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29.02.12

El mito de las dos Iglesias hay que alimentarlo periódicamente (I)

A las 11:40 PM, por Germinans
Categorías : Agere Contra
El obispo Irurita visitando el entonces barrio suburbial de la Mar Bella (Poble Nou, Barcelona)


El pasado día de Navidad La Vanguardia publicó un artículo titulado “Los responsos de Macià” firmado por Joan Esculies.

En él se comenta como el cardenal Vidal i Barraquer obligó al entonces obispo de Barcelona Irurita a cambiar su decisión de no obedecer a los mandatos de la Generalitat con respecto a los funerales del President Macià. Vamos a comentarlo, pues en él se puede detectar perfectamente como está bordado sobre el cañamazo del mito de las dos Iglesias católicas existentes en Cataluña durante la II República.

La BUENA que acató fielmente la II República, que estaría representada por Vidal i Barraquer, que es la auténticamente catalana, que seria reprimida por el franquismo y que seria continuada por el actual mundo eclesial nacional-progresista (Unió Sacerdotal y todo su rollo).

Y la MALA , la que no acató la II República , representada por Irurita (el malo; Rouco seria un nuevo Irurita), que no es auténticamente catalana (como Don Marcelo), que tendría los favores del franquismo y que se ha intentado ahora reponer en Democracia por fuerzas ajenas al Principado (operación Don Ricard Maria Carles… nuestra web etc…).

Un mito con unos fundamentos puestos por Josep Benet, el historiador de cabecera del joven Jordi Pujol, alicatado por historiadores como Bonet i Baltà o Ramon Muntanyola y elevado al paroxismo por Hilari Raguer. Unas paranoias, con un levado maniqueísmo, componente auto-exculpatorio y grandes e interesados olvidos, muy ligadas a la construcción del mito del carácter antifranquista de la mayoría sociológica que apoyó e hizo posible al pujolismo.

Macià murió a los 74 años alrededor de las 11 de la mañana del día de Navidad de 1933. En la cámara de la Casa dels Canonges estaba su esposa, Eugènia Lamarca; el prior de la capilla de Sant Jordi, mosén Jaume Berenguer; uno de sus más estrechos colaboradores y conseller de Instrucció Pública, Ventura Gassol; su secretario particular, Joan Alavedra, y dos amigos íntimos: Jaume Creus y Joan Solé i Pla.

Pese a la oposición de la familia, el Consell Executiu –con Miquel Santaló como primer conseller y Joan Casanovas como presidente interino de la Generalitat– impuso un entierro civil. Ante esta decisión el obispo de Barcelona, Manuel Irurita, se negó a autorizar a un grupo de curas para ir a cantar los responsos al President, no teniendo que ir después al entierro .

Obsérvese lo siguiente: la familia Macià quería un funeral católico, pues Macià se definía como tal. El Consejo de Gobierno de la Generalitat impide el entierro religioso –deseo de la familia- imponiendo uno civil. Esto, que es gravísimo, y que vulnera la libertad religiosa que la II República decía defender, NO es noticia para el articulista. Lo que es noticia y escándalo es que Irurita se negara a enviar curas al responso, argumentando que eso era porque el obispo no podría ir después al entierro. Como si la negativa fuera por vanagloria personal frustrada de Irurita, y no por lo que realmente pasó: Irurita no quería seguirle el juego a la Generalitat con una situación absurda y farisaica, es decir permitir los responsos católicos pero no el funeral religioso, donde toda la población hubiera podido ver que Macià era católico.

El navarro era obispo de Barcelona desde marzo de 1930. Había llegado a Catalunya el año 1927 procedente de la Comunidad Valenciana en plena Dictadura primoriverista para ocupar el obispado de Lleida. A pesar de los requerimientos de la familia de Macià, que se reconocía como católica, Irurita no transigió. Quien se impuso para hacer posible la voluntad familiar fue el cardenal-arzobispo de Tarragona, Francesc Vidal i Barraquer.

Así lo certifica una carta, recuperada por el historiador Joaquim Aloy, que Jaume Creus dirigió el año 1970 a mosén Ramon Muntanyola para enmendarle este punto de su biografía “Vidal i Barraquer, cardenal de la paz”. Más adelante, Creus también lo mencionaría a Joan Alavedra como demuestra la documentación aparecida en su fondo en el Archivo Nacional de Catalunya.

Según Creus, al empezar la noche del día 25, y ante la actitud de Irurita, mosén Berenguer intercedió enviando en coche una carta al arzobispado de Tarragona. Vidal y Barraquer, que tenía un trato cordial con Macià y lo había visitado ya enfermo el día 23, telefoneó a la una de la madrugada a Irurita, sacándolo de la cama, para ordenarle como superior que enviara a los curas . No era la primera vez que el navarro tenía que acatar las órdenes del cardenal en relación con Macià.

Todo el mundo con un poco de cultura eclesiástica sabe que un cardenal no es un superior jerárquico de un obispo. Conocer esto no es algo imprescindible para un periodista deportivo, sí que lo es en cambio para uno que intenta publicar un articulo de historia eclesiástica en La Vanguardia .

De Irurita era notorio su talante ultraconservador y su animadversión manifiesta a la República. El 17 de abril de 1931, Irurita había exhortado a los sacerdotes desde el diario católico El Matí , a ser “ ministros de un rey que no puede abdicar porque su realeza le es sustancial y ni los hombres le pusieron la corona, ni los hombres la sacarán ”. Al día siguiente, sin embargo, Irurita se había visto obligado a acompañar a Vidal i Barraquer en la visita que éste hizo al presidente de la recién creada Generalitat de Catalunya (ver foto adjunta).

Irurita se refiere en El Matí , por cierto, órgano oficioso de los democratacristianos catalanes catalanistas, a Cristo Rey y no a Alfonso XIII.

El cardenal había manifestado en más de una ocasión su recelo hacia Irurita, llegando a afirmar que este era “de ideología integrista y lo que espera es un golpe de estado de los militares”. Irurita acató la orden de Vidal i Barraquer, pero no sin poner impedimentos. Según Creus, quería que la veintena de curas que enviaba a la Casa dels Canonges a cantar los responsos desde la iglesia de la plaza Sant Just pasaran por la calle Princesa y la plaza Sant Jaume. Para así hacer ostensible que Macià moría religiosamente .

El Govern se opuso e impuso que fueran por la placita de la Pietat y entraran por la puerta de detrás. Allí los recibieron Creus y Enric Pérez Farràs, jefe de los Mossos d’Esquadra. Acto seguido cantaron los responsos en una sala cerca del dormitorio del difunto. En el camino de retorno, el Govern dispuso “como medida preventiva parejas de Mossos d’Esquadra disimuladas con el fin de proteger, si hacía falta, a los curas”. A continuación, mosén Berenguer dijo una misa a la cual sólo asistieron los familiares y los amigos más íntimos.

Para los que no conozcan Barcelona, indicarles que el camino mas corto y normal desde Sant Just al carrer del Bisbe es pasar por el trozo de la entonces calle Princesa que se llama Jaume I. Pasar por la placeta de la Pietat es “fer marrada” (dar vuelta), absurdo y que sólo tenia un objetivo: entrar por la puerta de atrás para ocultar que unos curas iban a rezar por Macià en la Casa dels Canonges (residencia oficial de los presidentes de la Generalitat , justo al lado del Palacio de la Generalitat y lugar donde murió Macià). No es que Irurita quisiera hacer ostensible que Macià moría religiosamente, sino que quería evitar la jugarreta del Consejo de Gobierno de ocultarlo, pues lo normal es pasar por la Calle Princesa y entrar por la puerta principal (la del Carrer del Bisbe).

La noche del día 25 Macià fue embalsamado en el sótano de la Casa dels Canonges , también por designio del Consell Executiu y contra la voluntad de la familia .

Vaya, a lo Lenin

Años después, con el estallido de la Guerra Civil , el obispo Irurita fue detenido por milicianos anarquistas. Durante años se consideró que había muerto fusilado el año 1936, lo que lo convirtió en un mártir. Últimamente, sin embargo, nueva documentación ha puesto en entredicho esta versión, sugiriendo que consiguió pactar con la CNT-FAI su liberación para ir al exilio, mientras su muerte era encubierta por el régimen franquista. En cambio, la Generalitat envió al diputado de ERC, Joan Solé i Pla, a liberar a Vidal i Barraquer de manos de los anarquistas faístas que lo retenían en Montblanc al inicio de la Guerra y lo ayudó a exiliarse a Italia.

El año 1937, el cardenal se negó a firmar una carta colectiva del episcopado español a favor del general Franco. Creus, por su parte, se exilió a Francia, aunque regresaría a Barcelona. A su muerte, en 1975, su documentación la guardó su dentista, Lluís Willaert, quien a su vez la ha entregado al historiador Joaquim Aloy recientemente.

Así se escribe la historia.

Quinto Sertorius Crescens

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9 comentarios

Comentario de Bignatius
Bastante interesante, Quinto. Pero falta un aspecto que especificar: ¿Quién se encargó del despiece masónico de Maciá? Sabido es que la operación de arrancarle el corazón y meterlo en una urna va acompañada de otros ritos. Como todas las majaderías masónicas, requiiere suelos ajedrezados, colores determinados de paredes y techos, al Gran Maestre de la Chaladura con Chorreras, etc. Dudo que hicieran la preceptiva carnicería sin el debido carnaval.
Y luego, una segunda duda: Sabido es que Tarradellas estuvo el ciento y la madre de años dando vueltas por el mundo y enseñando "el cor d'en Macià" a todo bicho viviente, hasta que se descubrió que esta víscera era falsa, puesto que en la tumba de Macià había otra urna. ¿Qué se sabe de este cambiazo y burla a Tarradellas?
01/03/12 2:34 AM
Bignatius:

En este enlace se comenta algo sobre el corazón de Macià:

http://libros.libertaddigital.com/historias-ocultadas-del-nacionalismo-catalan-1276239384.html

01/03/12 10:46 AM
Comentario de EDUARDO
Interesante no te parece Eduardo?
01/03/12 1:17 PM
"Años después, con el estallido de la Guerra Civil , el obispo Irurita fue detenido por milicianos anarquistas..."

Si esta operación fue conocida por Companys y Barcelona, pues también Madrid, y por tanto, lo sabían las élites comunistas, socialistas, republicanas, anarquistas y masonas, y además, Londres y París a través de sus embajadores.

Y si colaboró Franco, Burgos, también lo conoció la Iglesia, el ejército y la derecha españolas, y también Berlín, Lisboa y la Roma de Mussolini) y la Roma del Vaticano.

Además, el traslado y ocultación de Irurita se hizo en un régimen de clandestinidad, bajo la ley del silencio, amparado por el Vaticano, y ofreciendo a los fieles una mentira: que su obispo era mártir, cuando en realidad estaba vivo y presente, solicitando silencio y ocultación de su identidad a los que le encontraban y reconocían en Barcelona o en cualquier otro lugar.

Todo ello es inconcebible y no es verosímil por la cantidad de paises colaboradores y encubridores, enfrentados entre sí, y por tener que atravesar fronteras bloqueadas: la frontera francesa e italiana, si la ruta de fuga fue terrestre; o si la fuga fue marítima, el bloqueo marítimo del Mediterráneo de las Armadas italiana, alemana, rusa, inglesa, francesa y españolas (revolucionaria y franquista).

Será sin duda la operación encubierta más exitosa y compleja de la historia del espionaje mundial, por la complejidad de coordinar tantos paises implicados, en medio de una guerra civil y un bloqueo, por la diversidad de ideologías enfrentadas, y por el completo logro de trasladar y ocultar, sin fugas de datos, a la persona del obispo Irurita.

Unas preguntas a todo ello:

- ¿En qué lugares se escondió Irurita? Cataluña, Francia, Italia, Vaticano...

- Cuando acabó la guerra civil española ¿dónde vivió? y cuando murió ¿dónde lo enterraron? ¿Vivió y fue enterrado bajo nombre falso?

- Cómo se explica que un obispo tradicionalista sea capaz de aceptar toda una trama de ocultación por tanto tiempo y de falsificación de su martirio.
01/03/12 2:04 PM
Comentario de Juan Mariner
Todo lo que quiera, pero el "nacional-catolicismo catalán" está muerto y enterrado; ha fracasado estrepitosamente porque no se puede servir a dos amos por mucho tiempo, a Dios y al nefando pujolismo.

En cuanto a Vidal i Barraquer, era el hombre elegido por la Iglesia Católica española para negociar con los rojos en caso de que éstos hubiesen ganado la Guerra Civil: los poderes temporales pasan, pero la Iglesia debe continuar y continúa. Vidal i Barraquer, en el fondo era un hombre "de la tierra catalana", pero muy ortodoxo en religión: lo tocó este papel.
01/03/12 6:09 PM
El Cardenal Vidal y Barraquer fuen el fruto de una familia burguesa bienpensante, catalanista y que mantuvo unas buenas relaciones con el Rey Alfonso XIII. Se han publicado cartas en este sentido. Aceptó el golpe del 14 de Abril (en las elecciones municipales no plantearon la cuestión de la forma de gobierno). Durante la Guerra Civil huyo (protegido por Companys a Italia y Suiza), mientras sus ovejas eran masacradas. Irurita era un Obispo ramano. Nunca una persona ha sido tan calumniado como él, con odio y saña, por el nacionalismo. Detenido con los miembros de la familía Tort fue asesinado en Moncada. El Obispo Irurita no abandono a sus ovejas y dio su vida con y por ellas. Esperemos que ambos hayan encontrado un Juez misericordioso que los haya cogido en su seno.
01/03/12 7:57 PM
Comentario de bignatius
Gracias, JCA. Ya he leído el libro de Javier Barraycoa. Cierto que habla sobre la ostentación del corazón de Macià y sobre el trágico inicdente de su entierro, pero del ritual masónico no hace más que la escueta referencia de que lo era.
Personalmente, creo que estas cosas las hacen sólo entre masones y que jamás lo harán a un no iniciado, de donde colijo que Francesc Macià era masón, aunque su familia fuera muy católica. Dato que puede arrojar luces sobre la especulación del motivo que impidió el funeral religioso. Y aquí no hay obispo (blanco o negro) que tenga mucho que ver, sino su última voluntad, que recogería un tipo con un mandil decorado como traje de luces.
02/03/12 3:30 AM
En mi comentario se ha deslizado un error dice: "Irurita era un Obispo ramano", cuando debería decir: "era un Obispo navarro". Gracias y perdón por el "lapsus calami".
02/03/12 1:03 PM
Comentario de rocamador
Manuel Irurita Almándoz (nacido en Larráinzar, Valle de Ulzama, Navarra) fue martirizado en la ciudad de la que era Obispo; basta leer el libro de Antonio Montero, para conmoverse por su martirio, y encenderse con las palabras que dirigió a sus verdugos: "Esas balas van a abrirme las puertas del cielo, y a vosotros os perdono";´"el mundo se sostiene sobre el sacrificio de Cristo en la Eucaristía".
Algunas personas afirmaron habérselo encontrado al finalizar la guerra, y ello dio pie al bulo que ha llegado hasta nuestros días; lo cierto es que en los años 90 se hizo la prueba del ADN a los restos del obispo y de otro familiar que había sido fusilado con él.

El mártir no elige su sacrificio; Dios otorga la palma del martirio a quien le ha sido fiel y ha dado testimonio de Él; y eligió al obispo Irurita; no así al cardenal Vidal, tan comtemporizador; pero el auxiliar de Vidal sí dio el testimonio supremo de fe; quien haya leído "Diálogos de carmelitas", de Bernanos, comprobará cómo es Dios quien elige a los que han de dar testimonio de El con la vida; y qué tristeza la de quienes no han sido dignos de ser elegidos.
02/03/12 3:38 PM

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