¡Cuidado con las partículas!

Bandeja de comulgar

Tomando pie de un texto conocidísimo, un clásico, del teólogo y exégeta alejandrino Orígenes, del siglo III, podríamos hacer unas cuantas reflexiones que nos ayuden a mejorar nuestra vida litúrgica y sacramental, o sea, en definitiva, nuestra vida espiritual.

En una de las homilías sobre el libro del Éxodo, predica:

 “Sabéis, vosotros que soléis estar presentes en los misterios divinos, cómo, cuando recibís el cuerpo del Señor, lo conserváis con toda cautela y veneración, para que no caiga la mínima parte de él, para que no se pierda nada del don consagrado. Os consideráis culpables, y con razón, si cae algo por negligencia. Ahora bien… ¿por qué creéis que despreciar la Palabra de Dios es menor sacrilegio que despreciar su cuerpo?” (Ex., h. 13, 3).

 1) El primer dato que salta a la vista: la práctica habitual durante siglos fue recibir la sagrada comunión en la mano. Es lo que testimonia Orígenes que conoce tanto la práctica de su Iglesia natal, la de Alejandría, como la de Cesarea de Palestina. Comulgar en la mano, es decir, recibir del ministro en las propias manos el Pan santísimo.

 Para la Iglesia de los Padres, recibir al Señor en las manos no era una irreverencia ni una falta de adoración. Orígenes en el texto resalta el sumo cuidado que tenían los fieles en que no cayera ni la más mínima partícula al suelo, que no se perdiera nada del don consagrado. Los fieles sabían bien a Quién recibían y lo hacían con “cautela y veneración”, con conciencia clara, sin pensar que recibían algo, un símbolo, una cosa.

 Hoy, para nosotros, deberíamos sacar una lección práctica: quienes según el uso permitido comulgan en la mano, deben hacerlo delante del sacerdote y vigilar que no quede ninguna partícula en su mano, y si la hay, consumirla inmediatamente. Es verdad que ahora es más difícil con las obleas que si fuera pan fermentado o pan ázimo, pero el cuidado debe extremarse, como lo hicieron generaciones de hermanos nuestros antes de nosotros.

 2) Y, ya que estamos, hemos de pensar la seriedad del acto de comulgar. Hay que discernir en la conciencia si podemos o no acercarnos al sagrado banquete para evitar comer y beber la propia condenación, según amonesta el Apóstol (cf. 1Co 11,29). Jamás en pecado mortal podemos acceder a la Mesa santa. No se trata del gusto personal, o de si sentimos o no necesidad piadosa de comulgar, sino de examinar realmente la vida y ver si estamos o no en pecado mortal, si tendríamos más bien que ir al confesionario en vez de al comulgatorio.

 De nuevo un texto de Orígenes a este respecto; comentando un salmo, se dirige a los pecadores diciendo:

 “¿No temes comulgar el cuerpo de Cristo al acercarte a la Eucaristía, como si fueras inocente y puro, como si no hubiera nada en ti indigno, y en todo esto te persuades de que escaparás del juicio de Dios? ¿No te acuerdas de lo que está escrito que “entre vosotros hay muchos impedidos, y enfermos, y durmientes”? ¿Y por qué muchos impedidos? Porque no se juzgan a sí mismos, no se examinan, no comprenden lo que es comulgar con la Iglesia y acercarse a un misterio tan excelente y tan sublime” (Ps. 37, 2, 6).

 3) Si tanto cuidado es necesario para que no se pierda nada del Cuerpo del Señor al comulgar, el mismo cuidado es necesario –recalcaba Orígenes- con la Palabra del Señor que se lee en la sagrada liturgia.

 En cualquier versículo, en cualquier lectura, en el canto del salmo, etc., puede el Señor derramar su gracia y su luz sobre el alma. Cuando se proclama la Palabra de Dios es imprescindible el recogimiento, la actitud serena del alma atenta a lo que el Señor pueda y quiera darle. La distracción durante las lecturas de la Escritura hace que caigan al suelo y se pierdan partículas de la Palabra. No digamos nada de quienes habitualmente llegan tarde a la Santa Misa y entran ya por el Evangelio. ¡Quién sabe lo que el Señor hoy y aquí, en esta lectura, en este versículo, quiere darme a mí!

 Así que… ¡cuidado con las partículas! ¡Que no se pierdan ni del Cuerpo eucarístico de Cristo ni de su Palabra!

 

28 comentarios

  
misael
La Iglesia ha ido aquilatando, con el transcurrir de los siglos, un conocimiento de la fe mas perfecto, o en teoria así deberia ser.

En ese secular discernimiento podríamos incluir primero, la actual configuración de las sagradas formas: redondas y planas y segundo, la comunión en la boca, de aquel que se cree indigno, y lo es, para recibir en sus pecadoras manos al rey de reyes.

Si la comunión es fuente y fin de la vida cristiana, ¿ por qué no se trata con la debida delicadeza, aunque solo fuera por preservar que cualquiera la reciba de cualquier manera ? O se obliga a que siempre, antes de la comunión se amoneste sobre cómo recibir al Santísimo en la mano, o se suspende esa forma de recibirlo que tantos problemas concita.

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JAVIER:

Un poco exagerado sin duda en su argumentación. Porque el pan en forma de obleas dudo mucho que corresponde a una profundización dogmática, sino a motivos más prácticos y estéticos (blanco, redondo, signo de pureza). Su afirmación dogmática llevaría a despreciar el uso de las liturgias orientales (católicas y ortodoxas) que confesando la transubstanciación aún usan pan fermentado.

Además, si somos indignos de recibirlo en la mano, también somos indignos de recibirlo en la boca, ¿o no es la boca un canal de donde salen alabanzas y mentiras, un caballo desbocado que hay que atar corto? Recuerde la epístola a Santiago. Si me dice que le parece más respetuoso en la boca que en la mano, de acuerdo, le puede parecer más respetuoso. Pero no hable de indignidad en la mano y dignidad en la lengua porque con la lengua se peca muchísimo.
03/04/17 12:37 PM
  
Pepito
Pues sí, si Cristo cuando multiplicó los panes y los peces, luego les encargó a los discípulos que recogiesen los trozos sobrantes, para que nada quedase tirado por el campo, cuanto más debemos nosotros cuidar de que no quede tirado por el suelo ninguna de las partículas del pan consagrado, en cada una de las cuales está realmente el Cuerpo y la Sangre de Cristo junto con su alma y su divinidad. La verdadera ecología empieza por el cuidado litúrgico de no dejar tirado por el suelo al mismo Cristo.
03/04/17 1:33 PM
  
Oscar
Que cuidado puede tener el sacerdote con las partículas que después de consagrar da la mano en el rito de la paz? No lo veo compatible

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JAVIER:

¿Pero se cree que se pegan partículas y se quedan en los dedos del sacerdote? ¿De verdad? Si eso ocurriera excepcionalmente, y le aseguro que es muy excepcionalmente, después de consagrar el Pan y depositarlo en la patena, se limpiaría en el purificador. Pero no ocurre. Tranquilo, puede dar la paz a los ministros sin problema.
03/04/17 2:11 PM
  
Jerónimo
La Iglesia ha ido desarrollando a lo largo de la historia una disciplina de los Sacramentos.
En Oriente en todos los ritos (excepto el armenio, que sufrió latinizaciones) los fieles comulgan bajo las dos especies (el Cuerpo de Cristo se sumerge en trozos dentro de la Sangre, y se administra mediante una cucharilla). Sólo los sacerdotes y diáconos tienen permitido tocar el Cuerpo, luego de lo cual se purifican las manos.
En Occidente, la práctica de la comunión bajo las dos Especies se reemplazó por solamente el Cuerpo, por los problemas y riesgos que conllevaba la administración del Cáliz entre los fieles. Lo mismo se aplicó al rito armenio.
Pregunto: si la Iglesia apostólica universal (católicos, ortodoxos y orientales ortodoxos) estudió la conveniencia litúrgica de no dar la Comunión en la mano, sino darla en la boca (sea o no bajo las dos Especies), ¿cuál es a justificación de volver a darla en la mano? ¿Vale la pena volver a los riesgos y desórdenenes por los cuales la Iglesia determinó que no se siguiera con la práctica? Francamente, me parece un retroceso, desde el punto de vista "práctico", como devocional.

En nuestra época, el estudio de la Historia de la Iglesia y particularmente de la Liturgia (sobre todo la Misa), parece desarrollarse bajo el nefasto preconcepto de que "entre el siglo X y 1960 no pasó nada (bueno)".
Desde la Edad Media para acá, es un espacio en blanco.
Qué poco nos parecemos --cada vez menos-- a los ortodoxos, que explican y citan teólogos y liturgistas de todos los tiempos (desde el s. IV en Constantinopla, al s. XVII de Nikón, hasta hoy) en total continuidad. En Occidente sólo es hablar de los primeros 5 siglos (como si además existieran tantas fuentes y fidedignas), y todo lo demás hasta 1969 es abominación, ritualismo, barroquismo y clericalismo. Referirse a la Misa de hace 100, 500 o 1000 años es sinónimo de denostar a la Liturgia de la Iglesia. Y lo escucho continuamente de boca de obispos, sacerdotes e incluso diáconos permanentes.
El único culto rescatable es el pseudo-arqueologismo del Camino Neocatecumenal, una remake judaizante del Rito Romano, nada ni cercano a las Tradiciones litúrgicas apostólicas. Todo lo demás es "posconciliar", ritualista y farisaico. Triste. Tristísimo. Y Benedicto y R. Sarah lo han dicho hasta el hartazgo: el epicentro de la crisis de nuestro tiempo es la crisis de la Liturgia. Hasta que no se llegue a una reforma integral y verdadera de la Liturgia, no habrá paz en la Iglesia, entre ritualistas fundamentalistas y payasos "innovadores" de la liturgia.

Gracias por el espacio.
03/04/17 2:28 PM
  
Pensador
Padre Javier, leo su blog con frecuencia y lo disfruto, pero le tengo que señalar algo, que va en línea de lo que otros comentaristas hablan acerca de la continuidad de la Iglesia y la praxis litúrgica.
La pregunta de Oscar es perfectamente válida, por dos razones:
1-el sacerdote hoy no tiene prescripto en las rúbricas mantener unidos los dedos índice y pulgar durante todo momento desde la consagración hasta la ablución de los vasos sagrados, justamente por reverencia al sacramento y las partículas (excepcionales como dice ud, pero a las cuales hay que tener suma reverencia y cuidar que no caigan por negligencia, como dice Orígenes).

2-El ósculo de paz, y esto esta comprobado desde la liturgia benedictina (s. XI), y probablemente desde las orientales, nunca fue "darse la mano", lo describí en el post sobre el rito de la paz: consiste en que el sacerdote junta los codos con el ministro a como de abrazo, con una ligera inclinación de cabeza. Esto deja las manos excentas de tal "saludo de la paz" y permite cumplir lo dicho en el misal de mantener pulgar e índice juntos.

3-Cada vez que el sacerdote debe tomar la Hostia en este lapso del rito, lo hace sobre la patena.

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JAVIER:

Ya convinimos, ciertamente, en cómo era el abrazo de paz. ¡Nunca fue un apretón de manos! Es ese abrazo que vd. describe.

Pero el sacerdote no vuelve a tocar la Hostia desde la consagración hasta el Agnus Dei. En el "Per ipsum" no se eleva la Hostia sobre el cáliz, sino la patena y el cáliz, a diferencia del Misal de san Pío V.
03/04/17 3:30 PM
  
José Luis
Hace algunos años, veía como partículas consagradas caían al suelo, cuando los comulgantes, ya cuando ponían la mano o cuando lo recibía, caían esas partículas, en ambos caso siempre hay que poner la bandeja.

Una persona delante de mí, en la fila de los comulgantes, solía dar la mano a algunos conocidos, y luego pone la mano para recibir a Jesucristo.

También he presenciado, delante de mí, en un banco, un matrimonio parecía muy enfadados, en el momento de dar la paz, él hizo un rechazo brusco, para no dar la paz, y no tuvo reparo en recibir poco después la comunión en la mano, pero el marido de aquella señora, estaba aún más enfadado que antes. Realmente son cosas tristes que uno tiene que presenciar aunque no lo busque.

En otro año, vi debajo de un banco, una sagrada Forma, lo cogí y lo coloqué en la repisa junto al sagrario, quise decírselo al sacerdote, pero ya se había marchado.

Desgraciadamente hay muchas profanaciones.

Son distintas parroquias, en otra de ellas vi que caía una partícula grande en el suelo. Al terminar la Santa Misa, lo estuve buscando, pero no me fue posible, las baldosas del suelo tenía pintas blancas, negras y de otros colores.

Cuántas veces hay personas que comulgan y luego en la calle se insultan unos a otros, esto lo vi también, y malas palabras.

Con frecuencia cuando se pone la bandejita, algunas partículas gracias a Dios, no terminan en el suelo.

« La bandeja para la Comunión de los fieles se debe mantener, para evitar el peligro de que caiga la Hostia sagrada o algún fragmento. » Instrucción Redemptionis Sacramento, 93)

Pienso, que recibir la Sagrada Comunión en la boca y de rodillas, tiene muchas ventajas para nuestra salud espiritual. Pero también es cierto, que hay personas, reciben de esa manera, y luego no son espirituales. Esto depende en qué medida nos entregamos a Dios. La caridad, la mansedumbre, la humildad, y si otros lo quieren recibir como quieran, cada uno de nosotros hemos de dar cuenta al Señor, de lo que hagamos y pensemos. Pues como dice San Juan de la Cruz, seremos juzgados por el Amor.
03/04/17 5:34 PM
  
Al Chivani
Perdón, que es la hora de la siesta en Madrid. Del texto de Orígenes no veo que se deduzca la práctica de la comunión en la mano. ¿Le importaría explicarlo? Gracias adelantadas.

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JAVIER:

Pues es muy evidente. Orígenes para destacar la importancia de la Palabra de Dios, los alaba por el cuidado que tienen al comulgar de que no caigan partículas al suelo (y cuiden igualmente de no perder ningún fragmento de la Palabra proclamada). No diría eso si comulgaran directamente en la boca.
03/04/17 5:38 PM
  
Pensador
Es cierto, pero el 99% de los sacerdotes hoy en día, el saludo de la paz lo dan haciendo un quasi abrazo con los ministros (en su forma mas aceptable, mamarrachos aparte), con lo cual los dedos que tocaron el Cuerpo de Cristo tocan las casullas.

A lo que voy es, si la Iglesia habia dado las prescripciones necesarias para evitar CUALQUIER tipo de negligencia, como dice Orígenes (fijense lo duro que es al decir que la culpabilidad también esta en la negligencia de no poner los medios necesarios), ¿por qué la reforma consistió justamente en relajar o eliminar las normas que estaban para preservar la dignidad del sacramento?

Conozco una diósesis muy "ortodoxa" donde su obispo prohibe expresamente a sus sacerdotes seguir la rubrica del misal de S. P. V sobre los dedos índice y pulgar, porque no esta expresa en el nuevo.
03/04/17 7:15 PM
  
Miguel García Cinto
Padre Javier:Interesante post como todos.
Cuando comulgaba en la mano (actualmente lo hago en la boca), después de consumir el Cuerpo de Cristo en presencia del sacerdote, al volver al banco, me miraba la palma de la mano; al ser preguntado por algún feligrés el motivo de mirarme la mano, les decía que era con objeto de pasar la lengua en el caso de que se hubiese quedado alguna partícula. Nunca supe si en aquel entonces mi actitud era correcta o no.
Que el Señor le bendiga y le proteja.

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JAVIER:

Correctísimo.
03/04/17 7:58 PM
  
Daniel Argentina
Yo también, como el comentarista anterior, reviso mis manos y trato de consumir hasta la última partícula.
Pero hay un punto que no es ese que quiero resaltar de lo que decís, Padre: consumir la Sagrada Forma delante del sacerdote o ministro es obligatorio (o debiera serlo en la práctica) para evitar profanaciones intencionales, como las de aquél que se llevó el Cuerpo de Cristo para hacer aquella pagana instalación en algún lugar del norte de España que no recuerdo...

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JAVIER:

Se comulga, desde luego, delante del sacerdote siempre.
Pero sólo un matiz: aquel que se llevó la Hostia consagrada para su profanación en una exposición blasfema, comulgó en la boca y no en la mano (como se veía en un vídeo). Es decir, para quien quiere realizar un acto sacrílego da igual una manera que otra porque la intención diabólica ya la tiene.
03/04/17 8:57 PM
  
Oscar
Pues claro que me lo creo, como lo creía antes del Novus ordo todo el mundo, y como creo que hasta Juan Pablo ii algo lo creía a tenor de como mantenía los dedos que habían tocado la hostia después d consagrar. Pero bueno, posiblemente sea de locos, verdad?

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JAVIER:

Pues busque una foto de san Juan Pablo II, o de Benedicto XVI, con los dedos pulgar e índices unidos celebrando con el actual Misal... ¡a ver si la encuentra! Ya le digo que no lo logrará.
03/04/17 9:21 PM
  
Manuel Pérez
Gracias por el artículo.

Suelo comulgar en la mano. Lo vivo como un gran honor y una responsabilidad. Cuidar de que no se pierdan partículas me ayuda a no mecanizar la comunión, sino a hacerla de forma consciente y cuidadosa, con el celo propio de quien custodia algo sagrado. Entiendo que una actitud piadosa al comulgar en la mano tiene, además, un efecto catequético visible. Mi Dios y Señor se me entrega en un acto inmenso de amor, dejándose coger por mí. Lo malo no es la comunión en la mano, sino la impiedad.

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JAVIER:

Así es: ¡¡lo malo es la impiedad!!
Es curioso que nadie haya comentado el segundo punto del post, comulgar en estado de gracia sin conciencia de pecado mortal...
04/04/17 8:32 AM
  
Juan
He leído el artículo y los comentarios. Si nos detenemos un poco, esto va sobre todo a los comentaristas, el artículo no está tratando el tema de si la comunión en la boca o en la mano, sino de la reverencia y dignidad que hemos de tener al recibir al Señor, sobre todo, como bien señala el padre Javier, el estar en estado de gracia. De nada sirve comulgar en la boca o en la mano si uno no está en estado de gracia, pues sería un sacrilegio. Y, en segundo lugar, la importancia de estar atentos a la Palabra de Dios proclamada en la Liturgia, que también es alimento de vida eterna. Si me equivoco, me corrija el autor del artículo.

Y el que lo escribe cree, en consonancia con la ley universal vigente, que la comunión en la boca manifiesta mejor la reverencia y adoración eucarística, entre otras razones para ello.

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JAVIER:

Perfecto resumen. Así es, eso es lo que pretendía escribir. Pero saltan las susceptibilidades unilaterales con un solo tema.
04/04/17 1:11 PM
  
Constantino
Claro que lo más importante es la condición para comulgar y la actitud posterior de quien ha recibido al Señor.
No me imagino a los comensales de la Última Cena recogiendo partículas... ni mucho menos a Nuestro Señor preocupado por eso.
04/04/17 2:32 PM
  
Claudio
Estimado y respetado Padre. Tanto San Juan Pablo II como Benedicto XVI resaltaban la Sacralidad como elemento imprescindible en el rito. La adoración previa a la comunión, caer de rodillas (no literalmente) frente a la presencia real del Resucitado. Todo lo demás es por añadidura. Tanto la partícula como la gota son parte del todo, no creo que haya diferencia. Hablo de Sacralidad porque es una palabra que me parece te gusta usar. Por otra parte te pido, si te parece adecuado y oportuno, que destaques la importancia educativa de la Sacralidad. Y algunas cosas simples como qué es un corporal, un purificador, quién y cómo se purifica, que sentido tiene la purificación, cómo debe tratarse una hostia que se cae. La unicidad del acto de comunión entre el ministro y el comulgante.
Abrazo en Cristo.

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JAVIER.

Tal vez no le haya entendido bien, pero ¿he negado la sacralidad de la liturgia o que no la hayan cuidado y enseñado y defendido Juan Pablo II y Benedicto XVI?
Sobre la sacralidad -Juan Pablo II habla del Sacrum de la Eucaristía en la carta "Dominicae cenae"- están preparados algunos artículos que ya iré subiendo, porque creo que es un tema importante pero para ello hay que poner bases teológicas.
04/04/17 5:56 PM
  
Claudio
De ninguna manera me atrevería a decir semejante cosa. Al contrario, lo que veo claro es que para ti la Sacralidad es esencial como para los dos PP anteriores. Me produce tanta alegría alguien que haga la docencia que realizas que trato de "empujar" para que sueltes todo lo que tienes ya que es imprescindible el regreso a la Teología. Cuando advierto que perdemos, muchos laicos, un tiempo precioso en discusiones referidas a si es mejor o no colocar la hostia en la mano o en la boca me asusto mucho ya que eso demuestra lo lejos que estamos de entender o conocer a Cristo. Creo entender que destacas siempre la importancia de la Sacralidad y lo bien que haces. Tengo una opinión muy personal que coloca a la Pastoral supeditada a la Teología y no a la inversa como pretenden algunos que dicen "son cosas de teólogos"........



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JAVIER:

Aclarado.
Desde luego la "pastoral" (y hoy a todo se le llama "pastoral") está supeditada a la teología; si fuera al revés, camparía a sus anchas el subjetivismo y el relativismo.
04/04/17 6:54 PM
  
Claudio
Muchas gracias por receptar la aclaración. Estoy terriblemente asustado por la inversión del concepto de pastoral en la actualidad, me parece que contiene -además de un profundo desconocimiento- un tentación muy grave de "construir" una Iglesia "parlante" y no una Iglesia "orante".
Tus bendiciones.
04/04/17 7:55 PM
  
Pensador
Justamente remarcar la "forma de comulgar" está en perfecta consonancia con el tema del post.
Estimado padre, en vez de lamentarse porque sus comentaristas van a las formas, aprecie que los principios ya los tienen adquiridos, no creo que nadie de los comentaristas dude de la importancia capital de comulgar en gracia ni de que la palabra de Dios es aprovechable hasta su última sílaba.

El asunto que ha querido destacarse, y en estrecha relación con la sacralidad, es como expresar esta misma, debido a que si bien las realidades celestes son inmateriales, la forma en que muestran su esplendor a traves de la simbologia y realidad liturgica es material.

Y asi como expresa mejor la sacralidad un himno de comunión gregoriano frente a una canción con ritmo de reggaeton (existe....ciertamente penoso), algunos hemos querido poner en discusión en su post como la verdadera comprensión de la sacralidad a la que ud. alude llevó a la Iglesia a determinar modos de obrar concretos y que a nuestro juicio los cambios y reformas no contribuyen a resaltar esa sacralidad de antaño sino mas bien a disminuirla.

No le pido que coincida conmigo, pero la forma de comulgar determina también la percepción de lo sacro del comulgante, amen de las disposiciones internas, y hace parte de un todo que no puede fraccionarse en partes, como dijo un comentarista mas arriba.

Lo felicito por su blog.
05/04/17 1:53 PM
  
Oscar
Se lo vi en un video, pero no todo el tiempo.
Entonces me pregunto para qué sirve la ablución al final, para refrescarse los dedos?


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JAVIER:

En el Misal de san Pío V, última edición de Juan XXIII, el sacerdote realiza la ablución de los dedos sobre el cáliz.

En la actual IGMR nada se dice ni de esa ablución sobre el cáliz de los dedos ni de lavarse las manos después de dar la comunión. En el Caeremoniale episcoporum, para la Misa episcopal, lo plantea como posibilidad: "Cuando el Obispo, después de la Comunión regresa a la cátedra, vuelve a tomar el solideo, y, si es necesario, se lava la manos" (n. 166). No es obligatorio, sólo si se ve necesario.

¿De verdad se cree que se quedan partículas pegadas en los dedos? ¿De verdad cree que eso ocurre siempre y cada vez que se distribuye la santa comunión? ¡En absoluto! Quédese tranquilo.
05/04/17 6:40 PM
  
Guadalupe
Creo q tambien sería digno de comentario el ayuno eucaristico he visto quien esta masticando chicle durante la misa.

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JAVIER:

¡Desde luego! La ley del ayuno eucarístico está muy mitigada, sólo una hora antes hay que privarse de alimento. Y se debe respetar en obsequio al Cuerpo de Cristo, señal de que Cristo es el único Alimento importante.
06/04/17 5:23 AM
  
Oscar
Hombre, don Javier, no hace falta estudiar química para saber que quedan partículas pegadas en los dedos. Es más, creo incluso en el aire, que las detecta el olfato (nosotros igual no, los perros sí).
Pero bueno, muchas gracias por las buenas intenciones de relajarme con este tema.
06/04/17 8:45 AM
  
Alejandro Galván
D. Javier, respecto a su respuesta a Oscar me he quedado un poco chocado con:
"¿De verdad se cree que se quedan partículas pegadas en los dedos? ¿De verdad cree que eso ocurre siempre y cada vez que se distribuye la santa comunión? ¡En absoluto! Quédese tranquilo. "

Entonces, por qué, según ud. el obispo puede lavarse las manos? Y entonces, el sacerdote no puede optar por ello? Me he quedado en la duda, la verdad.

Muchas gracias

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JAVIER:

No según yo, sino según la rúbrica del Caeremoniale episcoporum, el obispo puede lavarse las manos si parece necesario.

¿Sabe sobre todo por qué? ¿La verdad? No quedan partículas pegadas en los dedos, se lo aseguro porque soy muy cuidadoso con ese tema. Ahí sí que es higiénico: las veces que los comulgantes chupan los dedos, la pintura de labios de algunas señoras en los dedos...
07/04/17 11:11 AM
  
Alejandro Galván
Vaya, formulé mal la pregunta, era:

"Entonces, por qué, según ud. SOLO el obispo puede lavarse las manos? Y entonces, el sacerdote no puede optar por ello? Me he quedado en la duda, la verdad."

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JAVIER:

¡Entendido ahora! Creo que la rúbrica se olvida de los presbíteros, y en la IGMR debería dar esa posibilidad explícita a los sacerdotes: "si es necesario, el sacerdote puede lavarse las manos..."
07/04/17 11:45 AM
  
Alejandro Galván
Muchas gracias por la paciencia!!!

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JAVIER:

¿Paciencia? ¡Uy! No es precisamente de mis virtudes más arraigadas, y ojalá lo fuera porque falta me hace.
07/04/17 12:27 PM
  
Pensador
Padre, asi como afirma que la ley del ayuno está mitigada, opino que la nueva rúbrica sobre las abluciones también lo está.
Y sobre todo por respeto al cuerpo de Cristo, mas allá de que queden partículas o no.

Recuerdo a los lectores que el acto de purificarse con agua es ritual, y no estrictamente necesario. Justamente dispone la actitud interior.

En el lavado del rito extraordinario se reza conjuntamente el salmo "lavabo inter inocentes, et circumdabo altare tuum Domine..." poniendo en contexto la ritualidad y dimensión espiritual del lavado, mas allá de una cuestión higiénica.


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JAVIER:

No nos confundamos. Una cosa es el lavabo de manos en el ofertorio (tanto en el Misal de S. Pío V como en el de Pablo VI) y otra cosa la ablución después de distribuir la sagrada comunión. El primero es obligatorio. Del segundo sólo se dice, en el Caeremoniale episcoporum, que el obispo puede lavarse las manos si es necesario.

Sobre el lavabo en el ofertorio, obligatorio, véase uno de los últimos post:
http://infocatolica.com/blog/liturgiafuenteyculmen.php/1702131004-el-lavabo-de-manos-en-la-misa
07/04/17 3:02 PM
  
victor g
hola padre tengo una duda , cuando un sacerdote no usa la bandeja de comunión,¿caen partículas de la hostia al suelo?. Pues lei el articulo de un sacerdote que decía que caían si no se usaba la bandeja de comunión, y hable eso con un sacerdote que estaba encargado de la liturgia de mi diócesis me dijo que si era cierto pero me desconcierta que ese mismo sacerdote no usara la bandeja de comunión o preguntarles a otros sacerdotes sobre eso y me respondieran de diferente forma y sin buena argumentación. gracias DIOS lo bendiga

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JAVIER:

No "caen" al suelo si no se usa la bandeja; hay "más posibilidad", pero "no caen"... Es más, normalmente, cuando se purifican las bandejas de comunión, no hay partículas en ellas. Desde luego, mejor usarlas.
15/04/17 5:58 AM
  
José M. Calvo
Me puedes decir y explicar si es conveniente que el sacerdote que distribuye la comunión a un padre / madre, que se acerca con su/s niño/as, después de darle la comunión , haga un signo de la Cruz sobre la frente del infante/s?
No tendrá que prever la posibilidad de que quede en las yemas de los dedos alguna partícula, y por tanto la deje sobre la frente el bebé?
Me da la sensación de que se hace esto por motivos muy personales y de cara a la galería, sobre todo en parroquias donde un sacerdote lo hace y otro no, con lo que promueve a que los "tales" acuden a aquel ministro que ejecuta este gesto. Gracias

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JAVIER:

Más que por las partículas, que no es tan fácil ni tan usual que se quede en los dedos, yo lo veo un mal momento. La distribución de la comunión es rito sagrado y solemne, y se desfigura si con gesto que usted define muy bien ("de cara a la galería")se va bendiciendo a los niños en ese momento, con el consiguiente jaleo, cambios de filas, etc.

Mejor sería, como en los países anglosajones, que terminada la Misa el sacerdote se vaya a la puerta, salude a todos y cada uno de los fieles y entonces bendiga a cada niño también.
18/04/17 9:56 AM
  
Andrés B.
Uno se pregunta por qué entonces los Padres de la Iglesia terminaron aboliendo la comunión en la mano, dictamen con el que coincidieron los Doctores de la Iglesia.
¿O eso no importa nada, total al principio se hacía?

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JAVIER:

La práctica de la comunión exclusivamente en la boca -en el rito romano- proviene más o menos de finales del primer milenio, se introdujo por la vía de la praxis, cuando apenas los fieles comulgaban ya (por no decir que no comulgaban...) y el único rito conocido de distribución era la comunión a los enfermos, lógicamente en la boca.

Si es de finales del primer milenio, no hallará ningún Padre de la Iglesia que desaconseje o prohiba la comunión en la mano, primero porque era la forma que ellos conocían y practicaban, y segundo porque los Padres son anteriores al siglo X-XI (en Occidente el último S. Isidoro, en Oriente S. Juan Damasceno). Les pilló lejos eso de la comunión sólo en la boca. No emitieron dictamen alguno. Tampoco los Doctores, que, si los busca, asumen la práctica habitual... por tanto, a partir del primer milenio, siendo lo habitual la comunión en la boca, jamás escribirá prohibiendo comulgar en la mano porque a nadie se le ocurriría hacerlo.

Y sí, es importante algo que se hizo durante el primer milenio y luego dejó de hacerse. La reforma de la liturgia, con Sacrosanctum Concilium, quiso recuperar elementos válidos que se habían perdido en el transcurso de los siglos y que correspondían más a la norma de los Santos Padres: "suprímanse aquellas cosas menos útiles que, con el correr del tiempo, se han duplicado o añadido; restablézcanse, en cambio, de acuerdo con la primitiva norma de los Santos Padres, algunas cosas que han desaparecido con el tiempo, según se estime conveniente o necesario" (SC 50).
24/04/17 9:32 PM

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