(194) Balance de la crisis de Amoris laetitia -1: recontextualización doctrinal y eufemismo

La exhortación apostólica postsinodal Amoris lӕtitia fue dada «en Roma, junto a San Pedro, en el Jubileo extraordinario de la Misericordia, el 19 de marzo, Solemnidad de San José, del año 2016, cuarto de mi Pontificado», según la firma el Papa Francisco.

Es un documento extensísimo, de 325 parágrafos repartidos en nueve densos capítulos. El más controvertido de ellos, como se sabe, es el octavo, Acompañar, discernir e integrar la fragilidad. En este capítulo, se intenta fundamentar teológicamente, al margen del Magisterio previo y concretamente de Veritatis splendor, la posibilidad de acceso a la comunión de los divorciados en nueva unión. Esta fundamentación no se realiza de forma directa, sino indirecta y transversal, mediante referencias de carácter situacionista y un abundante uso de eufemismos, con una compleja clave de lectura oblicua.

En esta serie de posts haremos balance: analizaremos sus efectos y consecuencias, y comprobaremos cómo la publicación de Amoris lӕtitia ha supuesto para la Iglesia una auténtica crisis, cuya resolución todavía está pendiente.

 

—Pero, ¿puede existir una crisis de fe en la Iglesia de Cristo? Obviamente sí. Pueden existir, de hecho han existido. Siempre que se cuestionan los principios católicos, y este cuestionamiento penetra en la jerarquía de la Iglesia dando lugar a una heteropraxis “oficial", se produce una crisis.

Desde el momento en que, tal y como informó en su día Infocatólica, el presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas ordenaba dar la comunión a los adúlteros, basándose en la doctrina de A.L., la crisis pasaba oficialmente del plano doctrinal al plano de los hechos consumados. Comenzaba la dimensión jerárquica de la crisis —en aumento hasta el día de hoy.

Hemos ido comprobando, con no poca inquietud y mucha preocupación, cómo han ido sumándose a esta ruptura otros obispos y conferencias episcopaleslos Obispos integrantes de la provincia eclesiástica de Buenos Aires, (con aprobación por carta del Sumo Pontífice),  Mons. Benno Elbs, obispo de Feldkirch (Austria),  que afirma: «el texto entero [de A.L.] se respira la idea de que cada individuo encuentra en su conciencia la forma de abordar sus decisiones en la vida»; la Conferencia Episcopal Alemanalos obispos de Maltalos obispos de Sicilialos obispos belgas, etc.

 

La situación, por tanto, es muy grave. Y sólo puede calificarse como CRISIS DE LA IGLESIA. Ciertamente, la crisis fue preparada, no sólo por la atmósfera confusa y “doctrinalmente inquietante” del Sínodo, sino por una nueva forma de hablar oficial. Lo veremos.

 

I.- PREPARACIÓN DE LA CRISIS. USO DE EUFEMISMOS

I.1.- Preocupación por la presentación de A.L.- Cuando se confió la presentacion de la exhortación apostólica postsinodal al cardenal Baldisseri, Secretario del Sínodo, y al cardenal Schönborn, algunos católicos de a pie nos preocupamos no poco. En un post publicado el 8 de abril de 2016, el bloguero de Infocatólica Bruno M. expresó muy bien esta preocupación:

«Tengo que confesar que, cuando leí que el Papa había elegido al cardenal Schönborn y al cardenal Baldisseri para presentar públicamente su Exhortación Postsinodal, me preocupé un poco. Los antecedentes de ambos cardenales durante las discusiones sinodales no me ofrecían mucha confianza, la verdad, y temí que su presentación fuera un poco sesgada.

Como era de esperar, sin embargo, me equivoqué por completo. Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?La elección del cardenal Baldisseri en particular fue magnífica, porque el cardenal se mostró clarividente en su presentación del documento y nos ofreció una clave interpretativa de toda la Exhortaciónsencillamente magistral. Sin duda, como deseaba el propio Papa.

Es cierto que, antes de la presentación, hizo alguna afirmación poco feliz. En su carta a los obispos de todo el mundo sobre la Exhortación, el Secretario General del pasado Sínodo dijo que “es necesario recontextualizar la doctrina al servicio de la misión pastoral de la Iglesia”.»

Destaquemos, pues, estos dos hechos: 1) Había gran preocupación, porque fue lugar común del espíritu del Sínodo que había que cambiar algo, no estaba claro qué; y desde la jerarquía de la Iglesia se estaba hablando de recontextualizar la doctrina, de abrir nuevos caminos pastorales, etc.

Y 2) Supuso cierto consuelo que en la presentación se tranquilizara a los creyentes afirmando que no habría cambio de doctrina sino lectura en la continuidad. Todavía era pronto para comprender que esa negación de cambio doctrinal era discutible, dado que con el eufemismo recontextualización doctrinal se podrían introducir mutaciones doctrinales sin que ni lo pareciera, ni fuera oficial una intención de cambio. 

 

I.2.- Recontextualizar como eufemismo de cambio de doctrina.- La palabra recontextualización, es decir, extrapolación de un concepto de su contexto natural —en este caso, una doctrina, la doctrina sobre la indisolubilidad del matirmonio, y una disciplina asociada a ella, la de la prohibición de comunión a los fieles que están en adulterio público y permanente— permite afirmar que no va a haber un cambio doctrinal, y permite asimismo realizar ese cambio sin que parezca que es un cambio.

Mediante el uso de palabras-talismán —pues eso son los eufemismos—, que funcionan como clichés de recontextualización, es posible desvirtuar la doctrina transmutando sus conceptos. 

La alteración semántica del lenguaje es un recurso de la sofística. Se descontextualizan los conceptos, se los inserta en un ambiente semántico extraño, —sin tener que afirmar explícitamente que cambian de significado— y cambia su significado. Hemos visto, por ejemplo, cómo la ideología de género utiliza profunsamente este recurso. Es un viejo intrumento cognitivo de las ideologías, cuyo objetivo es producir un cambio de mentalidad. Se suscita una lectura artificial que se superpone a la lectura natural, y la decolora. La ambigüedad del documento, precisamente, consiste en este juego de doble lectura. 

 

II.- EL TÍTULO EUFEMÍSTICO DEL CAPÍTULO 8º DE A.L. COMO CLAVE DE LECTURA

De la misma manera que se preparó el contenido doctrinal de A.L. mediante el eufemismo de la recontextualización y sus expresiones asociadas —“nuevo rumbo pastoral", “un nuevo camino", “nuevo impulso pastoral", etc., etc.—, de la misma forma, como decimos, se preparó la lectura artificial del capítulo 8º. El título, Acompañar, discernir e integrar la fragilidad, está pensado claramente con esa función. Veámoslo.

 

II.1.- El concepto de fragilidad como sustituto del concepto de pecado.- Ya desde el mismo título, como decimos, se prepara la lectura eufemística del capítulo. La inclusión del término “fragilidad”, en lugar de pecado, o incluso de adulterio, posee una clara funcionalidad recontextualizadora. Tiene además un rol anticipatorio: adelanta al lector cómo debe entender el contenido principal del capítulo —que no es otro que la posible excepción a la prohibición de comulgar de divorciados en nueva unión—, y asimismo una función lingüística: propicia una lectura no natural del texto, que se yuxtaponga forzadamente a la inevitable lectura natural.

Esta bipolaridad de lecturas suscita un desasosiego evidente para todo aquel católico formado en la doctrina tradicional, que lee de forma natural el texto, pero al mismo tiempo es conminado transversalmente por el propio texto, desde el título, a leerlo en otra clave.

—Si en el título, Acompañar, discernir e integrar la fragilidad, sustituimos la palabra fragilidad por la palabra adulterio, comprobamos con estupor de qué manera cambia el significado: acompañar, discernir e integrar el adulterio. Ahora encaja el contenido leído en lectura natural, ahora lo que parecía ambiguo se aclara y la heteropraxis disimulada por el eufemismo sale a la luz y queda desvelada.

 

II.2.- Sobreabundancia de expresiones eufemísticas, sustitutivas del concepto de adulterio.- A lo largo del capítulo 8º encontramos un torrente de diversas expresiones eufemísticas, de significado intenso, cuya función es resaltar el concepto de la fragilidad como sustituto de pecado, y potenciar su efecto talismán. Mediante estas expresiones sustitutivas, los conceptos de pecado y adulterio quedan completamente desfigurados.

Vemos cómo en lugar de adulterio, pecado, fornicación, etc., se habla eufemísticamente, de participación en la vida de Cristo pero «de modo incompleto» (A.L. 291), de «amor herido y extraviado» (291), de realizaciones del “ideal” del matrimonio, pero «de modo parcial y análogo» (292), de «situaciones que todavía no corresponden o ya no corresponden a su enseñanza sobre el matrimonio» (292), de «situaciones de fragilidad o imperfección» (296), de «modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición» (296), de «situaciones llamadas “irregulares"» (297), de «situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas» (298), de «segunda unión consolidada en el tiempo, con nuevos hijos, con probada fidelidad, entrega generosa, compromiso cristiano, conocimiento de la irregularidad de su situación y gran dificultad para volver atrás sin sentir en conciencia que se cae en nuevas culpas.» (298), de que «este no es el ideal» (298), de una situación que «no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio» (303),  de «aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios» (303), de «entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites» (303) (¡¡!!), de «casos difíciles y las familias heridas» (305), de «posibles caminos de respuesta a Dios y de crecimiento en medio de los límites» (305), de «situaciones excepcionales» (307), etc.

Repetimos: se habla de todo eso, pero no se habla de adulterio, ni de fornicación, ni de estado de pecado. Por eso, parece que no habla para nada de la situación de los divorciados en nueva unión, parece que no habla de personas que están en pecado publico y manifiesto, parece que sólo se habla de heridos, víctimas, frágiles, excluidos… Y sin embargo sí que habla, y mucho, de ello.

 

Causa pasmo y perplejidad comprobar esta profusión desmesurada de eufemismos en un documento del magisterio de la Iglesia, para referirse entre otras cosas al adulterio, y de una manera que es no sólo totalmente ajena a la Tradición de la Iglesia, sino, fundamentalmente, nociva y perjudicial para las almas, a las que se le oculta la gravedad del pecado en que viven. 

Con el eufemismo de la fragilidad/herida, y sus muy numerosas expresiones complementarias, se da a entender en lectura artificial que el adulterio es una situación sobrevenida y recibida pasivamente, cual herida, y que los individuos la padecen sin culpa, o con la culpa atenuada de una víctima, presa de sus circunstancias y coaccionada por lo irresoluble de la situación. Es la visión situacionista del pecado, tan frecuente en Häring y, en general, en toda teología de la anomia. Así es posible insinuar excepciones a los actos intrínsecamente malos, prohibidos explícitamente por el magisterio eclesiástico, y en concreto por Veritatis splendor.

 

III.- EFICACIA DEL EUFEMISMO

III.1- Pretensión y eficacia del eufemismo.- El eufemismo, por tanto, de la recontextualización /fragilidad /herida, en línea con las tendencias similares del Sínodo, pretende hacer creer que no hay cambio doctrinal, sino cambio pastoral, y que no se trata en especial de los divorciados vueltos a casar y de su acceso a la comunión, sino de los frágiles, los heridos, los excluidos y los marginados en la Iglesia.

Analizando las reacciones suscitadas por este sistema de eufemismos, hay que concluir que ha sido efectivo, sin duda. Y voy a poner un ejemplo. Se trata del artículo del doctor en teología, y especialista en temas de familia, Juan Pérez-Soba. Lo publicamos en Infocatólica, el 10 de abril de 2016. En este artículo, Pérez-Soba, que por cierto es teólogo de los buenos, de sana y excelente doctrina, afirma que el capítulo 8º de A.L. no trata concretamente del acceso a la comunión de los divorciados en nueva unión, sino del trato pastoral a personas en situación de exclusión —es decir, heridos, frágiles, víctimas, marginados, etc.). Afirma Pérez-Soba primero que A.L. no supone cambio doctrinal alguno:

«La primera y más evidente, quien esperaba un cambio en la doctrina de la Iglesia no lo va a encontrar y se quedará desilusionado

A continuación, incide en que la comunión de los divorciados en nueva unión, como en el Sínodo, no fue un tema explícito, ni siquiera el central, que no es otro que la superación de situación de exclusión en la Iglesia (lo resalto en rojo):

«Así como el Sínodo no se mencionaba explícitamente la recepción de la comunión o de la confesión en el caso de los divorciados vueltos a casar, aquí tampoco se hace. En todo el largo capítulo octavo sobre las situaciones de dificultad no se menciona en el texto la Eucaristía. El Papa, como manifestación de una postura personal, no ha querido sino refrendar el Sínodo en sus mismas expresiones. […]  En un tema que era abierto de conveniencia dentro de la comunidad y que podía haber intervenido con su autoridad, pero no hace sino repetir la afirmación del Sínodo del 2015: “es necesario, por ello, discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas” (AL 229, citando la Relatio, 2015, 84).

Afirma que la postura de Kasper, favorable, como sabemos, a la comunión de los divorciados en nueva unión, no se ha asumido. No encuentra (a diferencia de los obispos y conferencias episcopales que sí lo encuentran, incluso con vistobueno por carta del Pontífice) en el capítulo 8º ninguna referencia oficial a la posibilidad de que los divorciados vueltos a “casar” puedan acceder a la comunión:

«La primera consecuencia que se saca de la exhortación es que la propuesta del Cardenal Kasper que fue rechazada en el Sínodo no ha sido asumida. No hay en el texto reclamo alguno a una tolerancia oficial de una situación de una segunda unión no sacramental.»

Razona entonces Pérez-Soba de esta manera, que ha sido y es la más frecuente: si se hubiera pretendido un cambio doctrinal y disciplinar, se habría dicho explícitamente; pero como no se ha dicho explícitamente, entonces no se pretende un cambio doctrinal y disciplinar:

«Si el Papa hubiese querido un cambio en este sentido lo hubiera dicho explícitamente»

Lo único que encuentra este autor en A.L., son vagas referencias a casos difíciles, pero no concretamente al que nos ocupa:

«En definitiva no se da ninguna razón objetiva para que un divorciado en una nueva unión pueda recibir los sacramentos fuera de las condiciones que ya exponía Familiaris consortio, n. 84 que en la Relatio del 2015 se señalaba (n. 85) como “un criterio global que debe considerarse la base para la valoración de estas situaciones”. Esto no se da en ningún momento. Las simples insinuaciones de las notas 336 y sobretodo 351 se refieren a situaciones genéricas de casos difíciles, sin referirlas de hecho a los divorciados en una nueva unión.»

¿Qué es lo que podemos encontrar en el texto, entonces? Pues según Pérez-Soba, lo que podemos encontrar en A.L. es una novedad pastoral, un camino nuevo de misericordia:

«El fin del texto entonces no es hacer una revolución en la Iglesia, sino llevar a cabo una “conversión pastoral misericordiosa” (cfr. nn. 201 y 293). Esto sí que es nuevo, evangélico y desde luego misionero, aunque no sea lo que más hayan esperado los medios de comunicación.»

Y un cambio pastoral de grandes dimensiones:

«Por eso toda su doctrina del amor no es una sola bella reflexión sino un interés grande de un cambio pastoral de importantes dimensiones. »

Un cambio pastoral, entiende Pérez-Soba, muy novedoso, que consiste en la primacía de lo pastoral sobre lo doctrinal:

«En ella se ve la primacía de una visión pastoral centrada en enseñar a amar que supera la sola visión doctrinal o las consideraciones espirituales. »

Eso sí, un enorme cambio novedoso pero de enorme continuidad (¡!) con lo anterior:

«En verdad está señalando un camino en una continuidad eclesial muy grande, eso sí con un nuevo aliento.»

Es una lógica de sí pero no, de no es lo que parece, de 2 + 2 son 5; las contradicciones que suscita el eufemismo, como hemos comprobado en el ejemplo del artículo de Pérez-Soba, reflejan que, sin duda, la preparación eufemística de A.L. tuvo éxito: el sistema eufemístico ha producido la creencia de que A.L. supone una enorme novedad, pero no cambia nada. Como si fuera posible una enorme novedad sin cambio alguno.

Sin embargo, A.L., subordina la doctrina a la pastoral, ha sido interpretada rupturistamente por obispos y conferencias episcopales, que han pasado a permitir el acceso a la comunión a los divorciados en nueva unión, y sí que trata fundamentalmente (en su cap. 8º) sobre este tema, pero interpretado como situación de exclusión. 

Tras leer artículos como el mencionado, que proceden precisamente de teólogos de buena doctrina, no podemos sino confirmar que el eufemismo recontextualizar la doctrina, heridad/fragilidad, cumple su función perfectamente: hace desaparecer el contenido, anula la lectura natural, oculta la tesis, que es presentada sólo transversalmente. Cambia la sustancia, pero sin que parezca que la cambia. Permite excepciones a los actos intrínsecamente malos, pero sin que parezca que lo permite, sino todo lo contrario; analiza la posibilidad de acceso a la comunión de los fieles en estado de adulterio público y pemanente, pero sin que parezca que lo hace.

Este es el meollo de la cuestión: que aunque parezca que no lo hace, sí que se están poniendo indirecta y transversalmente las bases para un cambio sustancial, que afecta al principio católico. Una vez incorporado este cambio a la praxis institucional, como está sucediendo de forma alarmante, la crisis está servida.

 

IV.- SUBSTITUCIÓN DEL “ESTADO DE PECADO” POR EL DE “SITUACIÓN DE FRAGILIDAD”

Según el principio católico, morir en estado de pecado supone autoexclusión voluntaria del plan salvifico, rechazo de la gracia santificante y actual, y por tanto es castigado justamente con la eterna condenación.

Es inevitable creer que este principio es negado, por alusión directa o indirecta, por el punto 296:

«El Sínodo se ha referido a distintas situaciones de fragilidad o imperfección. Al respecto, quiero recordar aquí algo que he querido plantear con claridad a toda la Iglesia para que no equivoquemos el camino: «Dos lógicas recorren toda la historia de la Iglesia: marginar y reintegrar […] El camino de la Iglesia, desde el concilio de Jerusalén en adelante, es siempre el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración […] El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero […] Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita»[326]. Entonces, «hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición»[327].

—Es un parágrafo importante, porque presenta, frente al tradicional estado de pecado, un nuevo estado: la situación de fragilidad (o de víctima herida). Se propone pues acompañar, discernir e integrar un nuevo modelo adulterio, aquel en que los implicados son víctimas heridas por una situación de fragilidad inculpable.

Este parágrafo es una de las claves eufemísticas más potentes: la Iglesia no condena para siempre, no hay estado de pecado sino de fragilidad. Esta inversión es presentada de forma autoritativa:

«La Iglesia posee una sólida reflexión acerca de los condicionamientos y circunstancias atenuantes. Por eso, ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada «irregular» viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante.»

Y se pretende fundamentar en la doctrina de SantoTomás:

«Ya santo Tomás de Aquino reconocía que alguien puede tener la gracia y la caridad, pero no poder ejercitar bien alguna de las virtudes[341], de manera que aunque posea todas las virtudes morales infusas, no manifiesta con claridad la existencia de alguna de ellas, porque el obrar exterior de esa virtud está dificultado: «Se dice que algunos santos no tienen algunas virtudes, en cuanto experimentan dificultad en sus actos, aunque tengan los hábitos de todas las virtudes»[342].

 

El P. José María Iraburu, en un incisivo post publicado en Infocatólica el día 8 de abril de 2016: (371) Amoris lætitia–1. (301): discernir atenuantes y doctrina de Santo Tomás, demuestra con meridiana claridad que el pensamiento del Aquinate ha sido malinterpretado y malentendido para dar a entender que es posible eximir de culpabilidad a los adúlteros, insinuando que éstos no pueden salir de su estado de pecado, y por tanto no es tal, sino una situación de fragilidad compatible con la gracia santificante. Como concluye el P. Iraburu:

«Invocar la enseñanza de Santo Tomás sobre las virtudes eventualmente no-operativas, con el fin de atenuar o eximir de culpa a las parejas «irregulares» que no logran salir de su situación objetivamente pecaminosa –adúlteros crónicos, uniones homosexuales, etc.– es un error. La doctrina de Santo Tomás, que es la católica, exime de culpa a quien no puede ejercitar cierta virtud en las obras buenas que son su objeto propio, debido a impedimentos externos a su voluntad. Pero el texto aducido en la Exhortación se refiere a situaciones «irregulares», en las que la persona se ejercita pertinazmente en obras malas –adulterio, unión homosexual, etc.–.»

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

Fue propia del ambiente sinodal y postsinodal una generalizada inquietud acerca de un posible cambio de doctrina. Tras la publicación de Amoris lӕtitia, la jerarquía de la Iglesia en general negaba la existencia de un cambio doctrinal, y afirmaba que era posible y necesaria una lectura continuista. Esto supuso para muchos cierto respiro.

Pero no un respiro completo, sino con inquietud, porque sí se hablaba, con eufemismos, de recontextualización, conversión pastoral, desafío novedoso, nuevo camino, abandonar seguridades, enorme novedad, etc., a la par que se fomentaba la minusvaloración de lo doctrinal.

Al mismo tiempo, conferencias episcopales y obispos de todo el mundo interpretaban de forma rupturista el texto, e impugnaban la disciplina de la Iglesia anunciando que se iba a dar la comunión a los divorciados en nueva unión, mientras otros obispos hacían y decían lo contrario.

La tesis central del capítulo 8º, esto es: la posibilidad de acceso a la comunión de los divorciados en nuevo unión, ha pasado a convertirse en praxis institucional, pese a haber sido enunciada en modo transversal e indirecto. Su falta de explicitación, por tanto, no ha impedido su aplicación.

La crisis, por todo ello, es manifiesta y se ha consumado.

 

 
David G. Alonso Gracián 
 
 

32 comentarios

  
Luis Fernando
Magnífico post, pero conviene recordar algo. El cambio de lenguaje a la hora de referirse a los pecado del adulterio y fornicación es MUY anterior a Amoris Laeitita y los dos sínodos sobre la familia.

Es como si muchos en la Iglesia se creyeran más misericordiosos que el propio Cristo a la hora de llamar a las cosas por su nombre.


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A.G.:
Sí, es verdad. El problema viene de atrás.
03/07/17 9:59 AM
  
chico
Para ser Papa, Obispo y Sacerdote se debe conocer muy bien a Santo Tomás de Aquino, al Tomismo. Y si no, que nadie se nombrado para tales cargos, en los tiempos actuales. Está comprobado que en todos los líos teológicos hay una falla por desconocer la filosofía de Santo Tomás. De manera que se puede formular: Todo error en teología incluye un error en filosofía.
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A.G.:
Coincido, por supuesto. Y añado: y Padres y Doctores.
03/07/17 10:05 AM
  
Luis Fernando
A Santo Tomás, a San Agustín, a los Padres de la Iglesia, etc.
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A.G.
Sí, Padres y Doctores. Y mucha Escritura.
03/07/17 10:42 AM
  
José Luis
San Antonio de Padua, como todos los Santos Padres, ven en el adulterio como un pecado grave. ¿Cuál es la causa de que hay pastores que admiten a los divorciados vueltos a casar? Sencillamente porque han rechazado el Evangelio de Cristo, han rechazado a Dios, han perdido por completo la fe. Digo esto, basándome en diversos sermones de San Antonio de Padua. El adúltero, no entra la semilla de Dios, porque se ha hecho en campo de demonios, para ser pisoteados por los demonios en la lujuria.
El divorciado vuelto a casar, es engañado cuando se le dice que está en comunión con la Iglesia Católica, y esto es como empujarle a aceptar las miserias de su pecado. No se les están acompañando por el camino de la conversión, sino que deben aceptar las ideas humanas. Y en muchas otras cosas, se sigue rechazando el Evangelio de Cristo, como bien decía San Antonio de Padua. Y también se encuentra en San Pablo, que la fe no es de todos (Ro 10, 16). Pues la verdadera fe, lleva a la fidelidad a la obediencia a Cristo, a estar pendiente de Él, en todo momento.

Es claro, que cuando se adula a Amoris Laetitia, me parece porque se desea conservar en el puesto como obispo o cardenal. Pero aquellos a quienes en primer lugar dan preferencia a Cristo y a la Sagrada Tradición Católica, ya le sucedió a San Atanasio, que por su fidelidad a Cristo fue excomulgado. Otros son silenciado, como sucedió a San Pío de Pietrelcina, y en nuestros días, recientemente, el Cardenal Müller, ha sido cambiado, porque cada vez se estaba haciendo notar su amor y fidelidad a Cristo. Y el Cardenal Robert Sarah, que su afán es poner en primer lugar a Dios en todo, para bien.


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A.G.:
Como bien dices, José Luis, el pecado de adulterio es muy grave, tanto, que es como una figura del pecado de infidelidad. Los adúlteros no están excomulgados, pero su conducta hiere la Iglesia, sin duda. Por supuesto, no debe faltarnos con ellos la debida caridad; lo que no se debe hacer es convertir su pecado en lo que no es. Los eufemismos hacen daño a la doctrina, porque la desvirtúan.
03/07/17 11:34 AM
  
Luis Fernando
Yo no sé si son conscientes de que si se cargan el dogma católico sobre TRES sacramentos (matrimonio, eucaristía y confesión), abren las puertas a que el personal se cargue el dogma católico sobre el papado y la sucesión apostólica,

Es decir, cuando se atacan los pilares sacramentales, la Iglesia entera se viene abajo.
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A.G..
Bien, es que el ministerio petrino es garante del sistema de mediaciones, es decir, del sistema sacramental. Su función es confirmarlo con claridad y precisión. Por eso, si el magisterio papal es confuso, queda confundido el sistema de mediaciones, y viceversa. Por eso es urgente una clarificación de Dudas, y por eso es urgente una clarificación de A.L.
03/07/17 12:29 PM
  
vicente
no ha cambiado la doctrina, sí la praxis pastoral.
03/07/17 2:00 PM
  
misael
"...se cargue el dogma católico sobre el papado y la sucesión apostólica,"

En los tiempos que corren no ceso de ver paralelismos entre política e Iglesia.
¿ Acaso Felipe VI no ve que si no mueve un dedo para parar la confederalización de España, ya en marcha, se queda sin reino ? Respuesta: debe pensar que conque le dejen una paguita y un puesto de representación, que él se aviene a lo que haga falta.

Extrapolando al comentario, pues eso. ¿ No vendió Esaú su primogenitura por un plato de lentejas ?
03/07/17 2:17 PM
  
Almudena1
El temor es que reconociendo que la Iglesia ha entrado en crisis a raíz de la publicación de la AL, esta crisis signifique, nos demuestre, que la crisis, la auténtica crisis, la tenga su autor.
Es evidente que esa exhortación no se ha hecho a sí misma y esto es para temblar y rezar más aún.
03/07/17 2:17 PM
  
Alonso Gracián
Amigos, pido moderación en los comentarios y no entrar en plano personal.

No publicaré nada que hable personalmente del Pontífice. Sólo se hable de las ideas de A.L.
03/07/17 2:20 PM
  
Luis Fernando
Vicente, yo no sé si usted es consciente de que prácticamente toda doctrina tiene su consiguiente praxis pastoral y por tanto, si se cambia esta se cambia aquella.

Es decir, si por la doctrina de la Iglesia sobre tres sacramentos no se podía ni confesar ni dar de comulgar a quien persiste en vivir en adulterio... si ahora confiesan y dan de comulgar a los adúlteros... se cargan la doctrina de la Iglesia.

Créame que no hace falta ser doctor en teología dogmática para entender algo tan simple.
03/07/17 2:49 PM
  
Osvaldo
Desde lo lingüístico es engañosa.
Desde lo doctrinal es confusa.
Desde su forma es rupturista.
Pero Dios en su Providencia no ha de dejarnos solos...
Me resuena el cántico de Jeremías: " Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país."
03/07/17 2:59 PM
  
UNO MAS
Impresionante post.
Gracias
03/07/17 3:42 PM
  
Jordi
La proposición de Amoris laetitia (numeral 305, nota 351) que potencialmente permite la comunión de los adúlteros sin continencia, se realiza con la absoluta omisión de unas verdades de fe divinamente reveladas:

1. Que los Mandamiento de la Ley de Dios (prohibitivos negativos) son de carácter universal, general y absoluto

2. Que la Ley de Dios es siempre superior a la conciencia humana

3. Que existen actos objetivamente malum per se semper et pro semper, con independencia del grado de culpa subjetiva (atenuada o eximida), que no permite la comunión, la absolución y la extremaunción con Viático si son incontienentes no arrepentidos, como pasa con el aborto, el adulterio, la blasfemia y la homosexualidad, por ejemplo, tal como dice el Catecismo y la Veritatis splendor

4. Que el adultero es un acto de injusticia, que forma parte del VI Mandamiento, que es un acto intrinsece malum per se, y que no puede comulgar si en un adúltero incontinente, como dice el numeral 1650 del Catecismo.

Hoy hay una falta de amor a la Verdad, que endurece el corazón, el Pueblo de Dios pierde el favor divino pues empieza a apostatar, Dios enviará un Poder Seductor para que los condene, lo que indica que estamos en el Fin de los Tiempos indicado en 2 Tesalonicenses 2 (no del Fin del Mundo), y Dios enviará un castigo sobre la tierra.

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A.G.:
Jordi,

la omisión que existe en AL es, ante todo, la de la doctrina sobre los actos intrínsecamente malos, como has indicado. Veritatis splendor brilla por su ausencia.

Respecto a si estamos en el fin de los tiempos, no podemos saberlo con certeza, y no nos corresponde saberlo, en verdad. Nada podemos hacer salvo rezar y combatir por la verdad en todo campo de batalla y en todo tiempo.

Respecto a lo de los castigos medicinales. Sin duda, toda crisis es permitida por Dios, y en efecto puede tener un fin medicinal.
03/07/17 6:32 PM
  
Curro Estévez
Alonso, para comprender un texto en su integridad, todo texto, más si usa de eufemismos para eludir lo ineludible, hay que atender también a la intención del autor, o, por mejor decir, autores, porque se ha demostrado que en este documento pontificio hay mucho "copia y pega".
Supongo que en algún momento habrá que examinar esa "intención", ese elemento teleológico, sin eufemismos ni circunloquios.


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A.G.:
Curro Estévez,
en la intención del documento es complicado entrar. Me atengo a lo escrito, al significado, tanto directo como indirecto.
03/07/17 7:18 PM
  
Alonso Gracián
Recuerdo a los lectores que deseen comentar, que se precisa moderación y asepsia emocional en los comentarios. Sé que cuesta, pero es importante mantener el pulso firme y limitarse a las ideas.

03/07/17 8:34 PM
  
Miguel Antonio Barriola
Lo más doloroso y, a la larga irremediable, es que se está produciendo entre dos bandos eclesiales (en los que se incluyen: cardenales, obispos, teólogos, pueblo de Dios) un tremendo "diálogo de sordos", ya que el mismo lenguaje está siendo distorsionado, como nunca antes.
Eufemismos, que disfrazan errores y pecados, favorecimiento de la pastoral con descuido vistoso de lo doctrinal, aplauso casi inmediato a una parte, con ignorancia premeditada hacia la otra, extensión de las "liberalidades" a otros ámbitos de la moralidad (sacramentos "misericordiosos", para quienes soliciten el "suicidio asistido", demostraciones de adhesión al "orgullos gay": librería franciscana con banderillas multicolores, el P. Ángel (caído), difundiendo amplia sonrisa a ese mismo movimiento y,quién sabe qué desbandes más vendrán a ser
"misericodiosamente" bendecidos ...
En fin, vamos cayendo en ya múltiples casos en lo analizado por Sto. Tomás de Aquino: "Qui errat cirqa principia irrefutabilis est" (= el que yerra acerca de los principios es irrefutable). Cosa que se convierte, en idioma común y corriente, en la "genial" propuesta de Groucho Marx: "Estos son mis principios. SI no les gustan, tengo otros". Camaleontismo puro, buscando, eso sí (ahí hay acuerdo) el aplauso y aceptación de medios masivos de comunicación. Aunque, asimismo: en contradicción total con el primer escrito de todo el Nuevo Testamento: "Así predicamos (el Evangelio): no para contentar a los hombres, sino a Dios, que juzga nuestras intenciones. Bien sabéis vosotros, que nunca hemos actuado ni con palabras de adulación ni por codicica disimulada, Dios es testigo, ni pretendiendo honor de los hombres, ni de vosotros, ni de los demás" (I Tes 2, 5 - 6).
03/07/17 11:14 PM
  
Sofonías
Lo que más me cuesta entender de todo este admirable y magnífico articulo auyo, es la postura de los que, como el teólogo Pérez-Soba, se empeñan en afirmar que la exhortación no cambia nada, puesto que no lo dice explícitamente. Pero, ¡por el amor de Dios! ¿Es que son tan ciegos, o tan cínicos que no quieren admitir que AL ha supuesto un punto de inflexión, un punto de ruptura, una grieta por donde el humo de Satanás se ha colado para sembrar el error y la confusión?

La postura de los obispos y conferencias episcopales que han aceptado el giro copernicano de la doctina y la praxis pastoral, astutamente implícitas en el documento postsinodal, me parece, en cambio, más consecuente. Los tales han sabido sacar las consecuencias lógicas que el texto, con su sistema de palabras talismán y eufemismos, inducía a que se sacaran.

Los que dicen que AL no ha cambiado la doctrina/praxis de la Iglesia, no solo sobre el acceso de los recasados a los sacramentos, sino sobre los fundamentos mismos de la moral, simplemente están faltando a la verdad; están no queriendo ver que estamos sumidos en una de las peores crisis de la Iglesia.
03/07/17 11:43 PM
  
Curro Estévez
Alonso, admiro tu "asepsia emocional", de verdad, pero no basta con decir que es complicado conocer la "intención" del autor del texto. A mi modo de ver, indagar por qué ha salido la A.L. examinando lo ocurrido en el sínodo de obispos, no es cosa irrelevante. No puede serlo cuando contrasta tan palpablemente con la Familiaris Consortio y, sobre todo, porque si queremos interpretar un texto debidamente, no puede hacerse tal interpretación prescindiendo de la finalidad perseguida. El texto responde a un propósito, deliberamente buscado, y nunca es argumento "ad personam" expresar en qué consiste ese propósito y quiénes son los autores que lo desean hacer realidad.
Por otro lado, la vehemencia con que me expreso, créeme, responde al dolor que me causa este lío en que a sabiendas nos han metido.



04/07/17 12:25 AM
  
Daniel
Gracias David por este excelente trabajo. Ciertamente la crisis está servida. Vemos a la ceguera moral y teologal campear sin freno, encubierta por esos eufemismos que evidencias con tanta claridad...vaya que si. Un obispo argentino, considerado por algunos el "teólogo pontificio", es maestro en este lenguaje.
Conozco y aprecio al profesor Pérez Soba, teólogo de los buenos, como dices, pero obviamente siendo de los primeros que escribió no tuvo la clarividencia de apreciar lo que tan bien has sabido mostrarnos.
Te felicito. Un buen magisterio laical. El espíritu de Dios sopla de verdad donde quiere, pero su brisa lleva el perfume de la Verdad y la fuerza del Bien. Animo David, y hazme caso... ¡publica¡
04/07/17 12:46 AM
  
carmelo
Uno lee el capitulo VIII simplemente usando basico CIC y las mismas referencias de los documentos que ahibse refiere y lo unico que le viene a uno a la mente es "«¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»
Es que los mismo planteamientos desfiguran lo anterior, sino terminan por contradecirce. La critica a la "castidad" a la abstinencia es directa. No tiene ninguna intencion. Es poner al lector en medio de un temporal, exckuido de toda seña de tierra cercana. El texto te indice a denigrar incluso pasages de la misma exhortacion ennotros capitulos.
Esa confucion es un «Ponte a salvo;" pero mirando "mires atrás", es una invitacion directa a detenerte en la "vega" pensando que se esta a salvo en el "monte" en una supuesta misericordia " para no perecer.»"
Pero para concluir, es asi: "le tengo que increpar, porque no hacerlo seria un cobarde!, y pensar que mirando a traz o posandome en la vega, todo andaria bien? Y es que el humo de la desolacion no le caera?.. esta barca es de Jesus, no es de ningun mengano ni sultano!, y con la misma fuerza increpamos! a lo que paresca busque causarnos miedo... no creen?
04/07/17 5:05 AM
  
Fray Escoba BCN
Magnífico post

50 años de novedades son muchos, los católicos perplejos quedamos abandonados a nuestra suerte por jerarquías cómplices y/o cobardes.

Hay dos banderas: la de la Iglesia que se acomoda al mundo y la de la Iglesia verdadera, la que incomoda y aborrece al pecado
04/07/17 9:37 AM
  
Ingenuo
"Se une al consenso de católicos, luteranos y metodistas
Las Iglesias reformadas se suman a la Doctrina de la Justificación"

Religion Digital 4/7/17

Todo dicho
04/07/17 4:25 PM
  
José Díaz
Alonso, respecto a lo que dice sobre el lenguaje empleado en AL, me ha hecho recordar otro post antológico escrito por vd a propósito también del mismo documento, aquel en el que señalaba la ruptura entre significado y significante en que incurre AL. Comparto su insistencia en una exposición de la Fe que se apoye en los Padres y Doctores, además de la Sagrada Escritura, por supuesto. Ello haría posible un lenguaje claro, inteligible, preciso, adecuado e, incluso, bello. Porque hacer tratados de sociología, que es en lo que incurren demasiado a menudo algunos textos magisteriales -'Gaudium et spes' es un ejemplo- no genera en las almas el amor por la belleza para la que hemos sido creados, ni mueve la razón humana a sentirse trascendida por el Logos del que ella es imagen. Nadie puede negar ni la precisión ni la belleza del lenguaje de textos como los de Trento, el Sylabus o la Pascendi.
Respecto a lo que dice sobre el P.Juan José Pérez Soba, me entristece saber que no haya reparado en el alcance de AL, o que pretenda mostrar que no lo ha hecho. Durante más de diez años fui asiduo penitente a su confesionario en la parroquia -hoy Basílica- de la Concepción de Nuestra Señora, en la céntrica calle Goya de Madrid. No atenuaba nunca la realidad del pecado, era preciso y conciso, y a quienes confesábamos con él nos insistía siempre en el poder de la gracia, infinitamente superior a nuestros pecados y flaquezas. Como confesor era nítidamente antipelagiano, sin ambages ni vacilación. Por eso me apena que parezca no haber comprendido todas las implicaciones del lenguaje eufemístico de AL. En las confesiones con él siempre rehuía los eufemismos.
AG, un abrazo y bendiciones de Cristo y de su Madre María Inmaculada

________ __________
A.G.:
Sí, José Díaz, yo también tengo en muy buen concepto a Pérez-Soba.

04/07/17 4:53 PM
  
Jordi
carmelo
Uno lee el capitulo VIII simplemente usando basico CIC y las mismas referencias de los documentos que ahibse refiere y lo unico que le viene a uno a la mente es "«¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»

Exacto, el Capítulo VIII es tan malo, que incluso con el uso del simple Catecismo se puede rebatir.

En mi opinión, ha sido redactado por el concreto equipo de los malos colaboradores y asesores de Francisco, y éste, debido a sus debilidades en conocimientos de liturgia y teología, firmó de buena fe.

Creo que si falla el Papa, la obligación de defensa de la fe corresponde a los cardenales y a los obispos. Corresponde a ellos la obligación de defender la fe.
04/07/17 6:20 PM
  
Dylanbob
Estamos ante un Sacrilegio de dimensiones impensadas arrojando el Cuerpo del Señor (Perla Preciosa) a los cerdos... No hace falta ser muy intuitivo para saber que habrá una respuesta del Señor. No hablo de fin de los tiempos. Insisto: nunca antes se había propuesto semejante Sacrilegio, dar el Pan de Vida a los que no pueden recibirlo. Y si la Santa Iglesia en su conjunto no hace el desagravio que corresponde (desagravio finito a una ofensa infinita y satánica) Dios se ocupará de ello.
04/07/17 7:24 PM
  
Alonso Gracián
Don Miguel Antonio Barriola:

Coincido plenamente. Sobre lo que dice Ud. del lenguaje distorsionado, que conduce a un diálogo de sordos. Realmente, tal vez sea lo dañino, por paralizante. Y me atrevo a decir, que es uno de los primeros síntomas de una autentica crisis.
05/07/17 1:27 AM
  
JOSEAMIGO
Alonso, he leído todo lo publicado en los blogs de Infocatolica sobre AL. Los tengo todos coleccionados y me alegra mucho este de ahora porque aclara, confirma y remacha todo lo escrito al respecto. Has hecho un "desguace" de aquellos conceptos más conflictivos de AL.
Sobre todo la explicación de los eufemismos descubiertos en ella, que a los "profanos" nos pasan desapercibidos.
Gracias, Alonso, nos ofreces una ayuda y aclaración de gran valor.
Que el Señor te ayude.
__________ __________
A.G.:
Gracias JOSEAMIGO.

El sistema de eufemismos, ciertamente, pasa desapercibido. En ello reside su eficacia. Es el lenguaje de la recontextualización.
05/07/17 9:55 AM
  
Jordi
"El sistema de eufemismos, ciertamente, pasa desapercibido. En ello reside su eficacia. Es el lenguaje de la recontextualización"

Es cierto.

Amoris "parece" (pero no lo hace) aprobar la comunión, absolución y extremaunción (exequias, funerales, viático), así como la plena participación eclesial y sacramental, a los fornicarios adulterinos y concubinatarios en estos numerales:

a) Servicios eclesiales: numerales 297, 1ª-3ª y 6ª frases, 299, 3ª-5ª y 300, 8ª
b) Comunión y confesión: num. 305, 4ª y nota 351

Que les permitiría:

--- recibir la comunión, absolución y extremaunción, y además, participar como padrinos, lectores, ministros extraordinarios de la eucaristía, profesores de religión, catequistas de primera comunión y confirmación, testigo matrimonial y miembro del consejo parroquial o diocesano.

Pero como dice Alonso Gracián, ESENCIALMENTE sí funciona el sistema subrepticio de subterfugios y eufemismos SÓLO Y ÚNICAMENTE si se omite, calla, tapa y silencia completamente, el concepto transcendental de los actos morales intrinsece malum in se semper et pro semper, y que se encuentran aquí:

- Catecismo 1753-56: Hay actos que, por sí y en sí mismos, independientemente de las circunstancias y de las intenciones, son siempre gravemente ilícitos por razón de su objeto; por ejemplo, la blasfemia y el perjurio, el homicidio y el adulterio.
- Catecismo 2357: homosexualidad
- Catecismo 2356: violación, incesto, pederastia
- Catecismo 2370: anticoncepción, destruye lo unitivo y procreativo
- Catecismo 2352: autoerotismo
- Catecismo 1756: blasfemia, perjurio, homicidio, adulterio
- Compendio Doctrina Social Iglesia, 92 y 500

También en:

Reconciliatio et paenitentia, 17
Evangelium vitae, 62, 73
Humanae vitae, 14
Donum vitae, 2 (ampliación de la Humanae vitae)
Veritatis splendor (asume Humanae vitae)
Dignitatis humanae, 7
Ecclesia de Eucharistia, 37: comportamiento externo grave, abierta y establemente contrario a la norma moral, manifiesta indisposición moral

Y que están muy bien descritos en Splendor veritatis:

Veritatis splendor:

- Capítulo II "NO OS CONFORMÉIS A LA MENTALIDAD DE ESTE MUNDO" (Rom 12,2). La Iglesia y el discernimiento de algunas tendencias de la teología moral actual; Sección IV "El acto moral"; Subsección “El «mal intrínseco»: no es lícito hacer el mal para lograr el bien (Rm 3, 8)”, numerales 79-83

- Capítulo III "PARA NO DESVIRTUAR LA CRUZ DE CRISTO" (1 Cor 1,17) El bien moral para la vida de la Iglesia y del mundo; Sección “Las normas morales universales e inmutables al servicio de la persona y de la sociedad”, numerales 95-97
05/07/17 6:11 PM
  
carmelo
Jordi,
Excelente. Gracias por compartir lo de arriba.
Sobre lo que dice atinadamente Mr Alonso:
"El sistema de eufemismos, ciertamente, pasa desapercibido. En ello reside su eficacia. Es el lenguaje de la recontextualización"
en fin lo que busca es "justificarse", es como si la Abstinencia y castidad fuera nos pidieran matar a nuestro propio hijo o algo así... llevarlo a la cima del monte para sacrificarlo (Génesis 22. Ven este pedido de la Iglesia de siempre es como el linchamiento lapidario e injusto. Es un “sin entender este pedido” de Jesús y sin aceptarlo termino arremetiendo contra él.
Romanos 3:
Es “una NECEDAD” según estos iluminados creer en la eficacia de la gracia y es una “MAL & maligno” el PEDIR “abstinencia, continencia, dominio, pureza, castidad, virtud o SEPARACION de la relación de coexistencia diaria publica, estable y consolidada con quien no es el cónyuge” y que de ella pueda resultar un “BIEN” y de eso NOS ATACAN y calumnian e ignoran al mismo tiempo de que a quien acusan, es al mismo Jesús.
Es decir “nos han formulado la acusación” 9hasta la muerte) de que predicamos que se puede “hacer un mal para que venga un bien”, lo cual es una calumnia!!! Fijada por San Pablo a los Romanos. En todo caso el “mal no es la separación o dominio en la pureza sino más bien consentir el pecado o justificarlo y que de dicha acción surja gracia como si lo expresa AL #305 (351)”.
San Benito tiene una frase santa “Ipse Venena Bibas “Trágate tu mismo tu veneno”
San Benito: ora por nosotros
06/07/17 4:23 PM
  
Longinos
Me parece un muy buen trabajo, un auténtico encaje de bolillos, desenmascarar esta nebulosa eufemística, y además, las opiniones eufemísticas sobre los eufemismos, que nos llevan a todos al remolino del sofisma. Salirse de ese remolino requiere una energía que se ve en este post. Fabulosa la sustitución del eufemismo por la palabra real ("adulterio") en el título.

Quiero señalar algo más, que creo que es un auténtico ataque por la retaguardia al matrimonio y la familia, que es como decir a la Iglesia misma y al plan de Dios. Mientras justamente tratamos de rechazar al enemigo en la puerta, otro ataque, que pasa desapercibido, se produce en la zona más deteriorada de la muralla. Se trata del silencio sobre el pecado que pienso que probablemente más matrimonio cristianos mantiene en estado de pecado, con todas las consecuencias que ello supone: la anticoncepción. Que todo un Sínodo sobre la familia hoy en día no tenga en su exhortación apostólica más que una leve referencia lejana al problema de la anticoncepción, estando esta tan extendida, es como organizar una conferencia sobre alimentación en el mundo y no mencionar el drama del hambre: supone una aceptación de facto y una ruptura por omisión con Humanae Vitae y Familiaris Consortio. Por desgracia, que no se hable de algo no significa que no suceda, y que no haya discusión formal no significa que no haya división. Esa omisión gravísima, junto con la disolubilidad del matrimonio, están de hecho fracturando la Iglesia hasta extremos que ya parecen irreconciliables y que tarde o temprano se harán explícitos.

__________ __________
A.G.:
Gracias Longinos.

Coincido plenamente con lo que dices del silencio sobre la anticoncepción. Muchas gracias por señalarlo. Como bien has mencionado: "Se trata del silencio sobre el pecado que pienso que probablemente más matrimonio cristianos mantiene en estado de pecado, con todas las consecuencias que ello supone: la anticoncepción."

Sin duda un problema minusvalorado, fatalmente minusvalorado, porque es la antesala de la cultura de la muerte, y como bien apuntas, la causa principal del estado de pecado en el matrimonio, que cierra a los cónyuges a la gracia de Dios.
07/07/17 5:10 PM
  
antonio
Es asi absurdo!!!!!dar el Santisimo Cuerpo de Cristo, con Su rostro S, sufriente, pero lleno de Majestad, frente al que tiemblan los angeles, y yo, fruto de la unica Misa, Re Santisima Misa,el SANTISIMO SACRIFICIO, en el medio de la consagración que agradeceria que fuera más prolongada, para contemplar el amor infinito de Dios, su Humildad, infinita, en un pequeño pan, ESTA EL!!!!!!no jesucito, como lo rebajan los modernistas,San Pio X, reducir a Cristo Impiamente a un simple hombre no DIOS!!!°!!!!!Pascendi. Jesus Eucaristia, Maria,reducen todo un humanismo, que no es el Católico, la falta de temor de Dios, de reverencia, lo que hay que dirigir en una Iglesia, es nuestra mirada, al SAGRARIO, reabandonado, aún por los buenos.
Es Infantil e inedita,dar la Eucaristia, fruto de semejante amor, para sacar de su estado de debilidad, a cualquiera, desde un adultero a un violador etc.Argumento Inédito en 2016 años de la Iglesia. Moral de Situación condenada magistralmente por Pio XII, y condenada, con bellleza, es una belleza leerlo.
Que Dios lo Bendiga y bendiga a la Iglesia, clarisimo!!!!y ABSURDO!!!!
AL INFINITO!!!!!!y la falta de fe en la EUCARISTIA, el buenismo, que es mandar almas al infierno, y por sus frutos se conocen es lo mismo que ocurre en la Pontificia Academia para la Vida.un verdadero desastre para la humanidad.Viole, viole, hay que sentir, hay que sentir, pensar después, axioma modernista,Refutado por Socrates, martir de la VERDAD!!!leerlo para aprender a pensar.
Del anterior post del estimado Ernesto, el angel de la guarda de la página, ahi donde se filtra un error está, El.

Todo el post, es excelente, y como digo siempre hay un orden de infabilidad segun la Pastor Aeternus, el Papa , cualquier Papa es infalibre en cuestiones de Fe y Moral, l Veritatis Splendor, y la Fides et Ratio, están sobre el Codigo de Derecho Canónico,que es infalible y sobre este documento lamentable.

Dar la Eucaristia, el SANTISIMO CUERPO DE CRISTO, VIVO Y SANTO TRES Y MAS VECES, de Una HUMILDAD APABULLANTE, a pecadores publicos, que estan en abierto pecado mortal, para sacarlos, de su estado de debilidad, sin estar en GRACIA de Dios, es mandar desde este documento almas al infierno.
Quebrando la Moral de Situación, se le puede dar la Eucaristia, a CRISTO; DIOS, a la SANTISIMA TRINIDAD
, a un pecador, a un violador, para que lo haga menos, a un ladrón para que robe menos es francamente ridiculo, y revela una ignorancia profunda, No tienen consciencia del Cielo y del Infierno.
Ignorancia profunda del Magisterio, de los Santos Padres, Santo Tomás, San Agustin, ningun Cardenal que rodea al Santo Padre, resitiria una evaluación acadëmica, ignorantes, hombres briosos y sin letras, Leonardo Castellani: Cada vez que pronuncian un Juicio es totalmente irracional. Tesis Teologica debe ser de acuerdo a la razón y la humanidad, la razón nos diferencia de los animales, este documento nos acerca, y esos hombres que roden al Santo Padre también.
Negar el Pecado Mortal, por favor me puede decir canonicamente que es eso, sin ofender al Santo Padre.

Que Dios lo bendiga y lo haga con la Iglesia.

09/07/17 12:15 AM
  
antonio
Como siempre excelente, y que lean a Jordi, estamos unidos en la verdad, hay falsas uniones en la mentira, como pasa desde Roma hacia abajo.
A todo lo que el menciona someto mi voluntad, eso es ser católico.
Y la hermosura de poder estar en Gracia de Dios, la Inhabitación trinitaria, la vinculación con el Cuerpo Mistico, desde la Escuritia , el pan Vivo que une el cielo con la tierra, alli me podran encontrar mis faniliares, cuando mi cuerpo este lleno, de guzanos, pero mi alma, previa lucha, hasta la muerte., pueda ir a Contemplar la Felicidad Infinita, la inexplixable, la que se la priva a tantas personas, con herejias insólitas, y con la abuliaq de las personas por no buscar y vivir con la VERDAD, es decir con CRISTO, se humaniza todo!!!!!
09/07/17 12:24 AM

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