El clérigo borracho, el joven y la Custodia

Se las prometían muy felices. Salían a la mar con alegría y mucho viento a favor. Estaban convencidos de que surcarían las aguas con prestancia y ligereza. Nada de calmas chichas que dejan los barcos cual si hubieran echado el ancla. Pronto estarían llenando las bodegas de pescado robado al líquido elemento.

La tripulación estaba entusiasmada. Se creían los mejores marinos del mundo mundial. Sí, había algunos que advertían que tanta confianza en las capacidades propias podían quedar en nada si la naturaleza hacía de las suyas y recomendaron no alejarse demasiado de la costa, pero fueron acusados de agoreros y cobardes.

Una vez en alta mar, cuando ya no había tiempo de dar marcha atrás, las cosas se complicaron. El viento aumentó su intensidad, las olas empezaron a zarandear el barco cual si fuera una cáscara de nuez y, para colmo, parecía que el capitán estaba empeñado en tomas las decisiones equivocadas.

Los prudentes levantaron entonces la voz. Dijeron: “¿no os lo advertimos? Solo vosotros, necios, erais incapaces de ver que se acercaba una galerna“. Pero la reacción del resto fue echarles la culpa de la calamidad que amenazaba con hundir el barco y a todos los que en él estaban. En vez de trabajar unidos para mantenerlo a flote, acabaron enzarzándose en una pelea.

Entonces un joven, recién salido de la adolescencia, encargado de asistir al clérigo anciano obeso y borrachín que “atendía” espiritualmente a los marineros, apareció en cubierta con un custodia de hierro, oxidada y llena de mugre, pero con el mejor tesoro en ella. Y dijo: “o clamamos a Cristo o nos hundimos“.

Muchos se rieron de él: “¿Acaso eso que llevas entre manos puede parar las olas?“; otros dijeron que no podían perder el tiempo rezando mientras el barco estaba en claro peligro de naufragio. Y no pocos simplemente optaron por no mirar siquiera a la cara del chaval y al rostro de Aquél a quien portaba. Pero entonces el clérigo anciano, obeso y borrachín, conmovido por la valentía de su acólito, apareció en cubierta y cual si hubiera recibido la fuerza de un ángel, clamó a gran voz: “Miserables despojos humanos. Estáis a punto de presentaros ante el Señor y osáis mofaros del único de nosotros que ha pensado en Él para sacarnos de la locura en la que nuestra soberbia nos ha metido“.

Nunca habían visto antes semejante brillo en su mirada. De su cuerpo andrajoso y malherido por el pecado emanaba una fuerza que no podía ser igualada por la tormenta que les llevaba al abismo.

Todos, sin excepción, doblaron sus rodillas en tierra ante el chaval que mantenía en alto la Custodia: “Señor, sálvanos que perecemos” (Mat 8,25). Y el Señor repitió el milagro del Mar de Galilea. Por la poca fe de aquellos hombres y por la gran fe del joven fiel y del sacerdote converso,”increpó a los vientos y al mar y sobrevino una gran calma” (Mt 8,26).

Una vez salvos, el clérigo se acercó al chaval y le preguntó: “¿Cómo se te ha ocurrido hacer eso?“. El crío dijo: “Mientras rezaba, me acordé de la visita del ángel del Señor a san Pablo en el barco que le llevaba a Italia y que estaba a punto de naufragar y me dije: `Aquí a mi lado tengo a alguien más grande que un ángel´“. Y añadió: “ahora le toca a usted salvarles de algo más peligroso que la muerte física“.

La totalidad de la tripulación se confesó con el clérigo anciano, obeso y borrachín antes de regresar a tierra. Y ninguna de esas almas se perdió, pues todas recordaron durante el resto de sus vidas al joven portando entre sus brazos a Aquel a quien los vientos oyen y las aguas obedecen. Fue mayor el milagro de su redención que el de la salvación del naufragio.

Mayor es la barca de Pedro que aquel barco. No hay tormenta, pasada o que llegue en el futuro, que la pueda hundir. Ni siquiera las miserias, soberbias y peleas de quienes estamos en ella. Siempre habrá un joven y un viejo converso dispuestos a despertar a Cristo a tiempo. Igual pasa con tu vida. Si crees que estás a punto de naufragar, ya estás tardando en acercarte a adorarle e implorar que te salve.

Luis Fernando Pérez Bustamante

18 comentarios

  
Un hombre que...
Estoy en medio de la tempestad y creo que el naufragio me ronda...adoro e imploro para que Él me dé fuerzas para la buena pelea, para no desfallecer. Pienso en el teólogo "católico" de ayer que afirmaba su probable suicidio por esa durísima enfermedad ( a la conozco tan bien!!! ), y pido de rodillas Fe para no llegar a tal derrota.
10/09/14 11:29 AM
  
Anacoreta
Gracias Luis Fernando, excelente; gracias por recordarnoslo, realmente es así. Dios te bendiga.
10/09/14 11:44 AM
  
María-Ar
Hermosa forma de advertir!!
Gracias LF !!

Bendiciones!
10/09/14 11:55 AM
  
juan manuel ramilo costas
Simplemente maravilloso.Que Dios lo bendiga.No sabe usted el bien que hace a su Iglesia.Dios da ciento por uno: a usted le dará mil.Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados, pero más dichosos aun los que levantan su voz en defensa de la Verdad.
10/09/14 1:29 PM
  
cristina moreno
Me viene,nos viene, como anillo al dedo...
Gracias LF
10/09/14 1:40 PM
  
luciano
la maravilla de la EUCARISTIA , tan abandonada en las iglecias. Como decia SAN FRANCISCO DE ASIS , EL AMOR NO ES AMADO. muchas gracias luis fernando ,un abrazo
10/09/14 4:48 PM
  
Gregory
Hace poco en una reunión alguine nos dijo "que las dificultades son para ser superadas" eso es cierto sin duda, pero yo agrego que solo con el auxilio de Dios superaremos esa dificultad que el día a día nos entrega que cada epoca de la historia nos brinda. Despetar a Cristo pero pienso que el Señor esta despierto solo espera que acudamos a Él.
10/09/14 5:00 PM
  
Eva Irene.
A veces necesitamos enfermedades o naufragios para recordar lo grande y misericordioso que es nuestro Señor, día con día suceden milagros, excelente Sr. Luis Fernando.
10/09/14 5:48 PM
  
Ricardo de Argentina
Excelente alusión a la Barca de Pedro, a su Capitán, a su Vicario y a sus Ministros.
Para que no perdamos el horizonte cuando nos topamos con un "clérigo borrachín", o con correligionarios que son "miserables despojos humanos".


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LF:
También se convierten.
10/09/14 6:49 PM
  
Bernardita
Dios te bendiga LF! Evidentemente lo está haciendo ya, por estos nuevos talentos que te va dando, precioso y edificante relato!!
10/09/14 7:46 PM
  
Almudena
Querido LF, muchas gracias porque me has hecho recordar a mi madre, cuando con su santa paciencia y buen tino nos contaba cuentos, leyendas, anécdotas... que valían más que mil sermones. Es una buenísima pedagogía del bien, de lo bello, de lo auténtico. Si los padres no nos hubiéramos olvidado de cosas tan sencillas como estas...
10/09/14 7:51 PM
  
Frances
¿Que clase de pronto le ha dado? Este articulo es una especie de alegoria, en la que hay un clerigo borrachin, que suena un poco a Papa. Vaya, vaya, no se atreve a decirlo a las claras, pero se va notando su falta de entusiasmo con Francisco.

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LF:
Vaya a urgencias con prontitud. Está delirando. Parece grave.

Si le dejan ingresado, cosa harto probable, diga a sus familiares que nos informen de su evolución.
10/09/14 10:08 PM
  
José María Iraburu
Una docena de elogios a nuestro Sr. Director, todos seguidos, pueden poner en peligro su vanidad y orgullo. Ruego a algún lector de buena voluntad que se meta con él, contra su artículo, y le diga unas cuantas barbaridades. Aunque no tenga razón.
Gracias.

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LF:
Justo antes de su comentario apareció uno diciendo que con lo del clérigo anciano, borracho y gordinflón, quiero hacer una alegoría del Papa. Y que eso significa que el Papa no me cae bien.

Ya ve usted. Lo que para unos es una bendición, para los de mente perversa resulta una burla al Santo Padre.
10/09/14 10:50 PM
  
María Estela
Don Luis Fernando: ¡Qué bello artículo! gracias. Me sentí animada a seguir luchando como gato bocarriba por mi Dios, por como Él quiere que seamos, por Su iglesia. Ahora sí con más fuerza:
¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!
11/09/14 12:01 AM
  
jose 2 catolico
Se hacen los 9 primeros viernes y/o los 5 primeros sabados (esto segundo es mas seguro) y entre el puente y el suelo siempre estara El o Ella o los 2. Es el mayor seguro y no hace falta ir al Viaducto, solo agarrarse fuerte al pie de la Cruz como la Madre y estar seguros que le veremos cara a cara. Mientras tanto, Adoro te devote. In Domino.
11/09/14 12:19 AM
  
Maru Tadeo
GRACIAS, hermoso, Dios te Bendiga...
11/09/14 3:54 AM
  
AGG
me gusto mucho, la verdad me conmovió,
Cual es el origen de este cuento?, compártalo, o es pura inspiración, le ruego me perdone mi ignorancia.
Cordial saludo.

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LF:
No tiene origen. Me puse a escribir y salió así.
11/09/14 4:39 AM
  
Mario Pereyra
Discúlpame, pero me parece que has hecho una pobre analogía con la Iglesia, la esperanza no es obra humana, "siempre habrá un joven y un viejo converso..." es una visión seudopelagiana de la vida. Si tu relato busca ser una proyección de tu propia vida vale la pena demorarte un poco más para escribir algo más profundo y mejor dicho.

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LF:
¿Visión pseudo pelagiana de la vida?

No tiene usted ni idea de lo que es el pelagianismo. Ni idea.

El post es precisamente antipelagiano.
27/09/14 5:16 PM

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