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3.02.10
A juzgar por los correos recibidos mientras he estado fuera de España, ha habido cierto revuelo en InfoCatólica, debido al cierre del blog Motu Proprio. No creo que tenga sentido entrar en un tema ya pasado, así que no voy a analizar el hecho en sí ni sus motivaciones. Sin embargo, tampoco quiero dejar pasar sin pena ni gloria una perla que encontré en un correo de protesta recibido por InfoCatólica y que su Director me transmitió, ya que hacía referencia a mí.
El lector que firmaba dicha carta, cuyo nombre no tiene sentido mencionar, se desahogaba a gusto sobre InfoCatólica y su gestión. Junto a otras muchas cosas sobre otros temas, afirmaba en concreto de este blog, Espada de Doble Filo, que “no reúne los mínimos de calidad exigibles en cualquier portal que se tenga por serio”.
A estas alturas, ya debe ser evidente para los lectores que no soy en absoluto un santo (más que, aproximadamente, durante cinco minutos después de comulgar o confesarme). Así pues, mi reacción al leer la crítica que hacía este lector de Espada de Doble Filo fue la que se podía esperar. En primer lugar, refunfuñar, murmurar, echar humo por las orejas y mirar con cara de perro a la foto de Belloc en la portada de un libro sobre mi mesa, que era el ser humano que tenía más a mano. A continuación, me puse a pensar combativa y parcialmente en lo estupendo/ maravilloso/ fantástico/ supercalifragilísticoexpialidoso que es mi blog. En tercer lugar, comparé mi blog con otros blogs, con resultados bastante sesgados pero, como es lógico, favorables para mí. Es decir, las tres etapas clásicas de la vanidad herida
Después, sin embargo, con un poco más de calma y supongo que en respuesta a las desconocidas oraciones de algún lector, pude ver la cuestión como es en realidad, es decir, con ojos de fe. Y me acordé de esa parábola evangélica que desmiente cualquier idea de que Cristo no tenía sentido del humor: «¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: “Pasa al momento y ponte a la mesa?” ¿No le dirá más bien: “Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?” ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer».
La escena no sólo es profundísima, sino también muy divertida. A veces no necesitamos grandes argumentos, sino sólo reírnos un poco de nosotros mismos. Esta parábola del Señor, con un lúcido y finísimo sentido del humor, es lo mejor para pinchar nuestra vanidad hinchada como un globo y llena de merecimientos personales, blogs magníficos, colaboraciones parroquiales, grandes sabidurías y conductas intachables. Como mucho y en el mejor de los casos, podemos considerarnos siervos inútiles, que han hecho lo que tenían que hacer. Lo más frecuente, en cambio, es que no le lleguemos al siervo inútil ni a la altura del betún y que nuestra actuación esté muy por debajo de lo que teníamos que hacer.
Por lo tanto, no tengo inconveniente en reconocer con buen humor que mi blog no reúne los mínimos de calidad exigibles para un portal serio. Más aún, mi vida no reúne los mínimos de calidad exigibles para pertenecer a una Iglesia seria. Y con absoluta seguridad puedo decir que no reúno los mínimos exigibles para que un Dios serio me quiera, se preocupe por mí y me haya hecho hijo suyo. Claro que, por suerte para mí, en ninguno de los tres casos se me han exigido esos “mínimos exigibles”.
¿Y saben una cosa? Reconocerlo no es, ni mucho menos, algo triste o deprimente, sino una verdadera liberación y fuente de alegría. Tanto el ser hijo de Dios, como el haber recibido a la Iglesia como Madre y poder escribir en InfoCatólica, salvando las evidentes distancias, han sido para mí gracias y regalos inmerecidos. Soy un privilegiado y no me avergüenza reconocerlo.
Como hace cualquier persona decente al recibir regalos, aprovecho la ocasión para dar gracias ante todo a Dios, porque todo es gracia suya, y a la Iglesia, que siempre se ha portado como una madre conmigo. Saludo, además, a toda InfoCatólica en general y agradezco poder formar parte de una aventura tan audaz, emprendida para la gloria de Dios, sin bolsa ni dinero y con participantes débiles y “bajo mínimos”. Quizá la luz que pueda ofrecer InfoCatólica sea pequeña y amortiguada por las miserias de los que en ella participamos, pero hemos intentado ponerla en el candelero, en beneficio de un mundo lleno de tinieblas, que necesita desesperadamente la luz de Cristo. Gracias también a los comentaristas que han enriquecido con sus comentarios este blog muy por encima del valor de sus artículos y a los lectores que han tenido la gentileza de leerlo.
Y, finalmente, gracias al autor de la carta, que, al menos en lo referente a mí, dio completamente en el blanco. Él me ha recordado que la gloria siempre pertenece a Dios y que la única actitud verdaderamente cristiana es el agradecimiento asombrado por los tantos dones recibidos sin merecerlos.
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Bruno Moreno Ramos es laico y ha sido bendecido por Dios
con dos hijos y una esposa mucho mejor de lo que merece. Es físico y teólogo,
además de trabajar como traductor e intérprete jurado. A pesar de su escasa habilidad
literaria, se empeña en ofrecer al mundo sus ocurrencias sobre todo y nada en este blog, siempre
desde la fe católica y la razón. También colabora regularmente con Radio H.M.
Para purgar sus pecados, forma parte del Consejo de Redacción de InfoCatólica.
Su correo electrónico es
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