3.11.14

(38) De lobos y Nazgûl, y la pobreza de Cristo.

El esplendor de la sana doctrina atraviesa milenios. Contemplemos a Cristo. Miremos a Cristo. Su Rostro es verdad, como su Palabra. Y es Buen Pastor.

1 Siempre hay lobos disfrazados de ovejas, camuflados entre el rebaño, camaleones de la herejía, lepra de la gracia, parálisis de las misiones, vacío de los seminarios y ansiolítico de Pelagio. Falsos profetas de un cristianismo sin Cristo, contra los que alza su voz San Martín I. ¡Estamos en guerra!

Contra los orcos de la heteropraxis, mundo, diablo y carne de la Postmodernidad, tenemos a Cristo. Que en esta guerra no estamos solos. Un ejército blanco, que nos ha precedido, nos acompaña en el combate. Porque

“a través de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el día final” (Gaudium et Spes, 37b)

 Momentos antes de su martirio, San Martín I  lanza su clamor para que lo escuchemos todos los cristianos de hoy:

“por la intercesión de san Pedro, establezca Dios los corazones de los hombres en la fe ortodoxa, y les haga firmes contra todo hereje y enemigo de la Iglesia. De tal suerte, que, sin ceder en ningún punto, ni siquiera mínimo, y sin someterse en parte secundaria alguna, conserven íntegramente la fe profesada ante Dios y ante los ángeles santos”

Firmes en el Magisterio de la Iglesia, confiamos en el Cristo Total, y en Cristo que edifica su Cuerpo en Cefas. Donde está Pedro, está la Iglesia.

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2.11.14

(37) De salir a pescar almas sin demora, y con las redes de Cristo

¡Insensatos! –que diría Gandalf!– Salid ya a pescar, ¡que es tiempo de pesca! No podemos dejar de echar las redes al mar.

 No nos demoremos. Que hay muchos tiburones por ahí, bajo disfraz de escritor heterodoxo, filósofo relativista o gurú de la autorredención. Salgamos a pescar almas para Cristo.

 ¡Salgamos a hablar de su gracia a diestro y siniestro, para que a través nuestra el Señor arranque a muchos de las puertas del infierno!

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30.10.14

(36) De agradar o desagradar, en bien de las almas, por Cristo.

El capítulo 4 del Evangelio de Lucas nos cuenta un episodio de la vida de Nuestro Señor realmente impresionante.

El Señor llegó a Nazaret “donde había sido criado” (4:16) Va a la sinagoga el sábado, y se levanta para leer.

“Le entregaron el libro del profeta Isaías".

Date cuenta. En la sinagoga, Jesús se levanta para leer, y le dan el libro de Isaías, el profeta que más habla de Él mismo, de Jesús en el Antiguo Testamento. Se levanta a leer el libro del profeta que habla de Él.

El pasaje que lee el Señor habla, por lo tanto, de Él mismo y de su misión salvadora:

“18 El Espíritu del Señor está sobre mí,

porque me ha consagrado por la unción.

Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres,

a anunciar la liberación a los cautivos

y la vista a los ciegos,

a dar la libertad a los oprimidos

19 y proclamar un año de gracia del Señor.”

Nosotros, tú y yo, y aquellos que estaban aquel día en la sinagoga en que Jesús se levantó a leer, todos nosotros somos por el pecado cautivos del demonio, ciegos a la verdad, oprimidos por nuestras maldades…

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29.10.14

(35) De predicarlo todo, para combatir al diablo

Son ya muchos años sin que se predique cielo, infierno y purgatorio, con grave daño de inadvertencia. Y no es casualidad que tampoco se haya predicado la existencia del diablo, cuyo objetivo, precisamente, es silenciar todo lo anterior.

Date cuenta, estamos en guerra. Tenemos las armas de Cristo. El enemigo ronda. ¿Vas a callar y cerrar la boca ante esto?

«A través de toda la historia del hombre se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día, según dice el Señor. Inserto en esta lucha, el hombre debe combatir continuamente para adherirse al bien, y no sin grandes trabajos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de lograr la unidad en sí mismo (GS 37,2).

Mucho impresionan estas palabras admirables de san Antonio María Claret, en su Autobiografía:

“212 La caridad me urge, me impele, me hace correr de una población a otra, me obliga a gritar: ¡Hijo mío, pecador, mira que te vas a caer en el infierno! ¡Alto, no pases más adelante! Dadme, Señor, el ponerme por puertas del infierno y poder deterner a cuantos van a entrar allá y decir a cada uno: ¿adónde vas, infeliz? ¡Atrás, anda, haz una buena confesión y salva tu alma y no vengas aquí a perderte por toda la eternidad!”

Pues lo mismo, amigo, que de estas verdades ultimísimas,  el silencio en torno al rugido del diablo ha sido clamoroso demasiado tiempo, en muchos ambientes, publicaciones, homilías, programaciones, catequesis, articulos de opinión…. Y ambos silencios andan entrelazados como nudo sombrío. ¡Y es que el diablo quiere infierno express para todos! Avisemos a la gente, como vienen haciendo los sucesores de Pedro. Lo hizo por ejemplo Pablo VI, en la profunda audiencia del 15 de noviembre de 1971, y es tema recurrente del Papa Francisco señalar la acción del diablo denunciandola en sus obras. Como dijo no hace mucho en homilía en Santa Marta:

tantos proyectos de deshumanización del hombre, son obra suya, sencillamente porque odia al hombre. Es astuto: lo dice la primera página del Génesis; es astuto. Presenta las cosas como si fueran buenas. Pero su intención es la destrucción.

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25.10.14

(34) De pirronismos varios, y la elaboración de un Bestiario

1 “Somos los únicos en defender el poder de la razón”. 

Afirmaba el beato Pablo VI. Eran tiempos difíciles, y también lo son ahora. Y es que la Iglesia y sus miembros vivos han de proclamar a los cuatro puntos cardinales el poder de la razón humana iluminada por la fe y auxiliada por la gracia.

2 ¿Por qué? Nos lo explica Benedicto XVI en “Jesús de Nazaret” P.P., cap.6:

“Sólo la fe en el Dios único libera y racionaliza realmente el mundo. Donde, en cambio, desaparece, el mundo es más racional sólo en apariencia. “

Y más adelante dice algo muy sorprendente, que no tiene desperdicio, y nos proporciona algunas claves para saber qué hemos de hacer en estos momentos:

ILUMINAR Y EXORCIZAR

3 Dice Benedicto XVI a continuación:

“Exorcizar, iluminar el mundo con la luz de la ratio que procede de la eterna Razón creadora, así como de su bondad salvadora: ésa es una tarea central y permanente de los mensajeros de Cristo Jesús”

Exorcizar con la luz de la razón ¡¡!!  Porque el diablo existe, y devora verdades y vomita errores. Adora la irracionalidad, disfruta tentando con la negación de una razón que se sustente siempre en la naturaleza de las cosas. El diablo es pirronista.

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