La Caram en la cuatro. Y servidor, soltero, que habla de familia
De “puritita” casualidad vi el domingo la entrevista a sor Lucía Caram en la cuatro. Nada con sifón. Si acaso la vergüenza ajena que uno siente cuando sigues escuchando eso tan nuevo de que no me confieso porque el cura es más pecador que yo o quiénes son los curas para hablar de familia y matrimonio si son célibes. Pues ya ven la gente sigue diciendo eso y no pasa nada, ufanos como si acabaran de descubrir la cuadratura del círculo. En otras cuestiones de la entrevista no entraré, ya que doctores tiene la santa madre Iglesia que callan desde hace tiempo. Si ellos callan, que son doctores, no hablaré yo.
Esas bobada de si el cura no sabe nada de familia surge porque la persona que la formula piensa que sólo hay una forma de conocer las cosas: la experiencia personal. Se equivoca completamente. Si uno sólo pudiese hablar de aquello que ha experimentado nos encontraríamos con situaciones absurdas.
Con este razonamiento de hablar sólo de lo que conozco por experiencia personal, yo, hombre, no podría hablar sobre embarazo o aborto. Ni un laico sobre la vida de los sacerdotes, porque no la ha experimentado, ni un abstemio sobre alcoholismo. Tampoco un sano sobre enfermedad o un ciego sobre la luz.
Más aún, en muchos casos el conocer algo por la experiencia puede dar una visión muy sesgada del asunto. No creo que el mejor conocimiento sobre toxicomanías lo tenga un enganchado a la cocaína o el hachís.
Los filósofos hablan de diversas vías para adquirir el conocimiento de algo o sobre algo. Efectivamente, una es la experiencia, pero no es ni la única ni siquiera la mejor.
Hay otras formas. Por ejemplo la tradición, que nos muestra que las cosas son de una determinada manera porque siempre han sido así –por ejemplo, las normas de educación-. También la autoridad: uno aprende cosas porque se las enseñan los maestros, la gente que sabe, que ya posee el conocimiento, que lo ha conocido y comprendido. Y por supuesto la ciencia, que es un conjunto de conocimientos racionales, obtenidos por métodos comprobados y contrastados con la realidad.
Cuando uno da primacía a la experiencia sobre cualquiera otra forma de conocimiento, lo que está diciendo es que la autoridad –maestro, formador, persona que sabe- no significa nada. Que la tradición es básicamente inútil. Que la ciencia es relativa. Y que sólo el yo con su experiencia personal es su propio juez y su propia norma.
Efectivamente soy soltero. ¿Cómo conozco las cosas de la vida matrimonial? Para empezar por la experiencia de ser hijo, hermano, de haber vivido en el seno de una familia. Por la experiencia de hablar, tratar, compartir la vida con muchísimas familias. Por la experiencia de acompañar a muchas parejas en su camino vital.
Pero además conozco la tradición sobre la familia. Leo sobre el tema. Me informo. He sido alumno y profesor de estas cosas. Hay documentos católicos. Libros diversos. Uno acaba sabiendo al menos un poquito.
Quizá más que personas que estando casadas rechazan la tradición histórica sobre la familia, no aceptan ningún tipo de magisterio o autoridad sobre la materia, o se sonríen ante la posibilidad de un acercamiento científico a la realidad de la familia y su problemática. Eso sí, tienen “experiencia”. También la tiene el drogadicto con la heroína, y el alcohólico con la resaca. Es como si me dijeran que el conocimiento adquirido por un médico experto en toxicomanías que ha estudiado, tratado a toxicómanos, asistido a cursos… no sirve de nada porque jamás ha esnifado coca.
Reducir el conocimiento a “mi propia experiencia” es convertirlo en nada. Incluso en la familia. Tú tiene tu experiencia, este la suya, aquél otra más. Pero eso no significa nada. Bueno sí, significa algo: que en lugar de aprender, reflexionar, buscar maestros… es más sencillo decir “mi experiencia”. Tan sencillo como ineficaz.
29 comentarios
¿A qué espera la CEE para aplicar medidas disciplinarias contundentes a Sor Caram? Muchos estamos ya más que hartos de las patochadas de esta señora.
En fin...
Caram... pues eso.
Imaginemos que para aprender matemáticas tuviéramos que re-descubrir por nosotros mismos (y nuestra experiencia personal) la aritmética. O como se ha dicho que a los que les interesa la medicina tuvieran que aprende solos haciendo experimentos partiendo de cero, sin usar los conocimientos que se han ido acumulando a los largo de siglos.
Para saber de algo ¿qué se hace de toda la vida?; estudiarlo.
¿No se dará cuenta del ridículo a que se expone? ¿No sospechará, que la buscan para pisotear a la fe,que ella dice profesar? En fin, ¿es "su fe" la de la Iglesia católica?
¿Para cuándo un buen frenazo a estupideces por el estilo?
Y... gracias Al P. Jorge González por tan contundentes y merecidos reparos.
No se darán cuenta estas personas (Teresa Forcades, Lucía Caram...) que le están dando municiones s todos aquellos que quieren destruir la Fe y por lo tanto a la Iglesia?
No sé que es lo que están haciendo, ni por qué se les consiente tanto. Cada día entiendo menos de todo lo que pasa a mi alrededor.
El otro día me mandaron un enlace sobre las opiniones de uno de los sacerdotes heterodoxos del momento (su nombre no me resulta especialmente conocido y por tanto se me ha olvidado), y de Teresa Forcades. Inmediatamente borré los dos enlaces, y le dije a quién me los había mandado, que no eran de mi gusto, y que hiciera el favor de no volverme a mandar nada parecido.
Que el Señor lo bendiga.
Y desde luego, la afirmación de que "la tradición, nos muestra que las cosas son de una determinada manera porque siempre han sido así" apreciado Padre Jorge, no se sostiene de ninguna forma. Las tradiciones pueden ser buenas o malas y desde luego nunca fijan el deber o la esencia de un hecho determinado.
Por lo demás, estoy de acuerdo con el artículo.
Es un hecho que la tradición es una forma de aprender muy importante, y que no necesitamos estudiarlo en la escuela, basta con "estar". La sociedad en que vivimos es principalmente tradición, se construye por la aportación acumulada de conocimientos, ritos, cultura, costumbres, educación etc. que pasa de generación en generación, (creo que también ocurre en la Iglesia) lo que ha aportado la generación que ahora habita la sociedad es muy poco comparado con lo que han aportado todos los que nos han precedido, y han conformado en gran medida nuestra forma de ser. Sin tradición nos tendríamos que estar inventando como sociedad en cada generación, sería como si nos pusieran en una caverna y tuviéramos que partir de cero cuando nacemos.
La degradación moral que tenemos. El más absoluto desprecio por los valores de la Fe cristiana. Despreciar a Cristo y a quien practica sus enseñanzas. Que se burlen en tu cara y además tengamos que reírnos. En televisión.
Lucía Caram sale en televisión porque las estupideces que dice las dice una monja.
Y es monja, después de decir las estupideces que dice durante años porque sus superiores en la orden y los obispos responsables lo siguen consintiendo que las diga o que sigue siendo monja
El problema no es Lucia Carám, son los superiores religosos y es el episcopado, que ha renunciado a sus obligaciones de mantener la ortodoxia y la disciplina en los religiosos
Y no olvide el conocimiento directo que tienen los sacerdotes como ministros del sacramento de la confesión.
Que Dios le bendiga
Que vendan su convento y el dinero se lo den a los pobres y las monjas se vayan a vivir debajo de un puente, porque el invierno es muy frío y largo en Manresa.
Lo que me indigna es que siempre se presenta con el hábito de monja, lo mismo que Sor Forcades, porque saben que sin él no son nada.
Voy entendiendo.
De todas las cosas anticatólicas que defiende, ya sabemos que todas las ha hecho.
San Bernardo.
Buenas noches nos de Dios.
De lo que usted ha escrito, no solamente yo pensé que eso lo había dicho la monja. También lo creyeron muchos de los comentaristas que piden sanciones para ella por tales palabras ¿Sanciones por escuchar?
¿No le parece que las cosas deberían haberse dicho con mayor claridad?
Yo encontré la entrevista completa en internet. Por favor, si me equivoqué de entrevista, le pido disculpas y le ruego me envíe el link de la correcta.
Entonces, ¿qué de malo tiene que el sacerdote sea más pecador que yo para confesarme? Al contrario, debería buscar al sacerdote más pícaro, ladrón y corrupto del mundo, para que medio me vaya entendiendo, ¿no?
Y si busco un sacerdote santo para confesarme, ¿no sería lógico que buscara uno célibe para hablar de matrimonio?
Yo no me hago líos: En la puerta pone "cardiólogo", le consulto temas del corazón. En la puerta pone "cura de almas", pues eso. ¿Que los hay mejores y peores? Quizás, pero este me tocó y ya.
Eso explica muchas cosas.
Por cierto, hay que reconocerla el mérito de su ONG. Es loable que haya montado ese comedor social.
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Jorge:
Otro problema es sí eso es lo que se espera de una monja de clausura.
Quizá el problema de Sor Lucia Caram es que aún no tiene clara su vocación, y parece que nadie de los que deberían orientarla (hacerla mirar hacia la Luz que viene del Oriente -Jesucristo-) lo hace.
Hay quien loa a esta mujer por la ONG que ha fundado, pero es que hay muchos laicos que en silencio hacen lo mismo que ella, pero en silencio, y sin hábito, sin juzgar a todo lo que hay alrededor.
Este sucedáneo de monja contemplativa, tiene la vocación
del protagonismo y nada más. Pero sigue vestida de monja, porque, repito, sin hábito sabe que sería una más.
Se acabaron aquellas monjas de poco después del Concilio que se pusieron a cantar con la guitarra. La mayoría se secularizaron. Y una ex dominica, precisamente, tras pasar por el lesbianismo, acabó quitándose la vida.
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María, entérese antes de escribir y no nos haga perder el tiempo, que demasiado tiempo perdemos escuchando las memeces de la Caram. Don Jorge dice:
[...]"Si acaso la vergüenza ajena que uno siente cuando sigues escuchando eso tan nuevo de que no me confieso porque el cura es más pecador que yo o quiénes son los curas para hablar de familia y matrimonio si son célibes".
La infamia de que los curas son un corrompidos sin autoridad moral para administrar la confesión, en ningún caso dice don Jorge quién la pronuncia, si el entrevistado o el entrevistador, simplemente se limita a explicar que en la entrevista se dijo eso. Por tanto, no invente María. Es cierto que lo dijo el entrevistador, pero añado YO que la Caram no desmintió al entrevistador. La monja se limitó a asentir y a sonreír.
Espero que le haya quedado claro.
Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola:
«Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano.
El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: “¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.”
En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!”
Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»
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Jorge:
????????????????
--"... que no me confieso porque el cura es más pecador que yo ..."--
Que es verdad, que hay personas, porque se creen mejores que los confesores. Por eso no acostumbran a encontrarse con Cristo en el sacramento de la confesión.
Frases como: "No me confieso con un cura, pues también comete pecados", y cosas por el estilo. No han descubierto que es Cristo quien perdona los pecados, cuando el confesor absuelve, siempre lo hace en Nombre de la Santísima Trinidad.
O esta otra frase, aunque ya es otro punto:
" quiénes son los curas para hablar de familia y matrimonio si son célibes"
O sea que hay personas que se creen superiores, pobrecitos. Pero la soberbia es mala cosa, no lleva a más sino a menos.
Los curas han estudiado mucho, y pienso que saben más de la Familia ya que ha tratado con muchos matrimonios para bien aconsejarle. Pues un matrimonio cristiano recurre a los sacerdotes pidiéndole ayuda. Pero quien está afectada por la soberbia, terminan objetando ideas sin sentidos, y por que viven un "matrimonio", del que no cuenta con Dios en la familia, así no pueden conocer como salir de los problemas. Pero un sacerdote, es una gran ayuda para quien busca remedios espirituales para la misma familia.
Y sobre la mitra episcopal... mejor no decir nada, excepto, que el ya se ha mencionado sobre el Photoshop
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