2.10.15

Ahora toca la eutanasia

“Toda la tierra, maravillada, seguía a la bestia" 

Apocalipsis 13, 3

 

Hasta hace poco tiempo, cuando una persona “normal” se encontraba a alguien al borde de una ventana o de un puente con intención de suicidarse, lo que el sentido común y la moral le imponía era impedir por todos los medios que esa persona se quitase la vida. Se trataba de convencer y de disuadir al suicida de sus pretensiones: se llamaba a los bomberos o a la policía y, si era necesario (y prudente), se empleaba la fuerza necesaria para evitar a toda costa la pérdida irreparable de una vida.

Todo el mundo consideraba que el intento de suicidio iba unido a un trastorno mental más o menos transitorio. Quien quería quitarse la vida no podía estar en su sano juicio. El suicidio era considerado como una especie de locura, un disparate fruto de la desesperación.

¡Qué pocos años median entre el “¡Qué bello es vivir!” de Frank Capra (1946) y el “Mar adentro” de Amenábar (2004)! Cincuenta y ocho años separan el canto a la vida de la apología de la muerte como solución final del sufrimiento humano. Cincuenta y ocho años separan a una civilización esperanzada de otra decadente y nihilista.

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25.09.15

Malditos

Cada día leo y escucho noticias sobre la mal llamada “violencia de género”. El “genero”, en español, es un morfema de determinadas categorías gramaticales – sustantivos y adjetivos – que sirve para distinguir la oposición masculino/femenino. Y, que yo sepa, un morfema nunca le ha hecho daño a nadie.

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7.09.15

El Enemigo

Mientras tanto, Saulo, respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco. Tenía la intención de encontrar y llevar presos a Jerusalén a todos los que pertenecieran al Camino, fueran hombres o mujeres.  En el viaje sucedió que, al acercarse a Damasco, una luz del cielo resplandeció de repente a su alrededor.  Él cayó al suelo y oyó una voz que le decía:

—Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

 —¿Quién eres, Señor? —preguntó.

—Yo soy Jesús, a quien tú persigues —le contestó la voz—.  Levántate y entra en la ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer.

Hechos de los Apóstoles, 9

Cada día percibo a mi alrededor mayor odio a la Iglesia y eso no presagia nada bueno. Cuando ves nubes en el cielo, es fácil barruntar que se acerca la tormenta. De vez en cuando, oigo gritos que piden “¡crucifícalo! ¡crucifícalo!”. Los enemigos de la Iglesia parecen confabularse contra ella. Tres son los enemigos que acechan a la Iglesia en estos albores del siglo XXI: el islamismo yihadista, el pensamiento único apóstata y neopagano y la quinta columna que socaba los cimientos de la Iglesia desde dentro: los herejes de nuestro tiempo.

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2.08.15

Disidencia frente al Pensamiento Único

Vivimos en los albores de una nueva etapa negra de la Historia. Si Dios no lo remedia, se nos avecina una nueva era marcada por el totalitarismo, las dictaduras y la represión; solo que esta vez la dictadura será a escala global. El llamado Nuevo Orden Mundial pretende imponernos un nuevo modelo de sociedad, dominada por un pensamiento único. Parece como si las distopías de Orwell o de Robert Hugh Benson se nos vinieran encima de repente. Quieren transformar la sociedad y dominarla. Y ello pasa por la destrucción de la familia.

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8.06.15

A propósito del Corpus Christi

La fe cristiana no consiste en una serie de normas morales, ni en el recuerdo nostálgico de una figura histórica indiscutiblemente importante; ni tampoco es una ideología ni un estilo de vida ni un conjunto de “valores". La fe cristiana consiste en el seguimiento de una persona viva, de una Persona Divina, con quien nos podemos encontrar, con quien nos podemos relacionar. Nada tiene que ver Cristo con los líderes de algunas ideologías políticas de quienes sus seguidores predican que siguen vivos en su recuerdo o en sus corazones. Jesús no es Elvis Presley. Ni es la Pasionaria, de quien los comunistas españoles afirman que sigue viva en el Partido, en sus ideas, en su ejemplo de vida. Ni es el Che Guevara, ese legendario asesino comunista, que pervive en el recuerdo de tantos revolucionarios y de tantos cretinos que portan orgullosos la mitificada imagen de este histórico criminal en sus camisetas.

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