InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Signos de esperanza

4.10.16

"Los inmisericordes son los que nos reían las gracias para hacerse los buenos"

El otro día, un lector con el botánico nombre de Roblete dejó en el blog un comentario que me pareció clarividente y a la vez intrigante: “Quienes hemos estado apartados de la doctrina de la Iglesia y por gracia de Dios la hemos descubierto, sabemos por experiencia propia que los inmisericordes no son los que no nos daban la razón cuando estábamos errados sino los que nos reían las gracias para hacerse los buenos y comprensivos".

Me pareció un tema muy interesante, porque, desgraciadamente, es muy frecuente identificar la misericordia con decir a cada uno lo que quiere oír. Como además Roblete hablaba desde su experiencia personal, lo invité a escribir unos párrafos sobre el tema para publicarlos en el blog. Y aquí están.

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30.04.16

¡Llagas gloriosas!

El domingo pasado, después de la misa, mientras explicaba a mis hijos el significado de las curiosas bolitas colocadas en forma de cruz en el cirio pascual (que, en otros países, tienen forma de clavos), yo mismo me quedé asombrado de lo que les estaba contando. Como sabrán los lectores, las bolitas son una mezcla de cera y de incienso y, cuando el sacerdote las clava en el cirio, al comienzo de la Vigilia Pascual, dice: Por sus santas llagas gloriosas, nos proteja y nos guarde Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Las cinco bolitas simbolizan las cinco llagas gloriosas de nuestro Señor. ¡Llagas gloriosas! La audacia sobrenatural que llena esas palabras me llena de estupor cada vez que las repito. Es algo inconcebible. ¿Quién podría haber imaginado tal maravilla sino el mismo Dios?

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18.04.16

El artículo más leído de Espada de doble filo

Con la edad, los años vuelan y se entremezclan hasta hacerse casi indistinguibles, como golondrinas que revolotean en una tarde de verano. Parece que inauguré el blog esta mañana, pero, si miro las fechas reales, tienen la impertinencia de revelarme que llevo años escribiendo y descubro con sorpresa que he firmado ya cientos de artículos. Ay, qué ganas de eternidad que no se acaba.

La conciencia de que han pasado años y años por Espada de doble filo me ha llevado a preguntarme por las cosas que habrán interesado más a los lectores durante ese tiempo. He intentado escribir siempre con una visión católica que diera unidad al blog, pero los temas tratados han sido muy diferentes. Entre todos los artículos del blog, ¿cuál habrá sido el más leído?

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27.03.16

De este mundo, la primera

Hace muchos años, viajé a Loretto con ocasión de un encuentro de jóvenes con el Papa Juan Pablo II que se celebró allí. Al visitar la basílica, me impresionó mucho un mosaico con una escena de la vida de Cristo que nunca había visto antes: la aparición de Cristo resucitado a Nuestra Señora, en la mañana de Pascua.

Se trata de una escena que no aparece en los Evangelios, pero que se ha transmitido en algunas tradiciones, recogidas, entre otros, por San Anselmo de Canterbury, San Alberto Magno y el propio San Juan Pablo II, tan amante siempre de la Virgen y todo lo que tuviera que ver con ella:

“Los evangelios refieren varias apariciones del Resucitado, pero no hablan del encuentro de Jesús con su madre. Este silencio no debe llevarnos a concluir que, después de su resurrección, Cristo no se apareció a María; al contrario […] ¿Cómo podría la Virgen, presente en la primera comunidad de los discípulos (cf. Hch 1, 14), haber sido excluida del número de los que se encontraron con su divino Hijo resucitado de entre los muertos?

Juan Pablo II, Audiencia general del 21 de mayo de 1997

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15.01.16

Germán el Contrahecho

En su autobiografía, C.S. Lewis habla con nostalgia de la enorme biblioteca que había en su casa cuando era pequeño y cuenta cómo “estaba tan seguro de encontrar un libro nuevo como alguien que camina por el campo está seguro de encontrar una nueva brizna de hierba”. Recuerdo que estas palabras me llamaron profundamente la atención cuando las leí por primera vez, porque destilan una sensación de inagotable aventura, tesoros escondidos por descubrir y alegrías futuras sin fin. Es decir, en cierto modo, una prenda de lo que será el cielo.

Es exactamente la misma sensación que me produce la Tradición de la Iglesia. Por mucho que la estudie, estoy seguro de seguir encontrando en ella bellezas que no conocía ni podía imaginar, nuevas luces para iluminar mi vida e historias asombrosas del amor de Dios a lo largo de los siglos. Una de esas historias, que acabo de conocer y me ha encantado, es la de Germán el Contrahecho.

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