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28.03.11

La concepción virginal de Jesús

A las 10:32 PM, por Guillermo Juan Morado
Categorías : General

Hace pocos días – el 25 de marzo, nueve meses antes de la Navidad -celebrábamos la solemnidad de la Anunciación del Señor. En la antigüedad cristiana se creía que el Verbo se encarnó en el equinoccio de primavera, el mismo día en que fue creado Adán.

Adán fue creado de la nada y Jesucristo, el último Adán, fue “engendrado, no creado” y “concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen”. La gratuidad de la creación se refleja en la gratuidad de la Encarnación. En ambos acontecimientos resplandece la maravillosa soberanía de Dios.

En la generación de Jesús no intervino ningún varón, sino el poder trascendente del Espíritu Santo, Señor y Dador de vida. No se trata de que Dios “supliese” el papel que le correspondería a un varón. La intervención del Espíritu Santo es divina. Dios actúa como Dios, no como hombre.

Un teólogo reformado, Karl Barth, supo expresarlo de un modo muy acertado: “El hombre Jesucristo no tiene padre. Su concepción no se deriva de la ley común. Su existencia comienza con la libre decisión de Dios mismo, procede de la libertad que caracteriza a la unidad del Padre y del Hijo unidos por el amor, es decir, por el Espíritu Santo… Es éste el campo inmenso de la libertad de Dios, y de esta libertad es de donde procede la existencia del hombre Jesús”.

Los textos bíblicos son bien elocuentes. San Mateo presenta a María que ha concebido por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18-25). Parte de esta concepción virginal para señalar la presencia en la Escritura (Is 7,14) de un pálido reflejo de la misma: la señal dada por Dios a Acaz; es decir, el anuncio del nacimiento del Emmanuel de una virgen. Mateo es muy cuidadoso y, al narrar la huida a Egipto – recordando así la historia de Moisés - , escribe: “Toma al niño y a su madre”.

San Lucas, en el pasaje de la Anunciación, explica: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con sus sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios” (cf Lc 1,26-38).

Los relatos evangélicos – precisa el Catecismo – “presentan la concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda comprensión y toda posibilidad humanas” (n. 497). No se trata, pues, de indagar por medio de suposiciones inútiles, sino de contemplar y reconocer la acción de Dios. Sólo desde esta base se abre camino la comprensión que brota de la fe.

La Iglesia ha creído y profesado que la Madre de Jesús permaneció virgen “en el parto y después del parto”. Algunos autores recientes han propuesto – como si Dios estuviese limitado por nuestra racionalidad científico-técnica – interpretar la virginidad de Nuestra Señora en un sentido meramente simbólico, como si se tratase de un mero revestimiento mitológico para resaltar el carácter extraordinario de Jesucristo.

Esta interpretación no es aceptable para un creyente. Ya San Ignacio de Antioquía acusaba al Demonio de querer ignorar tres misterios esenciales de la vida de Cristo: la virginidad de su Madre, su nacimiento como verdadero hombre y la realidad de su muerte en la cruz; “tres misterios resonantes que se realizaron en el silencio de Dios”.

La mejor teología contemporánea ve en el hecho de la concepción virginal de Cristo por parte de María una muestra de la gratuidad de la salvación y, en consecuencia, de la pobreza del hombre para ser el artífice de su salvación.

Cito solo un par de textos. El primero, de Karl Rahner: “La virginidad de María y el nacimiento del Señor sin intervención de padre humano indican no sólo con palabras, sino en la concreción tangible de la vida humana, una misma y única realidad: Dios es el Dios de la gracia libre, el Dios que nosotros, con todos nuestros esfuerzos, no podemos coger y aferrar con nuestras manos, sino sólo el Dios que podemos recibir como gracia, con la que se nos entrega a sí mismo de manera inefablemente libre. Esta realidad, en María, no tenía que vivirse solamente en las disposiciones de su corazón, sino que debía expresarse en todo su ser, incluso en su corporeidad; tenía que manifestarse y representarse en su existencia corporal. Por este motivo, María es virgen en el espíritu y en el cuerpo, única en todo el plan de Dios”.

Y Max Thurian escribió: “la virginidad de María es un signo de la pobreza y de la incapacidad del hombre para llevar a cabo su liberación, para hacer que aparezca el ser perfecto que podrá salvarlo”.

Guillermo Juan Morado.

46 comentarios

Comentario de Luis Fernando
Dice usted:
Algunos autores recientes han propuesto – como si Dios estuviese limitado por nuestra racionalidad científico-técnica – interpretar la virginidad de Nuestra Señora en un sentido meramente simbólico, como si se tratase de un mero revestimiento mitológico para resaltar el carácter extraordinario de Jesucristo.


Eso lo han hecho con la virginidad de Nuestra Señora, con los milagros de Nuestro Señor, con su resurrección, etc. Y entre esos autores hay uno especialmente famoso, que anda rondando por la región española de donde usted es originario y donde vive. Sin embargo, el arzobispo de dicho autor se opone a que la Iglesia diga que sus enseñanzas son contrarias a la fe.

Cosas que pasan, ya ve usted.

GJM. A mí nadie me ha consultado al respecto, ni tenían por qué hacerlo...
28/03/11 10:37 PM
Comentario de José Angel Antonio
Ya que se encarnó de María Virgen, siempre he pensado que el 100% de la dotación genética de Jesús venía de María; Jesús era idéntico a María excepto en el cromosoma que designa el sexo (retoquito mínimo del Espíritu Santo); seguramente la gente se asombraría de su parecido. Sus gestos, estilo, etc... vendría de ella, de la Hija de Sión, el orgullo de nuestra raza, etc... Cuando la Trinidad se enamoró de ella, también fue porque tenía el rostro que iba a mostrarse a la humanidad como rostro de Dios.

______

GJM. Yo creo que sí se parecían. Pero Él siendo varón y Ella siendo mujer. Son la primicia de la humanidad nueva. Como estamos ante un "caso único" no me atrevo yo a tratar aquí sobre cromosomas y demás... Dios, que es el autor de todas las leyes de la naturaleza, ha sabido más que de sobra cómo solucionar esas cosas.
28/03/11 10:42 PM
Comentario de Miquel Angel
GJM. Perdone, he borrado su comentario, que no era incorrecto en la forma. Estamos hablando de un "misterio de la fe en sentido esctricto". No es algo que se pueda "demostrar", sino algo que está presente en la revelación divina - Escritura y Tradición - y así es enseñado por el magisterio de la Iglesia.

Es un acontecimiento que se ofrece a nuestra aceptación y contemplación en la fe.

No voy entrar ni en cuestionamientos ni en respuestas a los mismos.

No, tratando de la Virgen.

28/03/11 11:10 PM
Comentario de Marcos W
Gracias, pater. Iba a escribir algo pero sería redundante y no a la suficiente altura porque existen mejores explicaciones. Como la suya y como la excepcional exegética de Juan Pablo II:

http://multimedios.org/docs/d001078/

1. La Iglesia ha considerado constantemente la virginidad de María una verdad de fe, acogiendo y profundizando el testimonio de los evangelios de san Lucas, san Marcos y, probablemente, también de san Juan.

En el episodio de la Anunciación, el evangelista san Lucas llama a María «virgen», refiriendo tanto su intención de perseverar en la virginidad como el designio divino, que concilia ese propósito con su maternidad prodigiosa.

La afirmación de la concepción virginal, debida a la acción del Espíritu Santo, excluye cualquier hipótesis de partogénesis natural y rechaza los intentos de explicar la narración lucana como explicitación de un tema judío o como derivación de una leyenda mitológica pagana.

La estructura del texto lucano (cf. Lc 1,26-38; 2,19.51), no admite ninguna interpretación reductiva. Su coherencia no permite sostener válidamente mutilaciones de los términos o de las expresiones que afirman la concepción virginal por obra del Espíritu Santo.

2. El evangelista san Mateo, narrando el anuncio del ángel a José, afirma, al igual que san Lucas, la concepción por obra «del Espíritu Santo» (Mt 1,20), excluyendo las relaciones conyugales.

Además, a José se le comunica la generación virginal de Jesús en un segundo momento: no se trata para él de una invitación a dar su consentimiento previo a la concepción del Hijo de María, fruto de la intervención sobrenatural del Espíritu Santo y de la cooperación exclusiva de la madre.

Sólo se le invita aceptar libremente su papel de esposo de la Virgen y su misión paterna con respecto al niño.

San Mateo presenta el origen virginal de Jesús como cumplimiento de la profecía de Isaías: «Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”» (Mt 1,23; cf. Is 7,14).

De ese modo, san Mateo nos lleva a la conclusión de que la concepción virginal fue objeto de reflexión en la primera comunidad cristiana, que comprendió su conformidad con el designio divino de salvación y su nexo con la identidad de Jesús, «Dios con nosotros».

3. A diferencia de san Lucas y san Mateo, el evangelio de san Marcos no habla de la concepción y del nacimiento de Jesús; sin embargo, es digno de notar que san Marcos nunca menciona a José, esposo de María.

La gente de Nazaret llama a Jesús «el hijo de María» o, en otro contexto, muchas veces «el Hijo de Dios» (Mc 3,11; 5,7; cf. 1,1.11; 9,7; 14,61-62; 15,39).

Estos datos están en armonía con la fe en el misterio de su generación virginal. Esta verdad, según un reciente redescubrimiento exegético, estaría contenida explícitamente también en el versículo 13 del Prólogo del evangelio de san Juan, que algunas voces antiguas autorizadas (por ejemplo, Ireneo y Tertuliano) no presentan en la forma plural usual, sino en la singular:

«Él, que no nació de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios». Esta traducción en singular convertiría el Prólogo del evangelio de san Juan en uno de los mayores testimonios de la generación virginal de Jesús, insertada en el contexto del misterio de la Encarnación.

La afirmación paradójica de Pablo: «Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer (...), para que recibiéramos la filiación adoptiva» (Ga 4,4-5), abre el camino al interrogante sobre la personalidad de ese Hijo y, por tanto, sobre su nacimiento virginal.

Este testimonio uniforme de los evangelios confirma que la fe en la concepción virginal de Jesús estaba enraizada firmemente en diversos ambientes de la Iglesia primitiva. Por eso carecen de todo fundamento algunas interpretaciones recientes, que no consideran la concepción virginal en sentido físico o biológico, sino únicamente simbólico o metafórico: designaría a Jesús como don de Dios a la humanidad.

Lo mismo hay que decir de la opinión de otros, según los cuales el relato de la concepción virginal sería, por el contrario, un theologoumenon, es decir, un modo de expresar una doctrina teológica, en este caso la filiación divina de Jesús, o sería su representación mitológica.

Como hemos visto, los evangelios contienen la afirmación explícita de una concepción virginal de orden biológico, por obra del Espíritu Santo, y la Iglesia ha hecho suya esta verdad ya desde las primeras formulaciones de la fe (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 496).

4. La fe expresada en los evangelios es confirmada, sin interrupciones, en la tradición posterior. Las fórmulas de fe de los primeros autores cristianos postulan la afirmación del nacimiento virginal: Arístides, Justino, Ireneo y Tertuliano están de acuerdo con san Ignacio de Antioquía, que proclama a Jesús «nacido verdaderamente de una virgen» (Smirn. 1,2).

Estos autores hablan explícitamente de una generación virginal de Jesús real e histórica, y de ningún modo afirman una virginidad solamente moral o un vago don de gracia, que se manifestó en el nacimiento del niño.

[...]

(para evitar un copy tan largo, su lectura continua en el link mostrado al principio)

29/03/11 12:03 AM
Comentario de Guillermo Juan Morado
Excelente el texto del Papa Juan Pablo II.

Muchas gracias, William.
29/03/11 12:05 AM
Comentario de Guillermo Juan Morado
Insisto en que estamos hablando de la Encarnación del Hijo de Dios y de la Maternidad de la Virgen.

Estamos ante una realidad única que, desde la fe, sólo puede aceptarse en la obediencia a Dios y en la convicción de que "para Dios nada hay imposible".

Dios es Creador y Salvador. Es Señor de la naturaleza y de la historia. Es soberano y libre en su actuación.

No somos nosotros quienes le hemos de decir a Dios cómo debe hacer las cosas. Él ya sabe cómo hacerlas.

A nosotros nos llegan testimonios de su actuación - a través de la Escritura unida a la Tradición - y, como creyentes, nos atenemos a esos testimonios.

Humanamente hablando no se puede explicar ni la Encarnación ni, consecuentemente, la concepción virginal de Jesús.

Pero la fe no es un constructo elaborado por nosotros, sino que la recibimos de Dios.
29/03/11 12:10 AM
Comentario de Eulogio
Yo como Cristiano creo en la concepción viriginal de Jesús, y la verdad me molesta la visión de algunos judíos que lo llaman "bastardo" recordando aquella idea de Celso de que Jesús era hijo de un tal Pantera...


GJM. He editado en parte su comentario, porque no deseo que haya enlaces hacia páginas que no son católicas.

De todos modos, me parece oportuno citar el n. 498 del "Catecismo":


498 "A veces ha desconcertado el silencio del Evangelio de S. Marcos y de las cartas del Nuevo Testamento sobre la concepción virginal de María. También se ha podido plantear si no se trataría en este caso de leyendas o de construcciones teológicas sin pretensiones históricas. A lo cual hay que responder: La fe en la concepción virginal de Jesús ha encontrado viva oposición, burlas o incomprensión por parte de los no creyentes, judíos y paganos (cf. S. Justino, Dial 99, 7; Orígenes, Cels. 1, 32, 69; entre otros); no ha tenido su origen en la mitología pagana ni en una adaptación de las ideas de su tiempo. El sentido de este misterio no es accesible más que a la fe que lo ve en ese "nexo que reúne entre sí los misterios" (DS 3016), dentro del conjunto de los Misterios de Cristo, desde su Encarnación hasta su Pascua. S. Ignacio de Antioquía da ya testimonio de este vínculo: "El príncipe de este mundo ignoró la virginidad de María y su parto, así como la muerte del Señor: tres misterios resonantes que se realizaron en el silencio de Dios" (Eph. 19, 1;cf. 1 Co 2, 8)".





29/03/11 12:13 AM
Sin duda, ha tocado Vd. uno de los puntos asombrosamente más "controvertidos" entre los estudiosos de la exegesis y la mariología. Sin embargo, los que la niegan parece que desconocen que es profesada claramente por la la fe de la Iglesia desde el siglo II, sobre todo en los Símbolos (Apostólico, de San Epifanio, del concilio XI de Toledo) por los papas y por los concilios (I de Constantinopla, I de Letrán y Vaticano II).

Pr otra parte, la teología de la virginidad de María se apoya en razones cristológicas (reflejo de la filiación divina), soteriológicas (San Ireneo: Eva-María), eclesiológicas (San Ambrosio, San Agustín: María como la Iglesia, es esposa de Dios, toda de Dios) y finalmente marianas (congruencia con los dogmas marianos, honra de Cristo a su madre, rúbrica de su maternidad divina).

En nuestros días, Schoonenberg cuestionó la virginidad antes el parto; Schillebeeckx, Galot y K. Rahner trataron de explicar la virginidad en el parto al margen de la idea tradicional. La virginidad después del parto fue omitida como se sabe, o al menos apareció de forma ambigua en el conocido Catecismo holandés.

Por ejemplo, el citado Schoonenberg, Pikaza o Brown dicen que es necesario desmitologizar la concepción virginal de Jesús, y por tanto ellos proponen un nuevo lenguaje mariológico en este sentido, y por eso, para ellos en vez de hablar de virginidad "biológica" habría que hablar de virginidad "moral" de María.

Sin embargo, esta falacia ya es bastante vieja, ya que así ya se pronunciaba el judío Trifón en el siglo II. Pero, lo realmente novedoso del asunto, es que ahora lo digan algunos que se consideran teólogos "católicos". Estos tales, dicen que la virginidad en sentido biológico nunca fue definida por la Iglesia. Y es cierto, si por definida se entiende "solamente", pero hay muchas verdades de fe, y centrales (como la misma resurrección) que nunca fueron definidas de ese modo. Y sin embargo estas verdade son de fe y aparecen en el Símbolo Apostólico.

Además dicen estos autores heterodoxos que se puede apelar al género literario de los relatos en que aparece esta virginidad para desmitologizarla. Sin embargo, lo que estos teologos no tienen en cuenta es que la concepción virginal aparece también en Juan 1, 13 y en Gálatas 4,4 y estos pasajes no son precisamente "narraciones de la infancia".

Por otra parte, el Vaticano II reafirmó esta virginidad biológica o corporal al hablar de integridad en el nº 57 de la Lumen Gentium cuando afirma: "y en el nacimiento, cuando la Madre de Dios, llena de gozo, presentó a los pastores y a los Magos a su Hijo primogénito, que, LEJOS de MENOSCABAR, CONSAGRÓ su INTEGRIDAD VIRGINAL.

En definitiva, y sin querer entrar en detalles biológicos sólo conocidos por Dios, lo que queda claro es que en el misterio de la concepción virginal algo fue creado por Dios, sin intervención de varón.

Y acabo con un texto de Joseph Raztinger cuando era todavía Cardenal, en el que preguntado si el dogma de la virginidad es una historia biológica o si por el contrario tiene otro significado constestó: "Ese parto no había sucedido por relación con un hombre, sino por intervención del mismo Dios. Cuando hoy se dice, bueno, aquí no podemos hablar de biología y de ese modo apartamos lo biológico como algo indigno de Dios, cometemos un acto de acusado maniqueismo. Porque el ser humano también es biología. Y no incluir lo físico, lo biológico, implica, en cierto modo, despreciar y desplazar lo material, con lo que la encarnación se convierte, en última instancia, en un asunto ficticio. Por eso me opongo a ese tópico. Se trata de la persona completa: he aquí la respuesta. Dios también tomó en su mano la vida, incluyendo la vida física, biológica, material, y le puso una señal" (...) ("Dios y el mundo". Galaxia Gutemberg, p. 284-285).

Y todavía no convencido por la respuesta, el periodista le vuelve a preguntar "¿Quedamos en que el parto virginal es parto virginal?" Y como es obvio el teólogo alemán responde escuetamente, y al mismo tiempo de forma rotunda, un "sí", como diciendo, ¡creo que antes ya te lo he explicado suficientemente, no hace falta hacer más matizaciones!...

En fin, D. Guillermo has tocado un tema sin duda delicado, y así debe ser tratado, pero que por desgracia ha sido "manchado" por las palabras de aquellos que no han querido reconocer este dogma de la Iglesia como parte de su fe, y han pretendido tratar del tema como si fuese un simple teologúmeno, cuando de lo que en realidad se trata es de un dogma mariano bien claro y bien fundamentado por la Iglesia desde los primeros siglos del cristianismo.

Oremos por tanta gente confundida en la doctrina católica, para que el Señor les de luz y sepan discernir la fe eclesial en su totalidad como la entiende la Iglesia.



GJM. He aludido en el post a intentos de desmitologización. No respetan la totalidad de la fe católica esos intentos. El sentido de la fe católica es muy claro. Otra cosa es que Dios nos desconcierte, nos supere, no nos pida permiso... Pero, si lo hiciera, no sería Dios.

Por otra parte, no se trata de diseñar una línea de racionalidad y pedir que Dios se ajuste a ella. No, se trata de respetar la novedad, la libertad y la soberanía de la revelación divina. Dios es Dios.

Me gusta el texto que cita de Ratzinger: "Y no incluir lo físico, lo biológico, implica, en cierto modo, despreciar y desplazar lo material, con lo que la encarnación se convierte, en última instancia, en un asunto ficticio. Por eso me opongo a ese tópico".
29/03/11 12:33 AM
Comentario de Guillermo Juan Morado
El mejor libro de síntesis teológica que tenemos a nuestro alcance es el Catecismo de la Iglesia Católica (¿a ver quién hace una obra mejor?). Pues el Catecismo dice:


La maternidad virginal de María en el designio de Dios

"502 La mirada de la fe, unida al conjunto de la Revelación, puede descubrir las razones misteriosas por las que Dios, en su designio salvífico, quiso que su Hijo naciera de una virgen. Estas razones se refieren tanto a la persona y a la misión redentora de Cristo como a la aceptación por María de esta misión para con los hombres.

503 La virginidad de María manifiesta la iniciativa absoluta de Dios en la Encarnación. Jesús no tiene como Padre más que a Dios (cf. Lc 2, 48-49). "La naturaleza humana que ha tomado no le ha alejado jamás de su Padre ...; consubstancial con su Padre en la divinidad, consubstancial con su Madre en nuestras humanidad, pero propiamente Hijo de Dios en sus dos naturalezas" (Cc. Friul en el año 796: DS 619).

504 Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María porque El es el Nuevo Adán (cf. 1 Co 15, 45) que inaugura la nueva creación: "El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo viene del cielo" (1 Co 15, 47). La humanidad de Cristo, desde su concepción, está llena del Espíritu Santo porque Dios "le da el Espíritu sin medida" (Jn 3, 34). De "su plenitud", cabeza de la humanidad redimida (cf Col 1, 18), "hemos recibido todos gracia por gracia" (Jn 1, 16).

505 Jesús, el nuevo Adán, inaugura por su concepción virginal el nuevo nacimiento de los hijos de adopción en el Espíritu Santo por la fe "¿Cómo será eso?" (Lc 1, 34;cf. Jn 3, 9). La participación en la vida divina no nace "de la sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre, sino de Dios" (Jn 1, 13). La acogida de esta vida es virginal porque toda ella es dada al hombre por el Espíritu. El sentido esponsal de la vocación humana con relación a Dios (cf. 2 Co 11, 2) se lleva a cabo perfectamente en la maternidad virginal de María.

506 María es virgen porque su virginidad es el signo de su fe "no adulterada por duda alguna" (LG 63) y de su entrega total a la voluntad de Dios (cf. 1 Co 7, 34-35). Su fe es la que le hace llegar a ser la madre del Salvador: "Beatior est Maria percipiendo fidem Christi quam concipiendo carnem Christi" ("Más bienaventurada es María al recibir a Cristo por la fe que al concebir en su seno la carne de Cristo" (S. Agustín, virg. 3).

507 María es a la vez virgen y madre porque ella es la figura y la más perfecta realización de la Iglesia (cf. LG 63): "La Iglesia se convierte en Madre por la palabra de Dios acogida con fe, ya que, por la predicación y el bautismo, engendra para una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por el Espíritu Santo y nacidos de Dios. También ella es virgen que guarda íntegra y pura la fidelidad prometida al Esposo" (LG 64)".
29/03/11 12:47 AM
Comentario de Guillermo Juan Morado
"La mirada de la fe, unida al conjunto de la Revelación, puede descubrir las razones misteriosas por las que Dios, en su designio salvífico, quiso que su Hijo naciera de una virgen".


Las razones son, por decirlo así, "a posteriori".

Claro que Dios no hace nada sin razones. Dios es la Razón (aunque la razón no es Dios). Y Dios tiene "razones" para hacer lo que hace. Nosotros, que no somos la Razón, así en mayúscula, aunque nuestra razón sea como un reflejo de la divina, podemos intentar comprender, respetando la libertad y la inicitaiva de Dios, por qué ha hecho lo que ha hecho y por qué lo ha hecho como lo ha hecho.

Lo demás, es, en el mejor de los casos, "Teodicea", y en el peor, puro racionalismo deísta. Es decir, algo irracional, porque irracional es supeditar a Dios a la razón humana. Aunque la razón humana, si es respetuosa con el misterio divino, se verá superada, sí, pero no negada.
29/03/11 12:50 AM
Ojalá todos los teólogos lo tuviesen tan claro como Vd, especialmente aquellos que son considerados "eruditos" en exegesis y estudios bíblicos, que creen que con su disentir e interpretación al margen de la Iglesia pueden "orientar" "correctamente" a los que se acerquen a la doctrina católica de buena fe.


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GJM. Creo que de todos podemos aprender. Pero la exégesis sola, la exégesis histórico-crítica sin la fe, ya no da para más. Algo así dice el Papa en el prólogo a su libro último.
29/03/11 12:55 AM
Comentario de Guillermo Juan Morado
Yo comprendo que haya una teología que sea casi teodicea, que es casi puro racionalismo. No juzgo mal a quien lo pretende. Pero esa teología necesita la sacudida de la fe reflejada en el Evangelio, necesita saberse superada por Dios, que puede decirse a sí mismo, necesita el desafío de la revelación y de la fe. Para que la razón se abra a la Razón, a la Verdad, y no quede encerrada en sí misma.
29/03/11 12:55 AM
Comentario de Flavia G
Esta realidad, en María, no tenía que vivirse solamente en las disposiciones de su corazón, sino que debía expresarse en todo su ser, incluso en su corporeidad; tenía que manifestarse y representarse en su existencia corporal. Por este motivo, María es virgen en el espíritu y en el cuerpo, única en todo el plan de Dios”.
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Pues claro. Pero ya sabemos que los herejes no son originales en absoluto y no hacen sino repetirse, de manera que ciertos teólogos actuales que niegan la perpetua virginidad de la Madre de Dios se limitan a reproducir, una y otra vez, la herejía de los ebionitas, de Cerinto o de Elvidio, por citar alguno. Ya aburren...

El pasaje evangélico de la Anunciación es de tal belleza estremecedora que no me canso de meditarlo. ¡ Qué gentileza y sumo respeto por parte del ángel ! Y cuánta serenidad de la joven virgen, cuánto equilibrio en su reacción...

A mí el hecho de negar la virginidad de María me parece, además de herejía, una muestra de machismo despectivo hacia el cuerpo femenino. Ese mismo machismo que hoy día considera ñoña la virginidad y la ridiculiza, mientras que, por otra parte, reserva el adjetivo " virgen " para indicar la calidad de ciertos productos. Curioso, ¿ no ?

Pero ahí está Ella, la Virgen, a quien la Iglesia aplica estas bellísimas palabras: " Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el honor de nuestro pueblo. "

" No sé con qué alabanzas ensalzarte, oh santa e inmaculada virginidad, porque llevaste en tu seno al que los cielos no pueden abarcar " ( Responsorio de Santa María Virgen, Oficio de lectura ).
29/03/11 1:04 AM
Creo que a veces los errores teológicos vienen de una deformación en la formación, pero otras son porque antes de hablar de Dios, no se ha hablado con Dios, especialmente si esto ha ocurrido de forma prolongada.
29/03/11 1:05 AM
Comentario de Guillermo Juan Morado
Flavia:

Asistimos a una esquizofrenia por parte de algunas líneas teológicas. Y que conste que yo presupongo siempre la fe de los teólogos; es decir, que creo que se les puede criticar, como es lógico, pero a la vez soy partidario de que la autoridad no los sancione, salvo que sea irremediable hacerlo.

Un teólogo puede equivocarse y "casi" - "casi" - tiene derecho a hacerlo. La Teología no es ni la revelación ni la fe, pero no puede estar en contra ni de la revelación ni de la fe. Tras los debates que sean necesarios entre teólogos, si es el caso el magisterio debe pronunciarse.

Pero voy a lo de la "esquizofrenia": Cuando se habla de Escatología se tiene un miedo casi irracional a reconocer la inmortalidad del alma - digan lo que digan, una idea presente en la Biblia -. ¿Razón? El hombre es cuerpo y alma...

En cambio, si se habla de virginidad, ahí no. Ahí es una cosa el cuerpo y otra el alma...

No tiene sentido.

El Cristianismo es la religión de la Encarnación. Es una religión sacramental. No hay alma sin referencia al cuerpo (terreno o glorioso) y no hay cuerpo - realidad material, sensible, sacramental, aunque transfigurada - que no sea signo de lo espiritual.

No se puede hablar de virginidad sin virginidad física, porque cuerpo y alma van unidos. Porque Dios se ha hecho hombre. Porque entre Creación y Redención no hay ruptura...

Parece que, algunos, no acaban de creerse que el Hijo de Dios se hizo hombre. ¿Es tan difícil de entender que la entrada en la humanidad del Hijo de Dios ha sido singular, porque singular es el que ha entrado?
29/03/11 1:14 AM
Comentario de Flavia G
No se puede hablar de virginidad sin virginidad física, porque cuerpo y alma van unidos.
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¡¡¡ EXACTAMENTE !!!





GJM. Yo eso lo veo clarísimo. Un sacramento es un signo SENSIBLE instituido por Cristo para darnos la gracia. La lógica del sacramento - aplicable a la Encarnación, a la Iglesia, a los sacramentos, a la misma revelación - es la misma: Lo divino se manifiesta en y a través de lo humano.

¿Por qué, en el matrimonio, el varón y la mujer, el esposo y la esposa, son "una sola carne"? ¿Es el matrimonio un mero acuerdo espiritual?


Tampoco la virginidad lo es. Lo vemos en Nuestra Señora.

Lanzo ideas, ya sé que debería construir un discurso. Pero creo que queda claro.
29/03/11 1:24 AM
Comentario de Guillermo Juan Morado
Y ya termino por hoy. Pensemos en:

-La Transfiguración.
- La Resurrección de Cristo (que algunos, que están en contra de la inmortalidad del alma, quieren convertirla en una especie de "inmortalidad" ya ni siquiera de Cristo, sino de "la causa" de Cristo).
- La resurrección de la carne. Y ya sabemos que no será lo mismo, pero sí será el mismo sujeto.


La Encarnación, que decía Newman que era el "articulus stantis aut cadentis Ecclesiae", sigue costando...

Es normal. La fe no es fácil.

29/03/11 1:24 AM
Comentario de Flavia G
Miren este maravilloso texto del Papa, cuando era Cardenal Ratzinger:

" Lo mismo que la maternidad, la virginidad de María es confirmación de la humanidad de lo biológico, de la totalidad del ser humano ante Dios y de la inclusión de su condición humana como hombre y mujer en la aspiración escatológica y en la esperanza escatológica de la fe. No es casualidad que la virginidad – aun cuando como forma de vida también le es posible al varón y le esté destinada – se formule primero, no obstante, desde la mujer como auténtica guardiana del sello de la creación, y en ella tenga su determinante figura plena, susceptible sólo de imitación, digámoslo así, por parte del hombre. "

( " María, Iglesia naciente ", RATZINGER J., ediciones Encuentro, Madrid 2006, p. 24 )


GJM. Un texto impresionante y en plena lógica de la fe.
La virginidad de Jesús - también en esto se parece a su Madre - se formula, primero, y en todo su sentido, de un modo único en su Madre.

¿Qué significa el "sello de la creación"? Significa que el hombre viene de Dios y está destinado a Dios.

La virginidad por amor a Dios nos recuerda esa realidad esencial. Y el hombre que quiera vivir, siguiendo a Jesús, ese valor, jamás podrá olvidarse de que está siguiendo a María, en donde Dios se ha expresado en su creación, porque María fue creada, Jesús no.
29/03/11 1:33 AM
Comentario de Guillermo Juan Morado
Y las afirmaciones anteriores en nada desvirtúan la santidad del matrimonio y de la fecundidad humana. Sólo hay que jerarquizar las cosas. Y entenderlas, si se quiere entenderlas.
29/03/11 1:40 AM
Comentario de Luis Fernando
GJM.
A mí nadie me ha consultado al respecto, ni tenían por qué hacerlo...

LF:
Ya, pero yo sé que leen este blog. Y quiero que sepan que algunos sabemos las circunstancias que rodean ese caso. No hace falta dar nombres. Todos saben a quién me refiero.

Esa teología que considera mito ahistórico todo lo que no puede ser explicado desde la ciencia moderna hace mucho daño a la fe de gente sencilla. Nosotros, por supuesto, estamos con San Ignacio de Antioquía.
29/03/11 3:07 AM
Comentario de Pancrasio
Puede haber muchas disputas, pero a mi me parece que este es un mysterion acerca de la fe, y nunca podrá ser explicado plenamente por muchas disputas teológicas que desate, lo cual no las descalifica porque cada una es una nueva perspectiva del asunto, una nueva forma de abordarlo pero creo que entre todas nunca llegarán a la esencia del tema, a su verdad plena.
29/03/11 6:33 AM
Comentario de Yolanda
Magnífica conversación la que se ha sostenido esta madrugada pasada. Estoy segura de que cualquier hiperracionalista honesto la tendrá muy en cuenta, la leerá y la meditará con paz y no le dejará indiferente.

Gracias.
29/03/11 7:30 AM
Comentario de alicia
hola me ha gustado Bendita Fe
29/03/11 10:41 AM
Comentario de Asclepio
GJM. Lo lamento, pero sus comentarios son contrarios a la fe católica. Un saludo.
29/03/11 10:41 AM
Comentario de Luis López
Por supuesto que el concepción virginal de María y su virginidad antes, durante y después del parto es un dogma de fe, y como tal hay que prestar a él humilde y sincero asentimiento. Es más, en este dogma concreto, ese asentimiento en el cristiano debe ser especialmente fervoroso, pues hablamos nada más y nada menos que nuestra madre.

Creo que desde el punto de vista estrictamente histórico puede probarse la "anormalidad" de la concepción y el nacimiento de Jesús, por cuanto sus mismos enemigos le echaron en cara a Jesús sus extraños origenes como puede verse en el versículo joánico, donde los judíos le dicen a Jesús que ellos son hijos de Abraham y "no de la fornicación" (Jn. 8,41). Esa tradición judía anticristiana la recogió Celso, que en su discurso contra los cristianos señaló que Jesús era hijo de un romano llamado Pantera (posible deformación de "Parthenos", virgen). Todas las fuentes, cristianas y anticristianas, concuerdan en que Jesús no era hijo de José (como bien se ha dicho hasta Marcos, que no habla de la concepción virginal de Jesús, incluye la extraña expresión de Jesús como "hijo de María").

Probada históricamente la "peculiaridad" del nacimiento de Jesús, pues ha sido reconocida en textos de sus enemigos, sólo la fe puede llevarnos a la verdad de su origen por obra y gracia del Espíritu Santo.
29/03/11 11:08 AM
Comentario de Miquel Angel
No he entendido la respuesta a mi comentario ni porque se ha borrado. Como católico, entiendo y acepto el significado de la Virginidad de María, pero me cuesta mucho conciliar significado con significante (en catalán diferenciamos entre ser y estar, corporeidad de la Virginidad y ser Virgen. Es decir, aceptar ciertas afirmaciones me producen una sensación paradójica. María era una mujer palestina del siglo I, probablemente no tenía más de doce o trece años cuando tuvo a Jesús, que es la edad en que los judíos se desposaban. No concilio esta imagen con la iconografía que se nos ofrece. A veces me viene la idea que si se paseara de nuevo entre nosotros como una chica más no entendería muchas de las cosas que de ella se explican o atribuyen. Igual la entenderíamos mejor y se realzaría el significado de la virginidad si hiciésemos una mirada un poco más histórica. Lo siento, tengo dudas, solo busco orientación, que me ayuden. O que me corrijan.

Muy afectuosamente.


GJM. Déjese sorprender por el misterio, por la libertad de Dios.
Un saludo, GJM.
29/03/11 2:14 PM
Comentario de Yolanda
Yo comprendo que haya una teología que sea casi teodicea, que es casi puro racionalismo. No juzgo mal a quien lo pretende. Pero esa teología necesita la sacudida de la fe

___________________

Tampoco yo juzgaría mal a quien pretende hacer una teología que es casi una teodicea. Y también presupongo siempre la fe en los teólogos. Siquiera como ejercicio metodológico, es lícito -creo yo- separar una reflexión meramente racional. Eso sí: para seguir llamándose teólogos católicos, la fe no debe simplemente suponérseles, como el valor en la mili, sino que habrá de vérseles patente. Y todo teólogo católico que quiera llamarse así debería dejar claro que se somete en última instancia a quien deba someterse.

Pero los teólogos ni convencen, ni escandalizan, ni hacen bien ni hacen mal a "los sencillos". Los sencillos no leen y menos teología.

Por eso, entiendo que en las censuras a teólogos la autoridad sea prudente y lenta.

29/03/11 2:45 PM
Comentario de Flavia G
Para mí personalmente, los mejores teólogos son los que además de aceptar plenamente la Fe tal como la expone la Iglesia, procuran presentárnosla de forma atrayente, de manera que descubramos en la metodología empleada a alguien que ora. No me dicen nada las supuestas " originalidades " teológicas, y ya no digamos cuando son heréticas y casi siempre reiterativas.

Siempre he dicho que todos los escritos de Benedicto XVI, ahora y cuando era el Cardenal Ratzinger, son para mí un ejemplo de Fe, de profundo estudio equilibrado en la oración, de capacidad pedagógica excelente al explicarnos cuestiones difíciles.

Esa es la Teología que a mí me convence.
29/03/11 3:35 PM
Comentario de Yolanda
Miguel Ángel: creo que te entiendo a la perfección y, aunque ignoro el contenido del comentario editado, a la vista de este último creo poder ponerme en tu lugar... quizá porque ya he estado. La honestidad de tu comentario es tan evidente que estoy segura que a nadie se le ocurrirá -no en ESTE blog- tacharte de hereje o de pelma.

Todo lleva su tiempo.

Yo, en tu lugar, haría una cosa. Léete con calma las intervenciones de unos y otros en este hilo. Algunas cosas seguro que a tu educación hiperracionalista le seguirán sonando a "mito" y hasta puede que refuercen esa idea de que si María viniese por aquí " no entendería muchas de las cosas que de ella se explican o atribuyen". Pero si en un sólo párrafo algo te deja entrever que lo que llamamos "realidad", "historia" o "razón" no agota todo lo posible, quédate con ello. En el siglo XXI es perfectamente posible ser víctimas de una miopía histórica que, paradójicamente, nos cercena la inteligencia.

Y frecuenta este blog. En serio. Ven por aquí y verás.
29/03/11 3:42 PM
Comentario de Miquel Angel
Bueno, continuo con mis dudas...debe ser la razón que puede más que la fe. Respecto a María, su figura me la salvó un libro que recomiendo de un cura catalán, Josep Maria Ballarín "Santa Maria, pan de cada dia". Hace una aproximación poética a la realidad cuotidiana de la Virgen, sin aspavientos, sin hechos sobrenaturales, sin adornos ficticios para una chica semita del siglo I, pero profundamente humana, y por eso divina, creíble, accesible sin poner en duda ninguno de los dogmas. Ahí me reconcilio, no con las apariciones ni con mucha de la iconografía actual. Creo que con María a veces se ha rozado la idolatria. No, no es eso. Al final, no me importa la virginidad física, en si mismo no tiene sentido, sigo siendo católico?


GJM. La fe se basa en la revelación divina - custodiada en la Escritura unida a la Tradición e interpretada por el magisterio de la Iglesia - y no en lo que a nosotros nos importe más o menos...
29/03/11 3:57 PM
"Pero los teólogos ni convencen, ni escandalizan, ni hacen bien ni hacen mal a "los sencillos". Los sencillos no leen y menos teología."

Aunque no lo crea, todo se difunde.
No leemos teologia, o si leemos no la entendemos del todo, pero los a los "sencillos", quizas los mas vulnerables, nos dan cada meneo!
Roguemos por todos
29/03/11 4:01 PM
Comentario de Amfortas
Yolanda,

Tampoco creo que sencillo equivalga automáticamente a casi analfabeto... Para mí sencillo vendría a ser quien es, de verdad, sabio. En contraposición a aquel que es sabio o entendido según los parámetros del mundo.
29/03/11 4:21 PM
Comentario de rastri
Adán fue creado de la nada y Jesucristo, el último Adán, fue “engendrado, no creado” y “concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen
_________________

-Ni creó ni pudo crear a Adan Dios de la nada. Simplemente porque la nada ni existe ni existió, ni puede existir allí donde Dios siendo infinita existencia pobladora e iluminmadora es todo Luz y todo Vida.
Dicho de otro modo, si la nada existiera, allí donde esto existiera no existiría Dios.

Así como de la infinita Luz e infinita Vida que define al infinito Dios procede todo lo que es vida y luz. Así del absoluto nada, en grande absurdo, procede lo que no es ni puede ser.

-Adán, y todo aquello que se define ser y estar en Dios, es la evolutiva consecuencia continuada exocéntrica de esa fuente de vida que amaneciendo en el infinito profundo medio menor de Dios. Nunca se seca. (Jn.4,13-14)

-Jesús el Cristo; como Hombre Dios, Hijo del Hombre morando en el limitado Tiempo -Tierra-, es parte de la parte del infinito Dios Hijo igual al Padre, ambos, morando en el infinito Espacio -Celeste-.



GJM. Como usted quiera.
29/03/11 6:50 PM
Comentario de zorrillo
En relación con la Virginidad de María yo particularmente nunca intento racionalizarla. Es producto de la fe que Dios me hadado y está llena de ternura y confianza la acepcion intelectual y afectiva de su virginidad Entiendo que otros intenten racionalizarlo, pero yo no lo necesito, como jamas me hubiera planteado refrendar la paternidad de mi padre. Como aprendiz de intelectual que soy no necesito pasar por el cedazo de la razon la virginidad nuestra madre
29/03/11 7:16 PM
Comentario de Guillermo Juan Morado
La Iglesia se toma muy en serio todo lo que respecta a la mariología:

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

NOTIFICACIÓN SOBRE LA OBRA «MARY AND HUMAN LIBERATION»
DEL PADRE TISSA BALASURIYA, O.M.I.

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/
rc_con_cfaith_doc_19970102_tissa-balasuriya_sp.html
29/03/11 9:51 PM
Muy bien dicho, zorrillo!
29/03/11 9:56 PM
Comentario de Yolanda
Miguel Ángel: creo que libros como el que mencionas te pueden venir bien, si a ti te lo parece así, pero sólo ahora. Quizá, algún día -ojalá- no los necesites. Un exceso de racionalismo y un empacho de teología "desmitificadora" empieza a reconciliarte con los aspectos de la fe que el mundo de este tiempo no tolera. Pero, a la larga, la fe no necesita esas "racionalizaciones desmitificadoras". Verás, eso espero, que no sólo no son necesarias sino que ya ni vienen a cuento, que la fe es otra cosa.

Amfortas, entrecomillaba "sencillos" por el abuso que creo que hace LF del presunto daño de ciertos teólogos a la fe de los fieles.
29/03/11 10:09 PM
Os dejo un artículo interesantísimo del egregio teólogo y biblista Ignace de la Potterie, en el que desenmascara a algunos "teologuchos" que pretenden menoscabar el dogma mariano de la virginidad hasta reducirlo a un teologúmeno, o con otras palabras, a un simple mito.

Recomiendo vivamente su lectura.

Recogo aquí las frases que me parecen más interesantes de dicho artículo:

"Sorprendentemente, todos aquellos que hablan hoy de la Concepción virginal de María y de la Resurrección como “teologúmeno” ¡son autores católicos!"

Un ejemplo: "El teólogo español Xabier Pikaza dice: «El “teologúmeno” es un dato primordial exclusivamente teológico. Las leyes naturales siguieron su curso, José mantuvo relaciones maritales con María, pero mediante este contacto interhumano [¡] se actualizaba la poderosa mano de Dios, de modo que la aparición del niño fue en el fondo la concretización definitiva del espíritu divino, la génesis primordial del Hijo de Dios». ¿Qué significa un lenguaje tan equívoco?".

"Pero hoy no es solo la concepción virginal de María lo que ha caído entre las garras de los teólogos que quieren reducir el Evangelio a “teologúmeno”, sino que también convierten en simple mito la resurrección corporal de Jesús".

"Estos exégetas modernos no desean tener en cuentan la Tradición. Realizan una ruptura radical entre la historia y la fe en la que creen. ¿Cuáles son las consecuencias? Las explica el teólogo alemán Karl Hermann Schelkle: «Si la teología católica interpretara la concepción virginal como un “teologúmeno”, tendríamos que cambiar muchas cosas dentro de la Iglesia. Habría que volver a formular el tema de inerrancia de la Biblia, de la infalibilidad de la Iglesia, habría que cambiar la conciencia de los fieles y la propia doctrina mariológica".

Remata de la Potterie diciendo que "es innegable que los evangelistas creían que la concepción virginal de María era un hecho histórico (cf. Lc 3, 23). Se quedarían de una pieza si pudieran asistir a los intentos que hoy hacen algunos teólogos “católicos” de naturalizar la encarnación".

Para leer el artículo completo: http://www.30giorni.it/sp/articolo.asp?id=21695
29/03/11 10:22 PM
También interesante es el trabajo en forma de recensión a una tesis doctoral sobre este tema de José de Freitas Ferreira, que ha escrito el teólogo D. Gonzalo Aranda en la revista SCRIPTA THEOLOGICA 14(1982/3), titulado "La concpción virginal de Jesús". Es todo un recorrido histórico sobre este dogma mariano fundamental para la fe de la Iglesia, y además se centra también en los versículos de los evangelios de la infancia más "controvertidos" por la crítica literaria.

Me quedo sin duda con la conclusión de este artículo que comparto con vosotros:

"En efecto, las narraciones evangélicas, aunque construidas con procedimientos midrásicos, afirman ciertamente la concepción virginal de Jesús no como un teologúmeno sino como un acontecimiento real e histórico. Llegar al ambiente originario de la tradición o salir al paso de falsos argumentos de tipo literario sobre un origen mítico es sin duda muy importante, pero nunca suficiente para producir certeza histórica acerca de la realidad de un acontecimiento milagroso como la concepción virginal. Tal acontecimiento por su mismo carácter sobrenatural escapa a la constatación empírica y de ahí que la certeza sobre su historicidad se apoye en la confianza depositada en la veracidad de su comprensión y transmisión a través de los evangelistas quienes, como afirma la Const. Dei Verbum, n. 11 "nos transmitieron datos auténticos y genuinos acerca de Jesús".

Otra razón fundamental en orden a la certeza histórica sobre la concepción virginal radica en la misma fe milenaria de la Iglesia que ha afirmado dicha historicidad desde los primeros tiempos del cristianismo hasta nuestros días. Ahora bien puede existir, y de hecho existe, el intento de recurrir a una reinterpretación desmitologizadora de este dato de la Tradición. Pero tal intento es ilegítimo desde el ámbito de la fe, no tanto porque estudios histórico críticos vengan a afirmar la verosimilitud del hecho, sino fundamentalmente porque la Iglesia, fiel a la tradición recibida, sigue reafirmando su fe en la concepción virginal de Jesús como un hecho real e histórico. Son significativas a este respecto las expresiones del n.° 63 de la Lumen Gentium —viri nescia, Spiritu Sancto obumbrata— y la enseñanza de Pablo VI en el Credo del Pueblo de Dios: "Creemos que María es la Madre, siempre Virgen, del Verbo Encarnado". Recientemente, no podemos dejar de señalarlo, S.S. Juan Pablo II prodigaba en Zaragoza su enseñanza sobre la virginidad perpetua de María y reafirmaba "el sentido realístico de esta verdad de fe", tal como había sido recordado en 1978 por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe en España. Verdad de fe que en palabras del Papa en la citada ocasión se ha de "mantener siempre en toda su amplitud" (a.c. pp. 15-16).
29/03/11 10:40 PM
Comentario de Felipe
Creo que hay 4 puntos fundamentales que deben ser aceptados para salvaguardar la ortodoxidad de este dogma de la virginidad:

1.- La integridad física de María.
2.- La ausencia de relaciones sexuales (antes, en y después).
3.- La decisión de María, como una decisión voluntaria y libre.
4.- La motivación religiosa, como raíz y fuente de esta decisión.

Por otra parte, al considerar la concepción como obra del Espíritu Santo, debemos entender que no es María quien hace de Cristo su Hijo, sino que es el Verbo quien la escoje como Madre, por eso ella aparece como receptora ante la iniciativa de Dios.
29/03/11 11:13 PM
Comentario de Flavia G
Felipe, me gusta tu comentario.

La línea final, " ella aparece como receptora ante la iniciativa de Dios ", la entiendo no como simple recepción pasiva, sino como recepción inteligente y libre, demostrada en el diálogo con el ángel. Es, desde luego, un ejemplo de lo que debería ser la actitud de todo creyente: aceptar todo cuanto Dios está dispuesto a darnos y colaborar luego nosotros con ayuda de la gracia divina, que no excluye nuestra prudente deliberación. En el caso de María, recepción inteligente, dialogante no porque dude sino para asegurarse el mejor cumplimiento de la Voluntad divina. Nada de atolondramientos ni emociones desbordadas.

¡ Todo un ejemplo de equilibrio humano, la Virgen María ! Elegida por Dios desde toda la eternidad y preparada por Él. Fuerte, serena, humilde, sencilla, profundamente reflexiva. Más adelante, el evangelista San Lucas nos dejará ver algo muy significativo de la psicología de la Virgen María: " María guardaba todas estas cosas, ponderándolas en su corazón " ( Lc 2, 19 ).

Para que luego vengan ciertos " desmitificadores " intentando presentarla como una aldeanita simplona, más o menos.
29/03/11 11:55 PM
Comentario de Luis I. Amorós
Buen artículo, don Guillermo. Y todavía mejor con el enriquecimiento que suponen la mayoría de las intervenciones.
Un mínimo "pero": creo que a Karl Barth hay que llamarlo por lo que es: protestante. El movimiento protestante no reformó la Iglesia, sino que la hizo pedazos (unos más grandes, otros más pequeños) allí donde triunfó.

GJM. En el uso del lenguaje, "teólogo reformado" quiere decir protestante; en concreto, calvinista.
30/03/11 10:25 AM
Comentario de rastri
GJM. Como usted quiera.

29/03/11 6:50 PM
_____________________

Aquí querido amigo su agumentación es pobre. -Como yo quiera no. Como es, aunque usted no lo comprenda.
-Mejor hubiera sido decir: ¿explíquese?

-Por lo que respecta a la virginidad de la mujer María, la madre del Dios hombre Jesús. No es ni más ni menos que, por ese divino don que solo el Dios Creador puede otorgar, consiste en ser liberada de la concupiscente sumisión a la herencia genética del Pecado Original.

-Y aquí este don de la virginidad de la mujer María. Para quien le es extraño, porque no lo siente, cualquier sentimiento o relacción sexual por muy virtuoso y legal que como en sus días, la ley de su Dios en el creced y multiplicaros, lo contemple.

Y aquí María, virgen y madre. Quien en Divino don de ser liberada de la sumisión del Pecado Origina, le era extraño eso de la ira, la pereza, la lujuria,la gula,la avaricia, el orgullo, la envidia, porque no lo sentía, ya fuere para ser considerada o no.

-Defectos estos que en falta de moral divina son, en consecuente detrimento de la humanidad, la sumisión psicosíquica y física genéticamente heredada del Pecado Original. Que se definen en la desintegración física, que es la muerte, de todo sujeto objeto de este nuestro tiempo actual.

-Mujer Ésta, María, que ciertamente no murió como cualquier mortal; Sino que como fuere de ley del tiempo de los de antes del Pecado Original: Cuándo y cómo, estos, culminando su misión temporal: se despegaban del planeta Tierra, y en la medida que lo hacían, más vivos ellos, ascendíendo hacia el externo mayor lejano, se diluían de su singular consistencia física temporal de antes del Pecado Original.

Así será para todos aquellos, quienes después de este tiempo actual, siendo resucitados vuelvan a poblar el planeta Tierra, de cielo y tierra nueva. Que será muy pronto. Estamos en ello.


-Visto y considerado esto: A quién no puede enamorar una mujer que estas vestimentas del alma dotada esté revestida.. -¿A quién? Pues al Demonio. Y a todos que con éste comulgan.
-El mayor fracaso del Demonio por poner a toda la humanidad a sus pies, sin lugar a dudas, fue y es María la madre de Jesús el Cristo. Y esto no quiere decir que por ser la Madre fuere mayor que el Hijo.


30/03/11 11:00 AM
Recomiendo el manual de mariología de Miguel Ponce Cuellar, titulado "María, madre del Redentor y madre de la Iglesia" de la Editorial Herder. Autor que por cierto, ha escrito sobre casi todos los temas que abarca la dogmática (antropología, cristología, mariología, sacramentología...).

A día de hoy, tal vez es el mejor tratado de esta temática que podemos encontrar en las librerias religiosas de España.

http://www.herdereditorial.com/section/2276/
30/03/11 5:31 PM
Comentario de Felipe
Ni creó ni pudo crear a Adan Dios de la nada. Simplemente porque la nada ni existe ni existió, ni puede existir allí donde Dios siendo infinita existencia pobladora e iluminmadora es todo Luz y todo Vida.
Dicho de otro modo, si la nada existiera, allí donde esto existiera no existiría Dios.

Así como de la infinita Luz e infinita Vida que define al infinito Dios procede todo lo que es vida y luz. Así del absoluto nada, en grande absurdo, procede lo que no es ni puede ser.
________________________________________________________

Este es un argumento absurdo. Interpreta el texto literalmente y no en su contexto. Cuando el cristianismo nos habla de "creatio ex nihilo" entiende esta expresión en su contexto propio, sin atender al significado que puedan atribuirle otras religiones, filosofías, etc.

Le dejo unos fragmentos de una audencia de Juan Pablo II para que se percate del verdadero sentido que la Iglesia Católica le da a la expresión "crear de la nada":


"Crear" quiere decir, pues: hacer de la nada, llamar a la existencia, es decir, formar un ser de la nada. El lenguaje bíblico deja entrever este significado ya en la primera palabra del libro del Génesis: "Al principio creó Dios los cielos y la tierra". El término "creó" traduce el hebreo "bara", que expresa una acción de extraordinaria potencia, cuyo único sujeto es Dios. Con la reflexión post-exílica se comprende cada vez mejor el alcance de la intervención divina inicial, que en el segundo libro de los Macabeos se presenta finalmente como un producir "de la nada" (7, 28). Los Padres de la Iglesia y los teólogos esclarecerán ulteriormente el significado de la acción divina, hablando de la creación "de la nada" (creatio ex nihilo; más precisamente: ex nihilo sui et subiecti). En el acto de la creación Dios es principio exclusivo y directo del nuevo ser, con exclusión de cualquier materia preexistente.

Como Creador, Dios está en cierto modo "fuera" de la creación y la creación esta "fuera" de Dios. Al mismo tiempo, la creación es completa y plenamente deudora de Dios en su propia existencia (de ser lo que es), porque tiene su origen completa y plenamente en el poder de Dios.

También puede decirse que mediante el poder creador (la omnipotencia) Dios está en la creación y la creación está en Él. Sin embargo, esta inmanencia de Dios no menoscaba para nada la transcendencia que le es propia con relación a todo a lo que Él da la existencia.

(También puede leer con fruto el catecismo a partir del número 296)
30/03/11 10:35 PM
Nos centramos demasiado en temas mundanos, el arcangel
saludo a Maria como "llena de Gracia", "El Señor es contigo", en ningun momento saludo su integridad fisica,
solo le aclaro como se realizaria el misterio de la encarnacion del hijo de Dios, ya que ella no conocia varon.
Por favor , señores centremonos en lo importante.



08/08/11 5:25 PM

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Guillermo Juan Morado

Guillermo Juan Morado

Guillermo Juan Morado es sacerdote diocesano. Doctor en Teología por la PUG de Roma y Licenciado en Filosofía.

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