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17.06.09
He leído, en varios blogs norteamericanos, una noticia que me ha resultado curiosa. Electronic Arts, una marca de juegos de ordenador va a sacar al mercado un videojuego basado en la Divina Comedia. En el juego, Dante, un mercenario italiano, tiene que atravesar los nueve círculos del infierno para salvar a Beatriz. Como se trata de un juego de lucha y destrucción, se entiende que el infierno dantesco constituya un escenario perfecto para el mismo: monstruos, diablos, horrores, pecados personalizados y Lucifer en persona se enfrentan a Dante para evitar que salve a su amada.
Por lo visto, sin embargo, el aprovechar un escenario inédito para el juego no era la principal motivación de sus creadores. Parece ser que lo que estaban buscando era crear escándalo entre los cristianos, y, sobre todo, reacciones airadas de obispos, sacerdotes, entidades religiosas o predicadores condenando el juego. Una forma desgraciadamente bastante común de conseguir publicidad gratis, a costa de la Iglesia.
Lo curioso del caso es que les salió mal el invento. El juego, anunciado en Internet, pasaba desapercibido, sin condenas ni rechazos. Como no consiguieron escandalizar a nadie pero su proyecto de marketing exigía protestas, vestiduras rasgadas y, a ser posible, fanáticos escandalizados tirando piedras, la empresa decidió inventar las protestas.
Contrataron a un grupo de veinte falsos manifestantes cristianos para que se plantasen ante el Centro de Convenciones de Los Ángeles, gritando eslóganes contra el juego y pareciendo todo lo inquisitoriales e intolerantes que pudieran. Las pancartas mostraban mensajes como “Cambia tu PlayStation por una PrayStation” (literalmente, una “estación de oración”) o “El infierno no es un juego”. También jugaban con las iniciales de la empresa E.A. como abreviatura de Anticristo Electrónico.
Como ha sucedido tantas veces últimamente, quien descubrió el pastel fue algún bloguero avispado e, inmediatamente, la información se transmitió por todo el mundo. La empresa, actuando astutamente como el administrador injusto de la parábola, reconoció públicamente que todo era un montaje. Previsiblemente, los blogs religiosos de todo el mundo han comentado dicho montaje, dando aún más publicidad a la empresa. Resultado probable: más ventas para el videojuego cuando salga a la venta el año que viene.
Como no creo que el juego sea peor que otros de su estilo, ni suponga ningún tipo de amenaza para la fe, lo que más me ha hecho pensar de todo este asunto es la habilidad de la empresa. Parece que ha encontrado una estrategia publicitaria perfecta. Si no se descubría su artimaña, los medios de comunicación anticristianos se reirían de los manifestantes y, por contraste, ensalzarían el juego. Si se descubría la argucia, como de hecho ha sucedido, blogs y medios de comunicación de todo tipo criticarían o admirarían su forma de actuar y, a la postre, contribuirían también a dar publicidad al juego.
Esta estrategia, sin manifestantes falsos pero en lo demás de forma similar, se ha utilizado muchas veces y, probablemente, seguirá utilizándose. Novelas y películas que falsean la historia y la naturaleza de la Iglesia como El Código Da Vinci o Ángeles y Demonios, exposiciones u obras de “arte” que mezclan la religión con la pornografía, manifestaciones que consiguen mayor audiencia burlándose de eclesiásticos o de figuras sagradas, historiadores que sólo son conocidos por tesis absurdas pero dañinas para la Iglesia… Todo ello recibe gran parte de su popularidad del escándalo de los cristianos y de sus protestas ante los medios de comunicación. ¿Qué habría que hacer ante estas técnicas publicitarias a costa de la Iglesia? ¿Es mejor ignorarlas para no darles publicidad? ¿O la defensa del Evangelio exige que se refuten los errores, se muestre públicamente la deshonestidad y se defienda la imagen del cristianismo y de la Iglesia?
Quid vobis videtur?
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Bruno Moreno Ramos es laico y ha sido bendecido por Dios
con dos hijos y una esposa mucho mejor de lo que merece. Es físico y teólogo,
además de trabajar como traductor e intérprete jurado. A pesar de su escasa habilidad
literaria, se empeña en ofrecer al mundo sus ocurrencias sobre todo y nada en este blog, siempre
desde la fe católica y la razón. También colabora regularmente con Radio H.M.
Para purgar sus pecados, forma parte del Consejo de Redacción de InfoCatólica.
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