InfoCatólica / José Miguel Arráiz / Categoría: Sola Scriptura y Juicio Privado

20.08.13

Conversando con mis amigos evangélicos sobre la Tradición

Diálogo
Continuando con la serie de conversaciones entre amigos sobre temas de apologética, les comparto un nuevo diálogo ficticio en donde reflexionamos sobre la autoridad de la Biblia y su relación con la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, tomada del libro “Conversaciones con mis amigos evangélicos” (capítulo 13). Como de costumbre los argumentos los he recogido de conversaciones que he tenido de este tema a lo largo de los años. Los nombres de quien participan no son reales.


Miguel: Todo lo conversado ha sido muy interesante, y aunque hasta ahora todo los temas que hemos tratado lo hemos abordado con la Biblia en mano, no entiendo por qué los católicos dan tanta importancia a la tradición ¿No es acaso la Biblia la PALABRA DE DIOS, la única verdadera norma de Fe?

Marlene: Si, yo tampoco entiendo por qué le dan tanta importancia, y con todo respeto, pienso que es una de las razones por las cuales se han ido apartando de la verdad.

José: ¿Podrías explicarte mejor?

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10.01.13

Testimonio y reflexiones de un lector sobre la Sola Escritura

Carta de un lector a ApologeticaCatolica.orgEstimados hermanos de Apologética Católica

Mi nombre es Patricio Reyes, soy chileno, tengo 23 años y les envío un abrazo enorme en el Señor y les doy muchas gracias. El sitio fue clave para mi conversión y mi regreso a la Iglesia, por esto es que les aprecio mucho.

Les cuento muy brevemente mi historia: Desde muy pequeño participé activamente en mi parroquia actual, siempre he tenido una relación especial con el Señor, y por lo tanto, desde siempre me interesó saber acerca de la Iglesia y de las Escrituras. Llegó una edad en que me hice muchas preguntas (12 años) y comencé a estudiar por mi cuenta la Biblia. Movido por esto decidí salir de la Iglesia Católica y hacerme evangélico. Creí que era lo correcto y bueno, así estuve hasta los 21, sirviendo al Señor en diferentes denominaciones, trabajando con jóvenes, amando mucho a Dios.

En mi corazón siempre ha existido el deseo de servir a tiempo completo en la Iglesia y esto me llevó a ser aún más meticuloso y más preciso con lo que enseñaba. Dentro de las iglesias evangélicas existen muchísimas doctrinas diversas, algunas muy extrañas, y conceptos que siempre me llamaron la atención pero que nunca quise enfrentar. La crisis más profunda la viví con el tema de la Unidad de la Iglesia, que fue el detonante para que comenzara a estudiar las diferentes ramas del Cristianismo, incluido el Catolicismo. Luego de encontrarme con los Padres de la Iglesia, con la Historia de la Iglesia, con los documentos Conciliares, con todo lo que estos dos mil años ha vivido nuestra fe, no tuve otra cosa que hacer que rendirme. La doctrina de la Iglesia es y será la Verdad, una verdad documentada, racional, llena de amor y del Espíritu. Fue así como estuve un año en proceso, leyendo y leyendo, orando mucho, porque no quería ser católico. Toda mi familia es evangélica y ya sabía qué me esperaba. Finalmente volví a Casa, y aquí estoy, muy feliz, con el corazón reposado, disfrutando de estar en la Iglesia de Cristo. Tu sitio sin duda aportó mucho, sobre todo en términos patrológicos. Quizás sea buena idea que hagas un libro con toda la apologética patrológica que manejas, sin duda ese testimonio es muy fuerte.

Quiero aportarte una carta que le escribí a un hermano evangélico que habla de la Sola Scriptura y de la Tradición, quizás te sirva de algo. Es muy humilde en relación a todos los textos que tienes.

Un abrazo y mil bendiciones.

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14.11.11

Origen, causas y consecuencias de la doctrina de la Sola Escritura en la Reforma Protestante

Nota: Este artículo esta disponible para descarga como folleto en formato PDF AQUI.

Establecer las causas de la reforma protestantes no es algo simple, pues no fue uno sino un conjunto de factores se conjugaron entre sí y ocasionaron el curso de los acontecimientos. Es necesario reconocer que para esa época la Iglesia pasaba por una profunda crisis, pues abundaban los abusos y la vida escandalosamente pecaminosa de algunos miembros del clero católico e inclusive de la alta jerarquía.

Incluso hoy perdura la opinión mayoritaria de que fueron estos abusos los que causaron la Reforma, e incluso católicos notables de aquella época estaban de acuerdo. Otros historiadores y católicos notables diferían y alegaban que en otras épocas también habían ocurrido abusos similares o mayores sin que ello ocasionara el cisma. Pero independientemente de que fuera este el principal detonante o fuera uno de los muchos factores que la produjeron, lo cierto es que los reformadores, por lo menos Lutero, tenían muy claro que sus objeciones no iban tanto dirigidas a los abusos sino a la doctrina católica misma.

Obviamente se encuentran en los escritos de Lutero y otros reformadores abundantes reproches a la vida y conducta del clero católico (probablemente porque para efectos propagandísticos servían bien a su causa) pero en no pocas ocasiones reconocieron que su problema no eran los abusos sino sus objeciones doctrinales.

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2.07.11

La Biblia y su interpretación

Un buen amigo sacerdote, el padre Arturo, estará colaborando de ahora en adelante escribiendo algunos artículos para ApologeticaCatolica.org. El primero de ellos es una reflexión muy interesante sobre la manera correcta de interpretar las Escrituras que quiero compartirles.

La Biblia: una “bandera discutida” (Cfr. Lc 2,35)

Las misteriosas palabras del anciano Simeón a la Santísima Virgen María, sobre su Hijo Jesús, siguen siendo válidas, después de más de dos mil años, no solo referentes a la persona misma de Jesús, sino también a la del conjunto de Escrituras que lo tienen a Él como centro y que son el testimonio escrito fundamental de su vida, obra y mensaje: la Biblia.

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29.12.10

¡Me importa un pepino!, Una reflexión sobre las consecuencias de la Sola Escritura


Recuerdo que hace algunos años, visitando algunos foros en los que participaba, me encontré con un comentario de Daniel Sapia[1] que decía:

“Si bien asistimos a una congregación Bautista, no nos consideramos “Bautistas", sino Cristianos. La denominación eclesial es algo que para nosotros no posee mayor importancia, siempre que la BASE doctrinal sea la que hemos aceptado como regla de fe, conforme a lo revelado en las Sagradas Escrituras. He tenido la gracia de compartir cultos de alabanza y adoración con otros hermanos en otras denominaciones, y me he sentido verdaderamente “en casa", en familia, en un mismo espíritu. Es más, las veces que he tenido el honor de ser invitado a predicar desde un púlpito, fue en comunidades cristianas no Bautistas.”

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