Un laico, graduado en Sagrada Teología
Es una persona de 42 años. Se llama Miguel Ángel. Casado y con un hijo de 14 años. Ha trabajado en el mundo del comercio. Ahora está en el campo de productos de belleza y de cosmética.
Un buen día decidió comenzar los estudios de Teología en el Centro Diocesano de Ciencias Religiosas, y ahora acaba de graduarse en Sagrada Teología con matricula de honor, ante un tribunal, que así lo ha calificado.
El modo de cómo ha sacado tiempo para realizar sus estudios teológicos solamente lo sabe Miguel Ángel y su familia. Ha hecho compatible trabajo, familia, estudios y demás compromisos.
Tiene un gran amor por la música clásica, singularmente por la coral, y en especial por el gregoriano. Posee una mediana biblioteca a la que admira, pues la ha comprado con el sudor de su frente. Tiene autores de Filosofía, Sagrada Escritura, Teología y Moral a los que ha leido y subrayado con mucho afán y gran esfuerzo.
Es un cristiano normal. No tiene su nombre inscrito en ningún grupo eclesial. No tiene ningún adjetivo destrás de cristiano. Ama profundamente la vida espiritual de los grandes místicos españoles pasados y presentes.
Lee y ora con San Juan de la Cruz, de quien tiene aprendida una gran humildad, una gran vaciedad del yo personal, para vivir libre y despojado hacia el Tú, que es Cristo el Señor. Me temo que estas líneas le caerán como un tiro, porque no desea salir en ningún medio público ni publicado.
Pero, hoy, lo traigo como ejemplo de buena persona anónima, como trabajador honesto, como esposo y padre responsable, cuando en toda la Iglesia es la Fiesta de Todos los Santos, y celebramos a tantos hombres y mujeres sencillos que vivieron el mensaje de Jesús y hoy gozan del Reino de los cielos.
Miguel Ángel, el teologo graduado a pulso, si no cambia su trayectoria vital, está en el buen camino para seguir a Cristo, y ayudar a otros en ese andar por el camino de la santidad.
!Ah, se me olvidaba¡. Mi amistad con Miguel Ángel nació cuando con 14 años lo tuve en clase de Religión Católica en un centro público.
Tomás de la Torre Lendínez
5 comentarios
Es de admirar y además muy alentador.
Solo falta que los párrocos y obispos les otorguen algún mérito y que en lugar de sentirse amenazados se sientan orgullosos y agradecidos.
Un saludo,
Felicidades a tí, por seguir leyendo estos artículos.
Que Dios Padre a través del Espíritu Santo, fortalezca a Miguel Angel para que pueda servir con amor y fidelidad a la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo.
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