5.08.17

Barbaridades que la Iglesia paga y algunos obispos apoyan

Uno tiene que saber en qué se gasta los cuartos, especialmente si los cuartos son de otros y yo soy el administrador. Servidor, por ejemplo, no puede gastarse los dineros del cepillo, los donativos o la colecta dominical en cualquier cosa. Los fieles, que son los que ponen la pasta, tienen no solo el derecho, sino la obligación de velar para que su aportación más o menos generosa vaya destinada a lo que tiene que ir: mantenimiento del templo parroquial, salario del sacerdote, actividades pastorales y ejercicio de la caridad.

Difícilmente podría justificar el gasto de un solo euro en otros conceptos. No digamos si encima fueran para subvencionar doctrinas anticatólicas, páginas que rocen la blasfemia y la ofensa, o medios de comunicación que de manera habitual den cabida a cualquier tipo de disparate teológico.

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4.08.17

Homilía del domingo de la Transfiguración

NOTA PREVIA: Colocaré la homilía dominical normalmente pasado el domingo. Estos días que estoy fuera de la parroquia, como algo excepcional, intentaré colgarla antes, ya que hay sacerdotes que así me lo piden. Pero lo de estos días será algo puntual.

TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

Todos los años leemos el evangelio de la transfiguración en el segundo domingo de cuaresma. El primer domingo es el de las tentaciones, seguro que recuerdan, donde vemos a Jesús triunfante ante las tentaciones del enemigo y aprendemos a enfrentarnos a las nuestras con las armas de Cristo: la Palabra de Dios.

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3.08.17

Los de fuera no vienen. Los de dentro, pasan (o directamente se largan)

Yo no sé si nos engañan, o nos encanta vivir en la más exquisita y sublime de las nubes. ¡Oh el efecto Francisco! ¡Ah la nueva Iglesia! Por fin una Iglesia abierta. Gloria a Dios: era hora de sintonizar con la gente. Mantras. Muletillas. Frases que a base de ser repetidas nos quieren hacer creer que son la realidad. Todos encantadísimos con la realidad excepto los cuatro cavernarios.

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1.08.17

El añadido posterior, el papiro copto y ahora el sermón anónimo

La doctrina de la Iglesia es la que es, la tradición es la que es, y lo que la Iglesia ha enseñado durante siglos es lo que es. Y punto. Pero hay gente que no se resigna, y ante la solidez del evangelio, la unanimidad de los padres, la claridad del catecismo y la ausencia de nada sólido en contra, no encuentran otra forma de sostenella y no enmendalla que inventar añadidos, descubrir documentos secretos, reinventar palabras y manipular textos.

En este momento lo que más molesta en un amplio, amplio sí, sector de la Iglesia, es la divinidad de Jesucristo. Evidente. Si Cristo no es Dios, su palabra es relativa, los preceptos opinables, el evangelio una intención, el cielo algo para construirse en la tierra, y la vida eterna una nebulosa entre nirvana oriental, reencarnación probable, fusión con el infinito y disolución energética. Sin problemas. Toca diluir la divinidad de Cristo. Negarla abiertamente no, que se nota mucho. Basta diluir, sí pero bueno… y ya tenemos el resquicio.

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31.07.17

Objetivo parroquial: que un día nos encontremos todos en el cielo

Algo estudié de pedagogía y algo de programación por objetivos. Tengo entendido que lo interesante es tener un gran objetivo general, y luego objetivos parciales, medios, estrategias, evaluación y corrección de errores. No sé si técnicamente es muy perfecto, pero yo creo que se me entiende.

Momento de pensar en la programación de diócesis y parroquias, porque no hay forma de plantearse nada serio si para empezar no tenemos clara la meta final. A ver, antes de nada, ¿dónde queremos llegar al final del proceso? Es que me leo programaciones, objetivos, y todo es un dar vueltas a la noria sin rematar la faena. Ya saben: formar agentes de pastoral, crear una comunidad parroquial unida, solidaridad con el débil, acompañamiento a las familias, grupos de oración, grupos de formación, grupos… Convertir la eucaristía en el centro… Está bien, pero me falta algo.

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