6.10.16

Jean-Marie Paupert: un progresista convertido al catolicismo

PaupertComo decía en un “post” anterior, pasé años conservando el recuerdo amargo de la lectura “Ancianos de Cristiandad y cristianos del año 2000: panfleto y profecía” (”Vieillards de chrétienté et chrétiens de l’an 2000: pamphlet et prophétie”) de Jean-Marie Paupert, escrito en 1967, y leído por mí allá por 1980, más o menos, antes de enterarme, hace bastante poco, de su espectacular conversión al catolicismo desde el catolicismo progresista que había animado aquel panfleto funesto.

Conversión que quedó anunciada al público en “Peligro en la Mansión” (”Péril en la demeure”), de 1976; una obra (en francés por lo que sé, no sé si hay traducción al español) cuya lectura recomiendo a todo aquel sufra  por  la crisis por la que pasa la Iglesia hoy. 

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21.09.16

15.09.16

Más sobre la inimputabilidad y "Amoris Laetitia"

IgnoranciaPrácticamente el único argumento de los que sostienen la posibilidad de que accedan a la Comunión eucarística los bautizados válidamente casados que conviven sexualmente con alguien distinto de su cónyuge legítimo en vida de éste  es el de la “inimputabilidad” o inocencia subjetiva que tendrían estas personas a pesar de estar en una situación objetiva de pecado.

Analicémoslo un poco. 

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26.08.16

La ley natural y el pecado original.

Diez MandamientosUn amigo me ha hecho llegar esta pregunta:

“El Génesis bíblico nos enseña que por el Pecado Original la naturaleza quedó corrupta y el hombre y la mujer sometidos a una fuerza de dolor, trabajo, sudor y dolores de parto. La Creación gime con dolores de parto nos recuerda san Pablo. ¿Por qué entonces debemos seguir la ley natural cuando la naturaleza presenta este quiebre tan profundo? ¿Por qué seguir la naturaleza si está profundamente en conflicto con el espíritu?”

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24.07.16

¿Un "dios" voluble?

CreatividadEn la zona de comentarios a uno de mis “posts” fue recibido el que publico a continuación, sobre el cual quiero reflexionar como ejemplo perfecto de hasta dónde pueden llegar los efectos de la propaganda de la “misericordia” sin una elemental formación en la verdad de la fe, y de una serie de errores y horrores teológicos lamentablemente muy comunes en estos días. Todos los subrayados en negrita son míos.

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