InfoCatólica / Caritas in Veritate / Categoría: Cristo

15.04.17

(161) Isaías 53: el capítulo prohibido entre los judíos; la Cruz disimulada entre los católicos.

ViernesSantoEntre los innumerables pecados que Nuestro Señor tomó sobre Sí, no dudo que uno de los más lacerantes debe haber sido el silenciamiento o “devaluación” de su Pasión por parte de quienes nos llamamos cristianos.

No es necesario pisotear una cruz o blasfemar, si a la hora de dar testimonio de Cristo como único y verdadero Mesías, preferimos quedarnos tras la dimensión moral de su mensaje -por supuesto, indispensable-, tratando de no incomodar con “detalles escabrosos” sobre los sufrimientos y muerte del Cordero, en torno a la cual, al fin y al cabo, gira el mundo entero y la historia universal, con o sin conciencia de ello.

En este viernes santo, nos pasma comprobar cada vez más la indiferencia del mundo paganizado, sus risas, su música, sus fiestas y su consumismo desenfrenado, que son como nuevas burlas y desprecios al Siervo Sufriente. La búsqueda insaciable del descanso “merecido” (sic) en la Semana que ya ha perdido hasta el nombre de Santa en numerosas naciones otrora cristianas, nos hace recordar cómo hace pocas décadas, hasta los incrédulos y mundanos conservaban al menos la observancia de las formas del respeto sagrado a este Día, que hoy ni siquiera es contemplado por muchos católicos “practicantes”.

El clima sociocultural era entonces algo casi tangible, respirable, y admitido públicamente con la misma naturalidad con que hoy se admite su profanación… ¿Hasta qué punto nos seguiremos acostumbrando, tolerándola en nuestras familias primero, y luego en nuestros medios más próximos, como el trabajo, la enseñanza, el vecindario..?

Deberíamos comprender que si los enemigos de Dios se las ingenian tan bien y con tanto esmero para desterrar la Cruz de hospitales, cárceles, escuelas, tribunales y todo sitio público en general, es porque no se puede separar la profesión cristiana de aquel bendito Leño, sin adulterar profundamente esa fe.

Pero el respeto humano todo lo corrompe, y por la pendiente resbaladiza de la “tolerancia” y pretextos multicolores (“se van a asustar”, “es un lenguaje muy duro”, “no van a comprenderlo”, “aún no están preparados”, “la realidad es plural…”) recalamos insensiblemente en la franca apostasía.

Cuando se ha dejado de predicar la salvación a los judíos, llegando a afirmarse dentro de la propia Iglesia que “su primera alianza es suficiente para salvarse”, nada debe ya extrañarnos en el púlpito, la catequesis, el hogar…

Por eso me ha parecido muy elocuente el video que compartimos, tomado del blog de Sagradas Escrituras del p. Horacio Bojorge s.j. ¿Cómo extrañarnos de que los rabinos oculten las principales verdades y profecías sobre el Mesías, Nuestro Señor, si los propios católicos ya no se atreven siquiera a sugerírselas?..

Yo en este Viernes Santo, pido con profunda esperanza, por nuestra propia conversión; por la de los herejes; por la de los enemigos de la fe -dentro y fuera de la Iglesia-, y especialmente por la conversión de los judíos.

Dios quiera darnos abundantes apóstoles -como los tan genuinos y entusiastas del video- que predicando la Verdad completa, puedan acelerar esta bendita y esperada Hora.

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10.02.17

(157) Minimalismo mariano -de blasfemias y sacrilegios tolerados, consentidos y promovidos-

soledadDebemos profesar una ferviente devoción a la Santísima Virgen, si queremos conservar esta hermosa virtud; de lo cual no nos ha de caber duda alguna, sí consideramos que ella es la reina, el modelo y la patrona de las vírgenes […]. San Ambrosio llama a la Santísima Virgen señora de la castidad; San Epifanio la llama princesa de la castidad; y San Gregorio, reina de la castidad"[..]

(S. Juan M. Vianney, Sermón sobre la pureza).

La virginidad de María tiene tanto más valor y belleza cuanto que Cristo no sólo se la reservó celosamente después de haber sido concebido en ella sino que eligió por madre a una Virgen que previamente estaba consagrada a Dios 

(S. Agustín Sobre la virginidad).

A veces uno necesita callar un poco a fin de recobrar fuerzas para seguir adelante, porque se hace muy cuesta arriba mirar para uno y otro lado y encontrar aquí un enemigo, allá un traidor, allí un tonto útil a este circo romano redivivo…

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12.01.17

(154) El Calvario y la Misa (Mons.Fulton Sheen)

FSheenRecientemente hemos reeditado -Ediciones del Alcázar-  “El Calvario y la Misa", una obrita de Mons. Fulton Sheen que viene muy bien en esta época para meditar sobre el misterio de la Santa Misa, centro, fuente y culmen de nuestra vida cristiana.

Ante las frecuentes adulteraciones y profanaciones a las que asistimos, sus páginas son como una ráfaga de aire fresco ante el calor sofocante de desánimo que amenaza a muchos.

La reciente (2014) aprobación del milagro necesario para la beatificación de su autor, nos ha hecho pensar que la difusión de algunas de sus obras contribuirá también a ella. 

El modelo de pastor celoso de sus ovejas, que supo aprovechar los medios de comunicación para hacer llegar el mensaje del Evangelio a millones de fieles sin por ello claudicar ante el mundo y sus máximas, manteniéndose intachable en la transmisión fiel de la doctrina católica, es muy digno de tener en cuenta a la hora de proponer modelos “actuales” a quienes orientan su apostolado al ámbito de las Comunicaciones Sociales.

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13.06.16

(122) Frutos amargos de "Amoris Laetitia": recomendación de "sacrilegios discretos", o la perversión de las conciencias

Hostias ConsagradasHay quienes consideran que cuando uno se topa con un documento como Amoris Laetitia, plagado con numerosas ideas equívocas, lo mejor es mirar para otro lado, creyendo así contribuir a que se lo “lleve el viento”, sobre todo teniendo en cuenta que un considerable porcentaje del texto no constituye propiamente Magisterio, como claramente han señalado ya muchas voces autorizadas.

Antes de que algunos suspicaces pregunten si no reconozco los bellos y elocuentes pasajes de la exhortación que celebran la alegría del amor, les digo que sí, claro. Reconozco también lo delicioso que es un gran pastel de chocolate y frutilla, pero si tiene “sólo una pequeña dosis” de cianuro, les respondo “paso, gracias, prefiero fruta".

Desde su aparición, en efecto, se han advertido numerosos puntos que requieren una cuidadosa y urgente rectificación, ya sea por expresiones de una terrible ambigüedad y errores, como por las graves consecuencias que se siguen de su aplicación. Sobre una de las más alarmantes, nos interesaría reflexionar hoy.

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19.04.15

(81) Pedro ante la captura de Nuestro Señor (de Sto.Tomás Moro: "La Agonía de Cristo"- V )

Aunque transitando ya el luminoso tiempo pascual, proseguimos la serie de posts dedicados a esta obra del santo mártir patrono de los políticos católicos, considerando que en su minucioso análisis, nos brinda muy oportunas reflexiones para toda época, en el constante combate de los discípulos de Cristo contra el espíritu del mundo y de las tinieblas. Hoy, como ayer, este combate puede tomar la forma de la herejía, el cisma, y el ataque de los paganos, al amparo del viejo Israel.

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JJoaquindarocha MalcoII. SOBRE LA OREJA SAJADA DE MALCO,

LA FUGA DE LOS DISCÍPULOS Y LA CAPTURA DE CRISTO.

Furia y celo de Pedro

Desde mucho tiempo antes hablan los Apóstoles escuchado a Cristo predecir las cosas que ahora ven acontecer. Aun afectados por la tristeza y la pena, recibieron entonces todo aquello con mucha menos preocupación que ahora, cuando ven ocurrir todas aquellas cosas delante de sus propios ojos. Al ver que una cohorte entera de soldados buscaba a Jesús -Nazareno, no quedaba ya lugar para la duda o la ambigüedad: le buscaban para hacerle prisionero. Al sospechar lo que se avecinaba fueron sus ánimos abatidos e inundados por un tumulto de sentimientos. De un lado, solicitud y preocupación por su Señor., al que tanto amaban; pero, también, miedo y temor por lo que pudiera ocurrirles a ellos mismos. De otro lado, debieron sentir vergüenza al recordar aquella magnífica promesa suya de morir antes que abandonar al Maestro. A todos estos estados de ánimo seguían impulsos varios, porque, si su amor les llevaba a quedarse, el miedo les hacia no permanecer, el temor a la muerte les movía a huir, y la vergüenza por lo que habían prometido les inclinaba a resistir y no ceder.

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