15.08.14

(12) Predestinación, III, Doctrina de la Iglesia, II

La sesión VI del Concilio de Trento es un texto magisterial realmente maravilloso, de una claridad, precisión, belleza y profundidad notables. Es urgente, a todo cristiano que quiera formarse bien, estudiarlo muy a fondo, y así obtener una sana doctrina acerca de la gracia y la justificación. Aquí encontramos una breve mención de nuestro gran Misterio:

Concilio de Trento

Sesión VI

1540 Dz 805 “Nadie, tampoco, mientras vive en esta mortalidad, debe hasta tal punto presumir del oculto misterio de la divina predestinación, que asiente como cierto hallarse indudablemente en el número de los predestinados [Can. 15], como si fuera verdad que el justificado o no puede pecar más [Can. 23], o, si pecare, debe prometerse arrepentimiento cierto. En efecto, a no ser por revelación especial, no puede saberse a quiénes haya Dios elegido para sí [Can. 16].”

1565 Dz 825 Can. 15. Si alguno dijere que el hombre renacido y justificado está obligado a creer de fe que está ciertamente en el número de los predestinados, sea anatema [cf. 805].

1567 Dz 827 Can. 17. Si alguno dijere que la gracia de la justificación no se da sino en los predestinados a la vida, y todos los demás que son llamados, son ciertamente llamados, pero no reciben la gracia, como predestinados que están al mal por el poder divino, sea anatema [cf. 800].

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13.08.14

(11) En que se dan Avisos de vida espiritual, para centrarse en Cristo, IV

 Proseguimos trabajando el huerto de sentencias y avisos espirituales, para volver siempre a centrarnos una y otra vez en Jesús y su Belleza.

Quiera darnos el Señor que vayan dando fruto aquí y allá, no a la manera de las especies raras, venidas a la fuerza de lugares lejanos, y que tan dificultosamente van prosperando en tierra extraña; sino con la soltura, gozo y frescor de los arbustos enteros y recios, de las palmeras que dan sombra, alimento y cobijo, en un jardín familiar, cuyo suelo vivo siempre es la Iglesia. Gracias al P.Javier Sánchez Martínez, que obsequió la bella fotografía y amablemente me la envió, a mí que soy contemplador incansable de  palmeras.

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I El Señor nos deja vacíos, para llenarnos. Y esto aterra a nuestro hombre viejo.

II El pecado que antes te convencía, ahora lo aborreces, y no es por ti, sino por tu Defensor.

III Participando de su plenitud, cada gracia que aceptas, movido por ella, atrae nuevos dones. Gracia sobre gracia, según Juan 1, 16. Por eso da tanto fruto y perfecciona tanto no hacer vana ninguna de ellas.

IV El arte de recibir regalos de Dios. Si aprendes a recibir de lo alto, como si sólo fuera tuyo lo que el Señor te obsequia, te harás como un niño que, en su vida interior, está siempre de cumpleaños.

V Como pequeño y torpe recipiente, en la medida en que el Señor, tu Dios, te bendiga (Deut 16, 10), recibe, aun siendo pobre tu capacidad, el agua prodigiosa. Y te parecerá  que el Señor entreabre tu horizonte con un frescor que no has merecido.

VI La oración continuada te abrirá la puerta bendecida, para que cruces el umbral de la Ciudad Anticipada, y no te extravíes por tierra ajena, que no es tuya, ni de tu hombre interior. Y  Cuando entres en la tierra que el Señor, tu Dios, te dará (Deut 18, 9) recibirás el agua que mana de lo alto, y qué fresca y clara te resultará la primicia. Beberás.

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12.08.14

(10) Predestinación, II: Doctrina de la Iglesia, I

Comenzamos con algunos textos impresionantes y luminosos de la Doctrina de la Iglesia sobre Predestinación, que cito del Denzinger.

Resalto en negrita lo que me parece especialmente relevante.

CONCILIO DE QUIERSY, 853 - (Contra Gottschalk y los predestinacianos)

De la redención y la gracia

621 Dz 316 Cap. 1. “Dios omnipotente creó recto al hombre, sin pecado, con libre albedrío y lo puso en el paraíso, y quiso que permaneciera en la santidad de la justicia. El hombre, usando mal de su libre albedrío, pecó y cayó, y se convirtió en «masa de perdición» de todo el género humano. Pero Dios, bueno y justo, eligió, según su presciencia, de la misma masa de perdición a los que por su gracia predestinó a la vida (Rm 8,29 ss; Ep 1,11) y predestinó para ellos la vida eterna; a los demás, empero, que por juicio de justicia dejó en la masa de perdición, supo por su presciencia que habían de perecer, pero no los predestinó a que perecieran; pero, por ser justo, les predestinó una pena eterna. Y por eso decimos que sólo hay una predestinación de Dios, que pertenece o al don de la gracia o a la retribución de la justicia.”

622 Dz 317 Cap. 2. “La libertad del albedrío, la perdimos en el primer hombre, y la recuperamos por Cristo Señor nuestro; y tenemos libre albedrío para el bien, prevenido y ayudado de la gracia; y tenemos libre albedrío para el mal, abandonado de la gracia. Pero tenemos libre albedrío, porque fué liberado por la gracia, y por la gracia fué sanado de la corrupción.”

623 Dz 318 Cap. 3. “Dios omnipotente quiere que todos los hombres sin excepción se salven (1Tm 2,4), aunque no todos se salvan. Ahora bien, que algunos se salven, es don del que salva; pero que algunos se pierdan, es merecimiento de los que se pierden.”

624 Dz 319 Cap. 4. “Como no hay, hubo o habrá hombre alguno cuya naturaleza no fuera asumida en él; así no hay, hubo o habrá hombre alguno por quien no haya padecido Cristo Jesús Señor nuestro, aunque no todos sean redimidos por el misterio de su pasión. Ahora bien, que no todos sean redimidos por el misterio de su pasión, no mira a la magnitud y copiosidad del precio, sino a la parte de los infieles y de los que no creen con aquella fe que obra por la caridad (Ga 5,6); porque la bebida de la humana salud, que está compuesta de nuestra flaqueza y de la virtud divina, tiene, ciertamente, en sí misma, virtud para aprovechar a todos, pero si no se bebe, no cura.”

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10.08.14

(9) En que se dan varios Avisos de vida espiritual, para centrarse en Cristo, III

Interrumpimos nuestra meditación tomista sobre el gran Misterio de la Predestinación, para ofreceros algunos puntos de oración y reflexión, para avanzar en nuestra vida cristiana. Esperamos os sean de ayuda.

1 Mañana, cuando salgas a la calle, te encontrarás con gente que necesita a Cristo, y aunque no los conozcas, le pedirás al Señor que les mire especialmente. Eres intercesor todo el día.

2 Por ti mismo no prefieres a Cristo. Es por el Espiritu Santo, que te hace desvivirte por Jesùs

3 Pidamos a las personas que nos quieren que no refuercen con su aprobaciòn nuestros defectos

4 La vida espiritual voluntarista gira en torno a una individualidad caída a la espera eterna de salud, vida, dignidad, redención. Y esa espera sólo acaba con el descubrimiento de la propia incapacidad, y el hallazgo alegre y luminoso del poder y la frescura de la gracia eficaz.

5 Produce un asombro infinito e indecible hasta las lágrimas que Cristo sea Cristo.

6 Hay que doblar la rodilla. Toda la Creación ha de doblar la rodilla. ¡Nosotros las doblamos por todos los seres vivientes!!

7 Cristo ora por nosotros. ¿No ves que por eso creemos?

8 Ir mal, pero creer que se va bien. ¿Hay algo peor?

9 Que todo el mundo sepa que la salvación no es un derecho absolutamente nuestro que conquistamos a base de moralidad

10 El Hijo todo lo hace pensando en su Padre, por eso con su auxilio toma la iniciativa de nuestras acciones, para que por Èl todo lo hagamos pensando en nuestro Padre

11 Dios nos castiga medicinalmente, sin complacencia en el castigo, con pedagogïa de Padre que ama y corrige y regala y se regala en su Hijo

12 El Paràclito te hastía del mundo para que sientas sed del agua del Señor, y te aburra todo aquello que no viene de lo Alto.

13 A veces la luz de Dios causa pena y aprieta, porque somos aún oscuros y tenebrosos

14 Date cuenta, amigo: ¡has nacido de nuevo! –no conviertas tu nueva realidad en una cuestión de mensaje o de valores.

15 Fregar los platos en estado de gracia santificante hace incomparablemente mâs bien, por la Comunión de los Santos, que toda una vida filantrópica en estado de pecado mortal

16 La oración constante te hace pobre, para que nada de lo tuyo te engañe con falsas y humanas seguridades

17 Imagina al Señor a tu lado y contémplalo junto a ti todo el dia, y todo el dia permanece en Él con la mirada de tu alma

18 La razón es fundamental, con el auxilio de la gracia. Nunca, en pos del espiritualismo, hemos de abandonar o menospreciar la recta razón, porque se empieza a descuidarla y acabamos locos

7.08.14

(8) Predestinación, I: en que se introduce informalmente al Misterio

Que los católicos, en su inmensa mayoría, ya no creen en la Predestinación, o no saben lo que es, es un hecho. Mucho tiempo sin ser predicada, mucho tiempo sin ser enseñada, trae consigo un silenciamiento que contrasta con una de las más bellas peticiones de la Liturgia: ¡Señor, cuéntanos entre tus elegidos!

Para los tiempos que corren, sin embargo, la contemplación de este gran Misterio puede ser un antítodo para ciertos males que nos aquejan. Nosotros lo haremos siempre de la mano de santo Tomás de Aquino y su gloriosa escuela.

***

Una vida cristiana aplastada por el peso del pelagianismo, que todo lo basa en el falso optimismo del yo puedo, tengo que, hay que ser capaz, etc., puede ser reconducida y liberada de obstáculos por una vida cristiana centrada en el amor enteramente gratuito de Dios, que gratuitamente entrega en su Hijo, con el poder del Espíritu Santo, unos dones que tiene preparados para sus elegidos desde toda la eternidad. A su Primogénito encarga no perder a ninguno de los que le ha confiado:

Juan 10, 28
ellas no perecerán jamás
y nadie las arrebatará de mis manos.

Esta eficacia misteriosa con que el Señor guarda y protege a sus elegidos nos sitúa frente al tema más apasionante de todos, en mi opinión: la gracia de elección, incondicionada, según la presciencia, gracia eficaz, instrumento maravilloso de la Predestinación y benefactora desinteresada de la libertad humana, que encuentra en ella su más perfecta aliada.

Nunca se meditará bastante el gran favor que el Señor nos ha hecho al regalarnos una gracia cuya eficacia no sólo no contradice nuestra libertad, sino que sirviendo a sus planes providenciales, activa nuestra voluntad trocándola de mala en buena y sintonizando con lo más secreto de las entrañas de nuestro libre albedrío. Como explica el Magisterio de la Iglesia, con palabras impresionantes:

Denzinger 141: “Ahora bien, por este auxilio y don de Dios, no se quita el libre albedrío, sino que se libera, a fin de que de tenebroso se convierta en lúcido, de torcido en recto, de enfermo en sano, de imprudente en próvido. Porque es tanta la bondad de Dios para con todos los hombres, que quiere que sean méritos nuestros lo que son dones suyos, y por lo mismo que El nos ha dado, nos añadirá recompensas eternas . Obra, efectivamente, en nosotros que lo que El quiere, nosotros lo queramos y hagamos, y no consiente que esté ocioso en nosotros lo que nos dio para ser ejercitado, no para ser descuidado, de suerte que seamos también nosotros cooperadores de la gracia de Dios.”

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