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28.01.10
Estoy convencido de que una de las cosas estupendas que nos esperan en el Cielo, si Dios quiere, es enterarnos de todas las gracias y milagros que Dios ha ido poniendo a nuestro alrededor sin que nos diéramos cuenta. Allí entenderemos por qué tuvimos estos padres, esta mujer o estos hijos y no otros, por qué sufrimos esa enfermedad o por qué tuvimos que ir a trabajar a otro país. Todo formaba parte del plan de Dios para nosotros, de su Historia de Salvación con nosotros, aunque no nos diéramos cuenta de ello.
Una lectora del blog, Ana, ha tenido el detalle de contarme algunas cosas de esa Historia de Salvación que Dios ha tenido con su familia. Una rama de esa familia era de origen noruego y, como tales, de confesión luterana. Sin embargo, al mudarse a España volvieron a la fe católica y la transmitieron a sus hijos y familiares, hasta Ana. Como verán, no son grandes acontecimientos, sino sencillas acciones de Dios: un traslado, vocaciones al sacerdocio o a la vida religiosa, el descubrimiento de la Eucaristía o de la devoción a la Virgen… A mi juicio, estas pequeñas cosas que Dios va haciendo con cada familia son las que forman la verdadera Historia importante del mundo y no las guerras, crisis económicas o enfrentamientos políticos.
Si algún otro lector quiere enviarme, en un correo electrónico, algún relato de la Historia de Salvación que Dios ha tenido con él o con su familia, estaré encantado de publicarla.
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Aprovecho para darte las gracias porque me hiciste ver que en unos noruegos luteranos que vinieron a España y se convirtieron aquí y dieron origen a nuestra familia estaba la Providencia, que hizo que miembros de una familia que había roto la comunión con la Iglesia volvieran a ella. Siempre me había parecido natural ser católica pero pudimos no haberlo sido. El apellido se ha perdido en algunas ramas de la familia pero la fe no.
No he rezado nunca por ellos porque no se me había ocurrido. Lo he hecho después de haberte leído. Tampoco pensé nunca en dar gracias hasta que lo dijiste en un blog. Su apellido se perdió porque tuvieron un hijo cura y el casado solo tuvo chicas. De esta familia ha habido curas y monjas. Hay dos monjas ahora: una en España que tiene aspecto nórdico y otra en nueva Zelanda, igualmente muy nórdica. Sabemos poco de ellos ya que se les encargó a unos tíos abuelos o algo así que hablasen delante de una grabadora contando la historia y sabe Dios que botones apretaron que no se grabó nada.
Estos antepasados vinieron a España a hacer un trabajo que por entonces no se sabía hacer en España. Sí que hay un árbol genealógico y se ve que no les gustábamos mucho porque se casaban entre ellos. Debe ser por eso que el aspecto, la piel muy blanca, el pelo muy rubio y los ojos verdes abundan, hasta en los bebés que van viniendo de los hermanos y primos. Parece que los hayan metido en lejía. Eso dice mi envidia y también la estatura.
La monja de aquí recuerda lo que le impresionaba ver a las tías abuelas con el rosario de enormes cuentas y la devoción con que lo rezaban. Eran todos muy devotos de la Virgen. La Asunción era una fiesta que les gustaba en especial y la Virgen de Fátima. También eran muy devotos de la Eucaristía, comulgaban muy a menudo cuando en España no se acostumbraba y también iban a orar ante Jesús Sacramentado. Estas devociones siguen en la familia, aunque en alguno de los jóvenes hay uno que no practica de los españoles. Los del Paraguay perdieron la fe la mayoría. Hay una que ha vuelto. Fue una de las señoras que rezaban tanto el rosario la que fue allí a pedirle que volviera.
En fin, siento no poder contarte algo más y te doy las gracias por lo que me has hecho descubrir. Otra cosa que transmitieron fue la devoción por el Sacramento de la Reconciliación y se sigue, con algunas excepciones. Estas personas al principio piensan que se idolatra a María, pero al explicarles y ver en otras personas que no es así, que es madre, se sienten en un hogar cálido. Y el descubrir que la Eucaristía es presencia real y no un recuerdo les hace dar un valor y un agradecimiento que les lleva a esforzarse por pasar ratos en el sagrario y esforzarse por comulgar.
Todo esto lo estoy viendo ahora porque la verdad es que sí que hay que estarles agradecidos por el paso y la transmisión de la fe, siempre me sentí católica y quizá era lo que dices en el blog: La niña malcriada que siempre tomó dulces y no le da tanto valor.
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Bruno Moreno Ramos es laico y ha sido bendecido por Dios
con dos hijos y una esposa mucho mejor de lo que merece. Es físico y teólogo,
además de trabajar como traductor e intérprete jurado. A pesar de su escasa habilidad
literaria, se empeña en ofrecer al mundo sus ocurrencias sobre todo y nada en este blog, siempre
desde la fe católica y la razón. También colabora regularmente con Radio H.M.
Para purgar sus pecados, forma parte del Consejo de Redacción de InfoCatólica.
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