Principios de la moral fundamental. El Fin, conceptos básicos

En el artículo anterior explicaba que la teología moral trata sobre los actos humanos ordenados a su fin sobrenatural, sus fuentes principales son la Sagrada Escritura, el Magisterio de la Iglesia y la Tradición cristiana (los santos Padres, los teólogos y el sentir unánime del pueblo cristiano). Se estudia empleando equilibradamente los métodos Deductivo o teórico, Inductivo o práctico y Ascético o abstracto.

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Componentes del acto moral

El acto moral siempre consta de

a) un sujeto agente racional,

b) una obra o actividad que ejecuta y

c) un fin, que es el objeto hacia el que se dirije esa obra.

Se puede equiparar a una frase donde el sujeto es el sustantivo, la obra el verbo y el fin el predicado. O a un arquero (sujeto) disparando una flecha (obra) para alcanzar un blanco (fin).

Se entiende así que un sujeto irracional (por ejemplo, un animal) no puede ejecutar un acto moral. Que un sujeto racional que busca un fin pero no realiza ninguna actividad para obtenerlo no ejecuta un acto moral. Que un sujeto que obra sin ningún fin (por ejemplo alguien con sus facultades mentales alteradas) tampoco ejecuta un acto moral.

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El Fin. Clasificación

Aunque sea el término del acto, hemos de considerar en primer lugar al Fin, por cuanto supone la motivación del mismo. Este fin posee su propia calificación moral según sea de la obra o del sujeto agente.

El fin de la obra se llama también propio o intrínseco, ya que responde a la propia naturaleza del acto, independientemente de la intención del agente.

Por ejemplo, dar a alguien aquello de lo que carece supone un fin propio de compensación (acto propia o intrínsecamente bueno), mientras golpear a alguien supone un fin propio de lesión (acto propia o intrínsecamente malo).

El fin del agente se llama también accidental o extrínseco, responde a la intención del sujeto agente, independientemente del fin propio de la obra.

Tomando el ejemplo anterior, dar a alguien aquello de lo que carece puede hacerse con ánimo de socorrerle (acto accidental o extrínsecamente bueno) o para hacerle cometer a cambio un pecado (acto accidental o extrínsecamente malo). Asimismo, golpear a alguien se puede realizar con intención de humillarle (acto accidental o extrínsecamente malo) o para impedirle atentar contra la vida de otra persona (acto accidental o extrínsecamente bueno).

El fin del agente se divide en Total, cuando el fin es único y recibe en sí mismo toda la calificación moral, o Parcial, cuando se busca más de un fin, recibiendo cada uno de ellos su propia calificación moral.

Así, el sujeto que da lo que necesita al que carece de ello, puede tener como fin total socorrerle (acto accidentalmente bueno), o tener el doble (parcial) fin de socorrerle (acto accidentalmente bueno) y buscar alabanzas por ello (acto accidentalmente malo).

A su vez, los fines parciales del agente pueden serlo igualmente principales, o ser uno de ellos el principal, en función de que baste para el acto, y los otros secundarios (coadyuvan, pero no bastan).

Por ejemplo, un sujeto puede ir a visitar una exposición benéfica por estar muy interesado en la obra del autor (fin principal) que es el fin que se basta para desencadenar la acción; también desea ayudar a los demás por medio de la beneficencia y visitar la localidad donde se halla la exposición (fines secundarios), pero no los ejecutaría por sí mismos de no existir el principal.

Por último, el fin del agente, en razón de su término, se divide en inmediato o próximo (al que la intención se dirige directamente), mediato o remoto (aquel al que se dirige la intención por medio de actos previos), y último, que puede ser último relativo (aquel que se halla al final de una cadena de actos y los justifica plenamente) o último absoluto (aquel al que se orientan todos los fines y no admite otro fin superior). Como veremos en su lugar, el fin último absoluto del hombre es Dios, lo cual distingue a la teología moral de la filosofía moral.

Así, un estudiante de medicina puede estudiar para aprobar el siguiente examen (fin inmediato) y poder sacarse el título de medicina al final de la carrera (fin mediato), con el objeto de tener una profesión con la que sostenerse y cooperar al Bien Común (fin último relativo), de modo que, dándole gloria con su tarea, colabore con la obra de Dios y tienda a Él en orden a la salvación de su alma (fin último absoluto).

Royo Marín explica además que los sujetos agentes tienden a su fin de tres maneras: pasivamente (objetos inanimados), instintivamente (animales) y por libre elección (seres racionales). Solo habrá acto moral en el último caso. Se hablará de la libre elección en el capítulo correspondiente.

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El Bien. Concepto y clasificación

Se define el Bien como el resultado de un acto que el sujeto agente considera conveniente. Eso se llama Razón de Bien (clásicamente “lo que se apetece”), y se considera el motivo para obrar (CIC 1713).

Se considera que Bien y Fin son sinónimos en condiciones normales de voluntad, puesto que es imposible que un sujeto oriente su acción a conseguir un mal (definido como ausencia de Bien), esto es, algo inconveniente para él (CIC 1711). La razón de obrar un mal proviene de un error de juicio, al considerar bien lo que es un mal (Razón falsa de Bien).

El Bien se divide de diversos modos:

1) Según su perfección, puede ser último o absoluto cuando sacia completamente la razón de Bien del sujeto (como veremos, este únicamente es Dios), o relativo o imperfecto cuando lo sacia imperfectamente o únicamente de modo parcial (las criaturas) (CIC 33, 2052).

2) Según su verdad, puede ser auténtico, cuando lo es subjetiva y objetivamente (por ejemplo, socorrer al necesitado), o aparente, cuando únicamente lo es subetivamente (por ejemplo, vengarse de un enemigo).

3) Según su apetibilidad, puede ser honesto o racional cuando se apetece por sí mismo (este siempre es verdadero), útil cuando se apetece como instrumento para obtener otro Bien (este será verdadero si el segundo bien lo es) y deleitable cuando se apetece por el placer que produce (este será verdadero si el placer responde a un Bien verdadero). Como vemos, únicamente el apetito racional de Bien es siempre Bien auténtico, mientras los otros dos apetitos pueden serlo o no.

Por ejemplo, leer los Santos Padres por el apetito de aprender de ellos es un Bien honesto y por ende auténtico; el apetito de orar por intercesión es un Bien útil, y será verdadero si se hace para rogar por las almas del purgatorio, pero falso si se pide el mal para otros; el apetito carnal es un Bien deleitable, y será verdadero si es expresión de amor al cónyuge y apertura a la vida, pero falso si se utiliza para prostituir a otro ser humano por egoísmo.

4) Según su extensión, puede ser ontológico, cuando es propiedad trascendente del ser y afecta a cuanto existe (precisamente el mal no tiene razón de ser, sino que es privación de Bien), psicológico, cuando afecta a cada individuo, y social cuando afecta a toda la sociedad (se conoce como Bien Común) (CIC 1905-1909).

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La Felicidad. Concepto y clasificación

Se define felicidad como el estado del alma que produce la posesión y disfrute de un Bien que se ha alcanzado. Todo sujeto racional tiende a su felicidad de forma necesaria (como consecuencia lógica de obrar siempre hacia un fin que se considera un Bien) (CIC 1718). Fin, Bien y Felicidad son las tres etapas del mismo proceso. Del mismo modo que cada persona, cada comunidad tiende a su felicidad comunitaria.

Se clasifica la felicidad en la natural, aquella que podemos alcanzar con nuestras solas fuerzas en esta vida (intrínsecamente caduca) y la sobrenatural, que únicamente podemos alcanzar con la gracia de Dios (intrínsecamente imperecedera) (CIC 2548).

Asimismo, se divide en relativa, que es la que proporciona la dicha plena en un genero único de bienes (limitada), y que es posible en esta vida con la práctica perfecta de la virtud (hábito de Bien), y absoluta, que proporciona la dicha plena sin poder desearse nada más (ilimitada), que es privativa de la vida ultraterrena (CIC 27).

Por último, según el orden será por razón de objeto, u objetiva, cuyo único fin plenamente saciante es Dios, Bien perfecto y absoluto que excluye todo mal, o por razón de sujeto, o subjetiva, que supondrá el pleno disfrute de los Bienes, no de forma fugaz o peredecera, y de todos los Bienes, tanto los esenciales como los accidentales, esto es, el sujeto beatificado (CIC 384).

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Resumen

El acto moral se compone de sujeto agente, acción que se realiza, y fin u objeto del acto.

El Fin intrínseco o propio de la obra responde a su propia naturaleza, mientras el fin extrínseco o accidental responde a la intención del agente. El fin del agente puede ser total o parcial (cuando se busca más de un fin), y este último puede ser igual o subordinado a otro fin parcial. Asimismo, el fin del agente puede ser próximo o ¡nmediato, remoto o mediato, y último, que a su vez puede ser relativo o absoluto (Dios).

El Bien es el resultado de un acto que el agente considera conveniente (Razón de Bien). Se corresponde con el Fin en circunstancias normales. El agente puede buscar un fin malo por error de juicio, no intencionadamente, pues el mal es Razón falsa de Bien.

El Bien se clasifica, según su perfección, en relativo o absoluto (Dios); según su verdad en auténtico (objetiva y subjetivamente) o aparente (sólo subjetivamente); según su apetibilidad, en honesto cuando se apetece por sí mismo (único verdadero), útil como instrumento para obtener otro Bien, y deleitable por el placer que produce (estos dos últimos serán verdaderos o falsos según el Bien secundario asociado); según su extensión puede ser ontológico (del ser, el mal no tiene razón de ser), psicológico (personal) o social (o Bien Común).

La Felicidad es el estado del alma que ha alcanzado y disfruta de un Bien. Fin, Bien y Felicidad son tres etapas del mismo proceso al que tiende el alma humana de forma necesaria.

La Felicidad puede ser natural (perecedera) o sobrentaural (imperecedera), relativa y limitada (alcanzable en este mundo la práctica perfecta de la virtud o hábito de Bien) o absoluta e ilimitada (ultraterrena). Por razón de objeto, la felicidad tiene por fin perfecto a Dios, y por razón de sujeto la vida beatífica.

1 comentario

  
Néstor
Muy bueno y útil.

Saludos cordiales.

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LA

Gracias.

Saludos cordiales.
17/10/15 8:01 PM

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