(03) La apostasía, el máximo pecado


Judas es el primero de todos los apóstatas. Él creyó en Jesús, y dejándolo todo, le siguió (en Caná «creyeron en Él sus discípulos», Jn 2,11). Pero avanzando el ministerio profético del Maestro, y acrecentándose de día en día el rechazo de los judíos, el fracaso, la persecución y la inminencia de la cruz, abandonó la fe en Jesús y lo entregó a la muerte.

La apostasía es el mal mayor que puede sufrir un hombre. No hay para un cristiano un mal mayor que abandonar la fe católica, apagar la luz y volver a las tinieblas, donde reina el diablo, el Padre de la Mentira. Corruptio optimi pessima. Así lo entendieron los Apóstoles desde el principio:

«Si una vez retirados de las corrupciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de nuevo se enredan en ellas y se dejan vencer, su finales se hacen peores que sus principios. Mejor les fuera no haber conocido el camino de la justicia, que después de conocerlo, abandonar los santos preceptos que les fueron dados. En ellos se realiza aquel proverbio verdadero: “se volvió el perro a su vómito, y la cerda, lavada, vuelve a revolcarse en el barro”» (2Pe 2,20-22). De los renegados, herejes y apóstatas, dice San Juan: «muchos se han hecho anticristos… De nosotros han salido, pero no eran de los nuestros» (1Jn 2,18-19).


La apostasía es el más grave de todos los pecados. Santo Tomás entiende la apostasía como el pecado de infidelidad (rechazo de la fe, negarse a creer) en su forma máxima, y señala la raíz de su más profunda maldad:

«La infidelidad como pecado nace de la soberbia, por la que el hombre no somete su entendimiento a las reglas de la fe y a las enseñanzas de los Padres» (STh II-II,10, 1 ad3m). «Todo pecado consiste en la aversión a Dios. Y tanto mayor será un pecado cuanto más separa al hombre de Dios. Ahora bien, la infidelidad es lo que más aleja de Dios… Por tanto, consta claramente que el pecado de infidelidad es el mayor de cuantos pervierten la vida moral» (ib. 10,3). Y la apostasía es la forma extrema y absoluta de la infidelidad (ib. 12, 1 ad3m).

Las mismas consecuencias pésimas de la apostasía ponen de manifiesto el horror de este pecado. Santo Tomás las describe:

«“El justo vive de la fe” [Rm 1,17]. Y así, de igual modo que perdida la vida corporal, todos los miembros y partes del hombre pierden su disposición debida, muerta la vida de justicia, que es por la fe, se produce el desorden de todos los miembros. En la boca, que manifiesta el corazón; en seguida en los ojos, en los medios del movimiento; y por último, en la voluntad, que tiende al mal. De ello se sigue que el apóstata siembra discordia, intentando separar a los otros de la fe, como él se separó» (ib. 12, 1 ad2m).

El fiel cristiano no puede perder la fe sin grave pecado. El hábito mental de la fe, que Dios infunde en la persona por el sacramento del Bautismo, no puede destruirse sin graves pecados del hombre. Dios, por su parte, es fiel a sus propios dones: «los dones y la vocación de Dios son irrevocables» (Rm 11,29). Así lo enseña Trento, citando a San Agustín: «Dios, a los que una vez justificó por su gracia, no los abandona, si antes no es por ellos abandonado» (Dz 1537). Por eso, enseña el concilio Vaticano I, «no es en manera alguna igual la situación de aquellos que por el don celeste de la fe se han adherido a la verdad católica, y la de aquellos que, llevados de opiniones humanas, siguen una religión falsa. Porque los que han recibido la fe bajo el magisterio de la Iglesia no pueden jamás tener causa justa para cambiar o poner en duda esa misma fe» (Dz 3014).

Hubo apóstatas ya en los primeros tiempos de la Iglesia. Como vimos, son aludidos por los apóstoles. Pero los hubo sobre todo con ocasión de las persecuciones, especialmente en la persecución de Decio (249-251). Y a veces fueron muy numerosos estos cristianos lapsi (caídos), que para escapar a la cárcel, al expolio de sus bienes, al exilio, a la degradación social o incluso a la muerte, realizaban actos públicos de idolatría, ofreciendo a los dioses sacrificios (sacrificati), incienso (thurificati) o consiguiendo certificados de idolatría (libelatici). Y en esto ya advertía San Cipriano que «es criminal hacerse pasar por apóstata, aunque interiormente no se haya incurrido en el crimen de la apostasía» (Cta. 31).

La Iglesia asigna a los apóstatas penas máximas, pero los recibe cuando regresan por la penitencia. Siempre la Iglesia vio con horror el máximo pecado de la apostasía, hasta el punto que los montanistas consideraban imperdonables los pecados de apostasía, adulterio y homicidio, y también los novacianos estimaban irremisible, incluso en peligro de muerte, el pecado de la apostasía. Pero ya en esos mismos años, en los que se forma la disciplina eclesiástica de la penitencia, prevalece siempre el convencimiento de que la Iglesia puede y debe perdonar toda clase de pecados, también el de la apostasía (p. ej., Concilio de Cartago, 251). San Clemente de Alejandría (+215) asegura que «para todos los que se convierten a Dios de todo corazón están abiertas las puertas, y el Padre recibe con alegría cordial al hijo que hace verdadera penitencia» (Quis dives 39).

La Iglesia perdona al hijo apóstata que hace verdadera penitencia. Siendo la apostasía el mayor de los pecados, siempre la Iglesia evitó caer en un laxismo que redujera a mínimos la penitencia previa para la reconciliación del apóstata con Dios y con la Iglesia. De hecho, como veremos, las penas canónicas impuestas por los Concilios antiguos a los apóstatas fueron máximas.

Y siguen siendo hoy gravísimas en el Código de la Iglesia las penas canónicas infligidas a los apóstatas. «El apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión latæ sententiæ» (c. 1364,1). Y «se han de negar las exequias eclesiásticas, a no ser que antes de la muerte hubieran dado alguna señal de arrepentimiento, 1º a los notoriamente apóstatas, herejes o cismáticos» (c. 1184).

El ateísmo de masas es hoy un fenómeno nuevo en la historia. El concilio Vaticano II advierte que «el ateísmo es uno de los fenómenos más graves de nuestro tiempo» (GS 19a). «La negación de Dios o de la religión no constituyen, como en épocas pasadas, un hecho insólito e individual; hoy día, en efecto, se presentan no rara vez como exigencia del progreso científico y de un cierto humanismo nuevo. En muchas regiones esa negación se encuentra expresada no sólo en niveles filosóficos, sino que inspira ampliamente la literatura, el arte, la interpretación de las ciencias humanas y de la historia y de la misma legislación civil» (ib. 7c). Y eso tanto en el mundo marxista-comunista, más o menos pasado, como en el mundo liberal de Occidente. Pero se da hoy un fenómeno todavía más grave.

La apostasía masiva de bautizados es hoy, paralelamente, un fenómeno nuevo en la historia de la Iglesia; la apostasía, se entiende, explícita o implícita, pública o solamente oculta. El hecho parece indiscutible, pero precisamente porque habitualmente se silencia, debemos afrontarlo aquí directamente. Vamos, pues, derechos al asunto. Imagínense ustedes a un profesor católico de teología –imagínenlo sin miedo, que no les va a pasar nada–, que, en un Seminario o en una Facultad de Teología católica, después de negar la virginidad perpetua de María, los relatos evangélicos de la infancia, los milagros, la expulsión de demonios, la institución de la Eucaristía en la Cena, la condición sacrificial y expiatoria de la Cruz, el sepulcro vacío, las apariciones, la Ascensión y Pentecostés, afirma que Jesús nunca pretendió ser Dios, sino que fue un hombre de fe, que jamás pensó en fundar una Iglesia, etc. Y pregúntense ustedes, si les parece oportuno: ¿estamos ante un hereje o simplemente ante un apóstata de la fe? Y tantos laicos, sacerdotes y religiosos –todos ellos bien ilustrados–, que reciben y asimilan esas enseñanzas ¿han de ser considerados como fieles católicos o más bien como herejes o apóstatas? La pregunta, deben ustedes reconocerlo, tiene su importancia. ¿O no?

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

37 comentarios

  
Luis Fernando
La cita del Concilio Vaticano I que da el padre Iraburu es MUY importante:
"no es en manera alguna igual la situación de aquellos que por el don celeste de la fe se han adherido a la verdad católica, y la de aquellos que, llevados de opiniones humanas, siguen una religión falsa. Porque los que han recibido la fe bajo el magisterio de la Iglesia no pueden jamás tener causa justa para cambiar o poner en duda esa misma fe"

¿Por qué es importante?
Porque la inmensa mayoría de los evangélicos (y de sectas como los TJs o los mormones) de Hispanoamérica son bautizados católicos que han abandonado la Iglesia camino del protestantismo. Su situación no es por tanto comparable a la de los protestantes que nacieron en el seno de una familia que ya era protestante.

Ahora bien, el texto dice "los que han recibido la fe bajo el magisterio de la Iglesia". Supongo que ahí no se refiere tanto al bautismo como al proceso de catecumenado que todo católico debería de recibir de la Iglesia. Si la formación de los fieles es deficiente o inexistente, se pueden dar situaciones cercanas a la "ignorancia invencible" que atenuaría la gravedad del pecado de separación de la Iglesia.

Soy de la opinión de que hay más gravedad en la apostasía de muchos fieles que aparentemente permanecen en la Iglesia pero no confiesan su fe, que en la de aquellos que salen visiblemente de la misma pero mantienen creencias básicas para todo cristiano como son la trinidad, la condición sacrificial y expiatoria de la Cruz, la encarnación del Verbo en una verdadera virgen y la verdadera resurrección de Cristo (sepulcro vacío incluido, por supuesto), ... entre otras.
13/06/09 9:46 PM
  
Ana Becerril
Luis Fernando, aunque me salga del tema, me parece que el más grave problema está en aquellos católicos que se dicen tales y adhieren a principios filosóficos de amplias repercuciones políticas, que son incompatibles con el Evangelio. Así han sido católicos aquellos que han llevado adelante políticas de divorcio contrariando expresamente la enseñanza de Cristo y del orden natural. Y más grave aun acontece con el aborto y la eutanasia. ¡Qué son estas personas, pregunto? Lo que está claro es que son los más grandes responsables del proceso de apostasía que vive actualmente nuestra civilización, con la secuela inmensa de muertes por el aborto, la eutanasia y el suicidio. Hoy en nuestras democracias se mata más, anualmente hablando, que en tiempos de Hitler. Así como suena. Y eso sería imposible sin la contribución de los personajes arriba citados.
14/06/09 6:34 AM
  
anarico
¿Cuál es la principal y primera causa del ateísmo? Para mí, es la incompetencia solemne y la incapacidad que tienen nuestros curas para transmitir la fe. Miren alrededor de los grandes doctores de la Iglesia y encontraran una abundante cosecha de, no ya creyentes, sino de santos. Es la mediocridad de nuestros curas la que poco a poco aparta a la población de la Iglesia. Siendo así de evidente la situación; creo que lo mejor, más que enredarse en discusiones sociológicas y bizantinas, es encarar el problema en su raiz. Y doctores tiene la Iglesia que son claros claritos y sencillos.
14/06/09 10:05 AM
  
Luis Fernando
Aquí que cada palo aguante su vela. La culpa es de TODOS. Desde el primero de los obispos hasta el último de los fieles. Por supuesto, cada cual en un grado diferente según las responsabilidades y el conocimiento recibido. Pero a ver si vamos a caer en aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos".

Y en cualquier caso, al Señor siempre le quedan al menos 7000 rodillas que no se doblan ante Baal. Si los fieles, cada uno según su capacidad, se implican más en tareas apostólicas y de evangelización, muchos que se han apartado de la fe podrán volver.
14/06/09 10:26 AM
  
Maris
Sucede que la Fe es algo distinto de un sistema de ideas ritos y costumbres. A uno le bautizan de bebé y luego le inscriben en un cole religioso o en las clases de religión de un colegio del estado y se pasa la infancia aprendiendo la historia sagrada, el catecismo básico y yendo con los amiguitos a misa los domingos después de la primera comunión pero no por ello se desarrolla la Fe,lo que sucede es una inculturación que es cosa distinta y por eso al llegar a la adolescencia sobreviene la crisis, o más exactamente por eso la natural crisis que conlleva la adolescencia deviene en alejamiento de la fe (con minúsculas)en vez de en reafirmación de la Fe.

Para que exista Fe (con mayúsculas) es menester haber dejado atrás la ceguera hacia lo espiritual que define nuestra condición humana. Esa ceguera es nuestra sustancia natural y, de acuerdo con la doctrina católica,es el Espíritu Santo quien nos "abre los ojos": por haber sido bautizados de bebé y posteriormente inculturizados en un contexto más o menos católico no hemos dejado atrás nuestra ceguera ni mucho menos, por eso cuando llegas a los doce años te das cuenta de que la misa te aburre, la doctrina que te sabes bastante bien no la "entiendes", el rosario se te hace de una pesadez abrumadora y toda oración te parece un monólogo solitario, tú mismo empiezas a percibirte extrañamente solitario en medio del mundo al que te empiezas a asomar por ti mismo y en donde Dios es una palabra cuyo significado real honestamente desconoces porque no lo has descubierto por ti mismo, sólo tienes lo que otros te han dicho, careces de la experiencia personal del encuentro con Dios y ni te imaginas lo que es eso, sencillamente se te escapa... ¿le suenan estos síntomas padre Iraburu?.

Esta tremenda dificultad hay que afrontarla a edad muy temprana y además en un contexto mundano que es una contracorriente materialista muy pero muy poderosa,cotidiana y omnipresente. Entiendo que estos son los hechos y que por ello el descreimiento masivo entre bautizados no es sorprendente en absoluto, al contrario: es esperable. Entiendo también que la Iglesia docente no ha sido realista y por eso no ha facilitado a los bautizados cauces eficaces de evangelización esto es: no la mera comunicación intergeneracional de un discurso, de un sistema de ideas, ritos y costumbres sino la comunicación de la espiritualidad, pues la Fe cristiana es adoración en espíritu y verdad.

Es el Espíritu el que convierte, el que te abre los ojos para que captes el sentido de la Sagrada Escritura, el que arranca de cuajo el desafecto por la oración y te da en cambio un dulce apego por ella el que te revela la presencia real de Cristo en el Santo Sacramento, el que te va transformando de carnal a espiritual poderosamente ¿no es así? y sin embargo no se te enseña que antes de leer la Biblia has de invocar al Espíritu por ej. no se envía a los que se preparan para la confirmación a un retiro carismático donde puedan recibir la efusión del Espíritu, ni a los niños de primera comunión ni nada. Ese tema es como accesorio, cosa de "los carismáticos" que son gente que "hace esas cosas"... Pero lejos de ser algo accesorio, una especie de "extra" para fieles con carisma "especial" es central en el cristianismo y los papas exhortan a que así se considere, sin embargo sigue estando ausente de la Iglesia, se ha quedado para grupitos de "iniciados" en el llamado movimiento carismático que de movimiento tiene poco a mi parecer -sin ánimo de molestar a nadie- y no es praxis general, cuando la relevancia de la efusión del Espíritu no es menor que la de la vida sacramental sino su complemento y catalizador.

En fin... someto estas reflexiones a su consideración y la de los demás lectores y me disculpo por el "rollete".

14/06/09 11:56 AM
  
anarico
Maris:

Me gusta mucho tu análisis y tu punto de vista. Lo primero que que hay que hacer al empezar(como siempre) es reconocer nuestros propios pecados; y luego ver como podemos reparar lo que hay que reparar: ser críticos y autocríticos cuando vemos que las cosas van mal y no se obtienen buenos resultados; y lo último último será echarle las culpas a otros, o las estructuras, como hacen los aprendices de politiquillo barato.
14/06/09 2:01 PM
  
Luis
Probablemente, la apostasía masiva y silenciosa de hoy día se deba a muchos factores. Conozco personas que, sin decirlo, ni posiblemente ser muy conscientes de ellos, peridieron la fe en la crisis postconciliar, cuando la Iglesia adoptó formas desacralizadoras y aguó su mensaje. Pero, también es cierto, al final es uno el que decide abandonar a la Iglesia o dar la espalda a sus enseñanzas. Qué papel juega la dejación de funciones de la Jerarquía y el clero, y cuál juega la propia voluntad del sujeto, es algo que sólo conoce Dios. Ojalá se trate en todos esos casos de pecado material más que formal.

Por otra parte, el ambiente es terriblemente pernicioso para la fe. Viene de lejos, pero a partir de la segunda mitad del siglo XX, el materialismo y el racionalismo han agobiado con muchas dudas a multitud de fieles. La fe ha pasado, en algunas ocasiones, a suponer un gran esfuerzo en la lucha contra el mundo, más mundanal que nunca.

Y, claro está, luego hay personajes que, teniendo una inteligencia privilegiada, sin embargo se han dejado llevar por los éxitos terrenales. Empezando por la casta política que, haciendose pasar por católica, ha legalizado en España o Italia el divorcio, ha apoyado el aborto, ha dado rienda suelta a la promiscuidad, etc. Pero también los religiosos que en colegios o universidades católicas han enseñado auténticas barbaridades.

Estas, quizá, sean las formas más perniciosas y graves de contradecir a la Iglesia, pues acaba afectando a un sin fin de almas.
14/06/09 2:08 PM
  
agua
padre Iraburu, ¿es válida la consagración en boca de uno que piensa como describe en su último párrafo? Lo digo porque conozco a algun caso próximo.
14/06/09 5:41 PM
  
Eduardo Jariod
Ante todo, P. Iraburu, quiero agradecerle los tres últimos artículos, magistrales en el sentido más riguroso del término, que acabo de leer.

También coincido plenamente con el excelente comentario de Maris y con las atinadas observaciones de Luis (verdaderamente qué nivel presenta InfoCatólica en blogueros y comentaristas).

Quizá la mayor tragedia de nuestro tiempo sea de carácter espiritual. Viviendo en un mundo absolutamente materialista, hedonista y ateo, el hombre se transforma en el ser más frágil de la naturaleza, precisamente porque se ha alejado esencialmente de aquello que le constituye. Desde esta fragilidad se nos hace imperativo en grado máximo hallar esas manifestaciones de nuestra espiritualidad asfixiada y alienada. Por ello, quizá hoy más que nunca se hacen precisos testimonios de la misma en la vida de hombres ejemplares, de verdaderos santos. Al hombre de hoy ya no le convencen las palabras, las ideas, las promesas; necesitamos personas como nosotros pero poseídas de esa fuerza que nos arrebate para reorientar nuestra mirada a Aquél que nos da sentido.

Por esto, la mediocridad de la que todos somos partícipes nos hace tanto daño y hace tanto daño a tantos. Lo peor del hombre contemporáneo es que lleva una vida espiritual tan absolutamente insatisfactoria y empobrecida que se siente incapaz de superar esa vida vacía sin la intervención directa de un otro que, casi diríamos, le lleve en volandas hacia el trato con Dios. Es tal el grado de pereza, prejuicio, ignorancia o indiferencia que sólo un encuentro cuasi milagroso con alguien no común que nos ilumine es capaz de romper esa inercia mortal. Vivimos tiempos durísimos en los que la conversión de los corazones es una exigencia urgentísima, por lo que se hace más necesaria que nunca la santidad y la vida en comunidad espiritual auténtica y profunda. Cada uno por su lado nunca hallaremos la salvación por mucho que escudriñemos la Palabra de Dios u oremos en eremítica soledad. Pero para ello hemos de superar, en primer lugar, la fatídica mediocridad espiritual de nuestras comunidades.
14/06/09 7:40 PM
  
Maris
luis "no el de siempre"... ¿se le ha pasado por la cabeza que cantidad de creyentes conocemos el ateísmo como la palma de nuestra mano porque antes de frailes fuimos cocineros????

A menudo pinta usted un cuadro en el que los creyentes aparecemos como seres necesariamente ignorantes de las causas, circunstancias y experiencias vitales del ateísmo y con ideas preconcebidas tales como que todo ateo por el hecho de serlo muerde y/o muestra una irresistible afición por la entomología...

Le puedo asegurar que no he conocido un solo creyente que encajara en semejante descripción, si bien es verdad que aún no he terminado de conocerlos a todos... como tampoco usted... pero si se queda por infocatólica creo sinceramente que disfrutará de un buen puesto de observación y podrá comprobar que el mundo de los creyentes es un ecosistema interesante.
No olvide el buen humor ni su cuaderno de campo...
14/06/09 11:08 PM
  
Luis López
Luis "no el de siempre", "decidir" ser ateo es algo muy complicado, porque parte de una falsedad: presupone que están respondidas plena y definitivamente por la ciencia empírica las cuestiones fundamentales de la vida ("quienes somos" "de dónde venimos" y "adónde vamos"), aunque la ciencia, por definición, no puede entrar a responder esas cuestiones, propias de la filosofía y la religión. Y la filosofía y la religión requieren algo que no es en rigor empírico: fiarse de unas ideas o, como nosotros los cristianos, de una persona (Jesús).

El cristianismo es, por lo tanto, en una palabra, "fiarse" (de Jesús), al igual que en nuestra vida continuamente nos fiamos de familiares y amigos que sabemos nunca que nos defraudarán. Y si hay algo muy claro que nos dijo Jesús es que "el que perseverare hasta el final se salvará" (Mt. 24,13). Le aconsejo que no dé la batalla por perdida. Ser ateo es reconocer una derrota, y renunciar a una lucha. Persevere y podrá salvarse.
14/06/09 11:18 PM
  
José María Iraburu
El hilo de Luis-no-el-de-siempre se sale del tema, pasando de los apóstatas a los ateos, y a "lo que los creyentes pensamos de los ateos". De todos modos, en el año paulino, cito a San Pablo: "desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, son conocidos [=pueden ser conocidos] mediante las criaturas. De manera que son inexcusables, por cuanto conociendo a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se entontecieron en sus razonamientos, viniendo a oscurecerse su insensato corazón; y alardeando de sabios, se hicieron necios". Más sobre el ateísmo puede verse en Vat.II, Gaudium et spes, 19-21. Pero ya digo: es "otro" tema.
14/06/09 11:54 PM
  
José María Iraburu
Acabo de eliminar un comentario muy largo muy largo de Luis-no-el-de-siempre (23:59 hs), en el que discute con Maris y Luis López. Se comprende que si se declara ateo convencido, este tema le interese especialmente. Pero, como ya le he advertido, estamos hablando de otro tema.
15/06/09 12:17 AM
  
José María Iraburu
Y vuelvo a eliminar otro nuevo comentario de Luis-no-el-de-siempre (00:14 hs.)en el que invita a recordar cómo y cuándo abandonamos nuestra fe en las hadas.
Yo no estoy de centinela fijo las 24 hs. del día junto al ordenador, por supuesto. Pero adelanto a los visitantes de este modesto blog que eliminaré los comentarios que nada tengan que ver con el tema que se ha expuesto en el post.
15/06/09 12:22 AM
  
José María Iraburu
Elimino otro comentario de Luis-no-el-de-siempre (00:21 hs.).
15/06/09 12:24 AM
  
José María Iraburu
Nuevo comentario de Luis-no-el-de-siempre en el que me dice que mejor, si elimino sus últimos comentarios, elimine también los anteriores, el primero concretamente. De acuerdo.
15/06/09 12:32 AM
  
Luis Alberto
Volviendo al tema del artículo, mi modesta opinión en cuanto a los motivos de la apostasía es que entre los cristianos (laicos y pastores) existe hoy una enorme confusión doctrinal.

No se nos transmite con claridad la doctrina católica. No se cuida la Liturgia. Hay una acusada tendencia a relativizar, a cuestionar el magisterio. Contagiados por el entorno, también en la Iglesia hemos abandonado valores tradicionales que ya no están de moda, como la obediencia, la humildad, la modestia, que se ponen de manifiesto, por ejemplo, en la actitud corporal-postural que mantenemos en el templo.

Si al “ruido” generado por los medios de comunicación, se le añade el “ruido” interno de la propia Iglesia, el resultado es la confusión, el desánimo y el abandono de la Fe por muchos de aquellos que en principio se mostraban receptivos hacia el mensaje de Cristo.
15/06/09 9:57 AM
  
Luis
Estoy muy de acuerdo con Luis Alberto cuando dice que en la Iglesia adolecemos del valor de la obediencia o la humildad. Yo mismo en ocasiones me veo mundanizado cuando olvido que la fe es una aceptación plena de la voluntad y la inteligencia a ese don que nos trasmite Dios mediante la Iglesia. Y es que hay que luchar contra lo que nos dice el mundo y lo que nos dice Cristo. Para empezar, por la idea de libertad. Por contagio luterano, hoy muchos católicos piensan que la fe ha de ser aceptada en virtud de su opinión personal, de ahí que se escuche a menudo a fieles decir que el bautismo y la Primera Comunión deberían administrarse más adelante, cuando la persona es adulta. Pero la verdad es que éso no tiene nada que ver con la fe. La Verdad nos es revelada y se acepta humildemente, adeptando también humildemente todo lo que de la fe nos anuncia quien los trasmite: que la Iglesia, y a ésta, como madre que es, no se la han de poner pegas y objeciones. Un niño pequeño puede preguntar a su madre porqué no puede cruzar el semáforo en rojo, pero lo primero que tiene que hacer es dócilmente aceptar el mandato de no cruzar la calle cuando el dichoso muñeco está en colorado.

En definitiva, hoy el racionalismo nos invita a "negociar" la fe con Dios. Es una barbaridad, pero es una tendencia humana fomentada por el ambiente actual. La mayoría de la gente cree que éso está bien, no lo hacen adrede, si no que tienen una confusión enorme.

Por cierto, padre, si quiere evitar que cualquier pesado empeñado en poner mensajes incordiantes se salga con la suya, Luis Fernando o el administrador de la web le pueden indicar como bloquear su acceso, y así no estar borrando mensajes suyos cada dos por tres.
15/06/09 10:14 AM
  
Maris
Desde luego que la confusión doctrinal reinante desde hace décadas incide en el descreimiento gravísimamente: es ni más ni menos que la piedra de escándalo por antonomasia en el proceso de la transmisión de la Fe de una generación a la siguiente que nos ha tocado padecer en este siglo. Que la Iglesia católica está protestantizada es algo que cualquiera puede ver a todos los niveles. Todos.
15/06/09 10:26 AM
  
Pedroles
Yo lo veo todo algo mas sencillo. No creo que la confusion doctrinal y el decuido de la liturgia (seguro que hay las dos cosas) influyan tanto en esta apostasia silenciosa en que vivimos (aunque el silencio ha dado lugar a un estruendo). Creo que la principal causa esta en la dejacion por parte de los padres a la hora de transmitir y vivir la fe. Hablan de la adolescencia como momento clave y lo es, aunque muchas veces implica solo un abandono temporal de la fe. Y dicen que si te preguntas porque la Misa te aburre, que si el catecismo te lo sabes pero no te dice nada, ... Bueno yo creo que no todos nos pasamos el dia entero reflexionando y planteandono cuestiones complejas, creo que en la adolescencia llega el escandalo del pecado: la lujuria, la ira, la desobediencia, etc. y ante este escandalo, el adolescente siente verguenza, no acepta el error y renuncia a la posibilidad de rectificar, de pedir perdon y ayuda. Lo mas facil es apartarse de la luz que hace que se vean las sombras que te acaban de asaltar. Para mi un demostracion de esto es como los chicos suelen apartarse de la fe antes que las chicas. creo que tiene mucho que ver con como el pecado de luhuria es vivido por unos y otras. este pecado, es, entre otras cosas, patente, innegable y obvio. Los chicos, en general, estan mas inclinados a el, por lo tanto se a;ejan de la luz antes. Creo que en las chicas pesan tanto o mas otros factores mas complejos y por lo tanto el alejamiento, de darse, se da mas tarde. Mucahs puede que se alejen por sus novios.

En resumen, que las cosas son mas sencillas. Si fallan los padres poco pueden hacer los curas, peri si ademas los curas tambien fallan, pues vamos listos. Luego, muchas veces, se complica el asunto mas de lo debido. Mucha gente no tiene problemas con el Evangelio, ni siquiera con la Iglesia, si no con la moral que se deriva del Evangelio y la Iglesia ensena, sobre todo con la expliciatcion de la misma por parte de Iglesia. La soulucion a esto, al menos en micaso, es tans encilla como hacer el siguiente razonamiento: Si aceptas que Jesus de Nazaret es el Hijo de Dios, como pone en el Evangelio, si por lo tanto aceptas el Evangelio como cierto, has de aceptar a la Iglesia y su ensenaza pues el mismo Dios la ha instituido por Cristo. Vamos, que si crees en el Evangelio, ya esta, porque ahi esta todo dicho. Otra cosa es vivir acorde a lo que se cree, pero hay que creer qeu Dios es misericordioso, como dice el Evangelio, que no nos abandona, que tiene paciencia, que nos ama. Asi, anhelar la santidad sin escandalizarse de nuestro pecado, volver una y otra vez a pedir perdon. Lo demas, me parece, complicarlo todo un poco y pensar que la gente nos leemos las enciclica, documentos sinodales, etc., lo que no es cierto, aunque no estaria mal, seguro.
15/06/09 2:04 PM
  
Maris
Si fuera verdad que los padres determinan fatalmente la fe de los hijos y que eso es inamovible sería verdad que Dios carece de poder para mover hacia sí a los seres humanos...dado que el poder de la Iglesia para mover los corazones viene de Dios, nunca de sí misma. No puede ser cierto que los curas poco pueden hacer por esa razón, es lo contrario: es el poder de Dios el que obra con ellos como instrumento, y esto vale para la Iglesia como totalidad, esto es incluidos los fieles de a pie. Ese poder le ha sido otorgado a la Iglesia por Cristo y el poder es para ejercerlo pero bien advirtió nuestro Señor que los cristianos -la Iglesia- son la sal del mundo y que si la sal se vuelve insípida ¿quién la salará?.
Pues bien: la sal se ha vuelto insípida en gran parte. Esa es la situación.
Los apóstoles y demás discípulos predicaron y convirtieron a individuos cuyos padres no fueron la fuente de esa fe que suscitaron. Así se levantó la Iglesia.
Si no se es sensible a la Gracia, si se carece de vida espiritual la lujuria, como cualquier otro pecado, no se ve como tal y se carece de motivación para oponerse a ella en uno mismo y/o en los otros. Muy al contrario se verá como una mera tendencia "natural" (y por lo tanto neutral si no benéfica) que el cristianismo "se empeña" en "reprimir" "antinaturalmente" para "amargarte la vida" y "despojarte" del "control" de tu propia existencia. Sin espiritualidad la moral parece un artefacto cultural diseñado para constreñir fastidiosamente -como un zapato pequeño para tu pie "natural"- y para amargarte el "dulce" que tu sensualidad o tu emotividad o tus falacias de razonamiento te dicen que efectivamente es eso que estás gustando a corto plazo. Y es que una de las consecuencias de la Fe es que proporciona siempre una visión a largo plazo que es condición necesaria para el dominio de sí tanto como para la esperanza... por eso es cierto también que en ausencia de la Fe se extiende el nihilismo y con él el relativismo.

Total: que en efecto no es cuestión de encíclicas y tal sino de despertar o no a la vida espiritual y todo lo que dificulte ese despertar lo puede hacer imposible para muchos. El papel de la Iglesia es facilitar ese despertar y eso nos afecta a todos: colegios católicos, padres, curas, catequistas, amigos vecinos...bloggers...pero es que precisamente, me parece a mí, es la perspectiva espiritual la que se ha dejado de lado en la Iglesia de las últimas décadas y eso ha sido desalar la sal.
15/06/09 3:24 PM
Dice Luis que hay que luchar contra lo que nos dice Cristo. No me parece una mera equivocación y me gustaría que un sacerdote pudiera decir algo, al respecto.
15/06/09 5:28 PM
  
Diego+
"Pero, cuando venga el Hijo del hombre ¿encontrará fe en la tierra?" Lc 18,8
La verdad es que la apostasía generalizada en el cuerpo de los bautizados es un hecho inédito en la historia de salvación. No se trata de unos tiempos "recios" como han sido otros, sino de un fenómeno del todo singular, cristalización morbosa de un amalgama de herejías. A este respecto alude el catecismo: "La Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numeroso creyentes" (CEC 678); el mismo catecismo prosigue: "Jesús anunció en su predicación el Juico del último Día (...) Entonces será condenada la INCREDULIDAD CULPABLE que ha tenido en nada la Gracia ofrecida por Dios".
En realidad el misterio siniestro de la Gran Apostasía solo se esclarece a la Luz de la Teología de la Historia y documentos magisteriales, lucernarios proféticos perfectamente silenciados (Pascendi Dominici Gregis, Libertas Praestantissimum; Divini Redemptoris, etc). La Apostasía viene precedida por la mentira, origen en el Padre de la Mentira, Serpiente Antigua, Satanás.
Así, Dios desaperece del horizonte del hombres posmodernos. Unos lo combaten, -son enemigos de la Cruz de Cristo- y, otros, simplemente se dejan arrastrar; aceptan gustosos "la marca de la Bestia en la frente y en las manos", tienen libertad para comprar y vender, al precio de la Verdad. Después de todo... "¿qué es la verdad?" (Jn 18,38)
15/06/09 5:44 PM
  
Luis
Ana Vazquez, me gustaría saber de donde saca usted esa estupidez. Desde luego, por lo visto en sus intervenciones en otros blogs, tiene usted una gran facilidad para retorcer las palabras a su gusto con mala uva. Es un arte como otro cualquiera.
15/06/09 5:52 PM
  
Luis López
Al hilo de lo comentado por Diego, me gustaría que el Padre Iraburu (o quien desee) nos comente su opinión sobre si, con la generalizada apostasía silenciosa de los bautizados de nuestro tiempo, se están dando las circunstanscias a las que alude la 2 Tesalonicenses. Se habla del "hombre impío" (figura individual o colectiva) que se "levantará contra todo lo que se llama Dios, hasta hacerse pasar por Él mismo y sentarse en el mismo santuario de Dios". Y añade el Apóstol: "Vosotros sabéis muy bien qué es lo que le retiene ahora,impidiendo su aparición hasta su tiempo"

¿No es la Iglesia el cortafuegos de ese "hombre impío" (Ap.20, 2-3), pero que no podrá impedir que algún día sea desencadenado" (Ap. 20,7) cuando la propia Iglesia sea devastada por la impiedad, la amoralidad, el descreimiento generalizado, la cobardía de los cristianos y la desobediencia de los pastores a sus superiores?

Sé que es una reflexión tremendista, pero ¿Realmente estamos viviendo esa época ya profetizada?
15/06/09 6:14 PM
  
Luis Alberto
Muy bueno el comentario de Diego+
Pero, si nos encontramos en ese momento profetizado, ¿qué hacer? ¿es posible hacer algo para cambiar el rumbo de la Historia? ¿o sólo es posible actuar a nivel individual, dando por perdido el grueso de las gentes? Me resigno a pensar así. Algo se podrá hacer.

Respecto del comentario de Luis López, apoyo su petición al Padre Iraburu. Sé que resulta comprometido emitir una opinión en ese sentido, más en público, pero me parece que el Padre no se caracteriza por adoptar posturas cómodas. Anímese, Padre Iraburu. Le esperamos con ansiedad.
15/06/09 8:20 PM
  
José María Iraburu
NIVEL DE CALIDAD. Me parece, me da la impresión, así se lo pido al Señor, tengo la esperanza, me permito prever... que la "sala de comentarios" de este blog va a tener un buen nivel de pensamiento y de expresión, pues las intervenciones de hoy, concretamente, y también de los post pasados, tienen observaciones muy interesantes.
FIN DEL MUNDO Y APOSTASÍA PREVIA. Algunos querrían saber más sobre el fin del mundo, la apostasía precedente, si ya se dan en el presente los signos que indican la proximidad de la segunda venida del Señor... Yo no sé más de lo que dice el Catecismo de la Iglesia (nn. 668-677). En esos números se hace una síntesis muy preciosa y exacta de lo que la Iglesia enseña, es decir, de lo que el Señor le ha revelado.
ANA VAZQUEZ pide explicación sobre lo que "dice Luis", pero como resulta que Luis no lo dice, resulta que no hay nada que explicarle. ATENCIÓN aquí. En las conversaciones (o si se quiere, discusiones) hay que evitar con todo cuidado atribuirle al interlocutor cosas que no ha dicho.
ALFA pregunta si es válida la consagración en boca de uno que piensa como lo describo en el último párrafo de mi escrito (14.06.09 @ 17:41). Respondo que nuestro Señor Jesucristo es el ministro principal de los sacramentos, y el sacerdote es el ministro secundario o instrumental. La validez de los sacramentos resultaría para los fieles siempre dudosa si "dependiera" del estado de gracia del sacerdote o de su perfecta ortodoxia personal. Un sacerdote que guarda las formas prescritas por la liturgia de la Iglesia y quiere hacer lo que la Iglesia quiere hacer en el sacramento, esté en gracia o en pecado, tenga su fe perfecta o imperfecta, realiza válidamente los sacramentos, y en el caso que Ud. consulta, la Eucaristía. Habría que precisar bastante más algunos puntos de la cuestión, pero creo que con esto que le digo puede bastarle.
15/06/09 9:13 PM
  
Luis
Padre, no hay mucho que explicar. Me comí un "no" cuando dije que había que luchar contra lo que dice el mundo y no (la palabra que falta) lo que dice Cristo". Cualquier supongo que ha interpretado bien lo que quise decir a poco que se lea el resto del mensaje, pero Ana Vázquez decidió que debía ser una especie de apóstata.
15/06/09 10:27 PM
  
alfa
Gracias. Más o menos así me parecía a mí. Quizás en el futuro le pregunte con alguna precisión más.
15/06/09 11:49 PM
  
Camino
Sobre los comentarios "apocalípticos" o "tremendistas", como algunos mismos decís, caramba, no os precipitéis. El título del blog, Reforma o apostasía, y el rumbo de estos post -gracias, paterIraburu- indica que o la Iglesia occidental emprende una reforma o se instala en la apostasía. En alguno de los libros del padre Iraburu se explica contundentemente lo de la escalera: hay que bajar por los mismos peldaños por donde se ha subido hacia la orgullosa apostasía. Pero dejémosle explicarse.

Aunque las preguntas que a todos nos surgen a la primera de cambio: ¿cuándo vendrá el Señor? ¿ya es la hora? creo que son sinceras, pidamos gracia para ser mártires y confesores mientras va llegando. Pues el Señor nos dijo que estemos siempre preparados, porque a la hora que menos esperemos, vendrá. Ven Señor Jesús, prepáranos tú mismo para tu venida y en esa hora, oh María, Madre de Misericordia, danos tu mano para ser salvos.
16/06/09 9:02 AM
  
Luis López
Camino, es cierto que especular sobre el tiempo de la "segunda venida" y la "restauración del reino" se nos ha vedado por el mismo Jesús (Hch. 1,7), pero también es cierto que Jesús critica a quienes no saben "discernir los signos de los tiempos" (Mt. 16,3), y nos pide vivir en una tensión escatológica continua al exigirnos que "estemos alerta" (Mc. 13, 33-37). También es cierto que casi todas las generaciones humanas, por la estructura de pecado del mundo, han visto ciertos signos del final. Lo que realmente sorprende de nuestro tiempo, su peculiaridad sobre el pasado es, como bien dice el Padre Iraburu, la sensación de apostasía silenciosa en muchos bautizados. Y añadiría tambbién en quienes más deberían mantener viva la llama de la fe, muchos sacerdotes y pastores. En tiempos pasados se criticaba la relajación moral del clero, pero pocos discutirían abiertamente el magisterio de la Iglesia. Hoy existe una rebeldía doctrinal cuasipermanente, mucho más grave a mi juicio que la relajación moral.
16/06/09 9:49 AM
  
anarico
Anoche "escuche" el programa SONIDO XXI de Radio María. Tal vez el P. Iraburu lo escuchado, poco a mucho alguna vez. Pues me gustaría saber su opinión sobre dicho programa: si es doctrina cristiana, ultraje a la doctrina, apostasía, etc.

P. Iraburu responde: corto el comentario porque continúa haciendo calificativos muy ofensivos. Y obviamente no es éste el lugar para examinar un programa radiofónico que no he oído. La vía normal es que envíe Ud. sus quejas directamente a RADIO MARIA, donde siempre corrigen lo malo que se les haya podido colar (si es que en este caso ha habido algo malo, que, como le digo, lo ignoro). Un saludo en Cristo.

http://www.radiomaria.es/sugerencias.htm
o en el teléfono 917107700
16/06/09 10:32 AM
Con respecto a la pregunta del artículo del Padre Iraburu, yo creo que podría tratarse de herejía, si no fuera por la negación de Cristo como Hijo de Dios. Aún con esto último, dado que seguramente estas personas no niegan su particular fe en Jesús, también pienso que podría considerarse herejía. Si la negación en la fe en Jesucristo como Hijo de Dios ya es apostasía no lo sé.
En cualquier caso, yo creo que estas personas se definen como cristianas y católicas, y, de hecho, o en cualquier caso, no salen de círculos católicos, de hecho me imagino que a la mayoría de los que se les permite exponer este contenido en Institutos Teológicos, son sacerdotes, en donde enseñan a los futuros sacerdotes, y a los adultos que pretenden ampliar conocimientos teológicos, espantando realmente a las personas convertidas, excepto como tierra de evangelización.
Me imagino que uno de los mayores perjuicios, en este caso de los Institutos teológicos, puede ser para los futuros sacerdotes, los cuales imagino que no tienen otro medio de obtener sus conocimientos necesarios en teología, y pueden quedar gravemente influidos en este proceso, ya que, entre otras cosas, el contenido no es presentado claramente, con lo cual la posible defensa frente a esto, en personas en período de formación, se dificulta.
La presentación de estas herejías o lo que sea, no suele ser tan descarado, sino que siempre es más sibilino, más engañoso, afectando a áreas eminentemente prácticas. Se basan en muchas ocasiones en aquello de "ama y haz lo que quieras", a lo que se agarran para vivir su egoísmo y su "amor" superficial.
Me imagino que los seguidores que, sin duda, tienen, será por esta menor exigencia a la hora de entregar la vida. Un "cristianismo" que permite a uno continuar con su egoísmo tiene mucho "atractivo" para muchos, mientras que el auténtico cristianismo sigue siendo fuente de escándalo, incluso en medios cristianos y católicos. Y. curiosamente, también tienen éxito entre algunas congregaciones religiosas.
16/06/09 3:07 PM
  
Virginia
Sobre el fin de los tiempos: no entiendo por qué ciertas reflexiones han de parecer "tremendistas"; si nos quejamos de la mundanización de la fe, no podemos pensar con esos criterios del mundo. Sin que por supuesto, nos pongamos a elucubrar fechas, siempre veo oportuno un comentario que hace Mons. Straubinger en su edición del Apocalipsis,creo que en una de las primeras notas, advirtiendo sobre la interpretación excesivamente "espiritual" de este libro; o digámoslo más llanamente, sobre el error gravísimo de no tomarlo demasiado en cuenta, por parte de algunos católicos. Algo semejante dice el padre Castellani en "Cristo, ¿vuelve o no vuelve?".

El tema del fin de los tiempos, al fin y al cabo, no pertenece ni a los astrólogos, ni a los testigos de Jehová ni a los visionarios chiflados, sino a la más estricta ortodoxia, y no podemos vivir pateándolo como si "quedara mal", porque podemos estar renegando de nuestra fe sin darnos cuenta, casi. A veces deberíamos preguntarnos si realmente creemos que vendrá el Anticristo, y si deseamos y rogamos insistentemente "¡Ven, Señor Jesús!", sabiendo no obstante todo lo que habrá de precederLo. Una fe sólida en estos puntos pero con "huída sistemática del martirio", resulta incomprensible (me refiero al temer el ridículo a veces, por hablar claro..).

Sabemos que la "gran apostasía" es signo inequívoco de los últimos tiempos, pero eso no significa que nos quedemos tan tranquilos contemplándola. No es, por lo tanto, "tremendismo" hablar claro, por caridad, simplemente; si veo que el barco está próximo a hundirse, "pues bien, señores, lamentamos perturbar su siesta, pero a ponerse los salvavidas, y si el agua está fría, hay que saltar igual!" Aquí el barco sería el mundo (no uso la figura tradicional de mar-mundo y barca-Iglesia, sino a la inversa), y lo más caritativo y sencillo es decirle a la gente que el mundo está podrido, y muchísimas almas con sentido común y recta intención lo ven muy razonable, aunque jamás hayan ido a catequesis; y creo que tal vez muchas de esas aventajarán en la "última hora" quizá a varios teologuillos que todavía siguen escarbando si el infierno está lleno o vacío...

Esta es parte de la confusión, que nos debe mover a todos a una enorme humildad... A mí siempre me ha maravillado con qué serenidad la gente sencilla (letrada o no, pero sencilla de corazón) admite el Credo como un bloque, cuando no se interponen prejuicios de "metodología catequética". Nuestra Señora en Fàtima no pidió asesor pedagógico para mostrar el infierno a los pastorcitos..

Con respecto al "qué hacer", comparto con todos algo que el padre Iraburu me ha ido enseñando en estos años: pedir mucho al Espíritu Santo el discernimiento para saber descubrir, y la docilidad para lo que el Padre nos va "dando hacer"... Sin prisa, pero sin cansancio.
17/06/09 9:26 AM
  
Liliana Fernandez
Padre José María Uraburu: siento esperanza y alegría estar leyendo estas observaciones que usted hace sobre la gran confusión o tribulación que hay fuera y peor aun, dentro de nuestra iglesia, aunque nos duela, verla y reconocerla, no debemos callar, sino ¿Como vamos a cambiar?

Para mi la apostasía nació con la revelación del ángel contra DIOS, cuando quiso superar al Creador, fue expulsado del paraíso, desde ese momento tienta a las criaturas a destruir el plan Divino.
Es el, el que más provecho saca de los errores del cuerpo de la iglesia, cuando Lutero detecto malos actos en representantes de la iglesia Católica Apostólica Romana, y quiso corregir no lo escucharon, lo rechazaron, pero me parece que cometió un error mas grave al separarse y crear otra iglesia, porque se han multiplicado las ramas y el ser humano no se ha liberado, cada vez esta mas esclavo de si mismo.

En el Jubileo del 2000 nuestra iglesia pidió perdón por los pecados cometidos. ¿Serán estos los frutos? Poder ver el desorden en nuestra casa, para comenzar a restaurar, renovar y convertirnos en verdadero cuerpo de la iglesia bajo su cabeza que es CRISTO.
No hay duda que la vida entregada al misterio del Redentor es maravillosa porque nos dijo, Yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos, así lo vivo, y deseo que la humanidad se de cuenta de cuanto se pierde rechazando al Todopoderoso o dudando de su Gracia.

Cuando la reforma es inspirada por el Espíritu Santo transforma lo viejo en nuevo sin que pierda su origen, contexto, sabor y valor. Gloria al Señor, paz y coraje a los hombres que son dignos de su Amor.

26/11/09 2:44 PM
  
oscar
Por favor visitar www.la-renovacion.blogspot.com, gracias
30/01/11 3:12 AM
  
Helena
A reserva de lo que éste artículo expresa, personalmente yo no considero a la apostasía como un pecado y mucho menos uno de naturaleza "mortal". La apostasía consiste en el hecho de abandonar la fe católica, no significa abandonar a Dios, al contrario uno aún después de apostatar puede creer en Dios, sólo que sin considerarse a sí mismo dentro de una religión. La decisión de una persona de apostatar puede ser influenciada por infinidad de razones y muchas de ellas no tienen que ver con Dios en sí, sino con las ideologías que expresa la religión a la que son pertenecientes antes de apostatar.
Me he esforzado bastante en informarme sobre el tema y he leído bastantes artículos que estipulan que uno incluso después de apostatar continua siendo parte de la iglesia católica por el simple hecho de estar bautizado, y, por lo tanto con la apostasía sólo se reniega de Dios... Pero, ¿Acaso no fue Dios quien nos dio libre albedrío? Y, ¿Parte de este libre albedrío no incluiría seguir sus enseñanzas en una manera que concuerde con nuestras ideologías?... Muchos podrían argumentar que esto sería caer en libertinaje, y por consecuencia cada uno adoraría a Dios de una forma egoísta, de una forma que no implicara esfuerzo de ningún tipo, pero no tiene por que ser así.
Realmente hablando sin prejuicios y con una mente abierta, ¿De verdad sería tan malo sentirse libre de amar a Dios sin tener que profesar una religión en específico?, y avanzando más allá, tomándome la libertad de hablar un poco por los denominados ateos, ¿De verdad es algo terrible y aberrante no creer en un ser superior, en sólo dedicarse a creer a la verdad que pertenece a este mundo?
Pero al final éste solo es un pequeño punto de vista, tan insignificante o importante como cualquier otro dependiendo de su interpretación.
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JMI.-Tendrá que leer de nuevo mi artículo. Ánimo, a ver si le convence.
02/06/14 6:46 AM

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