¿Paganismo o inculturación?

Hoy traigo a "Amigos de Cor ad cor" a Beatriz Aparicio, apologeta católica que realiza la buena obra de defender la fe de la Iglesia en Internet. Creedme si os digo que entre los apologetas católicos en lengua española (es peruana) que he conocido en los últimos años, Beatriz es de las que mejor se prepara los temas sobre los que va a tratar. Y por eso le salen cosas tan buenas como esto que vais a leer.

¿PAGANISMO O INCULTURACIÓN?
Por Beatriz Aparicio

Estaba leyendo el boletín de una parroquia que decía: La corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica.

¿Si el origen es pagano se puede decir que la corona de adviento es pagana?

(Aclaro que esta pregunta va dirigida para el católico con dudas sobre una supuesta "paganización" de la Iglesia Católica sembradas erróneamente por un hermano evangélico)

Antes de que alguien responda que si, tomen su Biblia y lean Hechos 17,16-34:

Mientras Pablo los esperaba en Atenas, se consumía su espíritu viendo la ciudad llena de ídolos. Disputaba en la sinagoga con los judíos y los prosélitos, y cada día en el ágora con los que le salían al paso.
Ciertos filósofos, tanto epicúreos como estoicos, conferenciaban con él, y unos decían: `¿Qué es lo que propala este charlatán?´ Otros contestaban: `Parece ser predicador de divinidades extranjeras´, porque anunciaba a Jesús y la resurrección.

Y tomándole, le llevaron al Areópago, diciendo: `¿Podemos saber qué nueva doctrina es esta que enseñas? Pues eso es muy extraño a nuestros oídos; queremos saber qué quieres decir con esas cosas.´
Todos los atenienses y los forasteros allí domiciliados no se ocupan en otra cosa que en decir y oír la última novedad.

Puesto en pie Pablo en medio del Aerópago, dijo:

`Atenienses, veo que sois sobremanera religiosos; porque al pasar y contemplar los objetos de vuestro culto he hallado un altar en el cual está escrito: `Al dios desconocido´. Pues ese que sin conocerle veneráis ES EL QUE YO OS ANUNCIO.
EL Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él, ése, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por mano del hombre, ni por manos humanas es servido, como si necesitase de algo, siendo El mismo quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.
El hizo de uno todo el linaje humano para poblar toda la haz de la tierra. El fijó las estaciones y los confines de las tierras por ellos habitables, para que busquen a Dios y siquiera a tientas le hallen, que no está lejos de cada uno de nosotros, porque en El vivimos y nos movemos y existimos, como algunos de vuestros poetas han dicho: `Porque somos linaje suyo.´Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad es semejante al oro, o a la plata, o a la piedra, obra del arte y pensamiento humano. Dios, disimulando los tiempos de la ignorancia, intima ahora en todas partes a los hombres que todos se arrepientan, por cuanto tiene fijado el día en que juzgará la tierra habitada con justicia por medio de un Hombre, a quien ha destinado, acreditándole ante todos por su resurrección de entre los muertos.´

Cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se echaron a reír, otros dijeron: `Te oiremos sobre esto otra vez´. Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se adhirieron a él y creyeron, entre los cuales estaban Dionisio Areopagita y una mujer de nombre Damaris y otros más."

Analizando el discurso del Areópago:

Aquí vemos que se cumple lo que Pablo dice en 1 Cor.9, 20-21 "Con los judíos me he hecho judío para ganar a los judíos…con los que están sin ley…para ganar a los que están sin ley". Parafraseando a San Pablo se podría decir "con los griegos me he hecho griego para ganar a los griegos".

"Atenienses, veo que sois sobremanera religiosos" v.22

San Pablo muy hábilmente empieza su discurso en el Areópago, delante de las personas más cultas de Atenas, entre ellos filósofos epicúreos y estoicos, elogiando la religiosidad de los atenienses: "Atenienses, veo que sois sobremanera religiosos". Este elogio era fundado. Lo demuestran los siguientes testimonios:

- SOFOCLES (siglo V a. C.): "Se dice que Atenas es la más religiosa de las ciudades"
- PETRONIO (siglo I p. C.): "En Atenas es más fácil encontrar a un Dios que a un ser humano"
- FLAVIO JOSEFO (siglo I p. C.): "Los atenienses son, como todos dicen, los más piadosos de los griegos"
- PAUSANIAS (siglo II p. C.): "La humanidad no es la única característica de los atenienses; son también más piadosos que los otros pueblos".

"dios desconocido" v. 23

El apóstol de los gentiles tomó como partida al "dios desconocido" para anunciar la Buena Nueva. De la multitud de ídolos presentes en Atenas, y cuya visión le llenó sin embargo de indignación (17,16), Pablo conserva hábilmente un aspecto positivo, que le sirve de captatio benevolentiae: este culto idolátrico atestigua al menos un gran sentido religioso (17,22). De los monumentos sagrados pasa al tema del Dios desconocido y, gracias a él, puede introducir su mensaje (17,23). (1)

Como también señalan los señores Nácar y Columba: Efectivamente, los atenienses se distinguían por su religiosidad. Para que ningún dios quedase sin ser honrado en Atenas y, enojado por esta preterición, los castigase, se había erigido este altar. San Pablo, considerando que entre tantos dioses el único desconocido y sin culto era el Dios verdadero, el que creó el cielo y la tierra, toma ocasión de aquí para anunciarlo a los atenienses…empieza predicando al Dios creador del cielo y de la tierra, conservador y proveedor de todo, para venir a hablar del juicio por Jesucristo, resucitado de entre los muertos.

"no por manos humanas es servido, como si necesitase de algo, siendo El mismo quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas" v.25

Un escrito de Séneca se parece mucho al pensamiento expresado en el v. 25:

Dios no busca sirvientes. ¿Puede hacerlo él, que es el sirviente del género humano, presente en todos los lugares y para todos? El ser humano tiene mucho que aprender de qué exceso ha de guardarse en el uso de los sacrificios (…); el progreso seguirá siendo insuficiente, mientras su pensamiento no tenga de Dios la idea que ha de tener, la de un Dios que lo posee todo, que lo da todo, de un bienhechor desinteresado. (C. a Lucilio, IV, 95, 47s).

"Porque somos linaje suyo" v.28

El poeta al que se refiere Pablo se llamaba Arato, natural de Cilicia, y escribió en el siglo III a. C. una especie de tratado de astronomía. Al comienzo de este poema está la frase citada por Pablo:

! Que todo canto comience por Zeus! Nunca dejemos, mortales, su nombre sin alabanza. Todo está lleno de Zeus, las calles y plazas donde se reúnen los hombres, el amplio mar y los puertos, en cualquier lugar adonde vayamos, todos necesitamos de Zeus. Somos incluso de su raza. Y él, como un amorosísimo padre, da a los hombres signos propicios, nos anima al trabajo, recordándonos la preocupación del pan cotidiano. Indica el tiempo en que la tierra es mejor para el trabajo de los bueyes y para el azadón; dice cuándo la estación es buena para remover la tierra junto a las plantas y sembrar todos los granos. Pues él es quien ha fijado los signos en el cielo separando las constelaciones; ha trazado el plan para todo el año por una sucesión de astros que pueden indicarnos muy bien la tarea, para que nos lleguen a los humanos debidamente maduros los frutos de las diversas estaciones. Por ello los hombres lo invocan siempre y el primero y el último.

¡Salve, padre, maravilla soberana, poderoso bienhechor de los mortales, tú mismo y la primera raza!

"Tiempos de la ignorancia" v.30

En este v. 30 y v.23 Pablo señala la ignorancia en que viven los atenienses.

Al principio de la breve sección que constituye la segunda parte del discurso (v. 30s) se ratifica terminantemente el juicio enunciado en el v.23. Aun lo más válido, lo más espiritual y lo más ideológico de la religiosidad pagana no es, en definitiva, más que "ignorancia". Sus vislumbres de un Dios desconocido, su búsqueda de esa cercanía de lo divino se reconocen como lo que son en realidad, indicios de un parentesco con Dios, que el hombre puede barruntar, pero de ninguna manera reducir a una construcción sistemática…Lucas evita la palabra "pecado", pero al contraponer a la "ignorancia" la conversión y situar aquélla en un horizonte de juicio, indica con toda claridad que esa ignorancia no es una mera deficiencia intelectual, sino una carencia existencial que, en último término, radica en el hecho de que el hombre se ha sustraído culpablemente a la comunión con el Dios creador…Dios no ha castigado en el pasado esa culpabilidad de los paganos…para dar paso en el momento presente a una manera nueva de establecer su relación con el hombre. (2)

La Resurrección: rechazo por parte de los griegos v.31 y 32

Tanto para los judíos como para los griegos la resurrección representa un escándalo que provoca un absoluto rechazo.

La manifestación del rechazo por parte de los oyentes presenta dos reacciones, distintas en la forma, pero prácticamente con el mismo contenido. Unos, sin el más mínimo recato, toman a broma las palabras de Pablo; otros, inhibiéndose escépticamente, se limitan a dar vanas esperanzas al predicador de que ya tendrán oportunidad de escucharle en otra ocasión. (3)

El discurso de Pablo en Atenas es un modelo de inculturación

Así lo señaló Juan Pablo II en la Audiencia General del miércoles 16 de mayo del 2001: "El discurso de Pablo en el Areópago constituye un modelo de inculturación."

Antes de continuar con el tema de la inculturación es necesario definir:

¿Qué es cultura?

Hay muchas definiciones pero esta me parece la más apropiada para el tema que se está tratando y una rápida comprensión:

Cuando el ser humano transforma algo natural con su ingenio, eso natural deja de ser natural, y se convierte en un producto cultural.
Cualquier utensilio o instrumento, elaborado a partir de cualquier material aportado por la naturaleza, es un producto cultural: canoas, vehículos automotores, muebles, plásticos, botellas… La así llamada "medicina natural", no es natural, es cultural.

Mientras los animales se adecuan a las condiciones del medio ambiente para satisfacer sus necesidades y sus instintos, el ser humano transforma el medio ambiente para adecuarlo a sus necesidades, a sus aspiraciones, a sus valores, a veces a sus caprichos. La satisfacción del apetito sexual es natural en los animales; en el ser humano es una expresión cultural… Comer, reproducirse, trasladarse, tener vivienda… Son actividades tanto de los animales como de los seres humanos, pero en el animal son naturales; el ser humano las realiza de manera creativa, dándoles un sentido, y resulta responsable de las consecuencias… Son entonces actividades culturales.

Desde luego, muchas otras actividades exclusivas del ser humano, son expresión de cultura: conversar, escribir, danzar, cantar, pintar, orar, organizarse… (4)

Inculturación

A este modelo de evangelización en el Areópago de Atenas se le denomina "inculturación" y nadie puede negar que se encuentre en la Biblia. Es un término teológico con una connotación antropológico-cultural que implica una relación entre fe y cultura y se fundamenta en el misterio de la encarnación porque Jesús al encarnarse realizó una doble inculturación:

- haciéndose hombre en todo menos en el pecado
- asumiendo la cultura del pueblo de Israel

Me gusta la forma como lo explica el Padre Federico M. Mena Franco:

En la encarnación del Verbo encontramos el fundamento cristológico de la inculturación. Al encarnarse, el Verbo divino tuvo que someterse al proceso de identificación con un pueblo al que perteneció por haber nacido en un territorio concreto (Judá), tomando carne de una mujer de una raza concreta (semita-hebrea-judía), aprendiendo a hablar el idioma de ese pueblo (en ese tiempo el Arameo), echando raíces en el legado histórico de ese pueblo (época patriarcal, esclavitud en Egipto, peregrinación por el desierto, conquista de la tierra prometida, época de los jueces, la monarquía, el destierro en Babilonia, la restauración del pueblo y del templo, la lucha contra el paganismo helénico, el dominio romano), y asimilando la ideología religiosa de su pueblo (la fe Yahvista).

Este proceso le llevó 30 años, antes de lanzarse a emitir su juicio de valor sobre la cultura en la que creció y se educó. Una vez que inicia su vida pública con el bautismo de Juan, ungido con el Espíritu santo, Jesucristo aprecia todas las producciones culturales de su pueblo que promueven la dignidad humana y favorecen la instauración del Reino; inclusive asume el proyecto de llevar a su perfección las tres principales instituciones religiosas del Antiguo Testamento: el sacerdocio, la monarquía y el profetismo. No vino a abolir su legado histórico religioso, sino a darle plenitud (la Ley y los Profetas).

Pero también se opuso a todas las expresiones culturales de su pueblo que atentaban contra la dignidad humana y se oponían a la instauración del Reino: la discriminación de la mujer, el legalismo fariseo, las tradiciones opresoras, la plaga del divorcio, la idea de la autojustificación por las obras piadosas, la esclavitud de la ley, el desprecio a los pequeños (ancianos, enfermos, limitados físicos, publicanos, pecadores, prostitutas, paganos, pobres, feos…).

En conclusión, con su encarnación, el divino Verbo asume una cultura determinada (la judía); no la sataniza (reconoce sus valores y los perfecciona), pero tampoco la idealiza (desenmascara sus fallas, las denuncia, y ofrece la liberación de ellas a los oprimidos). Siendo Jesucristo el modelo perfecto para todo ser humano, cada individuo, de cualquier pueblo, si conoce a Cristo, encontrará en él las pautas a seguir con respecto a la valoración de su propia cultura, y de otras, si ha de entrar en relación con ellas.

Así pues, la encarnación histórica de Jesucristo, llevó a su plenitud la inculturación de la Palabra de Dios en la cultura judía.

Está claro que Jesús no va a estar encarnándose históricamente en cada cultura de cada territorio y de distintas épocas para que se logre la inculturación de la Palabra de Dios plenamente en cada cultura. Pero sí su encarnación histórica marca el camino a seguir en los misioneros, para que se logre la encarnación teológica del Verbo en todas las culturas.

En el asunto de la inculturación, la teoría de los santos Padres sobre las semillas del Verbo resulta iluminadora, pues nos induce a reconocer en la sabiduría espiritual y religiosa de cualquier cultura tradiciones que deberán ser referidas al misterio de Cristo porque están ordenadas por el Espíritu a Él.

Dado que el mensaje del Reino es universal, válido para todos los pueblos, la Palabra divina debe inculturarse en la sensibilidad, lenguaje y mentalidad de todos los pueblos. Jesucristo no se va a encarnar en una mujer de cada pueblo para aculturarse y luego estar en condiciones de inculturarse en cada pueblo. Eso es absurdo, pues significaría que habría muchos Jesucristos humanos, tantos cuantos pueblos hubo, hay y habrá en el mundo. El único Jesucristo humano, que por la limitación humana quedó confinado a ser de una sola cultura, por su condición divina no tiene limitación alguna, y entonces puede y debe ser inculturado en todos los pueblos en cuanto Palabra divina, ya que no en cuanto hombre.

Para ello, el Verbo de Dios, al presentarse a los pueblos de la cultura helénica o griega, fue despojado de la afectividad y de la mentalidad judías, para revestirse de la afectividad y mentalidad grecolatinas. Lo mismo sucedió con las culturas copta, siria, fenicia, ortodoxa griega…

Además el decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia del Concilio Vaticano II señala: el mismo Cristo, por su encarnación, se vinculó a las condiciones sociales y culturales determinadas de los hombres con los que vivió (AG10).

La Buena Nueva se encarna en las diferentes culturas

La Fe penetra en cada cultura hasta sus raíces más profundas y la impregna del Evangelio de Cristo y esta asume los criterios cristianos. Así como Dios se encarnó y se hizo hombre, la Buena Nueva se encarna en las diferentes culturas.

La encíclica Slavorum apostoli del 2 de Junio de 1985 señala: "El proceso de inculturación puede definirse como el esfuerzo de la Iglesia para hacer penetrar el mensaje de Cristo en un ambiente socio-cultural determinado, llamándolo a crecer según todos sus propios valores, una vez que éstos son conciliables con el evangelio. El término inculturación incluye la idea de crecimiento, de enriquecimiento mutuo de las personas y de los grupos, debido al encuentro del evangelio con un ambiente social. La inculturación es la encarnación del evangelio en las culturas autóctonas y, al mismo tiempo, la introducción de esas culturas en la vida de la Iglesia."

En la encíclica Redemptoris Missio el Santo Padre define el proceso de inculturación de la siguiente manera: "la inculturación significa una íntima transformación de los auténticos valores culturales mediante su integración en el cristianismo y la radicación del cristianismo en las diversas culturas" y añade "El proceso de encuentro y confrontación con las culturas es una experiencia que la Iglesia ha vivido desde los comienzos de la predicación del Evangelio."

La inculturación es un proceso de evangelización mediante el cual la vida y el mensaje cristianos son asimilados por una cultura de manera que no solamente se expresen a través de los elementos propios de esa cultura, sino que lleguen a constituirse también en principio de inspiración y al mismo tiempo en norma y fuerza de unificación que transforma recrea y relanza esa cultura (5)

Jesús, fuertemente arraigado en su propia cultura, mantiene sin embargo ante ella una libertad crítica: asume y confirma en ella lo que es evangélicamente válido, pero corrige o reorienta, en una dinámica de conversión y de transformación, lo que hay en ella de desviado o perverso, actuando así el plan salvífico de Dios. Este discernimiento sobre la cultura, la del evangelizador y la del evangelizando, es indispensable en la inculturación e inherente a ella (6)

Hay que aclarar también que la Fe no se identifica con ningún tipo de cultura porque está por encima de todas las culturas y se encarna en todas.

Y como señala un documento de la Arquidiócesis de Montevideo, se debe identificar lo que es y no es de Cristo:

Del mismo modo que el Hijo de Dios se hizo uno de nosotros, excepto en el pecado (ver Hb. 4,15), también la fe cristiana abraza y reconoce todo lo que es auténticamente humano, a la vez que rechaza lo que es fuente de pecado.
La inculturación sitúa al Evangelio y a la cultura en un diálogo que implica identificar lo que es y no es de Cristo.
Toda cultura necesita ser purificada y transformada por los valores revelados en el misterio de la Pascua. Pero sus valores y modelos positivos enriquecerán la manera de anunciar, entender y vivir el Evangelio. La Buena Nueva del Evangelio es la forma real de liberación de cualquier desorden introducido por el pecado en las culturas y, al mismo tiempo, una llamada a la verdad entera. En este encuentro, las culturas no sólo no se privan de nada, sino que son estimuladas a abrirse a la novedad de la verdad evangélica para progresar todavía más.
(7)

Regresando a la corona de adviento…

El evangelio transformó la antigua corona pagana; al darle un sentido netamente cristiano desterró lo pagano.

La costumbre es de origen pagano, esta corona representaba el ruego al sol para que regresara con su luz y calor durante el invierno, los cristianos para prepararnos a la venida de nuestra LUZ y VIDA, la Natividad del Señor, aprovechamos esta "Corona de adviento" como medio para esperar a Cristo y rogarle infunda en nuestras almas su luz.

El círculo es una figura geométrica perfecta que no tiene ni principio ni fin La corona de adviento tiene forma de círculo para recordarnos que Dios no tiene principio ni fin, reflejando su unidad y eternidad. Nos ayuda también a pensar en los miles de años de espera desde Adán hasta Cristo y en la segunda y definitiva venida; nos concientiza que de Dios venimos y a Él vamos a regresar.

El follaje verde perenne (que puede ser de ramas de pino, oyamel o hiedra) representan que Cristo está vivo entre nosotros, además su verde color nos recuerda la vida de gracia, el crecimiento espiritual y la esperanza que debemos cultivar durante el Adviento.

Las cuatro velas representan los cuatro domingos de Adviento. Las tres primeras que se encienden son de color morado para recordarnos el espíritu de vigilia, penitencia y sacrificio que debemos tener par prepararnos a la llegada de Cristo. La última es de color rosa o blanco y manifiesta la alegría de que el nacimiento del Señor está muy cerca. El día de Navidad las velas moradas son substituidas otras de color rojo que simboliza el espíritu festivo de la reunión familiar. En algunos todas las velas se substituyen por velas rojas y en el centro se coloca una vela blanca o cirio simbolizando a Cristo como centro de todo cuanto existe.

La luz de las velas simboliza la luz de Cristo que desde pequeños buscamos y que nos permite ver, tanto el mundo como nuestro interior. Cuatro domingos antes de la Navidad se prende la primera vela. Cada domingo se enciende una vela más. El hecho de irlas prendiendo poco a poco nos recuerda como conforme se acerca la luz las tinieblas se van disipando, de la misma forma que conforme se acerca la llegada de Jesucristo que es luz para nuestra vida se debe ir esfumando el reinado de pecado sobre la tierra. La luz de la vela blanca o del cirio que se enciende durante la Noche Buena nos recuerda que Cristo es la Luz del mundo. El brillo de la luz de esa vela blanca en Navidad nos recuerda como en la plenitud de los tiempos se cumple el "ADVIENTO DEL SEÑOR".(8)

La corona pagana antiguamente rendía culto al "dios sol", luego transformada por el evangelio se ha convertido en un instrumento (al igual que la música o los instrumentos musicales) para rendir culto a Jesucristo que es "el sol que nace de lo alto" y el "sol de justicia" (9). Así como Dios se encarnó y se hizo hombre, el evangelio también se encarna en la cultura.

A la luz de lo expuesto es temerario y un grave error acusar de paganismo a la Iglesia Católica.

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Notas:

(1)Michel Gourgues, El Evangelio a los paganos, Edit. Verbo Divino, 1991
(2)Jurgen Roloff, Hechos de los Apóstoles, Pág. 355, Ed. Cristiandad, 1984
(3)Ibíd. Pág. 356
(4)P. Federico M. Mena Franco http://www.servidimaria.org/es/bibliografia/inculturacion.htm
(5)http://www.mercaba.org/DicT/TF_inculturacion.htm recomiendo leer todo el artículo
(6)Ibíd.
(7)Arquidiócesis de Montevideo, Entre Todos No.90, www.arquidiocesis.net
(8)Significado de la Corona de Adviento de www.churchforum.org
(9) "Nos visitará el sol que nace de lo alto" (Lc 1, 78);"Mas para vosotros, los que teméis mi nombre, se alzará un sol de justicia" (Mal. 3, 20)

4 comentarios

  
sofia
Un artículo estupendo. No es para una sola lectura, merece la pena guardarlo.
Me quedo con la idea de Pablo, para intentar aplicarla: Hacerse todo a todos, para evangelizarlos.
28/11/06 11:56 PM
  
Maite
Excelente, artículo Beatriz, aunque el discurso de San Pablo en el Aeropago fue uno de sus mayores fracasos, fue a partir de entonces cuando decidió no predicar más que a Jesucristo, y Éste crucificado.
Sin embargo en tu exposición demuestras claramente que la Iglesia no introdujo el paganismo, y también es bueno recordar que en las religiones paganas también había preparación para la llegada del Verbo.
semillas de Dios.

Un abrazo, Beatriz
Maite

Beatriz
02/12/06 9:42 PM
  
Maria Laura Pio
Felicitaciones Beatriz por el articulo, que conservo como referencia sobre el tema de la inculturacion. Efectivamente, lo que nos falta muchas veces es la formacion, el tiempo y la paciencia para defender con autoridad e inteligencia nuestra fe y la Iglesia fundada por Cristo.
04/12/06 2:27 PM
  
Webaster CHNIPRODIGOS.ORG
Excelente trabajo de Beatriz
Hubiera sido todo un detalle que se hubiera mostrado donde fue publicado este artículo por primera vez. Para darle un poquito de crédito a los editores que trabajaron no poco para darle el formato y publicarlo... en fin... A no perderse el nuevo trabajo de Beatriz sobre los Sacramentos publicado originalmente en el mismo lugar.
Cheers!

http://www.chniprodigos.org/articulos/200612a04.asp
22/03/07 9:58 PM

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