(238) Notas bíblicas –1. Cómo está el patio

–Comienza una serie, ay Señor, que puede tener tres o treinta artículos…

–Abandono confiado en la Providencia divina. No hay otra. (Publicado este artículo, me he bajado a la capilla a hacer mis rezos; y allí he visto que hoy es San Jerónimo, 30 de septiembre. Le he encomendado esta serie, y creo que él ha aceptado el encargo. Vamos bien).

Algunas enseñanzas del Concilio Vaticano II sobre los Evangelios van a ser el comienzo de estas Notas bíblicas:

«La santa Madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes, con firmeza y máxima constancia, que los cuatro Evangelios, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la ascensión… Los autores sagrados… nos transmitieron datos auténticos y genuinos acerca de Jesús» (constitución dogmática Dei Verbum 19).

El Evangelio es Palabra de Dios; por tanto, la inspiración divina impide que los hagiógrafos falseen la historicidad de los dichos y hechos que refieren. Ésta es la fe que expresamos los fieles al escuchar el Evangelio: «Palabra de Dios». Y profesamos esa fe católica con la misma firmeza cuando nos ha sido proclamado el Evangelio de las bienaventuranzas o la transfiguración de Jesús en el monte o la resurrección de Lázaro o la escena de Cristo andando sobre las aguas. Es «Palabra de Dios». Y creemos en ella, en su inerrancia sobre-humana. No nos engaña.

1. «En la composición de los Libros Sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería. [Por tanto] Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los Libros Sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra» (11). Los Evangelios, pues, dicen siempre la verdad de los dichos y hechos de Jesús; y será preciso interpretar qué es lo que quieren decir.

2. «Dios habla en la Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano; por lo tanto, el intérprete de la Escritura, para conocer lo que Dios quiso comunicarnos, debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y lo que Dios quería dar a conocer con dichas palabras. El intérprete indagará lo que el autor sagrado dice e intenta decir, según su tiempo y cultura, por medio de los géneros literarios propios de la época» (12).

Estos principios superan todo fundamentalismo ingenuo. Si alguno afirma como verdad formalmente revelada que la Creación del mundo se hizo exactamente en «seis días»; o si dice que Jesús puso como condición para ser discípulo suyo «odiar al padre y a la madre», o cosas semejantes, incurre en un loco fundamentalismo literalista, del que en su momento trataremos. Pero en este artículo me ocuparé más bien del extremo opuesto: de quienes niegan más o menos la historicidad de las Escrituras. Dice el Concilio:

«La revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas. Las obras que Dios realiza en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y las realidades que las palabras significan; a su vez, las palabras proclaman las obras y explican su misterio» (Dei Verbum 2).Con la gracia divina, la fe del cristiano se enciende creyendo en la veracidad de una serie de acontecimientos históricos –palabras y obras de Jesús–, que de suyo son contingentes: pudieron suceder o no suceder. Pero la fe los recibe como ciertos, fiándose del testimonio de los apóstoles y evangelistas (ex auditu). La fe, por tanto, no se fundamenta en argumentaciones racionales lógicas («los ángulos de un triángulo suman 180 grados»), sino en un conjunto de «acontecimientos» –palabras y acciones– por los que Dios se ha revelado, alcanzando en Cristo su epifanía total. Por tanto, quien no cree en los acontecimientos históricos testificados por los apóstoles y evangelistas no tiene la fe cristiana. En el mejor de los casos participará precariamente del cristianismo a la luz de un fideismo sin fundamento histórico.

Baste de momento con estas enseñanzas del Vaticano II. Y veamos ya con algunos ejemplos de autores españoles el status quæstionis, o dicho en lengua vulgar, «cómo está el patio». La incredulidad sobre la historicidad de los Evangelios, iniciada en la exégesis del protestantismo liberal, ha ido afectando en mayor o menor grado a una gran parte de los exegetas y teólogos católicos.

* * *

–El doctor Felipe Fernández Ramos (León 1927-), profesor de Sagrada Escritura en León, docente también en Burgos y Salamanca, autor de varios libros, se encargó del evangelio de Juan en el Comentario al Nuevo Testamento (Casa de la Biblia-Edit. Atenas-PPC, Madrid 1995). Conviene recordar que el cuarto Evangelio fue especialmente cuestionado por los autores modernistas. Por eso San Pío X confirmó las reprobaciones que el Santo Oficio, en el decreto Lamentabili (1907), hizo de las siguientes proposiciones :

«Las narraciones de Juan no son propiamente historia, sino una contemplación mística del Evangelio. Los discursos contenidos en su Evangelio son meditaciones teológicas acerca del misterio de la salud, destituidas de verdad histórica (16). El cuarto Evangelio exageró los milagros, no sólo para que aparecieran más extraordinarios, sino también para que resultaran más aptos para significar la obra y la gloria del Verbo Encarnado» (17; Dz 3416-3417).

Los milagros, efectivamente, tienen gran importancia en el Evangelio de San Juan. El evangelista narra unas pocas escenas de la vida de Jesús, pero lo hace con mucho detalle, a veces con una minuciosidad notarial (por ejemplo, en la resurrección de Lázaro). Y en estas escenas evangélicas las palabras más increíbles y los hechos milagrosos se iluminan entre sí. Así, por ejemplo, Jesús se dice «pan vivo bajado del cielo», «verdadera comida», después de multiplicar los panes (Jn 6); se confiesa «luz del mundo», tras dar la vista a un ciego de nacimiento (9); se proclama «resurrección y vida de los hombres», después de resucitar a Lázaro, un muerto de cuatro días (11). Esta relación entre palabras y signos ha sido siempre muy subrayada por los exegetas (por ejemplo, en la famosa obra de Charles Harold Dodd, The interpretation of the Fourth Gospel; University Press, Cambridge 1953). Por el contrario, el profesor Fernández Ramos entiende que los milagros de Jesús no han de entenderse en San Juan como hechos históricos. Dicho en otras palabras, no acontecieron: no fueron, pues, milagros. Y que por tanto su valor y sentido en el Evangelio está únicamente en el mensaje que sus relatos transmiten.

Jesús camina sobre las aguas. «En cuanto a la historicidad, el hecho es más teológico que histórico [traduzco: ese es más significa que el relato es teológico, pero no es histórico]. Esto significa que la marcha sobre las aguas no tuvo lugar de la forma que nos narran los evangelios» [ni de ninguna otra forma, claro] (288).

Resurrección de Lázaro. Se trata de «una parábola en acción… De cualquier forma, debe quedar claro que la validez del signo y de su contenido no se ven cuestionados por su historicidad» [o para ser más exactos, por su no-historicidad]. «El último de los signos narrados [en el cuarto Evangelio]… debía ser un cuadro de excepcional belleza y atracción. El evangelista ha logrado su objetivo. Nos ha ofrecido un audiovisual tan cautivador… Quedarse en la materialidad del hecho significaría el empobrecimiento radical del mismo» (303-304). [El hecho mismo, pues, la resurrección histórica de Lázaro, es lo de menos; lo que importa es su significación. Aunque en realidad es muy difícil explicar la significación que pueda tener un hecho que no ha acontecido].


La resurrección de Jesús«es un acontecimiento que escapa al control humano; rompe el modo de lo estrictamente histórico y se sitúa en el plano de lo suprahistórico; no pueden aducirse pruebas que nos lleven a la evidencia racional». Los cuatro evangelistas narran la resurrección de diversas maneras: «¿quién de los cuatro tiene la razón? Todos y ninguno. Todos porque los cuatro afirman que la resurrección de Jesús es aceptable únicamente desde la revelación sobrenatural… Ninguno, porque las cosas no ocurrieron así. Estamos en el mundo de la representación» (329). [Catecismo: «es imposible interpretar la Resurrección de Cristo fuera del orden físico, y no reconocerla como un hecho histórico», 643; el sepulcro vacío y «la realidad de los encuentros con los Apóstoles» lo demuestran, 647)

Las apariciones de Jesús. En ellas explica misterios del Reino a los discípulos, come con ellos, Tomás toca sus llagas, etc. Pero el profesor Fernández afirma que tampoco esos supuestos acontecimientos sucedieron tal como se describen en las narraciones evangélicas. «El contacto físico con el Resucitado no pudo darse. Sería una antinomia. Como tampoco es posible que él realice otras acciones corporales que le son atribuidas, como comer, pasear, preparar la comida a la orilla del lago de Genesaret, ofrecer los agujeros de las manos y del costado para ser tocados… Este tipo de acciones o manifestaciones pertenece al terreno literario y es meramente funcional; se recurre a él para destacar la identidad del Resucitado, del Cristo de la fe, con el Crucificado, con el Jesús de la historia» (330). [Los hechos aludidos, esos que «no pudieron» darse, fueron reales: Catecismo (645). Pero el Autor, por el contrario, afirma que el ciclo pascual de este evangelio –y el de los otros, se entiende– carece de historicidad].

La pesca milagrosa. «La aparición del Resucitado es presentada sobre el andamiaje de una pesca milagrosa» (331).

El profesor Fernández Ramos, según vemos, rechaza la objetividad histórica del Evangelio en los hechos milagrosos –al menos en un buen número de ellos–, tal como aparecen narrados por San Juan, y se entiende, por los otros evangelistas. Ahora bien, si tal exégesis es verdadera, es decir, si los hechos milagrosos de Jesús han de ser entendidos no partiendo de su objetividad histórica como acontecimientos, de la que carecen, sino mirando sólo su mensaje, entonces también las palabras de Cristo que leemos en los Evangelios podrán ser entendidas en un sentido puramente simbólico y alegórico, no real. Se quiebra así el principio que el Vaticano II enseña en relación a la «historia de la salvación»: «La revelación se realiza por obras y palabras [de Dios] intrínsecamente ligadas» (DV 21). Si se niega la historicidad de las obras, por el mismo precio se niega la historicidad de las palabras. Y nos quedamos sin Evangelio.

Es decir, palabras formidables como: «mi cuerpo es verdadera comida», «yo soy anterior a Abraham», «nadie llega al Padre si no es por mí», «yo soy el camino, la verdad y la vida», etc.: habrán de entenderse no en su significación directa, sino más bien como grandes metáforas. Es decir, lo que cuentan los apóstoles y evangelistas que Cristo dijo e hizo no es ya roca firme en la que pueda fundamentarse la fe de la Iglesia.

Jesús afirma que sus palabras provienen del Padre, y alega: «creedme […], al menos, creed por las obras» [milagros] que hago (cf. Jn 14,10-11). ¿Pero si no se cree en sus obras, cómo podrá darse crédito a sus palabras?

* * *

–El doctor Olegario González de Cardedal, nacido en un pueblo de Ávila (1934-), ha sido profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca, miembro de la Comisión Teológica Internacional, autor de numerosos libros de teología, y distinguido por el Premio Ratzinger. A él se encomendó elaborar el manual de Cristología de la colección Sapientia fidei, promovida por la Conferencia Episcopal Española(BAC, manuales, nº 24, Madrid 2001, 601 pgs.). Ya hice un crítica bastante extensa de esta obra en varios artículos de este mismo blog (51-52). Me limitaré ahora, muy brevemente, a mostrar un par de ejemplos –podrían ponerse muchos más– que muestran en el Autor, a mi entender, una consideración muy deficiente sobre la historicidad de los Evangelios. Pongo algún ejemplo

En relación a su muerte, Cristo, durante su vida pública, según testifican los evangelistas, manifiesta una clara conciencia de que será violenta, como la de todos los profetas enviados por Dios a Israel. La entiende desde el principio como el cumplimiento de un plan divino, anunciado numerosas veces por los profetas y los salmos. El hecho de que actúe a veces como un kamikace, muestra que desde el principio se ve a sí mismo como «un condenado a muerte». Anuncia tres veces, al menos, con especial seriedad su pasión: «les hablaba claramente». Y sus anuncios de la Pasión cumplen sobradamente los «criterios de historicidad» que la exégesis crítica más exigente estima como fiables, concretamente el «criterio de testimonio múltiple» y el «criterio de dificultad». Esos criterios se cumplen perfectamente en los tres relatos: 1º) Mc 8,31-33; Mt 16,21-23; Lc 9,22; 2º) Mc 9,30-32; Mt 17,22-23; Lc 9,43-45; y 3º) Mc 10,32-34; Mt 20,17-19; Lc 18,31-34). Aparta a Simón con palabras durísimas cuando se resiste a aceptar esos anuncios de la Cruz. «Era necesario que el Mesías padeciera» y diera así cumplimiento a lo anunciado por Moisés y todos los profetas» (Lc 24,26-27). Va Jesús a la muerte libremente: nadie le quita la vida contra su voluntad. Es él quien entrega su vida, al dejarse matar. Olegario, por el contrario, muestra la relación de Jesús con su propia muerte en forma sumamente diferente.

Escribe: «Esa muerte no fue [… ] un designio de Dios». Menos todavía ha de entenderse «como inherente a la misión que tenía que realizar en el mundo» […] «Su muerte fue resultado de unas libertades y decisiones humanas en largo proceso de gestación, que le permitieron a él percibirla como posible, columbrarla como inevitable, aceptarla como condición de su fidelidad ante las actitudes que iban tomando los hombres ante él y, finalmente, integrarla como expresión suprema de su condición de mensajero del Reino» (Cristología 94-95). ¿Por qué Olegario presenta así el proceso mental experimentado por Jesús ante la expectativa de su muerte? No hay fuente alguna que fundamente su versión. Es una pura exigencia de su ideología cristológica. ¿Daremos crédito a lo que cuenta Mateo, que vivió con Jesús esos tres años, y que cuenta lo que vió y oyó, o preferimos creer lo que nos cuenta Olegario?

Jesucristo, después de su Resurrección, según refieron los Evangelios detalladamente, se apareció con frecuencia a sus discípulos. Y conocemos bien las palabras y obras que realizó ante ellos antes de ascender al cielo. Emaús, Magdalena, Pedro y Juan, apariciones a los Once, comida con ellos, incredulidad de Tomás, testimonio de los guardas romanos, pesca milagrosa en el lago, cita y aparición en un monte de Galilea, anuncio de su última venida en la Parusía, envío final de los Apóstoles a todas las naciones, Ascensión a los cielos. Son todos estos pasos, cuidadosamente referidos por los evangelistas, acontecimientos históricos, cumplidos en cierto día y lugar. Así lo ha creído siempre la Iglesia y hoy nos lo asegura el Catecismo (645). Pero todos ellos son negados por la crítica exegética liberal, y también por el profesor Olegario, que «al parecer» la hace suya.

Una vez resucitado Cristo, nos dice, se inicia una situación escatológica inefable para la palabra humana. «Expresar tales realidades es casi imposible a nuestro lenguaje que piensa con categorías de tiempo y lugar, porque lo escatológico es justamente lo que viene de más allá y, transiendo este tiempo y lugar, va más allá de ellos. Lo “escatológico” pertenece a la nueva creación […] Hay que pensarlo para nosotros y, sin embargo, no como nosotros somos; con nuestras categorías espacio-temporales, pero transcendiéndolas siempre». La muerte de Jesús es, pues, «lo último posible desde el hombre ante Dios». Y su resurrección, «lo último posible desde Dios ante el hombre. Esa significación escatológica y esa significación universal, tanto de la muerte como de la resurrección de Jesús, es lo que quieren explicitar estos artículos [últimos] del Credo. No son hechos nuevos, que haya que fijar en un lugar y en un tiempo»… «No hay por tanto nuevos episodios o fases en el destino de Jesús, que predicó, murió y resucitó. Carece de sentido plantear las cuestiones de tiempo y de lugar, preguntando cuándo subió a los cielos y cuándo bajó a los infiernos, lo mismo que calcularlos con topografías y cronologías, tanto antiguas como modernas» (171-173).

Estas palabras de Olegario –en las que, como otras veces, no es fácil estar seguro de lo que dice, y menos aún de lo que quiere decir–, afirman lo mismo que más toscamente dice el profesor Fernández Ramos: los acontecimientos postpascuales narrados por los evangelistas «no pudieron» darse, y por tanto «no sucedieron» tal como ellos los refieren –ni de ningún otro modo, por supuesto–.

Queda, pues, negada la historicidad del ciclo evangélico pascual. ¿En qué sentido cree este teólogo en la historicidad de los Evangelios?… La Iglesia, por el contrario, piensa y declara que el Evangelio transmite «datos auténticos y genuinos acerca de Jesús» (DV 19). Por tanto, los hechos evangélicos narrados «pudieron realizarse», porque verdaderamente «se realizaron», como lo testimonian los evangelistas. De facto ad posse valet illatio. La palabra de los hagiógrafos es la Palabra de Dios. Y la Tradición cristiana ha hablado siempre de la Resurrección, de las Apariciones, de la Ascensión como de «acontecimiento históricos» testimoniados por apóstoles y evangelistas, con expresiones «topográficas y cronológicas» claramente diferenciadas. Pero Olegario estima, con tantísimos otros hoy, que los relatos evangélicos de los hechos postpascuales son expresiones necesariamente inexactas, que sólo mentalidades primitivas –fundamentalistas– pueden entender como relatos históricos.

¿Y cree este doctor que con sus rizadas explicaciones hace más inteligible el misterio de la fe? ¿Quién va a entender al predicador que afirma la significación verdadera de unos relatos postpascuales, si al mismo tiempo ha de advertir que los hechos relatados no han acontecido históricamente? El hombre de antes y el de ahora, el creyente y el incrédulo, entienden incomparablemente mejor el lenguaje tradicional del Catecismo, que afirma con toda claridad la historicidad de aquellos hechos salvíficos, cumplidos por Cristo en el tiempo que va de su Resurrección a su Ascensión (n. 659). Eso sí, la Iglesia habla de «el carácter velado de la gloria del Resucitado durante este tiempo […] Esto indica una diferencia de manifestación entre la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo exaltado a la derecha del Padre. El acontecimiento a la vez histórico y transcendente de la Ascensión marca la transición de una a otra» (n. 660). Con un ejemplo, que se me ocurre. El apóstol Juan, con sus compañeros, come amistosamente con Jesús resucitado, antes de su ascensión; pero después de ésta, cuando en Patmos se le aparece el Cristo glorioso, es tal la impresión que le produce, que, según él cuenta, «así que le vi, caí a sus pies como muerto» (Ap 1,17). ¿Diferencia, no?

Todos los acontecimientos históricos postpascuales de Jesús narrados por el Evangelio acontecen en lugares y tiempos determinados. No serían históricos en otro caso. Y aquellos hechos que no han tenido ninguna connotación «topográfica y cronológica» no han existido jamás. Carecen, por tanto, de significación alguna. No habría, pues, por qué incluirlos en el Credo. Pero están incluidos en el Credo que venimos confesando en la Iglesia desde casi veinte siglos. Lex orandi, lex credendi. Afirmamos en el Credo hechos históricos reales.

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–El licenciado José Antonio Pagola (Añorga, Guipúzcoa, 1937), es sacerdote, profesor y autor, entre otras muchas obras, de Jesús. Aproximación histórica(PPC, Madrid septiembre 2007, 542 páginas - 10ª ed. 2013, 574 pgs.). Ya he escrito sobre esta obra varios artículos de este blog (76-79 y 228-231). La conclusión de mi último artículo dice: «Pagola niega la historicidad de la mayor parte de los dichos y hechos de Jesús referidos en los Evangelios. Acabaría él mucho antes si señalara en concreto cuáles son en el Evangelio, a su juicio, las palabras y hechos de Jesús que podemos realmente calificar de históricos. Quizá –no es posible calcularlo con exactitud– concediera historicidad a una décima parte, probablemente menos, de los textos evangélicos». Cito como ejemplo algunas páginas de su Jesús por la 4ª edición.

Los Evangelios de la infancia de Jesús «más que relatos de carácter biográfico son composiciones cristianas elaboradas a la luz de la fe en Cristo resucitado» (39). «Jesús vivió un período de búsqueda antes de encontrarse con el Bautista» (63). En el Jordán, con el Bautista, se producirá «la “conversión” de Jesús… Para Jesús [¡a los 30 años de edad!] es un momento decisivo, pues significa un giro total en su vida» (73-74) [Sin este encuentro con Juan, ¡qué hubiera sido de Jesús!… Y de nosotros.] La vocación de los apóstoles «son historias estilizadas siguiendo el esquema literario de la llamada del profeta Elías a Eliseo» (280). Los «relatos no describen las curaciones de Jesús tal y como acontecieron exactamente; la repetición de ciertos detalles nos sugiere cómo era recordado por los primeros cristianos» (166). Lucas dice que acompañaban a Jesús varias mujeres (8,3), pero es «probablemente una creación de este evangelista que anticipa la conversión de esas “mujeres distinguidas” de las que hablará en Hechos de los Apóstoles (17,4-12» (215). «Las noticias de Marcos y de Juan, que presentan a los fariseos buscando la muerte de Jesús, no son creíbles históricamente» (338). En cuanto al lavado de piés en la última Cena, «la escena es probablemente una creación del evangelista, pero recoge de manera admirable el pensamiento de Jesús [algo es algo]» (368). «El terrible grito del “crucifícalo” es una deplorable dramatización ingeniada en las comunidades cristianas contra los judíos de la sinagoga… Estos relatos fantasiosos e irreales [¡de los Evangelios!] alimentaron contra el pueblo judío la terrible acusación de “deicidio”; un arma letal que ha generado el antijudaísmo y ha provocado la persecución antisemita» (388-389). [Cuánto daño puede hacernos leer el Evangelio, creyendo en su historicidad…]


En cuanto a los relatos de la Pasión, «esa noche no hubo una sesión oficial del Sanedrín» (378). Jesús fue condenado por blasfemo: «estamos ante una escena que difícilmente puede ser histórica. Jesús no es condenado por nada de eso» (379). Narran los Evangelios la comparecencia de Jesús ante Caifás y a las burlas sufridas en el Pretorio: «probablemente, tal como están descritas, ninguna de estas escenas goza de rigor histórico» (393). María y varias mujeres con San Juan permanecen junto a la Cruz: «el hecho es poco probable» (404). Las siete palabras del Crucificado: «probablemente las primeras generaciones cristianas no sabían con exactitud las palabras que Jesús pudo haber murmurado durante su agonía. Nadie estuvo tan cerca como para recogerlas» (404). «Crossan ve en estos textos [Isaías 53,12; Salmo 22,17] el origen de la escena narrada por los evangelios» (398). «Los primeros cristianos echan mano de los diversos modelos para explicar de alguna manera la “locura” de la crucifixión. Lo presentan como un “sacrificio de expiación”, una “alianza nueva” entre Dios y los hombres sellada con la sangre de Jesús… [Pero] Jesús, por su parte, no aparece tratando de influir en Dios con su sufrimiento para obtener de él una actitud más benevolente hacia el mundo. A nadie se le ha ocurrido decir algo parecido en las primeras comunidades cristianas» (442-443).

El sepulcro vacío: «se trata de un relato tardío… Todo parece indicar que no desempeñó una función significativa en el nacimiento de la fe en Cristo resucitado» (429). El lugar primero de las mujeres en los relatos sobre el Resucitado parece dudoso: «no es fácil decir algo con seguridad» (231). «Los relatos evangélicos sobre las “apariciones” de Jesús resucitado pueden crear en nosotros cierta confusión» debido a su verismo realista: pero «no son relatos biográficos», «son “catequesis” deliciosas que»… (417). «La “ascensión” es una composición literaria imaginada por Lucas con una intención teológica muy clara» (428-9). [Vaticano II: lo que Jesús «hizo y enseñó realmente… hasta el día de la ascensión» (DV 19)].

La historicidad de una gran parte de los dichos y hechos de Jesús narrados por los evangelistas es negada por Pagola con una notable facilidad, como uno que aparta con la mano las migas de un mantel: sin ningún problema, seguro de no hallar resistencia alguna. Ya la Comisión Episcopal española para la Doctrina de la Fe lo advertía en la Nota sobre su libro Jesús, aproximación histórica (18-VI-2008):

1. b) «Desconfianza en la historicidad de los Evangelios [lo de desconfianza es un eufemismo del actual lenguaje eclesiástico]. Son frecuentes [casi continuas] en el libro las referencias al carácter no histórico de muchas de las escenas evangélicas». c) «Aproximación a la historia desde presupuestos ideológicos. La reconstrucción histórica realizada por el Autor alterna datos supuestamente históricos con recreaciones literarias [suyas] inspiradas en la mentalidad actual… Los relatos evangélicos son adaptaciones posteriores cuando desmienten la propia tesis [del Autor]; son históricos cuando concuerdan con ella».

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Aquellos biblistas y teólogos católicos, que ignoran ampliamente en sus exégesis la Tradición y el Magisterio, se atienen más bien a la exégesis que naturalistas y protestantes liberales han promovido desde mediados del XIX hasta nuestros días. Su originalidad mayor está, como en el caso de los modernistas, en que afirman hoy en el campo católico lo que algunos sectores protestantes enseñaban hace ya mucho tiempo. Sin embargo, de forma injustificable, sus obras se difunden ampliamente, a través de las editoriales y librerías católicas, ocasionando ya muy pocos sobresaltos y refutaciones, de tal modo que sus planteamientos se vienen enseñando en muchos Seminarios y Facultades, predicaciones y catequesis. No se les ha de creer. Más aún, se les debe combatir abiertamente, según la exhortación del Apóstol: «combate los buenos combates de la fe» (1Tim 6,12). Comenzaron con la Sola Scriptura, y llegaron a la Sine Scriptura, porque la vaciaron completamente, sustituyendo la Palabra divina por palabras humanas.

Con sus lamentables arbitrariedades ideológicas desprestigian a un tiempo la Sagrada Escritura y los métodos elaborados modernamente para estudiarla e interpretarla, haciéndolos sospechosos, cuando en realidad los principales de ellos, aunque no estuvieran formulados en forma sistemática, han sido aplicados siempre en la Iglesia, como por ejemplo, por San Jerónimo. Esos métodos, que dan frutos excelentes aplicados a la luz de la fe, puestos, por el contrario, al servicio de una ideología y abandonados a sí mismos, dan frutos venenosos. Sus exegetas son capaces de contarle los pelos a un conejo, y de no distinguir después un toro de una vaca. El Señor diría esto mismo con otras palabras, también fuertemente irónicas: «filtran un mosquito y se tragan un camello» (Mt 23,24). Son una plaga.

La Iglesia funda siempre su doctrina de la fe en el testimonio de los Apóstoles y Evangelistas. Ellos aseguran con verdad e insistencia que dan testimonio de lo que han «visto y oído». San Juan, por ejemplo: «el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero: él sabe que dice verdad para que vosotros creáis» (Jn 19,35; cf. Jn 1Jn 1,1-3; cf. Hch 4,20; 5,32; Catecismo 515). Nuestra fe católica es apostólica, porque se fundamenta en la palabra de los enviados por Cristo a evangelizar. Y ellos nos aseguran: «no nos fundábamos en fábulas fantasiosas cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino en que habíamos sido testigos oculares de su grandeza» (2Pe 1,16).

José María Iraburu, sacerdote

Post post.–Las termitas son isópteros (isoptera del griego isos, «igual» y pteron, «ala»: «alas iguales»). Suelen llamarse hormigas blancas, por su semejanza con las hormigas. Su nombre científico se refiere al hecho de que las termitas adultas presentan dos pares de alas iguales. Son insectos sociales que construyen termiteros y que se alimentan de la celulosa contenida en la madera y sus derivados, como el papel, en donde viven en simbiosis. Su acción prolongada puede llegar a causar desde dentro la ruina total de libros, muebles o incluso de edificios.

Índice de Reforma o apostasía

37 comentarios

  
Isabel
Padre, sin tiempo de leer su artículo que dejo para más tarde, y que debe ser estupendo como todos los suyos, no me resisto a decirle que es usted muy simpático y transmite optimismo del que estamos tan necesitados.

Dios lo bendiga
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JMI.-Me alegro de que se haya dado cuenta de que soy re-simpático y optimista (en cristiano: hombre de esperanza).
Intuición femenina.
Bendición +
30/09/13 9:46 AM
  
Luis Fernando
Mi opinión es que Olegario no niega la historicidad. Más bien la oscurece, lo cual puede incluso ser más peligroso, porque se aprecia menos el error. Él intenta establecer un puente o nexo de unión entre elementos que no pueden unirse de ninguna de las maneras. De hecho, el principal problema de gran parte la exégesis católica del último medio siglo es que no le da la gana desprenderse del tufo liberal e intenta encuadrarlo dentro de la fe católica, que es como intentar mezclar el agua con el aceite.

La excusa que se suele utilizar es la huida del fundamentalismo literalista. Pero no se huye de un error echándose en brazos de otro, sino acomodándose plácidamente en el seno de la verdad, de la Tradición, de veinte siglos de exégesis sana. Por ejemplo, para huir de la interpretación literal del relato de la creación en el Génesis, no hace falta acudir a Darwin o a la escuela de Tubinga. Basta con leer a San Agustín.

Lo peor de todo es que no se ve en lontananza un grupo de figuras destacadas que pongan fin a este sin sentido. Los futuros exégetas están siendo formados en ese espíritu liberal. Y aunque algunos -p.e, el P. Ignacio Carbajosa en el congreso "La Sagrada Escritura en la Iglesia"- empiezan a decir que el rey está desnudo, saben bien que se juegan su prestigio profesional si denuncian con contundencia ese contubernio con esa hija predilecta de Satanás llamada teología/exégesis liberal. El daño que todo esto está causando a la Iglesia no solo es ya evidente. Lo va a ser mucho más en las próximas décadas si Dios no pone remedio. No habrá reforma exitosa que se ponga en marcha si el mundo erudito católico no se libra de esa plaga mortífera.
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JMI.-Sí, es una plaga mortal. Las termitas se comen por dentro la cosa, dejando aparentemente la superficie del objeto en su ser. Pero finalmente destruyen libro, mueble, casa o lo que sea.
30/09/13 10:07 AM
  
Serloc
Dice el Olegario ese: "Expresar tales realidades (la resurección et al.) es casi imposible a nuestro lenguaje que piensa con categorías de tiempo y lugar"
Opino lo siguiente: Eso es una tontería, por muy doctor que sea el Olegario. No todo nuestro pensamiento es de categorías de tiempo y de lugar, eso es falso. Además, incluso con esas categorías se puede hablar de la resurección. Por ejemplo: Jesús resucitó el domingo de resurección. Ni el sábado ni el lunes: el domingo, señor Olegario. Y la ascensión... pues unos cuarenta días más tarde.
Oír y leer este tipo de cosas me enfada y, sobre todo, me entristece.
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JMI.-Bueno, más que enfadarse y entristecerse, habrá que
>orar, pedir al Señor,
>hacer con Su gracia lo que esté en nuestra mano por afirmarnos en la verdad y combatir el error
>mantener siempre la esperanza
>y la alegría cristiana. (Flp 4,4). Siempre, vayan los cosas como vayan. La vida eterna, el cielo, lo tenemos a la vuelta de la esquina.
30/09/13 11:29 AM
  
Pepito
Afortunadamente, por encima de todas las interpretaciones de los teólogos, está la interpretación auténtica del Magisterio.

Lo que dicen y enseñan algunos teólogos puede estar bien como mera gimnasia o simple ejercicio mental y teórico sobre las verdades de la Fe, pero no pueden tomarse en serio sus interpretaciones.

Si a falta de otra cosa, quieren esos teólogos entretenerse en esos juegos o malabarismos teóricos sobre las verdades de la Fe, pueden hacerlo, pero sin pretender que sean la verdadera interpretación de la Fe. Ellos mismos deberían advertir que son meros juegos mentales teóricos sobre la Fe, pero no verdadera interpretación de la Fe.

A mi juicio, Jesucristo ya previó la que se iba a armar respecto a la interpretación de su vida, actos y doctrina.

Jesús ya sabía que se iba a liar parda al respecto, (que si resucitó realmente o no, que si andó sobre las aguas realmente o no, que si patatín que si patatán) y por eso instituyó a Pedro como Roca e instancia suprema de interpretación de la Revelación para confirmar en la Fe a los hermanos en estos casos de dudas o interpretaciones divergentes y opuestas.

Si el Magisterio, por ejemplo, nos enseña que el "caminar de Jesús sobre las aguas" fué un hecho histórico y real, ¿porqué he de preferir la interpretación de algunos de los teólogos sin Fe, o con Fe deteriorada, que nos dicen que fué un mero hecho simbólico?

Y así en todo lo demás: si la resurrección fué un hecho real histórico o no, si la multiplicación de los panes y los peces lo mismo, si la pasión y muerte de Cristo fué o no un designio de Dios y tuvo o no valor expiatorio, y así un largo etcétera.

Afortunadamente tenemos, por disposición del mismo Cristo, a Pedro y su magisterio auténtico, amparado por el Espíritu Santo y el don de la Infalibilidad ¿porqué, pues, conformarnos con comer las malas hamburguesas que nos cocinan los teólogos sin Fe, o al menos con Fe deformada, cuando tenemos en casa a Pedro que nos sirve una exquisita carne de ternera de primerísima calidad?

30/09/13 12:33 PM
  
Manu
En relación con la opinión de Olegario Glez de Cardenal, no creo que niegue la resurrección. Lo que pasa es que no hay xtiano que entienda lo que dice y su alusión a la escatología. Creo que lo que quiere decir es que la resurección de Jesús es un misterio tan grande que no lo podemos entender. Pero eso pasa con todos los misterios, por eso se llaman así.
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JMI.-Por supuesto que no niega la resurrección, sino su historicidad expresada en apariciones determinadas en espacio y tiempo.
30/09/13 1:26 PM
  
Alejandros
Los hijos de las tinieblas tienen que cumplir con la misión que les ha encomendado su jefe el diablo. Por muchas explicaciones que se les den y por muchas pruebas arqueológicas y científicas que se les presenten, nunca serán suficientes.
También es demostrable la historia sagrada por medio de las verdaderas Apariciones del Señor y la Virgen.
Tengo entendido que la casa de la Virgen en Efeso fue descubierta gracias a las visiones de Ana Catalina Enmerich. También la ciudad de Ur desde donde partió Abrahám su recorrido, fue descubierta gracias a ella. Pero estos pobres diablos, siempre mentirán, porque su objetivo es llevar almas al infierno.
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JMI.-Bueno, bueno, sin pasarse, hermano.
30/09/13 1:47 PM
  
Percival
Me temo que el patio está así, porque están así las universidades (pontificias). Desde que ningunearon al P. La Potterie en el Bíblico (y al P. Pozo en la Gregoriana) entendí una cosa: se ha impuesto, en este mundo universitario de la Iglesia, el espíritu liberal-teológico (protestante) en las mentes de demasiados teólogos; ha prevalecido un afán por destellar en el mundo académico con la última "parida" (la universidad debe "crear" pensamiento y no sólo transmitirlo o profundizarlo). Y, lamento decirlo, por mantener el puesto y seguirse ganando la sopa en función de la máxima producción de "paridas".
No digamos nada de las universidades alemanas... La teología debe ser tan noticiosa como la astrofísica.
Y de esos polvos, estos lodos.
30/09/13 2:15 PM
  
Silvia
Por qué será que se cree en ovnis, en que Jesucristo fue extraterrestre, etc. y no se concibe que siendo Dios pudo caminar sobre las aguas, estar vivo en la Hostia Consagrada, en su Resurección, en que se apareció a sus apóstoles estando las puertas cerrdas, en la virginidad de Su Madre, etc?
Ya Santo Tomás metió los dedos en su costado y creyó, pero ahora nosotros tal vez ni así.
imposible creer que Dios creó el Universo,se trata de limitarlo y de ahí lo demás no hay Purgatorio ni Infierno.
Hay aprobación formal para los libros de María Valtorta, su lectura nos ayudaría a aumentar nuestro conocimiento de Jesús, pero tampoco se creerá a los místicos
30/09/13 3:00 PM
  
Raúl
Dice usted en su referencia al doctor Fernández Ramos que "San Pío X confirmó las proposiciones que el Santo Oficio reprobó en el decreto Lamentabili (1907)". Quiero entender que el Papa confirmó la reprobación de esas proposiciones, no las proposiciones reprobadas... ¿O me equivoco?.

Por otra parte, también entiendo que el texto que transcribe usted a continuación, según el cual las narraciones de Juan no son propiamente Historia y que el cuarto Evangelio exageró los milagros, es obra del citado Fernández Ramos. Lo digo porque al transcribirlo inmediatamente después de la referencia a San Pío X y al Decreto Lamentabili, podría inducir a confusión. De hecho, yo todavía no tengo muy claro a quién pertenece exactamente, aunque me lo imagino.

Ya me disculpará usted, pero se ve que hoy estoy un poco espeso.
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JMI.-Gracias. He modificado la redacción para que quede más clara. Dice ahora mi texto:

"Por eso San Pío X confirmó la reprobación que el Santo Oficio hizo en el decreto Lamentabili (1907) de las siguientes proposiciones:
"Las narraciones de Juan no son propiamente historia, sino una" etc.
30/09/13 4:14 PM
  
Mª Virginia
Querido Padre: ¡Dios lo bendiga copiosamente en esta serie, que hace tanto que espero! Es inmensa la necesidad de LUZ abundante en este tema. ¡Gracias también a San Jerónimo, que no tengo duda ha intercedido para ello!
30/09/13 4:14 PM
  
Josefina OCD
Estimado Padre:
Mucho me alegro de poder escribir en este Bloc.
Pues al grano. Soy una Carmelita que deseo de corazón que todos encontremos al Jesús, y en consecuencia le amemos con nuestras vidas.Nadie tiene amor si no estamos dispuestos a seguirlo dejándolo todo. Y ser felices de mostrar nuestras cicatrices gloriosas.
Nada de quejar, servir mucho y no tener miedo de anonadarnos por Él. Él nos ensalzará a su tiempo, y el tiempo es de Dios.Humildemente pido oraciones. Finaocd
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JMI-Bendición +
30/09/13 6:05 PM
  
Juan Argento
El tema de la historicidad del Evangelio de Juan es exactamente al reves de como lo entienden estos "eruditos". Las circunstancias de tiempo y lugar en Juan son mas exactas que en los sinopticos. Cito cuatro instancias en que esto es asi.

1. Si bien todos los Evangelios agrupan (agrupan, no inventan!) eventos y discursos de Jesús de acuerdo a un esquema apropiado para su proposito catequetico, esto es particularmente asi en los sinopticos, que presentan a Jesus ejerciendo su ministerio en Galilea y las regiones vecinas y luego haciendo un viaje final a Jerusalen. En cambio, Juan muestra a Jesus haciendo varios viajes a Jerusalen durante su ministerio, lo cual es consistente con la practica de los judios observantes.

2. El Viernes Santo es ubicado por los sinopticos el dia de Pascua, 15 de Nisan, mientras que Juan lo ubica la Vispera (Parasceve) de Pascua, el 14 de Nisan. Segun los calculos astronomicos de las fases de la luna, el 14 de Nisan cayo en viernes los años 30 y 33, mientras que el 15 de Nisan cayo en viernes los años 27 y 34, que no satisfacen los otros condicionamientos cronologicos para la Pascua de Jesus. Otro punto donde Juan es mas exacto historicamente.

3. Otro episodio donde la narracion de Juan difiere en detalles de tiempo y lugar de la de Mateo y Marcos es la uncion de Jesus en Betania por una mujer antes de la Pascua. Juan la ubica en la casa de Lazaro, el amigo de Jesús, mientras que Mateo y Marcos la ubican en la casa de "Simón el leproso". En este punto es tambien muy probable que la narracion de Juan es la historicamente exacta, mientras que Mateo y Marcos fusionaron ese evento con otra uncion de una mujer a Jesus, la que ocurrio en la casa de un fariseo llamado Simón segun Lc 7, 36-50. Notese que Lucas no narra la uncion en Betania, lo que refuerza la probabilidad de que esta interpretacion sea correcta.

4. Finalmente, y relacionando la resurreccion de Lazaro con la lectura del Evangelio de Lucas en la Eucaristia de ayer sobre la parabola del otro Lazaro (el pobre), hay una relacion entre ambos textos que es muy poco conocida hoy.

Los "cinco hermanos" (Lc 16, 28) que menciona el rico pueden interpretarse, particularmente en esa epoca, como los cinco "hermanos" (cuñados) de Caifás, o sea los cinco hijos de Anás, que luego de Caifas fueron ocupando sucesivamente el cargo de Sumo Sacerdote.

Interpretados asi los "cinco hermanos", la prediccion de Jesus puesta en boca de Abraham en Lc 16, 31 se cumplio al pie de la letra con la resurreccion del otro Lazaro, el amigo de Jesus. Porque Caifas y los "cinco hermanos" (referidos como "los principes de los sacerdotes" en el Evangelio de Juan) no sólo no se convirtieron al enterarse de esa resurreccion, sino que justamente a partir de esa noticia decidieron matar a Jesús! (Jn 11, 47-53) Mas aun, decidieron tambien matar a Lazaro! (Jn 12, 10-11)


En sintesis, siempre que hay diferencias en detalles de tiempo y lugar entre el evangelio de Juan y los sinopticos, la informacion disponible indica que el que es historicamente exacto es el de Juan.

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JMI.-Gracias por su información.
30/09/13 6:50 PM
  
Alejandro Holzmann
Con alguna dificultad podría uno llegar a comprender que González de Cardedal sea catedrático en Salamanca, o que haya recibido un encargo de la CEE. Pero que haya recibido el Premio Ratzinger, y que además sea miembro de la Comisión Teológica Internacional, una Comisión Pontificia, eso si que no se entiende para nada. Quiera Dios que las próximas reformas al "patio curial" se considere también una reforma a la CTI. ¿Qué cree usted? ¿Difícil?

Sea como sea, estoy seguro que esta serie de artículos suyos, en que se analiza con lupa las obras de autores heterodoxos y se denuncian su errores, es una gran ayuda para quienes deben hacer las reprobaciones.



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JMI.-Olegario "fue" miembro de la Comisión Teológica.
La eficacia de estas argumentaciones mías hay que esperarla con la oración de parte de Dios misericordioso, para el cual "nada hay imposible".
30/09/13 6:54 PM
  
Juan Argento
Corrijo un error de organizacion tematica en mi comentario anterior.

Los ejemplos de discrepancias en detalles de tiempo y lugar entre el evangelio de Juan y los sinopticos son solamente los 3 (tres) primeros: los viajes a Jerusalen, la uncion en Betania y la Crucifixión.

El cuarto ejemplo no es de una discrepancia, sino de cómo la predicción en la parábola de Lázaro el pobre, en el evangelio de Lucas, se cumplió al pie de la letra en el evento real de la resurrección de Lázaro el amigo de Jesús, en el evangelio de Juan.


30/09/13 7:45 PM
  
guillermo
El Nietzche filólogo, el menos conocido de todos, la gran promesa de la filología alemana de la época, llegó a un resultado para él decisivo en el análisis de los textos griegos, sobre todo de Homero, y justo en la dirección opuesta a nuestros biblistas :la visión positivista ( la Ciencia de la época ) aplicada a aquellos textos hacía desaparecer sus contenidos. Y la cuestión no estaba en la metodología , o sea , en mejorar los instrumentos, la capacidad del microscópio . ¿ Cuál era el problema , entonces ? Su conclusión fue que había una contradicción en el FUNDAMENTO mismo : el positivismo, la Ciencia , no lograría jamás ver el objeto , la ciencia "homérica sí ". Para nuestros biblistas los milagros no existen , por principio y , si acaso, nos lo remiten , a los profanos , a la Babia de lo poético o al cajón de sastre - como parece en Cardedal - de "lo cuántico" . Pero , efectivamente , Troya existió y Homero , aunque lejano en el tiempo a los acontecimientos no nos contó una mera - aunque maravillosa - fábula .
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JMI.-Interesante.
30/09/13 8:58 PM
  
María
He aquí, algunos rasgos de la vida de las primeras comunidades que subrayan los sumarios del Libro de los Hechos.
Los discípulos asistían regularmente a la Enseñanza de los apóstoles, y nos transmiten que los DOCE daban testimonio de la Resurrección del Señor.
Ni un día dejaban de enseñar en el Templo y por las casas, anunciando la buena noticia de que Jesús era el Mesías (Hch 5, 42 )
Los creyentes vivían la comunión fraterna, tenían un solo corazón y una sola Alma.
Los seguidores de Jesús, querían vivir lo que habían visto al Maestro, ...más aún, lo que le escucharon en su última Cena " Haced esto en memoria mía "
Los primeros cristianos recordaban que Jesús...por las noches, se retiraba a orar, que alababa al Padre y que acudía a ÉL en los momentos más significativos de su vida.
Ellos también eran fieles a las oraciones y a diario frecuentaban el Templo en grupo.
Los Apóstoles hacían....como lo hizo Jesús,
Mucha gente de los alrededores , acudían a Jerusalén llevando enfermos y poseídos...y todos eran curados.
La predicación y el Testimonio que daban los primeros cristianos, impulsaba a muchos hombres y mujeres , a unirse a ellos.
En el libro de los Hechos, se dice ...que día tras día, el Señor iba agregando al grupo a los que se iban salvando.
La enseñanza, la catequesis, o la predicación, es la URGENCIA que tiene la Iglesia de ser Misionera, de anunciar la Buena Noticia de Jesús Resucitado.
Saludos
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JMI.-Estimada María, recuerde que los comentarios no deben alargarse mucho, y sobre todo tienen que "comentar" realmente el tema del artículo.
01/10/13 12:52 AM
  
Isabel
Leído ya su artículo, me reafirmo en que un cristiano tiene su base en los Evangelios, y en lo que en ellos se narra de Nuestro Señor.

Todo lo demás es palabrería de teólogos echando su imaginación a volar.

Y lo malo de todas estas teorías, es que las están recibiendo muchos seminaristas que están siendo formados para ser los futuros sacerdotes de la Iglesia Católica, con todo el daño que con ello pueda venir.

Con "amigos" así no necesitamos enemigos.

Padre, le doy las gracias por amenizarnos con su simpatía, todas esas elucubraciones, que es como cuando a un niño se le tiene que dar una medicina amarga, pero por caridad se le da un terroncito de azúcar. Qué Dios se lo premie.

Buenas noches, aunque cuando lea mi comentario ya serán buenos días.

01/10/13 1:03 AM
  
posodo
Ya comenté hace tiempo que en la homilía del día de San Pedro y San Pablo, un sacerdote dijo que el episodio de la designación de Pedro era un invento del evangelista, pero tras las expresiones de estos teólogos, veo que hay "católicos" pa'tó.
Un saludo.
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JMI.-Entre unos y otros, sumando todo lo que han dicho aquí y allá, queda negado TODO el Evangelio, todos los dichos y hechos narrados por Apóstoles y Evangelistas (recordemos que Mateo y Juan son las dos cosas a la vez).
01/10/13 10:01 AM
  
María
En el mismo libro de los Hechos.....nos cuenta que también, entre aquellos primeros discípulos surgieron conflictos.
Dificultades mayores aparecieron...cuando los primeros paganos entraron en la comunidad.
Pero esos conflictos, tenían a veces consecuencias positivas. Servían ......
para que la comunidad fuese descubriendo sus propias necesidades y organizandose cada vez mejor.
ya que esas dificultades y conflictos amenazaban su Unidad y su Armonía.

Saludos
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JMI.-Estimada María, procure que sus comentarios "comenten" el artículo, pero no se salgan demasiado de tema. Gracias.
01/10/13 3:31 PM
  
Jaime Fernández de Córdoba
Por cierto que uno de los que más han contribuido a revolucionar el patio, Hans Küng anuncia que está pensando en suicidarse. Dios no lo quiera. De todas formas, si lo hace me pregunto qué argumentos sacarán sus seguidores para justificarlo.
¿Éste no decía que " lo distintivo de la acción cristiana es el seguimiento de Jesucristo; significa vivir, sufrir y morir como verdadero Hombre siguiendo a Jesucristo en el mundo actual, sostenido por Dios y sirviendo a los Hombres "?
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JMI.-Creo que no es el momento indicado para argumentar contra él.
Es la hora de orar, orar y orar por él.
Y por todos los que están como él.
01/10/13 5:27 PM
  
Leonardo
Estimados, Padre y todos: consternado por lo que al parecer es el mensaje definitivo del Sr. Kung, Teólogo.

Decidido a acudir al suicidio asistido, nos dice la nota de Infocatólica...

"El ser humano tiene el derecho a morir cuando ya no tiene ninguna esperanza de seguir llevando lo que según su entender es una existencia humana», escribe el teólogo y catedrático de la Universidad alemana de Turingia (sur de Alemania)".

Oremos por él, y también por nosotros, para que el error no nos ciegue, incluso en circunstancias difíciles.

01/10/13 6:40 PM
  
Leonardo
Estimado Padre:

Se podría hacer el ejercicio mental de expresar por la positiva lo que estos autores expresan con salvedades, dudas y probabilidades, a ver qué resulta... por ejemplo, hallemos perlas:

"la marcha de Jesús sobre las aguas tuvo lugar de una forma que los Evangelios no nos narran" (??? cuál, caballero??)

Y aquí debo inspirarme y agregar algo, para la mejor comprensión de la frase:

El cuarto Evangelio exageró los milagros, no sólo para que aparecieran más extraordinarios, sino también para que resultaran más aptos para significar la obra y la gloria del Verbo Encarnado. Los verdaderos milagros que hizo Jesús, no resultaban aptos para significar dicha obra y gloria.

Es preciso encontrar lo que el autor verdaderamente quiso decir. Creo que es parte de un buen análisis textual, y las alusiones no pueden ser obstáculo para el mismo, verdad? ;-))


01/10/13 7:03 PM
  
María
Apreciado P.Iraburu :

Desde mi punto de vista, veo similitud entre estas personas que usted menciona y que quieren crear confusión en la comunidad Católica y los primeros paganos que entraron en la comunidad y crearon conflictos......digo paganos...porque como usted bien dice en su artículo..." quien no cree en los acontecimientos históricos testificados por los apóstoles y evangelistas no tienen Fe Cristiana .

Y al igual que hoy en día , estos conflictos amenazan la Unidad y armonía de la Iglesia.
La Iglesia desde dentro debe barrer y organizar .....osea combatir abiertamente....como usted bien dice y...... como digo en mi primer comentario...Es esta la URGENCIA" que tiene la Iglesia.

Saludos
01/10/13 9:20 PM
  
amicus
Gracias P.Iraburu por su magnifica labor advirtiendonos de algunos de los venenos que circulan por hay. Los que hemos tenido como Vicario general, Jefe del Seminario, etc, etc, al Señor Pagola en la diócesis de San Sebastián percibimos con sus explicaciones la desastrosa situación del clero local, los atropellos contra la Sagrada Liturgia, la catequesis, etc, etc. Con la ayuda de la Gracia Divina yo hace décadas que veía como derruían la Iglesia local, pero Usted nos ayuda a poner nombre y apellidos a eso que Dios me hacia intuir.
El Evangelio fue escrito ´por´ Testigos y ´para´ Testigos. Y hubo miles y miles de Testigos. Si no fueran hechos históricos, los contemporáneos de los Evangelistas los hubieran rechazado, pues ellos sabían la verdad de los hechos.
El ´non serviam´ de Satanás ha llegado demasiado lejos.
Recemos al Corazón de Jesús por todos estos que enseñan errores y por los que se han dejado seducir por estos deformadores del Evangelio.
Pido su Bendición Sacerdotal.
--------------------------
JMI.-Bendición +
02/10/13 12:00 AM
  
Pepito
María:

Sí señor, la Iglesia desde dentro debe barrer y organizar. En eso creo que está precisamente nuestro actual Papa Francisco. Oremos y ayunemos para que Papa Francisco maneje la escoba con acierto y energía y se haga la debida limpieza de la Iglesia.

Concretamente en el tema de estos teólogos habría que prohibir que sus textos y enseñanzas se impartiesen en las escuelas y centros de formación católicos.

Si acaso se les estudiase, sería como casos concretos lastimosos y reprobables de teología desviada y contraria a la Fe.

A mi juicio, los Obispos tendrían que dar algún que otro baculazo, aunque resultase un tanto escandaloso para la actitud tan permisiva y relapsa que existe en la actualidad.
02/10/13 12:20 AM
  
Alf_3
¿Cómo se puede explicar la conversión de Saulo? Él la explica y eso que NO convivió con nuestro Salvador. Y ¿cómo se explica la conversión de la poderosa Roma, y del mundo entero? Con los Evangelios y la Tradición de aquellos momentos reales.
"Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe". La humanidad que ha creído ¿es tan 'taruga', que muchos de ellos han dado sus vidas por 'creer' en la palabra de Cristo en sus evangelistas y apóstoles?
Estos señores con sus explicaciones 'cantinflescas' llegan a vaciar el 'contenido' del Evangelio con 'flojas' argumentaciones. Dios los oriente al arrepentimiento, y en tal caso no dudo los llegue a perdonar.
02/10/13 1:49 AM
  
Oscar David Avila Castañeda
Estimado Padre José María,
Entiendo que Jesús se autoproclamó “la verdad” porque a través de su palabra, nosotros, los limitados en sabiduría y los que jamás podrán ver el rostro del Altísimo y seguir con vida en este mundo, podremos hacernos una imagen mental sobre el Estilo de Vida que se practica en el Reino de los Cielos.
Por esta razón es imposible entender el mensaje de Jesús a través de la lógica y el horizonte de comprensión del ser humano. Nuestra mente no puede concebir aquello que no ha percibido a través de los sentidos. Y cuando una persona sin fe entra en contacto con el evangelio, todo lo que hace es “recortar” los relatos para que su mente sea capaz de “digerirlos”.
Debo confesar que antes yo era uno de ellos, jejeje, pero por la gracia de Dios tuve la dicha de que mi mente “palpara”, con evidencia física, la existencia del reino espiritual del Señor. Así es, con plena conciencia pude escuchar la voz de la Santísima Virgen María al interceder por mí ante el Santísimo Padre.
Desgraciadamente no tuve la oportunidad de gravar esto en un CD como para presentarles pruebas a los escépticos. Tampoco puedo repetir el suceso porque uno no tiene el control de ello. Yo me pregunto: ¿Qué pensarán de esto los escépticos? Y yo mismo me contesto: que algún químico extraño se derramó en mi cerebro y que fueron sólo visiones producto de una mente alterada o enferma.
Como podemos darnos cuenta es inútil tratar de convencer a los escépticos a través de recursos humanos. Dios puso en nuestro ser elementos suficientes para que todo hombre compruebe su existencia, pero es a través del Plan Divino, no se puede comprobar la existencia de lo divino con proyectos e ideas humanas.
Me siento como el nuevo Simeón, a quién Dios le permitió ver al redentor, porque puedo ver que la Iglesia Católica está lista para guiar al mundo hacia el establecimiento de ese Estilo de Vida practicado en el reino de los Cielos. Tenemos los documentos necesarios para ello (II Concilio Vaticano; Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia) sólo es cuestión de masificarlos y llevarlos a la práctica.
Tenemos la teoría y las actuales circunstancias nos están conduciendo al depuramiento de valores auténticos para no caer en el canibalismo moderno. Entonces poco a poco iremos estructurando la sociedad ideal sugerida en el evangelio en base al bien común, la verdad y la vida.
Esto es lo que hace falta para que se cumpla la Palabra que dice: “para que el mundo crea que tú me enviaste.” Pero mientras no seamos capaces de mostrar esa sociedad ideal, tendremos que soportar a quienes no creen en los milagros.
Saludos,
Oscar David Ávila
wwwTestamentoModerno.org
02/10/13 3:17 AM
  
Daniel
Una precisión: el sacerdote José Antonio Pagola no posee el título acdémico de doctor, salvo que lo haya obtenido recientemente. Ninguna de sus biografías lo incluye. Sólo se le conoce el de licenciado en teología.
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JMI.-Gracias. Tomo nota y corrijo el texto.
02/10/13 3:28 PM
  
Jaime Fernández de Córdoba
Don Óscar:
"Entonces poco a poco iremos estructurando la sociedad ideal sugerida en el evangelio en base al bien común, la verdad y la vida".
Para mí el Evangelio no tiene nada que ver con esto.
"La sociedad ideal"
"El bien común"
Me horrorizan.
Con todo el respeto se lo digo.
Pero temo que se abre un abismo entre los cristianos como nunca lo ha habido.
Un abrazo.
02/10/13 5:12 PM
  
YonyLee
No le conozco personalmente pero me permitirá decirle:
Querido Padre, no sabe el bien que me a echo leer este post, no porque tenga dudas de lo que en el expone, sino porque creó que por encima de las persecuciones que recibimos los católicos desde ámbitos claramente adversos ( lobby gay, socialismo, liberales, ideología de Género, racionalistas y librepensadores, protestantes, islam...) digo que por encima de estos, el daño que causan los teólogos y sacerdotes que utilizando la exégesis histórica crítica, abandonando la enseñanza del magisterio, es tan atroz que si no fuese por la promesa de Cristo que nos asegura su presencia y protección has el fin de los tiempos, podría asegurar que Satanás a encontrado el modo de destruir la Iglesia. El credo de los apóstoles está cimentado en la experiencia histórica de éstos, gracias por defender nuestra fe, la de los Apóstoles. Mi pregunta es ¿Cuantas personas perderán la fe leyendo a estos? ¿Porqué tratamos de hacer de la fe algo intelectual? La fe no se puede adquirir estudiando, ni haciendo exégesis, la fe es un DON DE DIOS. Sí Cristo no hubiese resucitado realmente, somos los más necios de la tierra, dirá San Pablo. Ánimo!!! Los que estamos en países difíciles enviados para anunciar la buena noticia nos alegramos mucho de ver que nuestro anuncio es genuino porque esta cimentado en la fe de los apóstoles y no en inteligencias humanas. Repito Muchas GRACIAS.
-----------------------------
JMI.-Gracias por su gratitud. Bendición +
03/10/13 7:54 AM
  
YonyLee
No le conozco personalmente pero me permitirá decirle:
Querido Padre, no sabe el bien que me a echo leer este post, no porque tenga dudas de lo que en el expone, sino porque creó que por encima de las persecuciones que recibimos los católicos desde ámbitos claramente adversos ( lobby gay, socialismo, liberales, ideología de Género, racionalistas y librepensadores, protestantes, islam...) digo que por encima de estos, el daño que causan los teólogos y sacerdotes que utilizando la exégesis histórica crítica, abandonando la enseñanza del magisterio, es tan atroz que si no fuese por la promesa de Cristo que nos asegura su presencia y protección has el fin de los tiempos, podría asegurar que Satanás a encontrado el modo de destruir la Iglesia. El credo de los apóstoles está cimentado en la experiencia histórica de éstos, gracias por defender nuestra fe, la de los Apóstoles. Mi pregunta es ¿Cuantas personas perderán la fe leyendo a estos? ¿Porqué tratamos de hacer de la fe algo intelectual? La fe no se puede adquirir estudiando, ni haciendo exégesis, la fe es un DON DE DIOS. Sí Cristo no hubiese resucitado realmente, somos los más necios de la tierra, dirá San Pablo. Ánimo!!! Los que estamos en países difíciles enviados para anunciar la buena noticia nos alegramos mucho de ver que nuestro anuncio es genuino porque esta cimentado en la fe de los apóstoles y no en inteligencias humanas. Repito Muchas GRACIAS.
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JMI.-Doy muchas gracias a Dios porque por medio de mí le haya ayudado en algo.
En cuanto a:
"¿Porqué tratamos de hacer de la fe algo intelectual? La fe no se puede adquirir estudiando, ni haciendo exégesis, la fe es un DON DE DIOS".
le diré que siempre la Iglesia ha recomendado el estudio, se entiende, adaptado a las posibilidades de cada uno: catecismo, vidas de santos, encíclicas, meditaciones sobre la liturgia, escritos de santos, buena filosofía, buena teología, buenas exégesis... La lectio divina se hace sobre textos escritos: como María, conservamos esas palabras y las meditamos en el corazón. Y así, como el niño Jesús, vamos creciendo en sabiduría y gracia ante Dios y ante los hombres.

Pues no he estudiado yo poco (¡y rezado, claro!) para poder ahora ayudarle a Ud...
03/10/13 8:04 AM
  
YonyLee
Querido Padre,Cuando digo que la Fe no es algo intelectual,no me refiero en absoluto a que no tengamos que formarnos con todos los medios que el magisterio pone a nuestro alcance, como bien dice usted.Lo que digo es que la Fe es un Don teologal y aunque yo fuese un teólogo de renombre, ello no me da la fe, esta viene a través de la predicación (Kerigma) así lo afirma San Pablo pero esta predicación no puede variar en realidades tan graves como la Resurrección, la Virginidad de María, la infalibilidad del Papa, por decir alguna. Como ha dicho el Prefecto para la doctrina de la fe, "La sana doctrina es el instrumento para llegar a la plena comunión con Dios". Entonces querido Padre, ¿Como se puede permitir que doctrinas tan enfermas campen a sus anchas en parroquias, seminarios y universidades? Alguien tendrá que confirmarnos en la fe de la iglesia,Pedro, rechazando todas estas tendencias que minan la raíz mas profunda de nuestra vida,La Fe. Un saludo cordial y un abrazo en Cristo.
04/10/13 4:40 AM
  
guillermo
Un argumento que se me ocurre respecto a esta controversia y los biblistas es . ¿ Qué habríamos hecho con las Obras completas de Jesús o una biografía como Dios manda escrita por Él mismo ? Absurdo. Además habría sido una falta de caridad - en Nuestro Señor imposible - ante estos pobres diablos , ¡¡ A ellos les va ha decir El Señor , quién era ¡¡ Faltaba más ¡¡
04/10/13 10:00 PM
  
vicente
el patio está que arde y la jerarquía debe poner orden......
05/10/13 10:43 PM
  
Claudio Luis
Muchos teólogos en el patio. Jesús, zanjó la polémica frente a los escribas y sacerdotes (ver Jn 7, 16-18).
La enviada es nuestra Iglesia, quien habla y busca la Gloria de quien la envió.
07/10/13 1:52 AM
  
Maga
Felipe Fernández Ramos, este sí que es un hereje. Cuestiona muy gravamente ya no sólo los Milagros, sino la Resurrección del Señor. Mi pregunta es: cómo es posible que nadie denunciase su obra? Cómo no intervinieron entonces los Obispos como estos años con Pagola? Cómo no llegó esto a Doctrina de la Fe? . Hay que recordarles a nuestros Pastores el pecado de omisión y permitir estas barbaridades, sin coger el toro por los cuernos, es poner en peligro la Fe de mucha gente que se está formando. Coincido con Luis Fernando en que Gonzalez de Cardedal mantiene estas ambigüedades, porque quiere tender un puente entre la Ortodoxia y el Modernismo, cosa que me parece imposible.
03/12/13 11:05 PM
  
Maga
Yony, el Credo no sólo es el fruto de una experiencia historica de los Apóstoles. Es el Testimonio de un Hecho Histórico único.
03/12/13 11:37 PM

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