P. Schmidberger FSSPX: “Hemos puesto nuestra libertad en manos del Papa”

Presentamos nuestra traducción de una entrevista al Padre Franz Schmidberger, superior del distrito de Alemania de la Fraternidad San Pío X, publicada por el periódico alemán Die Welt. Como de costumbre, recordamos que el hecho de ofrecer esta información no implica compartir las afirmaciones del sacerdote, sino que consideramos que la clave de lectura de estos acontecimientos debe encontrarse, como siempre, en la palabra del Santo Padre, en particular en la importante Carta a los obispos de la Iglesia Católica del 10 de marzo del 2009. En esta perspectiva serán moderados también los eventuales comentarios.

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El proceso de reconciliación entre el Vaticano y la Fraternidad entra en una fase crucial. Tres años atrás terminó en primera plana, con el levantamiento de las excomuniones de los cuatro obispos, uno de los cuales, el obispo inglés Williamson, había negado el Holocausto. Ahora puede ser pronto para decir si el intento del Papa de llevar a los católicos ultra-conservadores a la barca tendrá éxito, o si habrá un alejamiento definitivo de los rebeldes de la plena comunión de la Iglesia Católica Romana. Su Superior General, Mons. Bernard Fellay, ha dicho en América que la última propuesta de Roma es inaceptable. Para el Padre Franz Schmidberger, Superior del Distrito alemán de la Fraternidad San Pío X, la cosa no parece definitiva. Paul Badde ha hablado con él.


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En Roma hay cada vez más signos de que una completa reconciliación con la Fraternidad San Pío X puede finalmente tener lugar, y que ésta debería tener pronto su prelatura personal, status no diverso del que tiene el Opus Dei. Se ha también dicho, sin embargo, que los diálogos entre el Vaticano y la Fraternidad han fracasado. ¿Puede aclarar?


El 14 de septiembre de 2011, el cardenal Levada ha presentado al Obispo Fellay, nuestro Superior General, un “preámbulo doctrinal”, cuya aceptación es la condición para un reconocimiento canónico de la Fraternidad San Pío X. Hemos hecho amplias consultas sobre el texto y se llegó a la conclusión de que no era aceptable. Finalmente, yo mismo, el 1º de diciembre, he llevado a Roma la respuesta del Superior General y, por pedido de Roma, he entregado una aclaración de tal respuesta. Ahora esperamos con gran ansiedad la respuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

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El Papa ha dicho que no habría aprobado el levantamiento de las excomuniones de vuestros cuatro obispos si hubiese estado en conocimiento de las declaraciones del obispo Williamson. ¿Qué ocurrirá con Williamson después de la reconciliación?


Yo no soy un profeta pero creo que durante las discusiones sobre una estructura canónica para la Fraternidad, que ciertamente no se harán en una sola sesión, los participantes podrán hablar también de Williamson. Ciertamente, se puede esperar que él obedezca las instrucciones del Superior General.

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Se dice del Arzobispo Lefebvre, fundador de la Fraternidad, que ha “adherido a la Roma eterna con todo el corazón”. ¿No deberíais ya estar reconciliados, con este Papa que tiende tanto su mano?


Las cosas no son tan fáciles. Durante la visita del cardenal Gagnon en 1987, el arzobispo Lefebvre ha escrito al cardenal una carta y ha propuesto una estructura canónica para la Fraternidad. Al mismo tiempo, él dejó muy claro que el ecumenismo actual surgido bajo el símbolo del relativismo religioso, la libertad religiosa, cuyo fruto es la laicidad de hoy, y la colegialidad, que paraliza completamente la vida de la Iglesia, son inaceptables para nosotros. Lamentablemente, todavía hoy hay diferencias cuando se trata de esto con el Papa reinante.

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¿Cuáles son los argumentos razonables de la Fraternidad, de hecho todavía en contra de la libertad religiosa, cuya realización es fundamental para la paz en el mundo actual?


La libertad religiosa no es, en primer lugar, una cuestión de práctica, sino una cuestión de doctrina. La condena de la libertad religiosa por parte de los Papas no implica la voluntad de obligar a los otros a aceptar la religión católica sino que implica que un Estado, en el que la mayoría de la población es católica, debería reconocer que la religión católica es la religión revelada por Dios. Al mismo tiempo, puede tranquilamente tolerar las otras religiones y confesiones e incluso establecer tal tolerancia en la ley civil.


Obviamente, en tiempos pluralistas como el actual, tal tolerancia debería encontrar una amplia aplicación. Por otro lado, el error no es un derecho (natural). Cuando, sin embargo, se trata de una persona que es capaz de conocer a Dios con la luz de la razón y de conocer la verdadera religión, entonces esto vale también para los estadistas, y es exactamente esto lo que los Papas, hasta Pío XII, han mantenido condenando la libertad religiosa. Todo lo demás es, en última instancia, agnosticismo.

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Los últimos Papas se han empeñado todos en el ecumenismo, también para una consolidación de las confesiones, según la palabra de Cristo, que dice: “que todos sean uno”, como Jesús ha rezado (Jn. 17, 21). ¿Qué quisiera afirmar contra esto?


Cada domingo los fieles cantan: “Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica”. La oración de Cristo no se refiere tanto al hecho de antes deban convertirse en uno; de hecho, en el curso de la historia, los grupos se han separado de la Iglesia y varias veces, por ejemplo, los griegos en el siglo XI y Lutero con sus seguidores en el siglo XVI. Para todo cristiano sincero esto es un dolor y rezamos cada día por el retorno de aquellos que se han separado de la Iglesia, de la casa paterna.

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Hasta hoy toda secta ha presuntuosamente declarado estar en lo correcto, demostrándolo con una buena dosis de arrogancia hacia la mayoría. Mons. Lefebvre era distinto. Ha sufrido mucho por la división y por el estado de emergencia del status irresuelto de la Fraternidad. Desde entonces, ¿ha ocurrido que la Fraternidad se ha acostumbrado al estado de emergencia o existe la conciencia de una separación permanente todavía vista como un peligro?


Un caso de emergencia es un caso de emergencia, es anormal y aspira hacia la normalización. ¿Cómo puedo llegar a un acuerdo con los encuentros de Asís que implícitamente (¡no explícitamente!) sostienen que todas las religiones son caminos de salvación? A nosotros ciertamente nos duele la situación actual, pero se sufre infinitamente más por este indiferentismo religioso que lleva un número incalculable de almas a la perdición.

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El Papa ha puesto en juego su reputación (y la unidad de toda la Iglesia), tres años atrás, para la reconciliación con la Fraternidad. ¿Qué ofrece la Fraternidad para la reconciliación con la Iglesia?


Una vez que sea canónicamente reconocida, la Fraternidad llevará un gran potencial religioso y una gran fuerza religiosa dentro de la Iglesia. Veo pocas comunidades eclesiales que hayan hecho suya la causa de la plena unidad entre la teología dogmática, la espiritualidad y la liturgia, y que viven de ella. Llevamos un gran tesoro porque, desde el inicio, hemos celebrado únicamente la magnífica liturgia antigua con su carisma de fe y de santidad.


Además, la Fraternidad será un gran apoyo para el Papa para conquistar el cisma latente que está presente en varias partes de Europa a causa de las fuerzas centrífugas, por ejemplo, en Austria. Recientemente un Arzobispo en Alemania me ha dicho que también aquí se espera la separación de grandes comunidades.

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Sin embargo, no era esa mi pregunta. He recordado lo que el Papa arriesgó para la reconciliación y me pregunto una vez más qué es lo que estaríais dispuestos a sacrificar.


Damos nuestra relativa libertad, que hemos usado hasta ahora para la expansión mundial de nuestro trabajo y la hemos puesto en manos del Papa. Por lo demás, no se trata de un acuerdo diplomático, sino del bienestar de la Iglesia y de la salvación de las almas. El problema de la Iglesia no es la Fraternidad sino los teólogos modernistas y el colapso que se ha dado en la vida de la Iglesia después del Concilio.

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Ahora también los anglicanos encuentran un hogar en la Iglesia católica. ¿Y qué les ha impedido sentirse en casa en la Iglesia en las últimas décadas?


En realidad, las mismas tendencias que han hecho huir a los anglicanos hacia la Iglesia católica están presentes desde que el Concilio Vaticano II se ha desarrollado dentro de la Iglesia católica y llevó a una devastadora pérdida de fe, a una caída de la moral y al caos en la liturgia. Si se piensa sólo por un segundo en las Misas-carnaval que entran en las iglesias por todas partes en estos días. Vea, yo tengo aquí el discurso del Papa a los representantes del Comité central de los católicos alemanes del 24 de septiembre de 2011. En este discurso dice: “la verdadera crisis de la Iglesia en el mundo occidental es una crisis de fe. Si no encontramos un modo para renovar realmente nuestra fe, todas las reformas estructurales seguirán siendo ineficaces”. A través del Concilio no es el espíritu de la Iglesia el que ha entrado en el mundo, sino lo contrario: el espíritu del mundo ha invadido la Iglesia.

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Yo no digo algo nuevo cuando indico la pequeña parte en el centro (o al borde) de la Fraternidad que no participará en una reconciliación con el Papa. ¿Estáis preparados a hacer fracasar la reconciliación por esta parte, o dispuestos a separaros de ellos?


Si las autoridades romanas no tienen necesidad de algo de la Fraternidad para el reconocimiento canónico que esté contra la enseñanza tradicional y la praxis de la Iglesia, entonces no habrá grandes dificultades en materia de una regularización. Sin embargo, si Roma nos pidiese aceptar incondicionalmente todo el Vaticano II, no veo una posibilidad de reconciliación.

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Sobre la hipótesis de reconciliación: ¿cómo os distinguiréis de los otros grupos que están también comprometidos en la Tradición? Después de una reconciliación exitosa, ¿permanecerán cosas que otros no tienen?


Nuestro carisma especial es la formación de los sacerdotes y el cuidado de los sacerdotes. Además de esto, nosotros en la Fraternidad nos hemos especializado en la predicación de los Ejercicios Espirituales, en la gestión de las escuelas, y también sencillamente en el cuidado de las parroquias, que hoy están en un estado lamentable. Basta pensar en el sacramento de la Penitencia que, por ejemplo, aquí en Stuttgart, ya no se administra en las parroquias, con pocas y heroicas excepciones. Con esto, la conciencia del pecado y la necesidad de salvación están desapareciendo, así como la oración, la recepción de los Sacramentos, y el espíritu de sacrificio.

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Hay voces que dicen que el trabajo del Papa por esta reconciliación es prioritario, pero sólo para el ecumenismo en su conjunto. ¿Usted comparte esta idea, o no tiene miedo?


Si lo que veo es correcto, entonces esto puede aplicarse sólo a los ortodoxos, pero no a todos los distintos grupos de protestantes. Porque, en lo que respecta a los primeros, es sobre el reconocimiento del primado y la jurisdicción del Papa, mientras que respecto a los otros existe, además, una desviación sustancial del depósito de la fe católica, así como de la enseñanza y la práctica de los sacramentos. Nosotros no incurrimos por defecto en ninguna de estas dos modalidades, si bien, sobre la base de argumentos de fe, hemos debido resistir a ciertas directivas – como la aceptación de la nueva liturgia.

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Ningún Papa ha sido tan amable con vosotros como Benedicto XVI. Él tendrá pronto 85 años. ¿No tenéis miedo a veces de que el tiempo pueda volverse en vuestra contra?


Es cierto que el Papa reinante nos muestra su favor, y espero que encontremos una solución durante su pontificado. Por otra parte, la situación en la Iglesia está asumiendo formas cada vez más dramáticas todos los días, el Papa habla de la pérdida de fe en las regiones de grandes dimensiones. ¿No estará esto en relación con algunas declaraciones del Concilio y con las reformas post-conciliares? En algunos prelados parece despuntar una luz y cuanto más tiempo dure la crisis, más intensa será la luz. Y en este sentido, el tiempo juega a nuestro favor.

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¿Qué da más esperanza que el hecho de que el peligro de un nuevo cisma entre Roma y la Fraternidad pueda ser ya abolido para Pascua?


La Fraternidad ha visto muchas crisis y ha salido de todos más reforzada que debilitada. Además de esto, junto a todos sus miembros y las casas, los consagrados, se ha consagrado a la Madre de Dios el 8 de diciembre de 1984. Me resulta difícil creer que Dios permita que una obra de su Madre fracase.

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Fuente: Rorate Coeli


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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38 comentarios

  
Don Quijote 82
La FSSPX guarda un tesoro de incalculable valor que no somos muchas veces conscientes de lo maravilloso e importante que es, lástima que tengan "williamson's" bocazas que depurar, aunque me consta que muchos andan ya cansados de ellos. Recemos para que vuelvan a la plena comunión.
14/02/12 6:44 PM
  
Hermenegildo
Gracias por esta traducción, más completa que la publicada por Andrea Tornielli en "Vatican Insider".

Por lo demás, si se concede a la FSSPX una Prelatura Personal, como la que tiene ahora el Opus Dei, los seguidores de Lefebvre se encontrarán con el enorme problema de que necesitarán la autorización de los obispos diocesanos para establecerse en sus respectivas diócesis. Es mejor un ordinariato, como en el caso de los anglicanos.
14/02/12 7:05 PM
  
santodomingo
Todos en la Fraternidad deseamos una reconciliación. Somos católicos, y ningún católico se puede separar de Pedro. Nos duele enormemente la situación actual de la Iglesia, y queremos ayudar al Santo Padre en la tarea de la evangelización y la Salvación de las almas.

Sin embargo, esta crisis no la creó Mons. Lefebvre ni la Fraternidad San Pio X. Nuestro fundador resistió lo que fue un auténtico abuso de autoridad por parte del Papa Pablo VI. Resistió cuando la casi totalidad de los obispos del mundo aceptó doctrinas y prácticas altamente sospechosas, difícilmente reconciliables con la Tradición de la Iglesia.

Por eso tuvo que pagar un precio muy alto, y sufrió el estigma de ser tachado de cismático. Pero si ahora Roma nos permite ser católicos como siempre se ha entendido, no hay impedimento por nuestra parte para una regularización del estatus canónico. Si nos exigen tragar el Concilio Vaticano II, con todas sus ambigüedades y posibles interpretaciones heterodoxas, no habrá nunca acuerdo.

Si el CVII no añadió nada a la fe católica, tal y como admiten sus defensores, ¿cómo es posible que exista una brecha tan evidente entre el antes y el después en doctrinas como la Libertad Religiosa?

Es evidente, en mi opinión, que el CVII marcó un cambio en el rumbo de la Iglesia. Y el Señor dijo que juzgáramos por los frutos. Pues los frutos del Concilio son los que enumera el P. Schmidberger: "una devastadora pérdida de fe, una caída de la moral y el caos en la liturgia."
14/02/12 7:32 PM
  
Miguel Vinuesa
Totalmente de acuerdo con el primer comentario.
14/02/12 8:03 PM
  
Vicente
si no aceptan toda la doctrina católica, el Vaticano II y todo el magisterio de los Papas, no hay nada que hacer...
14/02/12 8:52 PM
  
solodoctrina
Me remito al articulo del P. Iraburu. Más claridad conceptual y doctrinal, imposible.

----> http://infocatolica.com/blog/reforma.php
14/02/12 11:28 PM
  
Enrique
Echo de menos en eta entrevista una aceptación de TODO el Magisterio pontificio y del Vaticano II. Mientras eso no se dé, hablar de si son prelatura personal u ordinariato es ficción.
14/02/12 11:35 PM
  
Vicente Lopez
El problema es que la Fraternidad dice que el Espiritu Santo estaba de vaciones durante el Concilio, y que el Espiritu Santo NO protegio al Concilio del error doctrinal y que el Concilio contiene errores doctrinales y que esos errores doctrinales los tuvo el Beato Juan Pablo II y ahora el Papa Benedicto XVI y los obispos y Cardenales y que la Iglesia como tal "cambio" su doctrina y esparce error y herejia. Eso va contra la promesa de Cristo "Estoy con vosotros todos lo dias hasta el Fin del mundo" y la doctrina del Primer Concilio Vaticano que dice que la Verdad nunca jamas dejara la Santa Sede. Hasta que la Fraternidad no entienda que la Iglesia NO cambio ninguna doctrina y que el Concilio SI estuvo protegido por el Espiritu Santo, no hay nada que hacer.

Cardenal Ratzinger (Carta a Lefebvre,1983): “...habla usted de "afirmaciones o expresiones del Concilio que son contrarias al Magisterio oficial de la Iglesia". Además usted enumera tres textos conciliares “incompatibles”, a su modo de ver, con el Magisterio pasado, añadiendo incluso "etc."... No puede afirmar la incompatibilidad de los textos conciliares - que son textos Magisteriales - con el Magisterio pasado y la Tradición. Le es posible decir que personalmente, no ve esta compatibilidad, y en consecuencia puede pedir a la Sede Apostólica explicaciones.

Pero si afirma la imposibilidad de tales explicaciones, se opone profundamente a la estructura fundamental de la fe católica. Sólo es auténtica y tiene autoridad la interpretación del Magisterio, que es el intérprete de sus propios textos: ya que los textos conciliares no son los escritos de tal o cual experto; son documentos del Magisterio.” (Cardenal José Ratzinger, 1983)

15/02/12 12:20 AM
  
Luis Fernando
La FSSPX guarda un tesoro de incalculable valor...

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Ni muchísimo menos. Es la Iglesia, con el Papa a la cabeza y los obispos en comunión con él, quien guarda el gran tesoro de incalculable valor. La FSSPX sigue, a día de hoy, desobedeciendo al Papa y ordenando a diáconos y presbíteros.

No hay nada bueno en la FSSPX que no esté en la Iglesia. Y sin embargo, todos sus obispos, todos sus sacerdotes y todos sus diáconos son ilegítimos.
15/02/12 12:23 AM
  
maria-a
Tienen razón en algo...pero no es culpa del CVII, sino de la pésima interpretaciòn que se hizo (de algunos).
Para combatir y depurar hace falta quedarse en la iglesia, no irse, como lo hicieron los ortodoxos griegos y Lutero,o ellos.
El huir dá mal ejemplo, quizás peor de lo que hoy se hace, en cuanto a los abusos litúrgicos, dogmáticos, teológicos, etc.
Quiera Dios, nuestro Señor, vuelvan pronto a casa.

Bendiciones!!
15/02/12 1:56 AM
  
Pedro Rodríguez Ocampo
Si mi pobre persona sirviera para ayudar a normalizar la FSSPX y a que consigan su mandato pontificio para seguir ejerciendo su labor, que se me indique.

D. Marcel Lefebvre dijo que se pusieran en manos de un Papa comprensivo. Su relativa libertad ya está en esas manos. Dejense llevar por el y no acepten un Conciio Pastoral, pero acepten la propuesta de la Prelatura Personal, acepten lo que el Santo Padre Benedicto XVI, felizmente reinante, les ofrece.

Yo quiero siempre sentirme cercano a Uds.

Pedro Rodríguez Ocampo.
Ppedro1o@yahoo.es
15/02/12 3:52 AM
  
santodomingo
A ver, Vicente López. Si el CVII no supuso ningún cambio en la doctrina en la Iglesia, ¿cuál es el problema? Sin causa no hay efecto, verdad. Pues la causa de la crisis actual tiene que ser el Concilio.

Dime, si quieres, en qué la Fraternidad San Pio X sale de la doctrina ANTERIOR al Concilio. Si su doctrina es idéntica a la del pre-Concilio, y hoy en día tienen problemas doctrinales con la jerarquía, sólo hay una posibilidad: algo cambió con el Concilio. Es pura lógica.

La táctica del avestruz no nos llevará a ningún lado. Hay que reconocer que "algo" cambió con el Concilio. Si hasta el Cardenal Ratzinger dijo que "Lumen Gentium" era una especie de "contra-Syllabus". A mí eso me suena bastante a ruptura. El teólogo (y luego Cardenal) Congar, uno de los principales promotores del Concilio, dijo que el Concilio había sido el 1789 en la Iglesia. Sus mismas palabras lo dicen todo. No hace falta ni que lo demostremos. Hubo ruptura.

En cuanto a lo que dices sobre el Espíritu Santo, no estuvo de vacaciones. Pero no protegió al Concilio del error, precisamente porque los Papas Juan XXIII y Pablo VI NO QUISIERON de su protección. Rehusaron expresamente fórmulas dogmáticas. Por primera vez en 2000 años, se llamó un Concilio ecuménico "pastoral". El CVII es un caso único en la Historia de la Iglesia. Decir que puede contener errores no compromete la promesa del Señor, porque si no hubo INTENCIÓN de hablar de manera infalible, el Señor no garantiza nada.
15/02/12 11:17 AM
  
Norberto
Cuando leí el titular entré esperanzado en que algo hubiera cambiado, algún paso adelante se hubiera producido; sin embargo la decepción iba creciendo a medida que las líneas leídas llegaban a su final: ¿qué libertad han dado a la Iglesia?, decirle lo que tiene que hacer, pese a todos los intentos del Papa.

No P. Schmidberger, vds. buscan, una y otra vez la coartada, el problema es que cuando vino el diálogo apareció el mito - la salvaguarda de la Tradición - que han creado para salvaguardar sus intereses.

Ojalá prevaleciera la 2º parte de su apellido - berger, pastor - sobre la primera (Schmid, herrero).
15/02/12 12:07 PM
  
Néstor
Aprovecho para felicitar al P. Iraburu por su último artículo sobre el tema. Definitivo y completo, ejemplar, para leer y releer. Ojalá los así llamados "tradicionalistas" recuerden que "extra Ecclesia nulla est salus".
15/02/12 2:49 PM
  
Catholicus
Yo seguiré insistiendo en que el asunto de la libertad religiosa a nivel teórico requiere una clarificación.

A nivel práctico no es problema alguno. Pero intelectualmente no puede ser - como algunos parecen interpretar, supongo que erróneamente, pero necesitamos saberlo- , digo que no puede ser que se ponga al mismo nivel la verdad y la mentira, el acierto y el error.

No puede ser igual la libertad para lo bueno que la libertad para lo malo (¿o el error?). De hecho yo tengo entendido que NO EXISTE libertad para el mal. La libertad es solo para hacer el bien.

Otros asuntos que plantea la Fraternidad son muy temporales y subjetivos.

Pero a nivel doctrinal este es clave.

Mi opinión es que Benedicto XVI tiene la intención de clarificar ese asunto, independientemente de la Fraternidad, porque es ante todo un pensador y debe ver que las cosas no pueden ser "como parece que son".
15/02/12 2:54 PM
  
Catholicus
Y sobre el resto de cosas, estamos en las mismas.

Salvando esa clarificación sobre la doctrina de la "libertad religiosa", la FSSPX sigue con una cosa que es una falsedad.

El CVII no se opone en nada a las doctrinas anteriores.

Las (falsísimas) interpretaciones del CVII que nos han vendido, esas sí que se oponen en todo a la fe católica.

Por tanto la desobediencia abierta de la FSSPX no está dirigida hacia nuevas doctrinas, sino ante la evidente presencia y dominio de ellas en demasiados ámbitos de la Iglesia. Es decir, es una rabieta contra la "degeneración" permitida dentro de la Iglesia durante demasiado tiempo.

Pero eso no justifica en nada la soberbia de bajarse de la barca de Pedro y en vez de ayudar desde dentro a capear el temporal y achicar agua, bajarse en la primera isla que se encuentran y allí poner su campamento limpio y vallado.

Que apechuguen desde dentro como tantos y tantos otros, comenzando por el mismo Benedicto XVI, que ya vemos en qué tipo de aguas está navegando.
15/02/12 3:11 PM
  
eremita
Santodomingo,

La interpretación eclesiológica que hace la SSPX del Concilio es muy pobre. Escudarse en alguna que otra frase del discurso inagural del Concilio para decir que "no es magisterio" o que "es magisterio pastoral", o como quieran llamarle, es realmente irrisorio.

El Concilio Vaticano II es Magisterio auténtico, les guste o no. Y deben aceptarlo como tal, si quieren estar en Comunión con el resto de la Iglesia. Ustedes no tienen autoridad como para interpretar privadamente ningún acto magisterial. Como les dijo el cardenal Ratzinger en su momento, solo el Magisterio (el Papa y los obispos en comunión con él) son interpretes auténticos del Magisterio previo... Entonces, si el Papa dice que el Vaticano II es Magisterio auténtico, lo és y punto. Ahí no hay argumento que valga, mucho menos aquellos ridículos como los del padre Gleize.

Ahora bien, eso no quiere decir que los documentos del Vaticano II exijan asentimiento de Fe. Exigen "obsequio religioso", como cualquier encíclica o pronuniciamiento no-infalible del Magisterio. ¿Pueden contener error? Si, de hecho el Concilio de Florencia erró con respecto a la forma del Sacramento del Orden y Pío XII lo corrijió.

Sin embargo, ustedes no han demostrado los supuestos errores del Concilio. Es fácil usar como argumento el estado deplorable de nuestra Iglesia... pero atribuirle todos nuestros males al Concilio es una simplificación extrema. Si creen que alguna doctrina del Concilio es errónea, presenten argumentos teológicos serios.
15/02/12 4:25 PM
  
Eremita
Estimado Catholicus,

La clarificación de Dignitatis Humanae ya está desde hace 20 años en el catecismo:

"2108 El derecho a la libertad religiosa no es ni la permisión moral de adherirse al error (cf León XIII, Carta enc. Libertas praestantissimum), ni un supuesto derecho al error (cf Pío XII, discurso 6 diciembre 1953), sino un derecho natural de la persona humana a la libertad civil, es decir, a la inmunidad de coacción exterior, en los justos límites, en materia religiosa por parte del poder político. Este derecho natural debe ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad de manera que constituya un derecho civil (cf DH 2)."

Mas claro que eso, échele agua. Si quiere hablar de novedades, podríamos decir que DH definió que el Estado no tiene de suyo autoridad para ejercer coerción en materia religiosa... pero eso no es ninguna herejía ni "doctrina contraria a la tradición", de hecho, fue la enseñanza común desde Trento hasta el siglo XIX. Y aún así, les va a ser imposible a los tradicionalistas demostrar que Gregorio XVI o Pío IX enseñaron ex cathedra que el estado posee tal autoridad... eso convertiría en sospechoso de hereje hasta a León XIII.

Por cierto, en mi comentario anterior, donde dice "corrijió" lease "corrigió" y donde dice "pronuniciamiento" léase "pronunciamiento".
15/02/12 6:51 PM
  
Herjes
Lo más sorprendente de todo es eso que dice santodomingo, que ellos no han creado la actual crisis. ¿Ah, no? Pues ya me explicará usted quién rehusa constantemente someterse a Roma...

Esta historia ya me la conozco: algún religioso, cardenal, obispo o simple laico dice que el Papa no está actuando según la verdadera doctrina cristiana, asume que él sí está completamente inspirado por el Espíritu Santo, se enfrenta al Vaticano, reúne a un grupo de seguidores y crea su "iglesia" propia. Así ha ocurrido siempre en todos los cismas y herejías que ha habido y habrán. De verdad nada más deseo, en este asunto, que los hermanos (para mí, pese a todo, lo son) lefebvristas vuelvan a la comunión plena con la Iglesia católica. Pero para ello tendrán que aceptar la autenticidad del Magisterio conciliar (aun cuando puedan tener puntos de vista particulares sobre materias sometidas a libre discusión), asumir la no contradicción entre el principio de libertad religiosa y la doctrina católica tradicional y acatar la autoridad romana en relación con las ordenaciones.

En relación con el fondo de la cuestión, está ya demasiado manido. La libertad religiosa no se refiere a la libertad moral del individuo para obrar mal. Se refiere al derecho que, en el plano civil, tiene la persona de no ser coaccionada por el Estado ni la sociedad para obrar bien. Y, por supuesto, al derecho de las personas e instituciones a profesar públicamente su fe.

Un saludo y recemos para que todo se resuelva favorablemente, aunque cada vez soy más pesimista.
15/02/12 7:01 PM
  
santodomingo
eremita, me sorprende que llames "ridículos" los argumentos del P. Gleize. ¿Has leído atentamente su respuesta al escrito de Monseñor Ocariz? No estarás de acuerdo o quizá no lo entiendes, pero ridícula no es. Dices que si la SSPX cree que "alguna doctrina del Concilio es errónea", debería presentar "argumentos teológicos serios". ¿Qué crees que han estado haciendo desde hace 40 años, y concretamente durante dos años en las conversaciones en el Vaticano?

Me hablas del Concilio de Florencia. Yo te hablaría del II Concilio de Constantinopla, que fue un desastre para la Iglesia. ¿Sabes lo que aconsejó el Papa San Gregorio Magno con respecto a este Concilio? ¡Hacer como si nunca hubiera ocurrido! Ojalá pronto podamos olvidarnos del CVII, que no ha traído más que desgracias para la Iglesia.

Lo siento, no puedo hacerme una lobotomía con tal de estar "en plena comunión" con Roma. Y no es que NOSOTROS juzgamos el Magisterio del Concilio. Es el Magisterio anterior que lo juzga. Nosotros simplement constatamos que hay contradicciones evidentes. Si el Santo Padre no clarifica algunas doctrinas polémicas, y no disipa las muchas ambigüedades de los textos conciliares, en caso de serias dudas, lo más aconsejable es siempre quedarse con las enseñanzas tradicionales, que sí son claras y totalmente ortodoxas.
15/02/12 8:18 PM
  
Nosenose
Dicen que el Concilio Vaticano II no innovó nada en doctrina. Pues entonces yo me pregunto qué dificultad tienen unos y otros. ¿Por qué Roma no puede recibir sin más a los lefebvrianos si nada nuevo hay que aceptar y firmar? ¿Y porqué los lefebvrianos no vuelven agarrándose a que, según el Vaticano, nada ha cambiado?
15/02/12 8:36 PM
  
Eremita
Santodomingo,

He leído y estudiado en detalle el trabajo del padre Gleize y es realmente patético.

¿Aducir que el objeto formal del Concilio Vaticano II en cuanto acto magisterial es inválido, solo por una frase que uso Juan XXIII en su discurso inaugural? ¿Ignorando cualquier tipo de evidencia interna? ¿Ignorando el juicio del Magisterio posterior (único legítimo) acerca del mismo? Si, es patético.

¿Aducir que Benedicto XVI ha cambiado el concepto de Continuidad? Ridículo. En el mismo discurso que Gleize usa para avanzar esta temeraria tesis, el Papa dice:

"Aquí quisiera citar solamente las palabras, muy conocidas, del Papa Juan XXIII, en las que esta hermenéutica se expresa de una forma inequívoca cuando dice que el Concilio "quiere transmitir la doctrina en su pureza e integridad, sin atenuaciones ni deformaciones", y prosigue: "Nuestra tarea no es únicamente guardar este tesoro precioso, como si nos preocupáramos tan sólo de la antigüedad, sino también dedicarnos con voluntad diligente, sin temor, a estudiar lo que exige nuestra época (...). Es necesario que esta doctrina, verdadera e inmutable, a la que se debe prestar fielmente obediencia, se profundice y exponga según las exigencias de nuestro tiempo. En efecto, una cosa es el depósito de la fe, es decir, las verdades que contiene nuestra venerable doctrina, y otra distinta el modo como se enuncian estas verdades, conservando sin embargo el mismo sentido y significado".

¿Las aparentes contradicciones? Gleize las trata cual bloguer: Tal documento contradice a este, aquel a tal otro... ¿donde el desarrollo? ¿donde la profundidad? Ni siquiera especifica cual es el objeto de la supuesta doctrina "alterada".

Entre los puntos que Gleize dice que hay contradicciones, es en el de la colegialidad y la definición de la Iglesia, ambos en Lumen Gentium... pero si... ¡Lefebvre mismo defendió la ortodoxia de este documento! http://laermitadetinchin.blogspot.com/2012/02/texto-de-mons-lefebvre-durante-el.html

Sinceramente, no se que habrá estado haciendo la SSPX durante estos 40 años, pero todavía no he leído (y mira que he buscado) un argumento teológico convincente en favor de sus posiciones. Todo es "el modernismo esto", "el modernismo aquello"... pero detrás de esas acusaciones nunca he visto sustancia... ¿Que dogmas se han cambiado? ¿Que artículo de la Fe se ha negado?

Es verdad: incontables presbíteros (y hasta obispos) son, hoy día, herejes (materiales). Pero ¿contiene acaso la letra del Concilio alguna herejía? ¿No se han acaso aclarado a lo largo de estos 50 años aquellos pasajes dudosos con documentos como la Dominus Iesus o la Veritatis Splendor?

En este caso, los progresistas y los lefebvristas tienen algo en común: ambos interpretan el concilio de la peor forma posible. Afortunadamente, Benedicto XVI está indicando el camino para salir de este embrollo: una hermenéutica coherente. Nada mas.
15/02/12 10:08 PM
El tema de la libertad religiosa yo lo traté recientemente en mi blog: http://infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php/1201220215-title

Estoy de acuerdo con Eremita respecto a los argumentos del p. Gleize. Pretender inventarse un nuevo nivel del Magisterio al que no se le debe ni obsequio religioso es absurdo. Si a ese nivel de argumentos es lo que ha llegado la FSSPX en 40 años mal van.

El error tanto de Nosense como de SantoDomingo está en pretender que lo que el Magisterio y el Papa sostienen es una absoluta continuidad entre el Magisterio precedente y el posconciliar. Seguir insistiendo en esto, es una tremenda falacia de muñeco de paja, que no se puede justificar cuando se ha citado tantas veces ya el discurso del Papa a los cardenales de la curia romana. Obviamente ha habido un desarrollo de la doctrina cristiana, en donde se ha mantenido la continuidad en los principios.
15/02/12 11:20 PM
  
Catholicus
Eremita,
Yo no tengo mayor problema en todo eso que citas y lo que cuentas, la misma historia católica de España lo muestra.

Pero no está el Catecismo para que de él induzcamos Encíclicas, sino al contrario.

Todo eso que dices, que se ponga en una Encíclica. De hecho, yo creo que es un as que SS Benedicto XVI se guarda un poco en la mano para las negociaciones.

Un rebote tremendo de los lefevristas, que yo comparto plenamente, son las ganas que hubo desde Roma en ACTIVAMENTE desarmar estados confesionalmente católicos ..para primar el sano laicismo o la aconfesionalidad.

Eso, en la mismisima España "baluarte inexpugnable de la fe Católica", la Tierra de María.

Ya sé que no es doctrinal, pero hace rebotarse a muchos y pensar, erróneamente, que esas ocurrencias son parte de la misma doctrina.
15/02/12 11:25 PM
  
Vicente Lopez
La doctrina de la Iglesia Catolica nunca jamas puede cambiar. Decir que la Iglesia puede cambiar es llamar mentiroso a Cristo que dijo que protejeria a Su Iglesia todos los dias hasta el fin del mundo. El Cardenal Ratzinger le explico mil veces a Lefevre que la doctrina del Concilio era la doctrina de siempre.

---Cardenal Ratzinger (carta al arzobispo Lefebvre, 28 julio 1987): “Divinamente instituida, la Iglesia tiene la promesa de asistencia de Cristo hasta el final de los tiempos. El romper su unidad con un acto de plena desobediencia de su parte causaría incalculable daño y destruiría el futuro mismo de su trabajo debido a que fuera de la unidad con Pedro no se puede tener futuro sino solo la ruina de todo lo que desea y aspira…De hecho es a Pedro quien el Señor le ha confiado el gobierno de Su Iglesia; por lo tanto es el Papa el principal artesano de su unidad. Asegurado en la promesa de Cristo, el Papa nunca será capaz de oponerse a la Santa Tradición ni al magisterio autentico.”

La homilia del Cardenal Ratzinger sobre Gaudium Et Spes esta aqui: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20050318_ratzinger-gaudium-spes_en.html

Ahi habla de la gran belleza de la Constitucion de su alegira por la celebracion de sus 4 decadas.

Tambien en el reporte Ratzinger el cardenal defiende que el Concilio estuvo protegido del error por Espiritu Santo:

El cardenal Ratzinger, a diez años de la clausura del Concilio, en 1975 dijo:“Hay que dejar bien claro, ante todo, que el Vaticano II se apoya en la misma autoridad que el Vaticano I y que el concilio Tridentino: es decir, el Papa y el colegio de los obispos en comunión con él. En cuanto a los contenidos, es preciso recordar que el Vaticano II se sitúa en rigurosa continuidad con los dos concilios anteriores y recoge literalmente su doctrina en puntos decisivos”

El reporte se puede leer aqui:http://apologeticacatolica.org/Documentos/Concilios/VaticanoII/Apologia01.html
16/02/12 12:15 AM
  
Vicente Lopez
Los Lefebvistas tiene que aceptar que el Concilio NO cambio la doctrna de la Iglesia y que estuvo protegido por el Espiritu Santo. Hasta que eso no pase no podran volver a la Iglesia. Decir que la Iglesia Catolica puede cambiar sus doctrina es llamar mentiroso a Cristo que dijo que protegeria y estaria con su Iglesia todos los dias hasta el fin del mundo:

--Papa Pablo VI (octubre 11 1976, carta al arzobispo Lefebvre) “Usted dice que es fiel a la Iglesia y a la Tradición por el simple hecho de obedecer ciertas normas del pasado que fueron decretadas por el predecesor de aquel a quien Dios le da hoy los poderes conferidos a Pedro. En este punto también el concepto de Tradición que usted invoca es erróneo. La Tradición no es un dato fijo o muerto, un hecho estático, que de cierta manera, bloquearía, en un momento determinado de la historia, la vida de este organismo activo que es la Iglesia, el cuerpo místico de Cristo.

Corresponde al papa y a los concilios conducir un juicio para discernir en las tradiciones de la Iglesia, a lo que no es posible renunciar, sin infidelidad al Señor y al Espíritu Santo – el depósito de la fe - y lo que, por el contrario, puede y debe ser puesto al día, para facilitar la misión de la Iglesia a través de la variedad de los tiempos y de los lugares, para traducir el mensaje divino al lenguaje humano de hoy y comunicarlo mejor, sin compromiso de principios, indudablemente. Así la Tradición es inseparable del magisterio vivo de la Iglesia como es inseparable de las sagradas escrituras. Así actúan los papas y los concilios ecuménicos, con la asistencia especial del Espíritu Santo.

Fue eso, precisamente lo que hizo el Vaticano II. Nada de lo decretado en ese Concilio, como en las reformas que Nos hemos decidido llevar a cabo, se opone a lo que la Tradición Bi milenaria de la Iglesia considera fundamental e inmutable. De todo esto somos Nosotros garantes, en virtud, no de nuestra cualidades personales, sino por la tarea que el Señor nos ha confiado como sucesor legítimo de Pedro y de la asistencia especial que nos ha prometido, como a Pedro: “He rogado por ti con el fin de que tu fe no desfallezca” (Lc 22,32). Con Nosotros es garante de esto el episcopado universal. Nuevamente, usted no puede distinguir lo que es pastoral de lo que es dogmático para aceptar algunos textos del concilio y rechazar otros”.

--Beato Juan Pablo II (8 Abril 1988): “…las palabras con que Cristo prometió a los Apóstoles la venida del Espíritu Santo tienen para nosotros especial relevancia: "Yo rogaré al Padre y El os dará otro Paráclito para que os acompañe por siempre, y el Espíritu de verdad ... que el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todo y os recordará todo lo que yo lo he dicho. "(Jn 14, 1617, 26.) En todos los tiempos y en todo momento, la Iglesia ha estado guiada por la fe en las palabras de su Maestro y Señor, en la certeza de que, con la ayuda y la asistencia del Espíritu Santo, la Iglesia siempre permanecerá en la verdad divina, manteniendo la sucesión apostólica con los Obispos en comunión con el sucesor de Pedro.

La Iglesia también ha expresado esta convicción de fe en el último Concilio que se reunió para confirmar y reforzar la enseñanza que la Iglesia heredó de la Tradición existente desde hace casi veinte siglos como una realidad viva que va avanzando en relación con problemas y necesidades de cada época, y profundiza nuestra comprensión de lo que ya esta contenido en la fe transmitida de una vez y por todas (cf.Judas 3).

Estamos profundamente convencidos de que "el Espíritu de verdad que le habla a la Iglesia" (cf. Ap 2, 7, 11, 17, et. al.) habló – de una manera particularmente solemne y autoritativa – en el Segundo Concilio Vaticano, preparando a la Iglesia para entrar en el tercer milenio después de Cristo. Ya que el trabajo del Concilio en su conjunto es una confirmación de la misma verdad, vivida por la Iglesia desde el principio, es también una "renovación" de esa misma verdad (un "aggiornamento", como dice la famosa frase del Papa Juan XXIII), para acercar a la gran familia humana en el mundo contemporáneo tanto a la manera de enseñar la fe y la moral como las actividades apostólicas y pastorales de la Iglesia.
16/02/12 12:19 AM
  
Hermenegildo
Eremita: en materia de libertad religiosa, el magisterio tradicional de la Iglesia no sólo niega el derecho al error, como señala el Catecismo de Juan Pablo II, sino sostiene que el Estado debe ser confesionalmente católico allí donde la prudencia política no lo impida. Toda realidad temporal -el Estado lo es- debe tender a Dios.
16/02/12 12:22 AM
  
Vicente Lopez
La Iglesia Catolica NO puede nunca jamas cambiar su doctrina. Eso es un disparate que atenta contra el dogma de la Iglesia. Decir que la Iglesia cambia doctrina es llamar mentiroso a Cristo e insignificante a su Divina promesa:

--Primer Concilio Vaticano, Constitución dogmática Pastor Aeternus (18 de julio de 1870): Ciertamente su apostólica doctrina fue abrazada por todos los venerables padres y reverenciada y seguida por los santos y ortodoxos doctores, ya que ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos». Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra...

Lo que SI hizo el Concilio fue desarrollar Doctrina, pero NO cambiarla. Desarrolar la doctrina es una cosa, cambiarla es OTRA. Desarrollar la doctrina DEJA intacta la substancia y significado de esta. Eso es lo que los Lefebvristas NO entienden:

--Fundamento del Dogma Católico: La evolución del dogma en sentido católico. Respecto de la forma del dogma, es decir, del conocimiento y proposición por la Iglesia de las verdades reveladas, y consecuentemente de la pública fe de las mismas, sí que ha habido progreso (evolución accidental del dogma), y semejante progreso tiene lugar de las siguientes maneras: a) Verdades que hasta un momento determinado solamente se creían de forma implícita, se llegan a conocer explícitamente y son propuestas a los fieles para su creencia en ellas; cf. S.th. 2 11 1, 7: «en cuanto a la explicación, creció el número de artículos [de la fe], porque ciertas cosas que por los antiguos no habían sido conocidas explícitamente, vienen a ser conocidas de forma explícita por otros posteriores». b) Los dogmas materiales se convierten en dogmas formales. c) Para más clara inteligencia por parte de todos y para evitar malentendidos y falsas interpretaciones, las verdades antiguas, creídas desde siempre, se proponen por medio de nuevos y bien precisos conceptos. Así ocurrió, por ejemplo, con el concepto de unión hipostática, de transustanciación. d) Cuestiones debatidas hasta un momento determinado son después aclaradas y definidas, condenándose las proposiciones heréticas; cf. SAN AGUSTÍN, De civ. Dei xvi 2, 1: «ab adversario mota quaestio discendi existit occasio» (una cuestión promovida por un adversario se convierte en ocasión de adquirir nuevas enseñanzas).

La evolución del dogma en el sentido indicado va precedida de una labor científica teológica, y prácticamente enseñada por el magisterio ordinario de la Iglesia con asistencia del Espíritu Santo (Ioh 14, 26). Promueven esta formación, por un lado, el deseo natural que tiene el hombre de ahondar en el conocimiento de la verdad adquirida y, por otro, influencias externas, como son los ataques de los herejes o los infieles, las controversias teológicas, el progreso de las ideas filosóficas y las investigaciones históricas, la liturgia y la universal convicción de creencias que en ella se manifiesta. Los santos padres ya pusieron de relieve la necesidad de profundizar en el conocimiento de las verdades reveladas, de disipar las oscuridades y hacer progresar la doctrina de la revelación. (Dr. Ludwig Ott Nihil Obstat: Jeremiah J. O’ Sullivan. Imprimatur: + Cornelius, 7 octubre 1954)
16/02/12 12:27 AM
  
Mondolio
Nosenose: Has dado en el clavo.

Es curioso, pero el Padre Schmidberger es idéntico a Konrad Adenauer

http://blog.solusan.com/wp-content/uploads/2007/06/1.jpeg
16/02/12 12:30 AM
  
eremita
Estimados Hermenegildo y Catholicus,

Entiendo perfectamente lo que dicen, pero aquí debemos distinguir entre la cuestión doctrinal y la cuestión pragmática.

A nivel doctrinal, Dignitatis Humanae "deja íntegra la doctrina tradicional católica acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo". La doctrina sobre la confesionalidad del estado queda intacta.

Pero es verdad que a nivel práctico, la política de concordatos de Pablo VI ha sido lamentable. Ahora bien, las críticas de la SSPX ¿Son doctrinales o prácticas? Lo mismo sucede con el ecumenismo: ¿Cual es el contenido doctrinal que se critica? ¿La Dominus Iesus? No: lo que se critica es la praxis (y bien criticada está).

Ahora bien, ¿Amerita una disidencia en la praxis el no estar en plena comunión con el resto de la Iglesia? De ningún modo; solo una discrepancia en cuestiones "de fide" pueden justificar el sostener una situación como la presente. En mi humilde opinión, no hay nada del Depósito de la Fe en juego en estas "discusiones" doctrinales... o al menos la SSPX no lo ha demostrado. Y dudo que a personas como el cardenal Ottaviani o el cardenal Siri, se les haya "pasado por alto", que había herejías en los documentos que el Concilio aprobaba.

La SSPX debe entender algo: Una vez que un Concilio Ecuménico ha sido ratificado por el Papa, se está objetiva e indudablemente ante un acto auténtico del Magisterio. Podrán corregirse doctrinas que eventualmente se demuestren erróneas (como Pío XII con el Concilio de Florencia), podrán promulgarse documentos aclaratorios (como la Dominus Iesus), podrá incluso olvidarse con el tiempo (como propuso San Gregorio para con el 2do Concilio de Constantinopla)... pero es y será siempre un acto válido, legítimo y auténtico del Magisterio de la Iglesia Católica, al cual se le debe un grado de asentimiento acorde a su autoridad (que, repito, no es un asentimiento de Fe, sino el obsequio religioso... respeto, voluntad de "no disentir" e intentar comprender, etc... lo que siente la SSPX por el Concilio Vaticano II es un odio irracional).

Las críticas doctrinales deben hacerse a las doctrinas particulares (siguiendo el método adecuado), lo demás son cuestiones histórico-eclesiológicas que no pueden ni deben ser causa de división. ¿Fue imprudente Juan XXIII al convocarlo? ¿La facción progresista tuvo demasiada influencia? ¿Los peritos fueron mal escogidos? Si, puede ser... pero todo eso ya pasó.

¿Aducir que el Espíritu Santo no estuvo presente? Copio textual a mons. Lefebvre, luego de la tercer sesión:

"La colegialidad era, pues, el objetivo a alcanzar. Alcanzado este objetivo, todas las conclusiones se deducen por sí mismas y modifican radicalmente las estructuras tradicionales de la Iglesia. En lo sucesivo, tanto en Roma como en las distintas naciones, la Iglesia estaría gobernada por asambleas y ya no por una autoridad personal absolutamente contraria, según los innovadores, a todos los principios de la sociedad moderna. La colegialidad se presentaba, pues, como el primer "caballo de Troya" destinado a destruir las estructuras tradicionales. De ahí la saña con que se emplearon todos los medios imaginables para asegurar el éxito. Es preciso confesar que humanamente, visto el número de quienes creían deber aprobarla, vistos los medios empleados, el éxito de la nueva tesis era seguro.

Pero el Espíritu Santo velaba, y es preciso leer atentamente la nota explicativa para darse cuenta que ese mensaje ha descendido verdaderamente del Cielo, pues, en primer lugar, la nota elimina la colegialidad jurídica y, en consecuencia, suprime todos los derechos de los obispos al gobierno de la Iglesia universal; en segundo lugar, somete la jurisdicción personal de los obispos a la entera disposición del Sucesor de Pedro; en tercer lugar, reafirma que la función de Pastor de la Iglesia universal pertenece sólo al Papa y, en cuarto lugar, subraya claramente que los obispos no pueden obrar colegialmente más que de acuerdo con la voluntad explícita del Papa. La estructura tradicional de la Iglesia queda, pues, perfectamente asegurada, como lo afirmó el mismo Papa en su discurso de clausura. Hay que reconocer que después de las angustias que hemos padecido a lo largo de la segunda sesión y al comienzo de la tercera, esta luz divina proyectada de nuevo sobre la inmutable constitución de la Iglesia nos ha parecido como un signo patente de la divinidad de la Iglesia." (Fuente: http://laermitadetinchin.blogspot.com/2012/02/texto-de-mons-lefebvre-durante-el.html - me perdonará infocatólica el que deje links a mi blog)

Sinceramente, asumo que hay problemas de entendimiento entre la Santa Sede y la HSSPX, porque realmente no veo en donde está el problema estrictamente doctrinal, donde está el peligro para el Depósito de la Fe. Eso sí, posturas como la de Gleize me sacan totalmente de las casillas... si eso es lo que realmente sostiene la SSPX (o la otra ridícula tesis de que el Concilio Vaticano II posee la misma autoridad que una homilía), entonces me decepcionan... la reconciliación estará mas lejos de lo que pensaba.
16/02/12 4:57 AM
  
Martin Ellingham
Habría que matizar bastante de lo que aquí se ha dicho saobre la libertad religiosa. Caso contrario, el Cuarto Concilio de Letrán, que posee cuatro cánones disciplinarios sobre nuestros "hermanos mayores" (cc. 67-70), habría instigado a los príncipes cristianos a vulnerar la libertad religiosa, imponer discriminaciones injustas por motivos religiosos y conculcar así la dignidad humana de los hebreos (prohibición de desempeñar oficios públicos; obligación de llevar distintivo en su ropa, etc.).

Saludos.
16/02/12 1:04 PM
  
Hermenegildo
Eremita, el P. Smichdbedger, en la entrevista, dice lo contrario que Vd. sobre la naturaleza del problema sobre la libertad religiosa: "La libertad religiosa no es, en primer lugar, una cuestión de práctica, sino una cuestión de doctrina. La condena de la libertad religiosa por parte de los Papas no implica la voluntad de obligar a los otros a aceptar la religión católica sino que implica que un Estado, en el que la mayoría de la población es católica, debería reconocer que la religión católica es la religión revelada por Dios. Al mismo tiempo, puede tranquilamente tolerar las otras religiones y confesiones e incluso establecer tal tolerancia en la ley civil".
18/02/12 12:42 AM
  
Catholicus
Demasiados textos conciliares "parecen" admitir una postura y la contraria (muy contraria), y eso es lo que yo defiendo que no cuesta demasiado clarificar.

Yo concuerdo con la famosa frase, el Concilio lo perdieron los progres, pero ganaron la batalla mediática de la interpretación y consiguieron cierta ambigüedad de textos.

El rebote de los lefevristas es más un rebote vital que otra cosa. Eso les ha llevado a la paradoja de cometer un gravísimo pecado de desobediencia mientras mantenían su casa mucho más purificada doctrinalmente. Si el CVII no aporta nada nuevo, pues se puede vivir sin él...

Lo que ocurre es que ese comportamiento es sectario y soberbio.

Si Lefevre hubiese confiado en la Providencia, Dios le habría mandado la ayuda para que su carisma hubiese sobrevivido DENTRO de la Iglesia.
18/02/12 11:08 AM
  
Catholicus
Eremita, basicamente decimos cosas muy similares. Ya digo que no veo problema alguno en la práctica.

Los textos del Concilio sirven para un roto y para un descosido.

Como no clarifican nada y tampoco aportan nada nuevo, se podría vivir sin él... digo yo que eso es razonamiento lógico.

O sí aportan algo nuevo?
18/02/12 11:15 AM
  
No me convence
La Fraternidad no me convence en nada.Muchos menos LeFevre. La tradición la interpreta el Papa y no un grupo de laicos, sacerdotes y obispos rebeldes. Estos son parte del desgarramiento de la Iglesia y lo ahondan. Como sostiene un sacerdote , los lefevristas ejercen el libre examen del magisterio en sus buhardillas. Para reconocer la Tradición no tengo que mirar el espejo de los rebeldes. Miro a quien confirma: a quien hace firme: La Cátedra de Pedro. La Roma Eterna en los labios de Lefevre toma un sentido abstracto, nominalista, desprovisto de cualquier sentido: Los Papas que reinaron luego del Concilio son parte de Roma Eterna. El Concilio Vaticano II es expresión de esa Roma Eterna. Los Lefevristas viven de un subjetivismo alucinado, y creen que el Espíritu Santo les dicta todas sus palabras y las sostiene. El Espíritu no sopla en los desobedientes.

Antonio
28/02/12 2:20 PM
  
antonio
Yo me guardaría totalmente de concurrir a cualquiera de las misas celebradas por los Lefevristas. Y no porque objetivamente esa misa pueda ser cierta y válida, sino porque no entraría a participar de una misa donde quienes concurren lo hacen con espíritu sectario, y MIRAN A LA MISA LATINA ORDINARIA COMO SI FUERA ALGO CONTAMINADO. Participar en la misa con un espíritu de desprecio hacia la forma ordinaria , como si la única forma decente y verdadera de celebrar la misa fuera la de San Pío V, es una canallada, es un insulto y desprecio a la Liturgia de la Eucaristía propuesta como el rito ordinario, bueno y universal para los del Rito Latino. Esa creencia de que su Misa es la verdadera y ese mirar despectivo hacia el sacrificio-convite celebrado conforme el mandato de los Papas comporta el orgullo que otrora tuvieron Wyclef, Hus, Lutero . Sostener que la Fraternidad alberga la tradición es traicionar la Tradición de la Iglesia. Todos los rebeldes,desobedientes , herejes, cismáticos y apóstatas sostuvieron que Dios y Cristo estaban con ellos: que ellos eran la verdadera Iglesia. La Historia de la Iglesia nos enseña cual es la conducta que se reitera en los rebeldes de todo tipo: su dedo índice siempre apunta contra Roma y se termina convirtiendo en la saeta que quiere abatir al Papa.

Antonio
28/02/12 3:08 PM
  
ANTONIO .BIEN POR EL EREMITA
BIEN POR EL EREMITA
Me ha parecido muy lúcida su respuesta a Catholicus y a Hermenegildo.
A los de la Fraternidad habría que tocarle las obras de Handel para los Fuegos de Artificio. (Fireworks Music de Georg Friedrich Händel).
Cansa tanta terquedad e indigna.
Son un palo en la rueda para quienes quieren propagar el depósito de la fe.
Antonio
28/02/12 3:43 PM
  
ANTONIO
CATHOLICUS:
¿ Para ud. sólo es nuevo una definición dogmática?

Pues si así fuera, deberíamos dormir desde el dogma de la Asunción,

Del mismo modo todos los documentos del Magisterio comprendidos entre el dogma de la Inmaculada y el recién señalado , por no contener nada nuevo según su lógica, deberían ser llamados al silencio.

Ud. como algunos que andan por ahí cree que lo único de la Iglesia que sirve es lo declarado bajo la infalibilidad.
Amigo la Iglesia es docente y enseña en cada época . El Vaticano II es docencia de la Iglesia para esta época; del mismo modo que todo el magisterio de los Papas que ha venido después del Concilio.

¿ O Ud. piensa que los Papas que viven citando al Concilio en sus documentos magisteriales, lo hacen por un mero deleite semejante a un niño que manupula un juego electrónico de Mortal Kombat o de Fútbol o de lo que sea ?.

Ud. debe tener un iluminación muy especial del Espíritu Santo: Hoy en día no necesita de la docencia de los papas.

Mírese en el espejo y reconsidero las necedades que dice.

Antonio
29/02/12 12:43 PM

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