Las Controversias, la apologética que San Francisco de Sales escribió para ser leída por sus enemigos, GRATIS por esta semana

De regreso a la colección de clásicos apologéticos, añado ahora un volumen que llevaba algún tiempo pensando incluir, sobre todo por la historia que hay detrás:
En 1594, el duque de Saboya pidió al obispo de Ginebra que enviara misioneros al Chablais, la comarca de la orilla sur del lago Lemán. La región había pasado al calvinismo en 1536, con la ocupación bernesa: cincuenta y ocho años antes. Dos generaciones. Allí ya no quedaba nadie que recordara una misa.
Se ofreció voluntario un sacerdote de veintisiete años llamado Francisco de Sales. Lo recibieron como era de esperar: le cerraron las puertas, le negaron los púlpitos, predicó en iglesias vacías, y en más de una ocasión escapó con vida de quienes lo esperaban en el camino.
Entonces hizo algo que a mí me parece la mejor lección del libro. Si no venían a escucharle, escribiría. Redactaba de noche hojas sueltas de controversia y las deslizaba por debajo de las puertas de quienes no querían oírle. Sin insultos, sin sarcasmo, sin un solo golpe bajo: solo la Escritura, los Padres y el argumento, puestos delante de un hombre que había cerrado la puerta y que, a solas y sin testigos, podía leerlos sin quedar mal con nadie.
Cuatro años después, en el otoño de 1598, el Chablais celebraba públicamente su vuelta a la fe católica con las célebres Cuarenta Horas de Thonon.
Este libro son aquellas hojas.




Hay libros que no solo defienden la fe, sino que la hacen deseable. Libros que no argumentan desde la trinchera sino desde la maravilla. Libros que, al terminarlos, dejan al lector con la sensación de haber recobrado algo que no sabía que había perdido. Ortodoxia, de Gilbert Keith Chesterton, es uno de esos libros.

