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11.05.10

¿Cómo convencer a padres para que lleven a sus hijos a Misa?

A las 6:52 PM, por María Lourdes
Categorías : .... 4) S. Juan, .... 4) Vídeos, ........ - Pascua

María A. dejó hace poco en el post: “Examen de Primera Comunión (para los padres)” este comentario, pidiendo ayuda:

“He sido catequista por dos años en un colegio laico. He tratado de dar lo mejor siendo sólo un instrumento. No todos los niños siento que han logrado descubrir su fe. Siento más que todo la falta de testimonio dentro de la familia. A sólo pocas semanas de la Primera Comunión, los niños no asisten a la Misa dominical. Participan de ella un día a la semana cuando nos reunimos antes de entrar a clases en una iglesia cercana al colegio. Los niños saben que el domingo siguiente a su Comunión perderán la Gracia si no hacen un esfuerzo en convencer a sus padres para que los lleven.

¿Podría ayudarme en cuanto a la tercera catequesis que tendré con esos padres dentro de poco para que de una vez entiendan que no es una fiesta social y que Dios Padre los observa y les pedirá cuentas de su labor como catequistas de su propia familia? ¿Qué puntos debería desarrollar (sólo tendré 30 minutos)?”

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1) La obligación de asistir a Misa

El Señor explicó que no vino para abolir la ley sino para perfeccionarla (Mt. 5, 17-19). La Iglesia Católica precisa el III Mandamiento de Dios de guardar el sábado, mandando que se asista a Misa los domingos y los días de precepto. Según el Catecismo de la Iglesia Católica: “Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave.” (2181) [Más información aquí]

Los niños que no pueden ir por su cuenta a Misa (por prescindir de transporte o ser muy pequeños, por ejemplo) no cometen pecado cuando quieren ir a Misa pero sus padres se lo impiden porque no faltan deliberadamente, aunque, deberían de insistir en lo posible. Hay niños que al ver que sus padres no les llevan a Misa, piden permiso para ir con un pariente o con los padres de algún amigo.

Pero, los padres tenemos una gran obligación de llevar a Misa a los hijos que Dios puso bajo nuestro cuidado, ya que Dios Padre nos pedirá cuentas de ello.

¿Cómo explicarlo a padres hoy en día? El P. Jorge Loring, S.I., autor de “Para Salvarte”, explica aquí en menos de 25 minutos el infinito valor de la Misa y nuestra obligación hacia Dios Padre, dando buenas razones y ejemplos por las cuales debemos asistir a Misa:

[Se puede leer una transcripción del vídeo en este enlace]

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2) El Valor de la Santa Misa y la necesidad que tenemos de ella

En el fondo, como explica S. Ignacio de Antioquía: “Se mantienen alejados de la Eucaristia y de la oración (los docetas), por no confesar que la Eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo, la que padeció por nuestros pecados, la que el Padre en su bondad ha resucitado.” (“Carta a los de Esmirna”,7). Bien sabía ese mártir que por su fe en la presencia de Cristo en la Eucaristía, los primeros cristianos arriesgaban sus vidas en tiempos de persecución para poder asistir a Misa. El P. Loring resalta lo que S. Juan Vianney decía a sus feligreses: “Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella”.

El Señor nos lo quiere dar Todo. “Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación “. (S. Bernardo) S. Leonardo de Porto Mauricio solía decir, como S. Anselmo: “una Misa antes de la muerte puede ser más provechosa que muchas después de ella…”. Cuando los padres no llevamos a nuestros hijos a Misa, les negamos ese infinito bien que Dios Padre les quiere hacer.

Al instituir la Eucaristía durante la Última Cena, indicó que la Eucaristía es Su Cuerpo y Su Sangre y pidió a sus apóstoles: “Haced esto en conmemoración mía”. Lo manda por puro amor, ya que las criaturas no añadimos ni quitamos nada de la grandeza y plenitud de Dios Todopoderoso. En su discurso sobre el pan de vida, el Señor ya había insistido: “En verdad, en verdad os digo que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros.” (Jn. 6, 53). Él es la Vida, pero nosotros somos los que Le necesitamos. Por eso dice S. Pío de Pietrelcina: “Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa Misa".

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3) Si amamos a Dios guardaremos Sus mandamientos, como nos muestra la Ssma. Virgen María

El Evangelio del VI Domingo de Pascua recoge estas palabras del Señor durante esa misma Cena de Amor al que estamos todos invitados en la Misa: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en é1. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.” (Jn. 14, 23-24).

La Ssma. Virgen María, como discípula fiel y perfecta del Señor, nos da muy buen ejemplo a lo largo de toda su vida. Ella comprendió mucho antes que S. Gregorio que: “La prueba del amor está en las obras: el amor de Dios nunca es ocioso, porque si es muy intenso obra grandes cosas, y cuando rehuye obrar ya no es amor.” (S. Gregorio In Evang. Hom. 30).

Ella llevó a su Hijo Jesucristo al templo según estaba prescrito en la ley judía aunque ellos no tenían ninguna necesidad de purificación, siendo ella de Concepción Inmaculada y él verdadero Hijo de Dios. Nos da un buen ejemplo de lo que todo padre debería de hacer por sus hijos si desean todo lo mejor para ellos. ¿Qué hay mejor que Dios Mismo verdaderamente presente?

“Hay cierta manifestación interior de Dios, que los impíos desconocen por completo, porque para éstos no hay manifestación alguna de Dios Padre y Espíritu Santo. […] En efecto, vienen a nosotros, si vamos nosotros a ellos; vienen con su auxilio, nosotros con la obediencia; vienen iluminándonos, nosotros contemplándolos; vienen llenándonos de gracias, nosotros recibiéndolas, para que su visión no sea para nosotros algo exterior, sino interno, y el tiempo de su morada en nosotros no transitorio sino eterno.” (San Agustín In Ioannem tract., 76.)

Que el Señor nos conceda comprender cada vez mejor y apreciar cada vez más el valor infinito de la Misa.

[Ver también: “Cómo pagar una deuda infinita en menos de una hora” sobre “El tesoro escondido de la Santa Misa”]

[Foto en Wikimedia Commons: Primera Comunión (Jpbazard)


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Le podría dar algún consejo a María A.? ¿Cómo convencer a padres para que lleven a sus hijos a Misa? ¿Qué le motiva a ir a Misa?

Siguiente post – 5o. Misterio Gozoso – “Me voy y vuelvo a vuestro lado” (Jn. 14, 28)

12 comentarios

Le dejaré mi propio testimonio. Llevé a misa a mi hija durante toda la catequesis. Apenás la terminó no volvimos a misa. Mucho menos hizo mi madre conmigo. Ella no me llevaba a misa directamente y ni siquiera me llevó a tomar la comunión ya que una enfermedad familiar lo impidió. ¿Cuándo comencé a ir a misa? Cuando tuve un encuentro personal con el Señor, lo que significó además horas de adoración frente al Santísimo Sacramento. En conclusión: comiencen por propiciar un encuentro personal con el Señor de toda la familia del niño, por lo menos de su madre. No es dificil ya que el Señor quiere ese encuentro mas que nadie y lo hace posible. Lo que no siempre sucede es que la catequesis sea impartida por personas que lo han tenido. Sería entonces propicio que lo tuvieran antes de dar catequesis a los niños. No se puede incendiar de amor a Jesús el corazón del nadie cuando el propio está sin Fuego alguno. Bendiciones en los Dos Corazones.

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Inés, muchas gracias por compartir su testimonio y sus consejos. Creo que el ejemplo del catequista tiene bastanta influencia en sus alumnos, más de lo que uno se podría creer. Los alumnos se dan cuenta al observar al catequista tanto en lo que dice como en lo que hace de si éste cree o no en la Presencia Real del Señor en la Eucaristía, por ejemplo. Años después lo recordarán, aunque por ejemplo no se acuerden del nombre del niño mártir de la Eucaristía que se podría haber mencionado (S. Tarcisio).

Y así también con el ejemplo de los padres. ¿Para qué molestarse en llevar a los hijos puntualmente a cada sesión de catequesis pero no a la Misa dominical? Pero, me parece importante también, como dice el P. Loring, de no quedarse uno sólo con los sentimientos, sino asistir a Misa con la voluntad hasta cuando no tengamos ganas. Al creer en Dios, reconocemos ya la relación que tenemos con Él, pero tenemos que hacer todo lo posible de nuestra parte para conocerle mejor, según vaya creciendo nuestro amor. Un saludo.
11/05/10 7:14 PM
muy interesante el post, lo que dice el P. Loring y lo que cuenta Inés.
Falta formación y obediencia. FOrmación: si la gente supiese lo que es la santa Misa, iría a diario, no sólo los domingos.
Obediencia: aunque no se tenga buena formación religiosas, si , al menos se obedeciese este mandamiento de la Iglesia de oir misa entera todos los domingos y algunos otros días más en el año, seguro que DIos, que hace todo lo posible para que lo conozcamos, haría conocer a la gente que fuese la bondad de la Misa.
Será que los que creemos, tenemos que rezar más, hablar más, explicar más, pedir más...

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Susi, como catequista me preguntaría: "Si los padres no quieren obedecer a Dios, ¿cómo pueden esperar que sus hijos les obedezcan a ellos?" Cuando les piden a sus hijos que les obedezcan, ¿lo hacen para fastidiarles? No, sino que en el fondo, todo padre quiere lo mejor para sus hijos y las reglas son por el bien de los hijos. Así lo mismo nos piden Dios Padre y la Santa Madre Iglesia que hagamos lo que es bueno para nuestras almas.

Lamentablemente, creo que hay quienes al oír "Mandamiento" ya cierran sus corazones. No parece pegar mucho eso de tener que obedecer mandamientos en una sociedad en que cada uno parece poder hacer lo que le da la gana. Pero, en efecto, no se escapa uno de leyes hasta en las sociedades más relajadas.

Sí, todos podemos hacer más para ayudar la situación. Los laicos no lo podemos dejar todo a la labor de los sacerdotes, sino que debemos apoyarles con nuestra ayuda como podamos y con nuestras oraciones. No todos los laicos que no van a Misa tendrán contacto regular con algún sacerdote que les pueda animar, pero sí lo tendrán con amigos o parientes que sí les pueden recordar por ejemplo de lo que deberían de hacer con sus hijos. Un saludo.

11/05/10 8:47 PM
Hola María Lourdes :)

Creo que tendríamos que empezar por no mezclar a los católicos que parten de la experiencia costumbrista-social y los que provienen de un proceso de conversión. Con lo segundo no hay problema.

A los primeros habría que introducirlos en un proceso tipo Alpha (http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6861) para propiciar que conozcan o redescubran su propia Fe. A partir de este redescubrimiento podrá haber conversión o no... pero al menos tendrán la oportunidad de revivir la experiencia de la Fe junto con sus hijos y conectarse con lo que significa ser una comunidad cristiana.

Seguramente sabes que la gracia que recibimos en los sacramentos no opera de forma directa y que es necesario que existan las condiciones necesarias para que penetre en nosotros y nos vivifique. Cuando no se ha dado las condiciones de conversión, la gracia aletargada a la espera de una oportunidad. Estos padres necesitan un proceso de catequesis paralelo al de sus hijos, con puntos de vivencia común con ellos y con oportunidades de integración en la comunidad parroquial.

A lo mejor el curso que viene ayudo en mi parroquia a las catequesis paralelas de padres y me tendré que poner las pilas en el asunto... así que todo lo que se diga en este post será de mi especial interés.

Gracias. Un abrazo en el Señor :)

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Miserere mei Domine, me parece muy buena idea eso de tener catequesis paralelas de padres. Hay reuniones de padres en las parroquias como parte de los preparativos para la Primera Comunión, pero no suelo ver en ellas bien aprovechadas esas oportunidades para la catequesis de padres.

Me parece que sería bueno que hubiera sesiones de preguntas y respuestas en las parroquias, por ejemplo, para que los sacerdotes o algunos catequistas adecuadamente preparados pudieran responder las preguntas que tuvieran los padres sobre diversos temas prácticos anunciados por adelantado (los 10 mandamientos, los mandamientos de la Iglesia, los Sacramentos, las partes de la Misa, devociones aprobadas por la Iglesia (al contrario de supersticiones), etc.). Algunos de las preguntas y respuestas se podrían compartir en los boletines parroquiales también.

Claro que para eso hace falta tener voluntarios que estén dispuestos a ayudar, pero creo que valdría la pena a largo plazo. Hay muchas personas que no hacen ciertas cosas más por ignorancia que por cualquier otra razón. Aunque se educara a un pequeño grupo de adultos interesados, pero éstos pueden comentar lo aprendido a otros conocidos.

Le animo a que se involucre más en su parroquia, compartiendo sus conocimientos. A veces oigo mencionar en las noticias que ciertos católicos que enseñan cosas contrarias a la fe han dado catequesis muchos años en tal y tal parroquia y pido al Señor que mande más catequistas fieles al Magisterio de la Iglesia Católica. En la gran mayoría de parroquias en los EE.UU. la catequesis depende mucho de los que se ofrecen como voluntarios. Un saludo y gracias por su aportación al blog.
11/05/10 8:48 PM
No te preocupes María,que hacer una mudanza no es cualquier cosa.La verdad me gusta mucho aparte de la misa el ambiente sereno y recogido que se respira en las iglesia,el olor a cera de las velas ,la musica durante la comunión;solo le diria a Maria A que algun padre que vaya a misa por su hijo puede solo una palabra dicha por el sacerdote cambiar su modo de ver la vida,O al menos hacerle pensar.María me gustó mucho el padre Loring,una vez lo ví en la tv local de mi pueblo gracias.

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Odet, si un sacerdote dice lo mismo durante una homilía que fuera del contexto de la Misa, cuando lo dice durante la Misa tiene mayor impacto en los que le escuchan porque el Espíritu Santo sopla particularmente fuerte durante la Santa Misa y la homilía es parte de la Liturgia de la Palabra. Sta. Teresa de Jesús dice en su autobiografía que le ayudó mucho espiritualmente su interés en oír con atención las homilías, hasta las peores.

Como madre de niños pequeños comprendo que no es lo más fácil del mundo llevar a los hijos a Misa, pero tampoco lo es prepararles para ir a la escuela todos los días cuando no tienen ganas de ir y se hace. En una Misa tienen mucho más que ganar que un poco de conocimiento humano. Allí se está ante Dios Mismo y uno puede recibirle en la Comunión si está debidamente dispuesto.

Si los hijos conservan su fe en Dios, no les faltará nada en toda su vida. Pero, si no se acostumbran de pequeños a ir, les será más difícil hacerlo cuando sean mayores y puedan hacerlo por su cuenta. Entonces, si no van a propósito, sí será un pecado grave y se arriesgarán a condenarse para siempre. ¿Qué padre desearía eso para su hijo? ¿No haría todo lo posible para evitarles ese gran mal eterno?

Gracias por ser tan comprensiva respecto a la mudanza. Después de mudarnos el próximo mes, Dios mediante, esperamos no tener que hacerlo de nuevo por muchos años. Un saludo.

11/05/10 9:18 PM
Comentario de Percival
No se valora la Misa dominical si no se valora a Cristo. Y no se valora a Cristo si la catequesis es puramente informativa o de "entretenimiento" (como están siendo en muchos casos y en muchos lugares del mundo). La evangelización siempre precede y debe preceder a la sacramentalización. Y ambas deben ser precedidas por el testimonio de los "agentes". Creo que casi siempre hay que comenzar por anunciar el Evangelio a los padres, propiciar su conversión y formación, e involucrarlos directamente en las catequesis de sus hijos. La "sintonía" creyente de padres y catequistas es de un valor insuperable.

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Percival, en algunas parroquias la involucración de los padres es parte íntegra de la catequesis. Se llama catequesis familiar y los padres asisten. Las actividades hacen partícipes a los padres y se espera que ellos les lleve a Misa los domingos.

En ciertas parroquias he visto cómo si los niños han faltado un cierto número de Misas dominicales, si se comprueba que no han estado asistiendo, se les hace repetir el curso de catequesis el siguiente año. Eso se anuncia a los padres desde el comienzo del programa. He visto a sacerdotes y diáconos o catequistas firmando después de Misa boletines de los niños presentes como prueba de asistencia que verifican los catequistas al comienzo de la siguiente clase. Si están en otra parroquia me imagino que pedirían la firma de ese sacerdote para enseñar en clase.

Sea como sea la forma en que se anima a los padres a llevar a sus hijos a Misa, es imprescindible que los padres se den cuenta de que los principales educadores deben ser ellos. Eso se debe explicar a los padres desde que se preparan para bautizar a sus hijos. Me parece muy bien que María A. se esté preocupando por aprovechar las oportunidades que tiene para tratar el tema con los padres. En muchas parroquias, los catequistas son los que se ofrecen como voluntarios según disponibilidad de tiempo más que de conocimiento. Los padres tienen que ser los que den ejemplo día a día. Gracias por haber dejado su comentario.
11/05/10 10:18 PM
Comentario de Flavia
Me parece acertadísimo el post, y estoy de acuerdo con los comentarios anteriores y con las respuestas de María Lourdes.

Yo puedo aportar un testimonio ajeno:

mi madre tenía una colaboradora del hogar que no era creyente, había dejado de serlo hacía años. Pero su hijo iba a catequesis de Primera Comunión, y el Párroco le dijo a ella y al marido que debían asistir a unas charlas un día a la semana. De esa forma se implicaban en la Comunión del hijo. En caso contrario, no serían aceptados porque la Iglesia no es un supermercado de sacramentos. Así les dijo el Párroco con toda la razón, a mi parecer.

Bueno, pues a las pocas semanas estaba encantada de esas charlas en grupo con el Párroco. Se encontró de verdad con el cristianismo que ella abandonó hacía tanto tiempo, y agradecía todo lo bueno que les enseñaban a los niños. De hecho, el niño empezó a ayudar en algunas tareas de casa porque les decían, entre otras cosas, que debían ayudar en casa como buenos hijos.

Desde entonces, ella iba a Misa todos los domingos. El marido, lamentablemente, continuó sin ir. Pero al menos, ella había vuelto " a casa " y el niño iba a Misa con ella.

Por eso me parece MUY importante la catequización de los padres, y que acompañen a sus hijos a Misa.

Al resto de los padres, yo les diría una cosa muy sencilla: " No os quejéis luego de vuestros hijos si no inculcáis en su alma todo lo bueno y lo bello del mensaje cristiano. "

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Flavia, le agradezco que haya compartido tanto ese testimonio como también ese consejo que se nota dice de todo corazón. Los niños sí que necesitan esa compañía adulta en la Misa.

Me acuerdo de una alumna de catequesis de unos 10-11 años. Ella (y sus padres) sabían que antes de dar catequesis asistía a Misa en esa misma parroquia, que la ofrecía media hora antes, como dice María A. que hacen donde da catequesis, pero no para la catequesis sino para la parroquia. Pues un día esa niña vino antes de tiempo y se sentó a mi lado al comienzo de Misa, preguntándome si me importaba, que su tío había fallecido en un accidente y había pedido venir antes porque quería rezar por él.

Todos necesitamos al Señor en nuestras vidas y los niños agradecen mucho que haya adultos con quienes compartir su fe, con quienes crecer espiritualmente y a quienes poder preguntar sus dudas. Me encanta cuando mis hijos me preguntan cosas que se les ocurre. Si no sé algo, se lo puedo preguntar al sacerdote después de Misa, por ejemplo. A nivel natural, como dice, también aprenden muchos valores que les ayudarán a lo largo de su vida. En la Misa no sólo se aprende, sino también se recibe la fuerza para poner en práctica lo aprendido, con la Gracia de Dios. Un saludo.

11/05/10 10:30 PM
Comentario de perenolasc
Como siempre,Benedicto XVI tiene palabras muy adecuadas sobre este tema. Se trata de la respuesta a un sacerdote de la diocesis de Bolzano-Brassanone en el encuentro mantenido con los sacerdotes de la diócesis el 8 de agosto del 2008, durante sus vacaciones estivales.
Pregunta:
Santo Padre, soy Paolo Rizzi, párroco y profesor de teología en el Instituto superior de ciencias religiosas. Nos gustaría saber su opinión pastoral sobre la situación de los sacramentos de la primera Comunión y de la Confirmación. Cada vez con mayor frecuencia, los niños, los muchachos y las muchachas que reciben estos sacramentos se preparan con empeño por lo que se refiere a los encuentros de catequesis, pero no participan en la Eucaristía dominical. Entonces cabe preguntarse: ¿qué sentido tiene todo esto? A veces sentimos la tentación de decir: "Entonces, mejor quedaos en vuestra casa". En cambio, se los sigue aceptando, como siempre, pensando que en cualquier caso es mejor no apagar el pabilo de la llamita que tiembla. Es decir, se piensa que, de cualquier modo, el don del Espíritu puede influir más allá de lo que vemos y que en una época de transición como esta es más prudente no tomar decisiones drásticas. Más en general, hace treinta o treinta y cinco años yo creía que nos estábamos encaminando a ser un pequeño rebaño, una comunidad de minoría, más o menos en toda Europa; y que, por consiguiente, se debería dar los sacramentos sólo a quienes se comprometen verdaderamente en la vida cristiana. Luego, entre otras razones por el estilo del pontificado de Juan Pablo II, he reconsiderado la situación. Si se pueden hacer previsiones para el futuro, ¿qué piensa usted? ¿Qué actitudes pastorales nos puede indicar? Gracias.
Respuesta del Papa:
Bien; no puedo darle una respuesta infalible en este momento. Sólo puedo tratar de responder según lo veo yo. Puedo decir que yo he recorrido un itinerario semejante al suyo. En mi juventud yo era más bien severo. Decía: los sacramentos son los sacramentos de la fe; por tanto, donde no hay fe, donde no hay práctica de la fe, los sacramentos no se pueden conferir. Después, siendo arzobispo de Munich, hablaba de ello con mis párrocos. También entre ellos había dos corrientes: una severa y una condescendiente. A lo largo de los tiempos también yo he comprendido que debemos seguir siempre el ejemplo del Señor, que estaba muy abierto incluso hacia las personas marginadas en Israel en aquella época; era un Señor de la misericordia, según muchas autoridades oficiales demasiado abierto hacia los pecadores, a los que acogía o permitía que lo acogieran a él en sus cenas, atrayéndolos hacia sí en su comunión.

Así pues, en sustancia, yo creo que los sacramentos son naturalmente sacramentos de la fe, y donde no hubiera ningún elemento de fe, donde la primera Comunión fuera sólo una fiesta con un banquete, hermosos vestidos, grandes regalos, entonces ya no sería un sacramento de la fe. Sin embargo, por otra parte, si vemos que hay una llamita de deseo de la comunión en la Iglesia, un deseo también de estos niños que quieren entrar en comunión con Jesús, me parece que conviene ser condescendientes.

Desde luego, naturalmente, en nuestra catequesis debemos ayudarles a entender que la Comunión, la primera Comunión, no debe quedar como un hecho "aislado", sino que exige una continuidad de amistad con Jesús, un camino con Jesús. Yo sé bien que los niños a menudo tienen intención y deseo de ir el domingo a la misa, pero sus padres no les dejan cumplir ese deseo. Si vemos que los niños lo quieren, que tienen el deseo de ir, me parece que se trata casi de un sacramento de deseo, el deseo ("voto") de una participación en la misa dominical. En este sentido, naturalmente, en el marco de la preparación para los sacramentos, debemos hacer todo lo posible para llegar también a los padres, a fin de despertar también en ellos la sensibilidad por el camino que siguen sus hijos. Los padres deben ayudar a sus hijos a seguir su deseo de entrar en amistad con Jesús, que es forma de la vida, del futuro. Si los padres desean que sus hijos hagan la primera Comunión, este deseo más bien social debería ampliarse al deseo religioso, para hacer posible un camino con Jesús.

Por consiguiente, yo creo que en el contexto de la catequesis de los niños, es muy importante también trabajar con los padres. Precisamente esta es una ocasión para encontrarse con los padres, haciendo presente la vida de la fe también a los adultos, porque de los niños —me parece— pueden volver a aprender ellos la fe y comprender que esta gran solemnidad sólo tiene sentido, sólo es verdadera y auténtica, si se realiza en el contexto de un camino con Jesús, en el contexto de una vida de fe. Por eso, es preciso convencer a los padres, a través de los niños, de la necesidad de un camino preparatorio, que se manifiesta en la preparación para los misterios y comienza a hacer que se amen estos misterios.

Soy consciente de que esta respuesta es bastante insuficiente, pero la pedagogía de la fe siempre es un camino, y nosotros debemos aceptar las situaciones de hoy, pero también abrirlas a algo más, para que no se limite sólo a un recuerdo exterior de cosas, sino que toque verdaderamente el corazón. En el momento en que quedamos convencidos, el corazón queda tocado, pues ha sentido un poco el amor de Jesús, ha experimentado en cierto modo el deseo de moverse en esta línea y en esta dirección. En ese momento, a mi parecer, podemos decir que hemos hecho una verdadera catequesis. En efecto, la catequesis tiene como finalidad propia llevar la llama del amor de Jesús, aunque sea pequeña, al corazón de los niños y, a través de los niños, a sus padres, abriendo así de nuevo los lugares de la fe en nuestro tiempo.

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Perenolasc, muchas gracias por esa cita tan pertinente. ¡Qué cuidado pastoral el del Santo Padre!

Los padres no debemos ponernos entre Dios y Sus hijos, entre el Amor de Dios y el deseo que tienen Sus hijos de conocerle y amarle más y más. Nosotros les cuidamos como podemos, pero el Amor de Dios por esos niños es perfecto y Él es el Creador, el que por puro Amor hace posible su existencia y les dio almas a imagen y semejanza Suya.

No nos gustaría que alguien nos separara de nuestros hijos. A Dios tampoco, ya que el Señor tenía palabras duras para los que escandalizaran a los niños y les dijo a sus apóstoles que dejaran a los niñoa acercarse a Él. En cambio, Dios es generoso con los que Le son generosos. Un saludo.
12/05/10 10:16 AM
Comentario de Luis López
A mi juicio lo más importante de todo es conocer bien lo que es una Misa. Me averguenza decirlo, pero hasta hace unos seis años -tengo cuarenta- no comprendí el profundo y grandioso significado de la Santa Misa como el supremo Sacrificio Puro e incruento ofrecido a Dios. Soy de familia católica practicante, desde chico iba siempre con mis padres a Misa, pero cada vez me aburría más hasta el punto de que sólo iba porque era una "fastidiosa obligación". Al fin fui coherente y dejé durante años de asistir a una Misa (salvo bautizos, bodas, comuniones...). Por supuesto, no comulgaba.

Pero un día Dios tocó mi corazón. La clave para mí fue comprender que la Misa no sólo era un sacrificio, sino el Sacrificio por excelencia; el mismo del calvario -no otro, no una copia- actualizado incruentamente sobre el altar. Comprendí entonces lo que por mi desidia me estaba perdiendo -mi propia salvación-, y volví a una Eucaristía. Y me sentí avergonzado al recibir la Santa Comunión no sólo porque me acordaba de mis pecados, sino también porque mis ojos estaban llenos de lágrimas que podía ver el sacerdote que me la administraba. Hoy para mí la Misa -recibir el Cuerpo de Jesús entregado por nosotros para nuestra salud- no es un precepto dominical, sino una necesidad permanente.

Quizás sea dificil explicarle a un niño este dramático significado -ya digo que tardé muchos años en poder captar su impresionante significado-; quizás para comprender el valor de la Misa haya que comprender previamente la magnitud del pecado, cuestión que sólo de adulto puede percibirse con claridad. Todo eso es verdad, pero si los padres no transmitimos con entusiasmo a los hijos nuestra propia experiencia, dudo que haya sacerdotes que puedan transmitirla con esa eficacia. Por eso intento que mis hijos -que aún son pequeños y no han comenzado las catequésis- vean en su padre veneración y emoción ante la Santa Misa. Y que cuando comiencen las catequésis, no delegar la formación en el sacerdote sino actuar como si yo fuera el catequista más importante.

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Luis López, me conmueve mucho su testimonio, que da tanta esperanza, y doy gracias a Dios porque le ayudó a abrir su corazón al gran misterio de la Santa Misa y a compartir su fe con sus hijos. Sus hijos ya han comenzado la catequesis... la más importante, que comienza en el hogar y tiene como cimiento la fe de los padres. Muchísimas gracias por haber compartido su experiencia. Un saludo.
12/05/10 11:01 AM
Un texto muy interesante del Papa actual sobre las dos corrientes, la más severa y la más dulce.
Yo a veces, tiendo al linea severa, pero creo que es el propio Espíritu Santo el que ayuda a discernir lo que se debe hacer en cada caso y no apagar la llama que vacila.

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Susi, el siguiente post se trata de un problema que enfrentan los padres al llevar a sus hijos a Misa: ¿qué hacer cuando hacen ruido durante la Misa? He conocido a padres que se desanimaron a causa de las reacciones de otras personas o que no llevan a sus hijos por temor de molestar a otros. Pero, habría que tener en cuenta también la ofensa a Dios cuando no se cumple Su Mandamiento.

De todas formas, el Espíritu Santo tiene mayor interés que nadie en que los niños no pierdan su fe, como demuestran los testimonios de Inés y de Luis López. Un saludo.
12/05/10 10:56 PM
Comentario de DANIEL
ayudadme yo kiero ir ha misa todos los domigos pero mis padres no me degan por no lo se y tengo 15 años y tambien tengo que confesarme y no me degan ir ha misa y yo kiero ir porfabor dedcidme algo

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Daniel, me ha conmovido mucho su comentario y me alegro que tenga el deseo de ir a Misa. Como menciona el post, el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice sobre el precepto dominical del Tercer Mandamiento de Dios: "Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave." (Catecismo de la Iglesia Católica, 2181). Supongo por su comentario que está haciendo todo lo posible para asistir a Misa y confesarse. A mi entender, siendo menor de edad, depende de sus padres, o sea que si sus padres no le llevan y no tiene medios para ir a la Iglesia, no estaría faltando deliberadamente. Si sus padres no le pueden llevar, quizá le dejarían ir con algún otro pariente.

Lo mejor sería que rezara por sus padres y con prudencia, respeto y caridad les siguiera recordando a sus padres de su obligación de llevarle a Misa para que por fin le llevaran. Quizá podría ponerse en contacto con un sacerdote para pedirle la confesión sacramental y explicarle en privado su situación. No hace falta para confesarse que esté en una iglesia, lo cual sería ideal, sino que en cualquier lugar el sacerdote puede oír confesiones (claro que en persona - no por teléfono, por ejemplo).

Dice el Catecismo:
2183 “Cuando falta el ministro sagrado u otra causa grave hace imposible la participación en la celebración eucarística, se recomienda vivamente que los fieles participen en la liturgia de la palabra, si ésta se celebra en la iglesia parroquial o en otro lugar sagrado conforme a lo prescrito por el obispo diocesano, o permanezcan en oración durante un tiempo conveniente, solos o en familia, o, si es oportuno, en grupos de familias” (CIC can. 1248, §2).
Si no puede ir a Misa, dedique cierto tiempo a rezar, a pedirle al Señor que Le ayude en su situación y expresarle su deseo de recibir los Sacramentos. En pocos años alcanzará la mayoría de edad y tendrá la libertad para recibir los Sacramentos por su cuenta. Mantenga firme su deseo de acercarse al Señor, y seguro que el Señor le bendecirá como solo Él puede. Que la Ssma. Virgen María le acompañe muy de cerca en todo momento.
05/08/12 1:31 PM
Comentario de KIRA (AKANE TENDO)
[...] yo no voy a misa por que ami no se me da la gana, y para que lo sepan yo soy catolica y croe en dios pero no lo pongo siempre en [todas las] cosas que ago por ejeemplo si se me quemo el pan ayy es por que el diablo lo iso y si no pues el señor vendicio a mi pan [...]

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Kira (Akane Tendo), estoy de acuerdo en que no tiene sentido culpar al diablo cuando se quema el pan, como dice. Esas creencias más tienen que ver con las supersticiones que con la Iglesia Católica, que no tiene vista buena a tales ideas. Pero, edité su comentario porque ciertas expresiones no se permiten en este blog católico (donde se espera cierto respeto a la fe católica en los comentarios).

Como dice que es católica y que cree en Dios, le recuerdo que Dios, que nos ama a cada uno muchísimo más de lo que nos podamos imaginar, estableció el precepto dominical en Sus Mandamientos no para fastidiarnos, sino para bendecirnos más, ofreciéndose a Sí Mismo en la Eucaristía. Espero que pronto vuelva a aprovecharse de esta gran generosidad de Dios, recibiendo de nuevo los Sacramentos.

26/08/12 2:15 AM
Comentario de Leonardo Pérez
En la Misa esta el Corazon Misericordioso de Dios esperandonos para llenarnos de su Inmenso Amor, de su Gracia de su Paz.

Oración: Señor que tu por Amor y Misericordia aquellos que no asisten a Misa o Reniegan de ella puedan aunque sea por un breve momento ver lo que significa estar en la Misa. Contemplar tu Santo Sacrificio solo por Amor a la Humanidad a pesar de nuestra Miseria tu nos lavaste con tu Sangre preciosa y nos diste el Pan de Vida Eterna. Oh Dios, que sean lavadas nuestras vendas, especialmente de aquellos que no te buscan y no te conocen y por tal motivo no aman y bendicen tu precioso y Misericordioso corazon en La Eucarístia. Quita nuestras Vendas Señor, Quita nuestras Vendas y liumpia nuestras almas, Por Favor.Madre Santisima tu llevaste en tu Vientre el mismo Pan de Vida, ruega cada por nosotros, Especialmente por aquellos que no quieren buscan y seguir a Jesús en la Eucarístia. Bendito seas San José, Ruega por nosotros nosotros Santo Patrono de Iglesia, y protégenos del engañoso enemigo. Bendito seas Angeles de la Guarda rueguen por nosotros y así nuestros pasos hacia Jesús-Eucaristia, Amen

Que el Espíritu Santo de aqui en adelante ilumine por toda su Vida junto con su Familia a quien vea esta Página, Amen

Te Bendigo Jesús, Te Bendigo María, Te Bendigo San José los Bendigo Ángeles de La Guarda,Bendito Sea el Coro Celestial, Por favor Rueguen por nosotros,Amen

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Leonardo Pérez, muchísimas gracias por haber dejado esa preciosa oración y meditación (que siento mucho haber tardado tanto en publicar). Uno mis oraciones a las suyas.
13/03/13 12:12 AM

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María Lourdes Quinn

María Lourdes Quinn

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