El camino al infierno

S. Pedro le dice al Señor en el Evangelio del Domingo de Ramos: “Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.” (Lc. 22, 33) Pocas horas después de la Última Cena, el mismo Apóstol le negaría a Jesús tres veces, algo que lloraría con gran dolor y que el Señor le perdonaría.

En la Semana Santa es más fácil hacer resoluciones como la de S. Pedro, pero una vez emprendido el camino estrecho a la vía eterna con la carga diaria de nuestra cruz, el demonio nos pinta ese camino seguro de la cruz como un vacío. Claro que es una ilusión, como el precipicio que pintan en este vídeo:

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En cambio, el demonio hace muy agradable el camino al infierno, escondiendo sus trampas como vio S. Juan Bosco en el siguiente sueño.

Fragmento del Sueño 68 (A.D. 1860) (Sueños completos descargables en este enlace)
(Memorias Biográficas de San Juan Bosco, Tomo IX, págs. 166-181)

“Y penetramos por aquel camino. Era una senda hermosa, ancha, espaciosa y bien pavimentada. De un lado y de otro la flanqueaban dos magníficos setos verdes cubiertos de hermosas flores. En especial despuntaban las rosas entre las hojas por todas partes. Aquel sendero, a primera vista, parecía llano y cómodo, y yo me eché a andar por él sin sospechar nada. Pero después de caminar un trecho me di cuenta de que insensiblemente se iba haciendo cuesta abajo y aunque la marcha no parecía precipitada, yo corría con tanta facilidad que me parecía ir por el aire. Incluso noté que avanzaba casi sin mover los pies. Nuestra marcha era, pues, veloz.

“Pensando entonces que el volver atrás por un camino semejante hubiera sido cosa fatigosa y cansada, dije a mi amigo:
—¿Cómo haremos para regresar al Oratorio?
—No te preocupes —me dijo—, el Señor es omnipotente y querrá que vuelvas a él. El que te conduce y te enseña a proseguir adelante, sabrá también llevarte hacia atrás.

El camino descendía cada vez más. Proseguíamos la marcha entre las flores y las rosas cuando vi que me seguían por el mismo sendero todos los jóvenes del Oratorio y otros numerosísimos compañeros a los cuales yo jamás había visto. Pronto me encontré en medio de ellos.

“Mientras los observaba veo que de repente, ora uno otra otro, comienzan a caer al suelo, siendo arrastrados por una fuerza invisible que los llevaba hacia una horrible pendiente que se veía aún en lontananza y que conducía a aquellos infelices de cabeza a un horno.
—¿Qué es lo que hace caer a estos jóvenes?— pregunté al guía.
—Acércate un poco— me respondió.

“Me acerqué y pude comprobar que los jóvenes pasaban entre muchos lazos, algunos de los cuales estaban al ras del suelo y otros a la altura de la cabeza; estos lazos no se veían. Por tanto, muchos de los muchachos al andar quedaban presos por aquellos lazos, sin darse cuenta del peligro, y en el momento de caer en ellos daban un salto y después rodaban al suelo con las piernas en alto y cuando se levantaban corrían precipitadamente hacia el abismo. Algunos quedaban presos, prendidos por la cabeza, por una pierna, por el cuello, por las manos, por un brazo, por la cintura, e inmediatamente eran lanzados hacia la pendiente.

Los lazos colocados en el suelo parecían de estopa, apenas visibles, semejantes a los hilos de la araña y, al parecer, inofensivos. Y con todo, pude observar que los jóvenes por ellos prendidos caían a tierra.
Yo estaba atónito, y el guía me dijo:
—¿Sabes qué es esto?
—Un poco de estopa— respondí.
Te diría que no es nada —añadió—; el respeto humano, simplemente.
Entretanto, al ver que eran muchos los que continuaban cayendo en aquellos lazos, le pregunté al desconocido:
—¿Cómo es que son tantos los que quedan prendidos en esos hilos? ¿Qué es lo que los arrastra de esa manera?
Y él:
—Acércate más; obsérvalo bien y lo verás.
Lo hice y añadí:
—Yo no veo nada.
—Mira mejor— me dijo el guía.

“Tomé, en efecto, uno de aquellos lazos en la mano y pude comprobar que no daba con el otro extremo; por el contrario, me di cuenta de que yo también era arrastrado por él. Entonces seguí la dirección del hilo y llegué a la boca de una espantosa caverna. Y me detuve porque no quería penetrar en aquella vorágine y tiré hacia mí de aquel hilo y noté que cedía, pero había que hacer mucha fuerza. Y he aquí que después de haber tirado mucho, salió fuera, poco a poco, un horrible monstruo que infundía espanto, el cual mantenía fuertemente cogido con sus garras la extremidad de una cuerda a la que estaban ligados todos aquellos hilos. Era este monstruo quien apenas caía uno en aquellas redes lo arrastraba inmediatamente hacia sí.
Entonces me dije:
—Es inútil intentar hacer frente a la fuerza de este animal, pues no lograré vencerlo; será mejor combatirlo con la señal de la Santa Cruz y con jaculatorias.
Me volví, por tanto, junto a mi guía, el cual me dijo:
—¿Sabes ya quién es?
—¡Oh, sí que lo sé!, —le respondí—. Es el Demonio quien tiende estos lazos para hacer caer a mis jóvenes en el infierno.

“Examiné con atención los lazos y vi que cada uno llevaba escrito su propio título: el lazo de la soberbia, de la desobediencia, de la envidia, del sexto mandamiento, del hurto, de la gula, de la pereza, de la ira, etc. Hecho esto me eché un poco hacia atrás para ver cuál de aquellos lazos era el que causaba mayor número de víctimas entre los jóvenes, y pude comprobar que era el de la deshonestidad (impureza), la desobediencia y la soberbia. A este último iban atados otros dos. Después de esto vi otros lazos que causaban grandes estragos, pero no tanto como los dos primeros. Desde mi puesto de observación vi a muchos jóvenes que corrían a mayor velocidad que los demás.
Y pregunté:
—¿Por qué esta diferencia?
Porque son arrastrados por los lazos del respeto humano— me fue respondido.

“Mirando aún con mayor atención vi que entre aquellos lazos había esparcidos muchos cuchillos, que manejados por una mano providencial cortaban o rompían los hilos. El cuchillo más grande procedía contra el lazo de la soberbia y simbolizaba la meditación. Otro cuchillo, también muy grande, pero no tanto como el primero, significaba la lectura espiritual bien hecha. Había también dos espadas. Una de ellas representaba la devoción al Santísimo Sacramento, especialmente mediante la comunión frecuente; otra, la devoción a la Virgen María. Había, además, un martillo: la confesión; y otros cuchillos símbolos de las varias devociones a San José, a San Luis, etc., etc.
Con estas armas no pocos rompían los lazos al quedar prendidos en ellos, o se defendían para no ser víctimas de los mismos.

“En efecto, vi a dos jóvenes que pasaban entre aquellos lazos de forma que jamás quedaban presos en ellos; bien lo hacían antes de que el lazo estuviese tendido, y si lo hacían cuando éste estaba ya preparado, sabían sortearlo de forma que les caía sobre los hombros, o sobre las espaldas, o en otro lado diferente sin lograr capturarlos.

“Cuando el guía se dio cuenta de que lo había observado todo, me hizo continuar el camino flanqueado de rosas; pero a medida que avanzaba, las rosas de los linderos eran cada vez más raras, empezando a aparecer punzantes espinas. Finalmente, por mucho que me fijé no descubrí ni una rosa y, en el último tramo, el seto se había tornado completamente espinoso, quemado por el sol y desprovisto de hojas; después, de los matorrales ralos y secos, partían ramajes que al tenderse por el suelo lo cubrían, sembrándolo de espinas de tal forma que difícilmente se podía caminar.

“Habíamos llegado a una hondonada cuyos acantilados ocultaban todas las regiones circundantes; y el camino, que descendía cada vez de una manera más pronunciada, se hacía tan horrible, tan poco firme y tan lleno de baches, de salientes, de guijarros y de piedras rodadas, que dificultaba cada vez más la marcha.

“Había perdido ya de vista a todos mis jóvenes; muchísimos de ellos habían logrado salir de aquella senda insidiosa, dirigiéndose por otros atajos.”

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El Señor anduvo antes que nosotros el camino al Calvario, cayendo con la carga de nuestros pecados para enseñarnos a levantarnos con Su ayuda. Le sigue muy de cerca Su Madre, siempre fiel y humilde, que cumplió en todo momento su “Fiat”: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, hasta al pie de la Cruz. ¡Qué contraste con las palabras y comportamiento de S. Pedro durante la Pasión del Señor!

Vía crucis con citas de Sta. Teresa de Jesús (enlace original con vídeo en inglés)

Estación III – Jesús se cae por primera vez (Perseverancia)

“Pues ¿qué hará aquí el que ve que en muchos días no hay sino sequedad y disgusto y dessabor … ¿qué hará aquí el hortelano? Alegrarse y consolarse y tener por grandísima merced de trabajar en huerto de tan gran Emperador. Y pues sabe le contenta en aquello y su intento no ha de ser contentarse a sí sino a El, alábele mucho, que hace de él confianza, pues ve que sin pagarle nada tiene tan gran cuidado de lo que le encomendó. Y ayúdele a llevar la cruz y piense que toda la vida vivió en ella y no quiera acá su reino ni deje jamás la oración. Y así se determine, aunque para toda la vida le dure esta sequedad, no dejar a Cristo caer con la cruz. ("Libro de la vida", cap. 11, 10)


Estación IV – Jesús se encuentra a su madre (Los méritos de la Madre)

“…mas para honra de vuestro Hijo, ¿por qué no nos habéis de oír, Padre eterno, a quien perdería mil honras y mil vidas por Vos? … Pues, Criador mío, ¿cómo pueden sufrir unas entrañas tan amorosas como las vuestras que lo que se hizo con tan ardiente amor de vuestro Hijo … sea tenido en tan poco como hoy día tienen… el Santísimo Sacramento…? No bastaba, Padre eterno, que no tuvo adonde reclinar la cabeza mientras vivió, y siempre en tantos trabajos… Apláquese ya Vuestra Majestad. No miréis a los pecados nuestros, sino a que nos redimió vuestro sacratísimo Hijo, y a los merecimientos suyos y de su Madre gloriosa y de tantos santos y mártires como han muerto por Vos. ("Camino de la perfección", Cap. 3, 7-8)

[Imágenes de Wikimedia Commons: Rosaleda (Stan Shebs), camino 1 (Bob Jenkins), caverna (Hanfin), camino 2 (Dave Dunford)]


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Conoce otras descripciones del camino al infierno? ¿Le sorprende algo del sueño de S. Juan Bosco?

Siguiente post – Vía Crucis Estaciones III y IV - “echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo” (Lc. 22, 26)

15 comentarios

  
odet
Apropiado lo que dijo Jesus:Entrad por la puerta estrecha;porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición.Mt,7,13. Me extraña lo poco que se menciona el infierno en nuestros dias,pues en el NT.Jesucristo se refiere a el muchas veces,"pues allí será el llanto y crujir de dientes.SALUDOS.
30/03/10 1:45 PM
  
susi
QUevedo habla muy crudamente del infierno
http://es.wikisource.org/wiki/Las_zah%C3%BArdas_de_Plut%C3%B3n.
Es más fácil llegar al Cielo a través de la Virgen; agarrrarse de su mano y pedirle su ayuda: ahora y en la hora de nuestra muerte, como decimos en el Avemaría.
Hay gente que dice que el infierno no existe: esperemos que se arrepientan antes y no lo tengan que comprobar.
La Misericordia Divina ha venido para salvarnos a todos, especialmente, a los más pecadores, que deben y pueden confiar en ella.
30/03/10 2:07 PM
  
Miriam de Argentina
Querida M.L.
En internet podés encontrar descripciones muy recientes de la Dra. Gloria Polo (volvió de la muerte y recorre el mundo predicando la conversión): Tiene un sitio en internet www.gloriapolo.com . Además podés ver sus videos en youtube. También podés bucas allí los videos del Padre Cancelado donde también da testimonio (de una vidente actual) sobre lo que vió del infierno: espeluznante y esclarecedor. Además Marino Restrepo también tuvo una experiencia de este tipo y el apostolado que hace es hermoso. Realmente, al igual de lo que cuenta Don Bosco, nos hace reflexionar seriamente de trabajar por nuestra salvación con temor y con temblor. saludos
30/03/10 2:36 PM
  
María Lourdes
Odet, en las vidas de los santos podemos ver que esa vía estrecha ha de ser escogida por cada uno de nosotros si queremos llegar al Cielo, que no basta con sufrir, que todos sufrimos en este mundo, sino sufrir por amor a Dios. El Señor nos puede colocar en esa vía estrecha, pero que nos quedemos allí depende de nosotros. Él no nos fuerza. Dijo Sor Lucía (vidente de Fátima) en una entrevista:
"«El infierno es una realidad. Es un fuego sobrenatural y no físico, y no puede ser comparado al fuego que arde, de madera o de carbón».
Asimismo ofreció un consejo a los sacerdotes acerca de este tema: «Continúen predicando sobre el infierno porque Nuestro Señor mismo habló del infierno y está en las Sagradas Escrituras. Dios no condena a nadie al infierno. Dios dio a los hombres la libertad de escoger, y Dios respeta esa libertad humana»." (www.corazones.org)
Gracias por las citas bíblicas.
30/03/10 3:12 PM
  
María Lourdes
Susi, el Ven. Papa Juan Pablo II le llamó a Sta. Faustina "Gran apóstol de la Misericordia en nuestros días" cuando visitó su tumba en 1997.
"Durante un retiro de ocho días en octubre de 1936, se le mostró a Sor Faustina el abismo del infierno con sus varios tormentos, y por pedido de Jesús ella dejó una descripción de lo que se le permitió ver: "Hoy día fui llevada por un Ángel al abismo del infierno. Es un sitio de gran tormento. ¡Cuán terriblemente grande y, extenso es!. Las clases de torturas que vi:
La primera es la privación de Dios;
la segunda es el perpetuo remordimiento de conciencia;
la tercera es que la condición de uno nunca cambiará;
la cuarta es el fuego que penetra en el alma sin destruirla -un sufrimiento terrible, ya que es puramente fuego espiritual,-prendido por la ira de Dios.
La quinta es una oscuridad continua y un olor sofocante terrible. A pesar de la oscuridad, las almas de los condenados se ven entre ellos;
la sexta es la compañía constante de Satanás;
la séptima es una angustia horrible, odio a Dios, palabras indecentes y blasfemia.
Estos son los tormentos que sufren los condenados, pero no es el fin de los sufrimientos. Existen tormentos especiales destinados para almas en particular. Estos son los tormentos de los sentidos. Cada alma pasa por sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionado con el tipo de pecado que ha cometido.

Existen cavernas y fosas de tortura donde cada forma de agonía difiere de la otra. Yo hubiera fallecido a cada vista de las torturas si la Omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido. Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma encuentre una excusa diciendo que no existe el infierno, o que nadie a estado ahí y por lo tanto, nadie puede describirlo."(www.corazones.org)
Ella pedía la conversión de las almas confiando en la Divina Misericordia, pero recordemos que una práctica recomendada asociada a esa devoción es la Confesión Sacramental en la Fiesta de la Divina Misericordia (el segundo domingo de Pascua). Un saludo.
30/03/10 3:25 PM
  
María Lourdes
Miriam de Argentina, en el resto de ese sueño de S. Juan Bosco en el post relata el santo su visión del infierno, pero me impresionaba lo que vio por el camino porque ofrece consejos sobre cómo evitar ese camino y las trampas del demonio. En este post incluyo sus recomendaciones a los jóvenes para evitar el infierno.

Gracias por lo que recomienda [impresionante el testimonio de la Dra. Gloria Polo], que podría animar a alguien a confesarse sacramentalmente y enmendar su vida como hizo ella. La contrición requerida para una buena Confesión sacramental puede ser imperfecta "porque podéis castigarme por las penas del infierno" o perfecta "porque Os amo sobre todas las cosas", aunque ésta última es mejor.

Sta. Catalina de Siena describía en el "Diálogo" cómo vio a los que se condenaban como si estuvieran en un río pero que había quienes se salían por la orilla y poco a poco caminaban por el puente que es el Señor hacia la Salvación. Gracias de nuevo.
30/03/10 3:33 PM
  
Miriam de Argentina
Querida M.Lourdes Hace un tiempo atrás (en las vacaciones) les llevé a mis hijas esto que traés de Don Bosco. Mi hija mayor de 16 años quedó muy impresionada y a la vez reconocía en estos chicos (los del sueño) a muchos de sus compañeros de escuela que van por la vida sin que nadie les avise del gravísimo peligro que corren. Y al ver su pena, y a la vez la imposibilidad material de ella de advertirlos (el ambiente es hostil: muchos no creen o no escuchan) le dije que rezara mucho por sus compañeros. Para ella es muy triste ver, además, algunos compañeros que tiene inquietudes espirituales, pero que la familia no ayuda, no hay adultos que se interen o los acompañen... es muy doloroso. Gracias por traer este tema del infierno, porque como dices, podemos evitar el pecado por temor o por amor. Pero al menos si no pecáramos por temor!.
30/03/10 3:53 PM
  
María Lourdes
Miriam de Argentina, ¡qué sentimientos más nobles los de su hija! Le dio muy buen consejo. Esto es lo que dice S. Juan Bosco en el mismo sueño sobre sus intentos de ayudar a sus alumnos y los consejos de su guía (que me recuerdan la parábola de Epulón y Lázaro):
"—¡Oh, déjame anotar los nombres para que yo les pueda avisar y ponerlos en la senda que conduce al Paraíso!
—¿Y crees tú que algunos se corregirían si les avisaras? Al principio el aviso les impresionará; después no harán caso, diciendo: se trata de un sueño. Y se tornarán peores que antes. Otros, al verse descubiertos, frecuentarán los Sacramentos, pero no de una manera espontánea y meritoria, porque no proceden rectamente. Otros se confesarán por un temor pasajero a caer en el infierno, pero seguirán con el corazón apegado al pecado.

—¿Entonces para estos desgraciados no hay remisión? Dame algún aviso para que puedan salvarse.
—Helo aquí: tienen los superiores, que los obedezcan; tienen el reglamento, que lo observen; tienen los Sacramentos, que los frecuenten."

"Basta avisarles de una manera general y no olvides que aunque lo hicieras particularmente, te harían mil promesas, pero no siempre sinceramente. Para conseguir un propósito decidido se necesita la gracia de Dios, la cual no faltará nunca a tus jóvenes si ellos se la piden. Dios es tan bueno que manifiesta especialmente su poder en el compadecer y en perdonar. Oración y sacrificio, pues, por tu parte. Y los jóvenes que escuchen tus amonestaciones y enseñanzas, que pregunten a sus conciencias y éstas les dirán lo que deben hacer."
Le agradezco que compartió esa experiencia de su hija.
30/03/10 4:17 PM
  
Esperanza
Hoy es uno de esos días en que tanto el post como los comentarios (sobre todo los de Miriam) se han adaptado como un guante a algo que he vivido estos últimos días, relativo a una clase a la que voy y a la que vamos gente desde 17 hasta 35. Ha salido el tema del sentido de la vida y del comportamiento moral de las personas... con la profesora imponiendo un discurso ateo y relativista en lo filosófico y moral... y también he pensado lo que dice el post, que así van cuesta abajo hacia el abismo y que por ese camino su vida se perderá. Y este tema me preocupa porque, no puedo intervenir mucho en la clase (la profe no me da mucha "cancha" y además está prohibido hablar español) he optado por hacer algún comentario a algún compañero cuando he tenido ocasión, y le he largado a la profesora una redacción sobre la necesidad de buscar la verdad.
Y ahora este post ha sido ideal, para recordarme que es el Señor quien construye la casa y que es la oración un arma poderosa contra el poder del infierno.

Lamento haberme extendido tanto, María Lourdes.

ps. una de las cosas que más me llama la atención en el sueño de S. Juan Bosco es el papel que tienen los respetos humanos, que aceleran la caída de las personas.
30/03/10 7:08 PM
  
María Lourdes
Esperanza, también me llamó la atención el comentario de Miriam, que pienso incluir en el siguiente post porque me parece muy apropiado para comentar la estación del Vía Crucis en la que el Señor consuela a las mujeres de Jerusalén.

Eso de los respetos humanos nos muestran lo importante que es hacer todo por intenciones rectas, por amor de Dios sobre todo.

El Señor puede obrar bien hasta en lo que puede parecer más insignificante. Creo que S. Antonio María Claret solía dejar estampas en los lugares que visitaba y repartía tanto las estampas como pequeños folletos que explicaban la fe. S. Maximiliano Kolbe y S. Francisco de Sales también usaban la palabra escrita para ayudar a otros, pero los dos resaltaban que las almas se ganaban de rodillas. Gracias por su testimonio.
30/03/10 10:01 PM
  
Odet
M.Lourdes me puedes explicar los respetos humanos del sueño¿es la falte de ellos lo que acelera la caída ? En la Divina Comedia se desciende al infierno,en la mitologia griega hay heroes que descienden tambien como Hercules y Eneas ,es significativo que este tema ha preocupado al hombre desde siempre.
30/03/10 10:04 PM
  
susi
M. Lourdes: muchas gracias por recordarnos la visión del infierno de Santa Faustina.Es espeluznante, pero, al mismo tiempo, en lo que el Señor le dice en su Diario, es muy esperanzador: con tal de que el pecador abra un poquito su alma hacia Él, su Misericordia hará lo demás.
Tengo siempre este libro en la mesilla de noche y lo leo casi todos los días pues es muy reconfortante.
30/03/10 10:20 PM
  
María Lourdes
Odet, al contrario, me parece que los respetos humanos se refiere a considerar más importante lo que otras personas piensen de nosotros que de lo que Dios ve en nosotros, actuar para quedar bien ante otros y no tanto para que nuestras almas puedan comparecer ante el Señor.

Una diferencia entre el Hades pagano y el infierno es que el Hades era un lugar físico al algunos consiguieron ir y volver. No es la misma visión cristiana de la vida eterna, en la que somos juzgados y hay una gran separación entre el Cielo y el infierno, como dice Abrahám en la pareabola de Epulón y Lázaro. Sí, la vida eterna y las postrimerías han preocupado al hombre, pero el Señor se revela como nuestro Camino, Verdad y Vida y eso no es ningún mito. Siento la tardanza en responder.
01/04/10 12:03 AM
  
María Lourdes
Susi, me parece muy bueno no sólo leer lecturas como esa sino también meditarlos, leyendo para dejar que el Señor nos enseñe lo que sea pertinente para nuestras vidas, sin intentar leerlo por completo de una vez (algo difícil en el caso del diario de Sta. Faustina porque es bastante largo).

Aquí dejo el enlace al diario de Sta. Faustina (en .zip) para los que estén interesados en leerlo.

Aparte de la Biblia (sobre todo el Nuevo Testamento), otro libro recomendable para leer poquito a poquito es "Imitación de Cristo" del Ven. Tomás de Kempis.

Por cierto, el leer y meditar la Biblia al menos 30 minutos seguidos está indulgenciado con indulgencia plenaria bajo las usuales condiciones. Un saludo y lo siento también por no contestarle hasta ahora.
01/04/10 12:11 AM
  
yizel duran
yo pienso que hay que seuir el ejemplo de donbosco y tener en cuenta que el siempre estara con nosotros = que dios tengan fe y sepan que los mila gros existen solo confien no se dejen llevar por las cosas malas biie los quiero mucho entiendalo


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Yizel Duran, muchas gracias por haber compartido sus pensamientos. Siento mucho la tardanza en publicarlo. Un saludo.
14/12/10 7:17 PM

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