¿Matabosch vuelve a censurar?


El sagaz Antoninus Pius, al que no se le escapa nada, nos contaba en su último artículo que el biógrafo de Gaudí, Josep María Tarragona, en el blog que tiene albergado en Periodista Digital explicaba que el sacerdote Antoni Matabosch se manifestó contrario a la beatificación del arquitecto en los fastos que tuvieron lugar en El Vaticano, a propósito de la inauguración de la exposición gaudiniana. Se trataba de unas manifestaciones profesadas en privado y de las que fue - en principio- testigo exclusivo el propio Tarragona. El post del blog llevaba fecha 27 de noviembre. Nadie se había hecho eco de la noticia hasta que al siguiente día 30 se publicó la pieza de Antoninus en esta web. Parece que el blog de Periodista Digital no tiene muchos seguidores, al contrario de este site. Una vez difundido aquí, Josep María Tarragona eliminó el artículo de su portal. Pero, ay, una vez salen las noticias en internet, siempre hay alguna alma previsora que las guarda; por eso -y por su interés- la volvemos a reproducir en este enlace propio.

A las pocas horas de publicarse la información en Germinans, el revuelo mediático fue fulgurante. Como correspondía a la magnitud de la noticia: después de reclamar Sistach un milagro del arquitecto para conseguir su beatificación, uno de sus más estrechos colaboradores y responsable de la exposición se manifestaba contrario a la misma. La postura del arzobispo se daba coces con la de su relevante curial. Se recogió la información en Libertad Digital ; en medios internacionales; en el portal del crack Cigoña; en blogs dedicados al genial arquitecto; en uno crítico con el Opus Dei (luego les explicaré la relación de la Obra con el asunto) e incluso Federico Jiménez Losantos se ocupaba exclusivamente del tema en un artículo en El Mundo, que no les enlazo porque requiere suscripción a Orbyt.

Pero Josep María Tarragona no se limitó a suprimir su escrito, sino a eliminar varios comentarios relacionados con las declaraciones de Matabosch.

Lo que no ha efectuado dicho blogger, hasta el momento, ha sido escribir un artículo aclaratorio, ni decir que lo que atribuía a Matabosch era falso o fue fruto de un malentendido. Tampoco ha habido declaraciones del sacerdote-contable. La típica omertá. Que habría sido completa sino reproducimos el artículo.

Sin embargo, leyendo entre líneas (como en tiempos de la oprobiosa) se colige que existe indignación y de la gorda. A los cuatro días de la enigmática supresión del post, Tarragona escribe otro artículo, lamentándose de que en la exposición Gaudí se haya desvinculado el tema del proceso de beatificación del arquitecto y se haya excluido expresamente a la asociación que la ha promovido, de la que forma parte el biógrafo-blogger. Habla del tema, pero no menciona a a Matabosch. Ahora bien, cuando la censura se revela es cuando al día siguiente, Josep María Tarragona publica otro artículo haciéndose eco del que había publicado Jiménez Losantos en El Mundo, pero omitiendo cualquier referencia a Matabosch. Dicha omisión o aparece buscada de propósito o no puede ser más torpe. Y es que el artículo de Losantos se titulaba "Matabosch y Gaudí" y el objeto del mismo no era solo que el escritor turolense abogase por la santidad del creador de la Sagrada Familia, sino que su posicionamiento se producía a raíz de la maniobra obstructiva de Matabosch, que había dado a conocer el propio Tarragona. ¿Cabe mayor disparate? ¿Es posible tamaña contradicción?

Para ejemplificar la restricción mental y escrita del biógrafo voy a transcribirles los párrafos alusivos a Matabosch del artículo de Losantos, que él omite publicar:

" La Barcelona que dejó era maravillosa y milagrosamente mejor que la que encontró, pero hete aquí que la mano derecha de Sistach, un fiero nacionalista llamado Matabosch, comisario de la exposición sobre Gaudí, se ha manifestado en contra de la beatificación, dejando absolutamente estupefacto al Vaticano.

«Siguiendo mi criterio hemos excluido de la exposición cualquier referencia a una hipotética beatificación de Gaudí, que no interesa», dijo Matabosch. La dimensión católica de Gaudí, intensísima en toda su obra, no aparece en la exposición. ¿Por qué? Porque Matabosch no ha querido: «Intentan utilizar la exposición como plataforma para hacer avanzar y dar a conocer el proceso de beatificación de Gaudí. Es muy lamentable, como lo ha sido que en la rueda de prensa el arzobispo de Barcelona sugiriera a los enfermos que encomendaran su curación a Gaudí, pidiendo un milagro». «No queremos la beatificación de Gaudí. Éste es mi criterio y no me convencerán de lo contrario». Distinto sería el caso si Gaudí hubiera sido nacionalista, como Matabosch, una de cuyas frases más célebres es ésta: «En Cataluña, la Iglesia será catalana o no será»."

Recoger el artículo y censurar parte del mismo resulta un absoluto sinsentido. Aunque el sinsentido se llame Matabosch.

Pero les decía anteriormente que debía hablarles de la Obra. Josep María Tarragona es miembro del Opus Dei, como también lo era el sacerdote Ignacio Segarra, ya fallecido y que también formaba parte de la asociación pro beatificación. La iniciativa de la misma partió de manera muy notable del Opus barcelonés. En La Vanguardia de este domingo se publicaba un artículo del sacerdote de la Prelatura, Josep Ignasi Saranyana, que constituía un acérrimo alegato en favor de la beatificación del arquitecto y de su necesaria interrelación con la exposición romana. Más que sintomático.

De todo ello se desprende que Tarragona publicó las manifestaciones de Matabosch y alguien -muy poderoso- le ordenó que las retirara. Sin embargo, no solo no las ha desmentido, sino que sus posteriores artículos rezuman su exasperación por haberse eliminado toda referencia a la beatificación de Gaudí en la exposición. Matasbosch no ha dicho nada, ni lo dirá, aunque recordemos que no es la primera vez que pretende censurar a alguien. Y el cardenal seguirá reclamando a voces ¡ un miracle ! Pero nadie podrá rebatir la sensación de desgobierno en la diócesis (incluso en temas en los que no debería haber motivo) y las terribles presiones que se ejercitan contra la libertad de expresión de sacerdotes y laicos. ¡Y todavía existe quién se pregunta por qué escribimos con pseudónimos!

Oriolt