(24) Lenguaje católico oscuro y débil

–Bueno, en cierto modo, esto… no, el asunto es que, no sé si me explico…
–Tranquilo y calle por el momento. Madure más el concepto y podrá darlo a luz en la palabra con toda claridad y exactitud. Tómese para ello el tiempo que necesite, aunque sean nueve meses. Y pruebe a pensar con calma, incluso a estudiar y a rezar ese asunto: verá que no le pasa nada.

Al principio era el Verbo. El valor de la palabra es máximo en el Cristianismo (cf. Jn 1,1). En la palabra, hablada o escrita, está la verdad o la mentira, está por tanto la salvación o la perdición de los hombres. Y tengamos presente que el proceso del conocimiento se consuma en la expresión. Es la palabra la que nos da conocimiento, pero, al mismo tiempo, el conocimiento de la verdad llega a su término en la palabra. Precisamente la palabra es un «término». Acabamos de conocer algo cuando sabemos expresarlo. No se ha dado del todo una adecuación de nuestra mente a la realidad, no se ha concebido en nosotros la verdad plenamente, mientras no sabemos expresarla con palabras. Según eso, un pensamiento confuso, oscuro, incierto, débil da lugar necesariamente a una palabra confusa, oscura, insegura, débil. En tanto que un pensamiento luminoso y cierto se expresa con claridad y fuerza.

Degradación del pensamiento y del lenguaje. La calidad del pensamiento y del lenguaje es una misma. Por eso cuando el pensamiento de la fe se deteriora en la Esposa de Cristo, al menos en ciertas Iglesias locales, el lenguaje católico va perdiendo fuerza y claridad, y hasta en ciertos documentos eclesiásticos se hace débil, aburrido, tan matizado y contrabalanceado que acaba por no decir nada. Le falta el «veritatis splendor» que le es propio, como palabra de Cristo pronunciada por su Iglesia.

«La Iglesia de Dios vivo es la columna y el fundamento de la verdad» (1Tim 3,15). La Esposa de Cristo, Verbo encarnado, es aquella que predica «la palabra de Dios, viva, eficaz y tajante, más que una espada de doble filo, que penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, hasta las articulaciones y la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Heb 4,12). La reforma hoy más urgente de la Iglesia es la recuperación del pensamiento y del lenguaje que son propios del Catolicismo. Reforma o apostasía.

Filosofía y letras. Los estudios eclesiásticos siempre han procurado anteponer a la teología unas buenas premisas de formación literaria y filosófica. La Iglesia ha querido así que los que entran en el terreno sagrado de la teología hayan aprendido a pensar rectamente y a hablar con verdad y claridad. Sin una buena herramienta mental y verbal, el teólogo entra en el campo maravilloso de la Revelación divina y de la Tradición católica como un cerdo en un jardín de flores, pisoteando y destrozando todo. Sin una buena filosofía y un buen lenguaje es imposible una teología verdadera. La sagrada teología, ratio fide illustrata, y más aún el Magisterio apostólico, se han caracterizado siempre en la Iglesia católica no solo por la luminosa certeza de la fe que profesan, sino también por la claridad y precisión sincera de su palabra.

Hoy por el contrario… Los ejemplos que siguen están todos tomados de textos actuales publicados.

Falsificaciones. Acerca de un milagro del Evangelio, concretamente la resurrección de Lázaro, un escriturista actual escribe que «en cuanto a la historicidad, el hecho es más teológico que histórico». Frase notable, deliberadamente oscura, que expresa un pensamiento de calidad ínfima. El verbo ser no es elástico: algo es o no es. Y un hecho, una de dos, o es histórico o realmente no ha acontecido, y entonces no es un hecho. Además, que yo sepa, no existen propiamente «hechos teológicos». Y por último, si el autor quiere decir que tal milagro, a su juicio, no es histórico, es mejor que lo diga abiertamente, y que no nos maree con eufemismos vergonzantes.

Ambigüedades. Cuando un cierto grupo eclesiástico de trabajo afirma en una Asamblea su «total adhesión» a la Humanæ vitæ, pero una vez hecha la afirmación, solicita que «se flexibilice» su doctrina, ¿qué calidad mental tiene este pensamiento y esta palabra? Un lenguaje como ése, deliberadamente ambiguo, es una vergüenza, es indigno de la Iglesia católica. Ésas son frases que dicen, pero sin decir, aunque diciendo. Qué miseria.

Ya vimos en el post (14) cómo el Card. Martini, reclamaba «una Iglesia abierta» frente a una Iglesia cerrada, obstinada en su enseñanzas y en sus normas (Conversaciones nocturnas en Jerusalén, ed. San Pablo, pg. 7, 168). Él estima que la Humanæ vitæ es «culpable» del alejamiento de muchas personas (141-142), y como el Papa no va a retirar la encíclica, le convendrá escribir cuanto antes «una nueva e ir en ella más lejos» (146). ¿Sería mucho pedir al Sr. Cardenal que nos dijera «a dónde» exactamente ha de ir más lejos? ¿Y qué significa una Iglesia «más abierta»?… ¿Más abierta «a qué»?… Hace unos pocos años, otro Cardenal se jactaba de que había firmado con otros tres obispos «una de las más abiertas orientaciones publicada, no sin provocar revuelo, por un episcopado sobre las relaciones con el judaísmo». Que el Señor le bendiga. Pero podríamos preguntarle honradamente y sin acritud: ¿esas «orientaciones» en la relación con el judaísmo eran más abiertas o más cerradas, p. ej., que las que siguieron Cristo, Esteban, Pedro, Juan o Pablo, Hermann Cohen, los hermanos Ratisbona, etc.?

Oscuridades. Cuando un profesor de teología dice que es conveniente «relativizar» la doctrina católica de la transmisión del pecado original por generación, ¿qué es lo que realmente quiere decir? ¿Pretende que se relativice una doctrina que es de fe, declarada en forma dogmática tantas veces? ¿O es que prefiere no formular con claridad su propio pensamiento? Nadar, y guardar la ropa. Tirar la piedra y esconder la mano.

Cuando un liturgista, estudiando la Eucaristía, reconoce «un cierto carácter expiatorio en la muerte de Cristo», pero al mismo tiempo pretende con empeño evitar «una interpretación victimista» ¿está empleando un lenguaje digno de la teología católica o más bien un lenguaje-basura? Este autor se muestra mental y verbalmente impotente para afirmar o para negar, sencillamente, que Cristo es la víctima pascual, ofrecida en sacrificio de expiación para la salvación de los pecadores. Su palabra no transmite, pues, ni de lejos, la clara certeza de la doctrina de la Iglesia. Por tanto, la niega.

Falsedades retóricas. De una señora que entra en una reunión podemos decir, a modo de saludo: «aquí llega la mujer más linda de Occidente». Bueno, la frase no engaña a nadie. Todos entienden que se trata de una afirmación puramente retórica, dicha en broma. Mucho mayor es el peligro de engaño si ese género literario se emplea, por ejemplo, en un Concilio.

«El hombre contemporáneo camina hoy hacia el desarrollo pleno de su personalidad y hacia el descubrimiento y afirmación crecientes de sus derechos» (GS 41a). «Ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales» (10a).

Las declaraciones retóricas apenan y a veces confunden a los verdaderos creyentes, confortan a los incrédulos, y dañan a todos. Es cierto que el Vaticano II escribió un libro de 700 páginas –hecho sin precedentes en la historia de los Concilios–, y que es normal que de entre ellas puedan entresacarse, como acabo de hacer yo, algunas frases desafortunadas o inexactas. Pero notemos sobre todo, por otra parte, que el mismo Concilio en otros textos hace «del hombre contemporáneo» y del mundo actual otros diagnósticos sumamente lúcidos y durísimos –que consiguientemente son contradictorios a aquellas otras declaraciones retóricamente benignas–. Denuncia el Concilio en el mundo moderno un egoísmo global, cada uno a lo suyo, un peligro de destrucción del propio género humano, un ateísmo generalizado e institucionalizado en formas nunca conocidas en la historia de la humanidad, etc. (cf. GS 7c, 10, 19, 37a).

Aberraciones mentales. Un profesor de liturgia, hablando, veladamente, por supuesto, en contra de la transubstanciación eucarística profesada por la fe católica nos propone, para liberarnos de ese término, una concepción nueva y más moderna de substancia.

«Según esta concepción, la realidad material debe entenderse no como realidad objetiva independiente de la percepción del sujeto, sino como una realidad antropológica y relacional, estrechamente vinculada a la percepción humana. Pan y vino deben ser considerados no tanto en su ser-en-sí cuanto en su perspectiva relacional. El determinante de la esencia de los seres no es otra cosa que su contexto relacional. La relacionalidad constituye el núcleo de la realidad material, el en-sí de las cosas». Es decir, propiamente un ser no existe en su propio ser si no es en relación con otros.

Leyendo esas insensateces, por no decir burradas –que diría Castellani–, yo les pregunto: «¿creen ustedes que de verdad ese doctor teólogo entiende lo que está diciendo?». En mi opinión, no tiene ni idea. Más bien creo que incurre en aquello que decía San Pablo: «alardeando de doctores de la ley, no entienden lo que dicen ni lo que afirman» (1Tim 1,4). Esa jerga apenas expresa nada inteligible.

Diagnósticos leves. Un ejemplo. Se nos dice en un documento de la Iglesia: vemos «con preocupación» que la sociedad se va abriendo cada vez más a la eutanasia. ¡¿Con «preocupación»?!… Ya casi podría haber dicho: «vemos consternados». Pero quizá estimaron que el término «consternación» era demasiado fuerte. Otros documentos eclesiásticos, por ejemplo, nos hablan de «luces y sombras» cuando analizan la situación de Europa –en acelerada caída en la apostasía–, o de los religiosos –tan desvirtuados a veces que en no pocas naciones europeas están en trance de simple desaparición–… Un lenguaje así es verdaderamente inadmisible. Podrían citarse muchos ejemplos semejantes, pero resultaría duro y cruel.

Diagnósticos contradictorios. Cuando la constitución conciliar Gaudium et spes (47) trata de «el matrimonio y la familia en el mundo actual», señala que, según los lugares, están presentes «la poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones [como] el egoísmo, el hedonismo y los usos ilícitos contra la generación». Pero en el mismo número consigna que «las profundas transformaciones de la sociedad contemporánea, a pesar de las dificultades a que han dado origen, con muchísima frecuencia manifiestan, de varios modos, la verdadera naturaleza de tal institución» matrimonial y familiar. ¿Con muchísima frecuencia?… Son textos que únicamente resultan coherentes si interpretamos en clave puramente retórica algunas de sus frases. Pero, sin duda, ésa no es en el lenguaje eclesiástico la verdadera Tradición católica. Recordemos, en todo caso, lo ya dicho: que el Concilio es un libro de 700 páginas.

Pablo VI clama dolorido: «¡Basta de disensiones dentro de la Iglesia! ¡Basta de una interpretación disgregadora del pluralismo! ¡Basta con la lesión que los mismos católicos infligen a su indispensable cohesión» (L’Osservatore Romano 18-7-1975). Sin embargo, unas semanas antes, en el duodécimo aniversario de su consagración pontificia, había exaltado en una alocución «la grandísima sintonía de toda la Iglesia con su supremo Pastor y con los propios Obispos» (23-6-1975)… Pero recordemos la enorme crisis producida en 1968 y años siguientes acerca de la Humanæ vitæ, y en la que se vieron implicadas varias Conferencias episcopales.

Reforma del lenguaje y del pensamiento o apostasía. La Iglesia Católica, ya que ha de expresar con palabras humanas la plenitud de la Palabra divina, está obligada a usar un lenguaje verdadero y exacto, lo más claro y preciso que sea posible. Esos modos de lenguaje oscuros, ambiguos, retóricos, contradictorios y, sobre todo, tan débiles, deben ser eliminados de la Iglesia, para que así el Señor «nos conceda vivir libres de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de su verdad» (or. Dom.XIII T.o.). Quiera Dios que el Magisterio apostólico y la predicación, la teología y la catequesis cumplan en la Iglesia siempre la norma de nuestro Señor Jesucristo: «sea vuestra palabra: sí, sí; no, no. Todo lo que pasa de esto, viene del Maligno» (Mt 5,37; cf. Sant 5,12; 2Cor 1,17-19).

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

24 comentarios

  
Bernardita
De los más luminosos sin duda, de todos sus post, querido padre. ¡¡GRACIAS!!
Lo más lamentable de este problema que tratamos, es que generalmente, los más temerosos en el uso de expresiones claras o contundentes, se escudan en un pretendido celo pastoral, y no quieren convencerse de que precisamente, la consecuencia "pastoral" de este lenguaje es que las ovejas terminan errabundas en su inteligencia (picoteando doctrinas y autores "de moda" a ver si encuentran algo sustancioso que les quite el hambre) y en su voluntad (ensayando bellos propósitos mientras saltan de pecado en pecado, disfrazando todo con autojustificaciones de carácter; es decir, andan COMO OVEJAS SIN PASTOR...
Y esas luminarias luego insisten en que lo fundamental son las obras, "y no tanta doctrina hueca" (¿cuántas veces lo hemos escuchado?), pero resulta que en las obras, si por ejemplo se enteran que tal grupo que habla claro ha logrado que el pastor de una secta cercana haya empezado a ir a Misa (¡¡!!) llevando tras de sí a algunos más, en vez de celebrarlo, le dicen a ese grupo que por favor dejen de hacer proselitismo allí, porque eso es "antiecuménico"...
Y Dios sabe hasta qué punto, en el lenguaje, en las DEFINICIONES es donde se dividen las aguas... Hasta qué punto el proferir palabras como "pecado", "hereje", "blasfemia", "tradición", y hasta "verdad", son ni más ni menos que el signo de que uno tiene lepra o algo peor, en ciertas comunidades que presumen de abiertas y caritativas. Si el propio término "cristiano" se prefiere a veces al término "católico"!
Hace unos pocos años (ya siglo XXI) un profesor de Teología Dogmática insistía a sus alumnos en la necesidad de que hoy "borremos de nuestro esquema mental" (¿?) la categoría de "hereje", o la palabra "apologética", pues el mundo lo que nos pedía era sobre todo Amor y Esperanza, y era más provechoso y edificante dar razones de nuestra esperanza que de nuestra fe...
En otra oportunidad un sacerdote alegaba (al negarse a celebrar una Misa en desagravio por unas públicas ofensas a María Santísima), que "la palabra desagravio suena muy violenta"...

Al respecto uno no puede dejar de leer con regocijo la claridad meridiana de un Cardenal Pie, en su sermón sobre "La intolerancia doctrinal" (pueden bajarlo en pdf en internet)...
Y el Verbo no puede callarse pues está bien Vivo, en pastores como ud., que esclareciendo la fe, no nos permiten perder la esperanza, por supuesto! GRACIAS POR SU FIDELIDAD, una y diez mil veces, que es signo inequívoco de la Misericordia de Dios en estos tiempos.
19/08/09 11:06 PM
  
joseluis
Las frases entresacadas del Concilio asustan. Como simple fiel todavía me preguntó el para qué del Vaticano II, más cuando leo cosas contradictorias dentro de sus textos.

Que Dios nos ampare.

--JMIraburu responde. El Concilio Vaticano II fue convocado por el Papa bajo la acción del Espíritu Santo: es iniciativa de Dios, con su auxilio se realizó esa maravilla providencial del Concilio. Que en un tomo de 700 páginas (o de 900, según el tipo de letra empleado) pueda haber frases inexactas no dice nada en contra del Concilio: lo único que dice es que quienes lo hicieron, aun obrando con especial asistencia del ESanto, eran hombres, y podían desafinar en algo de vez en cuando, normalmente en forma inadvertida. Los problemas negativos no son del Concilio, sino del post-Concilio, o si se quiere, de la falsificación del Concilio.
20/08/09 12:13 AM
  
Javier
Gracias, P. Iraburu, por atreverse a confrontar esos textos, por muy conciliares que sean, y muy pertenecientes a una Constitución Dogmática, con un juicio crítico diáfano y sencillo.

Como usted mismo dice, ¡y qué gran verdad!, "Las declaraciones retóricas apenan y a veces confunden a los verdaderos creyentes, confortan a los incrédulos, y dañan a todos".

Afrontar los problemas de ambigüedad de tantos textos del Concilio Vaticano II, es necesario, precisamente para evitar la confusión de los verdaderos creyentes y para impedir que los incrédulos puedan atacarnos.

Ahora, la cuestión que hay que abordar es: ¿cómo salvar de acuerdo con la doctrina católica estas ambigüedades, inaceptables a mi modo de ver, en una constitución dogmática de un concilio de la Iglesia Católica?

Por otro lado, el texto que pega usted sobre el "ser relacional" del pan y el vino en la Eucaristía, me suena a que proviene directamente de la teología protestante, y en concreto de Bultmann, aceptado de forma vergonzosa por tantas facultades de teología católicas que enseñaban puro protestantismo, pero puedo equivocarme.

Gracias de nuevo.
20/08/09 12:24 AM
  
JMMCBXVI
¡Brillante, D. José Mª! La claridad de pensamiento, la palabra justa y el lenguaje adecuado son extremadamente importantes para transmitir la fe católica. Entre el lenguaje ambiguo y el pensamiento débil, no iremos muy lejos... ¡en la evangelización al menos!
20/08/09 1:08 AM
  
Francisco José Soler Gil
Muchas gracias, D. José María, por este post, que voy a grabar ahora mismo para poder releerlo de vez en cuando.

Si acaso, me gustaría comentarle que esta degradación del lenguaje/pensamiento está muy extendida en el mundo académico en general, y no afecta sólo a la teología. En no pocas ocasiones lo único que hay detrás es el miedo a ser refutado si uno perfila mucho su discurso. Inseguridad intelectual sin mayor malicia, pero que tiene el desgraciado efecto de que uno tiene que buscar contribuciones interesantes enmedio de un mar de papeles anodinos.

Claro que, en el caso de la teología, a esta enfermedad se suma otra más específica: la introducida por los que pretenden seguir haciendo teología católica sin poder creer puntos centrales de la fe...

En todo caso parece evidente que la insinceridad mata el pensamiento.
20/08/09 12:22 PM
  
jpm
Si toda la gente hablase como usted, qué fáciles serían las cosas: se puede estar o no de acuerdo (yo lo estoy), pero no hay dudas en lo que se quiere transmitir.
A mi me gusta que los curas , teólogos y pastores en general llamen pan al pan y vino al vino. EL que no quiera aceptarlo, allá él, pero, al menos, tener la oportunidad de conocer la Verdad.
Es normal que cuando en los coles los niños no leen, sino que miran; los padres casi no leen, sino que ven la tele o navegan por Internet, la mente se vaya atrofiando. A fuerza de no pensar, cualquier esfuezo mental se presenta como una montaña imposible de subir.
Habrá que darle más al caletre y esforzarse más: los que tienen que hablar y los que deben escuchar.
20/08/09 5:01 PM
  
Blanca Guerrero
Gracias, don José María. El primer párrafo tras la introducción me ha recordado las "circunstancias para hablar bien", que yo leí en el P. Rodríguez: Ejercicio de perfección etc. y me asusté algo.
Los ejemplos son muy buenos. Aunque Vdes. los sacerdotes tienen la ventaja de no tener que escuchar ciertas homilías diarias o dominicales. Creo que si las hubieran de oir, ya se habría remediado algo el panorama.
En fin, Dios le bendiga.
20/08/09 5:25 PM
  
carlos 55
Considero oportuno y pertinente su comentario. Y ojalá sea leído por nuestros expositores y por cuantos tengan relación con la propagación del evangelio. Me agradaría leer de su pluma algo relacionado con: nuestra resurreción de la muerte y la fuerza de Dios,o, como esta fuerza de Dios nos puede ayudar a generar buenos frutos. Gracias.
20/08/09 11:09 PM
  
Luis Fernando
Cuando la fe languidece, disminuye la capacidad de explicarla oralmente. Cuando la ortodoxia se deja a un lado pero no se tiene el coraje para negarla abiertamente, se acude a un lenguaje enrevesado que pretende esconder la herejía bajo un manto de vana palabrería.

Una de las lacras de esta generación es que los heterodoxos buscan a propósito un lenguaje ambiguo para escapar de juicios canónicos. A ello les ayuda la poca energía pastoral a la hora de erradicar el error. Los herejes de otras épocas, salvo escasas excepciones, no se andaban por las ramas. Al menos eran honestos en el error.

Prefiero al hereje que reconoce abiertamente su disensión de la doctrina de la Iglesia, que al que pretende esconderse bajo su manto para introducir subrepticiamente el veneno de la herejía. En otras palabras, prefiero a los Arrio, Lutero y Calvino que a los Tamayo, Pagola y Masiá.

Bueno, en realidad no "prefiero" a ninguno de ellos. Pero ya se me entiende.
21/08/09 11:08 AM
  
José María Iraburu
¡Qué razón tiene Luis Fernando, nuestro venerado Director!
21/08/09 11:20 AM
  
Luis Fernando
Padre, no se pase con lo de "venerado", que todavía no he llegado a ameritar semejante trato, je je.

Por cierto, tengo una pequeña errata en el anterior comentario. Donde digo "bajo un mano de la vana palabrería" debo decir "bajo el mano de la vana palabrería" o "bajo un manto de vana palabrería".
---Nota de JMIraburu. Arreglada la errata. No retiro lo de "venerado". Estar a bien con el Sr. Director es para nosotros, los bloguers, algo fundamental.
21/08/09 11:39 AM
  
Emilio
¿Recuerda la historia de la sirvienta a la que el filósofo leía el libro que estaba escribiendo? Si la pobre mujer entendía, el filósofo sentenciaba: oscurescámoslo.
Y seguía esciribiendo, una vez "examinado" por la sirvienta.
---Nota JMIraburu. Creo que era Eugenio d'Ors. Es muy bueno.
21/08/09 11:42 AM
  
alfonso
Fantástico artículo D. José María. ¿fantástico? ¿será correcto decir fantástico? pues eso...
21/08/09 5:03 PM
  
JMMCBXVI
Ciertamente, son mucho más "preferibles" Arrio, Nestorio, Lutero y Calvino et. al. que los Pagola, Masiá, Tamayo y Queiroga, et. al. de hoy. Al menos aquéllos eran más intelectualmente honestos y tenían más consistencia. Los herejes de hoy mezclan todas las antiguas herejías--o sea, la herejía "modernista"--y son peligrosamente insidiosos. Por citar un ejemplo, si Arrio pudiese comprobar cuántos discípulos tiene hoy día, se quedaría un tanto asustado y seguro que se atrevería a acusar a algunos de sus discípulos de herejía...
21/08/09 5:08 PM
  
Camino Iriarte
Algunas explicaciones de la segunda lectura del domingo próximo son buenos ejemplos de este lenguaje oscuro y débil. ¿Si no se conoce qué es la Iglesia, cómo entender que comparar a la esposa con Ella es ponerla en el más alto puesto deseable?
21/08/09 5:19 PM
  
Daniel Lagos de Perû
A todos un saludo en el seNor, es reconfortante saber que uno no estâ solo y que El SeNor no deja a su esposa sin hijos que puedan velar para que le sea fiel.

Estimado Padre, Que puede hacer un laico al escuchar constantes herejias de sacerdotes Secularizados.

Como ya le escribî en privado, estoy en total acuerdo con usted en todos los artîculos publicados, pero desgraciadamente para nuestra Santa Madre Iglesia los que piensan como nosotros son los menos y hay un silencio vergonzante en la jerarquîa ante la peste de las herejias modernas, que ponen lo malo y la mentira como lo bueno y verdadero (como satanas con Eva en el paraiso....).

Padre Josê Marîa, que nos toca?, que podemos hacer?, cuando escuchamos esto, a quiên podemos acudir?. Estamos llamados solo a no caer y estar atentos o tambiên a denunciar el error para llamar a conversiôn aunque nos cueste la vida?. Si es lo segundo, como hacerlo?.

Pues por darle sôlo un ejemplo: Aquî en Perû hay parroquias que en las llamadas charlas matrimoniales les enseNan a los Novios metodos de anticoncepciôn y para colmo artificiales, eso es uno de los incontables ejemplos que le puedo decir.

Entonces que nos toca a los que elegimos LA REFORMA y queremos luchar contra la apostasîa.

Saludos,

Daniel Lagos, de Perû.

A todos disculpas, pues uso un teclado frances y le faltan teclas.
22/08/09 11:01 PM
  
José María Iraburu
Daniel Lagos, de Perú.
Son muchas las preguntas que hace, pero en el fondo casi es una sola.
1.- Empezar la reforma por uno mismo, por la propia familia. Falta oración, falta adoración del Santísimo, falta caridad con los pobres, etc. etc. etc. Pues sean muy orantes, visiten siempre que puedan al Smo., ajusten su presupuesto y den “un diezmo” (no necesariamente de un 10 %) de sus salarios mensuales, etc. etc. etc.
2.- Denle duro a la oración de súplica y la penitencia, lo más eficaz para las reformas que la Iglesia local que sea necesita.
3.- Tengan cariño y respeto por sus curas y Obispo, aunque tengan defectos, pensando que quizá hayan recibido una formación muy mala, y aun así, ahí siguen haciendo lo que saben y pueden. Y son los ministros del Señor, especialmente ungidos por Él.
4.- Hacer esto además y hacer eso otro, eso depende de las posibilidades de cada uno: si sabe más o menos, si tiene o no relaciones, si puede llegar al Obispo, si puede mover a una persona que sí tiene llegada a él, etc. Eso es ya muy circunstancial. Depende de los dones que Dios les haya concedido a cada uno.
5.- Guardar con todo cuidado la caridad eclesial fraterna, también con aquellos pobrecicos que desafinan tremendamente en el coro de la fe, muchas veces sin culpa: “no saben lo que hacen”. Mantener la caridad ¡y la esperanza! Con la Sma. Trinidad, con la Virgen, con los santos y los ángeles, con toda la comunión de los santos ¿cómo no vamos a tener esperanza por muchos que sean los males de la Iglesia local en la que Dios nos ha puesto (con todo amor) a vivir?
Bendición + JMI
23/08/09 5:42 PM
  
jasp
“En ciertas iglesias locales el lenguaje va perdiendo fuerza y claridad”.

A continuación pongo una cita de la Sagrada Escritura, cuya traducción en algunas regiones deja mucho que desear, y que se usa en la Liturgia que yo asisto:
La primera es la traducción que se usa en la zona de Germinans. El versículo lo traducen así:
“Per això el Senyor mateix us donarà un senyal. La noia (en español: chica, muchacha) tindrà un fill i li posarà Emmanuel, perque Deu-es.amb-nosaltres” (Is.7,14).
La versión en latín que aparece en la Página electrónica del Vaticano es: “Propter hoc dabit Dominus ipse vobis signum. Ecce, virgo (en español: virgen) concipiet et pariet filium et vocabit nomen ejus Emmanuel” (Is.7,14).
Pero, ay sorpresa, la versión en español del Vaticano coloca “la joven” en lugar de “virgen”: “Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel” (Is.7,14)
Los de lengua inglesa tienen una traducción, a mi parecer, mejor, y que es la siguiente: “Therefore the Lord himself will give you this sign: the virgin shall be with child, and bear a son, and shall name him Inmanuel” (Is.7,14).

Después de algo tan árido, como es acercarse a la Sagrada Escritura en examen lingüístico, traigo aquí unos versículos, que vienen en mi viejo misalito, correspondientes a la Fiesta de la Virgen María de Guadalupe, doce de diciembre: “Mi memoria durará por todas las generaciones de los siglos. Los que me comen quedarán con hambre de mí, y los que me beben quedarán con sed. El que me oye no quedará avergonzado, y los que se guían por mí, no pecarán. Los que me dan a conocer conseguirán la vida eterna” (Eclo.24, 20/22-31).
¡Se alegra mi espíritu en María y en su Hijo!, de quien es el honor, el poder y la gloria.

24/08/09 10:02 AM
  
Camino Iriarte
Sí, las traducciones necesitan ser revisadas. Jasp, la traducción que incluye la web del Vaticano es
EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS. La Biblia. Traducción argentina. 1990

Más acertada es, como usted dice, el término "virgen". Vea por ej.: Isaías 7,14 explicada en Audiencia 31 enero 1996 del Papa Juan Pablo II:
"Hablando de María en el Antiguo Testamento, el Concilio Vaticano II (Lumen Gentium, 55) se refiere al texto de Isaías que atrajo de modo particular la atención de los primeros cristianos: “He aquí que una doncella está en cinta y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel” (Is. 7,14).

"En el contexto donde el Ángel invita a José a tomar a María como esposa, “Porque lo engendrado por ella es del Espíritu Santo.” Mateo da un significado cristológico y mariano al oráculo. Y añade: “Todo esto ha pasado para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: Sepan que una virgen dará a luz a un hijo y los hombres lo llamarán Emmanuel que significa Dios con nosotros” (Mt. 1,22-23).

"La traducción griega dice virgen (parthenos) precisando con ello el término hebreo (almah) que designa a una muchacha casadera o a una joven recién casada sin decir más. Pero el texto griego es un testigo de alto valor de la antigua interpretación judía que quedó escrita en el Evangelio de Mateo 1,23.

"Aquí está el anuncio de la Concepción Virginal de Jesús, e Isaías lo presenta como un signo Divino (Is. 7,10-14), suscitando la espera de una Concepción extraordinaria.

"Una mujer joven casada que espera un bebé, es de lo más normal. Por otra parte, Isaías no menciona de ninguna manera al esposo. Esta formulación sugeriría por tanto, la interpretación que después se da en la versión griega.

"En el contexto original, el oráculo de Isaías 7,14 constituía la respuesta divina a la falta de fe del rey Ajaz, que frente a la invasión de los ejércitos de reyes vecinos, buscaba su salvación y la del reino en la protección de Asiria. Isaías le aconseja que ponga su fe en Dios y que dijera que no a la intervención de Asiria, el profeta lo invita a un acto de fe en el poder divino: “Pide para ti una señal al Señor tu Dios…”

"Él rechaza a Isaías y prefiere la ayuda humana y entonces el profeta anuncia el célebre oráculo: “¡Oigan herederos de David! ¿No les basta molestar a todos, que también quieran cansar a mi Dios? El Señor dará una señal: La virgen está embarazada y dará a luz un varón y le pone por nombre de Emmanuel” (Is. 7,13-14).

"El signo de Emmanuel, “Dios con nosotros” es la promesa de la presencia de Dios en la historia y tiene su pleno significado en el Misterio de la Encarnación del Verbo..."
26/08/09 4:22 PM
  
Benigno Soto
La traducción de "joven" estará en esa versión de "EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS. La Biblia", pero lo que habría que ver es si está en los Leccionarios litúrgicos de la misa oficiales en Argentina.
La palabra "parthenos" (virgen) es empleada en la versión de los Setenta, realizada por expertos judíos, que se concluyó aproximadamente un siglo antes de Cristo, y en ella el uso de ese término significaba una señal sobrenatural. Que una "joven" tenga un niño no es señal de nada.
26/08/09 6:33 PM
  
José María Iraburu
Jasp y Camino Iriarte.
En "El libro del Pueblo de Dios. La Biblia", que tengo delante (Madrid-Buenos Aires 1990, 4ª edición) se traduce así al castellano:
Mt 1,22-23: "Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el profeta: 'la Virgen concebirá y dará a luz un hijo' ".
Y en Lc 1,26-27: "el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre", etc.

26/08/09 7:50 PM
  
Camino Iriarte
Sí, tiene razón, padre. La biblia argentina no la tengo, pero mirando el Misal romano completo de la BAC 8ª ed. 1990 (textos oficiales aprobados por la CEE y confirmados por la Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino), aparece Isaías 7,14 por ej. como una de las primeras lecturas del Común de Sta. María Virgen así traducido:
"Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal. Mirad: la Virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pone por nombre "Dios-con-nosotros""
26/08/09 11:54 PM
  
Felipe
Ya ve, otra vez yo por aquí para poner a prueba su paciencia. Esos dos ejemplos que Vd. da no son falsedades retóricas como le mostraré.

1º(GS 41a): El primero señala un acercamiento o posibilidad cada vez mayor del desarrollo de cualidades, dones personales, mediante un nivel cultural cada vez más accesible a todos. Es obvio que la ignorancia es un mal y gracias al progreso técnico y social los niveles de analfabetismo descendieron en gran parte del mundo. A esto se refiere esa frase. (Ver por ej. GS 53).

2º(10a): Esa expresión no tiene nada de retórico. Otra cosa es que Vd. la considere falsa pero no puede demostrarlo. "Cada días son más numerosos los que se plantean..." Otra cosa es que las personas que se hacen esas preguntas o profundicen en ellas lleguen a conclusiones verdaderas y elijan el camino correcto, eso es otra cuestión totalmente distinta.

El gran problema, a mi modo de ver, es que si se critica el lenguaje empleado en un concilio ecuménico, también el lenguaje usado en los anteriores concilios es susceptible de crítica. Es cierto que incluso los dogmas son susceptibles de perfeccionamiento en su modo de expresión (no en su sentido) pero esto es una tarea que corresponde únicamente a la Iglesia y no a los teólogos. Si Vd. critica el lenguaje utilizado en un concilio está dando mal ejemplo. Porque si Vd. está "capacitado" para hacerlo ¿por que otros no podrían también hacerlo?. ¿Es que acaso goza Vd. de infalibilidad para acertar en sus juicios respecto a las deficiencias linguísticas de un texto magisterial?.

De hecho hay por ahí otros teólogos, dígase Torres Queiruga por ejemplo, que dan interpretaciones personales y subjetivas de determinados dogmas, porque según ellos no hay que leerlos en un sentido literal, sino más bien retórico y así llegan a tergiversar el sentido verdadero del dogma. Todos los documentos del Magisterio deben ser leídos en un lenguaje literal salvo que indiquen explícitamente lo contrario. Si alguien dice que determinado texto es retórico o confuso, ¿quien sería la regla segura de discernimiento para saber con certeza que de hecho es retórico?, ¿un teólogo?, ¿la propia conciencia?, etc. En conclusión: No es legítimo ni moral crear suspicacias en el pueblo cristiano respecto a la fiabilidad o corrección de determinadas frases de un concilio ecuménico. Peligroso y temerario. Que el Espíritu Santo le conceda su Luz y le mueva a rectificar.
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JMI.-No estoy de acuerdo con lo que dice.
Pero estoy totalmente de acuerdo, en cambio, con la última frase. Y pido lo mismo para Ud. Dios le bendiga.
02/01/12 5:40 PM
  
Ramvel
Aunque muy distante en el tiempo con los comentarios anteriores, quiero dejar constancia de que en la "Biblia Católica de la Familia" de la Editorial Verbo Divino, de muy reciente lanzamiento, se utiliza la palabra "joven" en Isaías 7,14.-
Comparando con otros autores como Straubinger y Nacar-Colunga verifico que "virgen" es la traducción más corriente.
Ciertamente como escribió alguien más arriba, no tiene nada de llamativo ni original que una "joven" dé a luz...

04/09/15 4:48 PM

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