Contra el Modernismo

El hereje modernista es el posverdadiano en católico. Obviamente, yo no soy nadie para convertirme en “martillo de herejes” ni para condenar a nadie. Para eso están los Papas y los obispos. Por eso, es preciso recordar lo que San Pio X denunciara en su Encíclica Pasciendi, escrita en 1907. Esa Encíclica lo deja todo muy clarito. Si entonces el Modernismo era un peligro, ahora estamos aún peor. Así empieza San Pío X su Encíclica:

Jamás han faltado, suscitados por el enemigo del género humano, «hombres de lenguaje perverso», «decidores de novedades y seductores», «sujetos al error y que arrastran al error»”. (Pascendi, Introducción).

“En estos últimos tiempos ha crecido, en modo extraño, el número de los enemigos de la cruz de Cristo.[…] Guardar silencio no es ya decoroso, si no queremos aparecer infieles al más sacrosanto de nuestros deberes.

“Lo que sobre todo exige que rompamos sin dilación el silencio es que hoy no es menester ya ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados”.

“Hablamos, venerables hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aún más deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia […]asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni aun la propia persona del divino Redentor, que con sacrílega temeridad rebajan a la categoría de puro y simple hombre”. (Pascendi, 1)

Ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia”. (Pascendi, 2).

Resumimos: hay seglares, sacerdotes (y ahora yo añadiría a la lista a más de un obispo) que desde las mismas venas de la Iglesia traman su ruina. Son enemigos de la cruz de Cristo que no respetan ni lo más sagrado: ni siquiera la figura del propio Redentor. Ante esta amenaza, guardar silencio ya no es decoroso.

¿Verdad que resultan actuales estas palabras?

¿En qué consiste la falsa doctrina modernista?

1.- La razón humana, encerrada rigurosamente en el círculo de los fenómenos, es decir, de las cosas que aparecen, y tales ni más ni menos como aparecen, no posee facultad ni derecho de franquear los límites de aquéllas. Por lo tanto, es incapaz de elevarse hasta Dios, ni aun para conocer su existencia, de algún modo, por medio de las criaturas: tal es su doctrina. De donde infieren dos cosas: que Dios no puede ser objeto directo de la ciencia; y, por lo que a la historia pertenece, que Dios de ningún modo puede ser sujeto de la historia”. (Pascendi, 4).

No podemos conocer a Dios mediante el entendimiento. De un plumazo, los modernistas se cargan la teología, el catecismo y todos los dogmas de la Iglesia.

Nada les detiene, ni aun las condenaciones de la Iglesia contra errores tan monstruosos. Porque el concilio Vaticano decretó lo que sigue: «Si alguno dijere que la luz natural de la razón humana es incapaz de conocer con certeza, por medio de las cosas creadas, el único y verdadera Dios, nuestro Creador y Señor, sea excomulgado». Igualmente: «Si alguno dijere no ser posible o conveniente que el hombre sea instruido, mediante la revelación divina, sobre Dios y sobre el culto a él debido, sea excomulgado». Y por último: «Si alguno dijere que la revelación divina no puede hacerse creíble por signos exteriores, y que, en consecuencia, sólo por la experiencia individual o por una inspiración privada deben ser movidos los hombres a la fe, sea excomulgado». (Pascendi, 4).

2.- “El sentimiento religioso, que brota por vital inmanencia de los senos de la subconsciencia, es el germen de toda religión y la razón asimismo de todo cuanto en cada una haya habido o habrá. […]Tenemos así explicado el origen de toda religión, aun de la sobrenatural: no son sino aquel puro desarrollo del sentimiento religioso. Y nadie piense que la católica quedará exceptuada: queda al nivel de las demás en todo. Tuvo su origen en la conciencia de Cristo, varón de privilegiadísima naturaleza, cual jamás hubo ni habrá, en virtud del desarrollo de la inmanencia vital, y no de otra manera”.

¡Estupor causa oír tan gran atrevimiento en hacer tales afirmaciones, tamaña blasfemia!¡Y, sin embargo, venerables hermanos, no son los incrédulos sólo los que tan atrevidamente hablan así; católicos hay, más aún, muchos entre los sacerdotes, que claramente publican tales cosas y tales delirios presumen restaurar la Iglesia! (Pascendi, 8).

El hecho religiosos tiene una explicación puramente inmanente: es un hecho vital que forma parte de la propia naturaleza del ser humano. La fe es un sentimiento íntimo que surge de una necesidad del subconsciente humano: un sentimiento, no un conocimiento. La fe es un invento del propio hombre para colmar una necesidad o acallar y tranquilizar el miedo a la muerte. Y ese sentimiento religioso que surge de manera inmanente en cada uno de nosotros es el origen de todas las religiones: el cristianismo es una más, tal vez la más perfecta: pero una más. No hay que saber: hay que sentir, hay que tener experiencias de interioridad que susciten sentimientos. Lo que cuenta es lo afectivo, lo emotivo, lo que me haga sentir bien. Pero Cristo importa poco o nada: llámalo Dios, llámalo energía… Algo hay, pero no lo que predica la Iglesia. Por eso la New Age tiene tantos adeptos.

Y si todas las religiones surgen del sentimiento religioso que brota del subconsciente, podemos deducir que todas las religiones son igualmente verdaderas (o igualmente falsas). ¿Por qué va a ser más verdadera la religión cristiana que el Islam o el Budismo o el Judaísmo? ¿Qué más da cómo llamemos a Dios? ¿Qué importa la Biblia o el Corán? En última instancia, todos creemos en el mismo Dios. Lo importante es el amor, la tolerancia, el respeto.

San Pío X lo dice así:

Desde luego, es bueno advertir que de esta doctrina de la experiencia, unida a la otra del simbolismo, se infiere la verdad de toda religión, sin exceptuar el paganismo. Pues qué, ¿no se encuentran en todas las religiones experiencias de este género? Muchos lo afirman. Luego ¿con qué derecho los modernistas negarán la verdad de la experiencia que afirma el turco, y atribuirán sólo a los católicos las experiencias verdaderas? Aunque, cierto, no las niegan; más aún, los unos veladamente y los otros sin rebozo, tienen por verdaderas todas las religiones. Y es manifiesto que no pueden opinar de otra suerte, pues establecidos sus principios, ¿por qué causa argüirían de falsedad a una religión cualquiera? (Pascendi, 13).

A partir de aquí, la evangelización o el proselitismo están de más. Es normal que nos encontremos con misioneros que después de cuarenta años presuman de no haber bautizado a nadie. Normal… Pero Extra Ecclesiam nulla salus”:

Cuarto Concilio de Letrán (1215):

“Hay solo una Iglesia Universal de los fieles, fuera de la cual nadie está a salvo”.

Concilios Vaticano II. Constitución Dogmática Lumen Gentium:

“El sagrado Concilio pone ante todo su atención en los fieles católicos y enseña, fundado en la Escritura y en la Tradición, que esta Iglesia peregrina es necesaria para la Salvación. Pues solamente Cristo es el Mediador y el camino de la salvación, presente a nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia, y Él, inculcando con palabras concretas la necesidad de la fe y del bautismo (cf. Mc., 16,16; Jn., 3,5), confirmó a un tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que los hombres entran por el bautismo como puerta obligada. Por lo cual no podrían salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, rehusaran entrar o no quisieran permanecer en ella”.

3.- Cristo en realidad es solo un hombre: eso es lo que nos dice la ciencia. El Jesús histórico fue transformado y adulterado por la Iglesia, convirtiéndolo en el Cristo de la fe. Por lo tanto, hay que deconstruir todo lo que la Iglesia ha ido echando encima de la figura de Jesús para conocerlo realmente en su realidad histórica. Debemos eliminar todo aquello que ha desfigurado al verdadero Jesús: sus palabras, sus milagros, sus acciones… Todo aquello que no se corresponde con la realidad histórica del verdadero Jesús y su tiempo. Los milagros no son más que mitos, relatos ficticios: elaboraciones de la primitiva comunidad cristiana para justificar la condición de Jesús como Hijo de Dios, como Mesías, como Cristo. Los relatos de los evangelios no son sino narraciones míticas sin fundamento histórico alguno. Ni hay curaciones milagrosas, ni resucitación de muertos, ni multiplicación de panes y peces ni nada de nada. Por supuesto, Jesús no fundó ninguna Iglesia, sino que esta es un invento de los primeros cristianos, especialmente de San Pablo.

San Pío X:

Si tal vez se objeta a eso que hay en la naturaleza visible ciertas cosas que incumben también a la fe, como la vida humana de Jesucristo, ellos lo negarán. Pues aunque esas cosas se cuenten entre los fenómenos, mas en cuanto las penetra la vida de la fe, y en la manera arriba dicha, la fe las transfigura y desfigura, son arrancadas del mundo sensible y convertidas en materia del orden divino. Así, al que todavía preguntase más, si Jesucristo ha obrado verdaderos milagros y verdaderamente profetizado lo futuro; si verdaderamente resucitó y subió a los cielos: no, contestará la ciencia agnóstica; sí, dirá la fe. Aquí, con todo, no hay contradicción alguna: la negación es del filósofo, que habla a los filósofos y que no mira a Jesucristo sino según la realidad histórica; la afirmación es del creyente, que se dirige a creyentes y que considera la vida de Jesucristo como vivida de nuevo por la fe y en la fe. (Pascendi, 15)

4.- La Iglesia, dicen (los modernistas), y los sacramentos no se ha de creer, en modo alguno, que fueran instituidos por Cristo. (Pascendi, 19)

Los sacramentos no son más que símbolos. Jesús no instituyó ningún sacramento. Estos son otro invento de la primitiva Iglesia. Sirven para dar a la religión algo sensible que pueda suscitar o avivar los sentimientos religiosos: pero nada más.

Pero el Concilio de Trento sentencia respecto a los sacramentos:

«Si alguno dijere que estos sacramentos no fueron instituidos sino sólo para alimentar la fe, sea excomulgado».

El sacramento de la penitencia tiene como finalidad alcanzar una especie de catarsis, pero no hace falta porque lo importante es tener la conciencia tranquila (esté la conciencia bien formada o no). Yo me confieso directamente con Dios, no necesito contarle al cura los pecados. También quedan muy apañadas las celebraciones comunitarias con absolución general, sin necesidad de pasar la vergüenza de pasar por el confesionario: resultan mucho más cómodas y valen igual… En realidad, para los modernistas ya casi nada es pecado.

El bautismo no es necesario ya para la salvación. Todos se salvan: bautizados o no bautizados. Todos somos hijos de Dios. Dios nos quiere a todos por igual. Todos vamos al cielo.

El matrimonio no es ya indisoluble: eso es un ideal deseable pero inalcanzable. Puedes divorciarte y volverte a casar y seguir comulgando, si tu conciencia está tranquila y te sientes bien contigo mismo.

¿Qué decir de la Eucaristía? No pasa nada por no ir a misa. Las misas son aburridas: siempre lo mismo. Por eso hay que innovar y renovar creativamente la liturgia: bailes, guitarritas, canciones poperas con letras ñoñas, muchos abrazos en el momento de la paz (eso sí me hace sentir bien y exalta el sentimiento religioso). Los misales son una referencia puramente potestativa que el cura puede modificar a su gusto. Y la comunión se ha convertido en un derecho individual: da igual estar en pecado mortal, da igual no haberse confesado en años… ¿Estás a gusto con tu conciencia? Pues ya está. Eres adúltero, lujurioso, corrupto, asesino, mentiroso… ¿Qué tiene eso que ver? Yo voy y comulgo y punto. ¿Quién es el cura para quitarme a mí de comulgar? Así las misas se vuelven motivo de condenación más que de salvación para muchas almas que no saben que no deben comulgar pero sienten que sí pueden.

En la misa modernista, el protagonista no es Cristo, sino el cura. Este cura me entretiene y me gusta; este, no. Hay que hacer misas para niños, que son un espanto; misas para jóvenes, que son un horror; y luego están las misas para los viejos, que son las más aburridas. La misa debe ser renovada, debe ser un espectáculo divertido, porque si no, espantamos a la gente de las Iglesias. Hay que estar con los tiempos. Lo viejo no vale.

La transubstanciación es otro concepto del pasado que no es aceptable en la actualidad. La consagración es un símbolo (todo para ellos es un símbolo) que representa la presencia misteriosa de Cristo en medio de la asamblea de los fieles (que también, pero no solo). Pero el pan es pan y el vino sigue siendo vino. No es Cristo realmente el que se hace presente en el pan y en el vino. No hay milagro. Todo es inmanente. No hay sacralidad en nada. Todo es feo y vulgar. Cada vez menos se arrodillan ante el Santísimo en el momento de la consagración: ¿para qué? Total ahí no hay más que pan y vino…

Pero el Concilio de Trento aclara y define en la sesión XIII, cánones 1-3 para que no haya duda o confusión lo siguiente:

1. Si alguno negare que en el santísimo sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real y sustancialmente el cuerpo y la sangre, juntamente con el alma y la divinidad, de nuestro Señor Jesucristo y, por ende. Cristo entero; sino que dijere que sólo está en él como en señal y figura o por su eficacia, sea anatema.

2. Si alguno dijere que en el sacrosanto sacramento de la Eucaristía permanece la sustancia de pan y de vino juntamente con el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y negare aquella maravillosa y singular conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo y de toda la sustancia del vino en la sangre, permaneciendo sólo las especies de pan y vino; conversión que la Iglesia Católica aptísimamente llama transustanciación, sea anatema.

3. Si alguno negare que en el venerable sacramento de la Eucaristía se contiene Cristo entero bajo cada una de las especies y bajo cada una de las partes de cualquiera de las especies hecha la separación, sea anatema.

El orden sacerdotal tampoco es un sacramente que tenga demasiada importancia (tal vez ninguna): cualquiera puede dar la comunión, cualquiera puede tomar en sus manos al Señor para comulgar. A fin de cuentas, por el bautismo todos compartimos la condición de sacerdotes. Los modernista abogan por el sacerdocio femenino, por la supresión del celibato…

5.- Los Mandamientos de la Ley de Dios ya no le sirven al mundo de hoy. El único mandamiento que vale es el mandamiento del amor. Pero no el amor que predicó Cristo, no: el amor a la manera de los modernitas; un amor que justifica la fornicación, que considera normal la masturbación, las relaciones homosexuales, las relaciones sexuales extramatrimoniales, los anticonceptivos, la fecundación artificial, los vientres de alquiler, el aborto, el divorcio, el adulterio… La Iglesia modernista respeta y valora las decisiones tomadas en conciencia, siempre y cuando no decidan, interfieran o lesionen derechos fundamentales de los demás. La validez universal de las normas morales queda derogada. El relativismo moral ha ganado.

El Dios del Antiguo Testamento no es el Dios de Jesús de Nazaret. El Dios de Jesús es un Dios Padre misericordiosos, que perdona siempre y todo; y sin necesidad de propósito de enmienda ni de dolor de los pecados; sin tener que decir los pecados al confesor ni tener que cumplir ninguna penitencia. Nada que ver con el juez vengativo del Antiguo Testamento.

Sin embargo, Jesús lo deja muy claro:

Vino uno y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para ganar la vida eterna?

Jesús le contestó: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno salvo uno: Dios. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

Le dijo: ¿Cuáles?

Y Jesús dijo: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no mentirás, honra a tu padre y a tu madre; y amarás al prójimo como a ti mismo.

6.- En la Iglesia Católica un dogma es una verdad absoluta, definitiva, inmutable, infalible, irrevocable, incuestionable y absolutamente segura sobre la cual no puede flotar ninguna duda. Una vez proclamado solemnemente, ningún dogma puede ser derogado o negado, ni por el Papa ni por decisión conciliar. Por eso, los dogmas constituyen la base inalterable de toda la Doctrina Católica y cualquier católico está obligado a aceptar y creer en los dogmas de una manera irrevocable. El acceso a un Dogma es un acto volitivo, en consecuencia la relación con el dogma es un acto plenamente libre.

Con los dogmas, a los modernistas les da la risa. No solo pueden cambiarse, sino que deben cambiarse. Así lo señala Pío X:

No sólo puede desenvolverse y cambiar el dogma, sino que debe; tal es la tesis fundamental de los modernistas, que, por otra parte, fluye de sus principios.

Dado el carácter tan precario e inestable de las fórmulas dogmáticas se comprende bien que los modernistas las menosprecien y tengan por cosa de risa; mientras, por lo contrario, nada nombran y enlazan sino el sentimiento religioso, la vida religiosa. Por eso censuran audazmente a la Iglesia como si equivocara el camino, porque no distingue en modo alguno entre la significación material de las fórmulas y el impulso religioso y moral, y porque adhiriéndose, tan tenaz como estérilmente, a fórmulas desprovistas de contenido, es ella la que permite que la misma religión se arruine. (Pascendi, 11).

En toda religión que viva, nada existe que no sea variable y que, por lo tanto, no deba variarse. De donde pasan a lo que en su doctrina es casi lo capital, a saber: la evolución. Si, pues, no queremos que el dogma, la Iglesia, el culto sagrado, los libros que como santos reverenciamos y aun la misma fe languidezcan con el frío de la muerte, deben sujetarse a las leyes de la evolución. (Pascendi, 25).

Los modernistas no aceptan la autoridad de la Iglesia ni, mucho menos, las verdades dogmáticas que proclama y que constituyen la base doctrinal de la Iglesia: la Verdad de la Iglesia. Los dogmas cierran el camino al progreso de la Iglesia y a su necesaria modernización y actualización. Hay que armonizar los dogmas con la ciencia y con la historia. Hay que democratizar la Iglesia y descentralizar el poder. Hay que reformar la curia y las Congragaciones romanas, especialmente el antiguo Santo Oficio. Así los dogmas puedes ser cambiados y transformados democráticamente para adaptarlos al mundo actual.

No es extraño así que una monja cuestione la virginidad de María, que un cura considere anticuado el concepto de transubstanciación, que un religioso bendiga las relaciones homosexuales y los matrimonios gays; que otro bendiga el aborto, la fecundación artificial o los anticonceptivos; que un obispo diga que se puede comulgar en pecado mortal o que otro ordene que se den los sacramentos a quienes optan por la eutanasia para quitarse la vida; y así un largo etcétera.

Señores: la Verdad es Cristo. La verdad revelada a la Iglesia supone el depósito de la fe que se debe custodiar y transmitir. Y Dios no cambia. Jesús es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre.

Conclusiones

El “discernimiento” es necesario. Estemos atentos. El Demonio miente: es el padre de la mentira. La “cola serpentina” nos ofrece tentaciones que aparentemente nos proporcionan felicidad: pero que a la larga nos esclavizan y nos matan. San Ignacio de Loyola lo tenía claro:

Propio es del ángel malo, que se forma sub angelo lucis, entrar con la ánima devota y salir consigo, es a saber, traer pensamientos buenos y santos conforme a la tal ánima justa, y después poco a poco procura de salirse, trayendo a la ánima a sus engaños cubiertos y perversas intenciones”.

Debemos mucho advertir el discurso de los pensamientos; y si el principio, medio y fin es todo bueno, inclinado a todo bien, señal es de buen ángel; mas si en el discurso de los pensamientos que trae, acaba en alguna cosa mala, o menos buena que la que el ánima antes tenía propuesta de hacer, o la enflaquece o inquieta o conturba a la ánima quitándola su paz, tranquilidad y quietud que antes tenía, clara señal es proceder de mal espíritu, enemigo de nuestro provecho y salud eterna.

Por ejemplo, procede del Maligno la manipulación de la palabra de Dios cuando se utiliza el capítulo 25 (31-46) del Evangelio de Mateo (el juicio final), descontextualizando su contenido respecto al resto de las Sagradas Escrituras, para justificar que lo único importante es la opción por los pobres: dar de comer al hambriento, de beber al sediento… Y que todo lo demás, todo lo que no sea el amor, la caridad, la opción por los pobres, no vale nada. Importan los niños muertos en las guerras, pero no la virginidad de María, que es secundario; ni la adoración eucarística, que es una tontería y una pérdida de tiempo. Por esa vía, se desacraliza a la propia Iglesia y se convierte su doctrina en pura ideología mundana. Y así, el único sentido de la Iglesia se reduce a su acción filantrópica, humanitaria, caritativa… ¿Está eso mal? Por supuesto que no. Pero si el amor a los pobres conduce a despreciar a Cristo o a su Santísima Madre, eso es obra de Satanás y no de Dios. Amar a Dios nos lleva inevitablemente a amar al prójimo. Pero la Iglesia no es una ONG. Es mucho más.

Satanás odia al hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Por eso el Demonio recurre a las medias verdades, a las ambigüedades, a lo aparentemente bueno, para conducirnos a la perdición y a la muerte. Satanás es un gran teólogo. Por eso tenemos que saber distinguir lo bueno de lo pecaminoso:

1.- Quien niega un dogma no está en comunión con la Iglesia. Después de negar la virginidad de María, vendrá negar la divinidad de Cristo, la transubstanciación y todo lo demás. Los dogmas marianos no se tocan. El dogma de la transubstanciación no se toca. Ni ninguno otro.

2.- Quien predica el amor cristiano pero induce a incumplir los mandamientos es un mentiroso y un malvado. Quien ama a Dios cumple sus mandamientos. Los Mandamientos son criterios de discernimiento infalibles: cuando algo aparentemente bueno o atrayente te lleva a incumplir uno solo de los mandamientos, es obra del Demonio y no de Dios.

3.- Lo que crea confusión, división o enfrentamientos no viene de Dios.

4.- Lo que agrada al mundo no agrada a Dios. Cuando el mundo aplaude, malo. Si el anuncio del Evangelio y la coherencia eucarística no te acarrea persecución, algo está fallando en tu vida cristiana.

Los modernistas son expertos en la ambigüedad calculada, en aparentar bien para conducir a la perdición, en ofrecer salvación mientras conducen a los incautos a su condenación eterna.

Volvemos a la Pascendi:

Ninguno se maravillará si lo definimos (al modernismo) afirmando que es un conjunto de todas las herejías”.

“Cuadra, pues, bien al clan de los modernistas lo que tan apenado escribió nuestro predecesor: «Para hacer despreciable y odiosa a la mística Esposa de Cristo, que es verdadera luz, los hijos de las tinieblas acostumbraron a atacarla en público con absurdas calumnias, y llamarla, cambiando la fuerza y razón de los nombres y de las cosas, amiga de la oscuridad, fautora de la ignorancia y enemiga de la luz y progreso de las ciencias.»”.

Guardar silencio ya no es decoroso si no queremos ser infieles a Cristo. Pocos son los que levantan la voz y hablan claro ante la confusión reinante en la Iglesia a día de hoy. Ya está bien de ambigüedades, de miedos, de falsos respetos humanos, de doctrinas corrompidas por las glosas heréticas de los modernistas… Ya está bien. No soy yo, que no soy nadie, quien se tiene que enfrentar a los herejes. Pero si todos callan, hasta las piedras hablarán. Algún día todos – más pronto que tarde, porque los años no pasan en balde – nos tendremos que presentar ante el Señor y Él nos juzgará. Tengamos más miedo al juicio de Dios que a las opiniones del mundo o a las críticas de los medios mundanos o a vernos perjudicados en nuestras carreras. Los católicos de a pie, los que no somos nada más que feligreses de una parroquia de pueblo, ni aspiramos a nada más, tenemos derecho a vivir nuestra fe sin sobresaltos, sin que cada día se cuestionen nuestros dogmas, nuestro credo, nuestros sacramentos, nuestros mandamientos.

La Iglesia es depositaria de la Verdad revelada por Dios. Cristo es la Verdad y la cabeza de la Iglesia. La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo. Y la misión de la Iglesia es comunicar esa Verdad a todas las naciones y llamar a todos los hombre a la conversión: lleva a todos los hombres a Cristo. Aceptar o negar esa Verdad depende de una decisión libre de cada persona. Quien la acepta, se salvará. Quien la rechace, se condenará. Los dogmas se aceptan o se rechazan. Pero quien los rechaza no puede seguir en comunión con la Iglesia. Y es la jerarquía de la Iglesia quien debe poner a cada uno en su sitio con la autoridad que tiene.

Yo estoy hasta el gorro de los modernistas. ¿Y ustedes?

37 comentarios

  
Luis Fernando
Cuando se pasa de obedecer a los apóstoles en esto:

Este mandato te confío, Timoteo, hijo mío, conforme a las profecías hechas sobre ti anteriormente: que de acuerdo con ellas milites en este noble combate, mantengas la fe y la buena conciencia. Algunos, por haberla desechado, naufragaron en la fe. Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.
1Ti 1,18.20

A esto otro:
Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad.
Juan XXIII, discurso de inauguración del CVII

... pasa lo que ven nuestros ojos.

Oponer misericordia a severidad en el castigo de la herejía es perverso. Sobre todo cuando lo que está en juego es la salvación de las almas.
04/02/17 10:41 PM
  
María Arratíbel
Quien tenga oídos para oír, que oiga.
Muchísimas gracias por el post. Está claro que la herejía modernista no sólo no ha sido vencida sino que ha crecido considerablemente...
Oremos.
04/02/17 11:19 PM
  
Yeison Cano R. Colombia
Excelente artículo señor Pedro Luis, lo felicito!

Respondiendo a la pregunta final del artículo, también nosotros estamos hasta el cuello de los modernistas y sus herejías, abusos liturgicos y manipulaciones, anteponiendo la Misericordia a la Verdad y Justicia de Dios.

Por ese motivo cada día estoy mas convencido de asistir a la Misa de Siempre en la FSSPX, recibiendo la fidelidad al Magisterio y Tradición de la Iglesia Católica, a imagen de San Pio X.
04/02/17 11:34 PM
  
Antonio de Argentina
Tengo 62 años, fui seminarista en mi juventud, luego he estudiado mucha teología....realmente el Modernismo es el cáncer de nuestros dias, y ya lleva más de 100 años....este artículo y la permanente enseñanza de Luis Fernando despejan cualquierduda respecto de esta ponzoña.... pero hay curas y monjas que ni siquiera se dan cuenta, porque ignoran todo sobre la Tradición....y acaso piensan que es ponerse medias blancas y juntar las manitos y hablar en latín...pobrecitos ! Lamentablemente este Pontificado alienta todas las tendencias favorables a la descomposición del Catolicismo de siempre....por ejemplo en el ecumenismo irenista hay un buen caldo de cultivo para la disolución de la única verdad....y eso de "derribar muros" guarda perfecta analogía con el derribar la doctrina y fomentar "la cultura del encuentro"....muy lamentable (por el hecho de desvirtuar la verdadera fraternidad cristiana). Todo está desquiciado. Y la exégesis "científica" hoy niega lo que hasta ayer eran verdades inconmovibles sobre Jesús y María....un verdadero espanto ! Gracias a Pedro Luis Llera por este excelente artículo !!!
05/02/17 12:15 AM
  
Sancho
Sin negar ningún dogma, conviene reconocer, para evitar fanatismos de tipo religioso, que el concepto de Dios que puede alcanzar la razón es tan incomprensible como aquello que se pretende comprender con él (la existencia, el tiempo y el espacio). El mismo Jesús dice: "Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mt 11,27); y san Pablo: "Nadie puede decir: "Jesús es el Señor", si no está impulsado por el Espíritu Santo" (1 Cor 12,3).
05/02/17 12:51 AM
  
Manuel Pérez
Excelente articulo. Muy buen trabajo. Gracias a Dios.
05/02/17 2:40 AM
  
Adolfo
¡excelente!

La gran encrucijada de muchos católicos hoy, sabiendo que los modernistas se han infiltrado hasta en la mas alta jerarquía de la Iglesia y podría decirse que ya son mayoría, es si se debe seguir en comunión con ellos para evitar ser señalados como cismáticos, es decir, ¿pueden convivir en UNA SOLA IGLESIA ambas visiones?
¿de ahora en adelante se puede decir que existen dos iglesias católicas en paralelo? ¿ es esto posible?¿se puede decir que se está en comunión con los modernistas que están dentro de la iglesia si consideramos que son herejes? ¿como se puede resolver esto si caer en posturas sedevacantistas o cismáticas?
05/02/17 7:08 AM
  
josep
tras 110 años tiene todo su vigor.
05/02/17 9:30 AM
  
Marisa
Estimado Profesor Pedro Llera:
Muchas gracias por su post. Por lo que tan claramente expone puede apreciarse que el modernismo no deja nada en pie. Es absolutamente destructivo, con una coherencia tan espeluznante como el mismísimo odium fidei puede pretender.
Que la Virgen Santísima nos proteja y nos conceda la gracia de la perseverancia final.
05/02/17 10:13 AM
  
Curro Estévez
El modernismo ni siquiera es considerado por nuestra jerarquía, por tanto ¿cómo pretender que los sacerdotes tomen conciencia de este cáncer?
05/02/17 10:29 AM
  
José María Iraburu
Buen trabajo, Pedro Luis: muy buena síntesis de los errores presentes y de sus raíces principales, que están en el modernismo.

La falsedad de muchas doctrinas y prácticas hoy vigentes en no pocas Iglesias locales aparece evidente cuando se ven descritas con máxima lucidez por San Pío X en la formidable encíclica Pascendi hace 110 años. Estamos en las mismas. El neo-modernismo actual es simplemente modernismo: puro y duro.
05/02/17 10:44 AM
  
Opinando
Dios Todopoderoso nunca nos dejó solos, nuestro Padre cumple sus promesas; nos envió la Verdad misma, la Luz, la Vida... "Y la Verdad os hará libres". Ojalá pudieran contemplar la Historia y la Palabra de Dios como el Espíritu me permitió atisbar en alguna ocasión; es taaaan grande todo que me sobrepasa y no sería capaz de explicar cosas que en mi ser aparecen claras y necesarias; tampoco tendría vidas suficientes -aunque viviera diez mil- para explicar o relatar toda este gran y hermoso misterio del Amor de Dios hacia el hombre.

Encontrarse con Jesucristo, dejarse guiar por el Espíritu Santo, recibir el sorprendente regalo de una Madre cuyo ejemplo y figura es vital para colocar la última ficha que da color al hermoso fresco de tu propia existencia. Derrumbará las murallas de tu orgullo y de tu endiosada inteligencia que monta sobre la imagen de una bestia a la que das vida aunque esté muerta y entonces, verás la Verdad.

Una Verdad tan elevada, tan hermosa, tan fuera de la razón y de la experiencia humana que descolocará tu existencia hasta el punto de hacer nacer un nuevo ser en tu interior que acabará por conquistar esa tierra que perdiste; la perdiste, la entregaste al enemigo y ni siquiera lo sabías porque te considerabas el rey de tu propia vida; sólo eras un esclavo encadenado en un sótano. Lo verás y llorarás. Todos lo verán llegado el momento.

La Verdad te hará comprender muchas cosas que antes no eras capaz de ver ni entender, y que forman parte indispensable de los cimientos de tu propia existencia, de tu propia humanidad, de tu propio SER; no puedes sacar las piedras del muro que te a ti te parecen feas y pensar que una muralla llena de agujeros jamás caerá; no puedes construir tu casa sobre el lodo y esperar que dure para siempre.

Yo era un pecador -y lo sigo siendo, pero ahora tengo conciencia de serlo y me apeno, lucho contra ello; caigo y me levanto, y no me robará la alegría de haberme encontrando con mi Señor, con mi Rey, con mi Hermano, con la Vida, con el Ser, con la Luz, con la Verdad, con el Amor, con el Calor que me hace, me abriga y me mantiene-; yo no conocía a penas nada de todo esto... ¡Nada tuvo importancia tras encontrame con Él! Tras llorar, arrepentirme y querer condenarme -pues pensaba merecerlo-; me liberó; sé que es poderoso pues no hay nadie en este mundo ni en el otro capaz de semejante poder; abrir los sellos y juzgar; dar la vida y perdonar; alejar la oscuridad con una mirada y traer la luz y la vida a donde no había nada. Él subió hasta estar debajo de la higuera, miró y... yo estaba allí; gracias al cielo, yo estaba allí; de aquel lugar y momento nos conocemos. Ojalá pudieran ver y comprender todo esto.

La Iglesia es fundamental, los sacramentos son indispensables, la Santísima Virgen es absolutamente necesaria en todo esto... Si no entienden o dudan: Lean, pregunten, conversen, recen, pidan ayuda; pero no se nieguen algo tan grande como conocer a Dios y conversar con Él. A veces será tan maravilloso que creerán estar inundados de Luz y Amor hasta el punto de no poder ni articular palabra; otras llorarán, sentirán tristeza y vergüenza por la suciedad con la que se presentan ante lo más grande y bonito, apenas imaginable; pero siempre saldrán transformados y con las fuerzas y respuestas que necesitan.

Dios Padre Todorpoderoso nos dejó, si no todas las que podríamos conocer; sí al menos todas las respuestas que necesitamos; nos advirtió de todo y todo está escrito; y si algún espíritu, ángel u hombre se os presenta y os habla de otra verdad y de otros caminos: Yo os digo sin temor que os miente y os engaña; y que el Santo Espíritu lo reprenda y lo convierta a la Verdad.

Creo que muchos no entienden lo que se nos viene encima Padre; y tengo miedo. Miedo de fallarte, de fallar a mis hermanos, de fallarle a los niños de blancos ropajes que juré defender con mi vida; miedo de huir, de querer salvar mi vida, que ni es mía ni estaría viva entonces; miedo de rendirme, de bajar los brazos ante el enemigo, miedo de entregar el castillo sin lucha esperando que Tú hagas todo el trabajo que nos corresponde. Tú nos hablaste y nos hablas claro, nunca escondiste como serían los últimos latidos de la historia de este viejo mundo que espera el alumbramiento del nuevo. Muchos de tus hijos intuimos que se acerca la hora, que pronto nos veremos arrodillados en el huerto con tanto miedo que sudaremos sangre, deseando que todo sea un mal sueño; pero Padre... Hágase tu voluntad y no la nuestra.

Recen; hablen con Dios Padre, con Dios Hijo o con Dios Espíritu Santo; hablen con la Virgen y con los Santos, con sus ángeles de la guarda, con los sacerdotes y con sus hermanos en la fe... Pidan toda la ayuda, pero no se queden ciegos ante la Verdad; entiendan el final, este mundo no se arregla; tiene que venir uno nuevo. ¿Lo empiezan a entender?

Saludos y bendiciones para todos
05/02/17 11:16 AM
  
Jose Luis
Está muy bien el análisis doctrinal, pero son los mismos lugares comunes de la tradicional crítica al modernismo, hecha cuando éste parecía derrotado hace cien años; da la sensación de que el modernismo es un hecho de teología formalizada o de historia, propio para especialistas. Esto ya se ve que lo hacéis en el conjunto de las informaciones de Infocatólica, pero falta proponer claves para entender cuándo están haciendo neomodernismo desde los púlpitos; una cosa es la crítica de revista teológico-filosófica y otra la ayuda para que los fieles no caigan en las redes del modernismo de púlpito, que usa un lenguaje coloquial lleno de astucia tergiversadora, cuyo fin es vaciar las iglesias sacrales finalmente para hacer iglesias de simple humanismo.
El modernismo de proximidad está actuando impunemente, con permisión total de la mayoría de obispos, eso sí a los cuales no les encontrarás rastro del modernismo destructor que permiten en su clero.
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Pedro L. Llera
Pues lamento mucho su comentario porque lo que usted propone es exactamente lo que me proponía: desenmascarar al modernismo y dar criterios para distinguir lo modernista de lo católico.
05/02/17 11:21 AM
  
Alonso Gracián
Gracias Pedro, por esta potente recordatoria. Que a menudo se nos olvida que los males que padecemos proceden de atrás, y que hubo un Magisterio preciso, luminoso y cortante como espada para vencer al Leviatán. Es un Magisterio siempre fructuoso.

El Modernismo no está ni mucho menos muerto, va mutando, pasando de una forma a otra, como Proteo. Es el mal fruto de una toxina venenosa que padece la mente europea desde que Ockham rajara la armonía entre la fe y la razón con su navaja, e hiciera nacer la Modernidad.

El Modernismo muta, va cambiando, adaptándose a los tiempos, ahora es liberalismo, ahora es posmodernismo, ahora es buenismo, ahora... Pero en el fondo, tras sus muchas máscaras, permanece el rostro de su antropocentrismo feroz.

Has reflejado con potencia la influencia venenosa de ese antropocentrismo en multitud de facetas y aspectos de la fe cristiana.

Un abrazo hermano.
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Pedro L. Llera
Gracias, Alonsillo. Un abrazo. Y recuerdos a Proteo (jajajajaja).
05/02/17 11:34 AM
  
Opinando

Antes de nada; maravilloso post Don Pedro. Estoy guardando como oro en paño todos estos post tan atinados y necesarios que desde esta página web de Infocatólica se están publicando sobre Relativismo, Ateísmo, Modernismo y New Age porque creo que es el camino inicial que desemboque en una apologética católica fundamental que tanto se necesita hoy en día.

¿Por qué teniendo tan claro en lo profundo de mi ser la existencia de Dios me alejé de la Iglesia que a la postre, por mis experiencias vitales y espirituales, ha resultado ser la verdadera?
A parte de por la incultura religiosa de muchos católicos que me rodeaban, y de los malos ejemplos que muchos de ellos me dieron -entendiendo yo que todo era pura fachada y postureo-; ahora, y con mayor madurez y comprensión de mi propia vida y de la Verdad revelada, soy consciente de que nací en el seno de una Iglesia absolutamente secularizada y mundanizada; aquella de... "Con más gente a favor de gente y con menos gente peor... sería un mundo"... un mundo muy 'guay'; (ya me entienden).

Gracias a Dios, la Iglesia siempre es Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella; y al final, por muy maltrecha que estuviera o esté... fui bautizado, me leyeron la Biblia, fui a misa y comulgué cierto número de años antes de abandonarla. Su labor fundamental sigue en vigor; "todavía funciona" para que me entiendan.

Me apena ver hermanos en la fe que me doblan en edad y que crecieron en una Iglesia que actuaba muy diferente (o al menos eso me cuentan) ver que están perdidos, que realmente no entienden nada y que siguen pensando que las soluciones pasan por gritar más alto que Dios es Amor y ser más amorosos, menos severos y estrictos con los dogmas y verdades (que ya son viejas y superadas, ¿verdad?) y acercarse más al mundo.

Y este Papa que tenemos; que aclaro, sea como sea nunca le traicionaría y moriría por él si tuviera que hacerlo; tiene el defecto de no ser suficientemente claro en muchas cuestiones (y que Dios me perdone si hablo en el error y él está trabajando en la sombra y yo no me entero; pero los hijos de la Luz no trabajamos en las sombras, lo hacemos a cara decubierta, a la luz del día y sin mentiras ni ocultaciones porque nada debemos temer si nuestras acciones son en pos de llevar la Verdad de la Buena Noticia a todos los rincones del mundo -y del universo por completo si fuera necesario-).

Nuestro Señor Jesucristo no dijo: 'Id por el mundo ayudando a los pobres y liberando oprimidos; agarrad guitarras y llenadme las iglesias, decid que todo es amor y que nada es pecado porque yo perdono cualquier cosa, aun sin arrepentimiento, ni fe, ni misericordia; faltaría más; id al mundo entero y montad una ONG chula y moderna según los tiempos que os toque vivir". No dijo nada de eso; nos dijo muchas cosas y muy claritas; pero creo que hoy más que nunca hay que recordar con énfasis, y como dicen los chuli-modernos: 'focus, focus' sobre lo último que nos dijo en aquellos días y que cerraba todo lo que nos tenía que decir como Amigo y Hermano; Él, Nuestro Señor, nos dijo:

"En aquel tiempo se apareció Jesús y les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien. Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban"
San Marcos 16; 15-20

Yo he visto y esta es la Verdad y el Camino; no hay otro.

Más espiritualidad, más oración, más apologética, más misterios, más seriedad sacramental, más silencio, más ceremonia... Probablemente sería un shock y rechazado por muchos que se declaran católicos (del mundo no espero otra cosa más que rechazo y eso no debe sorprender ni doler mas de la cuenta; pero sí mucha tristeza cuando viene de los hermanos en la fe) pero a medio plazo sería beneficioso para todos y reconciliaría a muchos perdidos en la búsqueda de respuestas que se acercan a filosofías extrañas, estúpidas idelogías mundanas sin sustento alguno, o a ridículas 'divinidades' falsas que les traen conocimientos perversos en su fondo y finalidad. Creyendo todos ellos que han descubierto la clave para salvarnos a todos de nosotros mismos porque 'ellos lo valen'.

El hombre es sujeto de la Historia pero su cegera le impide verse en ella; no es capaz de verse demoliendo el edificio que tanto costó construir mientras él sigue dentro; todo se vendra encima de él; entonces y sólo entonces será consciente de su estupidez; ahora pica y pica columnas, vigas y paredes al alegre son de su modernidad y libertad, sin ver que están picando y cavando como esclavos al servicio de otro poder, minúsculo y oscuro, pero cuya existencia es real; y es, porque se le permite ser, aunque no entendamos, pero no es un igual en esta batalla; aunque al hombre le supera ampliamente y el hombre sigue pensando que lo puedo domar, controlar o anillar por el hocico... pobre y triste hombre; ya está sometido.

Es el momento más claro:
"El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama".
San Mateo 12; 30

Perdón por la extensión y gracias por esta oportunidad de expresar todo esto que 'necesito' volcar en algún lugar.

O.
05/02/17 12:21 PM
  
Miguel Antonio Barriola
Lo penoso y dramático, a mi ver, es que tantos pastores callen y no
orienten a sus confundidos rebaños, sobre solemnes sandeces
pseudoteológicas, que provienen de jesuitas como Masiá, universidades también de la Compañía, obispos como los de Tánger, Amberes, Malta y tantos y tantos más, que ciertamente (en cuanto a estos) mejor hubiera sido que cerrasen el pico.
Tanto las verdades como los errores andan siempre por el mismo lado aunque con antifaces modernoides. Aquí se da lo de Qohelet : "No hay nada nuevo bajo el sol"(passim).
¿Cuándo volveremos a asistir a las "misericordiosas y saludables llamadas al orden", como: "¡Oh insensatos gálatas!" (Gál 3, 1)?
¿No es hora de tomar en serio la advertencia de Cristo: "¡Ay de vosotros, cuando todos os elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!" (Lc 6, 26)?
¿No se ha de imitar a Pablo, cuando recordaba: "Nosotros predicamos la Buena Noticia, procurando agradar no a los hombres, sino a Dios...
Vosotros sabéis que nunca hemos tenido palabras de adulación, ni hemos buscado pretexto para ganar dinero. Tampoco hemos ambicionado el reconocimiento de los hombres, ni de vosotros ni de nadie" (I Tes 2, 4 - 6)?
¿Y dónde está el "Pedro, confirma a tus hermanos" (Lc 22, 32), cuando
cardenales, teólogos, sacerdotes y laicos piden aclaraciones y se guarda silencio?
¿Habrá alguna voz oficial, que deplore el masivo alejamiento del Evangelio y la Tradición, propiciado, nada menos que por toda la Conferencia de los obispos alemanes?
¡¡¡¡¡ Santa Catalina de Siena, intercede por la Iglesia, encomendada al
Dulce Cristo en la tierra !!!!!
05/02/17 12:50 PM
  
José Luis
Paz y Bien, Hermano Pedro.


Es importante ir desemascarando el modernismo como bien dices, se ha colado en todas partes, en el pensamiento, en las obras, en los gestos, en la Sagrada Liturgia, en todas partes.

Los frutos del modernismo son realmente venenosos para la vida espiritual. Cuando leo a Benedicto XVI, su magisterio, y también de San Juan Pablo II, defendiendo los valores de la fe cristiana, esto es, la católica. La mayoría de los cristianos se inclinan más hacia este mundo, o hacia el "espíritu del protestantismo". Son muchos los que sin una auténtica vocación para guiar el rebaño de Cristo han conseguido arrebatar puestos en la Iglesia Católica, y las noticias que se cierran conventos, es verdad, se trasladan. En ocasiones vienen personas sin verdadera fe.

Los modernistas ni siquiera aceptan la obediencia a las rúbricas de la Sagrada Liturgia, pero seguirán estorbando los planes del Señor, porque todavía no se quieren corregir. Pues ya existe documentos papales hasta Benedicto XVI, de como se ha de proceder en la celebración de la Santa Misa. Los modernistas no están ayudando en nada a la vida de la fe de las almas, son sus verdugos, y no tienen compasión de los que quieren, queremos vivir en la verdadera fe católica.
05/02/17 1:18 PM
  
Rexjhs
Muchas gracias Pedro, por traer a la memoria la tan querida Pascendi,una de las Encíclicas más lúcidas y proféticas de la historia de la Iglesia.

El modernismo, como bien dice Alonso, muta en su apariencia, pero mantiene en el fondo una clarísima antropolatría.

Y diría, además, que en su versión refinada y quintaesenciada de nuestros tiempos, los últimos antes de la Parusía, se nos presenta como algo bueno y deseable: la falsa misericordia. Recordemos que Judas entregó a Cristo con un beso...
05/02/17 2:00 PM
  
Luis Fernando
Mons. Barriola, en su comentario, tanto en forma como en fondo, dice usted lo que muchos querríamos decir públicamente pero, por ahora, por razones de prudencia, nos tenemos que conformar con decirlo en diversas catacumbas.
05/02/17 2:55 PM
  
Alberto
Puede que esta última ola de Neomodernismo ni siquiera considere base filosofica alguna. Los primeros modernistas kantianos contra los que clamaba San Pio X al menos tenían cierto nivel. Estos neo-neomodernistas no llegan a tanto, porque son hijos de la destrucción de los anteriores, que ya alejaron no solo la filosofia Tomista, sino la suya propia de los seminarios, para privar a las siguientes generaciones de herramientas con las que discutir. Si el sentimiento es lo que importa... ¿Para que la filosofia?.

Es curioso que eso es lo mismo que ha ocurrido entre las viejas generaciones de comunistas, que se manejaban con Hegel, Marx e incluso la filosofia clásica y los de ahora que aceptando su propia propaganda de que la educación es opresión, son analfabetos.

De manera que este modernismo es mas "vivencial" "acompañador" y en la busqueda de "lo concreto" y "discernir" sobre caso y la persona como gustan decir. Es un modernismo de comentar lo que saque el telediario del día: los pobres las inundaciones, el clima la mujer los pobrecitos homosexuales y la guerra. Todo por la incomprension y la falta de diálogo y misericordia como ya dijo Jesus (no Cristo) a la samaritana. Es una gnosis de hamburguesa con patatas, no es un plato de altos vuelos. Para eso no hace falta pasar de segundo de bachillerato. Y eso es precisamente parte de lo que se sienten orgullosos: Es una "iglesia de calle" "cercana y el salida" tan salida que un buen día se irán y se les olvidará volver.
05/02/17 4:04 PM
  
Ricardo de Argentina
Mons. Barriola, sabrán usted e Infocatólica disculpar mi atrevimiento, pero debo decir que a mi juicio lo que usted tan católica y angustiadamente pregunta tiene por respuesta lo siguiente: en un determinado momento, la Iglesia jerárquica capituló frente al Modernismo.
Hay una frase que trajo LF en otro blog, que bien podría considerarse la señal de la:

CAPITULACIÓN DE LA IGLESIA FRENTE AL MODERNISMO
"Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad." (Del discurso de inauguración del CVII por parte de Juan XXIII.)

Los cuatro primeros grandes papas del XX lucharon a brazo partido contra esa peste del alma, pero luego sucedió la gran capitulación.
Capitulación encubierta pero tremenda, porque detrás de esa frase -que es todo un plan de acción pastoral que condicionó al CVII y que sigue vigente hasta el día de hoy-, hay un fondo de perversidad (severidad vs. misericordia) que marca un quiebre brutal con el Magisterio y la Tradición bimilenarias de la Iglesia.

Estoy persuadido de que si no se denuncia primero, y se revierte enérgicamente después ese gravísimo error pastoral y hasta doctrinal del "Papa Bueno", que al día de hoy sigue plenamente vigente, la decadencia de la Iglesia se profundizará de manera humanamente irreversible y avanzaremos hacia la Parusía por autopista y sin peajes.

Que si ése es el plan de Dios, entonces sólo queda decir amén, luchar con todas nuestras fuerzas a la mayor gloria de Dios y de su Iglesia, y pedir la gracia de no formar parte de la multitud de almas que se va a condenar en el interín.
05/02/17 4:50 PM
  
Luis López
Es de lamentar que esa magnífica obra del pontificado de San Juan Pablo II como el Catecismo de la Iglesia Católica (1992), no mencione ni una sola vez está herejía.

Cuando es, sin la menor duda, desde el punto de vista de la doctrina el cáncer más serio de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II.

O recuperamos la Pascendi o literalmente se disolverá la fe en este cada vez más diabólico mundo moderno.
05/02/17 5:22 PM
  
Ricardo de Argentina
Luis López, tu primer párrafo se me hace que es una confirmación de mi último comentario, referido a la claudicación de la Iglesia ante el Modernismo a partir del pontificado de Juan XXIII.
05/02/17 5:35 PM
  
Sean
Excelente artículo. Y cierto, es tan vigente y sus consideraciones tan certeras que... parece que haya sido escrito ayer para aludir al caos que, a día de hoy, brota de la jerarquía católica.

Y sí, hasta el gorro.
05/02/17 7:42 PM
  
Miguel Antonio Barriola
Con todo, no faltaron buenas y serias advertencias a errores de padre y señor mío, tales como (sin orden cronológico) la "Humanae vitae" de Pablo VI, dos "Instrucciones" de la Congregación para la Doctrina de la fe" respecto a los errores más salientes de la Teología de la liberación. Refutación de posturas varias de Leonardo Boff, negación de la facultad de enseñar teología a Hans Kueng, fuertes reprensiones a Mons. Lefebvre. Reprobación de doctrinas del P. Anthony de Mello.
La "Dominus Jesus", descalificando posturas atrevidas del P. Dupuis, profesor de la Gregoriana y tantos otros sobre cierto indiferentismo religioso. Llamada al orden a J. Sobrino, respuesta severa y casi condenatoria al nefasto "Catecismo holandés". La encíclica "Mysterium Ecclesiae" de Pablo Vi, desenmascarando los sofismas de Schilleebeckx sobre "transsignificación" de la Eucaristía, insistiendo en la "transsubstanciación". El "Credo del Pueblo de Dios" del mismo Pablo VI, poniendo muchas verdades en su sitio y muchas más, que se podrían rememorar.
Concedo que se dejó de remarcar sonados errores de escritores como
los de J.L. Segundo
05/02/17 7:46 PM
  
Miguel Antonio Barriola
No pude terminar mi reciente comentario.
En la actualidad, sí que se echan de menos tirones de oreja, urgentes,
como los que se deberían seguir ejerciendo con el "exegeta (¿ - ?) argentino, Ariel Álvarez Valdés, que sin embargo ha sido misericordiado
el año pasado, volviendo él a reafirmar todos sus errores y añadiendo, con antelación a su compatriota Lucía Caram, que María tuvo otros hijos con José.
Cuando patentes herejes como estos, no reciben reprimenda alguna, fácil se explican los desmanes litúrgicos, sacramentales y doctrinales, como la exquisita compasión de un grupo de obispos canadienses, concediendo los últimos sacramentos a quienes los deseen, sin retractarse de su determinación de "muerte asistida o compasiva".
Una vez más: ¿no se ven facultados a dar ulteriores pasos, quienes se envalentonan, pensando: "Total no pasa nada"?
05/02/17 8:05 PM
  
Fruela
Magnífico trabajo, que, con permiso de su autor, lo guardaré como oro en paño, para releerlo y recomendarlo a algunos de mis amigos. Buena síntesis, y con lenguaje asequible, que explica un fenómeno de corrientes de pensamiento bastante complejo. Muchas gracias por este artículo.
05/02/17 8:47 PM
  
Curro Estévez
Uno de los axiomas del modernismo es el desprecio de la dogmática católica. La Verdad evoluciona, este sería el dogma básico del modernismo y, por tanto, como Dios se muda, contradiciendo a santa Teresa de Jesús, lo de siempre ya no sirve. Y para justificar este sofisma, toda ortodoxia es, para el modernista, rigor incompatible con la misericordia (la falsa, claro).
05/02/17 9:37 PM
  
chico
Yo leí Pascendi, en la década , al final del 70. Y entendía que entonces el modernismo teológico estaba en vigor. Y ahora también. Pero con más fuerza. Recomiendo a todos la lectura de tal encíclica escrita por un Papa Santo y por eso tiene muchísima más fuerza.
06/02/17 9:47 AM
  
Luis
!!!Oponer misericordia a severidad en el castigo de la herejía es perverso. Sobre todo cuando lo que está en juego es la salvación de las almas. !!!!!


El axioma modernista, yo siento y luego pienso!!!!
06/02/17 10:54 AM
  
Luis
Dar la Eucaristia, entregar a CRISTO VIVO, Y SANTO!!!!!!!!!!!!a ADULTEROS, manifiestos y declarados es de una gravedad , TOTAL!!!elñimina el pecado mortal, el venial y las impefcecciones, TODO es AMOR, hay que SENTIR!!!!!!!!!!!Para que está los Sacerdotes!!!!Todo es AMOR, SENTIR, la razon y la Inteligencia, no existen.
El Sacerdote animal. Si esto no es Heretico que lo ES?
06/02/17 12:43 PM
  
Luis
Y con el mismo razonamiento,quebrando la moral de situación, hay que dar la Eucaristia, a un ladrón para que salga más rapido de prisión, a un violador para que se reabilite, a un asesino para lo mismo y que salga más r´paido de prisión.etcetc, la Eucaristia para todo el mundo!!!!!seamos buenos,ayudemos con la Eucaristia,a los asesinos, violadores, ladrones etc

Total todo es amor, sentir, ayudar, ser buenos .

06/02/17 2:40 PM
  
Luis
Recuerdo que la razon, es lo que nos diferencia de los animales.

Siempre la Iglesia, católica, ha sido una gran defensora de la razón,el misterio de la Santisima Trinidad es un misterio pero no un absurdo.J.Balmes.
Deja de ser un misterio cuando se vive, por la Gracia.Gran ayuda, enorme ayuda para cumplir con sus mandamientos, que parecen dificiles.
Tantos recursos!!!!!!!Obviados, no mencionados.

Por lo tanto siento luego pienso, modernista, nos acerca a los animales.

Es asi.
06/02/17 4:12 PM
  
Liliana

Desde que Jesús me hizo saber esto:
"En aquel tiempo se apareció Jesús y les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien. Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban"
San Marcos 16; 15-20
Que maravilla Señor que maravilla, Tu Reino sigue estando cerca, pero falta la Fe, sin ella somos sepulcros blanqueados, llenos de pecados que no dejan hacer realidad las señales dadas por Jesucristo.
Un sacerdote modernista me dijo en una ocasión, basta con lo divino, hoy doy gracias a Dios que el gran engañador de almas esta siendo descubierto, para el bien de toda la Iglesia.
06/02/17 6:35 PM
  
Luis
De todas Maneras, espero que mis consideraciones, esten equivocadas y aunque no me guste orare, siempre por el Papa.Cabeza visible del Cuerpo Místico, aunque no me guste.
Siempre hay un orden de obediencia, la Veritatis Splendor, y la Fides et Ratio , están sobre el código de derecho canónico, y este documento que espero, y oro para que sea corregido. Es un compatriota!!!!Aparte futbolero!!!
Pastor Aeternus, Fe y Moral , la justicia está en esto, orden de obediencia.
Sobre el codigo de derecho Canonico
Y sobre mi Mesa de lluz desde siempre el Catecismo Universal del Iglesia Catolica. magisterial,el Compendio de Doctrina Social, la Agenda Social, ahi están claramente la indosolubilidad del Matrimonio.
Y sigo al Padre Royo Marin, y a Garrigou Lagrange.
Al Padre Philipon Santo Varon.
Y espero que desde la Argentina lo llamen sus verdaderos amigos, para que le digan la verdad.
Y ahora desaparezco, ahora para siempre, muchas gracias, saludos a todos los miembros de la pagina y su familia, Unidad en el Cuerpo Mistico, desde asia bibia, hasta los chinos.Los Martires sostienen a la Iglesia.Con las Ordenes contemplativas observantes, muchas gracias, a las personas fieles al plan de dios, Niños Down, grandes corredentores,
Siempre con la Gracia, llevo la enorme fuerza, de sus sufrimientos unidos a la CRUZ de Cristo en la UNica Misa.
Y la Unidad de mi patria en la Excelencia, en la Verdad, hay mucha gente buena, y todo lo bueno viene de Dios.
Por el Santo Padre!!!!y la Iglesia.
06/02/17 7:50 PM
  
Palas Atenea
Desde luego las advertencias sobre el Anticristo siempre decían que sería alguien mejor que Jesucristo. Me explico: Parecería serlo. Una cosa es la bestia del Apocalipsis y otra el Anticristo, el cual no puede convencer con el mal. Nadie es tentado por el mal, la tentación se plantea siempre de esta manera:
1) Aquello que deseamos hacer es inane.
2) Aquello que deseamos hacer es bueno.
Son pocos los avisados que ven la trampa al ser tentados y por eso caemos.
Jesucristo, a través de la Iglesia, ha sido duro con nosotros en muchas ocasiones. Los Evangelios están plagados de esa dureza sin la cual nos perdemos en la confusión. El manipular las grandes aportaciones del Cristianismo como la misericordia o la caridad es propio del Maligno.
A menudo perdemos de vista que nos jugamos la Vida Eterna y resolvemos las cosas pensando en la vida terrenal: ahorrar sufrimientos a toda costa, buscar la felicidad, no juzgar-no ya al pecador sino tan siquiera al pecado-, execrar el sacrificio...
El que nos estén dando tantas facilidades últimamente debería ponernos en guardia, el Cristianismo fácil no puede ser verdadero.
09/02/17 4:25 PM
  
Palas Atenea
Luis: El famoso cógito de Descartes es "pienso, luego existo", desconocía que se hubiera transformado en "siento, luego existo", pero pensándolo bien resulta más actual. Realmente la conciencia del yo se ha ido rebajando de manera que, incluso aunque no pienses, eres. El asunto es en qué se ha convertido el ser, la frase de Descartes-como buen ilustrado-sólo podía ser aplicado al hombre, ahora puede ser aplicada a cualquier ser vivo.
09/02/17 11:58 PM

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