20.11.13

Los pobres nos evangelizan

Los pobres continuamente nos sorprenden. Uno viene a la misión a dar, a evangelizar. Pero con frecuencia uno es evangelizado. ¡Sí, los pobres nos evangelizan!
Es el caso de María, una mujer relativamente joven, con dos hijos jóvenes. Hace un mes su marido ha muerto de cáncer. Y ella viene luchando con la misma enfermedad desde hace casi dos años…
Mientras me cuenta no descubro en ella ningún signo de tristeza. Tampoco veo angustia o desazón. Menos todavía queja o rebeldía contra Dios. Habla de la muerte de su marido y de su propia enfermedad con absoluta serenidad. Transmite una impresión de dignidad, yo diría incluso una cierta majestad. Se trata de algo aceptado, profundamente asumido, no una melancólica resignación…
Para ella la enfermedad y la muerte no son el enemigo número uno que hay que combatir a cualquier precio y por encima de todo. Se diría que para ella la enfermedad y la muerte forman parte normal de la existencia. Sin dramatismo ni victimismo. Sin reclamar atención ni exigir nada.
Pienso que los pobres no tienen nada que perder. En su vida todo son carencias. Por eso saben agradecer cualquier cosa, aunque parezca insignificante. Y por eso no se extrañan cuando aparece una nueva carencia o una nueva pérdida. Mientras el rico se aferra a lo que posee y ve la enfermedad y la muerte como un enemigo, el pobre ha aprendido a perder. Está desasido de todo. Y cada nuevo despojamiento le lleva a abandonarse más en las manos del Padre.
María me decía: Lo dejo todo en las manos de Dios. Ni siquiera le exige a Dios su curación. Tampoco reclama a la Sanidad pública. No busca culpables. Acepta el designio sabio y amoroso de Dios…
Después de escuchar a María entiendo mejor por qué dijo Jesús: ¡Dichosos los pobres!. Gracias, María, por esa lección de dignidad. Gracias, Señor, por el testimonio de María. Gracias por los pobres. ¡Sí, los pobres nos evangelizan!

Julio Alonso Ampuero, sacerdote diocesano de Toledo
Lurín, Perú

19.10.13

Sobre el Museo Nacional de Escultura de Valladolid

Soy un incansable seguidor de esta web y quería hacer partícipes a todos sus lectores de una visita turística de la que salimos escandalizados mi familia y yo. Creo que es algo que debe ser denunciado en los medios. Algo montado para herir a los católicos, como ahora verán.

Hace unos días fui a hacer turismo a Valladolid con la familia. Hacía unos años que no la visitábamos y teníamos ilusión en recorrer sus calles, ir a su espléndida Plaza Mayor y acercarnos a sus lugares más conocidos. Decidimos visitar, como no podía ser de otra manera, el Museo Nacional de Escultura. Hacía al menos diez años que no nos dejábamos caer por allí y lo recordábamos con un buen sabor de boca. Mi mujer, Licenciada en Historia del Arte, y yo, aficionado al arte sacro y Diplomado en Ciencias Religiosas, teníamos unas ganas enormes de disfrutar con las valiosas obras que allí se guardan.

Cuando accedimos al museo empezamos a ver cosas que no nos gustaron ni un pelo. El problema no son las obras, maravillosas todas, sino cómo están expuestas y los comentarios que pueden encontrarse en los paneles informativos. La exposición tiene un marcado sabor anticatólico y antieclesial que no deja indiferente a nadie. Les cuento:

1. Hasta el 12 de enero se puede “disfrutar” de una exposición temporal de un tal B. Roig titulada “Instante Blanco". Básicamente se trata de esculturas contemporáneas que aparecen en diversos lugares de la exposición permanente. Las esculturas representan a señores calvos y gordinflones, medio desnudos, a veces con posturas irreverentes (sacando la lengua o con la cremallera bajada). No hay reparos en situar estas esculturas junto a los Patriarcas del Antiguo Testamento o junto a San Joaquín y Santa Ana. Si mi tía Ana, la del pueblo, viera a semejante fantoche junto a su santa patrona, con lo devota que es, le daría un patatús. Pero estoy tranquilo por su salud, porque ni maneja internet ni creo que vaya a Valladolid en breve.

¿Tienen estas esculturas el mismo significado, o si se me apura, la misma calidad escultórica que las obras de Juan de Juni, Berruguete o G. Fernández? A todas luces, no. Sin embargo, desde el museo se dice: estas diez esculturas blancas rompen el silencio devoto del lugar y de sus visitantes para proponer otro itinerario de la colección de escultura. ¡Y se quedan tan panchos!, no vaya a ser que alguno, viendo a estas bellas imágenes de la Virgen y los santos, le dé por rezar. Ahí les adjunto el enlace, del propio museo, en el que se puede ver todo esto:
www.mcu.es/promoArte/Novedades/BernardiRoig_InstanteBlanco.html

2. Y no queda ahí la cosa. El recorrido de la colección permanente está “ilustrado” por diversos paneles con un sesgo marcadamente antirreligioso y antieclesial. Da la impresión que se aprovecha cualquier obra para lanzar una “puyita” a la Iglesia y el pensamiento cristiano. Les pondré varios párrafos con los que entenderán de lo que les hablo.

• En la sala 2, se nos dice:
…El arte religioso se convertirá en un lugar mental donde el hombre organiza su visión del mundo y sus inquietudes ante el destino. La imagen de devoción fomenta la fantasía, da sentimiento a la relación del individuo con el más allá y fortalece la Iglesia…

• En los paneles de la sala 14, barroco, se nos narra:
…Es la Iglesia la que encarga las obras, impone los temas e impone el pensamiento. Propaga la creencia en los milagros y el culto a las reliquias, expuesta en decorados exuberantes, mezcla de magia, piedad y ostentación… Las artes plásticas, convertidas en un arma de propaganda, alcanzaron un patetismo vibrante.

• En la sala 15, también sobre el barroco, se cuenta esto:

…La escultura, con su corporeidad tridimensional, se sirve de su poder de seducción e invade todos los canales sensoriales del espectador para confundirle y sugerir, incluso, una aparición sobrenatural.
El arte religioso se deja penetrar por el elemento sensual: todo se vuelve visible, palpable, táctil. Un materialismo extremo simula lágrimas y sangre, el desgarro de las heridas y laceraciones, la morbidez de la carne y la exactitud anatómica de músculos y tendones, gracias a una refinada combinación de policromías y materias añadidas: cuero, asta, gotas de cristal, corcho, ojos de vidrio, telas encoladas. Es el triunfo del engaño….

• Y, para terminar, en la sala de los pasos procesionales:

…Entre ellos, las procesiones de Semana Santa reúnen lo más característico: el engaño de los sentidos, la imagen como adoctrinamiento, la suntuosidad y la falta de moderación, la confusión entre lo real y lo imaginado…, el pensamiento mágico…

…El espectáculo (de los pasos) ejercía un fuerte impacto emocional, por el tamaño natural de las figuras y su disposición escenográfica, el esmero en el atavío y el oropel, el maniqueísmo moral de sus figuras y el cruel tremendismo del ambiente…
Y hay más, pero con esto basta para que se hagan una idea de lo que les comento. Ni las imágenes religiosas son el triunfo de un engaño, ni son arma de propaganda, ni fomentan la fantasía, como allí nos quieren vender. Los cristianos sabemos bien qué son y qué representan estas imágenes tan maravillosas que allí se exponen y que tantos y tantos dirigieron su mirada de fe y sus oraciones antes de que fueran desamortizadas en 1835. Los responsables parecen olvidar precisamente esto: que su museo está lleno de esculturas a rebosar porque monasterios y conventos de Valladolid como san Benito el Real y san Francisco fueron saqueados por el Estado en aquellos años. También parecen olvidar que la misma sede donde se ubica el museo, el Colegio de san Gregorio, era un lugar benemérito, donde se impartían enseñanzas teológicas a estudiantes dominicos. Por sus aulas pasaron, entre otros, nada menos que fray Bartolomé de las Casas, fray Francisco de Vitoria y fray Luis de Granada. El museo es, en definitiva, heredero de un rico legado cultural, artístico y religioso que no debería ser manipulado y puesto a disposición de intereses ideológicos beligerantes con la religión y la Iglesia.

David Jiménez

11.09.13

La escuela concertada católica a la deriva

“Una tarde parda y fría/de invierno. Los colegiales/estudian. Monotonía/de lluvia tras los cristales. /Todo un coro infantil/va cantando la lección: / mil veces ciento, cien mil; /mil veces mil, un millón”

Este conocido poema de Antonio Machado nos describe una de las funciones fundamentales que debe tener todo centro escolar: la transmisión del conocimiento. Si además ese centro de enseñanza es católico, es decir es parte de la Iglesia, su misión evangelizadora quedará patente en todo momento, pues tal y como nos recuerdan nuestros obispos “los profesores (consagrados o laicos) que trabajan en la escuela católica ejercen un ministerio eclesial al servicio de la comunidad católica local y en comunión con el Ordinario diocesano”.

Pero, hete aquí, que en no pocos colegios concertados católicos las cosas son sustancialmente distintas a lo que deberían ser y los niños no cesan de escuchar y repentizar, entre otros cientos de cosas, el Nuevo Catecismo Eco-panteista de los Objetivos del Milenio. Año tras año, alumnos de estos colegios se ven sometidos a memorizar casi a machamartillo estos preceptos paganos revelados en la Sede de Naciones Unidas de Nueva York. Estos nuevos mandamientos fueron esculpidos en la Declaración del Milenio y hacen referencia a la erradicación de la pobreza, la educación primaria universal, la igualdad entre los géneros, la mortalidad infantil y materna, el avance del VIH/sida y la sostenibilidad ambiental.

La creencia por parte de muchas instituciones de enseñanza católica de que este camino de glorificación a la ONU nos lleva a un Paraíso en la Tierra ha sido acogida de manera tan entusiasta que en muchos casos ha relegado la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, pues es del todo imposible que un cristiano pueda compatibilizar el Reino de Dios con objetivos que incluyen la generalización del aborto (“salud reproductiva”), la esterilización temporal o definitiva, y la imposición de la perspectiva de género, por citar sólo algunos de los fines más evidentes de este Nuevo Edén. Así las cosas, no debería sorprendernos que en un colegio concertado católico, de cuyo nombre no quiero acordarme, al ser planteado como divertimento pedagógico a los alumnos un hipotético dilema de escoger entre la vida de una ballena y la de un bebé opten en abrumadora mayoría por salvar al simpático cetáceo.

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22.08.13

Mujeres en prisión por el aborto

Uno de los argumentos que utilizan recurrentemente los/las abortistas en España para intentar convencernos de la “bondad” del aborto, es que la mujer que desea abortar no debe ir a la cárcel por ello. Bien sabido es que para apelar a este argumento han tenido que inventarse casos y nombres de mujeres que supuestamente estarían en prisión.

La realidad es que sí hay mujeres en la cárcel por culpa del aborto, pero no en España (todo se andará…). Los únicos casos que se pueden argumentar son los de dos ciudadanas canadienses: Linda Gibbons y Mary Wagner. Solo que no están por ser pro-aborto, sino todo lo contrario: están en prisión por oponerse a él. Ya se ve que la “sombra” de la cultura de la muerte es alargada…

Una de ellas, Linda Gibbons, ha pasado más de 75 meses en prisión por acercarse a las clínicas abortistas, rezar por las mujeres que iban a ellas, e intentar explicarles la macabra realidad del aborto: muerte de niños inocentes en aras de una supuesta libertad de la mujer.

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17.08.13

Aclaración de la Comunión Tradicionalista sobre la acción de los católicos en política

Con fecha 2 de agosto una mal autodenominada «Comunión Tradicionalista» ha publicado en internet una breve nota en la que públicamente se atreve a enmendar la plana al Santo Padre Francisco acusándole de «propalar doctrinas contrarias al Magisterio». Es intolerable que los responsables de la secretaría política de don Sixto de Borbón, autores de dicha nota, utilicen nuestra secular denominación para confundir. Este simple hecho muestra la calidad humana de quien arteramente la utiliza.
La Comunión Tradicionalista Carlista ama a la Iglesia Católica como lo ha demostrado en tantas ocasiones, hasta dar la vida por ella. Los carlistas estamos y estaremos, como afirmaba el rey Carlos VII, ni «un paso más adelante ni más atrás que la Iglesia de Jesucristo». Jamás admitiremos que desde nuestras filas se lancen críticas de forma pública al Santo Padre.
Nuestra vocación de laicos dedicados a las cosas de la política, así como una larga historia de lealtades mantenidas sin tacha, nos enseñan a diferenciar lo que pertenece al Magisterio perenne de las expresiones que la cortesía o las exigencias del contexto concreto pueden provocar en un momento dado. A los carlistas no nos escandaliza que los pastores de la Iglesia, en el ejercicio de su labor apostólica, y bajo su propia responsabilidad, renuncien a cualquier forma de imposición; que afirmen que la democracia necesita apoyarse en la trascendencia; que hagan permanentes llamamientos al diálogo; o que prediquen a las ovejas descarriadas con argumentos que, a los ojos de un político cristiano, pueden saber a poco.
El Magisterio Político de la Iglesia no ha cambiado. La doctrina de la Soberanía Social de Jesucristo sigue vigente. El Catecismo es claro a la hora de definir el marco de una política católica. La confesionalidad de las comunidades humanas, de las familias, de los pueblos, de las naciones, es un bien deseable. El salmo 72 continúa proclamando que: «Ante Él se postrarán todos los reyes, y le servirán todas las naciones».
La misión de proponer, defender e incluso llegado el caso de imponer políticas concretas es responsabilidad propia de los laicos católicos, no del clero. ¿Estaremos haciendo nosotros, como políticos, lo que nos corresponde? Miremos pues nuestra viga y no la paja en el ojo ajeno. Es el momento de bajar a la arena política y social con coherencia. El Carlismo, organizado en la Comunión Tradicionalista Carlista, se ofrece a los católicos españoles como un medio para trabajar en este campo de la política, un ámbito que si aparece lleno de errores y corrupción no es tanto por la acción de los malos sino por la apatía de los buenos.
Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista
14 de agosto de 2013

Antonio Mendieta Pradas
Delegación de Prensa de la Comunión Tradicionalista Carlista
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