo el pueblo de Dios, no ha perdido un ápice de todo su vigor.

j) En 1520 la Universidad de Alcalá de Henares, bajo la dirección de Diego López de Zúñiga y Núñez de Pavía, Obispo de Calahorra y La Calzada, y con el permiso expreso del Papa León X (1475-1521), publicó unas 600 copias de la Biblia políglota complutense. Estaba formada por seis volúmenes con tres columnas (hebreo, latín y griego) por página.

Fue una iniciativa financiada por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros (1436-1517) que, con grandes gastos personales, no sólo logró que León X (1475-1521) le enviara copias de todos los manuscritos vaticanos disponibles en ese momento sino que también compró los mejores disponibles en el mercado.

Finalmente, invitó a los mejores teólogos de la época para trabajar en la ambiciosa tarea de compilar una enorme y completa Biblia políglota. Se trató de la primera Biblia políglota, e influyó en todas las demás.

http://es.wikipedia.org/wiki/Biblia_pol%C3%ADglota_complutense
http://www.newadvent.org/cathen/12222a.htm

k) En 1527 el Papa León X (1475-1521) se hizo cargo de los gastos de la publicación en Lyon de la Biblia "Veteris et Novi Testamenti nova translatio" del biblista dominico Xanthus Pagninus (1470-1541). Su mérito radica en su adhesión literal y estricta a los textos hebreos. Por este motivo y por su calidad fue la Biblia preferida de los rabinos de la época

http://en.wikipedia.org/wiki/Santes_Pagnino

l) Entre 1530 y 1534, el cardenal Tommaso de Vio (1468-1534), conocido como el comentarista angélico de la Summa Theologica de Santo Tomás de Aquino, realizó una traducción muy cuidadosa tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, con excepción del Cantar de los Cantares, los Profetas y el Apocalipsis. Circuló como manuscrito desde 1534.

http://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Cardinal_Cajetan

m) Abraham ben Salomon Usque (Duarte Piñel) publicó en 1553 en Ferrara, Italia, su "Biblia en Lengua Española Traducida Palabra por Palabra de la Verdad Hebrayca por Muy Excelentes Letrados, Vista y Examinada por el Oficio de la Inquisicion. Con Privilegio del Ylustrissimo Señor Duque de Ferrara." Estaba destinada tanto a los españoles como a los judíos sefardíes de la diáspora. Se la conoce como la "Biblia de Ferrara".

http://en.wikipedia.org/wiki/Abraham_Usque

n) La Biblia de Martín Lutero (1483-1546) apareció en 1534. Lutero continuó retocándola, edición tras edición, hasta su muerte en 1546.

ñ) En 1572 Benito Arias Montano publicó 1213 ejemplares de la "Biblia políglota de Amberes" o "Biblia Regia" bajo los auspicios de Felipe II (1527-1598) en Amberes. Se trata de una versión en ocho volúmenes de la Biblia políglota complutense que acude a nuevos manuscritos hebreos y dota los textos hebreos de signos de puntuación vocálica (ya que las lenguas semíticas suelen omitir las vocales).

http://es.wikipedia.org/wiki/Biblia_regia

[3.-] Dos recomendaciones finales:

Si alguien desea saber lo "oscura" que fue la Edad Media, sólo tiene que echarle un vistazo a:

Ernst Robert Curtius: "Literatura europea y Edad Media Latina", MAdrid: FCE, 1984 (1948), 905pp, 84-375-0090-7 (obra completa); vol. 1: 84-375-0091-5, 489pp; vol. 2: 84-375-0092-3, 416pp

Si alguien desea saber lo "pobre" que fue la literatura cristiana antigua antes de la desastrosa aparición del Islam, sólo tiene que echarle un vistazo a:

Claudio Moreschini & Enrico Norelli: "Historia de la literatura cristiana antigua griega y latina. Desde Pablo hasta la edad constantiniana.", Madrid: BAC, 2006, 978-84-79148-51-5; vol. 1: 978-84-79148-52-2, 502pp; vol. 2: 978-84-79148-70-6, 838pp.

Saludos.
09/10/08 8:29 PM
JMA:

¿Estamos reinventando la historia? Sí, seguro que había biblias en todo el mundo cristiano, pero sin duda todas estaban relegadas al ámbito privado o culto, al petit comité. Nadie creía, en aquella época, que la Biblia estuviera al alcance del pueblo. Nadie la conocía fuera de los conventos.

Me parece que artículos como este hacen un flaco favor a la objetividad, y que, en nuestras ansias por defender nuestra Iglesia, nos pasamos de la raya. ¿Queremos que la gente se ría de nosotros?

Me da pena.
09/10/08 10:28 PM
Comentario de Miguel Serrano Cabeza
La Biblia durante la Edad Media permaneció "restringida" a religiosos, monjas en sus conventos y frailes en sus monasterios, sacerdotes y arciprestes en sus parroquias, obispos en sus palacios episcopales, miembros de las distintas universidades y escuelas catedralicias en sus claustros, funcionarios de cierto nivel como notarios, secretarios, alcaldes y embajadores en sus respectivos trabajos, la curia romana en el Vaticano, los judíos que la querían publicar y comprar y los nobles que la compraban (y alguno que hasta la encargaba) en sus casas y palacios..., y al resto de personas que sabía leer y que podía acceder a los conventos, monasterios, parroquias, palacios episcopales o no, claustros, casas, y ayuntamientos y centros administrativos de un cierto nivel, incluido el Vaticano, para leer alguna copia de la Biblia, generalmente la Vulgata.

Evidentemente, no se trataba de la mayoría de la población. Pero se trataba de la mayoría de la población que sabía leer. Al resto, simplemente, no le hacía falta una Biblia que no podía leer.
09/10/08 11:34 PM
Excelente comentario Miguel, bastante completo y bien documentado.
09/10/08 11:42 PM
MP, hay que entender bien cual es exactamente el mito que se ha derrumbado.

Evidentemente el artículo de Luis Fernando no pretende insinuar que en aquella época todo el mundo sabía leer, o que todo el mundo tenía la Biblia en casa, sino que es falsa la mitología donde fue Lutero el primero que tradujo la Biblia y la puso al alcance del pueblo.

Lutero solo hizo una traducción al alemán entre otras que ya existían. Lo mismo en otros idiomas, tal como demuestras las fuentes citadas por Luis Fernando y las fuentes citadas por Miguel.

Y si el problema es que no todo el mundo tuviera una Biblia en casa en un tiempo donde no había imprenta, pues te quisiera ver en aquella época haciendo copias manuscritas a ver cuantas podías hacer por década y a cuanto hubieras podido venderlas.

Evidentemente una Biblia en aquella época era muy costosa (era el trabajo de años de una persona), pero aún así esto no impidió que la Biblia fuera accesible a quien pudiera el empeño (ya fuera leyendola o escuchándola).
09/10/08 11:46 PM
Miguel, si te animas me gustaría publicar tu resumen en apologeticacatolica.org (Está excelente) bajo tu autoría por su puesto.
09/10/08 11:49 PM
Comentario de Miguel Serrano Cabeza
José Miguel:

Si crees que puede servir para algo, adelante, úsalo (y edítalo) como estimes más oportuno.

Saludos.
10/10/08 12:00 AM
Comentario de Alberto M.
José Miguel,

¿No te parece suficiente que la misma Biblia fuera incluida en el "Index Librorum Prohibitorum" por la misma Inquisición?

Este documento no fue abolido hasta el siglo XX.
10/10/08 8:54 AM
Comentario de Cordura
Realmente orwelliano (¡lo que hay que ver!). Ya hablaba George (Eric Arthur Blair) de cómo algunos reescriben la historia para autoconvencer(se) de que los suyos son los buenos.

Así que la Inquisición fue buena, las Cruzadas meras visitas turísticas, la prohibición de la difusión de la Biblia en lenguas vernáculas un cuento chino, las quemas de herejes administración de rayos UVA, la Reforma un capricho de Lutero, el mayor progreso de los países donde triunfó un mito (quizá de Max Weber)...

Recordemos el Noveno Mandamiento de la Ley de Dios (sobre el falso testimonio...).

Cordiales saludos.
10/10/08 9:42 AM
JMA y MSC:

Estoy sorprendida de vuestros comentarios. La Biblia, como todo el mundo sabe, fue causa de una auténtica revolución social y cultural en la Europa de los siglos XVI y XVII (a excepción de España y otros países). La Vulgata latina y sus contadas traducciones a lenguas nacionales eran patrimonio de unos pocos, y seguramente vigilados de cerca por la Iglesia. Nadie creyó, hasta que llegó el Protestantismo, que la Biblia debiera ser leída por el pueblo.

No entiendo qué mito se ha derribado con este artículo, quizá porque no veo ningún mito. Tampoco entiendo, JMA, tu empeño en sacar los trapos sucios del Protestantismo, como si nosotros no anduviéramos bien servidos de ellos. Creo que tanto protestantes como católicos debiéramos callarnos ante las muchas sombras que nos preceden.

Ignoro si este afán de sacar trapos sucios forma parte del leitmotiv de JMA y Luis Fernando en estos blogs, pero insisto en que me parece completamente desacertado.

Tengo un hijo evangélico, y la verdad es que admiro su amor por la Biblia, un amor que me da sana envidia y que yo, por más que lo intento, yo no tengo. Le he visto pasar por situaciones insuperables de no tener esa fuerza dentro, esa vida que le hace seguir adelante con ánimo, esperanza y fe. No tengo ninguna duda de que Dios está con él y que habita en su corazón. Yo también quisiera tener esa fe. En las reuniones a las que he asistido en su iglesia nunca he oído nada en contra del catolicismo, están centrados en lo suyo, salen a la calle a compartir con otros la riqueza que ellos disfrutan...

Qué queréis que os diga, me duele como católica ver que el discurso entre católicos y protestantes discurre por estos cauces. Me da pena.
10/10/08 11:46 AM
Trataré de ser breve:

Alberto:

La Biblia no estaba en la lista de libros prohibidos, lo que se llegaron a prohibir fueron aquellas traducciones no autorizadas, o que tenían comentarios dudosos que podían causar confusión a los fieles. Hoy mismo no se podría dar el imprimatur a ciertas Biblias, es cosa evidente.

Te sugiero que vallas a las fuentes primarias, porque si todo lo que dices lo sacas del google, vas a andar diciendo disparates, y de hecho así suena cuando dices de forma general que la Biblia estaba en la lista de libros prohibidos, y no te detienes a señalar que eran solo algunas de ellas y las causas por las cuales estaban.

Cordura:

¿Quien ha dicho que la inquisición fue buena y hablado de las cruzadas como visitas turísticas? He, tratar de deformar la postura de otro para hacerla parecer endeble se llama falacia de muñeco de paja.

Empezando el post nisiquiera trata de la inquisición o las cruzadas, y si acaso menciona las cruzadas no para decir que no hubieron errores, sino como una referencia de como la leyenda negra puede magnificar las cosas.

MP:

Los post son particularmente buenos porque presentan evidencias. Intentar rechazarla con afirmaciones como "todo el mundo sabe..." lo veo vano. No podemos enfrentar evidencias con prejuicios.

Y eso de que nadie creyó hasta que llegó el protestantismo que la Biblia no debería ser leida por el pueblo, lo voy a dejar a tu investigación. Anda, comienza por los padres de la Iglesia y busca todas las continuas exhortaciones a leer la Escritura (siglos antes del protestantismo).

El post tampoco pretende sacar trapos sucios a nadie, sino derribar un mito protestante que de tanto que se ha repetido hay hasta católicos que se los han llegado a creer.

Que en los siglos previos evidentemente no todo el mundo podía tener una Biblia debido a que no existía la imprenta y los costos eran altísimos, pues es algo que nadie niega, pero de allí a los mitos oscurantistas que ha propagado la leyenda negra hay un buen trecho.

Y me parece muy bien que en la comunida eclesial de tu hijo no hablen mal de la Iglesia, eso es de alabar, pero eso no quiere decir que en todas sea igual, o que hay que callar a la hora de profundizar en temas de apologética por más que puedan incomodar a algún protestante al ver que se señalan los errores de sus doctrinas.

Ya dos veces antes te dije. Mi blog es de apologética, y quien lo lea debe saber que material será publicado. El que no le guste para eso hay aquí mismo otros blogs, que mejor debe dedicarse a leerlos que seguir insistiendo en cambiar la línea de este, lo cual dije, no va a ocurrir.
10/10/08 7:11 PM
Comentario de Miguel Serrano Cabeza
Alberto M.:

[1.-]

(a.-) En 1559, Paulo IV (1476-1559) promulgó la primera edición del "Index Librorum Prohibitorum".
(b.-) En 1564, Pío IV (1499-1565), acatando el Concilio de Trento, promulgó una edición MENOS estricta y ordenó su actualización al Santo Oficio. Recibió el nombre de "Index Tridentine".
(c.-) En 1571, Pío V (1504-1572) ordenó su actualización a la Sagrada Congregación del Índice, a la que también encargó ordenar la corrección de obras por medio del "Index Expurgatorius", de tal forma que eran "donec corrigatur", prohibidas si no se corregían, o "donec expurgetur", prohibidas si no eran purgadas. Las obras que pasaban la inspección recibían el "nihil obstat", nada que objetar, y recibían el "imprimatur", y ya podían ser imprimidas.
(d.-) En 1895, León XIII (1810-1903) lo modificó, recibiendo el nombre de "Index Leonianus".
(e.-) En 1917 Pío XI (1857-1939) ordenó que el Santo Oficio se volviera a encargar de su revisión.
(f.-) En 1949 Pío XII (1876-1958) promulgó la 32ª y última edición, que incluía unos 4000 títulos.
(g.-) El 14 de junio de 19966, Paulo VI (1897-1978) lo abolió definitivamente.
(h.-) En algunos casos el "Index Librorum Prohibitorum" no incluía algunas obras porque el Concilio de Trento había establecido una regla general que indicaba que quedaban automáticamente incluidas todas aquellas obras que fueran anticlericales, blasfemas o heréticas por atacar directamente a los dogmas de fe. Por ese motivo NUNCA estuvieron prohibidas las obras de Aristófanes, Juvenal, John Cleland, James Joyce y D. H. Lawrence entre otros.
(i.-) En otros casos no estaban incluidas porque, simplemente, nadie las había denunciado. Tal es el caso de las obras de Schopenhauer, Nietzsche, Darwin, Marx y Hitler (sin embargo, la revista "Acción francesa", que defendía causas de extrema derecha, fue incluida en 1926).
(j.-) El "Index Librorum Prohibitorum" nunca tuvo demasiada influencia fuera de las fronteras de Portugal, España, Italia, Polonia y Bohemia.

http://es.wikipedia.org/wiki/Index_Librorum_Prohibitorum
http://en.wikipedia.org/wiki/Index_Librorum_Prohibitorum
http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_authors_and_works_on_the_Index_Librorum_Prohibitorum

[2.-]

(a.-) El "Index Librorum Prohibitorum" apareció durante el Renacimiento, no en la Edad Media.
(b.-) Todas las biblias que menciono, excepto la de Wulfila y la escrita en valenciano y publicada en 1478, recibieron permisos expresos de la Santa Sede para su publicación y uso ("nihil obstat" e "imprimi potest"). No quedaban afectadas por la orden que prohibía de forma genérica todas las biblias escritas en lengua romance, incluido el castellano:

http://www.aloha.net/~mikesch/ILP-1559.htm#vernacular

(c.-) Jamás se le prohibió nunca a nadie leer la Vulgata y el resto de biblias que indico. Si tienes curiosidad, tú mismo puedes consultar los Index de 1559 y de 1948:

1559: http://www.aloha.net/~mikesch/ILP-1559.htm
1948: http://www.cvm.qc.ca/gconti/905/BABEL/Index%20Librorum%20Prohibitorum-1948.htm

Saludos.
10/10/08 8:21 PM
Oye Miguel, excelente y preciso comentario que voy a agregar a tu primer artículo el cual será próximamente publicado en apologeticacatolica.org.

Saludos
10/10/08 9:13 PM
José Miguel, ¡lo dice (implícitamente) el título, que pretende negar el OSCURANTISMO medieval! Me he limitado a poner crasos ejemplos, sólo unos cuantos, del mismo.

Por lo demás, es penoso vuestro empeño revisionista “orwelliano”, como ya he dicho. La historia es la que es, y punto. Además cierto espíritu (inquisitorial) que se ve mucho por aquí no hará sino reeditarla más pronto que tarde.

Cordiales saludos.
10/10/08 9:46 PM
Comentario de Miguel Serrano Cabeza
José Miguel:

Me alegro de haberte podido ser de alguna utilidad.

Saludos.
10/10/08 10:19 PM
Comentario de Alberto M.
Claro, claro, la Biblia estaba muy permitida. Había muchísima libertad religiosa... ja.

Osea que es falso que la Iglesia Católica prohibió la impresión y distribución de la Biblia en lenguas vernáculas. Se prohibieron buenísimas traducciones como la de Enzinas (NT), la de Casiodoro de la Reina y Cipriano de Valera (hoy en día nadie -ni siquiera católicos- ponen en duda la calidad de esta traducción).

Se cometieron auténticos sacrilegios quemando estas Biblias en las hogueras de Valladolid, Sevilla y otras ciudades. España, por ejemplo, vivió en la más completa ignorancia de la Biblia durante casi tres siglos.

Y todo porque la Iglesia Católica se atribuía en exclusiva la interpretación de la Biblia, en contra de las palabras del mismo Señor de "escudriñar las Escrituras". Ahora las cosas han cambiado y se insta a los católicos a leer la Biblia. Pero claro, JMA nos la quiere dar con queso con eso de otro mito derrumbado.
10/10/08 11:19 PM
Alberto

Ya se te explicaron las razones por las cuales algunas Biblias se prohibieron, cual es el problema?

Observa la pobre respuesta que das a todos las fuentes que se han dado. No se puede hacer apolgética en base al prejuicio y a la falta de fundamento, pero que le vamos a hacer, hoy día cualquiera cree que por saber usar Google tiene a Dios agarrado por la chiva.

Y te repito, no que no valía la pena escribir en mi blog? Sin embargo sigues sin poder contenerte. Mejor medita antes de hablar para la próxima, para no terminar merendandote tus palabras.

Cordura:

Hombre!, tu dijiste "Así que la Inquisición fue buena, las Cruzadas meras visitas turísticas". Eso es un intento de endosarle al post algo que nunca pretendió, y eso de intentar justificarlo con el título también es absurdo, pues el post es bien claro a que se refiere.

En algún momento trataré otras leyendas negras, para diferenciar la verdad de lo falso.

Y claro que la historia es la historia, no la leyenda.






11/10/08 2:02 AM
Y por cierto, yo pongo bien en duda la calidad de traducción de la Reina-Valera, pero claro, es mi opinión. (Así que eso de "nadie" me imagino que lo interpretas como la palabra "todos" en la Biblia: Un grupito mínimo)
11/10/08 2:07 AM
¿Biblias en lenguas populares? Por supuesto que las había, siempre hubo deseos de conocer la Biblia, sobre todo durante los primeros siglos, pero esas biblias populares se toparon con sus respectivas prohibiciones de leerlas, como bien recoge el artículo de Luis Fernando.

Ya existían algunas traducciones del Antiguo Testamento directamente del hebreo, como por ejemplo las Biblias Prealfonsina, Alfonsina y Postalfonsina, de los siglos XIII y XIV, la Biblia de Alba del siglo XV y la Biblia de Ferrara del XVI.

1478: es condenada la Biblia Valenciana, la 1ª impresa en España en valenciano/catalán (traducción de Bonifacio Ferrer) y completa (impresa por Alfonso Fernández y Lambert Palmart), en Valencia. Aunque es corregida y autorizada por Jaime Borrel, teólogo inquisidor local, es quemada por orden de la Inquisición en la Plaza del rey de Barcelona (el 07 de abril de 1498); para colmo, el único ejemplar que se salva es destruido por otro incendio, en la Biblioteca Real de Estocolmo (en 1697).

El Cocilio de Trento recoge: "Confesamos que la Escritura Santa es imperfecta y letra muerta, en tanto que el soberano pontífice no la ha explicado y no ha dado permiso de leerla a los laicos".

En 1559, la lista de biblias prohibidas en el ILP era esta: "Biblia omnia vulgari idiomate, Germanico, Gallico, Hyfpani-co, Italico, Anglico...", es decir,TODAS LAS BIBLIAS EN LENGUAS VULGARES.

1564: el “Indice tridentino” mantiene la estructura del catálogo en 3 clases de libros censurados, AUTORIZA LA LECTURA DE LA BIBLIA A LAS MUJERES, da a los obispos un rol mayor y condena sólo 6 libros de Erasmo, siendo papa Pio IV. El sucesor, Pio V, prohibe la edición de la ‘Vulgata’ y convoca en 1572 a una ‘Congregación del Índice’ para confeccionar un nuevo catálogo, más riguroso que el del Concilio de Trento, presidida por el reciente papa Gregorio XIII, que no prospera por disputas entre las 2 congregaciones, la del Santo Oficio y la del Índice.

1565: el Concilio Provincial Mexicano, en el 2º Concilio Provincial (1565), SE PROHIBIÓ QUE LOS INDIOS TUVIERAN BIBLIAS Y SERMONARIOS.

1596: Libros prohibidos en el “Index clementino”, dividido en 3 grandes clases de obras, más un Apéndice, por el papa CLEMENTE VIII, QUIEN reitera la censura de la Biblia ‘vulgar’.

El Jansenismo (movimiento religioso y católico del siglo XVI-XVII) consideraba que la Biblia era un libro poco menos que prohibido, muy sospechoso y peligroso.

1663: es incluída en el “Index de Libros Prohibidos” la “Biblia políglota” de Londres o ‘Biblia Sacra’, en 9 idiomas (hebreo, griego, latín, arameo, siríaco, samaritano, etiópico, árabe y persa) y compuesta por los 6 vols., es impresa en 1654/7 por Thomas Roycroft.

A mediados del siglo XVII, la Inquisición sabía que en Madrid se poseían biblias en castellano, italiano, inglés o francés, obras prohibidas de Erasmo, de Cardano o Maquiaveo. A pesar de la ocultación que se realizaba en el momento de inventariar los
bienes, José Manuel Prieto ha hallado 43 registros donde aparecen libros expresamente señalados como vedados y/o expurgados. El dato puede ser en
términos cuantitativos poco importante (apenas un 3,3% del total), pero cualitativamente es elocuente sobre la circulación de obras condenadas en el Madrid de los Austrias. Los propietarios eran funcionarios (32,5%), nobles (25,6%), juristas y médicos (16,3%), clérigos (14%) y artistas (4,6%).

1785: El sacerdote benedictino Anselmo Petite, abad de San Millán de la Cogolla, traduce los Evangelios y los publica en Madrid, quien escribía "Aunque en otros reinos hace tiempo que corren las traducciones vulgares de la Biblia, en nuestra España no era lícito leerlas sin especial licencia, hasta el decreto de la Santa Inquisición de 7 de enero de 1783".

Bueno, creo que esto es suficiente para salir del reproche que me hace JMA sobre utilizar el "todo el mundo sabe...". Efectivamente, todo el mundo sabe lo que pasó en España y fuera de ella en relación al simple hecho de poder leer la Biblia. Esto es así, aunque nos duela.

Gracias a Dios, hoy la podemos leer sin problemas, aunque no con las ganas con que lo hacen los evangélicos, los cuales la conocen y la aman (no sé exactamente en qué orden van los términos). Al menos esta es mi experiencia, quizá JMA tenga otra, pero dado su extracto suramericano sería hablar de una sociología diferente.
11/10/08 7:34 AM
Comentario de Alberto M.
Ya lo se JMA, si pudieras harías hogueras con la Reina Valera y otras obras, tal vez el diccionario Kittel y todo aquello que revele tus contradicciones y prejuicios. Destilas odio anti-protestante. No me cabe duda de que hubieras sido un gran inquisidor.
11/10/08 9:53 AM
Bueno Alberto, creo que ya es suficiente de escuchar falacias de-hominen. No eres quien para juzgarme ni afirmar que tengo odio a los protestantes, mucho menos para decir que hubiera sido un gran inquisidor, y hecho hogueras con la Biblias. Evidentemente el frustrado y resentido eres tu.

Si tus argumentos son tan flacos que no puedes mantenerte sino escribiendo falacias, pues lo lamento, aquí no tengo porque tolerarlo.

De aquí en adelante no eres bienvenido en mi blog, todos los comentarios que coloques serán borrados y no tendré que invertir un minuto tiempo para leerte.

11/10/08 1:11 PM
MP

Ahora tengo que ocuparme de unas cosas y no puedo analizar en detalle tu argumentación, pero te adelanto algo.

He notado varias inconsistencias históricas en lo que dices a primera vista, e imagino que es por no ir a las fuentes primarias.

Por ejemplo, dices que el concilo de Trento recoge: "Confesamos que la Escritura Santa es imperfecta y letra muerta, en tanto que el soberano pontífice no la ha explicado y no ha dado permiso de leerla a los laicos". Pregunto ¿En que parte?

Es más, el texto que das como parte del concilo de Trento solo sale citado en dos páginas Webs una de ellas un blog (El grimorio de Alberto) y el otro es la página protestante de la Unión Bíblica española, en ninguno de ellos dice en que parte del concilio esto se dice.

Yo sin embargo, recientemente lo había releido y me sorprendió que en ninguna parte recordaba algo parecido. Luego de revisar rápidamente lo he constatado. Observa:

DECRETO SOBRE LA EDICIÓN Y USO DE LA SAGRADA ESCRITURA (Parte de la Sessión IV)
Tomado de Multimedios.org

Considerando además de esto el mismo sacrosanto Concilio, que se podrá seguir mucha utilidad a la Iglesia de Dios, si se declara qué edición de la sagrada Escritura se ha de tener por auténtica entre todas las ediciones latinas que corren; establece y declara, que se tenga por tal en las lecciones públicas, disputas, sermones y exposiciones, esta misma antigua edición Vulgata, aprobada en la Iglesia por el largo uso de tantos siglos; y que ninguno, por ningún pretexto, se atreva o presuma desecharla. Decreta además, con el fin de contener los ingenios insolentes, que ninguno fiado en su propia sabiduría, se atreva a interpretar la misma sagrada Escritura en cosas pertenecientes a la fe, y a las costumbres que miran a la propagación de la doctrina cristiana, violentando la sagrada Escritura para apoyar sus dictámenes, contra el sentido que le ha dado y da la santa madre Iglesia, a la que privativamente toca determinar el verdadero sentido, e interpretación de las sagradas letras; ni tampoco contra el unánime consentimiento de los santos Padres, aunque en ningún tiempo se hayan de dar a luz estas interpretaciones. Los Ordinarios declaren los contraventores, y castíguenlos con las pensas establecidas por el derecho. Y queriendo también, como es justo, poner freno en esta parte a los impresores, que ya sin moderación alguna, y persuadidos a que les es permitido cuanto se les antoja, imprimen sin licencia de los superiores eclesiásticos la sagrada Escritura, notas sobre ella, y exposiciones indiferentemente de cualquiera autor, omitiendo muchas veces el lugar de la impresión, muchas fingiéndolo, y lo que es de mayor consecuencia, sin nombre de autor; y además de esto, tienen de venta sin discernimiento y temerariamente semejantes libros impresos en otras partes; decreta y establece, que en adelante se imprima con la mayor enmienda que sea posible la sagrada Escritura, principalmente esta misma antigua edición Vulgata; y que a nadie sea lícito imprimir ni procurar se imprima libro alguno de cosas sagradas, o pertenecientes a la religión, sin nombre de autor; ni venderlos en adelante, ni aun retenerlos en su casa, si primero no los examina y aprueba el Ordinario; so pena de excomunión, y de la multa establecida en el canon del último concilio de Letran. Si los autores fueren Regulares, deberán además del examen y aprobación mencionada, obtener licencia de sus superiores, después que estos hayan revisto sus libros según los estatutos prescritos en sus constituciones. Los que los comunican, o los publican manuscritos, sin que antes sean examinados y aprobados, queden sujetos a las mismas penas que los impresores. Y los que los tuvieren o leyeren, sean tenidos por autores, si no declaran los que lo hayan sido. Dese también por escrito la aprobación de semejantes libros, y parezca esta autorizada al principio de ellos, sean manuscritos o sean impresos; y todo esto, es a saber, el examen y aprobación se ha de hacer de gracia, para que así se apruebe lo que sea digno de aprobación, y se repruebe lo que no la merezca. Además de esto, queriendo el sagrado Concilio reprimir la temeridad con que se aplican y tuercen a cualquier asunto profano las palabras y sentencias de la sagrada Escritura; es a saber, a bufonadas, fábulas, vanidades, adulaciones, murmuraciones, supersticiones, impíos y diabólicos encantos, adivinaciones, suertes y libelos infamatorios; ordena y manda para extirpar esta irreverencia y menosprecio, que ninguno en adelante se atreva a valerse de modo alguno de palabras de la sagrada Escritura, para estos, ni semejantes abusos; que todas las personas que profanen y violenten de este modo la palabra divina, sean reprimidas por los Obispos con las penas de derecho, y a su arbitrio.



Si te fijas es muy distinto lo que dice el concilio que lo que atribuyes tu al concilio en base a una fuente secundaria que no haz verificado. Lo correcto era que leyeres lo que dice el concilio, no lo que alguien dice que dice el concilio.

Ya he ubicado también la fuente de otros de tus comentarios (como el libro publicado en la Web Libros permitidos, lecturas prohibidas de Manuel Peña Diaz), y lo estoy descargando. Dentro de poco le pongo la lupa a algunos de tus comentarios, de momento, tengo que ocuparme de otras cosas.

(Sería bueno que fueras buscando pruebas de lo que dices de los jansenistas, porque por más herejes que hubieran sido, lo que le atribuyes me parece muy pero muy dudoso)


Saludos
11/10/08 2:05 PM
Ok MP, trataré de ser breve (lo que adelante de lo que estamos analizando lo actualizaré en un futuro post o en en este mismo, para que así se vea enriquecido).

En primer lugar hay dos cosas que precisar. Lo primero es que veo que cometes el error de confundir lo que es la edad media, con los siglos posteriores a ella. Recuerda que esta está enmarcada entre los siglos V y XV. Evidentemente no puedes citar como ejemplos de oscurantismo medieval eventos ya sea ciertos o no de los siglos XVI, XVII o XVIII. (Allí tendrías que hablar del “oscurantismo moderno”) producto de las convulsiones producidas por la reforma.

También tienes que distinguir las razones por las cuales algunas traducciones fueron prohibidas LUEGO de la edad media, no solo mencionar el hecho aislandolo del contexto. Y es que si no haces esto corres el riesgo de presentar la historia de forma deformada e incluso alterada, tal como hizo Alberto al decir que “La Biblia estaba en la lista de libros prohibidos”.

Por último, no puedes cerrar los ojos a la situación mundial ANTES de la invención de imprenta, o DESPUES de ella. Intentar comparar la primera con la última para insinuar un oscurantismo del cual es culpable la Iglesia es anacronismo.Y es que como dije en un comienzo, es evidente que antes de la imprenta no se iba a encontrar una Biblia en cada casa, pero de allí a suponer que no se tenía acceso a la Escritura, o lo que dice el mito: Que fue a raiz de Lutero que se tradujo la Biblia a otros idiomas, no solo hay mucho trecho, sino una muy buena cantidad de fantasía.

Inclusive antes de Cristo ocurría lo mismo. Las Escrituras eran leidas en la Sinagoga. El pueblo tenía acceso a ellas, no por tener cada uno la colección de papiros en su casa, sino porque en en el culto eran proclamadas. En la Iglesia cristiana primitiva ocurre lo mismo, San Ireneo por ejemplo habla de como los pueblos Bárbaros que recibieron el evangelio puramente de forma oral no se dejarían engañar por los herejes, por su gran conocimiento del evangelio. Nada tenía de extraño que quienes por su condición económica no podían acceder a una Biblia, optaran por escucharla de las celebraciones litúrgicas cuando se proclamaban en voz alta para luego ser explicadas.

No creo que haga falta ahora seguir nombrando las traducciones realizadas antes y en la Edad Media, porque ya se ha dado evidencia suficiente de que eran muchas. En ese sentido creo que aquello de que fue Lutero el primero que tradujo la Biblia al alemán, o a una lengua distinta al latin está totalmente refutado. Entiendo que lo que discutes ahora es la prohibición de la lectura de algunas traducciones (aunque confundes este hecho posterior a la edad media como un hecho ocurrido en dicha edad).

Luego de analizar tu comentario, me he encontrado de que el 90% de lo que escribistes, son extractos COPY & PASTES de otras páginas Webs. Te pido recuerdes que para participar en mi blog un requisito es no hacer COPY & PASTES. Puedes colocar tus opiniones con tus propias palabras, pero no poner textualmente como una opinión tuya la opinión textual de otra persona y mucho menos sin verificarla. Las razones son muchas, pero la primera, evitar esto mismo: Ponerme a investigar comentarios de fuentes secundarias que contienen medias verdades, o en algunos casos completos disparates (como el caso del texto falsificado que atribuyes al concilio de Trento y que está tomado de un sitio protestante).

Lo mismo sucede con el comentario siguiente que está tomado literalmente de AQUI

Sin embargo, en esta ocasión te haré algunos comentarios puntuales, pero agradeciendote que para el futuro, te abstengas de seguir colocando intervenciones a punta de COPY & PASTES.

1478: es condenada la Biblia Valenciana, la 1ª impresa en España en valenciano/catalán (traducción de Bonifacio Ferrer) y completa (impresa por Alfonso Fernández y Lambert Palmart), en Valencia. Aunque es corregida y autorizada por Jaime Borrel, teólogo inquisidor local, es quemada por orden de la Inquisición en la Plaza del rey de Barcelona (el 07 de abril de 1498); para colmo, el único ejemplar que se salva es destruido por otro incendio, en la Biblioteca Real de Estocolmo (en 1697).


Según pude averiguar, es cierto que esta fue una de las versiones que fueron prohibidas. Entre las razones que encontré se dieron para esto, fue por su impresición en la traducción. (Las mismas razones que ya se dieron). Otra impresición (puedo estar equivocado) es decir que todos los ejemplares de esta Biblia fueron destruidos. Leí que uno se conserva en París una copia.

1564: el “Indice tridentino” mantiene la estructura del catálogo en 3 clases de libros censurados, AUTORIZA LA LECTURA DE LA BIBLIA A LAS MUJERES, da a los obispos un rol mayor y condena sólo 6 libros de Erasmo, siendo papa Pio IV. El sucesor, Pio V, prohibe la edición de la ‘Vulgata’ y convoca en 1572 a una ‘Congregación del Índice’ para confeccionar un nuevo catálogo, más riguroso que el del Concilio de Trento, presidida por el reciente papa Gregorio XIII, que no prospera por disputas entre las 2 congregaciones, la del Santo Oficio y la del Índice.


Comentario tomado del mismo sitio que el anterior. Lo que no entiendo es que aporta al tema. Si es que se autorizó la Biblia a las mujeres, este hecho antes de copiarlo textualmente, haz debido colocarlo en su contexto abordando que es lo que hacían las mujeres en sus reuniones para leer la Biblia y los problemas y excesos que se presentaron. En cualquier caso, que se autorice la lectura de la Biblia a las mujeres, más que un argumento en contra de lo que se ha dicho aquí, es uno a favor, porque demuestra que esta libertad ya la tenían los hombres y se confirmó para las mujeres. (Aquí también hay que evitar el anacronismo, intentando ver épocas pasadas bajo los estandares de hoy. Eso sería tan desacertado como cuestionar a Pablo por mandar a callar a las mujeres en las asambleas).

1565: el Concilio Provincial Mexicano, en el 2º Concilio Provincial (1565), SE PROHIBIÓ QUE LOS INDIOS TUVIERAN BIBLIAS Y SERMONARIOS.


También he ubicado el origen de este comentario (el artículo “Los libros prohibidos por la inquisición novohispana del siglo XVI”). Si te fijas, de donde tomaste este comentario, confirman que no se prohibían las distintas traducciones de las Biblias, sino las traducciones que no fueran previamente revisadas. (Pero solo te limitaste a tomar el trocito más escandaloso).

A mediados del siglo XVII, la Inquisición sabía que en Madrid se poseían biblias en castellano, italiano, inglés o francés, obras prohibidas de Erasmo, de Cardano o Maquiaveo. A pesar de la ocultación que se realizaba en el momento de inventariar los bienes, José Manuel Prieto ha hallado 43 registros donde aparecen libros expresamente señalados como vedados y/o expurgados. El dato puede ser en términos cuantitativos poco importante (apenas un 3,3% del total), pero cualitativamente es elocuente sobre la circulación de obras condenadas en el Madrid de los Austrias. Los propietarios eran funcionarios (32,5%), nobles (25,6%), juristas y médicos (16,3%), clérigos (14%) y artistas (4,6%).


He ubicado este comentario en el artículo “Librospermitidos, lecturas prohibidas” de Manuel Peña Diaz. Pero este comentari está hablando de obras prohibidas, no exclusivamente de Biblias. No se trata de poner aquí cualquier cosa que encontremos en Google.

El Jansenismo (movimiento religioso y católico del siglo XVI-XVII) consideraba que la Biblia era un libro poco menos que prohibido, muy sospechoso y peligroso.


Ubiqué este comentario en el artículo “Disposiciones para leer la Biblia”

La verdad no se porqué el autor dice esto, sería bueno ver si aparte de haber tomado este comentario de allí tienes alguna otra fuente que lo confirme. De cualquier modo, es realmente irrelevante, porque ellos no representan a la Iglesia Católica ni mucho menos pertenecen a la edad media. Aparte de eso, para ser justos con ellos, habría que entender también cual era exactamente su posición.

Bueno, creo que esto es suficiente para salir del reproche que me hace JMA sobre utilizar el "todo el mundo sabe...". Efectivamente, todo el mundo sabe lo que pasó en España y fuera de ella en relación al simple hecho de poder leer la Biblia. Esto es así, aunque nos duela.


Bueno, no creo que tomando de aquí y de allá a punta de Google comentarios aislados, fuera de contexto, y hasta fraudulentos (como el caso del texto atribuido al concilio de Trento) puedas establecer lo que “todo el mundo sabe”.

Gracias a Dios, hoy la podemos leer sin problemas, aunque no con las ganas con que lo hacen los evangélicos, los cuales la conocen y la aman (no sé exactamente en qué orden van los términos). Al menos esta es mi experiencia, quizá JMA tenga otra, pero dado su extracto suramericano sería hablar de una sociología diferente.


La verdad no veo bien que se intente generalizar y se menosprecie el conocimiento y la devoción con la que los católicos leen la Biblia. Una cosa es que tu no puedas leer la Biblia como lo hacen los evangélicos, y otra muy distinta a que el resto no podamos. Existen millones de católicos en el mundo, aunque te parezca dificil de creer muchos de ellos aman y conocen las Escrituras. Ahora, yo no voy a hacer lo mismo que tu haces, pero a la inversa, porque tampoco voy a menospreciar a ningún protestante ni su amor a las Escrituras. El amor que tiene cada quien por la Palabra sea protestante o católico en mi opinión lo conoce Dios, porque solo Dios ve en los corazones. Por eso siempre trato de analizar doctrinas, no personas.
11/10/08 10:29 PM
JMA, por favor, ni soy estúpida ni soy ignorante. Te agradecería un tono menos displicente en tus respuestas.

Mi criterio sobre este y otros muchos temas no se sostiene sobre la media docena de citas que se puedan encontrar en Google, sino en el cultivo literario e informativo a lo largo de muchos años, seguramente muchos más de los que tú tienes. Si he recurrido a Google ha sido para recoger unas pocas referencias rápidas ante la imposibilidad de hacerlo de memoria y de emplear en ello un tiempo del que no dispongo.

En mi casa existe un vivo interés por la historia y la literatura. De todo lo que ha ido llegando a mis manos sin duda habrá opiniones, autores y artículos más acreditados que otros, de diferentes tendencias e ideologías, pero te aseguro que nadie duda del oscurantismo medieval y, en determinados temas como el que nos ocupa aquí con la Biblia, de la cerrazón endémica a leerla siglos después de la Reforma. Te hablo de España, por supuesto.

No creo en las leyendas negras ni me gustan los tópicos, porque ambas cosas deforman la realidad muy injustamente. Por ejemplo, el mito infame sobre todo lo relacionado con la llegada de los españoles a América y que es utilizado hoy día para justificar las desastrosas políticas nacionales tras la independencia de los países hipanoamericanos.

Pero pretender transformar en mito una dolorosa realidad de la que hemos de avergonzarnos, para posteriormente creer que se está derribando ese mito con el post de un blog, me parece cuando menos inaudito, por no emplear otros términos. Me recuerda a los intentos por parte de algunos de derribar "el mito" del holocausto judío. Los mitos se pueden derribar, la historia se puede reescribir, pero la verdad es insistente y poderosa, y termina por imponerse, avergonzando o vindicando.

Sinceramente, y a riesgo de ser repetitiva, me parece que esta apologética machacona de atribuir a los protestantes y su maldad sin límite todo lo malo que se ha escrito y dicho sobre los católicos me parece desacertada y disparatada, amén de infantil, por mucho que se quiera abundar en citas (que, por cierto, también son de copiar y pegar) con las que se concluye muy lamentable y peregrinamente. Como ejemplo, esto:

"Todo lo anterior, pura historia, nos presenta un cuadro de la Edad Media muy distinto del dibujado por la mitología protestante: la instrucción era vastísima, todo el mundo tenía acceso al conocimiento de las Escrituras, y la cultura era gratuita para los pobres (lo contrario de lo que ocurre en nuestro mundo protestantizado). ¿Dónde están, pues, las “tinieblas” medievales? Tan sólo en la mente de los mitógrafos protestantes."

¿Nuestro mundo protestantizado?, ¿la instrucción era vastísima?... Lamentable. Para echarse a reír o llorar.

12/10/08 7:39 AM
JMA, sentiría muchísimo dejar de intervenir en tus post, pero antes de que te enfades conmigo y me eches como has hecho con Félix y Alberto, prefiero irme por mí misma. Nadie me ha echado nunca de ningún sitio, y no quisiera que esta fuese la primera vez. Pero permíteme antes unas consideraciones.

Vivimos tiempos en que la lucha es a muerte por parte de ideologías anti-cristianas y de anti-civilización cristiana. Pero el enemigo que te os habéis buscado no son los protestantes y evangélicos (hago la diferenciación entre ambos porque, según tengo entendido, los protestantes son los más directamente relacionados con la Reforma, mientras que los evangélicos se desligaron airosamente de estos últimos), más bien al contrario, comparto lo que decía Félix en algún sitio (a quien por certo echo de menos) en el sentido de que estamos católicos y evangélicos en el mismo barco. Si estamos divididos y enfrentados entre nosotros nos debilitaremos aún más. Esta apologética que utilizáis lleva siglos de retraso, y ahora está desubicada en el tiempo.

Saludo a Kino, Teodoro, Miguel Serrano y otros, también a Félix y Alberto. Entre todos me habéis proporcionado más luz sobre los asuntos que se han tratado aquí.

Por último, JMA, felicitarte por tu trabajo, en el que en mi opinión ha habido de todo. Recomendarte también que aguantes un poco más el cuerpo-a-cuerpo con los intervivientes, los cuales me parecen un verdadero lujo, tal como andan los post por ahí.

Cordialmente, MP.
12/10/08 11:09 AM
Bueno MP, eres libre de seguir creyendo que algunos mitos son historia, yo ya no puedo hacer nada y cumplo con colocar información clara para que cada quien saque sus propias conclusiones.

No tendría problemas con que consultes información de Internet pero bien puedes colocarla con tus propias palabra y lo más importante verificarla. Fíjate lo que te ha pasado con el concilio de Trento. Así comienzan las distorciones históricas: Una cita fraudulenta aquí, otro la repite allá, y se viene a ver hasta artículos echos por católicos que las dan por ciertas (Cosa que he podido comprobar).

Respecto a lo que me dices de que esta apologética está retrasada, pues, ve, anda a buscar la unidad con Dave Hunt, James White, Jack Chick o algunos engendros locales como Daniel Sapia y luego me cuenta como te va. (Te van a despachar con un afiche de obsequio con la foto del Papa Juan Pablo II sentado sobre un "sillón satánico")

Evidentemente hay una rama del protestantismo fundamentalista que nutre sus filas del católico mal formado y que es profusamente anticatólico. Así que mientras por un lado se avanza en el diálogo ecumenico con los protestantes que si están en capacidad de ecumenizar, no se puede descuidar esta rama de la apologética.

Y los comentaristas que he expulsado ha sido porque lamentablemente no han podido limitarse a argumentar y han optado por las descalificaciones personales. Eso no veo porqué tengo que tolerarselos.






12/10/08 2:27 PM

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José Miguel Arráiz

José Miguel Arráiz

Ingeniero en computación, casado y con tres hijas, actualmente cursando una maestría en gerencia empresarial. Formado cristianamente en el Colegio La Salle de Barquisimeto, ha sido miembro del grupo musical de su parroquia y posteriormente catequista. En 1998 comenzó su interés por la apologética católica y fundó el sitio web que hoy tiene por nombre ApologeticaCatolica.org, cuya finalidad es difundir la fe católica en su integridad protegiendo a los hijos de la Iglesia de los avances del protestantismo, el sincretismo y el relativismo.

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