(331) Pecado –3. el pecado original

Muchedumbre de pecadores llamados por Cristo

–No me va a creer, pero yo nunca he oído predicar del pecado original…

–Le creo, por supuesto. Como «de la abundancia del corazón habla la boca» (Mt 12,34), no se habla de lo que no se cree. Por el contrario, «creí y por eso hablé» (2Cor 4,13).

Varios documentos de la Iglesia van a introducirnos en el misterio del pecado original. Este tema tan importante dio lugar muy pronto a enseñanzas de la Iglesia sumamente valiosas (418, Sínodo XIV de Cartago: Dz 222-223; 529, Sínodo de Orange: Dz 371-372). Y esta doctrina, ampliamente precedida y seguida por la enseñanza de los Santos Padres, halla en el período de la Reforma, en el siglo XVI, su máxima expresión dogmática.

–El Concilio de Trento (1546), en su decreto sobre el pecado original, afirma que

1. «Si alguno no confiesa que el primer hombre Adán, al transgredir el mandamiento de Dios en el paraíso, perdió inmediatamente la santidad y justicia en que había sido constituido, e incurrió por la ofensa de esta prevaricación en la ira y la indignación de Dios y, por tanto, en la muerte con que Dios antes le había amenazado, y con la muerte en el cautiverio bajo el poder de aquel “que tiene el imperio de la muerte, es decir, del diablo” (Heb 2,14), y que toda la persona de Adán por aquella ofensa de prevaricación fue mudada en peor, según el cuerpo y el alma: sea anatema» (Dz 1511; cf. Orange, 371).

2. «Si alguno afirma que a Adán sólo dañó su prevaricación, pero no a su descendencia; que la santidad y justicia recibida por Dios, que él perdió, la perdió para sí solo y no también para nosotros; o que, manchado él por el pecado de desobediencia, transmitió a todo el género humano “sólo la muerte” y las penas “del cuerpo, pero no el pecado que es muerte del alma”: sea anatema, pues contradice al Apóstol, que dice: “por un solo hombre, el pecado entró en el mundo, y por el pecado la muerte, y así a todos los hombres pasó la muerte, por cuanto todos habían pecado” (Rom 5,12)» (1512: cf. Orange, 372).

3. «Si alguno afirma que este pecado de Adán, que es por su origen uno solo y, transmitido a todos por propagación, no por imitación, está como propio en cada uno, se quita por las fuerzas de la naturaleza humana o por otro remedio que por el mérito del solo Mediador, nuestro Señor Jesucristo, el cual, “hecho para nosotros justicia, santificación y redención” (1Cor 1,30), nos reconcilió con el Padre en su sangre (Rm 5,9s); o niega que el mismo mérito de Jesucristo se aplique tanto a los adultos como a los párvulos por el sacramento del bautismo, debidamente conferido en la forma de la Iglesia: sea anatema. Porque “no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que hayamos de salvarnos” [si no es el nombre de Jesús]. De donde aquella voz: “he aquí el cordero de Dios, he aquí el que quita los pecados del mundo” (Jn 1,29)» (1513). 

Las fórmulas dogmáticas de Trento acerca del pecado original, fieles a Escritura, Tradición y Magisterio, fueron aceptadas por los católicos sin resistencia (cf. 1930, Pío XI, enc. Casti connubii: Dz 3705), hasta el tiempo de la crisis modernista, frenada con eficacia desde San Pío X hasta Pío XII, pero renacida con fuerza después del Concilio Vaticano II hasta nuestros días. Veamos de ello un ejemplo:

El Nuevo Catecismo para adultos, que fue publicado por los Obispos holandeses en 1966, es conocido como el Catecismo Holandés (Herder, Barcelona 1969, 511 pgs.). La obra es contraria en muchas graves cuestiones a la doctrina de la Iglesia, concretamente en las páginas que dedica al pecado original (249-260), de tal modo que realmente merece el calificativo de nuevo catecismo. Después de examinar los textos principales de la Sagrada Escritura sobre el tema, se pregunta:

«¿Qué hay que pensar sobre el origen del pecado? En tiempos pasados, y hasta poco ha, la imagen o idea del mundo era estática. Las cosas persistían tal como habían empezado a ser desde el principio […] Pero nuestra imagen del mundo se ha modificado entre tanto. Ahora tenemos una perspectiva amplia sobre el remoto pasado. Y vemos que, comoquiera que fuera, el mundo se halla en movimiento ascendente, en crecimiento. Nuestra visión del mundo no es ya estática, sino dinámica».

Aquí está la clave. En esa última frase (los subrayados son míos) los autores del Nuevo Catecismo, dirigidos principalmente por el profesor dominico Edward Schillebeecks –que recibió con total indiferencia las Notificaciones de la Congregación de la Fe en los años 1979, 1980, 1984, 1986–, muy simplemente, giran la ruedecita, clic, y pasan del verde al rojo, del ontologismo realista católico a la mentalidad propia del protestantismo y del catolicismo liberal, modernista, progresista, evolucionista, que cambia profundamente el sentido de todos los dogmas católicos. Antes se pensaba así; ahora se piensa de este otro modo. Clic. Y toda la doctrina católica queda cambiada.

«No hay que dar significación particular al conocimiento de un primer pecado. No se trata principalmente de que el hombre haya pecado y esté corrompido; el hombre peca y se corrompe […] El mal es siempre oscuro. Ni siquiera antaño se creía haberlo entendido enteramente. Entonces se buscó la solución en la propagación corporal a partir de Adán pecador. Sin embargo, esta explicación del carácter colectivo del pecado no pertenece, en sí misma, a la revelación divina […] No viene a nosotros [el pecado, el ser pecadores] por generación, sino por todos lados, por todos los caminos por los que se relacionan los hombres. El pecado que contagia a los otros no fue cometido por un Adán al comienzo de la humanidad, sino por Adán, el hombre, por cada hombre […] Por lo que al hombre atañe, no tenemos por qué suponer que al principio se diera un estado de paradisíaca integridad e inmortalidad»…

Una Comisión Cardenalicia formada por la Santa Sede analizó el Catecismo holandés y publicó un amplio Suplemento al Nuevo Catecismo para Adultos, que contenía graves enmiendas y adiciones al texto (AAS 60, 1968, 687ss). El capítulo IIº, dedicado al pecado original, comienza con esta Declaración:

…«debe ser fielmente propuesta en el Nuevo catecismo la doctrina de la Iglesia acerca del hombre, que ya en el exordio de la historia se levantó contra Dios (cf. Vat. II, GS 13 y 22), perdiendo como consecuencia, para sí y para toda su descendencia, la santidad y justicia en la cual había sido constituido, y transmitiendo a todos los descendientes un verdadero estado de pecado por medio de la propagación de la naturaleza humana. Hay que evitar también esas expresiones que pueden dar a entender que el pecado original, en tanto es contraído por cada nuevo miembro de la familia humana, en cuanto es sometido internamente desde su nacimiento al influjo de la comunidad de los hombres, donde reina el pecado, y así se encuentra ya situado, de alguna forma, en el camino del pecado».

La Comisión Cardenalicia, en 16 páginas (7-22, edición española), contradice uno a uno todos los numerosos errores del Catecismo holandés sobre el pecado original y su transmisión, poniendo especial empeño en reafirmar la fórmula siempre mantenida por la Iglesia: el pecado original afecta profundamente a la naturaleza humana misma, y se propaga a través de los siglos per generationem, no per imitationem. La razón teológica expresada en las fórmulas dogmáticas es obvia:

«Para que la justicia original [negada por el Nuevo catecismo] pudiese ser transmitida a través de la sucesión del linaje humano, era necesario y suficiente que Dios se la diese a Adán no a título de un mero enriquecimiento personal, sino como enriquecimiento de su naturaleza, destinada a perpetuarse en una incontable posteridad. Partamos, pues, del hecho de que la justicia original le fue dada de este modo. En tal caso –y suponiendo que no se hubiera roto la inocencia– la reproducción de los seres humanos hubiera constituido, a través de la descendencia, una trasnmisión de la naturaleza humana enriquecida por la justicia original.

«…“Sed fecundos y multiplicaos” (Gn 1,28). ¿No es maravilloso que tal elevación [de la naturaleza humana al nivel de la gracia sobre-humana] se le hubiese concedido de manera que, al reproducirse, la pudiese transmitir junto con su propia naturaleza? La transmisión de la vida, a través de los progenitores y sus descendientes, perseverantes en su inocencia, habría sido entonces como el sacramento de la transmisión de la gracia.

«Pero Adán perdió la justicia original, que le había sido dada para que fuese transmitida en la sucesión de su linaje; y desde entonces dejo de estar en condiciones de poder comunicarla a su descendencia. En adelante, él y sus descendientes sólo podrían legar una naturaleza desposeída de la justicia original». La crítica cardenalicia se prolonga en esta cuestión con argumentaciones tradicionales y teológicas muy valiosas.

–Pablo VI, en el Credo del pueblo de Dios (1968), hace públicamente una solemne profesión de la fe católica, negada poco antes en tantas cuestiones graves por el Nuevo catecismo y en otras obras teológicas de esos años. Y concretamente reafirma acerca del pecado original la doctrina dogmática de Trento, poniendo especial acento en que la naturaleza de cada hombre queda profundamente herida por el pecado original ya desde su concepción y nacimiento –«pecador me concibió mi madre» (Sal 50,7)–, y que ese estado de naturaleza caída es el que se transmite por generación, no por imitación

16. «Creemos que todos pecaron en Adán; lo que significa que la culpa original cometida por él hizo que la naturaleza, común a todos los hombres, cayera en un estado tal, en el que padeciese las consecuencias de aquella culpa. Este estado ya no es aquel en el que la naturaleza humana se encontraba al principio en nuestros primeros padres, ya que estaban constituidos en santidad y justicia, y en el que el hombre estaba exento del mal y de la muerte. Así, pues, esta naturaleza humana, caída de esta manera, destituida del don de la gracia del que antes estaba adornada, herida en sus mismas fuerzas naturales y sometida al imperio de la muerte, es dada a todos los hombres. Por tanto, en este sentido, todo hombre nace en pecado. Mantenemos, pues, siguiendo el concilio de Trento, que el pecado original se transmite, juntamente con la naturaleza humana, por propagación, no por imitación, y que se halla como propio en cada uno».

El Catecismo de la Iglesia Católica (1992) vuelve a insistir en la misma doctrina de fe: «Siguiendo a San Pablo, la Iglesia ha enseñado siempre que la inmensa miseria que oprime a los hombres y su inclinación al mal y a la muerte no son comprensibles sin su conexión con el pecado de Adán y con el hecho de que nos ha transmitido un pecado con el que todos nacemos afectados y que es “muerte del alma”. Por esta certeza de fe, la Iglesia concede el Bautismo para la remisión de los pecados incluso a los niños que no han cometido pecado personal (403).

«¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? […] Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído. Es un pecado que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado “pecado” de manera análoga; es un pecado “contraído”, “no cometido”, un estado y no un acto» (404).

* * *

La Iglesia ha enseñado siempre como doctrina de fe que el pecado original se transmite per generationem. Pero todavía, a pesar de tan graves y reiterados pronunciamientos del Magisterio apostólico, en obras de teología y en catecismos se sigue enseñando hoy en no pocas Iglesias locales doctrinas fieles a la transmisión per imitationem, contrarias a la Doctrina católica. Les da igual lo que digan Cartago, Zósimo, Orange, Trento, Vaticano II, la Inmaculada, el Credo del Pueblo de Dios, el Catecismo de la Iglesia. Para ellos todas esas doctrinas han sido invalidadadas desde que ellos, dándole a la ruedecita, clic, pasaron del pensamiento ontológico realista al dinámico evolucionista.

Según dicen, la transmisión del pecado de origen no ha de entenderse tanto en clave ontológica, sino histórica. El pecado original no está causado por el pecado de Adán, sino más bien por la inmersión en un mundo de pecado. Desde que un hombre entra en el mundo se ve envuelto en un estado de pecado prácticamente omnipresente y contagioso. Esa explicación del pecado original relativiza, pues, la explicación que la Escritura sugiere como si fuera transmitido por la generación física.

Pero…la Revelación nos dice claramente que el pecado y la desobediencia de «uno solo»  nos ha constituído «a todos» pecadores, y que la gracia y la obediencia de «uno solo», Jesucristo, nos ha ganado la salvación de Dios (cf. Rm 5,12-19).

Pero…la Iglesia desde el principio cree que los niños deben ser bautizados, para que «la regeneración limpie en ellos lo que por la generación [generatione] contrajeron» (418, Zósimo: DS 223). Cree que el pecado original deteriora profundamente la naturaleza de nuestros primeros padres: su pensamiento, su voluntad, sus sentimientos, su cuerpo. Por tanto, si la naturaleza humana se transmite por la generación, no pueden nuestros primeros padres, ni los que les siguen, transmitir por la procreación a sus hijos una naturaleza sana y pura, porque en ellos está herida y trastornada. Nadie puede dar lo que no tiene.

Pero el privilegio único de María en su Inmaculada Concepción es un dogma de fe. El peccatum naturæ se recibe con la naturaleza per generationem ya en el momento de la concepción (natura–natus). Es obvio, pues, que el dogma de la Inmaculada Concepción queda eliminado, no tiene sentido alguno, en una idea del pecado original que lo explique per imitationem, por inmersión en un mundo pecador.

* * *

La explicación católica, bíblica y tradicional, del pecado original es mucho más convincente –aunque, por supuesto, siga siendo un misterio de la fe– que la que ofrecen los nuevos teólogos y catecismos. La dificultad insalvable que estos doctores hallan para explicar en sentido católico la naturaleza y transmisión del pecado original se debe a que niegan toda ontología metafísica realista, la única en la que tiene sentido la noción de naturaleza. La culpa de sus gravísimos errores está en el clic mental ya referido.

El pecado original es en la fe de la Iglesia algo mucho más profundo de lo que los nuevos teólogos y catecismos enseñan. «En realidad no saben lo que dicen ni entienden lo que dogmatizan» (1Tim 1,7): Como fieles roussonianos, piensan y enseñan, aunque quizá no se lo creen, que de suyo el hombre es bueno, que es el mundo pecador quien lo malea, y que con el progreso de la educación, la medicina, la política y la ciencia, puede llegarse a un mundo armonioso, generador de una humanidad íntegra y buena, libre de pecado. Pelagianismo puro y duro: Cristo Salvador es innecesario. La Iglesia como «sacramento universal de salvación» es una pretensión ridícula: debe auto-disolverse. Más ciencia y menos religión.

Estos nuevos teólogos y catecismos han perdido la fe católica. Concretamente, el pecado original es otra cosa muy diferente a lo que ellos piensan. Es algo incomparablemente más grave, pues afecta a la misma naturaleza de todo el hombre y de todo hombre, y se transmite, lógicamente, como se transmite la naturaleza humana, por generación. Y es un pecado que no tiene remedio humano, que solamente puede ser vencido por gracia sobre-humana, sobre-natural, por la omnipotencia de Dios misericordioso, es decir, por nuestro Señor Jesucristo, el nuevo Adán, el Salvador único del mundo, que vive y reina con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

22 comentarios

  
UNO
Le agradezco su esfuerzo por explicarnos esto, pero para mi es un misterio, no llego a comprenderlo. Lo acepto por disciplina y por autoridad moral y de conocimiento de la Iglesia, pero lo cierto es que no llego a entenderlo verdaderamente.
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JMI.-¿Cree usted en la Sma. Trinidad? ¿Sabría explicarme cómo tres Personas divinas son un solo Dios?
¿Cree usted en la presencia real del mismo Cristo en las formas eucarísticas consagradas? ¿Tendría la bondad de explicarme cómo se da, si lo que vemos es pan?
...
"El justo vive de la fe".
Viva de "la fe operante por la caridad".
Y las certezas de la fe son infinitamente más firmes que las de la razón.
27/07/15 8:52 AM
  
O. V.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!
No tenemos ni remota idea de la gravedad del pecado, ni del poder de Cristo. Nos parece que Dios no se entera...
Como dice el Señor a Moisés en la lectura de hoy:" Al que haya pecado contra mí lo borraré del libro. Ahora ve y guía a tu pueblo al sitio que te dije: mi ángel irá delante de ti; y cuando llegue el día de la cuenta, les pediré cuentas de su pecado."
Gracias!
27/07/15 9:00 AM
  
Pedro L. Llera
Amén
27/07/15 9:16 AM
  
Oscar
Al quitar el pecado original como lo que realmente fue, en realidad se le quita bondad a Dios, y amor, para otorgárselo al hombre, cosa imposible por naturaleza, pero lo necsita el orgullo, que nunca queda satisfecho. Esa falsa bondad natural del hombre, no resiste la realidad de su desgracia, y creo que es inevitable pensar que siendo Dios Todopoderoso, nos podía haber creado felices, como Adán, pero paso y pasa de nosotros, no nos ama. He conocido a muchos, de estos optimistas por naturaleza, que admiten que hay un ser superior, pero desentendido del hombre, y curiosamente razonan, que los males del mundo son la prueb de que pasa del hombre. Es la consecuencia normal de quitar el pecado original, conduce a pensar que Dios no nos ama, que Dios no es amor, vía rápida par perder la fe en el Dios verdadero.
27/07/15 8:49 PM
  
Raúl
Entiendo que ahí está la razón y explicación última del sufrimiento de todo el género humano, incluídos los niños.
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JMI.-Ciertamente.
27/07/15 11:04 PM
  
JOO
A ver, esta explicación es un poco de andar por casa, pero quizá le sirva a alguien. La cuestión del pecado original la entiendo así:
Todo pecado tiene una culpa y una pena.
La culpa del pecado no la heredan los hijos, pero la pena... si no ha sido expiada, sí.
El pecado Original fue de una magnitud difícil de entender para nuestras inteligencias. Basta con tener en cuenta que la naturaleza preternatural de Adán no estaba dañada como la nuestra. Su voluntad era más fuerte y su inteligencia más aguda para el bien que la nuestra. Su magnitud es infinita. No se puede expiar una ofensa infinita.

Adán dejó entrar el mal en un mundo perfecto, eso es tremendo. Hizo al demonio príncipe del mundo, pues invitó a su casa a un tirano más fuerte que él. La naturaleza humana y la misma creación quedaron esclavizadas y deformadas por el mal.

Con el bautismo Cristo paga el rescate personal de cada uno.
Hablando en plata... es la ley de la selva... al igual que hizo Adán cuando dejó entrar al tentador en su persona y en el mundo, nosotros invitamos a nuestra casa, por el bautismo, a un Señor más poderoso, que ata al demonio y lo hecha fuera.
Pero la deformación provocada en nuestra naturaleza no es corregida plenamente por el bautismo: seguimos muriendo y enfermando. Y el mundo sigue ne posesión del príncipe de este mundo.
El bautismo nos libera espiritualmente, pero nuestra naturaleza humana sigue inclinada al mal. Desde esta atalaya podemos ir recomponiendo nuestra naturaleza humana con ayuda de los Dones que hacen germinar las virtudes. Y con una vida virtuosa, en la que el Señor se sienta cómodo y pueda habitarnos como en su propia casa... podemos enfrentarnos al mundo y a su príncipe, pues sólo el más Fuerte puede hacerle frente con éxito.
28/07/15 12:45 AM
  
María de las Nieves
Cuando estaba leyendo el artículo entendía perfectamente que Adán pecase y la salvación otorgada por Jesucristo y cuando se plantea que el pecado se transmite por generación me viene a la cabeza la tranmisión de la herencia en los genes de los padres progenitores y es cierto que hay genes que vienen dañados que transmiten la enfermedad de sus padres y sus antepasados, por tanto los cuerpos están con deficiencias, pero ahora me surge la duda del alma al entender que el alma es creada en el momento de la concepción pero si "el pecado de Adán y con el hecho de que nos ha transmitido un pecado con el que todos nacemos afectados y que es “muerte del alma”. ¿quiere decir que el alma no puede crecer por el pecado que está en el cuerpo o somos creados ya con un alma deficiente por el pecado?
Al contestar el tema de la Santisima Trinidad comprendo el misterio, la misma esencia, sustancia y naturaleza en el Padre Hijo y Espíritu Santo y todos perfectos, pero la Santisima Trinidad es Dios puro Espíritu ¿En donde entonces radica el pecado del hombre concebido en una alma pecadora desde el principio ? ¿En los genes de los padres? ¿En el alma creada en la concepción por Dios.?
El Bautismo es claro ,todos sumergidos en la Muerte y Resurrección de Jesucristo y regenerados en el hombre nuevo.También es claro entender el Verbo encarnado en el seno de María Virgen Inmaculada Y por otra parte estamos afectados por el mal sino oramos y suplicamos al Señor.
28/07/15 4:35 PM
  
Anacoreta
Felicidades P. Iraburo y gracias infinitas por su guía y consuelo. Que Dios le bendiga abundantemente con su gracia.
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JMI.-Muchas gracias. Bendición +
28/07/15 8:07 PM
  
O. V.
Muchísimas felicidades!
Dios le siga bendiciendo con esa lucida sencillez para aprovechamiento de muchos!
Me encanta la Sintesis de Espiritualidad Catolica.
Gracias
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JMI.-Bendición.
28/07/15 11:40 PM
  
enri
Este enfoque de un gran santo oriental creo que es digno de meditar:
"La razón pura (Adán) y el sentimiento puro (Eva) de los niños pequeños mora en el Edén de la Bienaventuranza, en sintonía con la Voluntad Divina-creadora de rodo cuanto existe- que reside en el ojo espiritual. Pero tan pronto como los jóvenes se vuelcan hacia pensamientos, comportamientos y experiencias de naturaleza sexual, caen del Divino Centro de Bienaventuranza y se identifican con las limitaciones de los inquietos deseos de la carne. Los jóvenes pierden entonces su paraíso y se precipitan hacia el infierno mortal de la sensualidad que los mantiene cautivos del engaño ....".

Un abrazo.
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JMI.-Quedémonos con la doctrina del Magisterio apostólico de la Iglesia sobre la naturaleza y la transmisión del pecado original.
29/07/15 10:58 AM
  
enri
Si me permite, este es mi punto de vista:

La diferencia entre nuestros padres (Adán y Eva) y nosotros, es que ellos no tenían la colaboración del mundo que induce al pecado. Pero contaban, al igual que nosotros, con la tentación del demonio hacia la carne, hacia la soberbia .....
Con Adán y Eva hemos heredado, además, la tentación del mundo:
La idealización del sexo, del instinto sexual, en nuestra sociedad, sólo es superada por el instinto de supervivencia.
Además del instinto sexual que desemboca en la lujuria también se inicia, con la tentación del demonio, la soberbia de ser como Dios.
También, con Caín y Abel, se representa o inicia la envidia que desemboca en la ira y que degenera en la avaricia, gula y pereza.
Cuando observamos de cerca a un buen niño y vemos como es tentado y cae en el pecado, de alguna forma, observamos un paralelismo entre los inicios de la creación y la actualidad.

Con el Sacramento del Bautismo nos redimimos del pecado original y creamos un entorno (con unos “auténticos” cristianos de padres , padrinos, círculo social más allegado.....) para vivir en la virtud y no caer en el pecado. Pero hasta Jesús fue tentado y hasta San Pedro negó a Dios 3 veces antes de que cantara el gallo. Por ello con humildad y mediante la gracia de Dios debemos remontar una y otra vez el Camino de Regreso a Dios con fe, esperanza y mucho Amor.

Un abrazo y gracias por todo.

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JMI.-Quedémonos con la doctrina del Magisterio apostólico de la Iglesia sobre la naturaleza y la transmisión del pecado original.
29/07/15 12:41 PM
  
Vicente Carreño Gil
Padre,
Eso de negar el pecado original ¿no tiene que ver con lo de la bondad natural del hombre, eso de decir que el hombre es bueno por naturaleza y que es la Sociedad la que lo corrompe?
Tengo una pequeña objeción a esto: ¿cómo puede ser que sea sólo la Sociedad la que corrompa al individuo sin que éste tenga la más mínima inclinación al mal ni a ningún desorden si la Sociedad está formada por individuos que, supuestamente, nacieron absolutamente buenos, sin ninguna inclinación desordenada. Pero el mal moral existe, ¿no será por el pecado original? Digo yo.

Aprovecho para hacerle una pregunta: Hay quienes dicen que este pecado consistió en que nuestros primeros padres fueron seducidos para utilizar el sexo para la procreación, pues, según afirman, Dios dispuso que la procreación del ser humano se realizara sin utilizar la sexualidad, ¿Qué opina de esto?
De todas maneras, pienso que el pecado original fue, básicamente,
un pecado de desobediencia.

Un saludo.
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JMI.-"Hay quien dice"... ésa y otras muchas macanas diversas. Ni caso.
Quedémonos con la doctrina del Magisterio apostólico de la Iglesia sobre la naturaleza y la transmisión del pecado original.
30/07/15 1:22 PM
  
DavidQ
Lo que soy yo, por más que quiera no me sale un pecado original. Sigo con los mismos de toda la vida. :)
30/07/15 3:41 PM
  
Ramvel
Veo que para muchos el obstáculo con el pecado original no es tanto "entender", sino "aceptar" lo que la Palabra de Dios nos dice y cómo lo interpreta y enseña el Magisterio único de la Iglesia.
De los nuevos teólogos y los "nuevos" catecismos no puedo comprender cómo se les ocurre anteponer sus propios criterios o conclusiones al margen del Magisterio, y consecuentemente al margen de la Revelación, si eso no es soberbia ¡bien que se le parece!.
Personalmente veo en estos actos y ofuscados pensamientos la mano del maligno, el humo de Satanás, que con "ayuno + oración + sacramentos + ejercicios de humildad" podrán espantarse, no desaparecerá para siempre, pero sostenidos por la gracia sabremos levantar el parapeto una y otra vez.
No creo que haya discenimiento posible sin el auxilio de la gracia, sin la iluminación del Espíritu Santo que gusta posarse en espíritus humildes.

P. Iraburu, gracias. Ni se imagina usted la gran bendición que significa estos artículos para muchísimos cristianos.
30/07/15 3:57 PM
  
Alfonso
¿Y como se compagina el pecado original con la Teoría de la Evolución?
Gracias.
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JMI.-Yo creo en Escritura, Tradición y Magisterio apostólico.
En "la Teoría de la Evolución", como suele entenderse generalmente, no creo.
Así que tendrá que dirigirse a ella, a "la [Señora Dña.]Teoría de la Evolución". Que, por cierto, no es "la", habrá como un centenar de teorías de la evolución, unas más altas, otras más bajas, una gordas, otras flacas, unas rápidas, otras lentorras, etc.
30/07/15 5:53 PM
  
juan c.galv.
La gracia de la fe parte de la propia voluntad,si no se cree no hay fe y sin fe no hay milagros .vayan y lavense los ojos en la fuente,vayan y vañense en el río y presenten se a los sacerdotes,basta con que creas y así será. Creyeron lo hicieron y los milagros se realizaron ,.de igual manera en la institución de la santa eucaristía nuestro señor lo dijo este es mi cuerpo,esta es mi sangre Hagan esto en conmemoración mía y huvo uno que no creyo y conocemos su final pero los de mas si creyeron y siguieron adelante con fe cayendo y levantando.despues de la crucificcion,creyendo conmemoraron los primeros discípulos junto con el peregrino de Emaus y milagro se les abrieron los ojos ,lo reconocieron y entendieron sus sentimientos.,antes de la asención al cielo dijo PERMANESCAN UNIDOS Y EN ORACION EN ESPERA DEL PARACLITO .días después unidos y en oración conmemoran la santa eucaristía como el maestro les había pedido y El milagro se realiza y el espíritu santo deciende sobre ellos y los llena de los dones y se realizan muchas comverciones sanaciones y portentos y la sta. Iglesia se expande pero todo creyendo con fe esperanza oración ayuno humildad caridad y sobre todo la verdad revelada así todo se aclara.y se dicierne , en el principio éramos seres espirituales en comunión con dios y su gracia,los cuales tendriamos las experiencias humanas pero todo con la madurez de la conciencia espiritual en comunión con el padre asi no existe la posibilidad de pecado todo en orden y armonia. Pero como el enemigo de las almas ya existía con su astucia hizo caer a eva ella hace caer a Adán y al ser cuestionados por el padre que todo lo sabe Adán culpa a eva,esta culpa a la serpiente ,satanás,o el gran engañador,pero no muestran humildad para reconocer su error,rebelión pecado y después de ser tentados y por su voluntad caer y después no reconocer su falta ante dios pierden la gracia,la comunión con dios y todo el orden y armonía se transtona convirtiéndonos en seres humanos criaturas imperfectas pero con las capacidades para tener las experiencias espirituales las cuales la gran mayoría no buscamos y por consiguiente nos alejamos mas de dios y del reino que nos espera al final de este examen ,,vida,, aunque no podemos ser perfectos dios mira nuestro esfuerzo y eso nos vale mucho creamoslo en verdad unidos y en oración que dios nos bendiga y nos guarde y nos ilumine con su santo espíritu todo esto por intercecion de nuestra santísima madre y siempre virgen maria que amorosa mente toma purifica y hace dignas nuestras peticiones y las presenta ante su amadisimo hijo nuestro señor Jesucristo que en su trinidad sacrosanta vive y reina por los siglos de los siglos amén.
30/07/15 10:12 PM
  
antonio
Estimado Padre:

Féliz Cumpleaños!!Saludos a su Familia.

En cuanto a la teoria, de la evolución es también una cuestión de Fe, se cree y/o no, ya que no es reproducible en un laboratorio, es muy importante lo estudiado por el Padre Baliña, reproducido, en el Blog del Padre Olivera Ravasi, aparte, en su blog, recuerdo que el Padre Leonardo Castellani, en Cristo Vuelve y/o no vuelve, en 1950, escribe que Teilhard, sin Imprimatur escribe, sus pensamientos muy cuestionados por el mismo padre, y justamente, habla del Daño que se le hace a la Fe!!!Porque sería negar el lo que la Iglesia llama pecado original, no tiene sentido, la Cruz del Señor, la existencia de Sacerdotes, la gracia, somos buenos!!!!!!El que suscribe sabe que es muy malo gracias a Dios,y no tendria sentido la epopeya del Señor, la Santa Misa, el Santo Sacrificio, la Gracia!!!!!etcSon verdaderamente enemigos de la Cruz del Señor, el Sacerdocio para que sirve!!!si el hombre es bueno, gracias al conocimiento de uno mismo,se da cuenta, que se está en caida libre que el Unico que la Puede parar es el SEÑOR!!!!!!!!!!
El pecado original, el conocimiento de uno mismo, con la ayuda siempre del Señor, estamos en un gran estado de Bajeza, como dice y no quiero repetir todo el parrafo de San Juan de la Cruz, esa ees nuestra realidad, somos malos, y el unico que es bueno es el SEÑOR!!!
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JMI.-Gracias por la felicitación.
Bendición +
31/07/15 3:11 PM
  
Gustavo Lino
Solo unas matizaciones a los comentarios del Padre Iraburu en relación a los misterios de la Biblia.

La Biblia en general y los evangelios en particular, más que una teoría sobre el Dios infinito e incognoscible, son una teoría sobre quién fue el Hombre, quién es el Hombre, y a qué está destinado el Hombre, siendo éste finito y cognoscible.

Es decir, el cristianismo es una religión misteriosa cuyos enigmas se clasifican en dos apartados. Los que hacen referencia a Dios, por ejemplo que es Uno y Trino, lo cual supera nuestra naturaleza racional. Pero también están los misterios que hacen referencia al Hombre, siendo estos últimos alcanzables racionalmente, por ejemplo el pecado original.

En el pecado original no intervino Dios para nada por lo que el misterio de crimen perpetrado por Adán y Eva no es en sí incognoscible racionalmente.

Lo que ocurre es que Dios en su sabiduría ha querido explicar explícitamente en el Génesis que género de pecado -desobediencia por orgullo de querer ser como dioses- cometieron Adán y Eva, y solo de manera implícita, la especie específica bajo la que se cometió, para que el tenga oídos oiga y lo descubra con el auxilio del Espíritu Santo.

La Revelación fue progresiva pero consumada con la 1º venida de Jesucristo en la carne, mientras que la comprensión de la revelación también es progresiva y se consumará con la 2º venida de Jesucristo.

Si uno conoce qué fue el pecado original se desvelan muchos misterios de la religión cristiana, entre ellos.

1) Porque la Gracia del Bautismo que nos hace -nada más y nada menos- que hijos adoptivos de Dios, es decir, la Vida del Espíritu, no es capaz de darnos la inmortalidad en el estado actual, diferenciándonos de los hijos de Dios, Adán y Eva, que si eran inmortales.

2) Porque si Dios se hizo igual al hombre en todo salvo en el pecado puede decir la Iglesia, y dice bien, que Cristo nació de una Virgen que lo siguió siendo durante el parto. Es decir, el Cristo igual a nosotros no pasó por el parto natural en la carne por el que venimos todos al mundo, a pesar que la Iglesia dice, y dice bien, que es igual a todos nosotros salvo en el pecado.

3) Se entiende porque todos venimos de Adán y Eva, pero no hubo incesto en la reproducción de la especie humana.

4) Se entiende que la definición de Hombre que ha dado la Iglesia hasta el momento es correcta pero incompleta. Es decir, el catecismo dice que somos cuerpo y alma inmortal, cuando la Biblia nos dice que somos seres trinitarios, cuerpo y alma mortal, pero también espíritu inmortal (Así lo dice la Santísima Virgen Maria y San Pablo).

5) Se entiende porque la Iglesia ha rebajado en el Concilio Vaticano II la explicación acostumbrada de diferenciar entre Naturaleza y Gracia, para aupar en su lugar a la nueva explicación -todo es Gracia-.

Es decir, saber qué fue el pecado original permite identificar el error filosófico que cometió Santo Tomás de Aquino al cristianizar incorrectamente el aristotelismo que desconocía el pecado original, lo que ha terminado en un callejón sin salida que fue la disputa preconciliar entre Garrigou Lagrange y Henry de Lubac, porque ambos comparten el mismo error que Santo Tomás.

Y precisamente, si Santo Tomás erró en la cuestión de la Inmaculada es porque desconocía que fue en lo concreto el pecado original, por lo que no pudo identificar el principio metafísico errado de Aristóteles, lo cual le llevó a no entender plenamente las prerrogativas marianas.

Tuvo que ser Scoto, quien definió correctamente a María como Inmaculada, porque Scoto, a diferencia de Aquino, partió del misterio central que es la encarnación, mientras que Aquino partía de la erróneas filosofía griega de los orígenes de las cosas.

En defintiva, se está todavía a la espera de una síntesis entre Garrigou Lagrange y Henry de Lubac, la cual no puede hacerse, hasta saber que fue el pecado original, para lo cual el CVII ya dijo a los teólogos católicos que para teologizar recuperaran la Sagrada Escritura y la Tradición Patrística pues no es suficiente el tomismo magisterial a la hora de profundizar en la comprensión de la revelación.

6) Se entiende las razones porque el celibato es superior a la vida matrimonial. El celibato es algo que no está en nuestra naturaleza humana siendo solo alcanzable por individuos sanos por una gracia especial de Dios.

7) Se entiende porque entró la muerte en el mundo con el pecado original.

8) Se entiendo porque entró el carnivorismo en el mundo.

9) Se entiendo porque Adán cambia el nombre a su compañera después del pecado original, denominándola Eva, madre de todos los vivientes.

10) Se entiendo porque en el paraíso había un árbol de la vida cuando Adán y Eva ya eran inmortales y no precisaban del mismo. Curiosamente, una vez que ya son mortales es cuando Dios lo retira.

11) Se entiende porque Dios envió el diluvio precisamente cuando lo permitió, no actuando un poco antes cuando había más hombres buenos o un poco después, cuando habría habido algunos menos hombres buenos.

12) Se entiende porque Dios le dice al Hombre que será castigado con el diluvio porque lo que han hecho es pura carne (y se les reduce la vida natural a un máximo de 120 años).

13) Se entiende el pasaje más misterioso del Génesis, que es Génesis 6, que el mismo San Agustín comentó un par de veces en sus escritos, la primera vez para constituir lo que ha sido la explicación acostumbrada por la exégesis de la Iglesia, mientras que la 2º vez lo hizo para decir que lo mejor era no comentarlo de lo extraño que resultaba todo aquello. Síntoma, que el propio San Agustín era consciente de las limitaciones de su interpretación cuando bajaba a los detalles.

14) Se entiende que aunque San Agustín es el doctor que mejor ha hablado del pecado original también cometió una serie de errores, alejándose de la explicación tradicional (y que sigue vigente todavía en la Iglesia ortodoxa) del estado de naturaleza de Adán y Eva antes del pecado original, que en San Agustín y Santo Tomas es radicalmente diferente a la que constituía la tradición de la Iglesia ( Tertuliano, San Atanasio de Alejandría, San Basilio el Grande, San Gregorio de Nisa, San Juan Crisóstomo, Beato Teodoreto de Ciro, San Máximo el Confesor, San Juan Damasceno,..etc)

15) Se entiendo porque Dios da a Noe la orden de que introdujera 7 parejas por animal puro en el arca, pero solo una pareja por animal impuro en el arca.

16) Se entiende porque Dios dice de Satán que es homicida desde el principio, es decir desde el pecado original, y no erróneamente como se explica relacionándolo con el asesinato de Abel por Caín.

17) Se entienden los relatos sobre el Génesis de las místicas beatas y santas católicas, por ejemplo la Beata Ana Katerina, pero también de otras santas medievales.

18) Se entiende que la teoría de la evolución es falsa, habiendo sido posible, aunque yo personalmente no lo creo, como mucho una involución.

19) Se entiende porque el Espíritu Santo, el liquidador de cismas y herejías, todavía no ha querido liquidar el cisma de la ortodoxia ni la herejía del protestantismo.

Ahora que la Iglesia es prácticamente evolucionista contra la Escritura, Tradición y Magisterio del resto de lglesia fiel, estando dispuesta a tirar la interpretación literal del Génesis, el diálogo ecuménico con protestantes y ortodoxos impide el proceso de auto-demolición católica, porque los primeros defienden la interpretación literal y los segundos la interpretación literal de los padres de la Iglesia,

Entender que fue el pecado original explica por la escritura que María es Inmaculada incorporando los aspectos correctos de la interpretación protestante y ortodoxa olvidadas desde San Agustín por la Iglesia Católica, pero para alcanzar dicha solución solo los católicos pueden dar por ella por contar con el Magisterio.

San Agustín es clave porque es el obstáculo teológico tanto para los protestantes que sobrevaloraron como para los ortodoxos que lo infravaloraron.

20) Y se entiende porque todo lo anterior no se ha entendido hasta ahora. Es decir, el pecado original y el Génesis están relacionados con el Katejon y el Apocalipsis.

El pecado original era el retenedor en el Mundo antiguo de la aparición de un mal relativo en el mundo -nosotros, los hijos de los hombres-.

Un mal relativo porque era redimible por Cristo, mientras que el Katejon es el retenedor de la entrada de una mal absoluto en el mundo, el Anticristo y sus sellados, que como explica el Apocalipsis están malditos no siendo posible su redención.

Y si alguien tiene dudas que repase los escritos de la beata Ana Katerina Emmerich. Allí dejó escrito que Adán y Eva pudieron pecar de una manera que hubieran impedido que los hijos de los hombres fueran redimibles por Dios, de manera análoga a como los ángeles caídos no son redimibles por Dios.

Si San Pablo no quiso decir qué era el Katejon es porque sabía que fue el pecado original en lo concreto. Y si Dios no quiso que se supiera abiertamente es que tampoco quiere que el Katejon se conozca abiertamente, por lo que San Pablo no quiso dejarlo por escrito, aunque evidentemente, lo apuntó, para quien tenga oidos oiga.

Por último, Satanás es el padre de la mentira y homicida desde el principio. Y lo va a ser ahora también con el Katejon donde hay mentira y hay homicidio. Ya adelanto que la teoría de la evolución es la mentira. Y vino a recordárnoslo la Iglesia cinco años antes de la publicación del "origen las especies" cuando proclamó el dogma de la inmaculada concepción.


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JMI.-No conviene enviar comentarios tan largos.
Más que un comentario, es una larga exposición de lo que usted piensa.
02/08/15 9:14 PM
  
Curro Estévez
¿Quién se cree hoy esto? Nadie.
Aprenda Vd. padre Iraburu: Dios es tan bueno, que todos estamos salvados, o lo que sea.
En realidad, la salvación es algo preconciliar, incomprensible y anticuado. Tiene un tufo de intolerancia que lo hace irreconocible....
Hablemos de la jota eme jota, esto sí que es yupi.

En fin, cualquier tiempo pasado...es tan bueno como nuestro hoy.



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JMI.-La dimensión soteriológica, presente en casi todas las páginas del Evangelio, ha sido casi TOTALMENTE silenciada. Es éste uno de los errores más graves del cristianismo actual.
He tratado del tema muchas veces, ya en (08) y (09).
04/08/15 12:35 AM
  
Víctor
El pecado original fue terrorífico. Tan grande que el castigo fue ejemplar. ¿Qué es el pecado de origen? Ni más ni menos que el de la soberbia. Quisimos ser ni más ni menos que Dios. El pecado trajo consigo la enfermedad, el mal en toda su extensión, el crimen, la guerra, la muerte misma del ser humano. Solamente la misericordia de Dios, y la disposición del Hijo en contubernio grandioso con el Espíritu Santo, permitió que el Hijo de Dios se encarnase en el seno purísimo de la Virgen. El Señor, el Hijo de Dios y del Hombre, por su cruelísima Pasión, Muerte y Resurrección. rompió las puertas de bronce selladas para toda la humanidad, y se abrieron los antiguos dinteles celestes, como canta el salmo 23: ¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la Gloria. La tercera parte de este salmo, mirada desde la perspectiva cristiana del Cuerpo místico, es estremecedora. Porque nadie, absolutamente nadie sino sólo Cristo, es decir, el Rey de la Gloria, puede entrar en el cielo: "Nadie ha subido al cielo, sino el que ha bajado del cielo: el Hijo del Hombre que está en el cielo" (Jn. 3,13). Pero el cristiano que muere en Cristo, puede entrar por la puerta grande diciendo con verdad: "Abríos puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la Gloria"; porque si no hay más que un solo Cristo, cabeza y miembros, cuando entra el cristiano es Cristo el que entra. Porque Jesús, el Hijo de Dios, es el heredero universal del Padre (cf. Hebr. 1,2), pero el cristiano ha recibido en Cristo la adopción de hijo (cf. Gal. 4,5); y si es hijo, es heredero y coheredero con Cristo (cf. Rom. 8,17). Esta es mi enseñanza y la verdad del pecado original. Las elucubraciones sexuales y por donde van esos pensamientos no me interesan. Desafiar a Dios, creyendo que podía ser como Dios; ahí está el quid de la cuestión. Hay que pensar mucho en Dios y menos en lo mundano. Si estamos cerca de Dios, mejor. Oración y meditación para que Dios no nos deje de su mano, porque entonces la eternidad la tenemos perdida. Sin la ayuda de Dios, nadie se salve.
05/08/15 3:36 AM
  
Víctor
Víctor

victorbarreras33@gnail.com

El pecado original fue terrorífico. Tan grande que el castigo fue ejemplar. ¿Qué es el pecado de origen? Ni más ni menos que el de la soberbia. Quisimos ser ni más ni menos que Dios. El pecado trajo consigo la enfermedad, el mal en toda su extensión, el crimen, la guerra, la muerte misma del ser humano. Solamente la misericordia de Dios, y la disposición del Hijo en contubernio grandioso con el Espíritu Santo, permitió que el Hijo de Dios se encarnase en el seno purísimo de la Virgen. El Señor, el Hijo de Dios y del Hombre, por su cruelísima Pasión, Muerte y Resurrección. rompió las puertas de bronce selladas para toda la humanidad, y se abrieron los antiguos dinteles celestes, como canta el salmo 23: ¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la Gloria. La tercera parte de este salmo, mirada desde la perspectiva cristiana del Cuerpo místico, es estremecedora. Porque nadie, absolutamente nadie sino sólo Cristo, es decir, el Rey de la Gloria, puede entrar en el cielo: "Nadie ha subido al cielo, sino el que ha bajado del cielo: el Hijo del Hombre que está en el cielo" (Jn. 3,13). Pero el cristiano que muere en Cristo, puede entrar por la puerta grande diciendo con verdad: "Abríos puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la Gloria"; porque si no hay más que un solo Cristo, cabeza y miembros, cuando entra el cristiano es Cristo el que entra. Porque Jesús, el Hijo de Dios, es el heredero universal del Padre (cf. Hebr. 1,2), pero el cristiano ha recibido en Cristo la adopción de hijo (cf. Gal. 4,5); y si es hijo, es heredero y coheredero con Cristo (cf. Rom. 8,17). Esta es mi enseñanza y la verdad del pecado original. Las elucubraciones sexuales y por donde van esos pensamientos no me interesan. Desafiar a Dios, creyendo que podía ser como Dios; ahí está el quid de la cuestión. Hay que pensar mucho en Dios y menos en lo mundano. Si estamos cerca de Dios, mejor. Oración y meditación para que Dios no nos deje de su mano, porque entonces la eternidad la tenemos perdida. Sin la ayuda de Dios, nadie se salve.
05/08/15 3:56 AM
  
UNO
MODERNISTA, si lo que entiendes como relato histórico es un Adan y Eva con hojas de parra, pues probablemente no. Sin embargo, es muy posible que Adan y Eva puedan ser dos homínidos simbólicos, en cuanto a la explicación, pero reales en cuanto a la existencia. Y es posible que a partir de ellos se nos transmitiese la condición de hombres, frente a la de las bestias. También es posible que no exista la evolución tal como se la considera. Es decir, hay evolución física, aunque realmente la ciencia no sepa explicar, no que se produce sino como se produce. Y cuando me refiero a explicar me refiero a método científico real con capacidad de hacer predicciones.

Ten en cuenta que cuando Cain se aleja tras haber matado a Abel, Dios le pone una señal para que no le maten los otros "hombres", Es decir había mas homínidos, pero Adan es el primer "hombre".

Puede ocurrir y no es descabellado, que el relato del Génesis sea mucho mas real de lo que algunos piensan.
11/08/15 12:06 PM

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