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25.04.26

Reseña: Huellas de Dios

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 93

Precio aprox. Tapa blanda

ISBN Amazon tapa: 9798255742851

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Las personas que no creen en Dios e, incluso, las que creen pero tienen del Creador una visión alejada y muy distante de sus vidas, no tienen la impresión de que Quién los mira, ama y perdona, puede manifestarse de alguna forma en sus vidas.

Así, cuando el Amor de Dios lo entendemos como el actuar efectivo de quien no vemos puede llegar a parecernos que, en definitiva, poco importa lo que pueda hacer o decir Aquel que no vemos, tocamos o, simplemente, podemos sentir.

Actuar de tal manera de permanecer ciego ante lo que nos pasa y no posibilitar que Dios pueda ser, en efecto, alguien que, en diversos momentos de nuestra vida, pueda hacer acto de presencia de muchas maneras posibles.

En diversas ocasiones, por tanto, se producen inspiraciones del Espíritu Santo en nuestro corazón que muestran la presencia de Dios de forma firme y efectiva. Las mismas son, precisamente, “Huellas de Dios” en nuestras vidas porque, en realidad, nosotros somos su semejanza y, como tal, deberíamos encontrar a nuestro Creador, sencillamente, en todas partes.

No es algo dado a personas muy cualificadas en lo espiritual sino posibilidad abierta a cada uno de nosotros. Por eso no podemos hacer como si Dios estuviera en su reino mirando a su descendencia sin hacer nada porque cada día, a nuestro alrededor y, más cerca aún, en nosotros mismos, se manifiesta y hace efectiva su paternidad.

Las huellas de Dios son, por eso mismo, formas y maneras de hacer cumplir, en nosotros, la voluntad de Creador que, así, nos conforma para que seamos semejanza suya y, en efecto, lo seamos porque, como ya dejó escrito San Juan, en su primera Epístola (3, 1) es bien cierto que, a pesar de los intentos de evadirse de la filiación divina, no podemos preterirla y, como mucho, miramos para otro lado porque no es de nuestro egoísta gusto cumplir lo que Dios quiere que cumplamos.

Sin embargo, el Creador no ceja en su voluntad de llamarnos y sus huellas brillan en nuestro corazón siendo, en él, la siembra que más fruto produce.

Les dejo aquí el Índice:

Presentación

Huellas de Dios

1 ¿Dónde vemos a Dios?

2 El ruido que no nos deja escuchar a Dios

3 Cuando sólo queda la fachada

4 Cortar con nuestro pasado de increencia

5 El árbol de la fe

6 En perfecto estado de revista

7 Luz de Dios en la oscuridad

8 No desconectar de Dios

9 Orar es tener, siempre, presente a Dios

10 Pobreza y esperanza

11 Respeto humano

12 Sacerdotes

13 Saltarse las normas de Dios

14 Sed de Dios

15 Tener siempre presente a Dios

como Padre Nuestro

16 Un corazón tan frío…

17 Una esperanza bien definida

18 Una gran lotería siendo Providencia de Dios

A modo de Epílogo

Salmo 115

Acerca del autor

Y, por último, les dejo el último apartado, “A modo de Epílogo”:

Salmos del siglo XXI: La sombra de tu luz me repara

Salmo 115

Cuando miramos al Cielo, Padre eterno,

y nuestra fe nos dice que nos esperas,

que nos amas como hijos tuyos que somos,

que nos deseas a tu lado,

nosotros sabemos que te podemos percibir,

con los ojos del alma, que te percibimos

con claridad que no confunde,

de esa forma que tenemos los hijos

de ver al padre, Tú Padre nuestro,

con amor y, a la vez, con seguridad toda.

Cuando miramos al Cielo, Único como eres,

sabemos que no hay nada que nos confunda

porque eres distinto a todo y a todos,

nada igual sino distinto y verdadero Padre.

Cuando miramos al Cielo, Bondad en Ser,

te sabemos diferente,

te reconocemos así, como eres,

y gozamos viéndote en tu Creación,

inspirando la vida y el ser de tus hijos,

haciendo que nosotros nos sepamos protegidos,

libres del Mal si queremos.

Cuando miramos al Cielo, Padre de los padres,

¡te alabamos y te adoramos como mereces!,

y somos así felices, teniendo un Padre Único,

como Tú, partidario del Bien, el Amor y la Luz.

De “Salmos del siglo XXI",

de Eleuterio Fernández Guzmán

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.04.26

Reseña: San Rafael Arnáiz Barón – Un alma de Dios

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 118

Precio aprox. Tapa blanda: 4,58 € - Tapa dura: 10, 61 €

ISBN Amazon tapa: 9798255742851

ISBN Amazon dura: 9798255745906

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Rafael Arnáiz Barón nació el 9 de abril de 1911 en Burgos (España), donde también fue bautizado y recibió la confirmación. Allí mismo inició los estudios en el colegio de los PP. Jesuitas, recibiendo por primera vez la Eucaristía en 1919.”

Esta parte de una biografía que sobre nuestro santo la podemos encontrar en multitud de sitios de la red de redes o en los libros que sobre él se han escrito.   

Nosotros vamos a dedicar nuestra atención a un libro en particular. Recoge los diarios de San Rafael Arnaiz entre el 16 de diciembre de 1937 y el 17 de abril de 1938 y está editado por la Asociación Bendita María. 

Vayamos, de todas formas, ahora mismo, a escribir sobre el protagonista de esta nueva serie.

Cuando Dios tiene a bien escoger a uno de sus hijos para que siga una vida de fe acentuada hace que se note desde la corta edad. Y eso era que le pasaba a Rafael: daba muestras de que las cosas de Dios le interesaban más que al resto de sus compañeros de la infancia.

Sin embargo, desde temprana edad enfermó y empezó a llevar su particular cruz.

Aunque Rafael, dotado de una precoz inteligencia, parecía tener una vida en el mundo, en el siglo, de especial importancia (se matriculó en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid) no podía evitar, ni quería, su voluntad de profundizar en su vida espiritual.

Tal es así que ingresó en el monasterio cisterciense de San Isidro de Dueñas el 15 de enero de 1934.

La enfermedad que arriba hemos citado, la diabetes sacarina, le obligó a abandonar el monasterio en tres ocasiones pero volvió en otras tres ocasiones porque bien sabía que no otro era el camino espiritual que debía seguir.

Cuando recién había estrenado los 27 años Dios lo llamó cabe sí un 26 de abril de 1938 siendo sepultado en el monasterio donde había ingresado para seguir una vida espiritual acorde con su voluntad de hijo del Creador.

El caso es que la fama de santidad de un católico tan joven y tan entregado a su fe no tardó en salir de los muros del monasterio. Y es que aquello que había escrito estaba dotado de una especial atracción. Tal es así que el 20 de agosto de 1989, san Juan Pablo II lo propuso como modelo para los jóvenes que iban a acudir a la Jornada Mundial de la Juventud a celebrar en Santiago de Compostela. Y unos pocos años después, en 1992 fue beatificado (el 27 de septiembre).

Pero, seguramente, no bastaba con el reconocimiento que se hacía entonces. El Beato Rafael iba a subir un escalón más en el Cielo y el 11 de octubre de 2009 Benedicto XVI canonizaba a quien había sabido comunicar al mundo que sólo Dios era suficiente para llevar una existencia propia de un buen y fiel hijo.

Que Dios nos ayude a acercarnos lo mejor posible al pensamiento espiritual de San Rafael Arnáiz, el hermano Rafael. Y, de paso, le pedimos que  interceda por nosotros. 

Les dejo aquí el Índice:

Presentación

Buenas y santas intenciones

Entregarse a Cristo, que es Dios, por completo

Saber acudir a María

Comprendiendo la humildad

Entregarse del todo al Señor

Saberse amado por Dios

Mortificarse y gozar no son incompatibles

Saber lo que se quiere

Pedir a Dios lo que vale la pena

Una soledad llena del Amor de Dios

Gozosa Cruz de Cristo

Cerca de Cristo

Sólo Dios

Saber qué se es

Nada que no sea Dios

Descubrir la verdad; encontrar a la Verdad

Vocación

Saber lo que importa

Reparar el daño causado a sí y a la Esposa de Cristo

Todo lo llena Dios

En la contradicción… sólo Dios

En santo anhelo del Cielo

Entregarse así

Lágrimas de gozo

Querer y poder

La santa y bendita Cruz

Lo que Cristo quiere

La pura y simple voluntad de Dios en nosotros

El verdadero destino del hombre

Comprender lo que debemos ser y hacer como hijos de Dios

No querer perder a Dios

Darnos cuenta de cómo somos

Últimas palabras del hermano Rafael

Acerca del autor

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Escoge Dios, de entre sus hijos, a los que considera mejores como ejemplo y misterio.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

11.04.26

Reseña: Poesía diversa – De 20 en 20

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 115

Precio aprox. Tapa blanda4,47€ -Tapa dura: 10,50, €

ISBN Amazon9798254957799

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor. Y más libros, aquí.

Podemos decir que cuando se presenta la ocasión de juntar, por decirlo así, algunas obras que tienen en común, por ejemplo, el género, no está del todo mal hacerlo para unir, así, lo mismo bajo el mismo techo. Y eso es lo que ha pasado con estos tres libritos de poesía que llevan por título, uno, “Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. 20 poemas desde el corazón”, otro “20 poemas imprevistos y una canción esperanzada” y, por último, el titulado “De la pantalla al corazón. 20 emociones imprevistas”.

Es cierto que dos de ellos, los dos últimos, han surgido, efectivamente, de situaciones imprevistas que han dado lugar a tales poemas, mientras que el primero, el dedicado al Beato Manuel Lozano Garrido ha sido, por decirlo pronto, totalmente buscado y encontrado.

También es cierto que todo esto tiene todo que ver con la situación del alma del que esto escribe en uno o unos momentos determinados. Sin embargo, todo responde a la voluntad imperiosa de dejar por escrito lo que a uno le pasa por el corazón según las más diversas circunstancias y situaciones.

Recopilar es, en suma, dejar junto lo que estaba separado y eso, se diga lo que se diga, puede tener alguna utilidad práctica aunque sea, sólo, tener en un solo volumen lo que está disperso.

Y, ya, para terminar y no alargar más la cosa, me gustaría hacer una advertencia. Y es que, en el improbable caso de que alguien (distinto de Dios) lea este libro se dará cuenta de que hay una serie de poemas (aquí encuadrados en la Primera parte del libro titulado “De la pantalla al corazón. 20 emociones imprevistas”) que son los mismos que se publicaron en el libro 20 poemas imprevistos y una canción esperanzada. Y esta advertencia es que para que nadie crea que se ha hecho, simplemente, por copiar sino porque por seguir un sistema lógico y al tratarse de poemas que surgieron después de ver alguna que otra película he considerado más que oportuno reunirlos en ese nuevo poemario relacionado con el mundo del cine. Y ahora están aquí, en esta recopilación, haciéndose compañía unos a otros.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La poesía es un arma cargada de sorpresas y descubrimientos; otro don de Dios. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio


……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

4.04.26

Ampliación de reseña: Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo – 20 poemas desde el corazón. POEMARIO COMPLETO

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo: 20 poemas desde el corazón                 Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo: 20 poemas desde el corazón

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo – 20 poemas desde el corazón

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 34

Precio aprox. Papel: 4,37€ - Descargable: 0,90 €

ISBN Amazon: 9798254446408

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor. Y más libros, aquí.

Hay creyentes católicos que inspiran confianza y de los que se puede decir que sus enseñanzas valen la pena. Y podemos decir que el caso de Manuel Lozano Garrido, Lolo, a la sazón Beato de la Iglesia católica desde el 12 de junio de 2010 es uno de ellos.

Quien conoce a Lolo es, sin duda, más feliz que antes de conocerlo. Y esto, que podría parecer una exageración, deja de serlo cuando podemos decir que llevar al linarense universal al corazón supone, de inmediato, un ensanchamiento de este y, por eso, un mayor acercamiento de Dios.

Lolo nos viene la mar de bien para darnos cuenta de que lo que puede parecer imposible muchas veces no lo es. Y no lo es porque cuando alguien como Manuel demuestra que, ante el dolor, es posible no sólo seguir adelante sino sobrevolar el mismo mundo sin poder poner un pie en el suelo nada parece inalcanzable. Y es cierto que Lolos, a lo mejor, no ha habido muchos en el mundo pero a nosotros nos basta y nos sirve haber conocido a quien, desde un sillón de ruedas ha dado los pasos más grandes para conocer el universo todo y, además, ha sido capaz de transmitirnos que basta tener una fe tan grande como él la tenía para mirar hacia adelante y saltar todos los obstáculos.

Nuestro amigo, porque así podemos llamarlo y es seguro que él nos tiene por tales, nos ofrece, con su vida y ejemplo, la posibilidad de levantar la cabeza cuando la podríamos tener agachada, de mirar al frente con gallardía ante lo que pudiéramos considerar imposible de sobrellevar pero, sobre todo, nos mira desde el Cielo con la dulzura propia de un corazón de carne y con la compresión de quien nos conoce y reconoce.

Lolo, por decirlo pronto, ilumina nuestra vida y nos procura lo mejor que podamos ser pues en su persona, en lo que fue y sigue siendo encontramos una raíz, un faro, un fin.

Les pongo aquí el Índice (también traducido el castellano en lo que es necesario):

Presentación

Poemas :

Una espiritualidad bien arraigada

Un incansable trabajador

Unos mandamientos más que ciertos

Un amor, María

Fiel a la Iglesia

Un prójimo muy prójimo

Un dolor con escafandra

Ansia de vivir

Un dolor sobrenaturalizado

Alegría en grado sumo

Lo más cerca de Dios

Un sillón-hermano

Hermana Lucy

Amigos para siempre

Es que es Beato

Dar la bienvenida al Amor

Lolo no tenía celemín

Libros para la eternidad

Sin sillón en el Cielo

Te rogamos ruegues

Un más que necesario Epílogo

Soneto a Lolo

Acerca del autor

Por otra parte, les dejo con uno de los poemas de los que componen esto que les estoy presentando que es, precisamente, el apartado de título Un más que necesario Epílogo.

Soneto a Lolo

Beato Lolo, luz clara, callada,

supiste ver en la cruz la alegría,

claridad en la noche fue tu día,

y con fe luminosa, entregada.

Oración de tu alma enamorada,

llama de luz que a Dios se dirigía,

verso cierto que consuelo tenía,

al Padre, para Él, paloma alada.

De tu lecho y tu sillón te elevabas

y dejando una dulce, gran estela,

y amor y alma en tu sutil compañía.

Amigo querido, no te cansabas

de adorar, cual vigía, centinela

y en el dolor hallaste melodía.

Por cierto, en el apartado Sobre el autor se encuentran los libros escritos y publicados (casi todos en autoedición…) del que esto escribe. 

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

¡Ea!, que les pongo el poemario completo. 

Una espiritualidad bien arraigada

 

Sobre el amor y la vida,

sobre el bien conocido

que llega al alma.

Sobre el silencio

Y no el olvido,

sobre la esperanza

atesorada

en horas de sufrimiento

y duelo.

Sobre los bienes

alcanzados

y donados por Dios,

sobre la misma senda

que al Cielo lleva.

Allí, sobre tales estancias

construiste un mundo

de maravilloso porvenir,

un mundo de fidelidad,

un saber ser hijo

del Padre,

un querer y poder,

un verse dándose cuenta

de todo,

acariciando cada gesto

con un espacio eterno,

para siempre,

con Dios mismo.

 

Un incansable trabajador

 

No había distancias,

ni había limites

que guardar.

No había imposibles

sino logros,

luces y no sombras,

palabras y sílabas.

No había dudas

ni había lejanías

sino espacios tuyos,

personales, íntimos.

No había noes

sino síes,

acento sobre el sí,

así, siempre así,

siempre sí.

No había sino

esfuerzo, intención,

gracia de Dios,

inspiración del Espíritu;

y ahora y mañana.

No había tiempo que perder,

no había sino ganas

de lo mejor.

No había, Manuel,

más que tú, tú mismo

con tu amigo Cristo,

así, bien hermanos. 

Unos mandamientos más que ciertos

 

Desgranaste la esencia

de la palabra,

cómo saber el qué,

el cómo perfecto,

el quién necesario,

por qué aunque moleste.

Y por ser, tu Decálogo,

para aquellos que urgen

palabras

es para siempre,

eterno en sus sílabas,

certero en tales sentencias,

imaginativamente exacto.

Son mandamientos

dados para el bien hacer,

diez, como aquellos dados

por Dios

pero para hombres

de imprenta y tinta,

para aquellos que deben transmitir

los ejes del mundo

para que se ciernan

las cosas bien dichas,

sin dudas y aunque

duelan,

así, por el bien

del corazón.

 

Un amor, María

 

Ya Cristo lo dijo:

“ahí tienes a tu Madre”,

y en serio lo tomaste.

María, Madre tuya

y cercana,

en quien confiar

penas, Madre

a quien dirigirse,

en peñas de tus sueños,

en ríos que te llevaron

por el mundo

sin los pies poner

en el suelo.

Madre tuya, siempre,

Madre de cariño,

Madre, Madre y Madre.

En tu casa

la aceptaste, como Juan,

en tu corazón

le hiciste un lugar,

un cercano gozo

que duraba y no

cansaba,

un porvenir que tenía

su nombre, los acentos eternos

de sus letras,

un ser que tenías por centro,

así, para siempre.

Fiel a la Iglesia

 

Como una madre buena,

como un lugar sagrado,

como una estancia digna

de ser amada,

así aceptaste la señal

dada, aquel bautismo

en Linares,

así quisiste ser hijo,

para serlo bueno,

para ser fiel a sus palabras,

para recogerse en sus

templos,

para tener por bueno

un ser y un hacer.

Iglesia, así,

donde guarecerse

en la llovizna del mundo,

donde acoger al otro,

donde querer ser

para poder ser,

donde ir, con el tiempo,

con sus pasos ciertos,

con al exacto merecer

de ser hijos,

de hermanos ser.

Como una madre buena,

la Iglesia, tú mismo, Manuel,

refugio y barca, y mismo mar.

Un prójimo muy prójimo

 

De ti dicen que sí,

que sí y que sí,

que ni había horas

perdidas,

que ni tiempo egoísta,

que todo era por bien

de tu prójimo;

que sí, que estabas ahí,

cercano y oportuno,

que tu palabra era

esperada,

que tu corazón

se abría,

que no había oscuridad

sino luz, 

que para Manuel

todo era poco,

que nada se guardaba,

que sí, que sí,

siempre que sí.

  

Un dolor con escafandra

 

Su vida pasó Manuel

y caminó por el mundo

sin bajarse del sillón

o de la cama que lo retuvo.

Su vida pasó Manuel

sobre alfileres sentado,

duros minutos sufrientes,

horas de espanto en el cuerpo.

Su vida pasó Manuel

sobre ascuas por dentro,

con el corazón grande

y el alma dando sustento,

luchando por no querer

ser sufridor para el otro,

que nadie sintiera opresión

al pensar en su amigo,

que no se escucharan

de sus lágrimas

ni un poco el sonido.

Su vida pasó Manuel

ansiando una escafandra,

que fuera suyo su dolor

y no en el prójimo una huella.

Es un amor

muy propio del buen cristiano,

que nadie sus cuitas sufra,

que se queden para él

y que su corazón bien nutra.

Ansia de vivir

 

Corazón limpio,

alma blanca,

versos que riman

vida y elegida,

sustancia de eternidad,

querencia por Dios,

por alcanzar el Cielo

mediando el valle,

de sus mismas lágrimas

apabullante.

Tierno suceso diario,

camino exacto

hacia el fin, faro

entrevisto,

querer y poder,

ser y anhelar.

Corazón de carne

y de piedra alejado,

sublime acto de amor

conocido y practicado,

amor, en suma

y en suma afán.

vivir, querer ser

y serlo.

  

Un dolor sobrenaturalizado

 

Mirando al Cielo

y caminando,

sabiéndose hijo

de un Padre Eterno,

sabiendo.

Haciendo de su vida

un ejemplo bien tenido,

elevando el dolor

hacia destinos bien ciertos,

y no dejando que ese poso

herrumbre fuera en su alma

y siquiera diera sustancia

a lo que no fuera calma.

Elevando así su mirada

hacia arriba, bien elevada,

dejaba que su dolor

de tal forma se transformara,

ejemplo de lo mejor,

que lo posible alcanzara,

que fuera gozo el sufrir,

que lo sobrenaturalizaba.

Y así Manuel alcanzar la gloria

supo,

teniendo muy dentro a Dios,

sabiendo ser hijo suyo.

  

Alegría en grado sumo

 

Mirar al Cielo

y dar gracias,

saberse escogido

para sufrir y ofrecer,

reconocerse hijo

del Padre,

ser libre para aceptarlo.

 

Tener un corazón

de fuerza,

un alma limpia

entregada a existir,

ser fuente de gozo,

silencio al dolor,

al sufrimiento un mutis.

 

Mirar al otro

con sonrisa grande,

saber dar la mano

sin poder sus dedos

acariciar lo dado.

 

Manuel, Lolo,

árbol de luz

sin celemín donde esconderla,

júbilo, regocijo, contento,

tú, todo.

 

Lo más cerca de Dios

 

Desde tu sillón, Manuel,

allí donde el tiempo se quedó

para siempre contigo,

donde el mundo se acercó

para quedarse a tu lado,

cabe tu corazón grande.

 

En una distancia

que no existe,

rotas las lejanías

y ciertos los hilos

que te unían al Padre.

 

Cerca, cerca del corazón

de Quien todo lo ha creado

y mantiene,

cerca de su Amor,

cerca.

 

Cerca de Aquel que te nombró

hijo, que te hizo hijo,

que te sostuvo como hijo.

Cerca. Cerca para siempre,

y cerca entonces y ahora,

ahora en su Visión,

Cerca.

 

Un sillón-hermano

 

Dos ruedas y un espacio,

sillón-hermano.

Siempre a tu lado,

Manuel,

sosteniéndote todo,

sillón-hermano.

 

Conociendo tus ahoras,

tus entonces y tus horas,

siendo tierno en su dureza,

acariciándote sin descanso,

sillón-hermano.

 

Libre ya de ataduras

cuando subiste tú al Cielo

y te dejó allí en Linares,

ya sin su amor,

ya sin su dueño.

 

Sillón-hermano,

ni sólo mueble

ni mueble solo,

siempre contigo,

siempre a tu lado,

sillón-hermano.

 

 

Hermana Lucy

 

Manos y corazón,

palabra y sostén,

lucha y gozo,

amor en suma.

 

Hermana Lucy,

luz gemela de la luz,

escogida bien la libertad,

madre también,

todo fuiste para él.

 

Para Manuel,

por Lolo,

que no estuviera solo,

que tus manos

fueran las suyas,

que tus ojos

sus ojos.

 

Lucy, hermana,

¿escondiste cuántas lágrimas?,

entre mañanas y noches,

entre cojines y sábanas.

 

Lucy, hermana,

seguro que ahora lo cuidas

entre las nubes más altas.

 

Amigos para siempre

  

A la Fundación Amigos de Lolo

  

Estuvieron cerca,

de su compañía gozaron,

amigos de entonces

y que ahora recordamos.

 

Supieron quererlo,

amigos de Lolo,

de Lozano, Manuel,

de Garrido entero.

 

Aquellos amigos

que dieron sus manos

y supieron tener

ocasión de nombrarlo,

llevan su espíritu arriba,

su ejemplo para citarlo.

 

Amigos de entonces,

hermanos cercanos,

qué bien que sostuvisteis

la espada bien en alto,

que justo es, sin duda,

las gracias, pues, ya daros.

 

Es que es Beato

 

Dijo una tarde Manuel

que Beato nunca sería,

siendo como que es

anécdota bien conocida.

 

Y los caminos de Dios,

que sabemos tan extraños,

supieron dar con su nombre

en los altares más altos.

 

Era un doce de junio,

y llovía sin descanso,

era en Linares su pueblo,

y muchos allí esperando,

año de Nuestro Señor

del 2010 recordado.

 

Beato, sí, Manuel. Beato,

a pulso que fue ganado

ese lugar tan cercano,

que muchos los corazones

son los que te nombran gozando.

 

Te pedimos, y es por eso,

que ruegues por los de aquí abajo.

 

Dar la bienvenida al Amor

 

En su corazón quiso,

Manuel es que lo aceptó,

con grande gozo y alegría

a Dios mismo recibió.

 

Era Su Templo completo,

era todo su corazón,

era lo primero de su vida,

era todo su Amor.

 

Lolo desde Linares,

allí mismo encontró

la llama viva en su casa,

allí mismo la aceptó,

allí hizo eterna su palabra

aquella que dijo “yo”,

aquella que con su verbo

dio bienvenida al Amor.

 

Hizo nido en su alma,

allí quedó y fructificó,

un tanto por ciento elevado

la semilla que Dios sembró

y es que era tierra fértil

donde Adonaí llegó,

vio, miró y se quedó.

 

Lolo no tenía celemín

 

Por la boca y con las manos,

desde su sillón,

desde su ventana

y su cama.

 

Manuel no escondía nada,

ni se permitía intentarlo,

dudar con una palabra,

tratar de disimularlo.

 

Lolo lo proclamó,

su fe más que bien habló,

teniendo por buen presente

que se supiera su voz,

que hablara de su alma,

de su lucha,

de su amor.

 

Con la boca y por las manos

en nada Lolo se escondió,

dejando su clara huella,

el paso que siempre dio

y es que nunca, que se sepa,

un celemín compró.

  

Libros para la eternidad

 

Para pervivir. Escribió Manuel

para que quedase un mensaje

limpio, para cada amigo,

para quien quisiera conocer

cómo inspira el Espíritu.

 

Cada palabra dicha,

cada idea sugerida,

cada posible bien

se confirma en ellos,

libros dignos de un santo,

de quien conoce el decir,

de quien se deja llevar

por la mano invisible

de su alma.

 

Gracia, sin duda,

espíritu, cierto,

líneas que el corazón llenan,

instancias altas

traídas al mundo,

ejemplo perenne de lo que Dios

hace,

de quien es escogido para

iluminar. Y así es.

 

Sin sillón en el Cielo

 

Quedó seguro descontento,

en el mundo se quedó,

con sus ruedas sin sustento

pues el alma se elevó.

 

Manuel que voló y voló

y su alma vislumbró

las verdes praderas del Cielo

estaba ya su sillón.

 

¿Cómo has quedado, amigo?,

tanto como te quiero yo,

en mis días en el mundo

ni una queja se te oyó

de tener que sostenerme

con mis dolores y mi yo.

 

Y dicen los que saben

de añoranzas y de amor

que las ruedas de su cuerpo

esas que son dos,

quisieran tener a Lolo,

una vez, un qué sé yo,

y es que humildes son mis ruedas

y llevarte fue un honor.

 

Te rogamos ruegues

 

Nos dirigimos a ti

y esperamos tu auxilio,

Manuel Lozano Garrido,

que en el Cielo tienes sitio.

 

Nos dirigimos a ti

y queremos dedicarte

las palabras que nos salen

de bien dentro del alma.

 

Queremos que nos escuches,

que pongas las intenciones,

que queremos sean santas,

a los pies del mismo Cristo,

con quien te ves de cara.

 

Nosotros aquí quedamos,

pidiendo que seas amigo,

que nuestras cuitas entiendas,

que las oraciones las veas,

que las escuches, que las tengas.

 

Manuel Lozano Garrido,

ya que estás en el Cielo

¿Quieres acercar al Padre

todos nuestros desvelos?

Sabemos que será sí

la respuesta a nuestro anhelo.

Un más que necesario Epílogo

 

Soneto a Lolo

 

Beato Lolo, luz clara, callada,

supiste ver en la cruz la alegría,

claridad en la noche fue tu día,

y con fe luminosa, entregada.

 

Oración de tu alma enamorada,

llama de luz que a Dios se dirigía,

verso cierto que consuelo tenía,

al Padre, para Él, paloma alada.

 

De tu lecho y tu sillón te elevabas

y dejando una dulce, gran estela,

y amor y alma en tu sutil compañía.

 

Amigo querido, no te cansabas

de adorar, cual vigía, centinela

y en el dolor hallaste melodía.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La poesía es un arma cargada de sorpresas y descubrimientos; otro don de Dios. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

28.03.26

Reseña: De la pantalla al corazón- 20 emociones imprevistas

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 56

Precio aprox. Papel: 4,37 € - Descargable: 0,89 €

ISBN Amazon979-8253766095

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon.

Otros libros del autor. Y más libros, aquí.

Presentación

Desde que, allá por los años finales del siglo XIX, alguien tuvo la brillante idea de inventar el cinematógrafo (al parecer, el 28 de diciembre de 1895 los hermanos Luis y Auguste Lumière fueron los que realizaron la primera proyección, digamos, comercial) y lo plasmó proyectando, en el Salón Indio del Gran café, La salida de los obreros de la Fábrica Lumière – todo quedaba en casa-, ya podemos imaginar que mucho ha evolucionado este.

El caso es que, como también es más que sabido, el cine se manifiesta, desde el primer día, de muchas formas. Es decir, hay que lo es sólo pura diversión o, algo así, como para pasar el rato y lo hay muy sesudo que procura la filosofía más profunda sin que, por ello, deje de ser cine.

Pues bien, el que esto escribe, ha sido siempre un gran aficionado a este noble arte y, como pueden ustedes imaginar, se cuentan por cientos las películas que he llevado a la vista y, así, al mismísimo corazón donde muchas de ellas han dejado cierto poso y huella.

Es verdad que la huella que han dejado en el corazón muchas veces ha durado mucho y otras ha sido efímera pero, en todo caso, no es poco cierto que muchas películas y, ahora mismo, muchas series (tan de moda) han producido emociones que han ido más allá de la simple, visión, de la película. Es decir, que me han procurado, lo digo así, sensación de bondad o maldad, que han hecho surgir palabras que han formado versos y los versos estrofas y las estrofas, al fin, poemas.

El título de este corto poemario, a saber De la pantalla al corazón es, eso, precisamente: al corazón han llegado las imágenes y, por un proceso interior e interiorizante, ha acabado surgiendo esas emociones poemarias.

Es cierto que este libro es muy personal como, al fin y al cabo, lo es toda poesía que nace del alma de quien escribe. Sin embargo, a lo mejor puede llegar al corazón de quien se deja llevar por la musa que, partiendo de una pantalla (de las muchas que, por cierto, hay hoy día ya bien entrado en siglo XXI) ha hecho nido en el corazón. De todas formas, ahí quedan estos veinte poemas que, es seguro, tendrán continuación porque el cine continúa y sigue, gracias a Dios.

Y, ya, para terminar, me gustaría hacer una advertencia. Y es que, en el improbable caso de que alguien (distinto de Dios) lea este libro se dará cuenta de que hay una serie de poemas (aquí encuadrados en la Primera parte) que son los mismos que se publicaron en el libro 20 poemas imprevistos y una canción esperanzada. Y esta advertencia es que para que nadie crea que se ha hecho por, simplemente, copiar sino porque por seguir un sistema lógico y al tratarse de poemas que surgieron después de ver alguna que otra película he considerado más que oportuno reunirlos en este nuevo poemario de, también, 20 poemas que será, si Dios quiere, el segundo de un tercero (siendo así, una poética trilogía) también con tal número de poemas. Pero eso, claro, Dios dirá…

También es posible que alguien quiera aplicar aquí el dicho que sostiene eso de excusatio no petita, accusatio manifesta. En fin…

Les pongo aquí el Índice:

Presentación

Emociones:

Primera etapa

Siempre vuelve

La culpa

Decir adiós y no querer

El amor más sencillo y profundo

Siempre hay una luz en la tiniebla

Trilogía de las almas

Hay almas

Almas blancas

Almas perdidas

Segunda etapa

Fuerza y nostalgia

Amargo destino

Cuando vence el amor

Gracias de Dios

Corazones de carne

Sobre Amor y prejuicios

Al menos queda la esperanza

Rayo de luz o la fuerza del amor

Perseverancia y don

Todos con ninguno

Perseverancia

Sobrevivir

A modo de Epílogo

Acerca del autor

Por otra parte, les dejo con uno de los poemas de los que componen esto que les estoy presentando que es, precisamente, el A modo de Epílogo, cuyo título es

De la pantalla al corazón

 

Desde el fondo de una pantalla,

allá donde muchos sueños

se hacen realidad.

Desde el fondo, allí tan cerca

y, a la vez, tan lejos

como la imaginación pueda,

allá de donde surgen

palabras y donde las imágenes

son la vida para siempre.

Desde el fondo de una pantalla

al corazón llegan los hilos

que unen sutiles

los mundos anhelados,

que son luz,

que son creación,

que emoción son.

Desde el fondo de la pantalla

al corazón llegan, y hacen poso

y dejan huella

y para siempre quedan,

y vertebran una vida

de emociones hecha.

Por cierto, en el apartado Sobre el autor se encuentran los libros escritos y publicados (casi todos en autoedición…) del que esto escribe.

 

Y, como se ha dicho en la Presentación, es idea del que esto escribe hacer lo propio con un tercer libro en formato de 20 poemas. Pues bien, el título que avanzo es “Manuel Lozano Garrido, Lolo. 20 poemas desde el corazón“. Y escrita ya está la Presentación. Ahí queda dicho. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La poesía es un arma cargada de sorpresas y descubrimientos; otro don de Dios. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (nº 219)

El ideal es como un alegre verano, repleto de golondrinas.”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.