(139) Inconveniencias eclesiales VI: lo dicho y lo mostrado en Amoris lætitia

En un texto enunciativo, en que se expresa con palabras una idea, lo que se dice debe coincidir con lo que se muestra

El filósofo Ludwig Wittgenstein fundamenta su filosofía del lenguaje en la distinción entre decir y mostrar. Lo que se dice va directo a la razón, por decirlo así. Lo que se muestra, va directo a la sensibilidad. Ambos se pueden complementar, si coinciden en expresar la misma intención, cada cual a su modo. Pero pueden contradecirse entre sí, cuando escindiendo lo dicho y lo mostrado se rompe el significante.

Es entonces cuando el texto produce confusión, inquietud, duda en el receptor del mensaje, que no entiende si dice una cosa u otra, si lo que dice es lo que quiere decir. La ambigüedad fragmenta el discurso, y no permite a la mente reposar en las palabras.

Sabemos que Wittgenstein tenía deseos sinceros de creer en Dios. Pero lo cierto es que su nominalismo fue un obstáculo casi insalvable. Él consideraba que sólo en el ámbito subjetivo del mostrar (la estética, por ejemplo) se puede expresar la verdad, lo bueno, etc. Desconfiaba del conocimiento natural de Dios, profesaba la incapacidad del lenguaje de los universales, la inoperancia de toda formulación racional de la ley moral. Como comprobamos en el post dedicado al articulo de la Doctora Rasmussen, es un nominalismo deconstructivo.

Pues bien, esta minusvaloración de lo que se dice es frecuente en moral situacional, donde el recurso subjetivo a lo sentimental, a lo estético, a la afectividad de las palabras, al lenguaje de imágenes, es constante. Se confía la intención al ámbito del mostrar, y se postula un decir atenuado, de perfil bajo, eufemístico. Y se hace porque se desconfía del poder del lenguaje racional con que la ley natural dice las esencias; se duda de la aplicabilidad de la ley natural, considerada, como hace el terminismo, como algo general, ideal, mental, (frente al caso concreto, que es “lo real").

Así, se cree que se puede contradecir a Dios a nivel general e ideal, pero agradarle a nivel concreto e individual. Es la esencia de la teoria moral del terminismo y su dicotomía general/ideal vs caso-concreto/real.

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Un inconveniente parecido salta a la vista en el lenguaje enunciativo utilizado en el cap. 8º de Amoris lætitia. Uno tiene la viva impresión de que la intención del capítulo VIII no se dice, pero se muestra. No se puede afirmar que la exhortación diga que los divorciados vueltos a casar pueden comulgar. Pero la sensibilidad capta otra cosa. Se palpa, se percibe, se aprecia que la intención de lo dicho no coincide con la intención de lo mostrado. Es un inconveniente lingüístico, que da lugar a ambigüedad.

Esto ocurre a diversos niveles.

En el punto 303, por ejemplo. Lo cito:

«303. A partir del reconocimiento del peso de los condicionamientos concretos, podemos agregar que la conciencia de las personas debe ser mejor incorporada en la praxis de la Iglesia en algunas situaciones que no realizan objetivamente nuestra concepción del matrimonio. Ciertamente, que hay que alentar la maduración de una conciencia iluminada, formada y acompañada por el discernimiento responsable y serio del pastor, y proponer una confianza cada vez mayor en la gracia. Pero esa conciencia puede reconocer no sólo que una situación no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio. También puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo. De todos modos, recordemos que este discernimiento es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena.»

Primero, se dice atenuadamente que en «situaciones que no realizan objetivamente nuestra concepción del matrimonio» se debe incorporar mejor la conciencia de las personas. De la conciencia de las personas que viven en situación irregular, se dice que debe ser alentada a darse cuenta de que la situación en que se vive nos es el ideal de “nuestra concepción del matrimonio".

PERO luego se dice enfáticamente que es capaz de obtener una seguridad moral de estar haciendo  la voluntad de Dios: de que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando.

Se está diciendo que esa situación irregular, en debidas situaciones, es lo que Dios reclama. Luego lo que se muestra es que talmente, en esas condiciones, no es pecado. Pues, ¿cómo podría Dios reclamar un pecado a una persona, por muy compleja que sea su situación?

En resumen:

Por una parte dice que la situación irregular no es el pleno ideal, no realiza objetivamente “nuestra” concepción del matrimonio. Por otra, dice que Dios reclama esa situación al fiel, porque sabe que en sus circunstancias es lo único que puede hacer. Por tanto, muestra que el pecado, debido a los condicionantes externos, deja de serlo a ojos de Dios, y de esto el fiel puede tener incluso seguridad moral.

Como sabemos, una tesis de la moral de situación consiste en afirmar que en ciertas situaciones un pecado general deja de ser pecado particular, si la conciencia subjetiva así lo reconoce con seguridad, al confrontarse con sus circunstancias. En el 303 no se dice tal cosa, pero se muestra.

Esto produce una gran confusión en los fieles. La ambigüedad perturba la mente, queda en suspenso el juicio, no sabe qué opinar ni de lo que dice, ni de lo que muestra.

¿Cómo puede ser que Dios reclame a un fiel que continúe en una situación que contradice la unión de Cristo y de su Iglesia? No, eso no se dice. Pero es que se muestra.

El texto queda roto y escindido en sus dos niveles de significación, decir y mostrar, y la conciencia de los fieles no sabe, pues, a qué atenerse. Comienzan las discusiones y los debates sin cuento.

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Otro ejemplo de ruptura del significante, donde no se dice lo que sí que se muestra, lo encontramos, en el punto 305 y la nota 351:

 «A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado —que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno— se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia[351].»

Por una lado, se dice que en una situación objetiva de pecado (es decir, en este caso en adulterio) que no sea subjetivamente culpable se puede estar en estado de gracia y además crecer en gracia, con la ayuda de la Iglesia. Y la nota dice:

«[351] En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos. Por eso, “a los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor"(…) Igualmente destaco que la Eucaristía “no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles"»

Es patente que se muestra que estas personas en situación objetiva de pecado, y que van a mantenerse en ella, van a poder confesarse (sin tener que cambiar de vida) y comulgar (aunque no sean perfectos) aun manteniéndose, por debilidad, ("alimento para los débiles") en ese pecado objetivo. 

Se muestra, pero en ningún momento se dice, que alguien puede estar siendo infiel a su cónyuge, pero sin culpa ninguna, y mantenerse en estado gracia y crecer en ella, confesarse y comulgar, sin tener que abandonar esa infidelidad.

Esta ruptura entre lo que se dice y lo que se muestra puede resultar abrumadoramente confusa:  ¿cómo puede una persona que es infiel a su cónyuge, tener madurez para discernir el cuerpo de Cristo, y a la vez no discernir que está siendo infiel a su cónyuge y que eso es pecado mortal? ¿O si lo discierne, verse abocado a pecar, por debilidad, o por las circunstancias, sin poder remediarlo la gracia?

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La fractura de los niveles del lenguaje, decir y mostrar, explica la ambigüedad del capítulo VIII y la confusión que ha sembrado en los fieles. Ha suscitado discusiones, debates, interpretaciones contradictorias, puntos de vista opuestos, inquietud, perturbación.

Nosotros, desde aquí, con espíritu filial y amor a la Iglesia, sólo podemos pedir insistentemente una clarificación del lenguaje. Pedimos se resuelva la ruptura del significante de la exhortación. Pedimos se esclarezcan sus muchas ambigüedades, para que así podamos entendernos.

Es un inconveniente edificar innecesarias Torres de Babel.

Oremos por la Iglesia y por el Santo Padre con amor filial y espíritu de servicio.

 
 

33 comentarios

  
José Luis
El confesionario nunca fue una "sala de tortura", pero es la idea de estos tiempos que se nos está dando para que cambiemos el verdadero sentido del sacramento de la confesión.

Examen de conciencia, ¿para qué?; dolor de los pecados; ¿para qué? propósito de enmieda, nada de nada, "hay que pecar cientos de veces, que al final nos salvaremos".

Para nosotros tanto el examen de conciencia, el dolor de los pecados, el deseo de no pecar es un bien para nosotros, pero si nos manchamos otra vez con la miseria del pecado, volvemos de nuevo a la confesión sacramental

Los abusos a la misericordia de Dios es un lazo que nos hace perder la gravedad del pecado. Pero de Dios nadie se burla, dice San Pablo, pues lo que uno siembre terminará por recoger los frutos de esa siembra buena o mala.

Entonces, según estos tiempos modernistas, el la confesión no obraron buen siquiera el Santo Cura de Ars, el Santo Padre Pío, que en la disciplina, salvó a muchísimas almas de caer al infierno, haciendo una buena confesión. Pues el alma que verdaderamente está arrepentida, siente confusión por causa del pecado, pero no vuelve a cometer los mismos desvaríos.

Se ha repetido eso que dice Jesucristo: no peques más.

En los hospitales, hay muchas personas que se someten a duras pruebas para recuperar su salud. ¿lo ven como una tortura o como remedio para recuperar la salud perdida?

El Sacramento de la confesión no exige durísimas pruebas como la de un hospital, que muchos enfermos se someten a operaciones, Pero el alma acostumbrada a los hábitos del pecado, sí, puede ver que cuando se confiesa lo pasa mal, porque no está dispuesto a convertir su corazón le da lo mismo estar en tibieza, y sigue ahí, Pero esta misma alma, es capaz de someterse como he referido, a esas duras pruebas para salir de su enfermedad corporal.
09/05/16 11:38 AM
  
Ramiro
¿Hay que pensar que la debilidad es una atenuante, una eximente?
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CIC, 2352: "Para emitir un juicio justo acerca de la responsabilidad moral de los sujetos y para orientar la acción pastoral, han de tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores psíquicos o sociales que pueden atenuar o tal vez reducir al mínimo la culpabilidad moral".
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A.G.:
Lo puse más claro. Gracias por la observación.
09/05/16 11:45 AM
  
Maribel
Yo creo que la Iglesia , indica , enseña , conduce con mayor o menor acierto , pero solo Dios juzga y a eso nos tendremos que enfrentar todos .

Dios nos conoce tal y como somos y a El no se le puede engañar, pues conoce todos nuestros pensamientos y actos.

Seremos lo que hayamos elejido ser y nos definimos con atenuantes y agravantes de nuestras circustancias, pero solo Dios sabrá que hacer con cada cual.y con la gracia que nos regala.
09/05/16 12:12 PM
  
Néstor
Lo que se muestra, en todo caso, queda para la interpretación de cada uno, por más patente que parezca, precisamente porque no se dice.

Y es evidente que no se dice, porque no se puede decir, en un documento papal. La Iglesia aguanta y resiste cualquier cosa, pero es claro que lo normal no es ponerla a prueba de este modo.

Bienvenida la clarificación, cuando el Señor quiera enviarla.

Saludos cordiales.
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A.G.:
En efecto, Néstor. Lo que se muestra no es suficiente para afirmar que los divorciados vueltos a casar pueden comulgar.
09/05/16 1:16 PM
  
Sara
Aquí se verá, como siempre, algo que los fieles no debemos olvidar, "por sus frutos los conocereis", por tanto, esa será la claridad que veremos.
Todo se deja a la propia conciencia, pero si se forman las conciencias en la ausencia del pecado, de la culpabilidad del que lo comete, y en la creencia de que todo vale y todo se perdona por la Divina Misericordia, si enmienda ni reparación, a dónde nos conducirá nuestra conciencia? A la perdición del alma.
Yo no soy muy instruida, pero leo y comprendo claramente lo que se dice y se muestra en esta exortación, se puede comulgar estando en concubinato y en adulterio.
Doy gracias a Dios porque mi "marido" no lee estas cosas, ni se entera de las controversias dentro de la Iglesia por esta cuestión, pues me sería imposible mantenerle en la abstinencia debida, y que mantenemos con mucho esfuerzo y sacrificio, para poder estar en gracia, desde hace 4años. Entonces tendría que optar entre seguir juntos criando a nuestros hijos en común viviendo como hermanos, o separarnos y que él se condene, destruyendo la salud emocional de nuestra familia y el mal que causaríamos a nuestros hijos. Cómo les explicaría yo el Amor a Dios, siendo este el culpable de la separación de sus padres?
Pues eso. Lo que dice y lo que muestra está muy claro, para el que lo quiere ver.
09/05/16 2:08 PM
  
Luis Fernando
El año pasado escribí un post titulado: "No creen en el poder de la gracia. Eso es todo".

Toda esta confusión viene de esa realidad.
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A.G.:
Es que realmente la gracia hace posible TODO.
Buen post aquel que escribiste.
09/05/16 2:34 PM
  
Juan Stuse
El problema es que esta fractura de lenguaje (con independencia de quien sea su responsable) afecta directamente al pilar básico de la Iglesia, que es la eucaristía.
09/05/16 2:39 PM
  
pepiño
Transmite Vd, muy bien la idea de lo que quiere expresar. En un momento que ha quedado un concepto claro.
09/05/16 2:44 PM
  
Ricardo de Argentina
"Y es evidente que no se dice, porque no se puede decir, en un documento papal."
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Néstor, que en un documento papal se muestre algo QUE NO SE PUEDE DECIR es cosa muy grave. Ante esto, las alarmas se disparan.
Uno más bien creería que en un documento papal sólo cabe MOSTRAR Y DECIR LO QUE SE DEBE.
Las alarmas, pues, continuarán sonando hasta tanto la situación se aclare.
09/05/16 2:44 PM
  
Palas Atenea
En el post anterior hablé de la conciencia y dije que en el Catecismo la conciencia es objetiva, tal y como el beato J. H. Newman la trata en su "Carta al Duque de Norfolk", escrita precisamente a raíz de que el Concilio Vaticano I declarara el dogma de la Infalibilidad Pontificia y eso ocasionara en gran revuelo en la Europa protestante. Pero es que, ni siquiera Hannah Arendt, que también se ocupó del tema aunque era atea, habló de la conciencia como subjetiva cuando acuñó el término "banalidad del mal"; en una moral situacional Eichmann tenía muchas papeletas para no ser culpable: la atmósfera que se respiraba en la Alemania de entonces propiciaba una moral del más fuerte que no era compasiva, el individuo estaba bajo mínimos ante el todopoderoso volk, el alma del pueblo, y la obediencia ciega era una de las virtudes nacionalsocialistas. Toda la defensa de Eichmann abundó en esos principios y, sin embargo, Arendt suponía que había algo latente en toda persona no deshumanizada que tenía que ser anterior y determinante en la conducta humana, y, aunque no lo dijo, está claro que estaba apelando a la conciencia objetiva, porque si no Eichmann habría tenido razón. No podemos estar apelando a dos moralidades distintas: unas veces subjetiva y otras objetiva; unas veces mecida por la corriente histórica y otras contra corriente.
Si el mal es banal necesariamente lo es porque se forma en superficie, cosa que nunca ocurre con el bien. La última frase de la película titulada "Hannah Arendt es: "el mal no puede ser a la vez banal y radical, sólo el bien es consciente y radical". Ahora bien si se puede pecar banalmente es porque nos negamos a pensar que el mal afecte a nuestro ser y pensamos que es superficial: yo vivo en pecado pero amo a Dios y por eso puedo comulgar. El pecado no toca mi alma ni la destruye, sólo hace espuma sobre ella.
Pero eso no es lo que un cristiano piensa, o lo que hasta ahora ha pensado un católico, el perdón de Dios no limpia la espuma sino el alma entera, el ser entero, hasta el fondo. Sólo así se produce el hombre renacido, el hombre nuevo del Evangelio. La obligación de un cristiano es no pecar banalmente y, si lo hace, reconocer que se equivocó y el pecado había permeado su espíritu lo que hace necesario el dolor de corazón, la confesión del pecado y el propósito de enmienda. Esa es la forma de no banalizar el mal y darle la importancia que tiene. La moral situacional es banalidad del mal.
09/05/16 4:11 PM
  
Alberto
Sólo voy a comentar la inconveniencia de insinuar que el confesionario es una "sala de tortura". Me he confesado innumerables ocasiones, durante largos años con frecuencia semanal. Nunca he sentido estar en ninguna sala de tortura, sino más bien lo contrario. Me parece una salida de tono que no se ajusta en absoluto a la realidad. Todo esto es muy triste e injusto. La misericordia debería aplicarse también a los sacerdotes que pacientemente dedican muchas horas al confesionario. No son torturadores ni se les debe llamar así, porque es injusto e inmisericorde. Me parece que la misericordia que se predica es selectiva. A unos beneficia y a otros todo lo contrario.
09/05/16 5:04 PM
  
JUAN NADIE
ALONSO
Lo siento mucho pero no veo esa disociación que haces entre decir y mostrar. En la AL lo que tu dices que se muestra yo te digo que se dice y no hace falta haber estudiado a Wittgenstein para darse cuenta. Con haber hecho el primer curso de filosofía de la antigua enseñanza, en la primera o segunda evaluación se estudiaba la lógica aristotélica y los silogismos, ya sabes, si llueve las calles estan mojadas y las tablas de verdad. Es decír lógica básica y elemental, pero segura y por supuesto saber leer.
En el punto 303 que es un monumento a la confusión por la palabrería empleada, se entiende perfectamente que SE DICE que los amancebados deben madurar una conciencia iluminada acompañada del discernimiento del obispo. E inmediatamente SE DICE que esa conciencia puede reconocer una situación (su situación) que no es objetivamente adecuada al evangelio (vamos, que es pecado) También puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, POR AHORA, es la respuesta ¿generosa? que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con ¿cierta seguridad moral? que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo.

Yo no se como lo ves tu, pero yo creo que es evidente, que lo que aquí DE DICE, es que hay que admitir que los amancebados se arrepientan, por decirlo de alguna manera por etapas, pero sin dejar de estar completamente amancebados.
Es un nuevo tipo de conversión. Es como si Cristo le hubiese dicho a la adultera, vete y no peques mas de una vez a la semana durante unos meses y luego no peques mas de una vez al mes durante un año y luego si ves que tal vas y lo dejas ya del todo.

Eso es lo que SE DICE, una "entrega" que Dios reclama aunque no sea el Ideal objetivo. El ideal objetivo es la conversión de toda la vida, el vete y no peques mas (al menos en intención y poniendo los medios racionales para ello).

Es decir en la AL se esta DICIENDO Y MOSTRANDO una nueva forma de conversión por etapas, que no aparece por ningun sitio en el evangelio.
Al menos en lo que se refiere al punto 303 que tu comentas. Es que esta escrito. Lo mas cachodo de esto, si me permites la expresión, es que teniendo en cuenta la integridad de la doctrina católica, si se aplica este mismo tipo de conversión a los asesinos, que por fuerza hay que aplicar si se hace para los amancebados, se puede uno convertir y avanzar en la gracia asesinando paulatinamente menos a sus semejantes. Este absurdo es consecuencia directa del texto de la AL.

DONDE SI QUE HAY esa dicotomía entre el DECIR Y EL MOSTRAR es en el punto 305.
Puesto que ahí poco despues del 303, en el 305 no se dice abiertamente que los amancebados puedan comulgar sino la comunión es remedio y alimento para los débiles, dejando al albur de los amancebados que si ellos se consideran debiles, se les está autorizando a comulgar, lo cual contraviene abiertamente los diez mandamientos, el catecismo el derecho canónico y la Doctrina. Pero claro por eso aquí al ser un punto tan concreto y tan importante se MUESTRA y no se DICE.
Y ahora yo te pregunto a ti y a todos (Alonso si quieres no tienes porque responderme, aunque puedes responderte a ti mismo) ¿Es que acaso no somos todos ya mayorcitos para saber que quien ha escrito esto no lo ha hecho por error o desconocimiento, sino al contrario con todo conocimiento y con el objetivo premeditado de proponer ese nuevo tipo de arrepentimiento por etapas y de MOSTRAR O SUGERIR la comunión a los amancebados?

LF Dices que es porque no creen en la Gracia. Hombre si, pero es que no deben creer en muchas otras cosas porque esta claro que pretenden cambiar la Iglesia en un sentido perverso. Yo creo que para empezar ni creen en la Gracia, pero sobre todo no creen en el Infierno porque si no jamas harían estas cosas.
09/05/16 8:51 PM
  
Ricardo de Argentina
Hoy he recibido un mail masivo de uno de los tantísimos "reflexionadores católicos", de esos que que martillan las católicas molleras con un sinfin de errores que se venden al precio de suprema sabiduría.
Y para mi sorpresa, me encuentro con una cita del pensador alemán aquí mencionado:
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"Todo aquel que afronta de forma personal los problemas de la vida es, en cierta forma, un filósofo. En el fondo es alguien que hace, enfoca y vive lo que cree. Y lo aplica en su hacer diario.
Como escribió en su obra sobre la certeza, Wittgenstein cuando proclama: “Lo qué sé, lo creo y como lo creo lo vivo”
La vida se teje sumando breves instantes agradables y de los otros.
Si su vida no merece la pena, cámbiela. Construya la vida que si merece la pena vivir."
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He aquí en pocas letras un muestrario de individualismo, de subjetivismo y de pelagianismo. Así que cuando nos lleguen las sesudas reflexiones de algún desconocido "católico", mejor ponerse en guardia.

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A.G.:
Wittgenstein quería creer, pienso, pero su nominalismo le tenía muy atado.

Una cosa muy significativa es que, tal y como cuenta su discípulo Drury en su libro de memorias sobre Wittgenstein, éste aconsejaba a sus amigos que se convirtieran al catolicismo. Y de hecho, Drury se hizo católico gracias a Wittgenstein.
09/05/16 8:58 PM
  
JUAN NADIE
PALAS ATENEA

No entro a valorar tus comentarios, sobre la objetividad de la conciencia, porque intuitivamente coincido con ellos, pero aunque Eichman fuese un asesino, y debiese ser juzgado, no se hasta que punto es bueno poner este tipo de ejemplos. Porque, ¿quien juzgo a Eichman? el estado judio. El mismo estado que expulsó a los palestinos por el método de la ahora llamada limpieza etnica que luego aplicaron los serbios. Un estado además que para formalizarse tuvo que sobornar a muchos de los embajadores de los paises de sudamérica y centroamérica en la ONU.
Es parecido al juicio de Nuremberg, vale los nazis eran unos asesinos redomados, si es que ellos mismos lo decían, pero ¿quien les juzgo?, los rusos, que es de risa si no fuese trágico, que asesinaron a miles y miles de polacos y a millones de sus propios conciudadanos. Y los ingleses, que permitieron el genocidio polaco tanto de los polacos como del gueto. Y los EEUU que aunque no tenían una estructura criminal, como el régimen nazi, al igual que los ingleses por acción o por omisión cometio excesos terribles, por ejemplo con los bombardeos o las muertes de prisioneros al terminar la guerra etc.
Esta muy bien que Hanna arendt hable del mal, en el caso EICHMAN, pero hay que tener cuidado al apoyarnos en eso porque puede dar la impresión de que el mal esta solo en un lado, y por desgracia no es así.
09/05/16 9:01 PM
  
Miguel Antonio Barriola
A mi pobre entender, no hemos de "juzgar", creyendo que tenemos total claridad y perspicacia acabada del las personas ajenas, cosa que compete sólo a Dios. De ahí el mandato de "no juzgar" (Mt 7,1) o la experiencia de Pablo y de cualquier otra persona:"Mi conciencia no me reprocha nada, pero no por eso estoy justificado, quien me juzga es el Señor" (I Cor 4, 4).
Pero esta realidad profunda, sólo escrutable por Dios, no impide que hemos de juzgar, por mandato mismo de Cristo. ¿Cómo ejerceríamos la "corrección fraterna", si antes no pudiéramos juzgar que el prójimo va por mal camino? Y cómo los ministros de la reconciliación podrían decidir, si se puede o no otorgar el perdón de Dios, sino juzgando el estado de los penitentes, que se allegan a su tribunal? (Jn 20, 23, donde el Señor resucitado entrega a sus apóstoles el poder discernir y, por ende "juzgar", se se puede o no conceder el perdón).
De modo que coincido con el deseo del articulista sobre la urgente necesidad de esclarecimientos, seguros ("Claritatis laetitia") de parte del magisterio supremo de la Iglesia.
Habiendo zonas que sólo el Señor puede escrutar, no menos quedan otras al alcance de cualquier cristiano (corrección fraterna) y en especial de los ministros de la reconciliación, que no por demostrar la objetividad de claros estados de pecado, se convierten en "torturadores".
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A.G.:
Sí, estimado don Miguel, creo que es necesario una aclaración del lenguaje utilizado, y es bueno que la reclamemos. Se haría mucho bien esclareciendo ambigüedades, y dejando claro que se pueden juzgar las acciones pero no la conciencia interna, como bien apunta ud.
09/05/16 9:32 PM
  
Palas Atenea
Cuando he hablado anteriormente de la banalidad del mal no se si he dejado suficientemente claro que para el católico el mal no puede ser banal nunca, pero el descubrimiento de Arendt debe ser tenido en cuenta. El rechazo que suscitó en muchas personas ese término indica que para la mayoría de las personas la responsabilidad no podía ser opacada por las circunstancias que a las personas les toca vivir (hasta 1960 esto parecía estar claro). Sin embargo hemos llegado a un momento que se acepta por una mayoría que va en aumento el que esto pueda ser posible. En vez de alertarnos el que la conciencia individual-que nosotros creemos está iluminada por la Ley Divina-pueda desaparecer y quede sólo para unos pocos, incidimos con un lenguaje ambiguo en la aceleración de su desaparición.
Porque la conciencia interna sólo puede ser juzgada por Dios tenemos que poner más cuidado y no menos en que esa conciencia sea recta, y ésta sólo lo será si tenemos un camino claramente marcado por la Ley Natural, la Revelación y la Doctrina de la Iglesia. Dejar al individuo, como pretendía Arendt, que se las vea por si mismo y con sus propias fuerzas ante el bien y el mal es arriesgado y, además, puede incluso desvanecerse la posibilidad de que las acciones de las personas puedan ser calificadas de ningún modo. He leído comentarios sobre lo que hizo Anton Schmid que calificaban su acción como traición ya que, según los comentaristas, su principal deber era cumplir las órdenes y no salvar vidas. El mismo se dio cuenta de esto cuando en su póstuma carta a su esposa le dice: "No espero que nadie me entienda, pero Dios sabe por qué lo he hecho y a su juicio me remito". Evidentemente el católico Schmid tenía una recta conciencia inasequible al influjo de la época que le tocó vivir y al caos moral que le rodeaba. La formación de conciencias de este tipo debería ser nuestra preocupación, pero la moral situacional empuja justo al proceder contrario.
09/05/16 11:39 PM
  
Curro Estévez
Hoy día hacerse católico no significa nada,
porque nos han sustraído la doctrina:
los pastores no se la creen, o la creen muy poco.
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A.G.:
No desesperemos, amigo. Nadie nos puede arrebatar la doctrina. Cristo defiende su Iglesia, y la edifica en Cefas.

Bien es cierto que estamos en crisis general de fe, pero el Señor nos mueve a fidelidad, a testimonio y a martirio. Alabado sea. Ánimo
10/05/16 12:34 AM
  
Forestier
Considero que está bien traída esta referencia de Wittgenstein del "Tractatus", aunque habría que matizarla, cosa que lógicamente ahora no voy ha hacer. Pero ya que lo has citado, me apetece decir brevemente algunas cosas de él. El error de Wittgenstein (como todos los positivistas) es que subordinan y vinculan el pensamiento al lenguaje, cuando es al revés. Primero es la operación de conocer (acto de pensar y objeto formalmente pensado, que constituye una operación perfecta) Es lo único perfecto que hay en el universo que conocemos, y posteriormente surge el lenguaje par expresar el "significado" de las cosas inteligidas por el conocimiento. Pero Wittgenstein no se aclara del todo, pues en su "Investigaciones Filosóficas" contradice lo que escribe en el "Tractatus" pues ya no es el lenguaje lógico el andamiaje para expresar el mundo, sino el "uso" de las palabras según los contextos.
Otro "hecho, como diría él, es que su mejor discípula, Elisabeth Anscombe, se convirtió con su marido al catolicismo, y ayudó a Wittgenstein en sus últimos años a valorar la fe (su madre era católica casada con un judío). Wittgenstein pidió ser enterrado según el rito católico. Felicidades por el artículo
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A.G.:
Amigo Forestier, sé que hay que matizar la doctrina de Wittgenstein, jeje, pero para este caso creo que viene bien aplicarla. Muy interesante lo que cuenta de este autor. Un filósofo que tenía mucho que aportar, pero que por su cabezonería terminista arruinó un camino que empezó bien, me parece. Como bien dice, Wittgenstein no se aclara del todo. El nominalismo le tenía muy atrapado, en cualquiera de sus vertientes. Lo que cuenta de los amigos católicos de este autor lo había leído yo también.Lástima que su atracción por el catolicismo no llegara, parece, a consolidarse en una auténtica conversión, que yo sepa.
10/05/16 10:25 AM
  
Luis Fernando
Yo creo que algunos llevan muy mal el pasaje del juicio de Ananías y Safira o el del tipo de Corinto que se acostaba con la mujer de su padre.
Pero son claros ejemplos bíblicos, novotestamentarios, de que la Iglesia juzga y ejecuta determinadas condenas. Por supuesto, el juicio final corresponde solo a Dios. Pero no es una cosa O la otra. Sino una cosa Y la otra.
10/05/16 1:35 PM
  
Ricardo de Argentina
Una de mis intenciones de oración es que "La Iglesia condene a las ideologías satánicas".
Vemos en Wittgenstein un caso de conversión muy probablemente abortada o dificultada por el nominalismo.
Desde que tuve conocimiento de la existencia de la sofística nominalista, no ha dejado de llamarme la atención, de sorprenderme su origen, su desarrollo, su permanencia y su transformación, dando origen a las modernas ideologías.
Nació en las entrañas de la Iglesia, en la Orden Franciscana. Incluso uno de sus pioneros promotores ha sido beatificado recientemente, sin la más mínima mención ni reserva de su desvío filosófico por parte de la Iglesia.
Nació contemporánea a Santo Tomás, como si el diablo hubiese querido poner un clandestino contrapeso al Realismo de la Filosofía Perenne.
Tuvo decisiva influencia en la génesis del Cartesianismo y del Idealismo y su nefasta influencia ha llegado hasta nuestros días, hasta el punto en que es posible detectar sus trazas hasta en documentos vaticanos, nada menos. Y ni que hablar que está en la raíz del Inmanentismo que al día de hoy, todo lo permea.
Pero lo que más me ha llamado la atención es que esta sofística, que básicamente es un reduccionismo tramposo y contradictorio, jamás ha sido condenado explícitamente por la Iglesia. Este "Sida del pensamiento" y enemigo encubierto de la fe no ha merecido mayor atención de parte de la jerarquía de la Iglesia, a pesar de que muchos lúcidos pensadores han denunciado el daño inmenso que provoca.

Creo que la Iglesia necesita urgentemente una Reforma como la de Trento, encabezada por uno o varios papas reformadores. En cuyo caso es de esperar que se salde la asignatura pendiente de condenar de una vez por todas la trampa del nominalismo.
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A.G.:
Grandes y oportunas verdades expresa en este comentario, Ricardo de Argentina. Coincido con la síntesis que ha expuesto.
Añado que al nominalismo se le dio permiso cuando se permitió el molinismo, porque el nominalismo es el sistema mental del voluntarismo. Tiene como un aire de respetabilidad que le hace aún más dañino.

Desde luego, reforma o apostasía. Bueno es el Señor que nos concede darnos cuenta de ello.
10/05/16 2:25 PM
  
Menka
298: fidelidad en el pecado: "Existe el caso de una segunda unión consolidada en el tiempo, con nuevos hijos, con probada fidelidad, entrega generosa, compromiso cristiano, conocimiento de la irregularidad de su situación y gran dificultad para volver atrás sin sentir en conciencia que se cae en nuevas culpas. "
10/05/16 5:32 PM
  
José María Iraburu
Muy claro, convincente y oportuno tu artículo. Dios te lo pague.

En mi libro Hechos de los apóstoles de América (Fund. GRATIS DATE, Pamplona 2003, 3ª ed., pg. 340-341) cito un caso que puede ponerse en relación con el «dinámico» proceso de conversión, en el que sin cortar con el pecado, se va adelantando sin embargo hacia la conducta «ideal» . (Texto íntegro del libro en www.gratisdate.org).

«Según informaba Alejandro Humboldt, citando la carta de unos religiosos, todavía a comienzos del XIX duraba esta miseria [de la antropofagia] en algunas regiones de evangelización más tardía: "Dicen nuestros Indios del Río Caura [afluente del Orinoco, en la actual Venezuela] cuando se confiesan que ya entienden que es pecado comer carne humana –escriben los padres–; pero piden que se les permita desacostumbrarse poco a poco; quieren comer la carne humana una vez al mes, después cada tres meses, hasta que sin sentirlo pierdan la costumbre"» (Essai Politique 323: cf. Madariaga, El auge y el ocaso del Imperio español en América, Espasa-Calpe, Madrid 1985, pg. 385).

Los misioneros (por supuesto, conociendo la mentalidad católica de la época), se mantenían inflexibles, sujetando a los catecúmenos a la prohibición absoluta de la antropofagia (intrinsece malum, semper et pro semper) exigida por la ley divina y natural, con el rigorismo moralista de un corazón duro (ironía). Y aún empleando modos pastorales tan rudos(ironía), consiguieron evangelizar a aquellos indios. ¡Qué grandes son el poder y la misericordia de Dios!

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A.G.:
Gracias Don José María.
Qué significativo y elocuente es el ejemplo que pone. Habla por sí solo, de tan ilustrativo. Gracias de nuevo.
10/05/16 9:21 PM
  
Ricardo de Argentina
"...el nominalismo es el sistema mental del voluntarismo. "
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Alonso, nunca lo había visto bajo este aspecto.
Y sí, pensándolo bien tiene su lógica: si se postula que el hombre no puede llegar a conocer a Dios, lo cual se deduce de la supuesta imposibilidad de conocer las esencias, los universales, como postula el nominalismo, tampoco podrá llegar a conocer Su Voluntad. ¿Que queda entonces? La voluntad humana sin cortapisas.

Y aquí me parece que está la génesis de esta tramoya intelectual: partiendo de un inicial "Non serviam", se propagó enredando a la filosofía.
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A.G.:
Es justo eso, Ricardo. Dejando al ser humano incapaz de conocer la verdad, ni aun con la ayuda de la gracia, las esencias se convierten en voluntad pura, en el reino del individuo.
11/05/16 12:50 AM
  
Ricardo de Argentina
El voluntarismo es una plaga de nuestra civilización.
Siendo yo pequeño me enseñaron a modo de dogma que "Querer es poder". Sin embargo y por gracia inmerecidísima, de grande aprendí que eso era un grave error.
Cuando me hablaban de la "Esclavitud Mariana" me daba como un rechazo visceral:"¡Esclavo! ¡Qué aberración contra la libertad!". Sin embargo y por gracia inmerecidísima, hoy soy Esclavo de María. Y a mucha honra.
Por eso cuando escucho en el Magnificat la parte que dice:"El Señor hizo en mí maravillas", no puedo evitar sentir reminiscencias personales.

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A.G.:
Es una plaga, también en la Iglesia.

Hace algunos domingos, en la Santa Misa: Dios confía en nosotros, sabe que somos capaces de esto y de lo otro....lo pone todo en nuestras manos....sólo es preciso nuestro compromiso....
11/05/16 12:59 AM
  
AMR
Excelente post, muchas gracias!
Dios lo Bendiga +
13/05/16 1:40 PM
  
Palas Atenea
No estoy de acuerdo con Ricardo en esta definición de voluntarismo, quizás porque habría que definir primero qué es voluntad. Para mi en estos tiempos más se acusa la falta de voluntad que el voluntarismo. La voluntad lleva aparejada siempre responsabilidad y de lo que se huye es de esta última. Se hacen las cosas buscando la libertad y la felicidad pero no hay un proyecto ni una voluntad que agarre firme el timón. En el caso de los divorciados y vueltos a casar, por ejemplo, más se aprecia un destino errático que una voluntad firme, un probaré otra vez a ver que pasa que un saber hacer. Ha habido personas de firme voluntad que, lejos de Dios, han hecho barbaridades, pero no se les puede negar un proyecto vital por muy maligno que sea, mas, actualmente, yo no veo tal cosa sino a personas que prueban una y otra vez distintas posibilidades haciendo zigzag y eludiendo responsabilidades. Voluntarista y asesino fue Lenin pero no banal, hoy en día, sin embargo, todo el mundo parece estar a lo que salta. De ahí el buenismo y la consistencia blandengue del hombre actual, y la mujer, por supuesto, ahora que las feministas no aceptan generalizaciones y nos obligan a la cantinela esa de "diputados y diputadas". Otra cosa es el "he aquí la esclava del Señor" que pronunció María en la Anunciación y que nosotros podemos repetir, voluntad humana ofrecida a su Creador pero no anulada por miedo a la responsabilidad personal y sustituida por la confusión generalizada. El voluntarista, por malo que sea, no puede alegar confusión porque sabe muy bien lo que quiere y lo que hace, como el mentado Lenin. Eso, precisamente es lo que alababa Nietzsche en "La voluntad de poder", pero hoy en día nadie está dispuesto a probar en sus carnes la doctrina del superhombre sino la del hombre pequeñito siempre detrás de los caramelos, el hombre infantilizado.
13/05/16 6:38 PM
  
Ricardo de Argentina
Palas, la abulia o la irresponsabilidad que cunden en nuestras sociedades no obstan al voluntarismo omnipresente, el cual está detrás de actitudes tan generalizadas como anteponer la praxis a los principios, la voluntad ante la razón, o el capricho ante el deber ser.
13/05/16 9:48 PM
  
Palas Atenea
Tu concepto de voluntad y el mío no es el mismo. A anteponer la praxis a los principios y a las veleidades caprichosas yo no le llamo voluntad, debemos encontrarnos ante un concepto que se presta a interpretaciones. El filósofo de la voluntad es Nietzsche y no se refería a eso, el hombre de hoy no es nietzscheano ni nada que se le parezca. Hitler y Lenin sí lo eran, pero ellos desarrollaron proyectos torciendo lo que hiciera falta en un voluntarismo obstinado que el hombre del s. XXI no tiene intención ninguna de imitar. Unir la voluntad a lo fácil y cómodo no me parece de recibo, ahora bien el hedonismo y la comodidad si se compadecen mejor con lo que vemos hoy en día. Pero entiendo lo que quieres decir aunque no lo comparta.
13/05/16 10:59 PM
  
Martín Patrito
Brillante artículo Alonso Gracián. Es importante reclamar a los pastores que iluminen. Voice of de Family creo que está pidiendo escribir a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Hay que hacerlo pensando en el próximo Papa. Francisco no va a aclarar nada. Ahora viene la discusión por las diaconisas. Un cordial saludo
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A.G.:
Gracias Martín. Como digo en el post, se precisan aclaraciones.
14/05/16 12:48 AM
  
Ricardo de Argentina
Efectivamente Palas, hablamos de cosas diferentes.
Yo me refiero al Voluntarismo haciendo referencia a la doctrina filosófica que defiende que la Voluntad avasalle a la Inteligencia (la razón) y que tiene sus lejanos orígenes en el escotismo y en el ockamismo, germen que fueron del actual Nominalismo.
Bajo esta perspectiva el hedonismo también puede ser consecuencia (de hecho yo creo que lo es) del voluntarismo, puesto que nuestra voluntad, faltándole el apoyo de la inteligencia a la cual avasalla, tiende a lo más fácil y cómodo. Como los niños cuando aún no están "en uso de razón".
Siempre en el plano natural, claro. La causa de esa tendencia, el pecado original, es sobrenatural, teniendo implicancias directas en el orden natural.
14/05/16 2:55 PM
  
Menka
No es preciso decir que los más sutiles cultivadores de doblepensar son aquellos que lo inventaron y que saben perfectamente que este sistema es la mejor organización del engaño mental.

Orwell, 1984
14/05/16 4:04 PM
  
Palas Atenea
En ese sentido la voluntad puede representar tanto al esfuerzo como a la dejadez, con connotaciones positivas y negativas. Los dos adjetivos derivados de ese sustantivo son voluntario y voluntarioso, el primero es claro, pero el segundo, según el DRAE,significa tanto mi interpretación (1ª acepción) como la tuya (2ª acepción). Para mi la voluntad forma parte de las tres potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad y en ese sentido es neutra, puede ser utilizada tanto para el mal como para el bien. En cambio el voluntarismo significa lo que tú dices como primera acepción, aunque tiene otras.
Está claro que el voluntarismo, en el sentido de subordinación de la razón a la voluntad, sólo puede ser negativo.
14/05/16 11:13 PM
  
Ricardo de Argentina
Sí Palas, el voluntarismo en tanto significa que nuestra voluntad desprecie los dictados de la razón, es negativo.
Juan D. Perón fue un presidente argentino muy amigo de Franco, patriota, hispanófilo, de buen corazón, antiliberal, carismático como ha habido pocos y de una inteligencia superdotada. Pero era un voluntarista. Solía decir, y hasta lo ha dejado por escrito, que: "Yo soy un hombre práctico; ya vendrán detrás de mí los filósofos a explicarme y a justificarme".
Despreció a los principios y a los principistas, juzgando todo a través del prisma de los resultados "prácticos". Si bien llegó al poder con el decidido apoyo de sectores nacionalistas católicos activos y entusiastas, apenas se sintió fuerte los despreció acusándolos de "piantavotos" (que le restaban votos en los comicios). Pero en realidad los rechazaba porque le recordaban imperativos morales que él no estaba demasiado dispuesto a respetar.
Dejando de lado viscisitudes políticas que no vienen al caso, Perón terminó su vida sumamente equivocado: apoyó la formación de los Montoneros sin percatarse que eran marxistas - días antes de morir los repudió- y adhirió al socialismo. Murió gobernando y dejó al país sumido en el caos más grande de su historia. Lástima grande para quien tuvo la ocasión de ser prenda de unión de todos los argentinos, teniendo sobradas condiciones personales para ello.
Pero era un voluntarista.
15/05/16 8:24 PM

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