(kath.net/InfoCatólica) El Cardenal Reinhard Marx, Arzobispo de Múnich y Frisinga, ha arremetido contra los católicos que se oponen al Camino Sinodal alemán en una entrevista concedida a la revista Herder Korrespondenz. En ella, el purpurado denunció lo que calificó como una campaña coordinada en las redes sociales para alimentar el «narrativo» de un posible cisma de la Iglesia alemana respecto a Roma, y descargó su irritación contra quienes no comparten su hoja de ruta.
El lenguaje de la revolución al servicio del Camino Sinodal
Para referirse a quienes cuestionan el rumbo del Camino Sinodal, Marx recurrió a un término de inequívoca raigambre marxista y revolucionaria: calificó a sus opositores de pertenecer al «campo más bien reaccionario». «Esto es también un fenómeno de las redes sociales, precisamente en el campo más bien reaccionario», declaró el cardenal. La palabra «reaccionario» fue acuñada como insulto por la tradición revolucionaria para atacar a quienes se niegan a aceptar la ruptura con el orden establecido. Resulta, cuando menos, llamativo que un príncipe de la Iglesia de Roma la emplee para descalificar a los católicos que defienden la doctrina de siempre.
La mano de Estados Unidos, según Marx
El Arzobispo de Múnich señaló especialmente a los Estados Unidos como origen de la supuesta campaña de desprestigio: desde allí, afirmó, se «tamborilea de manera muy bien coordinada» contra el proceso sinodal alemán. No precisó, sin embargo, qué voces, instituciones o medios estarían detrás de esta presunta orquestación, ni aportó evidencia alguna que sustentara la acusación. La denuncia de una conspiración exterior parece tener como principal efecto el desviar la atención de los problemas de fondo que la crítica doctrinal plantea.
La incómoda admisión: el Papa Francisco también tenía «cierta preocupación»
En un giro revelador, el propio Cardenal Marx reconoció, mirando en retrospectiva, que el Papa Francisco había tenido «cierta preocupación» de que el camino alemán estuviera siendo modelado en exceso por el protestantismo. Esta admisión no es menor: vendría a dar la razón, al menos parcialmente, a quienes, viendo lo obvio, llevan años señalando que el Camino Sinodal se aparta de la doctrina y la tradición católica para acercarse a los postulados de las heréticas confesiones protestantes alemanas.
Mientras el Cardenal Marx señala con el dedo a los «reaccionarios», la realidad de la Iglesia en Alemania habla por sí sola: un porcentaje ínfimo de fieles practica su fe dominicalmente, las salidas de la Iglesia se cuentan por cientos de miles cada año, y el Camino Sinodal, lejos de revertir esta hemorragia, ha sembrado confusión doctrinal y serias reservas en toda la Iglesia universal. Cabe preguntarse si la crisis que vive el catolicismo alemán es fruto de los «reaccionarios» que denuesta el Cardenal Marx, o de décadas de claudicación ante el espíritu del mundo en apostasía silenciosa.








