Engaños del demonio para hacernos pecar

En el Evangelio del XVII Domingo de Tiempo Ordinario Jesús les dijo a los apóstoles antes de multiplicar los panes y los peces: “Decid a la gente que se siente en el suelo” (Jn. 6, 10). Así indicó el Señor que por la obediencia y la humildad de abajarse uno hasta el mismo suelo por la voluntad de Dios se reciben los dones del Señor.

S. Alfonso María de Ligorio (1697-1787), Doctor de la Iglesia y fundador de los Redentoristas, sabía por experiencia que Dios humilla a los que ama para que crezcan en virtud porque fue tras perder como abogado el primer caso jurídico de su vida que se entregó por completo al Señor. Permaneció firme en su deseo de aceptar todo como voluntad de Dios, aunque le quedó en un momento sólo un miembro fiel a él en su Congregación, aunque tuvo que cerrar conventos por rumores y aunque le excluyeron de su Congregación injustamente en 1777.

Hacia el final de su vida escribiría “Preparación para la muerte” y sobre la “Conformidad con la voluntad de Dios”:

Si queremos vivir en continua paz, procuremos unirnos a la voluntad divina y decir siempre en todo lo que nos acaezca: «Señor, si así te agrada, hágase así» (Mt., 11, 26). A este fin debemos encaminar todas nuestras meditaciones, comuniones, oración y visitas al Señor Sacramentado, rogando continuamente a Dios que nos conceda esa preciosa conformidad con su voluntad divina. (Cap. 36, 2)”

En cambio, cuando pecamos, rechazamos la voluntad divina, lo cual agrada mucho al demonio, que por su soberbia fue derribado del Cielo y condenado. S. Alfonso María de Ligorio señala 6 engaños que el demonio usa para hacernos pecar:

1) “[…]no quiero condenarme, sino salvar mi alma. Aunque hiciere ese pecado, le confesaré luego…»
2) “Quizá digas que no podrás resistir a la tentación que se te ofrece.”
3) “Dices que el Señor es Dios de misericordia.”
4) «Pero asi como Dios fué tan misericordioso conmigo en mi vida pasada, espero que lo será también en lo venidero.»
5) «Aún soy joven… Dios se compadece de la juventud, y más tarde me entregaré a Él.»
6) «Verdad es que por ese pecado perderé la gracia de Dios y quedaré condenado al infierno. Puede, pues, suceder que me condeno ; mas también puede acaecer que luego me confiese y me salve…» (“Preparación para la muerte”, Capítulo 23)

En ese capítulo explica con ejemplos por qué son esas ideas engaños del demonio. ¿Cómo vencer esas tentaciones? En “El gran medio de la oración: Condiciones de la buena oración” nos dice el santo que “III- Hay que orar con humildad”:

”Concluyamos, pues, con San Agustín que toda la ciencia del cristiano consiste en conocer que el hombre nada es y nada puede. Con esta convicción no dejará de acudir continuamente a Dios con la oración para tener las fuerzas que no tiene y que necesita para vencer las tentaciones y practicar la virtud. […]

“En vez de la ‘unión de las potencias’ pidamos a Dios la gracia de no pensar, buscar y desear sino lo que sea su divino querer, pues la santidad más alta y la perfección más sublime sólo consisten en la unión de nuestra voluntad con la voluntad divina. […]

“En vez del ‘ímpetu del espíritu’ pidamos al Señor que nos dé aquella energía y aquella fortaleza que nos son necesarias para resistir a los ataques de nuestros enemigos y para vencer las pasiones y abrazarnos con la cruz, aun en medio de las desolaciones y tristezas espirituales.”

———————————-

Si caemos en la tentación, sobre todo si cometemos pecado mortal, deberíamos acudir enseguida al Sacramento de la Reconciliación, donde nos espera el Señor, que nos dió ejemplo de obediencia al Padre a lo largo de su vida por su amor, sobre todo en Su Pasión y Muerte sobre la Cruz. Meditemos con el “Vía Crucis” de S. Alfonso de Ligorio:

Estación VII del Vía Crucis - Jesús cae la segunda vez con la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera la segunda caída de Jesús debajo de la Cruz, en la cual se le renueva el dolor de las heridas de su cabeza y de todo su cuerpo al afligido Señor.

Oración

Oh pacientísimo. Jesús mio. Vos tantas veces me habéis perdonado, y yo he vuelto a caer y a ofenderos. Ayudadme, por los méritos de esta nueva caída, a perseverar en vuestra gracia hasta la muerte. Haced que en todas las tentaciones que me asalten, siempre y prontamente me encomiende a Vos.

Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

(http://www.devocionario.com)


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Qué engaños del demonio le parecen más comunes hoy en día? ¿Es siempre la Voluntad de Dios lo que más duele?

Mañana – S. Alfonso María de Ligorio - “Decid a la gente que se siente en el suelo” (Jn. 6, 10)

36 comentarios

  
anarico
Me parece perfecto el fondo la forma en que S. Alfonso enseña al doctrina cristiana; pero creo que al hombre de hoy hay que acercarle la doctrina cristiana de otra manera. El hombre de hoy es como es, y no de otra manera. Y creo que las personas que tienen el oficio de transmitir la doctrina cristiana tienen que hacer el esfuerzo de adaptar el lenguaje a una forma, digamos, más razonable, en principio. Y vuelvo a decir que me parece perfecto lo que dice S. Alfonso María.
03/08/09 4:40 PM
  
Norberto
Coincido con anarico en que la forma ha de ser adaptada a la mentalidad de hoy,pero sin ocultación,disimulo,maquillaje o minoración de las verdades eternas.Por ejemplo los Novísimos,¿qué sacerdote los predica,hoy?,¿en qué colegio,grupos de catequesis,grupos parroquiales,incluso Movimientos,se predican los Novísimos según la doctrina tradicional de la Iglesia?.Se ha sustituido el pecado por la Psicología de "la paz interior",si no hay conciencia de pecado,¿cómo puede haber deseo de salvación?,y sin deseo de salvación,¿cómo puede haber cristianismo?,habrá otra cosa pero cristianismo,no,sinceramente no.
03/08/09 5:22 PM
  
anarico
Yo creo que cristianismo habrá siempre, pues es la verdad misma. Pero por ejemplo: habrá que explicar en qué consiste "la salvación", y todas ésas cosas que se dicen; pero que no "convencen" y que me parece a mí que hay que explicarlas, para que el hombre de hoy, que tenga una cierta honradez intelectual, (entiéndase ser buen israelita) no sienta ninguna repugnancia. Además hay que hacerlo; porque entre otras cosas, me parece a mí, que éstos católicos de nuestro tiempo está claro clarísimo que no funcionan.
03/08/09 6:07 PM
  
María Lourdes
Anarico, es verdad que S. Alfonso de Ligorio escribía para sus tiempos, pero incluía ejemplos que también se pueden comprender en los nuestros. Así explica el primer engaño mencionado y enlazado en el artículo:
" Dime: si tuvieses en la mano una hermosa joya de altísimo precio, ¿la arrojarías al río, diciendo: mañana la buscaré con cuidado y espero encontrarla? Pues en tu mano tienes esa joya riquísima de tu alma, que Jesucristo compró con su Sangre; la arrojas voluntariamente al infierno, pues al pecar quedas condenado, y dices que la recobrarás por la confesión.

Pero ¿y si no la recobras? Para recuperarla es menester verdadero arrepentimiento, que es un don de Dios, y Dios puede no concedértele. ¿Y si llega la muerte y te arrebata el tiempo de confesarte?

Aseguras que no dejarás pasar ni una semana sin confesar tus culpas. ¿Y quién ha ofrecido darte esa semana? Dices que te confesarás mañana. ¿Y quién te promete ese día? El día de mañana—dice San Agustín—no te le ha prometido Dios; tal vez te le concederá, tal vez no como acaeció a muchos, que fueron sanos de noche a dormir en sus camas y amanecieron muertos. ¡ A cuántos, en el acto mismo de pecar, hizo morir el Señor, y los mandó al infierno! Y si hiciese lo propio contigo, ¿cómo podrías remediar tu eterna perdición?

Persuádete, pues, de que con ese engaño de decir «después me confesaré», el demonio ha llevado al infierno millares y millares de almas. Porque difícilmente se hallará pecador tan desesperado que quiera condenarse a sí mismo. Todos, al pecar, pecan con esperanza de reconciliarse después con Dios. Por eso tantos infelices se han condenado y hecho imposible su remedio."
Se nota que fue abogado de profesión, pero solía recomendar la sencillez en las homilías, que hasta la mujer más sencilla pudiera entenderle. A mí me encantan sus escritos.
03/08/09 6:33 PM
  
María Lourdes
Norberto, sí que suena algo fuerte lo que dice el santo, pero gracias a Dios sí hay quienes predican los Novísimos - pocos, pero sí lo he oído de sacerdotes en sus homilías advirtiendo del peligro de condenarse para siempre. Claro que si se hace, tambieen habrá que ofrecerse para confesar a los que se arrepienten, lo cual he visto que los sacerdotes que predican esos temas hacen generosamente.

Oí en un programa de los Padres Levis y Trigilio en EWTN que al predicar esos temas hay personas que se acercan al sacerdote después para decir que no fue bonito lo que dijeron porque tienen una idea equivocada del Amor de Dios. Si uno ama a alguien de verdad y le ve en peligro de muerte, a punto de apuñalarse, por ejemplo, uno no se pone a decirle cosas bonitas, sino que toma una acción más fuerte y le intenta quitarle el cuchillo, por ejemplo. Así lo explicaban esos sacerdotes, lo cual me pareció bastante acertado.
03/08/09 6:42 PM
  
Norberto
ML
Y yo coincido con esos sacerdotes y contigo,eres "afortunada" de contar con una predicación ajustada a las enseñanzas de Iglesia,y,no sujeta a criterios emotivo-psicológicos.
03/08/09 11:44 PM
  
luis
El hecho de pecar con la idea de confesarse luego al menos denota cierto desapego futuro del pecado. Normalmente, es un atenuante del pecado, no un agravante. Sería agravante si involucrara un acto de presunción; de lo contrario, es al menos, como creo que enseña santo Tomás, una rendición incompleta de la voluntad al pecado. La presunción puede ser demoníaca, la voluntad de confesarse (aunque imperfecta, porque no evita el pecado) no.
04/08/09 2:53 AM
  
María Lourdes
Norberto, sí me parece una lástima que no todos puedan tener lo que debería de ser fundamental: oír enseñanzas de sacerdotes que son reflejos fieles de lo que enseña la Iglesia Católica.

Pero, lo maravilloso es que el Señor obra por medio de todos los sacerdotes para el bien de los que le buscan a Dios con buena voluntad. Él se encarga de que sea el Espíritu Santo el que enseñe a los fieles en las homilías de la Misa para que siempre haya algo de provecho para los que sinceramente quieren oír la Palabra de Dios.

Y es que también hay responsabilidad de parte de los fieles para abrirse al Señor y no acomodarse con los engaños que señala S. Alfonso de Ligorio. Pidamos al Señor más sacerdotes santos para Su Iglesia.
04/08/09 3:40 AM
  
María Lourdes
Luis, me parece que algo clave es el orden en que piensa uno en la Confesión sacramental. Si es justamente antes de cometer el pecado para animarse uno a cometer el pecado sería la presunción a la que se refiere S. Alfonso de Ligorio. El demonio está muy interesado en que se confíe en la misericordia del Señor para que la gente no le de importancia al pecado y desesperar después de alcanzar la misma misericordia para que ese alma no alcance el perdón.

La voluntad de confesarse en el futuro es buena según las intenciones. Es buena si uno, por ejemplo, decide confesarse todas las semanas para crecer en gracia, reconociendo su necesidad del Señor por amor de Dios. Pero, si uno peca aposta porque puede confesarse, creo que eso es presunción. Leyendo nuestros corazones, el Señor puede distinguir entre uno y otro caso. Haciendo caso a nuestras conciencias, con ayuda del Espíritu Santo, nosotros lo podemos hacer por nosotros mismos también. Un saludo.
04/08/09 3:56 AM
  
luis
No, Lourdes, no es necesariamente presunción. La persona puede detestar el pecado, sucumbir no obstante a la tentación y desear salir de ese estado, todo al mismo tiempo. La presunción es pensar que Dios está obligado a perdonar ese pecado.
En el otro caso, santo Tomas enseña que hay un relativo desapego del pecado, que atenúa la falta. La persona, aún en el momento de pecar, se despega del pecado deseando salir del estado.
Cf.La zapatilla de raso, de Paul Claudel, donde la heroína se quita un zapato antes de sucumbir, como símbolo de que cae en el pecado con un solo pie, deseando salir de él tan pronto sea posible. El ser humano es muy raro, y la gracia no te cuento.
Voy a buscar el locus donde santo Tomás trata el asunto.
04/08/09 4:42 AM
  
luis
Voilá. Summa Theologiae, II-IIae, questio 22, respuesta 3:

3. Pecar con propósito de permanecer en el pecado con esperanza de perdón es presunción, y esto aumenta, no disminuye el pecado. Pero pecar con esperanza de alcanzar a su tiempo el perdón, con propósito de abstenerse de pecar y de dolerse del pecado, no es presunción, sino que aminora el pecado. Evidentemente, con ello el pecador da muestras de tener la voluntad menos firme en el pecado.
04/08/09 4:46 AM
  
María Lourdes
Luis, ¡qué deprisa lo encontró! ¡Increíble! Le agradezco mucho la cita. La verdad es que me he preguntado sobre este asunto de vez en cuando, quizá por escrúpulos. Me parece que S. Alfonso de Ligorio podría estar recalcando la dificultad de alcanzar ese "propósito de abstenerse de pecar y de dolerse del pecado" cuando uno está usando la posibilidad del perdón para justificar el pecado, algo diferente de luchar sinceramente contra la tentación.

Me parece que algo tiene que pintar lo que siente uno en todo esto. Si alguien se siente verdaderamente mal sobre lo que está haciendo, pidiendo ayuda al Señor para vencer la tentación y digamos cayendo en la tentación pero no tanto como si uno no hubiera pensado en la confesión (quizá cometiendo pecado venial en vez de mortal), podría comprender que se aminora el pecado.

Pero, en la cita que dejé para Anarico de S. Alfonso de Ligorio, creo que se ve una actitud diferente en el penitente, que espera tener la contrición, sin tenerla al pecar. Tira la joya tan tranquilo como si nada. Eso me parece un ejemplo de presunción. Si el pecado es mortal y uno espera fríamente, como calculando la confesión pero jugándose mientras tanto la vida eterna creo que es diferente que si uno tras pecar venialmente, digamos, espera confiado en la misericordia de Dios la ocasión para confesarse. ¿Qué le parece?
04/08/09 5:13 AM
  
ugl1820
De acuerdo a lo que nos enseña la Biblia, Satanás y sus demonios, se especializan en tentaciones y engaños:

1. Inducen a la impureza moral (Mt 10.1; Mr 5.13; Dt 18.9-14)

2. Propagan doctrinas falsas (1 R 22.21-23; 2Ts 2.2; 1Ti 4.1)

3. Se oponen a los hijos de Dios (Ef 6.12)

4. Poseen seres humanos (Mt 4.24; Mr 5.8-14; Lc 8.2; Hch 8.7; 16.16), sin embargo, en todo el Nuevo Testamento no hay siquiera un caso de un creyente poseído.

5. Y en ocasiones son usados por Dios para cumplir Sus divinos propósitos (Jue 9.23; 1 S 16.14; 1Co 5.5; Ap 9.1-12; 16.13-16).

Recordemos que siempre emplean mentiras, señales y milagros engañosos para hacernos creer en ellos, y para perjudicarnos y tentarnos a caer (Ap 16.14; 2 Ts 2.9). Su influencia, sin embargo, es sólo moral y espiritual. No tienen el poder para forzar a nadie a cometer pecado, ni para que vayan en contra de la voluntad de Dios. Todo hombre, por haber sido dotado con libre albedrío, siempre es responsable de sus propias acciones. Si el diablo y sus demonios fueran los responsables de los pecados que cometemos los hombres, entonces Jesucristo murió en la cruz en vano, no tuvo que derramar su sangre «por nuestros pecados», sólo hubiera tenido que destruir a Satanás. Nosotros somos los que pecamos, nosotros somos los responsables de nuestras iniquidades, nosotros todos tenemos que rendir cuenta a Dios por nuestras obras (2Co 5.10).

Off the record: Hoy, en la festividad de San Juan María Vianney, recemos por el incremento de las vocaciones verdaderas y porque los sacerdotes se entreguen como verdaderos siervos a su ministerio.

+ Bendiciones
04/08/09 9:24 AM
  
Madrileño
Pues por poner la nota discordante, ¿como puede saber San Juan Vianney quien se condena y quien no?, ¿acaso es el juez que juzga?... Me cuesta mucho creer que por ejemplo, alguien que acude todos los Domingos a misa, que reza el rosario a diario, que da limosnas frecuentes, que se confiesa, a lo mejor no todas las semanas, pero si cada mes, que ama al Señor, de manera imperfecta, pero lo ama... es decir lo que yo creo que es un católico medio, pueda ir al infierno porque un día de debilidad se ponga a criticar a su jefe delante de sus compañeros de trabajo porque ese día le ha echado una bronca, con tal mala fortuna que ese día fallece, ¿esa persona irá al infierno?... no se.
04/08/09 11:45 AM
  
luis
Lourdes, los pecados teologales (así como las virtudes) son los más difíciles de entender. Mucha gente cree que es soberbia, cuando en realidad cometer un pecado de soberbia teológicamente calificado es raro (habitualmente se trata de simple vanidad u orgullo). La presunción como tal es un pecado muy grave contra la virtud teologal de la esperanza, y consiste como enseña el Aquinate en la voluntad de perseverar en el pecado y recibir el perdón lo mismo.
La doctrina de Tomás suele ser bastante demoledora de los clichés habituales, porque nuestra moral "cristiana" está teñida de jansenismo, casuismo y puritanismo. En mis clases doy ejemplos "escandalosos" de discrepancia entre la moral de santo Tomás y lo que se considera "moral cristiana".
04/08/09 12:54 PM
  
anarico
Madrileño:

Creo que has puesto un puntito de razón en un momento en que el tema anda a un nivel de beatería insoportable.

S. Francisco de Sales dice: "el pecado es un desorden y todo desorden es pecado". Conviene que nos dejemos tisquismisquis y chorradas salidas de mentes "complicadas" y nada más. A todo lo que nos aparta del del "camino de perfección" le llamamos "pecado"; la casuística es infinita, y si encima andamos con disquisiciones con la casuísta, pues para perdernos en la marañas de.. si de eso.
Y vuelvo a decir lo mismo que antes, tenemos que ser escrupulosos en saber perfectamente la "inteligencia" de las palabras. S. Francisco de Sales, creo que es el que mejor aclara los conceptos al hombre de hoy. Y Santo Tomás, armó un fardo gordo y pesado con su Suma Teológica con el que no se puede andar ni dos pasos. Así de fácil.
04/08/09 1:04 PM
  
luis
Anarico, no hay nada menos casuista que santo Tomás. Pero es cierto que no es para todos, hay que tener cierto nivel para poder leerlo. Y mire, somos muchos los que caminamos, no dos pasos, sino toda la vida con el Doctor Común.
04/08/09 1:28 PM
  
María Lourdes
Ugl1820, muchas gracias por las referencias. Las leeré detenidamente cuando tenga un poco más de tiempo para ver si saco otro artículo sobre el demonio de ellas.

Su comentario me recuerda que "sentir no es lo mismo que consentir", algo que he oído muchas veces. El demonio nos puede hacer sentir todo lo que quiera, pero mientras no consintamos no hay pecado. S. Juan Vianney lo experimentó en personas, apenas pudiendo dormir por lo mucho que le acechaba el demonio.

Sí, pidamos al santo que interceda para que haya mayor número de buenas vocaciones y que los sacerdotes no caigan en la tentación para que hagan mayor bien a las almas confiadas bajo su cuidado. Un saludo.
04/08/09 1:32 PM
  
María Lourdes
Madrileño, quizá se refiere a S. Alfonso de Ligorio. Los actos que en sí parecen buenos, si son hechos por orgullo propio más que por amor de Dios podrían no resultar en la misma gracia. Por eso es el Señor el que juzga los corazones. Si uno da limosna pero en su corazón lo hace por odiar a los pobres y querer que le dejen en paz o porque quiere ser alabado por otros y avanzar socialmente, por ejemplo, tiene el corazón frío.

Con un solo pecado mortal sí nos podemos condenar porque rechazamos a Dios Todopoderoso. Es una herida no leve sino mortal. Si uno se cuida mucho la salud y hace ejercicio y come comida sana pero un día se suicida, muerto queda por mucho que haya cuidado su salud antes. Algo parecido ocurre espiritualmente.

Si un católico medio hace lo que comenta [no me parece del todo un católico "medio" de hoy en día según las estadísticas] y lo hace con buena intención, sería muy difícil que llegara a ese punto, pero no imposible. Por eso tenemos que velar hasta el último momento, que el demonio no duerme.

Recordemos que para cometer pecado mortal hace falta cometer algo grave, saber que es grave y querer hacerlo. Según las circunstancias, un pecado que en sí es mortal podría ser venial. Siempre se puede consultar con el confesor. Gracias por el comentario.
04/08/09 1:47 PM
  
María Lourdes
Luis, me parece muy interesante la diferencia que señala entre la soberbia y la presunción. Creo que parte de la dificultad está en que prácticamente todos los pecados tienen algo de orgullo en sí. No sabía que hubiera una gran diferencia entre el orgullo y la soberbia.

Respecto a "la moral de Sto. Tomás", me parece que señala una diferencia entre una moral de acorde con la Iglesia Católica y una que no lo es tanto. Pero, también me pregunto si diferentes santos podrían tener "moral" diferente unos de otros dentro de lo que enseña la Iglesia Católica. Después de todo, la teología moral parece un campo muy amplio. Pero, no tengo suficiente formación formal en teología moral para saber si es así, si los diferentes puntos de vista añaden a la confusión. Muchas gracias por su ayuda clarificando este tema.
04/08/09 2:09 PM
  
María Lourdes
Anarico, una gran diferencia entre el estilo de S. Francisco de Sales y de Sto. Tomás de Aquino se debe a que escriben para públicos diferentes.

S. Francisco de Sales escribía folletos simples para difundir entre campesinos de poca formación y escribió "La introducción a la vida devota" para los laicos. Sto. Tomás me parece que escribe más en un contexto universitario, con personas familiarizadas con un estilo clásico de debate. No todo el mundo puede leer en su vida los tomos completos de Sto. Tomás de Aquino (y soy de las que no me lo he leído por completo), pero sí es mucho más fácil leerse "La introducción a la vida devota".

Claro que poner en práctica lo que se lee y medita como lectura espiritual es un asunto diferente, ¿no cree?
04/08/09 2:16 PM
  
anarico
Luis:

Me refiero a dos pasos adelante.

Pienso tres cuartos de lo mismo del Catecismo de la Iglesia Católica: es un auténtico peñazo.

Cuando se va adelante vamos mejorando en todo: Y es con la madurez que va alcanzando nuestra consciencia con lo que conseguimos un cierto discernimiento de las cosas. Y no tenemos que andar buscando entre los miles de puntos del catecismo, qué es lo que está bien, y qué es lo que está mal. Se han "inventado" muchas cosas que en la mayoría son una rémora más que una ayuda. Muchos eclesiásticos durante mucho tiempo han "inventado" muchas cosas complicadas, y por lo tanto erróneas, sin ninguna duda.
04/08/09 2:31 PM
  
anarico
María.

En primer lugar decirte que estás muy mal informada en lo que se refiere a S. Francisco de Sales y a sus escritos; lo cual, es un desventaja añadida a haberse calentado la cabeza y cosas difíciles.

La diferencia entre lo que se lee y medita, y su puesta en práctica: es muy pequeña si se hacen las cosas bien. Ahora, otra cosa muy distinta es leer y meditar sin rumbo ni concierto ni saber adonde se va. Pues como decía Séneca: "no hay viento bueno para el que no sabe a donde va"

Es por éstas razones, por lo que llevo dicho y pedido a nuestros obispos: que lo primero que tienen que decir al hombre de hoy es: QUÉ ES LA RELIGIÓN, PARA QUÉ SIRVE LA RELIGIÓN, POR QUÉ LA RELIGIÓN ES DE ÉSTA MANERA, etc, etc; y por supuesto, darle contenido al lenguaje que usan, que un día en bocas de otros lo tuvo, pero que hoy en día [...]
04/08/09 2:58 PM
  
María Lourdes
Anarico, podría ser que estoy mal informada del tema, eso lo admito. Pero, las generalizaciones que hizo al final de su comentario no me parecen ni justas ni apropiadas para el blog (como ya sabe de sobra). Por eso borré la última parte de su comentario.

Gracias a Dios, nuestro Obispo de Roma, el Papa, es un gran teólogo, ¡ni qué decir de tantos otros obispos fieles a la Iglesia Católica que cuidan muy bien del rebaño que el Señor puso bajo su cuidado! Que el Espíritu Santo nos siga guiando a todos los fieles por medio de santos sacerdotes y obispos.

Pero, me pareció interesante lo que señala sobre la importancia de meditar la lectura espiritual hacia cierto rumbo (y no hay mejor rumbo que Dios). Un saludo.
04/08/09 3:31 PM
  
luis
Lourdes, la moral de Santo Tomás es la oficial de la Iglesia católica, baste tomar el Catecismo (el de Trento o el actual de JP II), sigue la misma estructura y prácticamente el mismo contenido de la Summa. Pocos saben que Santo Tomás de Aquino es el único Doctor Común de la Iglesia Universal, esto significa que su doctrina, salvo alguna rarísima excepción, es la oficial de la Iglesia.
En general, todos los Doctores (San Alfonso es Doctor de la Iglesia en materia ètica) también siguen a Tomás en lo esencial. En este punto, me parece que Tomás tiene razòn, su análisis es màs preciso. Lo de san Alfonso es un enfoque pastoral, apologético, y que también, en cierto sentido, lleva razón.
Y por cierto, todos los teólogos moralistas progres como Haring y secuaces se apartan de Tomás.

Respecto de la soberbia, no te olvides que es amor de la propia excelencia con prescindencia o exclusión de Dios. Es un pecado diabòlico, muy difícil en el ser humano. Por ejemplo, se comete cuando una persona dice "pongo mi propia moral, mis reglas, no me importa si no es la de Dios"; o cuando se afirma que no hay Dios al cual servir o dar culto; o directamente, que no se quiere servir o dar culto a Dios. Es el pecado de Adàn y Eva, y el de Lucifer. No es habitual en el cristiano, sí en un ateo o en un impío.
El orgullo es otra cosa, es amor propio desordenado. Para que sea "superbia", se debe definir teologalmente, en relaciòn con Dios.
Hay un muy buen análisis en el ampliamente recomendable libro de Joseph Pieper (imprescindible para la moral catolica ortodoxa)"Las Virtudes", Edit. Rialp.
04/08/09 4:30 PM
  
luis
Y una aclaración final, Lourdes. No existe una "moral" distinta para uno u otro doctor. La moral es la ciencia que tiene por objeto la ordenaciòn de los actos humanos en función de su fin último. Como tal, es objetiva, es una realidad. Los doctores y teologos morales estudian ese objeto, y la formulan con mayor o menor felicidad, tal el caso de Tomás. Pero la ley natural està impresa en la realidad de la conciencia, y como tal tiene una existencia objetiva que toda persona de buena fe puede conocer.
04/08/09 4:35 PM
  
Miriam de Argentina
María Lourdes: me encanta tu blog!. Siempre lo leo aunque nunca te he escrito. Nos traés cosas siempre tan lindas, verdaderas, que llenan el corazón. Gracias!. Respecto de la 2º pregunta "¿Es siempre la Voluntad de Dios lo que más duele?", creo que en realidad la voluntad de Dios duele en la medida que decimos "que se haga la voluntad de Dios", pero dentro de nuestro corazón renegamos de ella y queremos que Dios se amolde a nuestro querer, entonces sí que duele, porque el Demonio se encarga de que nos rebelemos contra Dios y nos da a beber un anticipo de la amargura que se tiene en el Infierno (esto me lo dijo un santo sacerdote: el P.Horacio Bojorge). A mí me ha servido mucho esta lección, porque cuando algo me hace perder la paz interior entonces es que algo falla, y es necesario revisar el interior y hacer un acto de humildad y obediencia conciente a Dios, suplicando el auxilio de María. No es tan sencillo (al menos para mí) reconocer las tentaciones (en la vanidad, el amor propio, el "buen nombre", el quedar bien, etc), pero es necesario rogar insistentemente a la Virgen para que nos enseñe a aceptar con alegría (y no a disgusto) la voluntad de Dios. Gracias por este hermoso espacio hecho por vos (esposa y madre)!
04/08/09 4:39 PM
  
anarico
María:
Tanta censura dice muy mal del catolicismo y de los católicos: Si no se quiere ver ésto que es tan sencillo mal vamos a cumplir los católicos nuestra misión. Antes que otras cosas hay que tener pasión por la verdad y la libertad. y ponerle puertas al campo en los tiempos que corren, ¿qué quieres que te diga?

En el seno de la Iglesia han vivido, y por eso estamos seguros y orgullosos de la eficacia y el bien de la doctrina cristina, las mayores inteligencias de la historia del mundo; pero ésos niveles excelencia no los ha alcanzado todo el mundo: ¡ni mucho menos! Incluso ha habido jerarcas muchos años recibiendo casi adoración que eran personas de las más vulgares, ayunos de conocimiento de religión, y extraviando a muchos inocentes. No es nada virtuoso cerrar los ojos a la evidencia y a la verdad en ningún caso.
Dicho lo dicho, digo: se ha escrito mucho, y todavía se escribe por..., de religión, pero si tomamos como referencia a los grandes doctores de la Iglesia que han tenido experiencia espiritual directa, será más fácil que hagamos las cosas bien. Y como ya te he dicho en otra ocasión, no soy aficionado al milagreo.
04/08/09 5:03 PM
  
anarico
Luis:

"Pero la ley natural està impresa en la realidad de la conciencia, y como tal tiene una existencia objetiva que toda persona de buena fe puede conocer."

Creo que además se puede decir que no hay dos consciencias iguales en el mundo; y por lo tanto fácil es de entender que "aplicarán" la Ley Natural de distinta manera: cada la aplicará con arreglo a su condición. o ¿no? pero un día se cumplirá en nosotros, Dios mediante, aquello de "yo escribiré Mi Ley en sus corazones". Pero salta a la vista que personalmente estamos muy lejanos de ese tiempo.
04/08/09 5:13 PM
  
María Lourdes
Luis, muchas gracias por sus recomendaciones y por compartir su conocimiento, que me ha aclarado algunas cosas.

Justamente estoy preparando el siguiente artículo usando la Suma Teológica de Sto. Tomás de Aquino, pero sobre el tema de los ángeles. Cuando tenga un poco más de tiempo esta tarde (hora en EE.UU.) lo pubicaré. Estoy escribiendo comentarios entre tareas esta mañana. Gracias de nuevo.
04/08/09 5:16 PM
  
María Lourdes
Miriam de Argentina, muchas gracias por sus amables palabras y por su interesante comentario.

Ahora que me lo pienso por lo que escribió, muchas veces cuando me rebelo o me hago sentir mal sobre cosas no es tanto por no poder hacer lo que quiero, sino por ir en contra de la Voluntad de Dios, que sólo nos quiere dar Paz, la verdadera no la transitoria de este mundo. Me alegro que mencionó a Nuestra Madre, porque ¿quién mejor que ella entre los hombres para ayudarnos a hacer la voluntad de Dios?

Espero que siga contribuyendo. Un saludo.
04/08/09 5:22 PM
  
luis
Una precisión más, Lourdes, y disculpa que este profesor de Etica catolica sea tan pesado, la pregunta que formulas "¿es siempre la Voluntad de Dios la que màs duele?" Está mal formulada. La Voluntad de Dios no siempre coincide con lo que nos resulta difícil. Dios puede querer que hagas algo que te reporte gran gozo o placer. Utilizar la mayor dificultad o displacer que provoca algo como índice de la Voluntad de Dios puede ser un gran error, muy típico de la herencia protestante puritana.
Enseña Tomás que la virtud hace fàciles y deleitosos los actos propios de la misma. El virtuoso goza con la realización de actos buenos, y ese gozo y placer nada le quita de meritorio. Dígase lo mismo de la unión conyugal sexual, etc. Esto es difícil de explicar a personas formadas en la "moral" pretendidamente cristiana y en realidad, kantiana o protestante.
no abuso mas. Se nota que no tengo clases este año en la Universidad, me desquito aquí.
La Voluntad de Dios es el Bien, con prescindencia de que nos sea placentero o no.
04/08/09 5:43 PM
  
María Lourdes
Anarico, me parecen necesarias las denuncias específicas y constructivas, especialmente a quienes les concierne, pero no creo que las generalizaciones negativas sobre los obispos [que también los hay muy buenos como el actual Obispo de Roma, nuestro Papa] dejen buenas impresiones de los católicos tampoco y por eso borré esa última frase, no todo el comentario. Creo que se entiende su punto de vista por lo que queda. Hay mejores blogs que éste para la polémica, como ya sabe. También creo que sabe de sobra que aprecio mucho su apoyo y sus contribuciones al blog desde su comienzo. Un saludo.
04/08/09 9:17 PM
  
María Lourdes
Luis, al contrario de pesado, me parece que sus comentarios me ayudan, y supongo que también a otros. Aprovecho, pues, que no tenga clases este año para aprender algo (que nunca he tomado un curso de ética católica, aunque parece algo muy interesante). Como siempre, explica mucho y muy bien con pocas palabras, un arte que todavía no he aprendido. Por eso creo que no hago justicia a sus comentarios que no las medite mucho antes de contestar, pero, aquí tiene mi opinión.

Jesús nos dice a sus discípulos que le sigamos por la vía estrecha, pero como señala, muchos santos nos han demostrado que hay mucha alegría en esa vía estrecha sabiendo que no la caminamos solos, que Jesucristo mismo nos da su mano y su fuerza. La santidad está en hacer lo que Dios quiere de nosotros y por eso puede ser más meritorio que una madre de familia comparta su tiempo y su alegría con sus hijos en vez de hacer penitencias que le antoje pero que le hicieran descuidar la formación de sus hijos, por ejemplo. El mérito está en la obediencia y el amor de Dios, no el orgullo propio de hacer lo que Dios no nos pide a nosotros sino a otros. Entonces habrá menos alegría, porque trabajaremos más por nuestra cuenta que con la ayuda de Dios.

Gracias de nuevo por compartir tan generosamente su conocimiento. Un saludo.
04/08/09 9:36 PM
  
Arancha
ML, he leído el cometario de Miriam de Argentina y me siento totalmente identificada con su comentario y la forma en que ha expresado ese malestar que sentimos a veces, y por desgracia, los católicos en nuestro proceder cuando cumplimos con la voluntad de Dios, debiendo hacerlo siempre con alegría.
Y es que el demonio nunca pierde el tiempo a la hora de tentarnos, y si a pesar de todo hago lo correcto aunque a regañadientes, al poco tiempo empiezo a notar el alivio de saber que hice lo correcto con la ayuda de Dios y la satisfacción de haber conseguido una pequeñísima victoria frente al maligno, porque pienso que el verdadero mérito radica en el cristiano que a pesar de la tentación y por mucho que le cueste termina haciendo el bien.
Debemos perseverar siempre y rezar mucho, pues nadie se salva por sus propios méritos.
05/08/09 3:35 AM
  
María Lourdes
Arancha, gracias por compartir su experiencia, que espero anime a otros a perseverar en el bien.

S. Juan Bosco y otros santos solían resaltar lo mucho que el demonio detesta la alegría, que nos anima a perseverar en el bien. Me parece que no hay mayor alegría que el saberse amado por el que uno ama (a Dios sobre todas las cosas), aunque uno no lo sienta siempre. Gracias a Dios, por Jesucristo y los santos sabemos que esa alegría que llega hasta lo más profundo de nuestro ser está a nuestro alcance pase lo que pase en nuestras vidas.

Por cierto, ¿cómo está su hijo Pablo a pocos días tras cumplir su primer mes? Espero que muy bien. Un saludo.
05/08/09 6:58 AM

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