(LifeSiteNews/InfoCatólica) El estado de Vermont ha acordado pagar 566.000 dólares en daños e indemnizaciones legales a la Mid Vermont Christian School (MVCS) y a la Alliance Defending Freedom (ADF), organización que la representó en los tribunales. El acuerdo pone fin a un caso que comenzó en febrero de 2023 cuando el equipo femenino de baloncesto de la MVCS se retiró del torneo estatal de la División IV al conocer que el equipo rival incluía a un varón de más de metro ochenta que se identifica como mujer.
Expulsadas de la liga por defender la categoría femenina
La respuesta de las autoridades deportivas estatales no se hizo esperar: la Vermont Principals' Association (VPA) expulsó a la MVCS de su asociación atlética. La escuela cristiana pagó un precio concreto y grave por defender lo evidente: que las mujeres tienen derecho a competir entre mujeres.
El caso llegó a los tribunales federales, y el pasado septiembre un tribunal de circuito federal falló a favor de la escuela, considerando que era «probable que triunfase al demostrar que los funcionarios estatales actuaron con hostilidad hacia las creencias religiosas de Mid Vermont». «El director ejecutivo de la VPA criticó públicamente a Mid Vermont —y a las escuelas religiosas en general— mientras la VPA se precipitó al juzgar si y cómo sancionar a la escuela», señaló el tribunal. «Al confirmar la expulsión, la VPA redobló esa hostilidad cuestionando la legitimidad de las creencias religiosas de la escuela. El castigo impuesto fue sin precedentes, desproporcionado y procesalmente irregular. Esos hechos respaldan firmemente la inferencia de que la objeción religiosa de Mid Vermont no fue considerada con la neutralidad que exige la cláusula de libre ejercicio».
«Siempre estás del lado correcto de la historia cuando defiendes la verdad»
El entrenador del equipo femenino de la MVCS, Chris Goodwin, relató lo dura que fue la decisión para las jugadoras: «Todas estábamos de acuerdo en que la decisión correcta era no comprometer nuestras convicciones y retirarnos, pero la conversación con las jugadoras fue lo más difícil. Porque juegas una temporada de veinte partidos, te esfuerzas al máximo y la expectativa es entrar en el torneo de postemporada con la esperanza de ver hasta dónde puedes llegar. Hubo ojos llorosos y caras tristes, pero al final todas entendieron realmente que era lo correcto».
Dave Cortman, abogado sénior de la ADF, recordó que el propio Estado llegó a argumentar en una vista judicial que la escuela «estaba en el lado equivocado de la historia». Su respuesta fue rotunda: «La escuela está en el lado correcto de la historia y lo seguirá estando por seguir su fe y sus convicciones, por hacer lo correcto… a veces hay un precio que pagar. Pero siempre es lo correcto. Siempre estás del lado correcto de la historia cuando defiendes la verdad».
La biología no miente: los varones aventajan físicamente a las mujeres
El caso de Vermont no es una excepción, sino el reflejo de una ideología que se impone por la fuerza ignorando la realidad biológica. Permitir que varones compitan en categorías femeninas bajo el eufemismo de la «inclusividad» priva a las mujeres reales de reconocimiento, becas y oportunidades. Las investigaciones científicas son inequívocas: las ventajas fisiológicas del varón —masa muscular, densidad ósea, volumen pulmonar, tamaño cardiaco— no desaparecen con el tratamiento hormonal.
Un estudio publicado en 2019 en el Journal of Medical Ethics por investigadores neozelandeses concluyó que «los hombres jóvenes sanos no pierden masa muscular ni potencia significativa cuando sus niveles circulantes de testosterona se reducen durante veinte semanas», y que los efectos indirectos de la testosterona sobre la estructura ósea, el volumen pulmonar y el tamaño cardiaco «no se modifican» con el uso de hormonas.
Incluso la izquierdista ONU se ha visto obligada a reconocerlo: un informe de octubre de 2024 de la Relatora Especial Reem Alsalem constató que más de 600 atletas femeninas de todo el mundo han perdido más de 890 medallas frente a varones en 29 deportes diferentes. Su conclusión no deja margen a la ambigüedad: «Para evitar la pérdida de una oportunidad justa, los varones no deben competir en las categorías femeninas del deporte».
En Estados Unidos, desde la década de 1980, más de 1.941 medallas de oro en competiciones femeninas han sido arrebatadas a mujeres reales por varones que se identifican como mujeres, llevándose además más de 493.000 dólares en premios a lo largo de más de 10.000 eventos deportivos.
La victoria de la Mid Vermont Christian School en los tribunales no devuelve a esas mujeres sus medallas ni sus oportunidades. Pero demuestra que resistir la ideología de género es posible, legítimo y, en última instancia, victorioso.








