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31.05.10

La edad mínima para la Confirmación

A las 11:19 AM, por Daniel Iglesias
Categorías : Teología pastoral

Cuarenta años atrás, lo normal en toda la Iglesia de Occidente era recibir la Primera Comunión y la Confirmación en torno a los siete años. Después del Concilio Vaticano II se difundió mucho la tendencia a postergar la Primera Comunión y la Confirmación hasta edades más tardías, por diversas razones pastorales. En el caso de la Confirmación, esa postergación se relaciona muy a menudo con la concepción de la Confirmación como sacramento de la madurez cristiana. Así en algunas Diócesis la edad mínima para la Confirmación ha llegado incluso hasta los diecisiete años. Actualmente en Uruguay por lo general se recibe la Primera Comunión a partir de los diez años y la Confirmación a partir de los quince años.

A mi juicio el asunto de la edad mínima para la Confirmación debería ser reexaminado a la luz de los resultados insatisfactorios alcanzados mediante la mencionada praxis pastoral post-conciliar. Las dificultades existentes hoy en Uruguay (dificultades que seguramente se dan en términos parecidos en muchos otros países) podrían ser sintetizadas de la siguiente manera:

Con mucha frecuencia los niños se alejan de la práctica sacramental poco tiempo después de haber recibido la Primera Comunión. Pocos son los que perseveran en la recepción asidua de los sacramentos de la Eucaristía y la Penitencia, reciben el sacramento de la Confirmación y llevan luego una vida cristiana militante. De hecho este último sacramento ha quedado reducido a una minoría de los fieles católicos.

Conviene recordar que, acerca de la edad mínima para recibir la Confirmación, el Código de Derecho Canónico (CIC) establece lo siguiente:

El sacramento de la confirmación se ha de administrar a los fieles en torno a la edad de la discreción, a no ser que la Conferencia Episcopal determine otra edad, o exista peligro de muerte o, a juicio del ministro, una causa grave aconseje otra cosa.” (CIC, can. 891). El mismo Código define como “edad de la discreción” los siete años cumplidos (cf. CIC, can. 97,2). Por lo tanto, a pesar de la amplia difusión de la tendencia a postergar la Confirmación, la legislación de la Iglesia universal continúa considerando a los siete años como la “solución por defecto” al problema de la edad mínima para la Confirmación.

Por otra parte, al tratar acerca de quién puede recibir el sacramento de la Confirmación, el Catecismo de la Iglesia Católica establece entre otras cosas lo siguiente:

“Todo bautizado, aún no confirmado, puede y debe recibir el sacramento de la Confirmación (cf CIC can. 889, 1). Puesto que Bautismo, Confirmación y Eucaristía forman una unidad, de ahí se sigue que “los fieles tienen la obligación de recibir este sacramento en tiempo oportuno” (CIC, can. 890), porque sin la Confirmación y la Eucaristía el sacramento del Bautismo es ciertamente válido y eficaz, pero la iniciación cristiana queda incompleta.

La costumbre latina, desde hace siglos, indica “la edad del uso de razón", como punto de referencia para recibir la Confirmación. Sin embargo, en peligro de muerte, se debe confirmar a los niños incluso si no han alcanzado todavía la edad del uso de razón (cf CIC can. 891; 893,3).

Si a veces se habla de la Confirmación como del “sacramento de la madurez cristiana", es preciso, sin embargo, no confundir la edad adulta de la fe con la edad adulta del crecimiento natural, ni olvidar que la gracia bautismal es una gracia de elección gratuita e inmerecida que no necesita una “ratificación” para hacerse efectiva. Santo Tomás lo recuerda:

“La edad del cuerpo no constituye un prejuicio para el alma. Así, incluso en la infancia, el hombre puede recibir la perfección de la edad espiritual de que habla la Sabiduría (4,8): `la vejez honorable no es la que dan los muchos días, no se mide por el número de los años’. Así numerosos niños, gracias a la fuerza del Espíritu Santo que habían recibido, lucharon valientemente y hasta la sangre por Cristo (S.Th. 3,72,8,ad 2)”.”

(Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1306-1308).

El Catecismo de la Iglesia Católica, pues, vuelve a recordar y a valorar la tradicional costumbre latina de conferir la Confirmación en la edad del uso de razón. Además en cierto modo relativiza la concepción de la Confirmación como sacramento de la madurez cristiana y le hace algunas puntualizaciones importantes, citando incluso a Santo Tomás de Aquino, a cuyo pensamiento se remiten con frecuencia los promotores de esa concepción.

Por otra parte, en su exhortación apostólica post-sinodal sobre la Eucaristía, el Papa Benedicto XVI escribió lo siguiente sobre el orden de los sacramentos de la iniciación cristiana:

“A este respecto es necesario prestar atención al tema del orden de los Sacramentos de la iniciación. En la Iglesia hay tradiciones diferentes. Esta diversidad se manifiesta claramente en las costumbres eclesiales de Oriente, y en la misma praxis occidental por lo que se refiere a la iniciación de los adultos, a diferencia de la de los niños. Sin embargo, no se trata propiamente de diferencias de orden dogmático, sino de carácter pastoral. Concretamente, es necesario verificar qué praxis puede efectivamente ayudar mejor a los fieles a poner de relieve el sacramento de la Eucaristía como aquello a lo que tiende toda la iniciación. En estrecha colaboración con los competentes Dicasterios de la Curia Romana, las Conferencias Episcopales han de verificar la eficacia de los actuales procesos de iniciación, para ayudar cada vez más al cristiano a madurar con la acción educadora de nuestras comunidades, y a asumir en su vida una impronta auténticamente eucarística, que le haga capaz de dar razón de su propia esperanza de modo adecuado en nuestra época (cf. 1 P 3,15).”

(Benedicto XVI, exhortación apostólica Sacramentum Caritatis, n. 18).

El problema del orden de los sacramentos de iniciación es diferente del problema de la edad mínima para recibir dichos sacramentos, pero está íntimamente relacionado con él. El orden más antiguo y tradicional es Bautismo-Confirmación-Eucaristía. En este orden, por ejemplo, se presentan los sacramentos de la iniciación cristiana en el Catecismo de la Iglesia Católica. Sin embargo en Occidente, desde hace muchos siglos, se impuso el nuevo orden Bautismo-Eucaristía-Confirmación. En el texto citado, aunque no se pronuncia taxativamente a favor de ninguna de las dos soluciones al problema del orden de los sacramentos de iniciación, Benedicto XVI parece inclinarse a favor de la solución más antigua, al establecer como criterio determinante el de “verificar qué praxis puede efectivamente ayudar mejor a los fieles a poner de relieve el sacramento de la Eucaristía como aquello a lo que tiende toda la iniciación.” Es evidente que el orden antiguo supera en este aspecto al orden nuevo, al colocar la Eucaristía como último sacramento de iniciación.

Un regreso al orden tradicional de los sacramentos de iniciación supondría un replanteamiento del tema de las edades mínimas para recibir esos sacramentos. En Diócesis como las de Uruguay, donde rige una edad tardía para la Confirmación, habría en principio dos soluciones posibles: adelantar la edad de la Confirmación (en Uruguay, por ejemplo, hasta los diez años); o bien atrasar la edad de la Primera Comunión (en Uruguay, por ejemplo, hasta los quince años). Esta segunda alternativa, sin embargo, parece poco juiciosa, por lo cual podría ser descartada, quedando así sólidamente unidos el regreso al orden tradicional de los sacramentos de iniciación y la reducción de la edad mínima para la Confirmación.

En mi opinión, dicha reducción (con o sin cambio del orden de los sacramentos de iniciación) tendría grandes ventajas pastorales con respecto a la praxis más generalizada actualmente, puesto que permitiría extender el sacramento de la Confirmación a un mayor número de fieles cristianos y lograr que los adolescentes católicos cuenten con la gracia de la Confirmación antes de experimentar las crisis propias de su edad.

Además, si se redujera la edad mínima para la Confirmación (en Uruguay, por ejemplo, de quince a doce años) manteniendo el orden Bautismo-Eucaristía-Confirmación, se facilitaría la perseverancia en la vida cristiana de los niños que han recibido la Primera Comunión, se daría una mayor formación cristiana a los adolescentes católicos a una edad más temprana y se convertiría al sacramento de la Confirmación en la puerta de entrada normal de la pastoral juvenil.

Daniel Iglesias Grèzes


El presente artículo es una nueva versión de: Daniel Iglesias Grèzes, Sintió compasión de ellos. Escritos teológico-pastorales, Montevideo 2008, Capítulo 10 – La edad mínima para la Confirmación, pp. 137-140.

Ese libro está disponible aquí.

20 comentarios

Comentario de Jesús
Estimado Sr, no comparto en absoluto sus razonamientos con el tema de trasladar la Confirmación a la edad de p.e. 10 años.

Razone Ud. más por que no se puede atrasar la primera comunión a los 15 años. Porque el argumento que cita Ud. "...se facilitaría la perseverancia en la vida cristiana..." en su último párrafo es bastante ambiguo.

Yo pertenezco a una parroquia en la que la primera comunión se ofrece a los 10 años y la confirmación a los 13. Entre ambas es obligatoria la "catequesis continuada" con lo que el niño está en continuo proceso de catequización. En concreto hablamos de una catequización desde los 7 años hasta los 13 obligatoria para recibir los dos sacramentos: 7 años de formación en plena infancia y pre adolescencia. ¿Hay grandes logros?...me temo que no. La solución de poner la confirmación a la edad de la primera comunión sería un gran alivio para muchos curas y catequistas que no saben que hacer con los adolescentes, que simplemente pasan de la religión. Como siempre todo pasa por la familia. COn familias católicas coherentes y de vida de fe...da igual la edad del sacramento: será bueno en cualquier momento. Con personas que no dan importancia a la fe que se les ofrece: cualquier momento es caduco. Ahora bien, la iglesia ha de elegir entre confirmación como sacramento o confirmación como momento para evangelizar. Hacemos todo mal porque no podemos utilizar un sacramento como pretexto para evangelizar al joven. Hay que aclararse.

Un saludo cordial.
Jesús G.

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DIG: Un sacramento es un sacramento, no un pretexto para nada; pero la preparación para un sacramento es una buena ocasión para evangelizar.

Lo que se hace en su Parroquia es prácticamente lo mismo que propuse en mi artículo (cambiando 13 por 12 años).
31/05/10 12:15 PM
Comentario de Daniel Iglesias
Estimado Jesús:

Si relee mi artículo serenamente, verá que en ningún momento propuse atrasar aún más la Primera Comunión. Es más, escribí explícitamente que esa alternativa es poco juiciosa y debería ser descartada.

Hablo de dos cosas distintas:

1) Si se volviera al orden tradicional, la Confirmación y la Primera Comunión podrían administrarse casi juntas en torno a los diez años.

2) Si se mantuviera el orden actual, se podría adelantar la Confirmación por ejemplo a los doce, manteniendo la Primera Comunión como hasta ahora, en torno a los diez años (en Uruguay).

Gracias por escribir.
31/05/10 12:24 PM
Comentario de Ricardo de Argentina
Acá se menciona un hecho esencial, el cual es la falta de perseverancia de los niños, quienes toman a la Primera Comunión como su rito de despedida de la Iglesia Católica.

Esto es gravísimo y debe ser abordado con la mayor seriedad y prontitud. Frenta a este drama, que afecta a la Iglesia en todos los países tradicionalmente cristianos (aunque no en muchos de Africa y Asia), la discusión de fechas y edades que aquí se propone se me hace bizantina.

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DIG: El Papa Juan Pablo II nos enseñó que la nueva evangelización que el mundo necesita hoy debe ser "nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión". Es claro que el factor principal es el "nuevo ardor". Sin embargo, eso no implica que los otros dos factores tengan poca importancia. El tema que aquí planteo es una cuestión de "métodos" que, aunque no sea lo más importante (obviamente, no va a solucionar de un plumazo el problema de la falta de perseverancia de tantos), merece también un análisis serio y atento. Me parece que los aportes que se hagan al respecto no deberían ser menospreciados.
31/05/10 2:24 PM
Comentario de klubber
La discusión se hace bizantina en tanto la Confirmación siga siendo la “Cenicienta” de los Sacramentos. Pero a la luz de la triste realidad que Ud. mismo indica, Ricardo, es más que urgente.

Se ha querido utilizar la Confirmación como “herramienta” pastoral, para retener a los jóvenes algunos años luego de la Primera Comunión. Pero los resultados están a la vista y ya los expresó el autor del artículo. Al hacerlo, no sólo se instrumentaliza un Sacramento, no sólo se ignora su eficacia convirtiéndolo en zanahoria delante de los poquísimos que perseveran luego de la Primera Comunión (la mayoría de los cuales se alejan igual después de confirmados), sino que también la Eucaristía queda como perdida en este orden sacramental. La Eucaristía como tercer sacramento de iniciación recuperaría su dignidad como fuente y culmen de la vida cristiana.

Por otra parte, ese orden es respetado cuando se reciben los tres sacramentos en un mismo día… En ese caso el orden es siempre Bautismo – Confirmación – Eucaristía. Por lo tanto, lo que es lógico y razonable en esta última situación, debería serlo en todas. Sobre todo a la vista del fracaso pastoral del orden invertido.
31/05/10 3:16 PM
Comentario de Jesús G.
Estimado Daniel, probablemente yo me he explicado mal.

Lo que yo quería decirle era que me indicase la razón por la que cree Ud. que poner la primera comunión a los 15 años es poco juicioso. Yo no tengo ya nada claro, la verdad. Llevo como catequista 19 años y, sinceramente, creo que hoy por hoy no podemos mantener la administración de sacramentos "por quintas", es decir, que todos los niños nacidos tal año se comulgan a la vez. Creo que eso ha de cambiar, que ha de hacerse verdaderamente la administración del sacramento a la luz de un proceso real del chaval. Y unos se comulgarán a una edad y otros a otra. Con una edad mínima. La iglesia cada día mas es un fenómeno de masas, al contrario pasa a ser cosa de minorías y la actual manera de administrar la primera comunión y la confirmación está hecha para hacerlo en grandes grupos, por años de nacimiento. La gente no se casa en grupo, no veo la razón por la que se tenga que hacer la primera comunión en grupo. Sinceramente, y aunque a mí también me cuesta admitirlo, se ha de cambiar el esquema totalmente. Y no se cual es la solución. No tome este comentario como un enfrentamiento con Ud., en absoluto. Al contrario estoy encantado de haber encontrado a alguien con el que poder compartir dudas sobre algo tan importante como los sacramentos de la iniciación, Un saludo.

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DIG:
Estimado Jesús:

Tengo 50 años. Recibí la Primera Comunión a los seis años y la Confirmación a los siete (en 1965 y 1966 respectivamente). Eso era normal en aquellos tiempos. Luego se dio un proceso de postergación gradual de la Primera Comunión, que ha llevado a que hoy lo normal (en mi país) sea recibirla a los diez u once años (aquí me refiero sólo a la minoría de los que sí toman la Primera Comunión). Me parece que esa tendencia ha dado muy malos resultados y que postergar la Primera Comunión hasta los quince años daría resultados mucho peores todavía.

El problema de la falta de perseverancia es muy complejo y no se va a resolver con una sola medida, pero todo lo que contribuya a resolverlo debería ser muy bienvenido.

Está bien hacer el máximo esfuerzo para dar una buena formación a los niños y adolescentes, pero creo que por otro lado las exigencias no deberían ser tan excesivas que tiendan a reservar los sacramentos a una pequeña élite de cristianos. Los sacramentos son la fuente de la vida cristiana. Si casi nadie los recibe, la vida cristiana tenderá a secarse (en los ámbitos donde eso pase).
31/05/10 3:57 PM
Comentario de Jesús G.
Evidentemente donde dije "La iglesia cada día mas es un fenómeno de masas..." quería decir que NO es un fenómeno de masas.
Disculpen el error.

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DIG: El asunto es complejo. Se dan a la vez fenómenos que parecen contradictorios. Globalmente el número de católicos (en sentido canónico: bautizados en la Iglesia Católica que no se han apartado de ella por un acto formal de cisma, herejía o apostasía) aumenta, pero por otra parte en todo Occidente los católicos militantes (y más o menos coherentes) se han vuelto una minoría: significativa, pero minoría al fin.

Creo que la estrategia pastoral correcta debe huir de los extremos del laxismo populista y el rigorismo elitista. El "progresismo eclesial", sobre todo en los años '70, tendió fuertemente al elitismo, despreciando la religiosidad popular. Los resultados fueron muy malos.

Por otro lado, la dilatación cada vez mayor de los tiempos de preparación para los sacramentos tampoco logró (en promedio) una mejor formación cristiana. El Cardenal Ratzinger llegó a hablar (con razón) del "fracaso catastrófico de la catequesis moderna". Hoy, gracias en parte a la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica y su Compendio, la cosa ha mejorado algo, pero el problema sigue siendo grave. Espero poder escribir en este blog otro día sobre algunos de los mayores problemas de la catequesis.
31/05/10 3:59 PM
Comentario de Enrique
Ya hay experiencias en España:

"Monseñor Reig adelanta la Confirmación a la Primera Comunión en su plan pastoral"

http://religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=5051

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DIG: Muy interesante. Gracias.
31/05/10 4:33 PM
Comentario de Luis Fernando
Los católicos de rito bizantino no tienen este "problema". La confirmación es administrada junto con el bautismo y la Eucaristía al poco de nacer los niños.
31/05/10 4:53 PM
Comentario de Ricardo de Argentina
LF, una duda : ¿Ellos no tienen deserción juvenil?
31/05/10 5:27 PM
Comentario de Ricardo de Argentina
Klubber, totalmente de acuerdo que no se debe instrumentalizar un sacramento. Y casi de cuerdo en que se lo ha instrumentalizado (el casi es porque no tengo demasiada experiencia catequística por lo que en esto opino sólo por lo que me parece).

Sobre intercalar la Confirmación antes de la Eucaristía, veo dos inconvenientes:

* Podría instrumentalizarse también, reduciéndosela a un mero requisito formal para llegar a la ansiada Comunión.

* Fue el mismísimo San Pío X quien introdujo la novedad del adelanto de la edad de la Comunión, con general beneplácito de la Iglesia, luego de que por casi 1.900 años la norma fuese diferente.

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DIG: Sí, pero después del Concilio Vaticano II la edad promedio de la Primera Comunión volvió a aumentar gradualmente y hoy quizás no estemos muy lejos de la situación de 1900. Por otra parte, la postergación de la Confirmación empezó hace muchos siglos, cuando ese sacramento (en Occidente) quedó reservado al Obispo (normalmente). Pero además, recientemente se tendió a postergarlo hacia edades cada vez más tardías.
31/05/10 5:35 PM
Comentario de Luis Fernando
Ricardo, supongo que como el resto. La clave está en la formación.
31/05/10 7:02 PM
Comentario de Klubber
Ricardo: es cierto que el peligro de instrumentalizar el sacramento siempre está. Pero al menos, el catecúmeno llegará a la Eucaristía habiendo recibido todos los sacramentos de inicación. La pérdida de vista de la eficacia de la Confirmación puede estar en la raíz de la tibieza testimonial de tantos católicos, al menos en nuestra parte del mundo (la suya, que también es la mía). Hace falta dejar que Dios actúe, y dejar las comisiones y las estrategias para otros ámbitos.
Un saludo

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DIG: Muchas gracias a todos los participantes de este valioso intercambio.
31/05/10 8:10 PM
Comentario de Percival
Creo que hay que considerar también la gracia del sacramento. ¿No produce un efecto de maduración espiritual este sacramento? A lo mejor es que no creemos en este efecto y preferimos asegurarlo con una maduracion "externa" afincada en la edad o en una catequesis puntual más o menos exitosa.
El problema es toda la iniciacion cristiana. Quizás no deberíamos pensar en la catequesis en funcion de los 3 momentos puntuales del sacramento, sino en una formación y vivencia continua. ¿Deberíamos volver al catecumenado de los primero siglos?

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DIG:
Estimado Percival: El catecumenado propiamente dicho implicaría bautizar a adultos, no a niños. Yo creo que, en términos generales, no se debería dejar de tener como meta normal el bautismo de los niños de las familias católicas. Otra cosa (más adecuada a mi juicio como estrategia básica) sería una especie de neo-catecumenado para personas ya bautizadas.
01/06/10 12:08 AM
Comentario de solodoctrina
Daniel.

Yo creo que es buena idea el orden bautismo-comunión-confirmación tal se hace en nuestra patria Uruguay.
Los problemas de fondo son que a la confirmación se llega, muy frecuentemente, mediante cursos ultra light -como todo lo del oficio catequistico- y, principalmente, que las familias NO ACOMPAÑAN.

Saludos


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DIG: Gracias por escribir. Sin duda la crisis de la transmisión de la fe entre generaciones dentro de las familias cristianas es un problema muy grande, que no se puede resolver con una simple medida como la que propongo; también es cierto que hay mucho que mejorar en la catequesis misma. Pero me parece que dejar la edad mínima para la Confirmación en los 15 años favorece una deplorable tendencia a que cada vez se confirme menos gente, produciéndose la extraña situación de que sólo una pequeña minoría de cristianos haya completado la iniciación cristiana. Hasta algunas personas adultas que han ido a Misa durante casi toda su vida carecen del sacramento de la Confirmación. Me parece que hay que hacer algo para cambiar esto.
01/06/10 6:25 AM
Comentario de Vicente - España
creo que deberíamos volver a la praxis de Bautismo, Confirmación y Eucaristía, en este orden... Y no dejar de recibir una adecuada catequesis no sólo sacramental sino formativa.
01/06/10 4:33 PM
Comentario de Ogonza
Muy bien todo lo que se ha escrito. Pero estamos hablando demasiado de los niños y adolescentes y muy poco de sus FAMILIAS. Es ahí donde se desarrolla la fe del niño. Por mucha catequesis que impartamnos, si después el caldo de cultivo de la fe es una familia dividida,sin autoridad ni vivencia religiosa, todo se reduce a un trabajo aislado, parcial. Y los niños seguirán después el camino y comportamientos de sus respectivas "familias" (que de familia tienen muy poco). Creo que el quid de la cuestión s la FAMILIA. Y sin familia, el proceso de la fe se ve truncado. Mucho trabajo pastoral, tantos dolores de cabeza en las parroquias y.... nada o muy poco.

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DIG: Concuerdo en que la familia es una prioridad pastoral de primerísimo orden.
01/06/10 6:26 PM
Comentario de amauta
Soy párroco y se que la idea que me gustaría proponer a quien corresponda le pone el "pelo de punta" a más de uno de mis compañeros, preso por las inercias... así que imagino que será proponer en el vacío... En primer lugar constatar que la vida auténticamente cristiana se ha perdido muchísimo entre los bautizados, por lo que padres que sintonicen mínimamente con lo que la Iglesia quiere a la hora del recibir los sacramentos de la iniciación cristiana hay muy, pero que muy pocos... pero queda todavía una gran inercia... primera propuesta: hay que tener el valor de romper las inercias, porque de los contrario estas nos arrastran y perdemos el control... En las parroquias una de las grandes preocupaciones de muchos padres prácticamente desde el momento de inscribir a la primera comunión es: ¿cuándo será la fecha? Porque lo importante es reservar una sala de banquetes, todo lo demás, creanme, para muchos padres es muy, pero que muy secundario... Por lo tanto para romper esta primera inercia y poner más de manifiesto la unidad de los sacramentos de iniciación, creo que lo mejor sería que los niños se inscribieran a catequesis en torno a los nueve, diez años (que visto como está la escuela ahora en España, es cuando, con dificultades, empiezan a leer y escribir un poco). La catequesis se presenta como de Iniciación Cristiana (no se dice ni de comunión, ni de confirmación), y en torno a los doce años, reciben la confirmación y la eucaristía en la misma celebración (no se justifica el separar sacramentos que van juntos, tiene sentido separarlo del bautismo de párvulos por el deseo de que se sea consciente al menos cuando se reciba confirmación y eucaristía). Rota la inercia, porque a ver quien sabe la agenda del obispo para dentro de dos o tres años. Así se quedaría más a quien de verdad le interesa ser cristiano y voy a decirlo crudamente, nos libramos de aguantar a quien sólo viene a fastidiar y a hacer perder el tiempo... Por supuesto, a estos hay que hacer lo posible para evangelizarlos, pero una cosa es evangelizar y otra es meterle una vacuna contra el cristianismo (mecanismo de las vacunas: poner un virus debilitado, meto un cristianismo debilitado y vacuno contra el cristianismo... dejando libre a Dios para que haga lo que soberanamente quiera claro, que puede sacar hijos de Abraham de las piedras).

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DIG: Estimado Padre amauta: Comprendo que a veces los fieles laicos podemos ser bastante exasperantes para el sacerdote, pero lo exhorto a no dejarse dominar por su deseo de librarse "de aguantar a quien sólo viene a fastidiar y a hacer perder el tiempo". Debemos tratar de ver a los demás con ojos generosos y comprensivos. Casi siempre, cuando la gente se acerca a la Iglesia para pedir un sacramento, buscando un poco bajo su posible confusión mental y sus motivaciones mundanas, se encontrará que, con mayor o menor intensidad, arde el fuego del deseo de Dios. No apaguemos el fuego que arde débilmente, debajo quizás de mucho humo humano. Sintamos (y sientan sobre todo los sacerdotes) mucha compasión por los fieles cristianos confundidos y desorientados, porque están dispersos y agobiados como ovejas sin pastor. Ante una visión similar, Jesús dejó de lado sus planes de descansar y se puso a enseñar "muchas cosas" a la multitud que lo seguía. Hagamos lo mismo que Él, cada uno según su vocación particular.
01/06/10 9:02 PM
Comentario de eltorito
Estimados,

Pues a mi me bautizaron y me confirmaron casi despues. Luego hice la primera comunion a los 6 años.

Creo que el problema viene mas de la formacion en la familia, porque yo he visto como si a los niños les enseñas adorar (niños adoradores) la eucaristía, ellos mismos ansian el tomarla, y lo que se aprende de niño, rara vez se va olvidando o despues es mas facil retomar.

Saludos en Cristo.
02/06/10 12:54 AM
Comentario de solodoctrina
Comparto la reflexión que hace Daniel al P Amauta sobre mirar a toda persona con buenos ojos, sobre todo si se acerca a la Iglesia, ya que evidencia "deseos de Dios", feliz expresión acuñada por Daniel.

También comparto la idea del P Amauta que meter un cristianismo debilitado -ultra light llamé a los cursos al uso en Uruguay- es la mejor vacuna contra el cristianismo en serio, enraizado en el Credo, los Mandamientos -de Dios y de la Iglesia-, la oración y TODOS los sacramentos.
02/06/10 3:01 PM
Comentario de amauta
Querido Daniel, muchas gracias por la corrección fraterna. A veces agobiado a uno se le calienta la boca y dice exabruptos... precisamente he acabado este domingo pasado las primeras comuniones en la parroquia, con dos turnos seguidos, y no sé como será en su país, pero acá es una experiencia dura el ver como viene mucha gente tan confundida en el sentido de que no saben dónde vienen, con muchas mujeres inadecuadamente vestidas (no soy timorato, no me refiero a que enseñen los hombros... sino mucho, mucho más...), la imposibilidad de celebrar con un mínimo de dignidad y el saber que nada de lo que digas les va a quedar... pero sé que ante todo soy en Cristo su pastor, y no los debo rechazar y los debo amar como Cristo Nuestro Señor los ama... y usted ha hecho muy bien en recordármelo y yo haría muy bien si empiezo a hacerle caso. Por lo demás quitando las expresiones desafortunadas mi opinión de juntar Confirmación y Comunión la sigo considerando la mejor opción, así como romper inercias que arrastran. Un fraterno abrazo en los Corazones de Jesús y María.

---

Querido Padre amauta:
Muchas gracias por su mensaje. Comprendo bien sus sentimientos. Fui durante varios años catequista de preadolescentes que se preparaban para la Primera Comunión y también me molestaba que muchos padres parecieran más preocupados por cuestiones menores que por lo esencial. Acerca de lo último que usted nos cuenta, pienso que deberíamos insistir más sobre el valor del pudor, que corresponde a la voluntad de ser mirados como personas, no como objetos. En cuanto a juntar Confirmación y Comunión, no me parece mal, mientras eso no implique atrasar todavía más la recepción de los sacramentos.
Un saludo fraternal de
Daniel
02/06/10 4:51 PM

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Daniel Iglesias Grèzes

Guillermo Juan Morado

Fiel católico laico, uruguayo, nacido en 1959, casado con María Alejandra, con tres hijos: María Inés, Juan Pablo y Santiago José. Ingeniero Industrial, Magister en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Secretario de la Obra Social Pablo VI y del Centro Cultural Católico "Fe y Razón", asociaciones con sede en Montevideo. Autor de varios libros de teología.
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