¡¡Delante de Dios!! (Sacralidad - III)

La liturgia se celebra para Dios, ante Dios, delante de Dios. La liturgia es el actuar de Dios en la Iglesia: sigue hablando-revelándose, sigue comunicando su gracia, sigue entregándose. A Él escuchamos en la liturgia, a Él nos dirigimos y oramos con las oraciones de la liturgia y el canto de los salmos, ante Él estamos en amor y adoración, a Él lo recibimos y acogemos.

Así la liturgia será sagrada y bella cuando lejos de convertirla en un discurso moralista constante, o en una catequesis didáctica, o en una reunión festiva donde nos celebramos a nosotros mismos, reconocemos la presencia de Dios en la liturgia, el primado de Dios, y somos conscientes de que estamos ante Dios mismo. ¡Es obra de Dios la liturgia!

 Esta primacía de Dios en la liturgia se descubre si miramos bien a Dios en la liturgia en vez de mirarnos unos a otros. Sólo Dios puede ser el protagonista de la liturgia y por ello la liturgia se vuelve sagrada y bella, y se cuida:

 “En toda forma de esmero por la liturgia, el criterio determinante debe ser siempre la mirada puesta en Dios. Estamos en presencia de Dios; él nos habla y nosotros le hablamos a él. Cuando, en las reflexiones sobre la liturgia, nos preguntamos cómo hacerla atrayente, interesante y hermosa, ya vamos por mal camino. O la liturgia es obra de Dios, con Dios como sujeto específico, o no lo es. En este contexto os pido: celebrad la santa liturgia dirigiendo la mirada a Dios en la comunión de los santos, de la Iglesia viva de todos los lugares y de todos los tiempos, para que se transforme en expresión de la belleza y de la sublimidad del Dios amigo de los hombres” (Benedicto XVI, Disc. a los monjes de la abadía de Heiligenkreuz, 9-septiembre-2007).

 La naturaleza de la liturgia nos lleva a descubrir gozosamente que es una acción sagrada ante Dios y con Dios, siendo Dios el centro único. La liturgia es la Iglesia en oración con el Señor; de ahí sus oraciones, prefacios, plegarias solemnes con los cuales el único sujeto-Iglesia une a todos en un solo “Yo” eclesial para dirigirse a Dios; de ahí también la importancia de las lecturas bíblicas y del Evangelio mismo con los que Dios habla a su pueblo y el pueblo cristiano responde con la oración, el silencio y el canto.

 Podría decirse que la liturgia es dialógica, es decir, entabla un diálogo orante y de fe entre Dios y su pueblo, entre Cristo y su Esposa. Estamos, con reverencia, con adoración, ante el Misterio mismo de Dios.

 Esta perspectiva queda totalmente desdibujada cuando introducimos una visión muy opuesta: una liturgia que parece más una fiesta en la que la comunidad se celebra a sí misma; en vez de ser Dios el centro, se convierte en centro a la propia comunidad; en lugar de oración-diálogo de Dios con su pueblo, se convierte en diálogo y acción interactiva entre los asistentes como si fuera una puesta en común, un congreso donde se habla, una charla informal entre todos (de ahí: la proliferación y verborrea de moniciones en cualquier momento; las homilías dialogadas; la intervención espontánea de cualquiera en la homilía, en las preces o en la “acción de gracias”, etc). Cuando esto ocurre, se rompe la sacralidad de la liturgia para convertirse en algo humano, en terapia grupal, en un acto que refuerce la identidad del grupo… Los elementos que contribuyen a la solemnidad desaparecen, se omite cualquier silencio sagrado, y las oraciones litúrgicas, dirigidas a Dios, se despachan velozmente porque no se les ve sentido ni función alguna.

 Se pasa así de estar todos mirando al Señor, vueltos a Dios, a estar mirándose la comunidad a sí misma, autocomplaciente, encantada con su “compromiso cristiano”, celebrando lo bueno que son todos. Es palpar cómo la teología se ha pervertido en sociología, la espiritualidad pervertida en espectáculo. Es el dato estremecedor que se ve en muchas liturgias hoy:

“A veces se advierten celebraciones litúrgicas, bellas y atractivas en su desarrollo ritual, pero al final desazonan, porque dan la impresión que el centro de toda la celebración sea, no la gloria del Padre de nuestro Señor Jesucristo, sino la misma comunidad, y no tanto la santificación de las personas, sino su satisfacción grupal” (Rodríguez, P., La sagrada liturgia en la escuela de Benedicto XVI, Roma 2014, 304-305).

 Hay que rebajar el protagonismo de los asistentes en la liturgia y acentuar más el protagonismo del mismo Señor. Hay que dejar de mirarse unos a otros, dando cada cual su opinión o interviniendo “espontáneamente”, para ungir la liturgia con el respeto y la sacralidad, con la mirada de todos hacia un único punto: Dios actuando y santificando.

  Así la liturgia no tiene que estar inventándose una y otra vez, ni introducir algún elemento nuevo para captar la atención y ser creativo, ya que la liturgia no es algo “nuestro”, una actuación humana a gusto de los asistentes, sino que es Dios quien obra, actúa, interviene. Se trata de no quitar a Dios para ponerse en su lugar los asistentes, sino que todos juntos adoran a Dios, lo escuchan, se dejan santificar.

 “Debemos tener presente y aceptar la lógica de la Encarnación de Dios: él se hizo cercano, presente, entrando en la historia y en la naturaleza humana, haciéndose uno de nosotros. Y esta presencia continúa en la Iglesia, su Cuerpo. La liturgia, entonces, no es el recuerdo de acontecimientos pasados, sino que es la presencia viva del Misterio pascual de Cristo que trasciende y une los tiempos y los espacios. Si en la celebración no emerge la centralidad de Cristo, no tendremos la liturgia cristiana, totalmente dependiente del Señor y sostenida por su presencia creadora. Dios obra por medio de Cristo y nosotros no podemos obrar sino por medio de él y en él. Cada día debe crecer en nosotros la convicción de que la liturgia no es un ‘hacer’ nuestro o mío, sino que es acción de Dios en nosotros y con nosotros” (Benedicto XVI, Audiencia general, 3-octubre-2012).

 

10 comentarios

  
Norberto
La sacralidad litúrgica procede de una fe formada desde una predicación celebrativa y una celebración predicada,no hay después sin antes y el psicocristianismo rampante llenos de emociones y "buen rollito" rompe el vínculo entre fe y su consecuencia natural: la adoración.

Ha habido conversiones desde la contemplación litúrgica, pero una Sagrada Liturgia, no un festival, si lo sacro que todo hombre lleva dentro puede ser estimulado y emerger no será desde el festival sino desde una verdadera Sagrada Liturgia.

Insto a utilizar, reiteradamente las expresiones Santo Sacrificio de la Misa, Sagrada Liturgia, Palbra de Dios (en vez de Biblia), etc.
10/05/17 1:04 PM
  
maria
Sí, P.Javier, hoy en dia, como vd. bien dice, la liturgia no puede ser algo al gusto de cada uno o de algunos y, sin embargo, es lo q está pasando, sin que quien tiene la potestad de poner orden no lo hace. Llegó el nuevo misal y lo q se estaba haciendo mal se sigue haciendo. En una parroq.se preside sin revestirse con la casulla y pidiendo q la doxologia la hagan todos los fieles. En otra, se omite decir Cordero de Dios y se canta la paz, nadie se levanra despues del ofertorio. Ya comenté otro dia, qven la consagración soy la única q hace una inclinación prfunda, a veces, hasta siento vergüenza por ser sólo yo. El otro dia en la misa de la 2, las preces las hicieton varias personas y así, más y más,. Cantosvq no son adecuados y decir q la Eucaristíaves un banquete y nada más. A veces, también siento desaliento pirque aunque digas q tal cosa no está bien no te hacen caso y ya me dijeron q era intransigente y radical. Esto lo digo para q vea como está el tema. Muchas gracias por su trabajo. Hago fotocopias y se las paso a dos sacerdotes perovq no son de las dos iglesias q frecuento.

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JAVIER.

¡Imagínese lo difícil y duro de formar en liturgia! En una charla, en una catequesis, en una clase, etc., es navegar contracorriente, queriendo cada cual imponer su criterio "pastoral" que es hacer lo que le venga en gana...
10/05/17 1:16 PM
  
Fulgencio
A los sacerdotes deberían formarles en la Sagrada Liturgia. Muchos hacen tales cosas por pura ignorancia. Y es verdad que siempre están los listillos de turno que hacen lo que les parece; pero la mayoría de los sacerdotes no han sido formados en la práctica de la Liturgia y actúan desde el desconocimiento. Esta es una asignatura pendiente en los seminarios y casas de formación de los religiosos.
10/05/17 1:59 PM
  
claudio
Una pregunta las instrucciones del documento Redemptionis Sacramentum están vigentes ?

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JAVIER:

Sí, por supuesto, sigue vigente esa Instrucción.
10/05/17 4:05 PM
  
Gilberto de la Porré
El domingo pasado asistí a la Santa Misa celebrada Vetus Ordo. Ni punto de comparación con la Novus Ordo, que me parece una caricatura, en sentido litúrgico (por no decir claramente una deformación), de aquélla. Aunque hay sacerdotes que el Novus Ordo lo celebran dignamente, éste contiene elementos teológicos, creo, hasta adulterados, producto de la influencia de la ideología protestante (que se introdujo en el CV2; particularmente en la comisión de liturgia, en la que hubo 5 "pastores" protestantes y un rabino judio: ¿qué pintaban ahí?). En el Novus Ordo hay elementos claramente protestantes.

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JAVIER:

Me parece muy bien que asista dominicalmente a la Misa en su Forma extraordinaria del rito romano.
Pero su afirmación sobre la "Comisión de liturgia", tal como la ha redactado, es profundamente tendenciosa. ¿En cuál de todos los grupos y comisiones estuvieron esos señores? ¿Eran relatores, secretarios o subsecretarios? ¿Qué aportaron y en qué influyeron? Porque dejarlo caer sin más quiere dar a entender que la reforma litúrgica la hicieron protestantes y judíos, lo cual es mentira.
En la obra de Bugnini, "La reforma de la liturgia", tiene en apéndice un larguísimo elenco de nombres pertenecientes a las comisiones distintas... Busque a ver si encuentra ese bulo que se va transmitiendo sin más para desacreditar la reforma litúrgica sancionada por el beato Pablo VI.
Y por supuesto niego rotundamente que en el actual Ordo haya "elementos claramente protestantes". ¡¡Si se parece más a la Misa papal del siglo VIII en el Ordo romanus I que a una Cena del Señor protestante!!
10/05/17 6:00 PM
  
claudio
Estimado Padre y si está vigente quién se ocupa o debería ocuparse que se cumpla, lo digo porque ando mucho y me encuentro con "liturgias" más que lejanas a esa instrucción.

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JAVIER:

Supongo que, en primer lugar, cada sacerdote es responsable como administrador de los misterios divinos, cuando la Iglesia le da una pauta. En segundo lugar, el obispo en su tarea de vigilar el bien pastoral de la diócesis deberá comprobar que se cumple lo mandado...
10/05/17 7:50 PM
  
esteban armendariz idoate
Javier, leo con toda atención sus artículos, que me ayudan en mi función de lector y animador de los cantos, pero en el de hoy creo insiste tanto en la realidad de la actuación de Dios, que parece que olvida la necesaria participación de nosotros, los hijos de Dios, reunidos en el nombre del Señor, en ASAMBLEA SANTA con toda la Iglesia. Con nuestra participación ACTIVA , ORDENADA, y FRUCTUOSA, cumplimos el mandato del Señor : HACED ESTO EN MEMORIA MIA. La pena es que acostumbrados a OIR MISA ENTERA nuestra participación no es tan activa como debiera y ahí debían de esforzarse nuestros sacerdotes al presidir la celebración. Seguiré escuchándole con gusto. Esteban

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JAVIER.

Para fundamentar cualquier participación del pueblo santo cristiano es necesario que se fundamente teológicamente la liturgia. Esa es mi clave, esa es la clave de este mismo post. Sin esa fundamentación teológica, la participación se convierte en activismo, en "intervencionismo".

Tengo una serie de artículos sobre la participación litúrgica que mucho más adelante publicaré aquí. Pero por ahora, sigamos con estos fundamentos litúrgicos.

Gracias.
10/05/17 7:56 PM
  
josep
Dios ha de ser el centro de todo, y más si cabe de la sagrada liturgia.
10/05/17 9:18 PM
  
maria
P. Javier, estoy leyendo un libro q cita la siguiente frase del entonces cardenal J. Ratzinger ''la Liturgia es una parusía anticipada, la irrupción del ''ya'' en el todavía ''no'' ''.también cita el núm.del catecismo 1089 ''...la liturgia ''terrena'', participa en la liturgia celestial''. Como para celebrar mal o adulterada la Liturgia! Muchos sacerdotes tendrían q releer muy bien, por lo menos, el Catecismo.
10/05/17 10:47 PM
  
claudio
Estimado Padre tiene absoluta razón en lo que expone, coincide con la enseñanza en HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Basílica de San Juan de Letrán Jueves 7 de junio de 2012, -Cristo- " Él no ha abolido lo sagrado, sino que lo ha llevado a cumplimiento, inaugurando un nuevo culto, que sí es plenamente espiritual pero que, sin embargo, mientras estamos en camino en el tiempo, se sirve todavía de signos y ritos, que sólo desaparecerán al final, en la Jerusalén celestial, donde ya no habrá ningún templo (cf. Ap 21, 22). Gracias a Cristo, la sacralidad es más verdadera, más intensa, y, como sucede con los mandamientos, también más exigente. No basta la observancia ritual, sino que se requiere la purificación del corazón y la implicación de la vida".
Es una pelea muy dura Sacralidad vs. superficialidad.
11/05/17 3:28 PM

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