InfoCatólica / José Miguel Arráiz / Categoría: Progresismo

6.03.17

¿Un cisma en la Iglesia Católica?

Fr. Dwight Longenecker

Recientemente Fr. Dwight Longenecker ha escrito en su blog personal un artículo que me ha parecido muy interesante porque trata de forma prudente pero a la vez valiente, un tema que aunque es evidente muchas veces evitamos tocar. Al final del artículo comparto, para quienes no le conocen, una breve biografía de este sacerdote católico converso desde el anglicanismo.

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1.12.16

Catolicismo vs Protestantismo / Apple vs Microsoft

Apple vs Microsoft

Según cuenta la película “Piratas de Silicon Valley”, cuando Apple comenzó a diseñar el primer sistema operativo en modo gráfico (muy superior hasta el entonces reinante MS-DOS) el fundador de Microsoft, Bill Gates, engañó a Steve Jobs, fundador de Apple, para que le pusiera a su disposición prototipos de sus nuevos ordenadores. Le había dicho que quería crear aplicaciones para su nuevo sistema operativo, pero lo que hizo fue copiarlo dando a luz al conocido “Windows”.

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15.11.16

En Religión Digital admiten que no les importa nada de la fe

Las pocas veces que me encuentro con alguna noticia o comentario alojado en Religión Digital quedo bastante perplejo. ¿De qué va que alguien se diga católico, o inclusive cristiano, si no sólo no profesan nada de esa fe ni les importa?

Un ejemplo de este tipo de incoherencia la acabo de ver en un artículo de José Arregui, en donde afirma que Lutero fue “el mejor teólogo cristiano”, el “profeta evangélico de un nuevo tiempo” y crea una realidad alternativa donde Erasmo de Róterdam y san Tomás Moro estaban de acuerdo con él.  En dicho artículo suelta esta “joya”:

“¿A quién le importan ya las indulgencias, ese perdón divino de un tiempo de pena que habría de sufrir el pecador en el purgatorio para expiar el “reato” o resto de la culpa que quedaría aun después de que la culpa hubiera sido perdonada por la confesión de los pecados ante un sacerdote? ¿A quién le interesa si los sacramentos son siete o son dos, como enseñó Lutero, y si la presencia de Cristo en la Eucaristía es real por la transustanciación o por el recuerdo vivo de la comunidad reunida en su nombre? ¿A quién le preocupa si María, la madre de Jesús, y los santos han de ser o no objeto de culto, y si Dios se revela únicamente en la Biblia o también en la Tradición, si Jesús instituyó o no a Pedro como papa y si quiso que tuviera sucesores (!), y cuál de las Iglesias es la auténtica heredera del “depósito” de la fe y de la “sucesión apostólica” y puede arrogarse por lo tanto la pretensión de ser la única “Iglesia verdadera”?”

Sí, a él no le importa ni al Eucaristía, ni los santos, ni el Papado, ni la Santísima Virgen y su maternidad divina, ni si hay una Iglesia verdadera. No le importa nada y asume que a los demás tampoco.  ¿A quién le importa? Dice…

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5.04.14

¿Dios castiga o no castiga?

PreguntaHace poco tiempo, reunido con mi esposa en mi encuentro mensual de Matrimonios con Cristo, escuchamos de parte de uno de nuestros compañeros de grupo la frase “Dios no castiga”. Unos meses atrás un lector me preguntaba si era cierto que Dios no castigaba porque había escuchado decirlo al conocido apologeta católico Frank Morera en una predicación. Incluso no es difícil encontrar Webs católicas que sostienen lo mismo. En un programa de Alejandro Bermúdez, director de ACIPrensa, cuya labor en servicio de la Iglesia es incuestionable, éste comete el mismo error cuando sostiene que “Dios no castiga nunca“. La idea se ha difundido tanto entre el pueblo católico, que muchos quedaron perplejos cuando el Papa Benedicto XVI afirmó que el mundo podría ser castigado por su alejamiento de Dios en su homilía durante la inauguración de la XII Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos el 5 de Octubre del 2008[1]. El Papa sin embargo no decía nada nuevo, pues la noción de que Dios puede castigar es constante en el Magisterio de sus predecesores y el Magisterio de la Iglesia Universal de todos los tiempos. El Papa Juan Pablo II en su audiencia general del 13 de Agosto del 2003 nos habla de que efectivamente Dios castiga, tal como lo presenta el libro de Tobías: “Dios castiga y tiene compasión[2]

Es por eso, y con todo el respeto que merecen mis amigos católicos, incluido Frank Morera y Alejandro Bermúdez cuya labor apologética al servicio de la Iglesia es invaluable, que es importante aclararlo, ya que este es un error que proviene de la ideología progresista que ha inducido muchos a graves errores e inclusive a negar la existencia del infierno, que es dogma de fe, o incluso peor, negar la necesidad el sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz.

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22.08.13

Citas memorables: Sobre la importancia de buscar el fruto sobrenatural en la predicación

San Pio XMi amigo Salvador Melara (ex-pastor evangélico converso a la Fe Católica) ha compartido en su Facebook una cita que me parece que vale la pena rescatar del Papa San Pio X, y que nos recuerda el peligro de que en las predicaciones del evangelio se deje de lado temas importantísimos para la vida cristiana, como el pecado, o los novisimos (que es el campo de la teología que trata de las “cosas últimas": muerte, juicio, purgatorio, cielo, infierno).

En las predicaciones del Señor estos temas no faltaban, y bastante falta hace que nos recuerden que “todo el que comete pecado se hace esclavo del pecado” (Juan 8,34). Es cierto que todos somos pecadores, pero El mismo que nos tiende la mano como a la mujer adúltera es también quien nos dice “en adelante no peques más” (Juan 8,11).

Otra manera de hacer daño es la de quienes hablan de las cosas de la religión como si hubiesen de ser medidas según los cánones y las conveniencias de esta vida que pasa, dando al olvido la vida eterna futura: hablan brillantemente de los beneficios que la religión cristiana ha aportado a la humanidad, pero silencian las obligaciones que impone; pregonan la caridad de Jesucristo nuestro Salvador, pero nada dicen de la justicia. El fruto que esta predicación produce es exiguo, ya que, después de oirla, cualquier profano llega a persuadirse de que, sin necesidad de cambiar de vida, él es un buen cristiano con tal de decir: Creo en Jesucristo.

¿Qué clase de fruto quieren obtener estos predicadores? No tienen ciertamente ningún otro propósito más que el de buscar por todos los medios ganarse adeptos halagándoles los oídos, con tal de ver el templo lleno a rebosar, no les importa que las almas queden vacías. Por eso es por lo que ni mencionan el pecado, los novísimos, ni ninguna otra cosa importante, sino que se quedan sólo en palabras complacientes, con una elocuencia más propia de un arenga profana que de un sermón apostólico y sagrado, para conseguir el clamor y el aplauso; contra estos oradores escribía San Jerónimo: Cuando enseñes en la Iglesia, debes provocar no el clamor del pueblo, sino su compunción: las lágrimas de quienes te oigan deben ser tu alabanza. Así también estos discursos se rodean de un cierto aparato escénico, tengan lugar dentro o fuera de un lugar sagrado, y prescinden de todo ambiente de santidad y de eficacia espiritual. De ahí que no lleguen a los oídos del pueblo, y también de muchos del clero, las delicias que brotan de la palabra divina; de ahí el desprecio de las cosas buenas; de ahí el escaso o el nulo aprovechamiento que sacan los que andan en el pecado, pues aunque acudan gustosos a escuchar, sobre todo si se trata de esos temas cien veces seductores, como el progreso de la humanidad, la patria, los más recientes avances de la ciencia, una vez que han aplaudido al perito de turno, salen del templo igual que entraron, como aquellos que se llenaban de admiración, pero no se convertían“.

San Pio X, Motu Proprio Sacrorum Antistitum

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