(296) María Inmaculada, Llena-de-gracia, Panagia

Inmaculada - Velázquez

«Pecador me concibió mi madre» (Sal 50,7). La Revelación divina fue descubriendo verdades lentamente a Israel a lo largo de los siglos, hasta llegar en la plenitud de los tiempos a Jesucristo, que nos comunica la plena participación en la sabiduría de Dios por la fe y los dones del Espíritu Santo. Hay en Israel verdades de suma importancia –por ejemplo, si hay resurrección tras la muerte– que no conoce todavía a la venida de Cristo: «los saduceos negaban la resurrección, mientras que los fariseos creían en ella» (Hch 23,8). Pero, en cambio, la verdad del pecado original fue revelada a Israel desde el principio, ya en el primer capítulo del Génesis. «Mira [Señor], en la culpa nací; pecador me concibió mi madre».

El pecado original es un pecado transmitido «por generación». La Iglesia cree desde antiguo que los niños deben ser bautizados, para que «la regeneración limpie en ellos lo que por la generación [generatione] contrajeron» (418, Zósimo: Denz 223). Cree que el pecado original deteriora profundamente la naturaleza de nuestros primeros padres. Por tanto, si la naturaleza humana se transmite por la generación [natus-natura], no pueden nuestros primeros padres,  ni los que les siguen, transmitir a sus hijos por la generación una naturaleza sana y pura, porque en ellos está enferma. Nadie puede dar lo que no tiene.

Así pues, el pecado original es «transmitido a todos por propagación, y no por imitación» (1546, Trento: Denz 1513; cf.: 1523; 1930, Pío XI, enc. Casti connubii: Denz 3705; 1968, Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios n.16, corrigiendo las tesis del Catecismo holandés).

Ésta es doctrina tenida por la Iglesia como de fe. Están, pues, en el error los teólogos que entienden el pecado original y su transmisión en clave no ontológica, sino histórica.  Según ellos, «el pecado de Adán» es el «pecado inaugural». Es, simplemente, el primero: por eso es llamado original, porque está en el origen de la humanidad pecadora. El hombre al nacer entra en un mundo que está en situación de pecado –el pecado del mundo–, y sufre su contagio en el pensamiento y las obras a lo largo de su vida. Así es como se transmite el pecado original a todos los hombres.

Esta explicación, sin embargo, no es conforme con la doctrina de la Iglesia, y más parece explicar la transmisión del pecado original imitatione que generatione. El peccatum naturæ es algo mucho más grave y profundo, pues afecta a la misma naturaleza de todos los hombres, ya que «toda la persona de Adán, por aquella ofensa de prevaricación, fue mudada en peor, según el cuerpo y el alma» (Trento, Denz 1511). En efecto, el pecado y la desobediencia de «uno solo»  nos ha constituído «a todos» pecadores, y la gracia y la obediencia de «uno solo», Jesucristo, nos ganan la salvación de Dios (cf. Rm 5,12-19). Ésa es la doctrina de la Iglesia. «Pecador me concibió mi madre».

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Únicamente  la Virgen María es concebida sin pecado original. Ella es, como dice el ángel Gabriel, «la Llena-de-gracia» (Lc 1,28). Ella es la Panagia, la toda santa, como la llama la Ortodoxia, que, sin llegar a un conocimiento perfecto de la naturaleza del pecado original, confiesa unánime que la gracia de Dios guarda la vida de María absolutamente inmune de todo pecado, hasta del más mínimo: Panagia. Es la Iglesia Católica la que, partiendo de sus definiciones dogmáticas sobre el pecado original, define que María es la Inmaculada Concepción, la Purísima, la única persona humana concebida inmune del pecado original; la única que no ha de decir «pecadora me concibió mi madre». Así lo declara el Beato Pío IX en 1854:

«declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia  y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles» (Denz 2803). La oración colecta de la Misa de la Inmaculada da en síntesis la misma fórmula dogmática.

La persona humana más santa y más bella es femenina, es María virgen, la Doncella de Nazaret. El feminismo mundano actual anticristiano no tiene nada que enseñarnos a los discípulos de Cristo. El feminismo es católico desde el nacimiento de la Iglesia. Ningún ser humano es tan digno, tan santo, tan unido a Dios, tan benéfico, como esta mujer, María, «bendita entre todas las mujeres» y entre todos los seres humanos. El Salvador del mundo fue Jesús, «nacido de mujer» (Gál 4,4)… Y María es la Reina de todo lo creado.

La «persona» humana más bella es María, es una mujer, porque es «imagen perfecta de Dios», belleza infinita: Llena-de-gracia – Panagia – Inmaculada. También Jesús, y mucho más, es «imagen del Dios invisible» (Col 1,15), «esplendor de su gloria e imagen de su substancia» (Heb 1,3): pero su Persona es divina y eterna. María, en cambio, siendo una persona humana, es imagen perfecta de Dios: speculum justitiæ. Por eso la Iglesia, al contemplarla, confiesa llena de gozo: Tota pulchra est Maria et macula originalis non est in te. De ningún ser humano, por santo que sea, puede afirmarse lo mismo.

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Una de las mayores alegrías del cristiano es saber que la Inmaculada es realmente su Madre. Jesús en la Cruz nos la dió por Madre (Jn 19,27). Por mal que a veces nos vaya todo, miramos a María y nos llenamos de la más grande alegría: causa nostræ lætitiæ. ¡Qué madre tenemos!… Madre, sí, realmente madre, como en su encíclica Ad diem illum (1904) lo confiesa San Pío X con santo entusiasmo:

«En el casto seno de la Virgen, donde tomó Jesús carne mortal, adquirió también un cuerpo espiritual, formado por todos aquellos que debían creer en él. Y se puede decir que, teniendo a Jesús en su seno, María llevaba en él también a todos aquellos para quienes la vida del Salvador encerraba la vida. Debemos, pues, decirnos originarios del seno de la Virgen, de donde salimos un día a semejanza de un cuerpo unido a su cabeza. Por esto somos llamados, en un sentido espiritual y místico, hijos de María, y ella, por su parte, nuestra Madre común. “Madre espiritual, sí, pero madre realmente de los miembros de Cristo, que somos nosotros” (San Agustín)».

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Dignare me laudare te, Virgo sacrata: concédeme la gracia de poder alabarte, Virgen sagrada. Así se lo pide la Iglesia en el himno. Ave, Regina Cælorum,

Ave, Domina Angelorum / Salve, radix, salve, porta / Ex qua mundo lux est orta: / Gaude, Virgo gloriosa, / Super omnes speciosa, / Vale, o valde decora, / Et pro nobis Christum exora. // V. Dignare me laudare te, Virgo sacrata. R. Da mihi virtutem contra hostes tuos.

Cuando la Iglesia canta las glorias de la Inmaculada casi pierde la cabeza; casi. Veamos, por ejemplo, las locuras de amor que un gran filósofo y teólogo del siglo XI, San Anselmo de Canterbury, escribe, y que hoy la Iglesia nos da a leer en el Oficio de lectura:

«¡Oh mujer llena de gracia, sobreabundante de gracia cuya plenitud desborda a la creación entera y la hace reverdecer! ¡Oh Virgen bendita, bendita por encima de todo por tu bendición queda bendita toda criatura, no sólo la creación por el Creador, sino también el Creador por criatura!

Dios entregó a María su propio Hijo, el único igual él, a quien engendra de su corazón como amándose a sí mismo. Valiéndose de María, se hizo Dios un Hijo, no distinto, sino el mismo, para que realmente fuese uno y mismo el Hijo de Dios y de María. Todo lo que nace criatura de Dios, y Dios nace de María. Dios creó todas las cosas, y María engendró a Dios. Dios, que hizo todas las cosas, se hizo a sí mismo mediante María; y, de este modo, volvió a hacer todo lo que había hecho. El que pudo hacer todas las cosas de la nada no quiso rehacer sin Ma­ría lo que había sido manchado.

Dios es, pues, el padre de las cosas creadas; y Ma­ría es la madre de las cosas recreadas. Dios es el padre a quien se debe la constitución del mundo; y María es la madre a quien se debe su restauración. Pues Dios engen­dró a aquel por quien todo fue hecho; y María dio a luz a aquel por quien todo fue salvado. Dios engendró a aquel sin el cual nada existe; y María dio a luz a aquel sin el cual nada subsiste.

¡Verdaderamente el Señor está contigo, puesto que ha hecho que toda criatura te debiera tanto como a él!»

Ave María purísima.

Sin pecado concebida.

 

José María Iraburu, sacerdote

 

Índice de Reforma o apostasía

9 comentarios

  
antonio
La Santisima Virgén Maria, corredimió, y sigue corredimiendo al Mundo ,en cada Misa, a ella le debo todo!!!!!!!Mi conversión,mi familia, también creo el amor a Nuestra Madre Común, la Iglesia Apostólica y Romana.
Sus palabras son apropiadas para esté día.

Muchas Gracias

Ave Maria Purísima.
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JMI.-Sin pecado concebida.
08/12/14 12:53 PM
  
Luis Fernando
Cómo no será de bella la doctrina de la Inmaculada Concepción, que hasta el heresiarca Lutero creía en ella.
08/12/14 2:00 PM
  
Rafael de Higuera
Ruego a Ella en este día porque la necesito para que nos saque, por su intercesión, a Eva y a mí, del pecado que nos oprime
Santa María, ruega por nosotros, pecadores.
Ten paciencia con nosotros, Señor, e iluminanos
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JMI.-La Madre ruega por nosotros, pecadores,
ahora. Y lo hará también a la hora de nuestra muerte.
Amén.
08/12/14 3:28 PM
  
Rodrigo
¿Qué causa tanta alegría?
La Inmaculada Concepción de Maria
¡Oh Maria sin pecado concebida, Rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
08/12/14 8:05 PM
  
Luis López
Cuando volví a la fe era tan fuerte mi convicción de la salvación de Cristo, de su perdón y su misericordia, que nada más podía llenar tanta felicidad.

Después, cuando profundize en mi fe,me di cuenta de que María era sin exageración el personaje más importante de la Biblia después de nuestro Salvador Jesucristo. Está señalada al inicio del mundo en el Génesis como enemiga radical del pecado; está al inicio de nuestra salvación diciendo SÍ al Señor; está al inicio de la vida pública de Jesús haciendo que Éste anticipe sus signos entre nosotros; está al pie de la cruz y su Hijo nos la da con el dulce nombre y misión de madre; está al inicio de la historia de la Iglesia entre los discípulos como verdadera madre de todos ellos (y todos nosotros ); está al final de los tiempos, identificada con el Israel de Dios. Siendo esto así, cómo dudar que su presencia en nuestras vidas es verdadera garantía de ser salvados por su Hijo.

¡Como no amar a una mujer así, cuando verdaderamente somos sus hijos!


08/12/14 9:07 PM
  
Gloria Irene (Flavia)
Respecto a la Santísima Virgen, la primera noticia me llegó siendo niña, con la canción cuyo estribillo dice: "Más que tú sólo Dios, sólo Dios". Esa sencilla frase la entendí perfectamente, pero me estremeció tanto que, al llegar a casa, pregunté a mis padres. Su respuesta me marcó para siempre: "Niña, después de Dios, está la Santísima Virgen. Tan grande es su poder".

Esa canción, que me hizo entrever el poder de la Madre de Dios, es mi canción mariana preferida. Y sigo emocionándome cuando la canto y llego a ese estribillo.

Es una MUJER, es de nuestra raza, un maravilloso ser humano, la criatura perfecta. ¡Qué gracia tan grande haber recorrido Nazaret en cinco ocasiones! Se percibe allí, claramente, la dulce fortaleza de María Santísima.

"¡Más que tú sólo Dios, sólo Dios!"
09/12/14 3:01 PM
  
Gabriela de Argentina
Estimado padre Iraburu: quisiera hacerle una pregunta que desde niña rondó mis pensamientos y que una vez le hice a un sacerdote, sin obtener una respuesta que me convenciera (si lo hubiera hecho, seguro la recordaria). Antes de ello quiero aclarar que soy devota de la Virgen Maria, he estudiado doce años en un colegio de María Auxiliadora (hermanas salesianas) y siempre acudo a ella por auxilio tanto material como espiritual. Digo esto para que no se me malinterprete ya que no deseo ofender. Mi pregunta, desde niña, siempre fue: si la Virgen fue concebida sin pecado original (cosa lógica ya que seria la madre de Dios), es decir, sin ninguna tendencia de su alma al mal, cual es el mérito de ser santa? Por ese lado me cuesta entenderlo. Mi (auto)respuesta vino siempre por el lado del sufrimiento de María: es decir, por pensar que si bien ella no podia pecar, sí podia negarse al sufrimiento que su alta misión llevaba indisolublemente aparejado. Pero no lo hizo. Y es por ese lado que encuentro una cierta respuesta. Que no se si es la correcta. Pero por el lado del pecado original (o mejor dicho, de su ausencia) nunca he encontrado una respuesta clara. Le ruego que no tome a mal mi pregunta, ya que amo a la Virgen y la tengo por mi Madre, pero no pude evitar incluso desde niña, hacerme esta pregunta. Muchas gracias.
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JMI.-El mérito de nuestras buenas obras no procede de lo que nos cuestan, sino del amor con que las hacemos. Dios ha creado a María como perfecta imagen Suya, es puro amor. Cuanto más ama María a Dios y al prójimo, más fácil le es decirle que sí a Dios a todo, y dedicarse siempre al bien y la salvación de los hombres. A más amor, más mérito.

Si aplica Ud. su problema a Jesucristo estamos en las mismas. Él es puro amor, y lo que le costaría un horror es no hacer la voluntad del Padre (le era imposible psicológica y moralmente), no entregar constantemente su vida para la salvación de los hombres. Entonces ¿qué mérito tiene? Todo, por el inmenso amor que puso en cada instante de su vida en la tierra, consumando su entrega en la Cruz. Y allí estaba Marían, com-padeciendo con Él todo dolor para nuestra redención.
09/12/14 4:21 PM
  
Bernardita
En nuestros campamentos, solíamos gritar en medio de las montañas:
- Sepa el moro y el judío, y el inglés allende el mar...
- ¡Que María es concebida sin pecado original!

Y es hermoso andar "cantándolo por la vida". Cada día más fuerte, para rabia de todas las serpientes. ¡Es nuestra Reina Inmaculada!
11/12/14 5:53 AM
  
Nilbia Luna
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SI MARÍA, QUIEN ES CONSIDERADA: "REINA DEL CIELO" Y "SIN PECADO CONCEBIDO" (o sea, que nunca pecó)

¿¿ POR QUÉ, NO APARECE EN EL CIELO PARA TOMAR DE LA MANO DE DIOS, EL LIBRO ESCRITO POR DENTRO Y POR FUERA, Y SELLADO CON SIETE SELLOS ?? (Apocalipsis 5:1-13)

Apocalipsis 5:1-13.

1. Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
2. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿QUIÉN ES DIGNO de abrir el libro y desatar sus sellos?
3. Y NINGUNO, NI EN EL CIELO NI EN LA TIERRA NI DEBAJO DE LA TIERRA, PODÍA ABRIR EL LIBRO, NI AUN MIRARLO.

¿¿ DÓNDE ESTÁ MARÍA LA QUE LE DICEN: “AVE MARÍA PURÍSIMA SIN PECADO CONCEBIDO” ?? ¿¿ POR QUÉ LA REINA DEL CIELO NO SE ENCONTRÓ DIGNA DE TOMAR EL LIBRO, NI DE ABRIRLO, NI DE LEERLO, NI DE MIRARLO ??

4. Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.
5. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
6. Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.
7. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.
8. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del “CORDERO” (Jesucristo); todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

¿¿ DÓNDE ESTÁ MARÍA EN TODO ESTO ??

9. y cantaban un nuevo cántico, diciendo: DIGNO ERES DE TOMAR EL LIBRO Y DE ABRIR SUS SELLOS; PORQUE TÚ FUISTE INMOLADO, Y CON TU SANGRE NOS HAS REDIMIDO PARA DIOS, DE TODO LINAJE Y LENGUA Y PUEBLO Y NACIÓN;
10. y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

¿¿ ¡¡ PERO QUE PASA, QUE NO APARECE MARÍA POR NINGÚN SITIO !! ??

11. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,
12. que decían a gran voz: El Cordero (JESUCRISTO) que fue inmolado ES DIGNO DE TOMAR EL PODER, LAS RIQUEZAS, LA SABIDURÍA, LA FORTALEZA, LA HONRA, LA GLORIA Y LA ALABANZA.

¿¿ ¡¡ PERO CÓMO ES POSIBLE !! ??
¿¿ ¡¡ DÓNDE ESTÁN LAS ALABANZAS A MARÍA LA REINA DEL CIELO !! ??

13. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: AL QUE ESTÁ SENTADO EN EL TRONO, Y AL CORDERO, (Jesucristo) SEA LA ALABANZA, LA HONRA, LA GLORIA Y EL PODER, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.

¿¿ Y CÓMO ES POSIBLE, QUE TODO LO QUE EXISTE, NO GLORIFIQUE A MARÍA, SI SE SUPONE QUE ELLA ES: "LA REINA DEL CIELO" ?? ................................................................

DIOS NO COMPARTE SU GLORIA CON NADIE
Dios no comparte su gloria con nadie y mucho menos con las imágenes fundidas (Isaías 42:8)
Isaías 42:8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro NO DARÉ MI GLORIA, ni mi alabanza a esculturas.

NOSOTROS SABEMOS QUE NUESTRA HERMANA MARÍA ESTÁ EN EL TERCER CIELO GOZOZA Y VESTIDA DE BLANCO RESPLANDECIENTE, EN EL PARAÍSO DE DIOS, .

PERO TODOS LOS QUE LA ADORAN Y VENERAN AQUÍ EN LA TIERRA, TIENEN SU PARTE EN EL LAGO DE FUEGO Y AZUFRE, POR IDÓLATRAS Y MENTIROSOS. (Apocalipsis 21:8)

¡¡¡ A DIOS SEA TODA LA GLORIA !!!

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22/04/16 3:30 AM

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